-ella está muy mal, amo Damian… las heridas son más de los que ella le comento

-que tan mal ¿va a morir?

-no, ella está estable, tiene algo de metralla incrustada en el brazo y en el hombro, tiene el cuerpo muy cansado y el uso excesivo de sus poderes la tiene exhausta, por eso el mareo y el desmayo era de esperarse

-estaba muy pálida

-apenas la opere volverá a estar bien, el amo Colín fue a buscar la comida que había comprado para usted, será mejor que coma, le daré noticias apenas termine la operación

Asintió antes de dejarle partir con la mujer, tenía razón lo mejor era que el mayordomo se encargara de ella mientras él esperaba afuera tratando de distraerse. Subió y se sentó en la terraza apoyado en sus manos meditando la situación, rastros de metralla de una bomba o balas, eso nunca era bueno, puso incluso haberse infectado con ellas y eso pudo haberla hecho sentir mucho peor. Soltó y suspiro y desvió la mirada a su amigo que traía en una bandeja las cajas de comida, tomo un par de palillos y tomo una caja para comenzar a comer.

-sabes que si Ginny o Alfie saben que no comiste vas a tener problemas

-disculpa Colín…-le mira- solo quería tenerla para mí y si tu n llegas… no hubiera notado que se sentía mal, ella no me lo dijo en todo el día

-debiste decirme desde el principio, la hubiera saludado y me hubiera ido, soy tu mejor amigo, idiota

-lo sé-se lanza hacia atrás en la silla- fui egoísta con ella, debí preocuparme de inmediato

-bueno, al menos sabes que si ella no te dijo… era porque ella también quería estar contigo… ella de verdad te ama

-no se o voy a decir hasta que ella me lo diga, al fin está aquí y vuelve en ese estado… es mejor de lo que pensé en mis pesadillas

-sus padres la dejaran tranquila por unos años, al menos ¿saben que se casó?

-no hablo de sus padres, no fue a Canadá al parece

-pero su padre es su jefe ¿no?

-la llamo el servicio secreto

-oh… a veces olvido lo fuerte y poderosa que es Ginny, imagínala… al servicio de su majestad-dijo riendo- esa es tu esposa

Esa era su esposa, a la que le estaba quitando metralla para salvar un montón de personas, era un héroe. Se quedó pensando en ella toda la tarde mientras esperaba que terminara su cirugía, le parecía eterno esa espera y su mente solo se llenaba de los buenos momentos que le había dado la mujer. El pelirrojo seguía ahí a su lado y se habían unido su hermano mayor esperando a su lado mirando para todos lados esperando que Alfred apareciera, pero no había ni una sola señal.

- ¿Qué hacen en el jardín?

-padre-se levantó a prisa- ¿Qué haces aquí?

-volví antes ¿Dónde está Alfred? Me envió un mensaje y me dijo que estaba ocupado ¿Qué pasa?

Todos se miraron esperando que alguien dijera algo, pero fue el mayor quien hablo primero contando todo lo que sabía, el pelinegro solo se quedó con la cabeza gacha esperando que su padre lo regañara, pero solo sintió la mano de este sujetándole su hombro, escucho que le pidió que hablaran a solas y el solo le siguió. Subieron a la oficina y se sentó cansado, ya era de noche y no tenía idea como iba a salir a patrullar, nadie se atrevía a bajar a la cueva, solo se fueron a los otros escondites y prepararse para la noche.

- ¿estaba ella bien?

- ¿disculpa?

-si ella llego bien desde Londres ¿parecía bien cuando llego?

-si… ¿acaso esas preocupado, padre?

