DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen, son de la llama asesina, si por mí fuera, habría matado a más personajes queridos :3
ADVERTENCIAS: Omegaverse, AU, yaoi, Riren, palabras altisonantes, agresiones, posibles violaciones más adelante (?), Mpreg, mucho sufrimiento, OoC, lemon.
Y como siempre, un dulce agradecimiento a mi beta aramirezg. Hermana, por ahora no estás despedida JAJAJJAJAJAJAJAJAJA *corazón*
—Eren, ¿me estás escuchando?
—Sí, Mikasa, no hay azúcar en la mesa cinco.
—Eren.
—Ya, ya, voy a la caja, no te preocu–¡AGH! ¡Mikasa! ¡¿Por qué me golpeas?!
—No me estás escuchando.
—¡Por supuesto que sí!
—¿Qué dije los últimos cinco minutos?
—Mnh… ¿Qué soy tu mejor amigo?
—Idiota.
El chico desvió la vista, jugueteando con la bandeja de plata. El café estaba vacío a esa hora, por lo que estaban sentados en la barra hablando de cosas triviales por un momento, aprovechando el pequeño descanso. Sin embargo, Mikasa llevaba hablando ya varios minutos y Eren apenas la había tomado en cuenta.
Debido a la cantidad de exámenes y a la desestabilización emocional por la muerte de su madre, Eren había dejado de trabajar en el café-bar de Hannes, sin embargo, aprovechando que estaba de vacaciones –y que necesitaba mantener su mente despejada de todo lo que estaba pasando– volvió al trabajo para ganar algunas monedas. No quería pedirle dinero a su padre, y ahora que su relación con Levi estaba… bueno, rota, no iba a utilizar su tarjeta a pesar de que seguía vigente.
Le extrañaba que Levi no la hubiera cancelado. Pero luego pensaba en que quizás el alfa esperaba que volviera de rodillas pidiendo su perdón, que todo se iba a arreglar si el omega se arrodillaba dando sus disculpas, y ardía en rabia.
Eren no le iba a pedir perdón. Jamás, jamás, jamás. Levi le había gritado, había dicho cosas horribles, y estuvo a punto de agredirlo. No sería quien diera el primer paso para pedir disculpas, y el alfa podía esperar sentado todo el tiempo que quisiera. Si pudo sobrevivir un mes sin la presencia de Levi, ¿por qué no podía hacerlo por más tiempo?
—Eren, te estoy hablando otra vez.
—Sí… estoy ansioso por entrar a la universidad.
Mikasa suspiró, recostándose en la barra. Desde que Eren y Levi terminaron, su amigo había estado más distraído y depresivo que nunca. Se negaba a ver películas de romance o escuchar música de amor, y se la pasaba comiendo helado o porquerías en su tiempo libre. La chica agradecía que, en ese mes, Eren y Levi no se hubieran visto en algún momento; no sabía cómo reaccionaría su amigo si veía al alfa otra vez.
Por un lado, estaba aliviada de que la relación terminara y no siguiera adelante. Por otro, le preocupaba el estado emocional de Eren. Tenía unas ojeras profundas en su rostro, lucía más cansado que nunca, y hablaba menos que antes. Sabía que era producto de la lejanía de su alfa, y le preocupaba aún más sabiendo que quedaba solo un mes para que Eren sufriera otro celo.
Tendría que pasar su celo solo, a sabiendas de que su alfa no estaría allí para sostenerlo.
—¿Has vuelto a hablar con Levi? —preguntó en voz baja la chica, sin saber si era bueno nombrar al alfa.
—¿Qué Levi?
—Eren…
—No conozco a ningún Levi.
La beta volvió a suspirar por el tono cortante que había usado Eren. Agradeció mentalmente que la barra estuviera sin la presencia de Hannes. Su jefe estaba en la cocina, conversando con el cocinero, por lo que eran las únicas personas en el lugar.
—Eren, no te hagas el idiota —le regañó Mikasa—. Cuando llamaste, contando que terminaste con Levi, pensé que volverían en una semana. Pero ha pasado un mes y…
—No voy a acercarme a él —soltó Eren molesto—. Ya te conté lo que pasó. Te hablé sobre lo que me dijo. Me trató como una basura, y no dejaré que me trate así. Si se lo permito una vez, ¿cómo sé que no lo hará de nuevo? —el chico hizo una mueca—. ¿No deberías estar feliz? Tú y Armin tenían razón después de todo. Levi solo me hizo daño. Así que solo ponte feliz de que hayamos terminado y deja el tema hasta ahí.
Mikasa pensó en su amigo rubio. Él igual estaba preocupado por toda la situación, más que nada por el hecho de que Eren no parecía estar cuidándose bien. Incluso Grisha los había llamado para que trataran de salir más con su hijo, que se lo pasaba encerrado en su cuarto o en la casa donde vivió con Carla, y ellos trataban de distraerlo, sin embargo, no surgía mucho efecto.
—¿Cómo está Mina?
Lamentó preguntar por ella al ver la mirada oscura del omega.
—Me contó que el maldito alfa que la violó averiguó donde vivía y fue a visitarla. Sus papás aceptaron el compromiso, a pesar de que ella les rogó que no lo hicieran—escupió el castaño—. Les da vergüenza que su hija se niegue a su alfa. La boda será en dos meses y Mina lo único que quiere es matarse —bajó la voz un poco—. Teme estar embarazada.
—¿Cuáles son las probabilidades?
—Anudó en su interior. Son casi de un cien por ciento.
Se sumieron en un silencio extraño y pesado, depresivo, triste. La situación omega en Sina era cada vez más crítica, además. Varios de los omegas que fueron atrapados el día de la marcha, ya fueron marcados contra su voluntad. Eren se enteró de que una pareja de omegas fueron violados, uno frente al otro, y marcados contra su voluntad, dándoles un castigo por mantener una relación prohibida.
Eren solo podía sentirse aliviado y culpable por saber que no fueron Nicholas ni Boris.
Se estaba desesperando cada vez más por todas las situaciones injustas que estaban viviendo, que no parecían tener una solución pronta. Había escuchado incluso rumores de iniciar una revuelta, revolución o golpe de estado, por parte de algunos de los omegas más extremistas del grupo. Pero Eren pensaba que esas soluciones no atacaban el real problema de fondo. En caso de que los alfas cayeran, ¿quiénes se harían cargo del poder? ¿Los betas? ¿Los omegas? Los alfas no lo iban a permitir, y el conflicto podría alargarse por años, tal vez décadas.
No negaba que los alfas eran los más habilitados para gobernar, tenían un instinto innato de liderazgo que los caracterizaba, pero, ¿realmente ellos debían tomar todo el poder y limitarse a rebajar a betas y omegas?
Comenzó a dolerle la cabeza pensando en todos los conflictos que se vendrían más adelante.
La campanilla del local sonó, y los dos chicos levantaron la vista.
—Mina.
La chica levantó la mirada del suelo, y Eren sintió como la sangre le ardía de rabia.
Tenía el ojo morado.
—¿Te lo hizo ese hijo de puta? —Mikasa, silenciosamente, fue al congelador, sacando una bolsita de hielo y tendiéndosela a la chica, que le dirigió una mirada de agradecimiento.
—Dijo que no debía salir de casa sin su permiso, y me encontró en el centro —murmuró Mina casi inaudiblemente—. Discutimos en medio de la calle y me golpeó. Solo atiné a salir corriendo.
No era necesario decir que nadie hizo nada.
Eren abrió la boca, pero entonces Mina le tomó la mano.
—Pero no vengo aquí por eso. ¿Puedo hablar contigo, Eren? A solas, por favor —Mina lo miró con súplica muda, y Mikasa simplemente se marchó a la cocina sin decir algo más.
—¿Qué ocurre?
La chica miró el local, viendo que estaba vacío, y se sentó en una mesa alejada de la puerta. Eren la siguió.
Mina abrió la boca y Eren tan sólo la escuchó en silencio.
