What's up all the people!
Chan chan, capítulo nuevo. Chan chan, tirando rostro. Chan chan, wara wara la cuchara(?) #LaTesisMePegóDuroPeroAyVamo'.
Y… Me hicieron una portada hermosa para este proyecto asvcdcfgfv, que belleza. ¡Mil gracias a la preciosa, Mel Olivares! Que lee tanto este fic como el del florista desde una cuenta anónima y me contactó por azares del destino en una página de Haikyuu!.
Antes de la trama...
Aclaración: Haikyuu! Y sus personajes no me pertenecen, sino a Haruichi Furudate. Si fuera mío, todos serían homos. Homos del voley (?)
Advertencias: La reina de los torpes, Hinata Shõyõ. Natsu, la doctora corazón. Ataques cardiacos de locomotora a distancia. Y promesas que se cumplirán tarde o temprano. FIREEEEEEEE.
Ah, y el sábado fue 10 de septiembre, que en número junto al mes es 10/9… ¡FELIZ KAGEHINA DAY (atrasado)!
Sin más que decir: AL FIC!
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Crónicas de homos primerizos
(KageHina)
10. "Te amo"
Como futura mujer en su joven generación, Hinata Natsu se las sabia todas y cada una de las expresiones de las personas. Con un segundo de vista podía percatarse de cuando algo estaba bien o no.
Y la noche de hoy, su hermano mayor no parecía estar en sus cinco sentidos.
Desde su entrada a velocidad envidiable hasta por atletas de olimpiadas, su poco apetito durante la cena y el ataque de nerviosismo que parecía matarlo cada vez que su madre o ella le dirigían la palabra.
Algo le acongoja, lo siente reprimido y aquello no le gusta para nada, pues después de los caramelos de la tienda frente a su escuela, su familia es lo más importante en la escala.
Ambos se encuentran mirando el televisor después de haber cenado, la televisión se encontraba en la sala, así que los dos se turnan para decidir que ver entre días de la semana comunes. Los fines, su mamá selecciona películas para verlas en familia por la noche.
La escena del drama favorito de Natsu estaba en reproducción, los protagonistas se encontraban fuera en las calles de la oscura ciudad, iluminados escasamente por el foco central sobre una de las paredes del enorme centro comercial. Los dos se observan con una sensación —para los personajes— inexplicable.
El varón, acaricia el rostro de la chica, tomando su mano con la que tenía libre hasta llevarla a su pecho. La música de fondo te sumerge haciéndote creer que la tensión nunca acabará.
La menor del gremio Hinata no quitaba la vista de la pantalla expectante de que todo comenzara a ser perfecto entre los personajes, en cambio su hermano solo respiraba hondo sintiéndose más incómodo que nunca.
"Yeon Soo. Yo te amo."* Había dicho el principal. La joven no dijo nada, se quedó estática con el sonrojo exhibiendo su vergüenza. Y de la nada, ella huía como cobarde tomando el primer callejón que la llevara lejos antes de que le besara, con sus pensamientos revueltos creando un hueco en el ambiente de la serie.
Un comercial de refresco de uva reemplazó el momento de golpe.
—¡La odio tanto! —Gritó Natsu jalando sus coletas con una ira en miniatura. No le cabía en la mente cómo era posible que la actriz no pudiera devolver ese "Te amo" tras toda las vivencias que los personajes habían pasado— ¿¡Cómo pudo no responderle!?
El Hinata más grande dio un respingo inmutándose un poco, pues la situación de incomodidad se agravaba y le resultaba demasiado familiar.
—Tal vez no sabía que responder, Nat. —Respondió con temblores en su voz.
—Pero Kang Cheol es muy lindo y han pasado por muchas cosas juntos. ¡Lo hemos visto en toda la primera temporada! ¿Por qué no lo iba a amar?
—Pues… Digamos que, esto… —El mayor retorcía sus dedos entre sus propios mechones de cabello halándolos, como si así pudiera sacarse la idea cuan rábano en huerto— Es complicado si te pasa en la vida real.
Los ojos chocolate de la niña reflejaron luz. Llena de emoción tomó el control rápido bajando el volumen, intentando escuchar si su mamá estaría aún arriba doblando la ropa que recién acababa de secarse para acomodarla, suspiró agradecida de comprobar que seguía en su labor. Subió el sonido otra vez y se acercó al jugador de voley pellizcando sus mejillas que resaltaban confusión sobre sus actos.
—¿Por qué no me dijiste que tienes novia, Sho? —Preguntó la pequeña con un puchero acusatorio— ¿Es de la escuela? ¡Cuéntameeeeee!
