Título: Amor errante
Claim: Seya Riku/Nitori Shuuichi.
Notas: Historia alterna a partir del capítulo 95 del manga. Shounen-ai.
Rating: T
Género: Romance/Angst
Tabla de retos: 30 besos
Tema: 02. Noticias
La taza de té amenazaba con quemarle los dedos, pero la asía con fuerza, como si ése fuera su único medio de escape ante los ojos inquisitivos de Yuki-san, quien curiosa, casi podía entrever la inesperada visita de Shuuichi a su residencia después de varias semanas de mutismo mutuo.
Shuu era fácil de leer, incluso ese gesto de asir la taza con ambas manos le delataba sus verdaderas intenciones, teñidas con un dejo de timidez y miedo a preguntar, síntomas inequívocos del amor.
—Yuki-san, ¿cuando Shii-san y tú...? —las palabras murieron en sus labios antes de terminar de formular la pregunta que tanto le carcomía el alma: ¿...qué pensaron todos? ¿Qué dijeron? ¿Cómo sucedió?
La mujer sonrió entredientes, no estaba equivocada, pero por el miedo y la expresión del chico, reticente a terminar su pregunta, aquella sonrisa se desdibujó sólo un poco: ¿No correspondido o prohibido?
—Sabes que puedes contarme lo que sea, ¿verdad? ¡Somos amigos! —aquella última frase, muy a su pesar, sonó un poco chantajista, pero le sostuvo la mirada, curiosa e inquieta—. ¿Lo has hablado con Takatsuki-kun? ¿Lo has hablado con él?
¡Bingo! Su reacción lo decía todo.
—Yuki-san, todo lo mío está mal —murmuró—. Si yo fuese mujer, si yo tuviera tu misma suerte...
Yuki bufó. ¿Dónde había quedado ese Shuu que hablaba lo que sentía? ¿Se lo había tragado la pubertad? Ciertamente estaba un poco extraño desde el accidente en la escuela secundaria, pero eso...
—Shuu, tengo noticias para ti: estás enamorado —lo dijo así, llanamente, mirando a los ojos del chico, que se reflejaban en su aún llena taza de té negro—. Ahora, si me dices lo que está sucediendo, tal vez podría ayudarte.
El castaño despegó los labios, comenzando con su monólogo y ahí fue donde resurgió de nuevo el muchacho que siempre decía la verdad, que era sensato y tranquilo. Uno que, para su desgracia —y Yuki consideró seriamente que el destino estaba en contra de tan angelical criatura—, se había enamorado del novio de su hermana.
