La luz del sol despertó a Hermione. Abrió los ojos con pereza y miró hacia el reloj, eran las ocho en punto, era raro que durmiera tan profundamente hasta la mañana. Se incorporó en la cama y bostezó, ese era uno de los pocos días en que le provocaba seguir acostada y relajarse.

Sentía su cuerpo extraño sin contar que se encontraba desnuda. A su mente vinieron los recuerdos de anoche, se despertó completamente y enfocó la vista en la cama. Realmente había sucedido, realmente había tenido su primera relación sexual con Lord Voldemort ¿Cuando las cosas había tomando ese rumbo? De todos los hombres del planeta, jamás pensó que sería con él.

No tenía sentido hacerse la ofendida, debía admitir que dentro suyo había sentido deseo hacia él. Pero no imaginó que él lo descubriera ¿cuando su voluntad se había hecho pedazos? ¿Cuando sus ideales habían cambiado? Sin importar de qué lado lo viera, todo había cambiado, había dado un gran paso, no sabía si era bueno o malo, si hacía lo correcto o había traicionado a todos, o los que quedaban de ellos.

Solo quería saber que sucedería de ahora en adelante. Quizás le había dado por fin a Voldemort lo que había deseado y ahora se desharía de ella. En ese momento no sabía que pensar. Se sentía tan frustrada por falta de respuestas.

Pero tampoco quería pensar en eso y estar de mal humor todo el día. Quería recordar lo de anoche, su primera relación, debía admitir que fue increíble. Las sensaciones que Voldemort le provocó solo usando sus manos fueron indescriptibles.

Se interrumpió y levantó la vista bruscamente al escuchar un gruñido a su izquierda, allí en una butaca estaba sentado Voldemort, éste le devolvió la vista con aburrimiento.

- ¿Cuánto tiempo llevas ahí sentado?- preguntó Hermione sobresaltándose y tapándose con las sabanas hasta el cuello

-Unas horas- respondió

- Bien… ¿Por qué?- preguntó de nuevo

- Te dije que volvería, pero ya estabas dormida, así que esperé aquí-

Hermione se volteó completamente hacia él – ¿Y no has dormido?-

- No mucho-

- ¿Por qué no me despertaste? Quiero decir… podías haber dormido aquí-

Voldemort sonrió autónomamente- No hace falta- Se levantó y se acercó hasta la cama, sentándose en ella.

-¿Cómo has dormido?- preguntó mientras con sus dedos masajeaba sus sienes

- Bueno bastante bien, es la primera vez que despierto tan tarde- respondió Hermione

Voldemort volvió a sonreír – No es para extrañarse-

Hermione se sonrojó- Acerca de ayer… pues yo…-

- Lo de ayer era inevitable, era algo que estaba escrito. Estoy muy complacido-

El rubor de Hermione aumentó – No quiero hablar de eso-

- Después de que lo repitamos varias veces no te sentirás así-

Hermione quería ser invisible, esas palabras habían sido peores y sentía como toda su cara ardía.

- ¿Vamos a… repetirlo?- susurró

Voldemort la observó con intensidad- Por supuesto ¿acaso tienes dudas?-

Hermione negó con la cabeza, esa conversación la estaba incomodando.

- Por cierto, hoy conocerás a alguien de mis filas, quiero que socialices un poco más- dijo Voldemort mientras se levantaba de la cama y arreglaba su túnica.

Hermione levantó la vista hacia él- No quiero estar con ningún mortifago-

- No tienes opción, quiero que lo hagas y obedecerás-

Hermione volvió a sentir con fastidio ¿qué opción tenia?

-Vendré por ti más tarde, vístete, a menos que quieras recibirme así- Voldemort sonrió y sin esperar respuesta salió de la habitación

Hermione bufó y se levantó para darse un baño, no tenía ganas de conocer a algún mortifago y menos hacerse "amiga" de él o ella.