Los informes de ese día eran totalmente aburridos. No entendía la necesidad de Grisha por construir otro hospital en la periferia de Mitras; allí vivía la gente más pobre, ¿cómo pagarían la atención de su salud si no tenían el dinero? Frunció el ceño, fastidiado por el proyecto, y viendo que tendría que avisarle a Petra que hiciera una reunión rápida con su equipo -Auro, Erd y Gunther- para tener el diseño lo antes posible, y empezar la construcción enseguida. Sabía que Grisha lo contactó para no solo diseñar el hospital, sino también para ver si podían conversar sobre un mocoso de ojos dorados.
Apretó el lápiz que sostenía, furioso.
Tocaron la puerta, y su secretaria entró, llevando un té en su mano izquierda y un sobre en la derecha
—El té que me pidió, señor Ackerman —Petra dejó la taza en un costado del escritorio, y le tendió el sobre—. Pere me pidió que le entregara esto, son… las actividades de Eren de la última semana.
—Gracias, Petra —contestó Levi con la voz cansada, aunque con sus ojos levemente iluminados por la mención del omega. Abrió el sobre en silencio, ansioso.
Sabía que si Eren llegaba a enterarse que mandó a un detective privado a seguirle, podía dar por muerta toda relación con él. Pero, ¿qué otra cosa podría hacer? Terminaron, y se suponía que no debían saber del otro, sin embargo, no era tan fácil proponérselo. Mierda, era un maldito, celoso, alfa posesivo que necesitaba saber en dónde se metía ese estúpido omega, así que Eren iba a tener que disculparlo si se molestaba con el hecho de que alguien lo estuvo siguiendo para mantenerlo a salvo.
Al principio, pensó que Eren lo llamaría para conversar durante la primera semana. Asumía que iban a necesitar unos días para despejarse, calmar los ánimos, y luego se juntarían para hablar las cosas, para que luego el castaño le pidiera perdón por golpearlo y gritarle. Si Eren le pedía perdón primero, él también le pediría perdón sobre haberle gritado. Pero no sería el primero en dar el paso, no señor, después de todo, tenía la razón en muchos aspectos, y no andaría detrás de ese mocoso.
Sin embargo, pasó una semana. Y luego, dos. Y el chico no se comunicaba con él. A la tercera, llamó al detective para que siguiera a ese maldito mocoso de mierda, y le hiciera saber las actividades que hacía, para comprobar que todo estuviera bien.
Estaba preocupado, pero no llamaría a Eren, y el detective era la única solución posible.
Sacó las hojas, viendo el informe.
Lunes 4 de Julio: Eren sale a trabajar, conversa con algunos clientes, va a la casa que compartía con su madre, sale a eso de las 8 de la noche y va al departamento donde vive.
Martes 5 de Julio: Eren sale a trabajar, conversa con los clientes, su amigo Nicholas Colton lo va a buscar. Salen juntos, paseando por el parque, conversando y riendo. Regresa a casa cerca de las 9 de la noche.
Apretó las hojas, viendo la foto anexada. Eren y Nicholas estaban demasiado juntos para su gusto.
Miércoles 6 de Julio: día libre de Eren. Se queda en el departamento todo el día.
Jueves 7 de Julio: Eren sale a trabajar, conversa con algunos clientes, en la tarde sale con sus amigos Armin Arlet, Jean Kirschtein, Marco Bodt y Mikasa Ackerman. Visitan la tumba de Carla. Regresa a su departamento a eso de las 8 de la noche.
Viernes 8 de Julio: Eren sale a trabajar. Discute con su amiga, Mikasa Ackerman. Conversa con algunos clientes, y al terminar la jornada, regresa al departamento inmediatamente. No sale por el resto de la noche.
Sábados 9 de Julio: Eren sale a trabajar, conversa con algunos clientes, se arregla con su amiga Mikasa Ackerman y salen juntos el resto de la tarde con Armin Arlet, yendo al cine. Regresa a casa a las 9 de la noche.
Domingo 10 de Julio: Eren se queda en casa todo el día.
Observó las imágenes, soltando un suspiro.
Las actividades de Eren lucían normales, pero en las fotos… bueno, el chico se veía un tanto cansado, con ojeras, y a veces expresión ausente.
Sabía que él igual lucía de esa manera.
—¿Señor Ackerman?
Levantó la vista, observando a Petra. La beta lucía tímida y nerviosa, así que sabía que quería decirle algo importante.
—¿Qué ocurre?
—¿Cómo está Eren?
Frunció el ceño, torciendo la boca en una mueca fastidiosa.
—Bien, por lo que veo —la chica se removió, incómoda—. ¿Es todo? Puedes retirarte —Petra tragó saliva, haciéndolo suspirar—. ¿Algo más?
—Señor… —la voz de Petra temblaba—, sabe, a veces ser el primero en pedir disculpas es más valiente que quedarse callado y dejar que el orgullo le impida hacerlo.
Levi endureció la mirada, haciendo que la beta tiritara por el terror.
—Petra —la voz del azabache era calmada—, ¿es mi idea, o te estás metiendo en mi relación? No, disculpa, esa no era la pregunta, me equivoqué. ¿Me estás diciendo que le pida perdón a un omega?
—No, no, disculpe señor Ackerman —se apresuró a decir Petra antes de salir corriendo de la oficina.
Levi giró en su silla, volteándose a ver por el ventanal hacia la ciudad, tratando de sacar toda la tensión que tenía encima con nulos resultados. Estaba a punto de ir a un burdel a follar con alguna prostituta para sacarse la rabia que traía en su cuerpo, sin embargo, de solo pensar en estar dentro de otra persona que no fuera Eren… bueno, sabía que su pene no iba a reaccionar con alguien a menos que fuera el omega, así que en realidad no valía la pena gastar dinero en una prostituta. No obstante, la tensión no iba a irse con tan solo su mano. Si Eren simplemente se acercara a disculparse, todo iba a estar bien, y pondría en cuatro al chico para descargar su frustración mediante el sexo.
Pero tenía claro que Eren no se acercaría a pedirle perdón. Sino, lo habría hecho hace ya bastante tiempo y se habrían ahorrado toda esa lejanía.
Admitía que le habló al castaño de una forma cruel y humillante, y que, si no hubiera sido porque Eren lo echó, de seguro lo habría golpeado sin medir las consecuencias. Aunque eso no significaba que fuera a pedirle perdón. El omega se había excedido, demasiado, sin comprender su posición dentro de ese maldito país, y si creía que él se acercaría a hablarle, estaba demasiado equivocado. Eren debía comprender que, en el orden social de Sina, no era más que un omega que debía aceptar, aunque fuera de mala gana, su lugar y comprender que los alfas estaban por sobre él, y no debía siquiera ocurrírsele levantarle la mano a alguno como hizo con Levi.
Aunque también debía admitir que, si seguía demasiado tiempo lejos de su pareja, iba a terminar pasándole la cuenta. Ya le estaba pasando la cuenta, en ese momento, y tenía claro que a Eren igual.
—¡Enaaaaaaaaano!
Maldijo en voz baja, girando en su asiento velozmente y lanzándole un lápiz a Hanji. La mujer, con habilidad, se agachó antes de que la pluma diera en su frente, y al levantarse miró a Levi con el ceño fruncido.
—Jesús, Levi, pudiste hacerme daño de verdad con eso —le regañó Hanji como una madre regañaría a su hijo.
—Qué pena que no lo haya hecho, entonces —contestó Levi bruscamente.
Hanji, sin dejar el ceño fruncido, dio un par de pasos y se sentó frente a su amigo, cruzándose de brazos.
—Has estado muy malhumorado y cruel estos días —dijo la mujer—. Cuando entré, Auro estaba tratando de calmar a Petra, que lloraba por alguna extraña razón —Levi permaneció impasible—. Levi, tu mal humor tiene que ver con Eren, ¿cierto? —el alfa no dijo nada—. ¿Por qué no solo le pides que conversen?
—Porque eso sería humillarme, y no me humillaré por ningún omega —escupió Levi furioso.
—Eren no es cualquier omega. Es tú omega.
—No es mío. Te dije que ese mocoso de mierda odia que lo trate como si fuera mío.
