Hola que tal, pues estamos en otro capítulo más la verdad es que me divierte hacer esta historia es bastante placentero hacerla pero no me enrollo más y continuó con el capítulo.

Descargo de responsabilidad no poseo ni Bleach ni Zero no Tsukaima.

Capítulo 10 la llegada de un princesa.

Mientras la Princesa cruzaba las puertas de la Academia, varias filas de estudiantes alzaron sus báculos a la vez, silenciosos y serios. Después de las puertas principales se encontraban las puertas a la torre central. Osmond esperaba ahí a recibir a la Princesa. Cuando los carruajes pararon, los sirvientes se apresuraron a colocar una alfombra roja en la puerta. Los guardias anunciaron su llegada.

-¡La Princesa del Reino de Tristain, la Princesa Henrietta, ha llegado!-
anunciaron los guardias.

El primero en salir, sin embargo, fue el Duque Mazarini.

Los estudiantes gruñeron, pero Mazarini no les prestó atención, y se paró a lado del carruaje, cogiendo la mano de la Princesa mientras ella descendía. Finalmente los estudiantes aplaudieron. Una sonrisa jovial y florida apareció en el rostro de la Princesa cuando se volvió elegantemente.

-¿Esa es la Princesa de Tristain? Yo luzco mejor que ella.-
murmuró Kirche-. Oh, querido mío, ¿quién crees que es más hermosa?

Yo volvía hacía atrás para ver a kirche, la estaba mirando con mi típica mirada de poco interés.

-ummm-

-¡No puedo entenderte si sólo dice 'ummm'! ¿Quién es?-

Mire hacia Louise, quien miraba a su vez atentamente a la Princesa. Si pudiese siempre estar así de callada, sería pura, conmovedora y bastante bella. No importaba cuánto se molestara, cuán mal lo tratara, incluso si lo trataba como un perro, esa delicada visión de ella me ponen feliz en parte solo que no lo demuestraba..

Louise se ruborizo repentinamente. Ichigo la vio. ¿De qué se trataba? Se volvió hacia lo que sea que ella estaba viendo. Era un noble apuesto con sombrero, montado sobre una bestia mágica con cabeza de águila y cuerpo de león. Louise lo miraba cautivada.

Ichigo lo encontró extraño. Ese noble parece ser un buen tipo, pero no hay ninguna razón para mirarlo tan profundamente ni mucho menos sonrojarse. pensó. Hayy no entiendo a las mujeres repetidamente me dije en mi cabeza.

Yo no entiendo a las mujeres, después mire hacia atrás para ver a kirche también estaba ruborizada, solo me decía en mi cabeza que no entiendo a las mujeres.

-Y tú sigues así- le dijo a Tabitha.

Ella alzó la cabeza y miró lo que Louise y Kirche miraban, volvió a mirar a Ichigo y solamente murmuró:

-Sólo tres días- murmuró tabitha.

Esa noche…

Ichigo yacía en su silla de madera, mirando a Louise. Parecía que ella no podía calmarse. Se paraba un momento, y al siguiente se sentaba, preocupada por algo, mientras abrazaba su almohada, desde que vio al noble ese día. Después de eso, sin decir nada, regresó a su habitación como un fantasma y desde ahí había estado sentándose en su cama así.

-Estás… actuando extraño- dijo Ichigo , pero Louise no dio respuesta.

Se paró y se sacudió frente a sus ojos. Ella no reaccionó.

-Un poco muy extraña…- dijo, y jaló el cabello de Louise. Su cabello era muy delicado, muy suave; la clase de suavidad que si incluso se jala ligeramente se rompe.

Saito puso un poco de fuerza cuando jaló, pero ella todavía no reaccionaba. Lo mismo para cuando jaló sus mejillas.

-Hora de ponerse el pijama- dijo Ichigo Pero todavía no se movía, como si estuviera hechizada

Aburrido… ¿Qué pasa con ella? Cielos…, tosió Ichigo .