-ella es tu esposa Damian, me gusten tus decisiones o no, son tuyas, ya eres un adulto y lo has hecho bien, ella es parte de la familia y siempre me preocupa la familia

-ella es fuerte, saldrá adelante… es mi esposa después de todo-suspira- había quedado que nos separaríamos cuando llegara su ciudadanía, pero… lo he logrado padre, he logrado que ella confiara en mi de nuevo, incluso a la distancia nuestra relación no se volvió débil

-es una mujer excelente, tal como imagine que escogerías a alguien… es fuerte e inteligente, incluso el primer ministro me felicito por que te hayas casado con ella

- he tratado de encontrarla en las fotografías, fue encubierto y no pude ver cuál era ella… fue sorprendente

-ciertamente me fue difícil encontrarla-dijo entregándole una revista- la de la izquierda superior, vestido azul, zapatos negros y cabello pelirrojo, pecas

- ¿Cómo la notaste?

-la computadora en realidad, reconocimiento facial… parecido 49,18 %... muy buena

-vaya eso… eso es increíble-sonrió levemente

Escucho el golpeteo de la puerta y rápidamente salto apresurado, pero no era el mayordomo, si no Red Hood que le estaba mirando serio, le dijo que le siguiera y en silencio obedeció, su padre les siguió mirando lo tenso del ambiente. Bajaron a la cueva y vio a Alfred quitándose los guantes llenos de sangre, se sorprendió inmediato pero el mayordomo le miro y sonrió levemente, ella estaría bien. Se acercó a la pelinegra que estaba ya despierta, con una férula de kevlar en su brazo atado firmemente, tenía el hombro vendado limpiamente, también en su pierna había una férula que solo dejaba la punta de sus dedos libres, se acercó y la abrazo besando su cabeza mientras que ella lanzo una sonrisa

-la señorita ahora podrá darse duchas más cómodamente, puede quitarse con facilidad las férulas, pero la del brazo tendrá que esperar un mes antes de poder quitársela para la hora del baño, sugiero una dieta rica en proteínas para recuperar su fuerza muscular

- ¿proteínas?... hablas de carne ¿no?

-me temo que si… y por eso le recomiendo quedarse en la mansión, al menos hasta que su fractura este completamente curada

- es deci semanas-die ella con la ceja alzada- no lo sé Alfred, yo no pertenezco aquí

-perteneces, Ginny-dijo Bruce tranquilo- estoy seguro que Damian estará de acuerdo… Alfred te mimara como es debido

- ¿Dami?

-lo que necesites, mientras estés a salvo

No la dejo ni un momento sola en toda la noche a pesar de que ella estuvo durmiendo todo el tiempo, no quería verla sufrir, en la mañana solo se despegó para traerle el desayuno a la cama, pero con la vigilante mirada del gran danés a su lado.

Subió animado y la vio sentada en la cama mirando su brazo, moviendo lentamente sus dedos tanto de la mano como su pie, estiro su espalda y se arregló el cabello con su mano sana, se volvió y le miro mientas que él estaba sorprendido de verla tan pronto levantada. Había dejado caer la bandeja, pero esta nunca toco el suelo, ella lanzo una risita ya que sus poderes parecían reaccionar bien, la movió lentamente sobre la cama antes de mirarlo a él que seguían inmóvil. Le llamo la atención diciendo su nombre, reacciono lentamente antes de acercarse arrodillándose delante de ella entre sus piernas antes de besarla

-pensé que pasarían semanas antes de verte sentada

-mi pájaro nocturno, exageras

- bueno milady…-dijo besando su cuello- a veces olvido que no es tu primera bala

-tampoco creo que la última-dijo riendo- debo decir que Alfred hizo un buen trabajo… me siento mejor, a pesar del dolor

-descansa todo lo que necesitas milady -dijo acariciándola- yo estaré a tus servicios

-sé que tras de ser encantador, pero debes irte… tranquilo Titus me cuidara y llamare a Alfred cuando sea necesario

-cuando vuelva continuaremos lo de ayer… si es que no es peligroso

-tranquilo preguntare-dijo riendo

-te deje mis libros, pídeselos a Alfred, no te atrevas a bajar las escaleras ¿quedo claro?

-si mi pájaro nocturno, ahora vete-le besa- ten cuidado