Hanji suspiró, recostándose en la silla, y acomodándose los lentes.
—Una conversación no les hará daño, Levi.
—Una conversación me hará ver débil.
—Es una simple conversación, enano, no te hará ver ni más débil ni más fuerte.
—¡Basta! —Levi golpeó la mesa, pero la mujer no se inmutó—. Hanji, carajo, ¿te atreves a darme un consejo? Te recuerdo tu maldita posición, ¡no eres más que una omega! ¡Así que no te atrevas a–!
—Levi, si vuelves a levantarle la voz a mi mujer, no voy a dudar en golpearte.
Miró hacia la puerta, viendo a Erwin de pie bajo el marco. Soltó un resoplido, desviando la vista, e ignorando la presencia de sus dos amigos.
Erwin entró a la oficina, yendo a sentarse al lado de Hanji, y le tomó la mano dándole un apretón suave.
Hanji solo le sonrió.
—Creo que tendremos que llevarte donde Eren obligatoriamente —dijo Erwin suspirando. Levi lo miró con dureza—. Tu humor de perros hace que agredas a todo el mundo, y ya el departamento completo de arquitectura te tiene miedo —el azabache abrió la boca—. No es necesario que le hables. Si solo lo ves, será suficiente. Así que vendremos por ti al terminar la hora de trabajo, y si huyes, iré a buscarte a tu casa. Y si no estás allí, entraré y ensuciaré todo, ¿lo tienes claro?
—Tsk.
—Qué bueno que nos hayamos entendido.
Sin otra palabra más, la pareja salió de la oficina, dejando a un malhumorado alfa sentado y con ganas de matar a medio mundo.
Eren se dedicaba a contar la caja cuando Mikasa se le acercó con un balde y un trapero, dejándolos en el suelo. El chico miró los instrumentos, e hizo una mueca, poniendo expresión de perrito apaleado.
—Es tu turno de limpiar el baño.
—Pero Mikasa…
—Ya lo he hecho estos tres días seguidos.
—¡Te di el postre de mi almuerzo!
—¿Me lo diste hoy?
—No, pero… —el chico gimió y golpeó su frente contra la barra. Al levantar la vista, le dirigió una sonrisa a su amiga, y para su sorpresa, la abrazó—. Vale, Mikasa. Sé que casi nunca te lo digo, pero… eres una buena amiga —la campanilla sonó—. Te quiero, eres la mejor amiga del mundo. No sé qué haría sin ti.
Alguien se aclaró la garganta y los amigos se separaron rápidamente.
Eren maldijo internamente.
Levi lo contemplaba con furia, lleno de celos por la cercanía que mantenían el omega y la beta.
Tragó saliva, y agarró el balde con el trapero.
—Voy a limpiar el baño —le murmuró a Mikasa, que se tensó al ver al azabache junto con sus amigos, quienes lucían incómodos—. No dejes que se acerque allí —agregó en voz más baja.
Sin otra palabra, el chico se marchó tratando de no mirar atrás.
—Voy al baño —masculló Levi.
—El baño está cerrado cuando se hace limpieza —dijo Mikasa fríamente—. Por favor, siéntense, enseguida iré a tomar sus órdenes.
Erwin le tomó el brazo a su amigo, arrastrándolo contra su voluntad hacia una mesa, y sentándolo a su lado para impedir que fuera tras el omega. Unos minutos después, Mikasa se acercó, sin dejar su actitud helada, y les tomó la orden.
—Es un lindo café —comentó Hanji tratando de relajar el ambiente luego de que la chica se marchara.
—¿Ella es su amiga? —le preguntó Erwin.
—Sí —hizo una pequeña pausa, mirando los movimientos de la muchacha—. Al menos, eso me dijo. Pero quizás ya está follando con ella.
Hanji se atoró con su propia saliva mientras Erwin se frotaba la frente con irritación.
—Levi, si estás celoso, solo acércate a Eren —gruñó el rubio.
El azabache se cruzó de brazos, enfurruñado.
—Acá está su pedido —dijo Mikasa sirviendo los cafés y pasteles que pidieron—. Si necesitan algo más, no duden en–
—Trae a ese mocoso para acá ahora —soltó Levi, logrando que Hanji y Erwin lo miraran con incredulidad.
—Eso no está en el menú —contestó Mikasa indiferente, aunque sus ojos chispeaban de molestia por la actitud del alfa—. Si no desean nada más, me marcho.
Levi estuvo a punto de levantarse e ir corriendo hasta el baño para abrir la puerta, ver a ese maldito mocoso, tirarlo contra la pared y darle la follada de su vida.
Mierda, estaba dejando que su instinto tomara el control.
—Levi, deberías controlarte —le espetó Erwin tratando de lucir calmado.
—Estoy controlado —respondió, aunque al olisquear el aire, sintió las feromonas del castaño. Apretó el tenedor con fuerza, seguro de que si seguía apretujando lo rompería.
—Quizás no fue buena idea traerte acá —señaló Hanji cansada.
—No me digas —murmuró Levi—. Come rápido y vámonos antes de que ese mocoso regrese.
—Sí, sí —masculló Erwin tragando el café de golpe.
Levi soltó un suspiro. No pensaba que volver a ver al castaño se sentiría de esa forma. Con la necesidad tratando de dominarlo, con el deseo luchando por tomar control en él para comerle la boca a besos. Pero, al mismo tiempo, su instinto gritándole que no se humillara y que lo obligara a darle la razón.
Se tensó, tragando el último pedazo de pastel y haciendo una mueca por la dulzura.
—Vámonos antes de que–
—¡Mierda, niña, manchaste mi traje!
Se voltearon al ver a un cliente, de pie, mirando a Mikasa furiosamente. La camisa del hombre estaba manchada con café, y la pelinegra estaba de pie frente a él, impasible y apretando los labios para no decirle nada.
—¡Eres una estúpida beta, ¿cómo te atreves a ensuciarme?! —el hombre levantó la mano.
Levi notó como Erwin dio un paso para defender a la chica.
La mano del hombre bajo.
Eren apareció, empujando a su amiga y recibiendo el golpe a un costado de su cabeza.
Todos quedaron en silencio.
Levi sintió como la rabia se acumulaba en su interior.
Eren, con el ceño fruncido, miró al alfa que lo acababa de golpear.
—Mi amiga le lanzó el café porque usted, cerdo asqueroso, le tocó el trasero —escupió el castaño—. Lo vi todo, ¿sabe? Así que le pido, por favor, que se retire ahora mismo.
—¿Cómo te atreves, maldito bastardo, a decirme algo? —gruñó el hombre iracundo—. ¡No eres más que un puto omega! —el hombre, sin medir su fuerza, empujó a Eren, haciéndolo tropezar y botándolo al suelo, junto con una silla y una mesa—. ¡Te daré una lección, imbécil!
El hombre levantó la mano otra vez.
Levi golpeó al alfa en su cara, con su puño, sintiendo como ardía en ira y odio.
—Atrévete a golpearlo otra vez, pedazo de mierda, y te mataré, ¿entendido? —gruñó Levi antes de darle una patada en el estómago—. Te mataré con mis propias manos.
El aura asesina de Levi casi se podía tocar, y el hombre se apresuró a tomar sus cosas, saliendo del local casi corriendo.
El azabache tomó una respiración profunda, sus nudillos ardiendo, y se giró para ver al omega todavía en el suelo. Su mano sangraba debido a que rompió el azucarero y la cerámica se incrustó en la palma, pero el chico parecía no darse cuenta. Miraba directamente al alfa.
Mikasa lo ayudó a ponerse de pie.
—Gracias, señor —dijo Eren dando una reverencia.
Levi quería decirle algo más, pero entonces el dueño del local apareció.
—Eren, hijo —Hannes se le acercó con rapidez, examinando su mano—. ¿Te duele mucho? —el castaño negó con la cabeza—. Ve, el botiquín está en el baño, ¿puedes curarlo solo?
—Sí, no se preocupe, señor Hannes.
—Eren, ¿qué hemos hablado acerca de los clientes?