Rió imaginándose a Voldemort obligando a Bellatrix a entablar una amistad con ella. Por supuesto no creía que a Voldemort se le ocurriría semejante tontería, aunque de la mente de ese hombre podían salir las más grandes locuras y sandeces. El solo de decir que quería que socializara con alguien de sus filas era absurdo.

Parecía que a Voldemort se le olvidaba el hecho de que para sus mortífagos, ella era una sangre sucia, la querrían matar, no ser colegas. Y para Hermione ellos eran unos asesinos dignos de ser quemados vivos.

Habían pasado varias horas, afuera llovía a cántaros por lo tanto Hermione no tuvo más remedio que permanecer en la habitación leyendo algunos libros que Voldemort le había dejado en veces anteriores. Estaba empezando un nuevo capítulo cuando la puerta de la habitación se abrió haciendo que Hermione levantar la vista por encima del libro para ver a Voldemort entrar.

- ¿Que estás haciendo?- preguntó

- Pues, leyendo un libro obviamente- respondió Hermione volviendo sus ojos al texto

-Si me hablas así, tendré que castigarte- dijo Voldemort fríamente acercándose a un escritorio y dejando unos pergaminos

Hermione no respondió y menos sin Voldemort venía de mal humor.

-Estoy bien- dijo de pronto.

- Gracias por ahorrarme la pregunta ¡no entres en mi mente!- dijo Hermione con irritación, Voldemort no comprendía cuanto le molestaba el hecho de que no tuviera la mas mínima privacidad.

- No puedes impedírmelo- Voldemort sonrió y se acercó a ella

- Un día lo haré-

Voldemort rió suavemente y se sentó inclinándose sobre ella con una sonrisa cruel en su rostro mientras le quitaba el libro de las manos y lo lanzaba al suelo.

¿Ah sí? Y dime ¿qué es lo que pretendes ocultarle a tu amo, pequeña bruja?

Hermione se recostó mientras el cuerpo de Voldemort se acercaba más y se ponía encima de ella.

- Respóndeme-

-Na… nada- la voz de Hermione temblaba, pero no de miedo, era de expectación.

Voldemort se puso totalmente encima de ella agarrando sus manos y colocándolas sobre su cabeza apretándolas contra el colchón mientras pasaba sus labios seductoramente por su cuello.

La respiración de Hermione se descontroló cuando Voldemort la besó con fuerza, sus manos fueron hasta su camisa que arrancó violentamente haciéndola jirones, sin embargo Hermione no sintió dolor, al contrario, esa actitud hacía que se emocionara mas.

- ¿Así que te gusta de esta manera?-

Hermione lucho para poder responderle- S… Sí-

Las manos de Voldemort recorrieron todo su torso mientras bajaba hasta su pantalón que hizo desaparecer.

- Si ¿Qué?-

Hermione no entendía que era lo que él quería que le respondiera. Sin contar el hecho de que estaba de nuevo totalmente desnuda y con su cuerpo sobre el suyo.

- Si ¿Qué? Respóndeme-

- Si, amo-

Voldemort sonrió y volvió a besarla. Hermione respondió ese dominante beso mientras pasaba sus manos nerviosamente por el pecho y la espalda de Voldemort, la vez anterior no se había detenido a hacerlo. Voldemort se veía satisfecho mientras recitaba unas palabras y su ropa también desaparecía.

La lengua de Voldemort recorría cada centímetro del cuerpo de Hermione, que no podía dejar de gemir y suspirar, tratando de calmar su respiración.

- Vas a ser mía- las manos de Voldemort la sujetaron por la cintura mientras se posicionaba entre las piernas de la chica.

Hermione sintió la penetración de Voldemort y gimió con fuerza. Sentía una corriente pasar por su cuerpo al mismo tiempo que Voldemort empezaba moverse dentro de ella. La boca de Voldemort tomó la suya en un pasional beso mientras sus manos sujetaban con fuerza su cintura logrando un contacto más profundo.

Hermione acabó con un ligero grito que Voldemort ahogó con sus labios mientras sentía como él mismo llegaba al éxtasis y se dejaba caer sobre ella.

