CHICOS AQUÍ ESTA POR FIN EL DECIMO CAPITULO, ESPERO QUE LO DISFRUTEN.
REGRESANDO A TI
POR VENUS
CAP. 10. ENCUENTROS Y DESENCUENTROS.
La noche llego rápidamente a New York, los minutos que pasaban lentamente para Candy se volvían cada vez más pesados los pensamientos negativos que la envolvían y la llenaban cada vez más de miedo. Perder a su hija significaría perderse una vez más, quedarse sola, perder la parte más preciada de si misma, eso dolor no podría soportarlo, lo daría todo por protegerla, haría cualquier cosa por tenerla a su lado.
Una lluvia copiosa se instalo en la ciudad, Candy subió a su cuarto tomo una ligera ducha y se acomodo en una silla viendo el paisaje que su ventana mostraba, de pronto un coche se estaciono y bajo de el un hombre el cual se encamino a su puerta, su corazón empezó a latir fuertemente, se puso su bata y bajo rápido y abrió la puerta antes que aquella persona tocará su puerta.
-Albert…- susurro poniendo una de sus manos a la altura de su corazón- Albert!!!, has venido…-
-Perdona pequeña que haya tardado tanto, pero tenia que dejar todo arreglado para estar todo el tiempo mientras se arregla este embrollo sin tener que separarme de tu lado - dijo Albert acercándola un poco más y oliendo su fragancia nunca se cansaría de tenerla en sus brazos- Creo que seria necesario que pasará- dijo Albert separándola un poco de él.
-Claro, perdón… pasa-
-Candy…-
-Creo que deberías de descansar, te ves cansado-
-Yo descansaré un poco más tarde y tú… creo que no lo has hecho- tomando el mentón de Candy levantando su cara para quedar viéndola directamente.
-Yo…- dijo –Candy zafándose de su agarre y rehuyendo de su mirada- ¿dónde te quedarás?
-En la Mansión Andrew, solo quería que verte y hacerte saber que estoy para cuidarte, pequeña. Es tarde me tengo que ir, temprano estaré aquí. -
-Gracias- Le dio un abrazo y se fue, Candy se sintió sola de pronto la ansiedad por tener a Albert volvió.
La mañana llego y una Candy esperaba impaciente por la llegada de su príncipe. En verdad se sentía confundida por todo lo que la rodeaba, el miedo creciente la envolvía en un manto y la hacia sentirse vulnerable y necesitada de afecto, se sentía sola en el mundo. La presencia de Albert la hacia sentir viva, nerviosa, enojada consigo misma por seguir queriéndolo, por seguir necesitándolo. Fue sacada de sus sentimientos por el golpe de la puerta:
-Estas aquí!!- Exclamo emocionada Candy, tirándose a los brazos de Albert, no conteniendo todo lo que sentía.
-Claro que estoy aquí a tu lado, donde siempre debí de estar- acaricio su mejilla y la miro a los ojos dedicándole una maravillosa sonrisa, ella se sonrojo y desvío la mirada.
-Vamos tienes que desayunar- Una sonrisa cubrió el rostro de Candy, tomo la mano de su príncipe y lo guío a la cocina, donde lo sentó y se dispuso a cocinar, Albert solo la miraba quería disfrutar de ella.
-¿Dónde esta Paula?- Dijo Albert mientras se sentaba en la pequeña mesa.
-Su nana la llevo a la guardería- Dijo Candy mientras se dedicaba a sacr fruta y empezarla a cortarla.
-¿Sabe algo de todo esto?-
-No sé. Mi niña esta preocupada por mi… me ha visto muy triste, me pregunto que si los papas de Gerald me habían hecho algo, no pude decirle que sí son su familia-
-Hermosa señora, usted deberá poner una hermosa sonrisa a su hija cada vez que la vea, solo recuerda lo hermosa y linda que es.- Candy no permitas que los Srs. Shepard hagan que nuestra niña sea infeliz mientras este contigo.- Candy se fue dejando sus quehaceres para quedar viendo a Albert.