—Pero señor Hannes…
—Mikasa puede defenderse sola, ¿no es así?
—Pero…
—Ya, ya, ya pasó. Carla me mataría por permitir que hirieran a su pequeño niño y no hacer nada —los labios de Eren temblaron—. Anda, ve al baño. Mikasa limpiara acá. Tómate el resto de la tarde si quieres.
El omega solo asintió, y sin mirar a nadie más, caminó al baño.
Levi soltó un resoplido, dándose vuelta, decidido a marcharse cuanto antes del lugar. Sin embargo, Hanji lo observaba animadamente, haciéndole señas de que siguiera al castaño, y Erwin se puso delante de la puerta de entrada, dándole a entender que no le daría la pasada a menos que fuera tras Eren.
El alfa hizo una mueca, dando un paso en dirección al baño.
—Muchas gracias, señor Ackerman —Levi miró con sorpresa a Hannes—. Si no hubiera estado usted presente… bueno, es probable que Eren habría terminado con un ojo morado —Hannes negó con la cabeza, y miró seriamente al azabache—. Sin embargo, si vuelve a romperle el corazón a Eren… al parecer, tendrá que vérselas con Mikasa.
Desvió la vista, encontrándose con los ojos grises de la chica. La beta apretaba el mango de la escoba, molesta.
—Si Eren me llama llorando, diciendo que lo trataste como la mierda, te enterraré la escoba por el culo —declaró la chica.
—¡Mikasa!
Levi se limitó a hacer una mueca divertida, caminando hasta la puerta del baño.
Sin tocar, abrió y entró rápidamente.
—¡Podría estar cagando! —chilló Eren poniéndose de pie, botando el botiquín al suelo.
—Entonces cierra la puerta con llave.
Se miraron en silencio unos segundos, sin moverse, hasta que el chico bajó la vista y comenzó a recoger las cosas. Su palma todavía sangraba.
—Lamento la escena —masculló Eren.
—No quiero que me pidas perdón por eso.
El omega levantó la vista con brusquedad. Sus ojos estaban estrechados.
—No te pediré perdón por la discusión, Levi.
—Yo tampoco lo haré, Eren.
—Entonces, ¿qué estás haciendo acá?
—No lo sé.
Eren sonrió tristemente, sacando el desinfectante del botiquín.
Levi, en silencio, se inclinó y lo ayudó con el algodón. El omega le permitió tocarlo, su tacto mandando calor por todo su cuerpo.
—No tenías por qué defenderme —murmuró el castaño, haciendo una mueca por el dolor cuando el alfa terminó de desinfectar la herida y comenzó a envolver la venda alrededor de su palma.
—Por supuesto que debía hacerlo —Levi le acarició los dedos—. No estaremos juntos, pero…
—Pero soy tuyo, ¿no es así?
Eren sonrió, ahora con amargura.
Levi le tomó las mejillas, elevando su rostro, y sin despegar su mirada de la del omega.
—Pero te sigo queriendo.
Lo besó antes de que Eren reaccionara.
El castaño gimoteó contra sus labios, abriendo su boca y recibiendo la lengua de Levi, dejando que se enredara con la suya propia. Con necesidad, chupó sus labios, sacándole otro gemido, y prosiguió por su cuello.
—Papá y mamá se veían cuando estaban muy necesitados, ¿sabes?
Detuvo su movimiento, y con una mirada atónita, se alejó.
Eren tenía los ojos llenos de lágrimas.
—Cuando mamá entraba en celo, debía ir donde papá. Para un omega marcado, el celo sin su pareja es doloroso —la voz de Eren se quebró—. Supongo que usaban protección, qué se yo, pero nunca volvió a quedar embarazada. Me lo confesó unos días antes de que muriera, mientras veíamos una película. Siempre creí que nunca más se vieron, que mi mamá podía estar lejos de papá, pero en realidad no es así. No era pareja destinada, sin embargo, no soportaban mucho estar lejos del otro —el chico le tomó la mano—. Entonces, ¿desde ahora nos veremos solo cuando estemos muy necesitados? Qué triste perspectiva.
—Podemos volver —sugirió Levi en voz baja.
—Volver —en sus labios, la palabra sonó amarga—. Levi, casi me agredes.
—Tú me agrediste.
—Sí. No —el chico frunció el ceño—. Lamento eso.
Levi suspiró.
—Lamento gritarte.
—Pero, en realidad —Eren juntó ambas frentes—, en realidad, no lamento golpearte. Estabas diciendo cosas tan horribles, tan feas… y lo peor, es que no las decías desde la rabia. Lo decías desde la razón. Tú tampoco lamentas decirme todo eso. Es lo que piensas. Y Levi, no puedo estar contigo si piensas eso. No estaré contigo si crees que soy tu puta —lo miró ferozmente—. Yo no nací para ser tu puta, ¿lo tienes claro?
Levi asintió, impasible, sin decir nada. Eren lo besó una vez más.
—Podríamos comenzar de nuevo, ¿eh? —masculló Levi.
—¿Me dejarías seguir yendo a las marchas?
—¿Y tú me dejarías decirte todo lo que pienso de eso?
—Podría hacerte cambiar de perspectiva.
—O yo podría hacerlo.
Eren sonrió de lado, sin separarse ni un poco, aunque sus ojos lucían un poco tristes.
—Te quiero.
—Vente a vivir conmigo.
—Somos un desastre.
—Lo sé. Hace un momento nos sacábamos todo en cara y ahora no quieres dejarme.
—Después de todo, nos queremos.
Otro silencio entre los dos, solo respirando, sintiendo al otro con el tacto.
—No eres mi puta —murmuró Levi—. Sí, pienso que, dentro de las razas, los omegas son inferiores, y que los alfas están por sobre ustedes. Pero nada más. El resto lo dije por la rabia. Eres mi pareja destinada, no mi ramera.
—Lamento… lamento ser un idiota contigo. No me he portado bien. Es porque te tengo miedo y me aprovecho de las situaciones. Tú no estás para cumplir todos mis deseos, lo sé, así que no voy a pedirte más cosas —Eren se puso de pie, seguido de Levi, que lo abrazó por la cintura—. Pero… pero no sé si nos hará bien volver.
—No diré nada de tu grupo —ofreció Levi—. No diré nada de lo que pienso sobre ello. A cambio, tú tampoco dirás nada sobre tus ideas. No toquemos los puntos que nos harán discutir y alejarnos —le besó un costado del cuello—. No me gusta discutir contigo.
—Tampoco me gusta que peleemos—admitió el castaño—. Hace que… que me ponga triste y necesitado.
Levi sonrió levemente, deslizando sus manos por el estómago del omega, sintiendo cómo se tensaba.
—¿Necesitado? ¿No lo estás ahora? Puedo ayudarte con eso.
Eren siguió tenso, fulminando con la mirada al azabache.
—Levi, ¿me estás jodiendo?
—Lo haré en dos minutos.
—No te necesito ahora.
—Dile eso a tus feromonas.
El castaño lo golpeó con suavidad en la espalda, queriendo alejarse del abrazo, pero se quedó quieto al sentir una mano del alfa deslizarse por debajo de su pantalón, hacia su trasero.
—Mis feromonas… no dicen nada… —gruñó Eren.
—Dicen mucho —le besó el cuello, acariciando alrededor de su agujero con un dedo—. ¿Crees que unos dedos te dejarán satisfechos? —murmuró con burla.
Eren soltó un gemido entre sus dientes apretados al sentir un dedo en su interior.
—No… no utilizaba unos dedos… para reemplazarte… —le espetó el omega entrecortadamente—. Tenía… tenía a Rivaille.
Levi alejó su rostro con el ceño fruncido, y antes de hacer algo más, quitó el dedo que tenía dentro de Eren. El chico gimoteó por la sensación de vacío.
—¿Disculpa? —Levi lo miró, ofendido—. ¿Quién mierda es Rivaille?
—Mhn… —Eren puso una expresión lasciva—. Treinta centímetros de puro placer…
—Eren —le advirtió Levi.
