n/a: Bueno como ellas también me han recomendado personajes, éste capítulo va para Little PaNdOra y para hermioneyron (ya que no escribí sobre lo que me pidió). Espero que os guste!

Comida

31 de Octubre, Halloween, 21:32 horas. El Gran Comedor estaba adornado con las ya típicas calabazas con velas, que lanzaban macabras sonrisas a los estudiantes, murciélagos vivientes y brujas y fantasmas de papel que cubrían el techo encantado que, aquella noche estaba especialmente despejado, dejando ver las estrellas.

James Potter y Remus Lupin estaban sentados en la mesa de Gryffindor frente a Sirius Black y Peter Petegrew, contando historias de terror para, sobre todo asustar a Meter, que a estas alturas ya tenía asegurada la noche en vela. Lily Evans había estado observando y escuchando a los Merodeadores con expresión de enfado, apiadándose del pobre Peter.

- … Iba caminando por aquel tétrico cementerio, completamente solo, yo podía escuchar perfectamente los gemidos de ultratumba que proferían los cuerpos de todos aquellos muggles, que habían sido cruelmente enterrados con vida…- contaba James con voz ronca y expresión seria, mientras Peter gimoteaba sin apetas tocar la comida.-… y entonces…- James se dio la vuelta para que Peter no le viese, y cuando se giró unos minutos después, tenía dos patatas fritas en la boca, a modo de colmillos, que había manchado con ketchup para simular la sangre.- ¡RRRAAAAAAAARGHHHH!.- chilló.

- ¡AAAAAAAAHHH!.- le siguió Peter sin poder contenerse.

- ¡UN VAMPIROOOO! Sin poder escapar, el vampiro me agarró y me clavó los colmillos en el cuello, bebiéndose toda mi sangre…desde entonces… - Peter siguió gimiendo.-… desde entonces ¡SOY UNO DE ELLOS! ¡AAAAARGGGHHH!.- Peter cayó del banco por el susto, y cuando volvió a asomarse, blanco como la cera, James se estaba partiendo de risa, limpiándose el ketchup de la boca. Remus, aunque también se reía, le soltó una colleja a James, haciéndole soltar las patatas que aún hacían de colmillos, y cayeron justo en el plato de Sirius.

- Joder James qué asco, ¡a ver si apuntas la próxima vez!

- ¿Quieres ver mi verdadera puntería Canuto?

- A ver, ¡venga! Quiero ver lo piltrafilla que eres ¡Vamos! ¿A qué estás esperando?

Cornamenta alcanzó un bollo con crema por encima, apuntó, y se lo lanzó a Sirius con todas sus fuerzas, pero éste se agachó rápidamente y el bollo fue a parar a la cabeza de Lily, que en ese momento estaba hablando tranquilamente con una de sus amigas. Al notar el golpe, Lily se giró y miró a James con cara de odio, él sólo se limitó a señalar a Remus como echándole la culpa, pero estaba claro que eso no coló.

- ¡Eso es puntería hermano!.- gritó Sirius. James sólo miraba a Lily con expresión aterrada. La chica, rápidamente cogió otro bollo, esta vez con nata por encima y se lo lanzó a James, que también se agachó, y el bollo fue a parar a la mesa de Ravenclaw, que estaba detrás de ellos, más concretamente en la espalda de un chico robusto de séptimo.

Lily miró al joven aterrada, seguramente la partiría en dos, pero él, sin mediar palabra, cogió una tarta entera de arándanos y se la lanzó a la chica, y esta vez el proyectil dio en el blanco. De repente Sirius se levantó y gritó:

- ¡¡GUERRA DE COMIDA!!

Fue entonces, cuando el resto del colegio se levantó de sus asientos y empezó a lanzar por los aires todo lo que tuviera a su alcanze: tartas, bollos, puré de patatas, pudin, arroz con leche, natillas y hojas de lechuga cruzaban el techo del Gran Comedor, derribando de vez en cuando unos cuantos adornos. Pero donde realmente corría la sangre era entre Lily y James, que prácticamente parecían un buffet libre de toda la comida que se había pegado a sus túnicas y a sus cabellos, procuraban lanzarse el uno al otro la mayor cantidad de comida posible.

La mayoría de los profesores había huido, la otra pequeña parte se había escondido debajo de la mesa, pero sólo Dumbledore seguía en su silla, contemplando con diversión la batalla campal de alimentos que se estaba sucediendo en aquel lugar, observando más concretamente cómo Evans y Potter se perseguían el uno al otro lanzándose peligrosas cantidades.

- ¡Me las vas a pagar Potter! ¡Eres un completo idiota! ¡¿Sabes cuándo me va a costar quitarme todo esto del pelo?!

- ¡Pero si estás muy bien! ¡Sólo necesitas un plato y ya estás lista para servir!.- gritaba para hacerse oír entre el guirigay de la sala, mientras huía de los proyectiles de la pelirroja.- ¡Vamos no te pongas así! ¡Con comida encima estás mucho más buena!

Entonces Lily, en un arranque de furia contenida e impotencia por quedarse sin munición, persiguió a James a lo largo del Gran Comedor, lo agarró por el cuello de la túnica y lo tiró al suelo, ahora pegajoso y pringoso.

- ¡Si estoy tan buena como para parecer un pastel, entonces sólo me falta la guinda!

Entonces, inesperadamente, Lily juntó sus labios con los de James en un rápido pero dulce beso (literalmente…), para luego levantarse y salir corriendo en busca de más comida para lanzársela a sus amigas.

James, por el impacto de la inesperada situación siguió tumbado en el suelo, mirando cómo los más exquisitos manjares de Howarts sobrevolaban su cabeza de un lado a otro del Gran Comedor. Sirius se agachó junto a él y le levantó, intentando espabilarle.

- ¡Espabila y levántate! ¡Los de Slytherin han volcado una mesa a modo de escudo y Ravenclaw y Hufflepuf les están lanzando alitas de pollo!

- Se van a enterar… - dijo James poniéndose en pie y cogiendo una bandeja vacía para utilizarla como escudo.