-Lo intentaré- dijo con un pequeño murmullo-
-No lo intentaras Candy, tienes que hacerlo Paula ha sido feliz contigo y tiene que seguir siéndolo-
–sí-
-Segundo punto, ¿Cuál es la verdad de todo esto?-
-Los papas del Geral de Paula, han decidido que no soy una buena madre para ella y quieren obtener la custodia, me quieren impedir que yo la vea.-
-¿Por qué han decidió eso ahora?-
-No lo sé, ellos siempre se mostraron conformes con la educación de Paula; a pesar de que llevaba una vida de alta sociedad.-
-¿Qué ha cambiado?-
-Tanto… deje la mansión Andrew, empecé a trabajar y Paula va a una guardería. Creo que eso le ven mal y ahora si les ha importado el pasado-
-Enséñame el citatorio.- Candy salió de la cocina y regreso con un papel en la mano.
-Ten.-
-Crees que se podría hablar con ellos, creo que lo que quieren un cambio y seria importante saber como creen que se podría solucionar – dijo un después de leer el citatorio.
-Ellos no tiene derecho a decirme como vivir!!, ellos no deben de meterse en mi vida… no es justo!! no soy mala madre- Dijo Candy empezando a caminar de un lado a otro de la cocina y aumentando cada vez más su voz.
-Se que no lo eres, se que estas trabajando para darle un buen ejemplo a tu hija, pero debemos de ver que tus suegros no son gente humilde que entiende eso. – Albert la detuvo y la obligo a mirarle a los ojos, tomando sus manos.
-No quiero que me la quiten, no es justo. Geral y yo deseábamos mucho a mi niña como para que ahora me separen de ella, además ellos nunca estuvieron cuando ella enfermo o dijo su primera palabra, ella es mía…- se soltó y volvió a caminar.
-Candy!!! Nadie nos la quitara, aunque demos toda la fortuna Andrew ella se quedará a nuestro lado.- Albert la detuvo de pronto, la tomo de los hombros y la abrazo mientras Candy se aferraba a él y dejaba salir todo el miedo ante la posible perdida de Paula.
-Albert…- Ese abrazo no solo la reconfortaba sino que despertaba en ella un sentimiento muy bien conocido y también temido.
-Sabes extrañaba abrazarte, siempre me haz dado paz-
-Yo también te extrañaba- la cercanía que sentía la atemorizaba, se alejo de nuevo. ¿qué vamos hacer?- dijo ella volviendo la mirada, teniendo controlados sus sentidos. La tarde pasó con una rapidez deslumbrante desconectando del mundo a Candy y a Albert los cuales.
- Tengo hambre, que te parece si me das de comer algo, dime que ha pasado en tu vida – Dijo un Albert tranquilo-
-Pero-
-Hoy solo platicaremos de tu vida, para conocer los hechos y luego veremos toda la escena- La tarde paso lentamente entre dos personas que se estaban conociendo de nuevo y se añoraban más de lo que ellos mismos aceptaban.
Dos días más habían pasado y Candy se preguntaba sobre las acciones de Albert sobre el problema con los señores Shepard, cada vez que le preguntaba Albert solo daba vuelta al asunto y seguía como si nada, era tarde y no sabia nada de él.
Un nuevo día llego y con eso la impaciencia de Candy:
-¡¡Hola Candy!!-
-Hola, pasa-
-¿Qué tienes?- dijo Albert mientras se pasaban a la sala.
-Nada-
-Candy… por favor-
-Es que no sé, que esta pasado llevas aquí dos días y no sé si has hecho algo, si haz hablado con alguien no sé nada, no se en que ayudar, no se si tengo que hacer algo para solucionar esto-
-Es precisamente lo que hoy haremos, mejor dicho haré, no te arriesgaré a un enfrentamiento con los señores Shepard, por eso iré a verlos- dijo Albert levantándose y mirando a la ventana.
-Pero- dijo Candy deteniéndose en el
-Me gustaría escuchar todo lo que ellos tienen contra ti sin que tu presencia los limite; eso nos permitirá que podemos esperar del futuro-
-Tengo miedo y si te convences, y si tu también los apoyas, y si les crees, yo hice muchas cosas, otras no son ciertas, son solo rumores, pero he cometido errores-
-Lo sé, todos los hemos cometido.-
-Yo..-
-Shhhh, nadie esta aquí para juzgarte, solo que tengo que ver si se puede negociar si se puede llegar a una cuerdo a un trato no sé… me gustaría que esto se solucionará sin llegar a la prensa y a un juicio, no quiero que Paula pase por eso. Regreso en unas horas.- Dijo un Albert decidido, poniéndose su abrigo y saliendo de casa.