-oye niña reacciona, maldita sea- Ichigo dijo mientras la sacudía por sus brazos delicados.

Louise seguía sin moverse, ni siquiera ante este asqueroso acto de Ichigo.

-Yo… ¿qué estoy…? ¡Idiota! ¿Qué acabo de hacer?- dijo Ichigo mientras su enojo estaba subiendo.

Después de darse cuenta de eso, agitó su cabeza con fuerza y la golpeó con sus propias manos contra la cama. Se sintió deprimido. Sabía que como persona, ser gritado y regañado a veces era la gloria. Pero si sólo dolía si alguien decía algo, entonces era mejor no notarlo.

Justo cuando se estaba revolcando, alguien llamó a la puerta.

-¿Quién podrá ser?- le preguntó a Louise.

Los golpes eran ordenados. Empezaron con dos golpes largos y luego tres cortos. Louise despertó de su trance de pronto. Se puso sus ropas, se paró, y abrió la puerta.

Parada fuera había una chica, enteramente cubierta con un velo negro. Miró alrededor y luego entró, cerrando la puerta tras ella.

-¿Tú eres…?- Louise, impresionada, apenas podía hablar.

La chica hizo un gesto de 'silencio' con un dedo sobre su boca y sacó un báculo de su capa negra, moviéndolo suavemente mientras recitaba un hechizo corto. Un brillante polvo inundó la habitación.

Ichigo con esto se puso en alerta sosteniendo sus dos espadas.

-¿Un encantamiento silenciador?- preguntó Louise.

-Puede haber oídos y ojos extra alrededor- asintió la chica del velo.

Después de asegurarse de que la habitación no poseía ningún oído mágico ni ningún agujero para espiar, se quitó lentamente el velo.

Frente a ellos estaba la Princesa Henrietta.

Saito contuvo el aliento. Louise es muy bonita, pero la Princesa puede competir con ella en belleza, y encima con esa admirable elegancia.

Louise se dejó caer desesperadamente sobre sus rodillas. Saito no sabía qué hacer, y se quedó para, sin tener ninguna idea sobre lo que pasaba.

-Ha pasado mucho tiempo, Vallière- dijo gentilmente Henrietta.

La Princesa Henrietta acababa de aparece en la habitación de Louise. Parecía llena de emociones contenidas, y abrazó a la chica que se arrodillaba.

-¡Oh, Louise! ¡Louise! ¡Mi querida Louise!- decía alegremente la princesa.

-Esto no está bien, Su Majestad, venir a un lugar humilde como este…- dijo Louise ceremoniosamente.

Oh, Louise! ¡Louise Françoise! ¡Deja de actuar tan formal! ¡Tú y yo somos amigas! Somos amigas, ¿o no?- dijo la princesa.

Ichigo, solo estaba sentado en su silla expectante de la escena entre las dos amigas

-¡Para eso, por favor! Nadie, ni el Cardenal, ni mi Madre, ni ninguno de esos avariciosos aristócratas de la corte que zumban alrededor con esas caras amistosas están aquí. Oh, ¿no tengo amigos que se abrirán a mí? Si incluso Louise Françoise, la vieja amiga que he extrañado tanto, actúa tan distante, moriré.- la princesa expresó.

-Su Alteza…- Louise alzó la cabeza.

-Cuando éramos pequeñas niñas, ¿no íbamos juntas y cazábamos mariposas en el patio del palacio y quedábamos todas enlodadas?- dijo la princesa.

Louise respondió con timidez. -Sí, y La Porte, el chambelán, nos regañaba por tener las ropas tan sucias.-

-Sí, tienes razón, Louise. Discutíamos sobre esos grandiosos pastelillos de crema y terminábamos teniendo una verdadera pelea. Siempre que peleábamos era yo quien perdía. Tú me jalabas el cabello y yo comenzaba a llorar.- decía la princesa feliz.