—De solo pensarlo se me hace agua la boca —los ojos del castaño rezumaban lujuria.
—¡¿Quién carajos es Rivaille?!
Levi ya estaba pensando en las personas que iba a matar. Al detective Pere, en primer lugar, porque en sus informes no decía nada de que Eren se estaba viendo con alguien; al omega, en segundo lugar, por atreverse a abrirse de piernas a otra persona, y a ese tal Rivaille, por osar tocar lo que era suyo.
Iba a sacudir a Eren para sacarle las respuestas cuando el chico comenzó a reír escandalosamente.
—Oh… oh Dios… —Levi frunció el ceño—. Tú… tu rostro… tuve que… haberlo… grabado…
—Voy a matarte.
Eso solo hizo que la risa enloquecida del omega aumentara.
Levi estaba a cinco segundos de saltar sobre el cuello del castaño para ahorcarlo. Pero con amor, por supuesto.
Cuando Eren pareció calmarse un poco, lo observó con fastidio y exigencia.
—¿Quién mierda es Rivaille? —repitió tratando de controlar su ira.
Eren sonrió amplia y burlonamente.
—Es el vibrador que compré con tu tarjeta —contestó con socarronería—. Le puse Rivaille para no gritar tu nombre cuando llegaba al orgasmo —la mirada del azabache era incrédula—. ¡Oh, Rivaille, sí! ¡Así, Dios, sí! ¡Más profundo, ngh, sí! ¡Rivaille! ¡Rivaille! ¡Rivaaaaaaille!
—¡Ya, carajo, basta! —espetó Levi, logrando que el castaño volviera a reír—. ¡Cuando vea ese vibrador de mierda, lo voy a botar!
—¡No toques a Rivaille! —chilló Eren.
—¡Lo romperé en dos mientras te follo con mi pene!
—¡Nunca podrás satisfacerme como lo hace Rivaille!
Levi se apoyó en la puerta cerrando sus ojos, sintiendo como una vena le latía en la frente, Eren rompiendo a reír otra vez. Dios, había olvidado lo irritante que podía llegar a ser ese mocoso de mierda.
De pronto, sintió como Eren lo abrazaba por la cintura.
—Echaba de menos fastidiarte —murmuró el castaño besándolo.
—Yo no te extrañaba —gruñó Levi acariciándole el cabello.
Hubo un silencio cómodo entre ellos, donde solo se limitaron a acariciarse con cariño, dejando que la presencia del otro los llenara por completo.
—Entonces —susurró Eren—, ¿volvimos?
—Dímelo tú.
Levi le tomó la mano, dándole un apretón suave, haciéndole saber que estaría bien con cualquier decisión.
—No… —el alfa apretó sus labios—, no voy a decir nada de mis ideas frente a ti.
Levi casi suspiró del alivio.
—Tampoco diré nada de lo que pienso sobre eso —contestó el azabache.
—Además, dejaré de pedirte favores todo el tiempo.
—Y yo prometo no volver a gritarte cosas horribles.
El castaño levantó la vista, encontrándose con mirada grisácea de Levi. De pronto, mordió su labio inferior y sintió una picazón irritante en sus ojos.
—Lo siento —murmuró Eren sintiéndose como un niño pequeño—. No fue… no tuve que golpearte. Lo hice porque quise, pero no debí hacerlo. Dejé que la rabia me llenara y… —el chico boqueó—. Soy un idiota, defendiendo tanto a los omegas golpeados pero pegándote… Lo lamento, de verdad… No lo volveré a hacer, lo juro…
Levi le acarició el cabello, tratando de calmarlo para que no rompiera a llorar. Bien, lo había dicho. Eren le había pedido perdón primero.
—Eren —le miró directo a los ojos—, ya, está bien. Yo también lo siento. No debí levantarte la voz, todo lo que dije… Te dije un montón de mierda, y prometo que hablaremos de eso con más calma, para tener claro lo que piensa el otro, y nunca más voy a gritarte ni decir esas cosas.
Eren simplemente asintió, permitiendo que Levi lo rodeara con sus brazos, dándole otro beso, más profundo y necesitado. Sus salivas se entremezclaron, el olor a feromonas aumentó, y de pronto la ropa pareció molestar entre ellos.
Se separaron cuando alguien golpeó la puerta con fuerza.
—¡Ni se les ocurra tener sexo en el baño! —espetó Mikasa.
Levi contuvo las ganas de abrir la puerta y darle un buen golpe a esa maldita beta. Pero Eren simplemente se rió, sacando el seguro de la puerta.
—¿Vamos al cine? —le preguntó el castaño, tallando sus ojos para eliminar las lágrimas que había querido soltar antes.
—¿Es una manera de decir que vayamos a mi casa a ponernos al día? —respondió Levi enarcando una ceja.
—Pervertido —murmuró Eren enrojeciendo.
—Voy a demostrarte que soy mejor que Rivaille —contestó seriamente Levi.
Eren simplemente tragó saliva, sintiendo que haberle contado al alfa sobre su vibrador había sido una muy, muy mala idea, y que su trasero la pasaría mal de ahora en adelante.
Eren soltó un grito al sentir unos brazos rodeándolo repentinamente, pero al oler el aroma de su alfa, se relajó y permitió que le besara el cuello, a pesar de estar cocinando.
Levi había estado raro esos últimos días desde que se habían arreglado. Más cariñoso, posesivo y consentidor que nunca, poniendo mala cara cuando el castaño se alejaba mucho, incluso si era para ir al baño. Asumió que se debía a la separación de un mes que tuvieron, por lo que los dos estaban dejando que sus instintos tomaran levemente el control en cuando a su relación con el otro. Al omega le encantaba ser mimado por su alfa, y todos los afectos que Levi le hacía, los recibía gustoso.
—Levi, estoy cocinando —murmuró Eren al sentir las manos del azabache deslizarse por debajo de su playera—. Además, estamos en el departamento de papá y vendrá a cenar con nosotros. No será agradable si huelo a sexo.
—Tú padre está al tanto de que volvimos, así que debe saber que follamos como conejos —gruñó Levi sin separarse un poco.
—¡No follamos como conejos!
—¿No? —el alfa se separó un poco, con expresión pensativa—. ¿Estás seguro? Tu pobre agujero no cree lo mismo.
El chico, enrojecido, se retorció, empujando a Levi hacia atrás y girándose con una cuchara de palo en la mano. Apuntó al hombre de manera amenazante, tratando de ocultar su vergüenza.
—¡Fuera de aquí, Levi Ackerman! —chilló sin perder el rubor.
Levi solo retrocedió, levantando sus manos en actitud pacífica, aunque sus ojos eran burlones.
—Ese mandil te queda muy bien —comentó—, y con esa cuchara allí tienes una actitud sexy. Serías una esposa muy, muy buena.
—Un esposo.
—¿Eh?
—Soy hombre, Levi.
El ambiente juguetón desapareció cuando Eren lo miró con el ceño fruncido. El chico solo suspiró y disminuyó el fuego de la cocina.
—Levi, las connotaciones que nos dan a los omegas…
—Dijimos que no íbamos a hablar de eso.
—Lo sé, lo sé —Eren mordió su labio inferior—. Pero sabes que soy hombre. Y si me caso contigo, sería tu esposo, no tu esposa. Y si llegáramos a tener hijos, sería padre, no madre. No me gusta… —el castaño tragó saliva—. Solo… solo no me trates así.
—Pero tienes una capacidad reproductiva —señaló Levi tranquilamente—. Eso ya te hace madre, en caso de tener hijos.
—Sí. No —Eren negó con la cabeza—. Seré padre si tengo un hijo. Y tú también. Madre es la connotación femenina y padre es la masculina. Te lo pido, por favor, Levi, no me llames nunca madre.
—Ya, ya —el alfa trató de relajarse—. No discutamos por eso —luego, tratando de aligerar el aire, agregó:—, entonces, ¿hijos? ¿Ya te estás proyectando para adelante? ¿Cuántos quieres?
Eren volvió a ponerse rojo, desviando la vista.
El chico iba a contestar cuando el timbre sonó.