La familia Shepard vivía en la parte más adinerada de la ciudad, si bien era cierto que ellos eran conocidos como personas generosas y bien hechoras; también era conocidos en el mundo bursátil como aristócratas de bajo perfil pero de largo alcance. La llegada del Sr. Andrew fue recibida con sorpresa entre los señores de la casa:
-Sr. Andrew, ¡mucho gusto! ¿En que le podemos ayudar?, siéntese por favor-
-¡Buenas noche señores! Lamento que nos conozcamos en estas circunstancias pero me interesa hablar muy seriamente con ustedes, se que las relaciones familiares nunca han sido cercanas con mi familia con ustedes y que no están en el mejor momento, sin embargo creo importante hablar de los asuntos que se están dando a ahora. -
-Sr. Andrew, creo que este asunto no le incumbe-
-Disculpe si discierno de usted, creo que este asunto no solo me compete a mi sino a toda la familia Andrew y Sheperd, después de todo Paula lleva ambos apellidos.-
-Pero no lleva su sangre…-
-Eso no importa, Candy es parte de la familia y no veo por que ella tendría que pasar sola la situación además aceptar las condiciones que ustedes proponen para separarla de su hija.-
-Ella a ganado con creces la decisión que hemos tomado no es una buena influencia para nuestra nieta.-
-¿Qué los ha llevado a tomar esa decisión?-
-Desde pequeña nuestra nieta se ha visto bajo la influencia de una madre que no ha tenido tiempo para ella, que es rechazada por su familia, que se rodea de gente de baja calaña; además nunca ha contado con una reputación honorable, se ha visto envuelta en muchos escándalos.-
-Señores, vamos por partes. Candy nunca fue rechazada por la familia, es cierto que hubo problemas que nos alejaron pero jamás fue rechazada. -
-Pero su esposa en paz descanse, en varias ocasiones menciono que Candice fue excluida por usted cuando llego a New York y que llego aquí buscando a un ex amante.-
-No entraré en detalles pero nada fue cierto, mi esposa siempre tuvo problemas con Candy y aprovecho el poder que le di para alejarla lo del ex amante también es mentira, él es un viejo amigo de la familia es de confianza, no crean que al estar lejos del seno familiar ella estuvo sin protección.-
-Cometí un error hace mucho tiempo y ahora lo estoy tratando de arreglar, lo único que puedo decir es que Candice siempre a sido una gran mujer a la cual el destino y los que estamos cerca de ella hemos lastimado y la hemos expuesto a situaciones que nunca debió vivir.-
-¿Y qué me dice de la reputación que tiene en nuestra esfera social?.- intervino la Sra. Angela shepard.
-Eso siempre es tan relativo, antes de que yo tomara las empresas Andrew en mi poder era solo un vagabundo, cuando mi esposa murió era una gran mujer ante la sociedad pero era una arpía en casa, era bígama y por si fuera poco una estafadora. Por eso nunca me he dejado llevar por el que dirán.-
-Pero…-
-Pero que señora, no me diga que usted no sabia esto desde que su hijo la conoció, tal vez no se había envuelto en los chismes que usted me comenta pero ya estaban los rumores de su exilio de la familia, por qué ahí no le importo-
-Ella era diferente, hasta cuando nuestro hijo murió se dedico a su hija, sin embargo ahora… ella está metida en ese hospitalucho con gente de baja calaña, su sobrino nos ha contado que deja mucho tiempo a nuestra nieta sola y que él se ha visto en la necesidad de muchas veces de pasar tiempo con la niña, por que su madre se va de fiesta con sus inseparables y que llega a horas no gratas, además de que ha llevado a varios hombres a casa, sino fuera por su sobrino no sé donde estaría nuestra nieta.-
-Perdón, ¿A cual sobrino se refieren?- Dijo un Albert sorprendido.
