Capitulo 10
Abrí los ojos.
Lo primero que vi fue el techo de madera y a Nagihiko mirándome.
— ¿Dónde estoy?
Lo llame débilmente.
— Estas en mi casa.
Me contesto preocupado.
— Tus charas vinieron a la escuela y me dijeron lo que paso, después de eso inmediatamente fui a recogerte.
— Perdón, el término por robarme el embrión.
— No tienes que disculparte Amu-chan, no es tu culpa, el era demasiado fuerte.
Me sonrió.
Intente levantarme pero en cuanto levante un poco la cabeza me sentí muy mareada.
— Será mejor que te quedes acostada, al parecer tu cuerpo está muy débil— puso cara triste— creo que el que hayan sacado al embrión de tu cuerpo es algo malo para ti.
¿Eso significa que tendré que recuperarlo? Pero si el ya lo utilizo ¿Me quedare así para siempre?
— ¿Y mis charas?
— Están en sus huevos— me contesto — supongo que a ellas también les afecta.
Me entristecí.
— No te preocupes Amu-chan ya verás que todo se arreglara.
Me sonrió de nuevo.
— Me pregunto si Sakai-kun ya utilizo el embrión.
— No lo sé, hoy no fue a la escuela— me sonrió— pero Hotori-kun dijo que después de clases se pararía por el hospital.
Nagihiko tenía cosas que hacer así que me quede sola en la habitación con mis charas. Seguí acostada por unas cuantas horas pues aun me sentía muy débil.
Cuando vi por la ventana que había anochecido Nagihiko entro a la habitación junto con Tadase, Rima y Yaya.
— Amu-chi.
Me saludo Yaya.
— Hola chicos.
Los salude.
— ¿Cómo te sientes?
Me pregunto Rima.
— Bien.
— Mentira— me dijo ella con cara molesta— si estuvieras bien estuvieras parada.
Me escurrió una gotita en la cabeza.
— Bueno… — me reí sin ganas.
Kusukusu se rio.
— Pase por el hospital y parece que Sakai-kun aun no ha utilizado el embrión — dijo Tadase— su madre sigue grave.
¿Por qué aun no lo ha utilizado?
— Entonces aun tenemos posibilidades de encontrarlo.
Dijo Nagihiko.
— Si.
Asintió Tadase.
— Bien entonces que estamos esperando ¡Vallamos por el embrión!
Grito Yaya emocionada.
— Si.
Dijeron todos al un ismo.
— Gracias, chicos.
Les agradecí.
— No hay de qué.
Dijo Yaya.
— Después de todo eres nuestra amiga.
Dijo Rima.
Les sonreí.
Nagihiko me miro.
— Será mejor que te lleve a casa.
Asentí.
Nagihiko me cargo en brazos y claro no pude evitar sonrojarme.
Tomamos un taxi y nos dirigimos a mi casa.
Nagihiko les mintió a mis padres diciéndoles que tenía fiebre. Ellos le agradecieron que me trajera a casa y dejaron que me llevar hasta mi habitación. Me acostó en mi cama.
— Será mejor que vaya con lo demás.
— Sí, gracias.
El asintió y se fue.
Me quede acostada e intente dormir pero no podía, no podía dejar de pensar en mi charas que estaban dentro de sus huevos, en el embrión y en Sakai-kun.
Sentí una brisa y voltee, la ventana estaba abierta e Ikuto estaba parado alado de mi cama.
— Ikuto.
Tenía la cara seria.
— El pequeño rey me conto lo que paso.
Me entristecí.
— Parece que la pequeña Amu está enferma.
Me enoje.
— No estoy enferma, solo me siento un poco débil.
Me sonrió.
— ¿Estás segura?
— Si.
Me sonrió.
— Bien, entonces… levántate.
Abrí mas los ojos.
— Si es que solo estas un "poco" débil podrías pararte.
Gato tonto.
Intente levantarme con todas mis fuerzas, pero en cuanto me logre sentar en la cama sentí un mareo horrible y antes de caer Ikuto me tomo en brazos.
— Lo ves, estás muy débil.
Me sonroje.
— Tonto.
El se rio.
— No te preocupes Amu — me acostó en la cama y se puso arriba de mi poniendo su peso en sus manos para no aplastarme— yo me encargare de cuidarte.
Me dijo en forma seductora.
Me sonroje. El se rio.
Acerco su cara a la mía. Me sonroje e instintivamente cerré los ojos. Sentí un roce en la frente y los abrí.
Ikuto tenía su frente pagada a la mía.
— Parece que no tienes fiebre.
Me sonroje.
— Ya te lo había dicho ¡No estoy enferma!
El se rio.
— Entonces porque tienes la cara roja.
Me sonroje aun mas y eso solo hizo que él se riera mas.
Se separo de mí.
— Creo que será mejor que me dé un baño.
Intente levantarme pero no puede. Ikuto me ayudo a levantarme tomándome de la cintura.
— Ni siquiera puedes pararte, no hay otra opción— me miro pícaro— tendré que ayudarte a bañarte.
Me sonroje.
— Gato pervertido.
Me enoje.
— Puedo yo sola.
— ¿Segura?
Me sonroje.
— Si.
Me aleje de él y me fui agarrando de los muebles para llegar al baño, pero él me tomo de nuevo por la cintura.
— Al menos déjame ayudarte a llegar.
No tuve más remedio y acepte.
Llegue al baño.
— Desde aquí puedo sola.
Cerré la puerta e inmediatamente me senté en el suelo.
Difícilmente empecé a desvestirme y en cuanto lo logre me fui a la bañare. Me recosté y abrí la llave.
El hecho de que Ikuto este conmigo hace que me sienta más tranquila. Perece que dependo de él más de lo que pensaba.
No quise estar mucho en la bañera, así que termine lo más rápido que pude.
Salí del baño muy difícilmente, tome mi toalla y me la puse, camine unos cuantos pasos pero me dio un fuerte mareo y no pude evitar caer al suelo.