-No siempre, la Princesa ganó por lo menos en una ocasión- dijo Louise, luciendo sentimental.

-¡Te acordaste! Viéndonos a las dos, cualquiera llamaría esa batalla El Asedio de Amiens.- exclamó la princesa

-Eso fue cuando peleábamos por un vestido en el dormitorio de la Princesa.- dijo louise.

-Sí, en medio de nuestra Corte Real ficticia, terminábamos peleándonos porque las dos queríamos ser la Princesa. Pero al final fue mi golpe en tu estómago, Louise Françoise, lo que lo decidió.- dijo la princesa nostálgica.

-Me desmayé en presencia de la Princesa.-dijo louise.

Después de eso, ambas intercambiaron miradas y rompieron en risas. Ichigo , asombrado, siguió viéndolas de la misma forma. La Princesa habría parecido toda una dama, pero en realidad era poco femenina.

-Es más que eso, Louise. Ay, me estoy poniendo tan nostálgica, las lágrimas se me salen.- decía la princesa.

-¿Cómo es que ustedes dos se conocen?- preguntó Saito, mientras Louise cerraba sus ojos, recordando, antes de responder.

-Yo tuve el placer de servir a Su Alteza como compañera de juegos cuando éramos niñas- Louise se volvió hacia Henrietta-. Pero, estoy profundamente conmovida. Que la Princesa recuerde esas cosas… pensé que ya se había olvidado de mí.-

La Princesa dio un gran suspiro antes de sentarse en la cama.

-¿Cómo podría olvidar todo? En esos tiempos, cada día era divertido. No había nada de que preocuparse- había una profunda tristeza en su voz.

-¿Princesa?- dijo Louise, preocupada, mientras miraba el rostro de Henrietta.

Ichigo estaba pensando sentado en su silla él no se quería involucrar mucho en este mundo.

-Cómo te envidio. La libertad es una cosa tan maravillosa, Louise Françoise.- decía la Princesa.

-¿Qué está diciendo? Usted es la Princesa Real, ¿o no?- respondió louise.

-Una princesa nacida en su reino es como un pájaro capturado en una jaula. Vas de aquí para allá por cada capricho de tu amo…- dijo Henrietta, pareciendo solitaria, mirando fijamente a la luna fuera de la ventana. Luego cogió las manos de Louise y le dio una sonrisa dulce antes de decir:-. Me… me voy a casar.-

-Tiene mis felicitaciones-
dijo Louise, que de alguna manera había sentido la tristeza de su tono, en una voz apagada

Ichigo estaba sorprendido de lo que había dicho la princesa había pasado lo mismo con las amigas de rurichiyo el se puso triste de recordar eso.

Fue en ese momento que Henrietta se dio cuenta de que Ichigo estaba ahí, sentado en su silla de madera en una esquina .

-Oh, perdónenme. ¿Interrumpí algo?- dijo la princesa

-¿Interrumpir? Para nada- dijo Ichigo calmado.

-Bueno, ¿no es tu amante? ¡Oh, no! Parece que estaba tan concentrada en recordar que no me di cuenta de mi error.- dije la Princesa.

-¿Qué? ¿Amante? ¿Esa criatura?- grito louise

-Deja de llamarme así- dijo Ichigo con voz decepcionada.

-¡Princesa, eso sólo es mi familiar! No bromee con que es mi amante.-, Louise sacudió su cabeza salvajemente, negando las palabras de Henrietta.

-¿Familiar?- Henrietta miró a Saito con una expresión extraña.

-¿Pero parece humano…? - exclamó la princesa.

-Soy un humano, princesa.-Ichigo dio un tenso saludo a Henrietta.

N/D pues chicos no digo mas y me despido pidiendo disculpas por haber estado si subir esta historia varios días.

Nos vemos he sido, Ichigo kurosaki689

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