-A su sobrino Niel, él que mando hace unos meses para cuidar a Candice-
-Creo que no vemos los hechos de la misma forma, el trabajo de Candy en el hospital es mejor que llevar una vida de sociedad y la verdad no creo en eso de las visitas. Mi sobrino Neil no tiene una visión objetivo de todo.-
-Qué su sobrino no le ha dicho nada, nos dijo que usted no confiaba en ella por eso vino a hablarnos del futuro de Candice y de Paula, nosotros creemos que seria mejor que Paula no tenga contacto con su madre, pero él también nos ha dado una posible buena solución a todo esto.-
-Y ¿cual seria?-
-Que Candy se case con un buen hombre, que no le permita dejar una vida llena de perdición.-
-Y dejen adivinar que mi adorado sobrino se ofreció como sacrificio a la familia o ¿no?-
-Claro, Neil nos ha dicho que siempre ha estado enamorado de Candice y que ahora lo haría con todo gusto. -
-Señores, esto es inaudito, ustedes conocen a Candy desde hace mucho y ahora le creen a una persona que no había estado presente desde hace mucho, además que Neil no fue mandado por mi, el le ha hecho mucho daño a su nuera y les aseguro que él no seria una opción como marido; yo no lo permitiría. -
-Mire Sr. Andrew, lo que su sobrino hizo solo fue abrirnos los ojos de la situación que vivía nuestra nieta y no abra marcha atrás sobre nuestras intenciones.-
-Entonces todo esta muy claro, si Candy se llega a casar no existirá problema o sino este asunto se llevara a los tribunales-
-Creo que estamos claros en la idea-
-Que algo quede claro, ocupare todos los recursos para que esto se solucione a nuestro favor. Mi nieta merece tener un ambiente sano y su madre no se lo da, nosotros lucharemos por dárselo. – Dijo el Sr. Gerald Shepard enfrentando a Albert cara a cara.
- Todo esta claro, por lo tanto me retiro. Con su permiso, creo que nos veremos pronto. – Dijo un Albert Saliendo furioso de la mansión Shepard.
La tarde había llegado y con ella las nubes y el frio, Albert se debatía en decir a Candy sobre la condición de los señores Shepard sabia que ella no aceptaría la oferta, sin embargo en su corazón se empezaba a alojar la idea de casarse con Candy de hacerla su esposa, de ser de ella. Cuando llego a casa una Candy llena de angustia lo recibió:
-Albert como te fue, qué te dijeron, qué arreglaste-
-Pequeña…- Dijo Albert
-Di algo -
-Los señores Shepard están firmemente convencidos de que no le convienes a su nieta y hacen a un lado todos los esfuerzos que haz hecho, por desgracia hay un tercero que ha intervenido y los ha manejado para que no retiren sus intenciones tan fácilmente
-¿Quién?-
-Neil-
-Otra vez lo ha hecho, en qué le hice mal, por qué me daña así-. Dijo Candi sentándose en un sillón tapándose la cara, para contener los sollozos.
-Candy, querida…-
-¿Por que?, ¿Qué gana haciendo que los abuelos de Paula me la quiten, él ni la conoce?-
-Gana mucho-
-¿Qué?-
-Él sabe que por Paula eres capaz de todo, por ello propuso un remedio a tu actitud libertina y tu conducta -
-¿Cual?-
-¿Qué te cases con un hombre que te corrija?-
-¿Qué?
-Lo que oíste, además él se ofreció como voluntario
-Lo odio, lo odio, jamás en mi vida lo hare, jamás… que se creen para manejarme así, para alejarme mi niña, por que Albert, por que dios me quita lo que más quiero, a Anthony, a Terry, a Ti a Gerald a y ahora me quiere quitar a mi niña.- Callendo en la desesperación y el llanto. Albert odiaba verla así, derrotada, vulnerable..
-Cásate conmigo!!! Candy – dijo dulcemente, mientras se agachaba para verla frente a frente.
-Albert…-Levanto su mirada, quedando atrapada en ese inmenso océano que le gritaba tantas cosas.
-Cásate conmigo, te amo y te cuidare y cuidare a Paula, déjame que te ame, deja que te apoye, deja que te cuide, por favor. – quedaron en silencio, mirándose solamente, leyendo el alma del otro.
-No-
CONTINUARÁ….
NOTAS DE LA AUTORA:
HOLA CHICAS ESPERO QUE ESTE INICIO DE AÑO, SEA EL COMIENZO DE MUCHOS PROYECTOS.
GRACIAS A POR LOS ANIMOS Y A TODOS LOS QUE SE HAN DADO EL TIEMPO DE ESCRIBIRME UN REVIEW Y A AQUELLOS QUE NO LO HAN HECHO GRACIAS POR LEER ESTA HISTORIA.
Gracias a :
SERENASEXILADY CLARIDAD LAURADRAZEN BEKITO7 WARRIORQUEENFC ZUCCHERO FILATO THE ANDREWS LEGACY
BERU-CHAN TAMBORSILLA GALAXYLAM84 LADY KAREN
