Capítulo 10 : Un amor de mil años.
N/A: Hace mucho que no escribía esta historia, principalmente por la falta de reviews, pero esta vez la retomé, por favor dejen aunque sea tres reviews para motivarme a terminar esta historia.
Emily estaba de lo más feliz, los acontecimientos del día anterior habían cambiado de manera radical su vida en Hogwarts. Sus amigos estaban contentos por la "relación" que tenían ella y su amigo. Ya no peleaban, no discutían, al contrario se trataban tiernamente, cosa que no pasó desapercivida por una rubia serpiente.
Hacía mucho tiempo que no se sentía tan feliz, paseaba por los jardines ya que tenía un período libre, por lo que decidió retomar su lectura del diario de Rowena. Se sentó junto a un viejo roble y comenzó a leer.
25 de Agosto
Mi amor ha regresado, pero me temo que ha llegado demasiado tarde. La boda se realizó ayer y él no estuvo para oponerse a la unión mía con Godric. Mi noche de bodas fue una tortura, él descubrió que no era pura, pero no podía recriminarme nada ya que yo sé de las aventuras románticas de su juventud. Pero sus sospechas fueron confirmadas, y sabía que yo siempre miré con interés a Salazar. Por esa razón lo ha retado a un duelo, el cuál decidirá quién permanecerá en Hogwarts y quién no.
"Asi que al final Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin eran amantes" pensó la chica. "Es increíble"
Septiembre 10
El duelo se realizará esta noche. Salazar me pidió una última vez juntos encaso de que falle y se la concedí, jamás me había hecho el amor con tanta pasión y amor. Lo repetimos una y otra vez, sentí tantas veces esos espasmos que...hay no sé como explicarlo. Pero algo es seguro, pase lo que pase nos amaremos por siempre.
Septiembre 11
Salazar ha perdido el duelo, Godric le iba a hechar el suspiro de muerte si no me hubiese interpuesto. Prefería que se fuera antes de perderlo de esa forma. Nuestro amor es imposible. El partirá mañana y yo no puedo acompañarlo, Godric me ha hechado una maldición evitando que pueda ir más alla de los terrenos del castillo. Pero hay una salida, junto con mi amado realizaremos un antiguo y poderoso encantamiento que sólo puede realizarse cuando hay un eclipse de luna llena, situación que se da cada mil años. El resultado será que durante el próximo eclipse nuestra sangre y nuestros corazones se reencontrarán y vivirán la vida que siempre quisimos y añoramos. Nos encontraremos en unos momentos en un claro del Bosque Prohibido en el cual terminan los terrenos del colegio. Lamento el calvario que estoy sufriendo. La pena que me tocó vivir, el hombre con el que mis padres me ataron, alguien que afirma que me ama y que cuando me posee lo hace por la fuerza, haciéndome sufrir de la peor forma posible. Hoy, hace unos momentos cometió el peor de sus actos, me violó hasta caer desmayado por el placer y el agotamiento. Me desangro por dentro, por suerte logré curar la herida por medio de mi magia. Como deseo verlo muerto, pero si lo hago yo también moriré por la maldición que cargo.
Emily comprendía el sufrimiento del águila, vivía una vida injusta que no merecía y lejos del ser que amaba. Sólo deseaba que el hechizo de ellos haya surtido efecto y se que hubiesen vivido la vida que les fue prohibida.
20 de Enero
Han pasado varios meses desde la partida de Salazar y todas las noches lloro su pérdida. Ya casi no veo a Godric, dejó de mostrar interés en mí cuando se enteró que estoy embarazada de dos criaturitas. Ya no dormimos en la misma habitación, yo he regresado a mis antiguos aposentos, los que están ocultos por la red de pasadizos. Sospecho que sólo fui un capricho de él. Sólo se batió en duelo para demostrarle a mi amor que era suya y de nadie más. Sólo lo hizo por orgullo. Perdí al amor de mi vida por los caprichos de otra persona que ni siquiera le importa mi felicidad. Deseo que los hijos o hijas que espero no sean de su sangre y sean Slytherins, pese a la repulción que Salazar le tenía a los hijos de muggles. Jamás entendí ni entenderé el por qué de ese odio hacia ellos, jamás.
17 de Mayo
He dado a luz a dos hermosas veelas. La menor se llamará Helena y la mayor se llamará Casandra. No llevaran el apellido de Godric ni el de Salazar ya que no sabía si eran sus hijas, sólo el tiempo dirá que sangre llevan, pero yo les daré mi apellido, Ravenclaw. Me habría gustado escribir más líneas sobre estos dos pedacitos de luz que iluminan y alegran mi triste existencia, pero estoy muy débil por el parto, sólo espero poder levantarme pronto y pasear por los jardines con mis hijas.
A estas alturas a Emily se le caían las lágrmas, Rowena tuvo una vida muy triste, y sólo sus hijas serían su única alegría, las pobres niñas crecieron sin un padre, igual que ella. Sabía a la perfección lo que era eso.
En ese momento la campana sonó, era la hora de la clase de Encantamientos. Mientras subía las escaleras oyó que alguien la llamaba. Se dio media vuelta y se encontró con un apuesto Hufflepuff. El muchacho tenía ojos castaños y cabello rubio oscuro. Era uno de los chicos más codiciados del colegio y una de las calebridades del torneo. Si, era Cedric Diggori el que se acercaba a ella. Sólo lo había tratado un par de veces ya que él era uno de los premios anuales y amigo de la familia Weasley.
- Hola Diggori.
- Hola, por favor llamame Cedric.
- Ok, Cedric.
- Emily, me preguntaba y si no lo consideras impertinente de mi parte, te gustaría tal vez ir conmigo al Baile de Navidad?
- Yo...este mmmm...Lo siento mucho Cedric pero yo iré con alguien más.- Dijo la chica apenada y pudo notar como la usual sonrisa del chico se torcía por una fracción de segundo.
- Ah, bueno lo entiendo. No hay problema. Dime, fue George Weasley quien te invitó verdad?
- Si, pero cómo...?
- Se rumoreaba que además de mí, había dos chicos más que deseaban invitarte al baile y uno de ellos era él.
- Y quién era el otro?
- Lo siento pero no lo sé. Por esa razón decidí apresurarme para invitarte, pero veo que llegué demasiado tarde. En fin, nos vemos.
- Adiós, Cedric.
Emily se quedó pensativa, había otro chico en Hogwarts a quien le interesaba, pero quién? No pudo seguir con sus pensamientos ya que recordó que ya llegaba tarde a la clase de encantamientos, así que se fue corriendo.