Levi, sin borrar la sonrisa burlona, fue a abrir la puerta, pensando que se encontraría con algún amigo de Eren, pero una pareja beta apareció, con un alfa malhumorado detrás.
—Disculpe —dijo el hombre nervioso—, ¿por casualidad, aquí vive Eren Jaeger?
El azabache frunció el ceño.
—Sí, ¿quién lo busca?
—Los padres de Mina y… —la mujer tragó saliva—, su futuro esposo.
Levi observó al alfa, quien era claramente mayor que la amiga de Eren, por lo menos el doble de su edad.
—Ah… —Levi entrecerró los ojos—, el violador de su hija.
Hubo un silencio tenso.
La madre de Mina parecía a punto de llorar mientras su padre lució más nervioso. El otro alfa, en cambio, solo fulminó con la mirada al azabache.
—Esa puta lo quería.
Levi se recostó en el marco de la puerta, indiferente a la rabia que soltaba el otro hombre.
—¿Levi? ¿Quiénes son?
El aludido se giró, viendo al castaño con mirada interrogante.
El azabache abrió la boca para decir algo, pero de pronto se vio empujado contra la puerta, trastrabillando, y el alfa pasó de largo en dirección al omega.
Eren apenas reaccionó cuando el alfa lo tiró contra la pared, sosteniéndolo de la playera, y chocando su cabeza fuertemente en el concreto.
—¡Dime dónde se fue esa zorra, maldito hijo de puta! —gritó el alfa rabioso.
El omega comenzó a toser debido a la presión que ejercía el alfa en su cuello.
Levi no dudó en golpear al bastardo que se atrevió a tocar a su pareja. Lo golpeó en la mejilla, logrando que soltara al chico, y tirándolo al suelo con un estrepitoso sonido. Escuchó el grito de la madre de Mina, pero no se detuvo, y pateó al hombre en el estómago, sintiendo la rabia hirviendo en su sangre.
Ese maldito desgraciado pasó por sobre él y atacó a Eren en frente suyo. En frente de su alfa. Había dictado su sentencia de muerte en el momento en que lo tocó para golpearlo y ahorcarlo. Lo iba a matar lenta y dolorosamente, iba a descuartizarlo por el simple hecho de mirar a Eren.
Lo pateó otra vez, gruñendo por la cólera, y cuando se preparaba para descargar su puño en su rostro, el omega lo abrazó por la cintura.
—Basta —susurró Eren, soltando feromonas tranquilizadoras—. Estoy bien, Levi… Detente, por favor.
Respiró profundamente, dejando que el olor calmante de las hormonas del castaño lo llenaran por completo. Le dio un apretón a sus manos, tensando su mandíbula, pero conteniéndose de continuar con la golpiza.
El alfa en el suelo gimoteó, sin embargo, Levi simplemente se giró, abrazando al omega, y mirando a los padres de Mina.
—¿Qué mierda quieren? —gruñó en actitud posesiva y protectora.
—Mi hija… —la madre de Mina se quebró—, ella… de-esapareció… y Eren… él… la enco-ontró… cu-uando…
Estoy embarazada, Eren.
El castaño apretó su agarre en Levi, recordando la conversación que mantuvo con Mina hace ya más de una semana.
—La vi hace días —murmuró Eren sin levantar la vista.
No puedo seguir aquí. No soportaré casarme con alguien que me violará todos los días, que me golpeará como un saco de boxeo. No puedo, Eren.
Dejó que Levi lo sostuviera mientras recordaba el ojo morado de su amiga, su rostro destrozado, su piel pálida y llena de moretones.
—Solo me dijo que pensaba marcharse.
Escuché rumores… sobre María. Dicen que las cosas son distintas allí. Que… que los omegas… que las tres razas son respetadas. Que puedo abortar allá. Que… existen refugios para inmigrantes ilegales.
Él no había preguntado nada, ni siquiera pensó en hacerla desistir. ¿De qué otra forma podría ayudarla, sino dándole su apoyo? Habían destrozado a una omega en un solo mes, ese maldito sistema la había dejado abandonada a su suerte.
—No me dijo a dónde. Solo me lo comentó. Es lo único que sé. Pero no pensé que… que lo decía en serio. ¿Cómo iba a irse, siendo solo una omega marcada?
Si te preguntan por mí… di que conversamos, pero no te dije todo. Mezcla la verdad con la mentira. Necesitaba decirte porque… porque sé que va a pasar contigo más adelante.
Levi vio las orejas rojas de Eren. Estaba mintiendo descaradamente. Pero solo apretó sus labios, ignorando aquello.
—Les juro que no me dijo nada más. Pensé… pensé que estaba aprendiendo cuál era su lugar.
Somos la escoria, Eren. Y nadie se preocupa de la escoria. Levi será amable al principio, pero llegará un punto en el que sacará su lado alfa y no dudará en hacerte daño para satisfacer sus deseos. ¿No somos, después de todo, simples animales que se dejan guiar por el instinto?
Mina había sonreído amargamente con lágrimas en los ojos cuando le entregó un pequeño paquetito antes de irse, sin mirar atrás.
El padre de Mina había tenido que llevar en su hombro al alfa que lo había golpeado, quien seguía aturdido. La mujer simplemente se fue llorando.
Eren y Levi se quedaron en silencio varios minutos luego de que la puerta fuera cerrada, sin soltarse, uno sosteniendo al otro, sin atreverse siquiera a separarse unos milímetros. Solo se oían sus respiraciones.
—Estoy bien —titubeó Eren con la voz temblando—. Levi, puedes soltarme.
—No —el azabache necesitaba sentirlo, saber que realmente estaba a salvo—. Les mentiste. Eren, ¿qué pasó–?
—Ella no te importaba —la voz del castaño era dura y cortante—. Que siga sin importarte, ¿está bien? Tú tienes tus secretos familiares, y yo tengo los míos. No te los reprocharé si tú no me lo reprochas.
Levi cerró los ojos, recordando el momento en que Eren le había pedido, hace ya bastante tiempo, conocer a su padre. El azabache se había negado sin lugar a réplicas, aludiendo a que Kenny representaba un pasado enterrado que no sacaría más a la luz. Eren se había enfurruñado y protestado, pero no iba a ceder con eso.
—Bien —Levi solo suspiró—. Pero cualquier cosa, sabes qué puedes decírmelo, ¿sí? Puedo escucharte.
Eren solo asintió, besando a Levi con suavidad, el alfa acariciando las mejillas del omega para luego deslizar sus manos hacia su cuello, masajeando con suavidad la zona dañada y con un leve color rojizo.
—¿Eren?
—¿Si?
Levi respiró profundamente, mirando a los ojos dorados del chico.
—Vente a vivir conmigo.
—No bromees con eso —murmuró el castaño.
—No estoy bromeando —Levi le dio un beso pequeño y buscó algo en el bolsillo de su pantalón—. Te lo iba a proponer esta noche, con Grisha delante.
Eren se alejó un poco, con expresión aturdida.
—¿Proponer qué? —su voz tembló.
—¿No es obvio? —el alfa le mostró una cajita pequeña de color azul marino y la abrió, revelando el anillo plateado en su interior—. Quiero que te cases conmigo —Eren lo miró, sintiéndose emocionado y nervioso—. Cásate conmigo cuando termines tu carrera, pero usa el anillo en señal de compromiso.
El anillo era totalmente precioso: tenía un pequeño diamante en el centro, sujeto por las dos caras del anillo, con bordes finos y elegantes, y parecía brillar totalmente a la luz del living.
—Pero papá–
—Es tu decisión, Eren —Levi lo volvió a besar—. Es cosa de los dos, de nadie más. Ya eres mayor de edad, y si quieres vivir conmigo, te recibiré gustoso. La universidad de Mitras queda más cerca de mi casa, y estaremos solo los dos, nadie nos molestará. Puedes andar desnudo por toda la casa si quieres, yo no te diré nada.
El omega enrojeció, pero no se alejó, solo mordió su labio inferior.
—¿Y… y mis celos? —Eren lo miró con nervios—. Tengo uno en tres semanas.