Voldemort se incorporó y se acostó tranquilamente en la cama a su lado con los ojos cerrados. No dijeron nada por un rato. Hermione se levantó y se sentó en la cama suspirando mientras tomaba la sabana y se cubría con ella

- ¿Qué haces?- pregunto Voldemort todavía con los ojos cerrados

Hermione volteó hacia él- Nada-

- ¿Porque te cubres? Ya te he visto desnuda. No me gusta, quítatela-

-No, me incomoda, quiero estar así-

Voldemort abrió los ojos y la observó detenidamente mientras le quitaba la sabana y la lanzaba al suelo- Quédate así- tomó el brazo de la chica y la atrajo hacia su cuerpo quedando su cabeza apoyada en su pecho.

- En diez minutos debemos salir-

¿Adónde?- pregunto Hermione

-Con tu nuevo amigo- respondió Voldemort suavemente

- No quiero estar con un mortifago. Y ¿si es uno de los que me torturaron?-

Voldemort rió fríamente- Pequeña bruja, yo sé a la perfección quienes fueron los mortífagos que entraron a tu celda-

- ¿Lo sabes? Deberías matarlos- la rabia se empezó a acumular en la sangre de Hermione, cada vez que recordaba las atrocidades por las que pasó no podía evitar tener instintos asesinos.

- Ah pero cierto, tu les ordenaste hacerlo- recordó de pronto

Voldemort volvió a reír- Si, yo se los ordené ¿y qué pasa con eso?-

- Bueno obviamente no puedes matarlos porque hicieron lo que tu les pediste- respondió Hermione

-¿Obviamente? ¿No puedo matarlos? Yo puedo hacer lo que quiera, no necesito una excusa-

- Pero, ellos no hicieron nada incorrecto, solo seguían tus órdenes, no se lo merecen. Quiero decir, ¡claro que se lo merecen! Pero son tus mortífagos- Hermione volteó a verlo

- Ellos son solo mis sirvientes, no me interesan en lo mas mínimo. Si pierdo tres o cuatro mortífagos no será relevante, rápidamente los sustituirán- respondió con simpleza

Hermione abrió los ojos con terror- Bien, un poco escalofriante… ¿y quién será ese mortifago? ¿Por qué debo estar con él?-

- Estaré de viaje unos días, vendré en las noches. No debes "estar" con él. Solo te cuidará en mi ausencia, y cualquier cosa que necesites se la pedirás. Además tú ya lo conoces, no habrá problema-

- Que interesante- dijo Hermione con ironía en la voz

- Si tienes problemas con él, cosa que dudo, quiero que me lo digas de inmediato ¿de acuerdo?- Hermione asintió- Bien, es hora de irnos-

Voldemort se levantó de la cama y con hechizo una negra túnica cubrió su cuerpo. Hermione también recibió el hechizo y quedó con la misma ropa que Voldemort había destrozado hacía unos minutos.

Lo siguió hasta la puerta, saliendo a los oscuros pasillos y caminaron escaleras abajo. Hermione se sentía cada vez más nerviosa.

- ¿Vendrás todas las noches?- preguntó

- Si- la voz de Voldemort se había tornado más fría de lo usual mientras llegaban a un salón, donde hacía unas semanas Hermione había visto la tortura hacia unos muggles. Allí, al final se encontraba un hombre vestido con una negra túnica que volteó al oír los pasos y dando una profunda inclinación cuando Voldemort llegó hasta él.

- Mi señor- dijo en voz baja

- Ya sabes lo que te dije, no quiero ningún incidente-

- Por supuesto mi señor, así será-

Voldemort volteó hacia Hermione – Nos vemos mañana, no hagas tonterías-

Hermione asintió todavía mirando fijamente al hombre con el entrecejo fruncido. Voldemort se había alejado hasta perderse de vista.

El hombre observó a la chica frente suyo – Buenas noches, señorita Granger-

- Buenas noches, profesor- respondió lazándole una mirada asesina a Severus Snape.

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