—Puedes pasar esos días acá, con tu padre, o en la casa del edificio o en la del rubio afeminado.
—Se llaman Mikasa y Armin, Levi —le regañó el castaño conteniendo la risa.
—Vive conmigo, mocoso de mierda —susurró el alfa, su voz intensa y persuasiva—. Cásate conmigo. Empecemos… empecemos de nuevo. Sin peleas. Sin discusiones.
Eren se dejó envolver por los brazos de Levi, dejando que su calor lo inundara, haciéndolo sentir en paz.
Tenía muchos sueños por delante. Muchos proyectos que llevar a cabo. Muchas cosas que cambiar. Y quería que Levi estuviera presente en todos ellos, porque a pesar de ser un alfa, a pesar de tener pensamientos que iban contra sus creencias, lo quería. Era su pareja. Y lo quería como no había querido a nadie en esa vida.
Con o sin Levi, iba a cumplir sus sueños. Pero si Levi estaba a su lado, todo sería mejor.
Y Levi, Levi necesitaba protegerlo. Necesitaba saber que estaba a salvo. Si tenía a Eren cerca suyo, si lo tenía a su lado, protegerlo sería más fácil, cuidarlo no sería tan complicado, no andaría con los nervios a punto de explotar pensando que estaría en peligro.
—Sí —contestó Eren dándole un beso—. Sí. Me iré contigo. Me casaré contigo.
El alfa sonrió, devolviéndole el beso, y abrazándolo para no soltarlo nunca más en lo que quedaba de su vida. Para nunca dejarlo ir, y tenerlo siempre a su lado.
Ƹ̴Ӂ̴Ʒ
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—Por lo que veo, el florecimiento no te ha hecho más avispada —dijo Cersei—. Permíteme que comparta contigo, en este día tan especial, un poco de sabiduría femenina, Sansa. El amor es un veneno. Un veneno dulce, sí, pero un veneno que mata.
~Choque de Reyes, George R.R. Martin~
Fin Primera Parte.
Lo sé, lo sé, deben estar diciendo en este momento, "¿Qué mierda?". Pero bueno, voy a dar un montón de explicaciones ahora, comentarios con respecto a los últimos dos capítulos.
Veamos, voy a comenzar por lo sorprendida que estoy. No sé si alguna, aparte de mi beta, a quién se lo comenté, se habrá dado cuenta, pero el capítulo nueve es, hasta el momento, el que más dejó reviews y de verdad, de verdad que quedé marcando ocupado cuando vi la cantidad de comentarios que dejaron. 43 comentarios con un solo capítulo, casi me caigo de la silla al momento de ver todos los reviews, no lo podía creer, primero pensé que estaba alucinando, pero no era así xD ¡Incluso hubieron chicas que escribieron dos veces! Así que muchas gracias, nunca creí que podría alcanzar tantos comentarios en un capítulo, si ya era feliz con los 15 que me dejaban en promedio, ahora me alegraron la semana.
Así que chicas, de verdad, muchísimas gracias. Las amo.
No puedo darme el tiempo de contestar todos los reviews porque haría un testamento, y repetiría todo el tiempo lo mismo. Ese es el segundo punto que quiero tratar.
Si me sorprendí con la cantidad de reviews, me sorprendí aún más por todo lo que decían. Prácticamente he creado la Tercera Guerra Mundial. Okno, pero algo parecido (?) Es que de verdad, ¡muchas personas se pusieron del lado de Levi o del lado de Eren! ¡Y siendo sincera, nunca creí que eso llegaría a pasar! Pensé que dirían que querían que volvieran, ¡pero era todo lo contrario! Por lo menos, 30 de los reviews apoyaban un lado, y les juro que me puse muy nerviosa por eso mismo, porque no era mi intención, ¡se los juro! Llegué a un punto en que me empecé a cuestionar un montón de cosas, pues cuando subí el capítulo nueve ya estaba terminando con el diez (me gusta ir algunos capítulos adelante por el tema de que hay semanas donde me quedo bloqueada), y comencé a decirme que debía cambiar todo el capítulo, porque no estaba bien, que ustedes no iban a quedar felices, no sé, siempre me pongo histérica en algún punto. Mi pobre beta tuvo que soportarme, así que le doy mucho amor :c
A ver, vamos por parte con respecto a eso.
La discusión me salió de manera natural y espontánea. Mientras iba construyendo el capítulo, me dije que aquí estaba el momento de que Levi mostrara realmente lo que sentía. Había pensando en cómo hacerlo, pero ninguna forma me gustaba hasta que la ampolleta se iluminó, y escribí la escena.
¿Por qué Levi reaccionó de esa forma ante las palabras de Eren? Porque ha sido criado de ese modo, ha sido condicionado de esa forma, y es algo muy, muy difícil de cambiar. Si bien Levi quiere a su omega, le ha dado permiso para hacer ciertas cosas que en el mundo que cree no todo el mundo hace, le da -dentro de lo posible- las cosas que el chico le pide y ha respetado su decisión de no ser marcado hasta terminar con su carrera, también ve a Eren como alguien inferior a él, alguien que debe satisfacerlo tanto sexual como sentimentalmente y, a fin de cuentas, obedecerle en todo. Los pensamientos, tus creencias, no cambian de un día para otro, y esta no es la excepción. Levi le permite a Eren ir a su grupo, ir a marchar, porque ve que eso lo hace feliz, pero más allá de eso, no piensa que lo que los omegas hacen vaya a cambiar el ciclo natural de las cosas. Los omegas marchan, dan sus discursos, exponiendo sus problemas, pero, ¿dónde está el cambio?, es lo que piensa Levi viendo lo que hacen. Y es normal pensarlo, es normal creer que las cosas son difíciles de cambiar, porque lo son, cuesta mucho generar un cambio. No sé si habrán visto un documental llamado "Ser joven y gay en la Rusia de Putin"; si no lo han visto, por favor, véanlo, refleja muy bien lo que quiero decir.
Levi no odia a los omegas, pero los ve de manera inferior, y no es algo que vaya a cambiar fácilmente. Por lo que, cuando Eren le grita que él no es suyo, que está ignorando la lucha que da cada día; cuando ve que solo Eren le pide cosas, pero no le da nada a cambio, es cuando explota. Él es un alfa, y por lo tanto, no puede permitir que un omega, que su omega, le hable de esa manera. Le dice lo que piensa, de una forma cruel, porque sabe que eso herirá al chico, y en ese momento, quiere darle un escarmiento. Es como reaccionamos todos cuando peleamos y tenemos la sangre ardiendo, ¿no es así? Diciendo todo de mala forma para que suene mil veces peor y así poder dañar al otro. ¿Levi piensa eso? Sí. ¿Está feliz de la manera en que lo dijo? No. ¿Ve a Eren como su puta? Tampoco, simplemente, utilizó la palabra para hacerle daño.
¿Por qué Eren golpeó a Levi? Porque sabía que era la única manera de hacerlo callar. No lo pensó, solo lo hizo. Sabía que si le devolvía los gritos -y quería hacerlo-, Levi le gritaría con más fuerza, con más agresividad, y Eren le tiene pavor a eso. Le tiene miedo a los gritos de Levi, a verlo sacar su lado alfa frente a él, porque sabe que no podrá negarse a nada de lo que Levi le llegue a pedir, y eso es una de las cosas que más teme en el mundo: dejar que su instinto lo domine, los domine por completo, y se convierta en algo que odia, en un omega sumiso y dócil. Así que el golpe fue la única salida que vio a todo lo que le decía Levi, a callarlo para decirle que terminaban. Por mucho que Eren llegue a quererlo, incluso si lo llegara a amar, él no puede aceptar al alfa si piensa de esa forma, si lo ve de esa forma, si lo trata de esa forma. Eren, como Levi, tiene su orgullo, y al momento de comenzar a redactar el fic, tuve problemas para poner a Levi como alfa y Eren como omega. Pienso que los dos serían tanto buenos alfas, como buenos omegas, y no podía decidirme bien por cual hasta que, pensando en el desarrollo de la historia, supe que los papeles que les di eran los mejores. Así que pienso que Eren sería un buen alfa. A su manera, se impone, no se quiere dejar pisotear por nadie y es feroz, posesivo y celoso. Por lo que, dentro del fic, verán a Eren omega con algunos rasgos típicos de alfa, porque personalmente pienso que es innato en él.
Y eso significa que Eren no va a permitir que Levi lo trate de esa forma, lo ningunee y lo haga sentir mal. Eren lo golpeo por lo que dijo, pero igual lo hizo porque sabía que si Levi seguía gritando, podía llegar un punto donde el alfa lo iba a agredir. Y así como le tiene pánico a los gritos de Levi, le aterroriza por completo que el alfa lo llegue a golpear, ya que eso significa haber estado equivocado por completo todo el tiempo con respecto a la persona que quiere y, peor aún, que le rompan el corazón. ¿Eren está arrepentido del golpe? No. Pero, ¿piensa que fue lo correcto? Tampoco. Sin embargo, ¿qué otra cosa podía hacer en ese momento? Eren no pensaba, estaba enloquecido por los gritos de Levi, y mientras su instinto le demandaba hacerse bolita en el suelo hasta que el alfa se calmara, su mente le gritaba que lo hiciera callar de alguna forma.
No estoy tratando de justificar sus acciones. Levi no tuvo que decirle eso, y Eren no tuvo que golpearlo, pero quiero que lo vean desde ambas perspectivas. Espero que les haya ayudado de alguna manera.
Ahora, con respecto a este capítulo, sé que muchas se preguntarán porque los hice volver tan pronto. Pero en realidad, no fue pronto. Les voy a contar mi experiencia cuando peleo con la gente que quiero. Primero, nos decimos un montón de mierda que no tuvimos que decir nunca. Segundo, me digo que no le hablaré primero, porque según mi mente, yo tengo la razón. Por supuesto, la otra persona piensa lo mismo porque tampoco me habla. Y pienso, pienso que yo siempre tengo la razón. Y puede pasar un año sin que hable sin esa persona, pero al momento de verla otra vez por casualidad, al momento de sentarme a conversar las cosas, hablamos con calma, decimos lo que pensamos, llegamos a la conclusión de que la pelea no tuvo que ser y todo vuelve a la normalidad.
Eren y Levi no se hablaron por un mes. El orgullo les impedía ir en buscar del otro, a pesar de que sus instintos se lo gritaban, se lo demandaban con fuerza, pero se resistieron a ello y no se acercaron al otro, esperando que fuera su pareja la que les pidiera perdón aunque, muy en el fondo, ambos sabían que los dos tenían la culpa de ello. Un mes es mucho, e incluso pensé en no hacerlos hablar por un año, pero, ¿se imaginan lo mal que lo hubiera pasado Eren en su celo? ¿Lo desesperado que habría estado Levi por poseerlo? Al final, se habrían juntado solo para solucionar el tema sexual, y no era lo que quería. No quiero que su relación sea solo carnal. Ninguno de los dos quiere eso. Un mes estaba bien para mí, así que cuando Levi es obligado a ir a ver a Eren por sus amigos, simplemente pareció reaccionar de una forma más madura y se acercó a conversar. Y Eren acepta la conversación, porque igual, en el fondo, deseaba tenerla. Y para hacerlo más equilibrado, decidí que ya que fue Levi quien se acercó primero, Eren sería el primero en dar las disculpas. Y Levi también se las da, porque de eso se trata. De hablar, conversar las cosas con calma y no dejarse llevar por el calor del momento.
Sumado a esto, también quería que se arreglaran, porque esto no es nada comparado a lo que se viene más adelante. Pero eso es ya entrar en otro tema.
Y, finalmente, quizás algunas personas se pregunten que qué mierda es lo de "Fin Primera Parte". Lo había comentado al principio, y lo vuelvo a decir: este fic será largo, larguísimo. Le calculo cinco partes, de -espero- diez capítulos cada una, más el epílogo. Quizás se pregunten el por qué, y es porque Under Pressure, si bien es eminentemente una historia de amor con mi OTP de protagonista, es también una historia de lucha social que pienso desarrollar a fondo.
Por casualidad, ¿leyeron los libros que mencioné con anterioridad? Fahrenheit 451, Un Mundo Feliz y Rebelión en la Granja. Aviso que daré spoiler a continuación, así que si no los has leído, y no quieres saber como terminan, sáltate esta parte.
Pero, a las que lo han leído, ¿se han dado cuenta como terminan? Creo que eso es lo más impactante de dichos libros, lo más fuerte. Los finales. Porque no son felices. Porque las sociedad que se presentan no tienen una solución inmediata, porque es imposible luchar contra el sistema presentado. En Fahrenheit 451, Montag huye para que no lo atrapen. En Un Mundo Feliz, John el Salvaje se suicida por el acoso de los medios, por la indiferencia de las personas. En Rebelión en la Granja, se ve como los cerdos toman el poder convirtiendo la granja en lo que se habían librado desde el principio, y los animales sin poder hacer nada, acostumbrados ya a ese modo de vida.
Pero yo no quiero eso con esta historia. Si Under Pressure se desarrolla con veinte capítulos, no quedaré satisfecha. Quiero desarrollar algo bien. Quiero ver conflictos, diversas perspectivas, ver más a mi Eren tatakae, quiero quedar contenta con lo que escribo. En veinte capítulos, personalmente, no hago nada. Apenas desarrollaría bien la relación de Eren y Levi, no podría escribir correctamente el tema de la lucha social, siento que todo sería demasiado apresurado. Para mi es importante desarrollar todo bien, que no queden hilos inconexos y tratar de hacerlo lo más realista posible.
Lo siento si hubieras preferido una historia más corta. Pero no me veo capaz de hacerlo de esa forma. Si decides dejar la historia hasta aquí, te doy las gracias por haberte metido acá. De verdad, de todo corazón. Y ojalá te quedes, me encantaría que lo hicieras hasta el final, que dejaras tu opinión. Me harías muy, muy feliz.
Ah, y también, Ola-chan, espero que te haya gustado la aparición del señor vibrador Rivaille, lo hice pensando en ti xD
Muchas gracias también a las personas que dejaron review. No las contestaré, pero las nombraré porque son las mejores personas del mundo :3
Por lo que muchas gracias a Lia Primrose (bebé, yo te amo, eres la más linda), a KathKolmer, a Shub-Niggurath98, a AngelGefallen (¡No te preocupes! ¡Por eso no quise alargarme demasiado con la pelea de Eren y Levi, quise tenerlos juntos antes de que lo peor venga!), a Giselle Mora, a Charly Land, a Paola, a KIRYUU-SENSEI (ay, a mí igual me pasa lo de llegar al final y ver notas del autor xD), a Olivia Ainsworth, a Monse-Uchiha, a kotoko-noda, a Wireless, a Hinatsu-chan, a Sweetvioleth, a Guest, a AstridHatakeAckermanJaeger, a Azula Rivaille, a Akire, a FridaRp (¡Bienvenida, nueva lectora, y ojalá te quedes xD!), a Gala117, a Hbl, a miu39, a , a luciakkss, a Mr Bum, a Emilda (JAJAJAJA, muchas gracias por tus palabras, y no pude evitar decir "paco-senpai" de forma pervertida xD), a Patatas (las chilenas somos bakanes sjbdashds xD), a Leyanasama, a Kokoa Kirkland, a , a Ya-Jo, a YenAcker, a Solenaru, a Dafne10, a Ladymorsh, a Odalis Vasquez.J (como siempre, tus reviews me encantan), a LadyDmoniaque, a SaSoRe-NyU (me avisas si te acordaste de mi fic xD Espero que te haya ido lindo :3), a Miri-Anath97, a MaFer y a .
Chicas, de verdad las amo. Disfrute cada uno de sus reviews.
Espero que las actualizaciones sigan siendo los domingos, así que nos vemos el próximo domingo con el comienzo de la segunda parte, el mismo día en el mismo canal :D
Goodbye, beautiful girls~