—¿¡Eh!? Si, es de la… Espera, ¿¡C-Cuándo dije que tenía una!?
—¡Acabas de decirlo sin querer!
El de cabellos naranjas cayó en cuenta de su momento de estupidez y se auto golpeó con la palma en el frente. "Idiota, idiota, idiota. Hinata idiota." Pensó recordando la voz de Kageyama haciendo eco. El corazón le dio un vuelco recordando lo que recién había pasado, y su rostro volvió a reflejar tristeza. Su hermana menor interfirió en su visión asomándose por debajo, abrazo su cintura esperando reconfortarlo.
—Pasó algo con tu novia. —Dijo Natsu directa sin soltarse— ¿Me vas a contar?
El número diez revolvió el cabello rizado de la pequeña ignorando que seguía diciendo "novia", rió en su mente pensando en lo gracioso que sonaba decir que Tobio era su novia. Al parecer Natsu no se daría por vencida, igual no es como que tuviera algo malo decirle un poco de la historia.
—Está bien, pero no me vayas a regañar.
—No lo prometo, hermano.
Quedaron uno frente al otro, y entre juegos de dedos de parte del adolescente, además de gruñidos molestos de la más joven, lo consiguiente fue un doloroso jalón de orejas mientras le gritaba a su hermano mayor lo tonto que debía ser al no decirle "te amo" de vuelta. ¿¡Qué le pasaba a los adolescentes!? ¿Por qué eran tan complicados?
—¡Tienes que decirle que la amas, Tonto Sho! —Decía la menor entre golpecitos a su superior de edad— ¡Ve a su casa y díselo!
—¡Son las diez y media, Natsu! A esta hora ya no hay luminaria en el campo.
El foco mental de la jovencita se encendió, buscó entre los cojines donde estaban apoyados el teléfono celular del muchacho y se lo tendió de frente.
—Llámala, ahora.
—¡No!
—¡Llá-ma-la! ¡Llá-ma-la! —Canturreó hartándolo para lograr su cometido varias veces. Hinata tomó el celular de sus pequeñas manos— ¡Vamos, Sho, vamoooos!
Respiró hondo tras golpear sus mejillas, y entre sus manos sudorosas removía el aparato buscando reunir el valor para llamar a Kageyama. En realidad, quitando el hecho de que solo hablaban mediante textos o si era una llamada solo duraba segundos esporádicos, sentía un nervio increíble acumulado en su estómago.
Más que cuando entró por primera vez a un gimnasio, más que cuando jugaron contra Shiratorizawa.
Finalmente con eso en mente, presionó la tecla de marcación rápida de Kageyama. El número de su uniforme, tenía que ser. Al igual que la ficha que colgaba de su celular en el llavero que le regaló antes de correr. El regalo de ¿Cumple mes? ¿Mesiversario? Seguía sonando igual de estúpido.
El sonido de la llamada lo interrumpió de sus pensamientos.
—¿Hola?
Estaba por decir algo, pero al ver a su hermana por ahí pensó en lo vergonzoso que sería ser escuchado. El mayor le vio por encima haciéndole señas de que se fuera, la niña hizo una mueca sin moverse de lugar, por lo que él mejor salió a la entrada.
—N-no cuelgues.
—¿Hinata? ¿Qué demonios…?
—¡Sólo haz caso!
Natsu caminó tratando de no hacer ruido le siguió para colocarse detrás de la puerta donde se escondería intentando escuchar la conversación de su hermano mayor.
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La respiración acompasada de Kageyama podía escucharla todos los días. Después de entrenar al apoyarse en su pecho por un descanso. En los abrazos que se daban al toparse en el pasillo entre clases cuando no había nadie caminando por ahí.
Pero a través del teléfono sonaba totalmente diferente. Fuera de serie.
Lo sentía tan cerca a sabiendas de que se encontraba quizás al otro lado de la prefectura.
—¿Sigues ahí? ¡Voy a colgar si no respondes, Hinata idiota! —Incluso la voz del armador sonaba más rasposa en sus oídos. Estar escuchando a Tobio vía celular le estaba afectando de maneras no muy decentes a su parecer.
—¡Y vas con el "idiota" otra vez!
—¡Es que no me respondes!
Un resoplo se hizo presente, y la energía que antes había en la conversación se alimentaba de las respiraciones conexas a la par de los latidos que atiborraban la garganta de Hinata con nerviosismo. ¿Cómo podía empezar aquello?
—Kageyama yo…
—¿Por qué te fuiste tan rápido?
Nunca, en lo que llevaba de convivir con el número nueve del Karasuno, escuchó la voz del mismo tan desanimada y quebrada. No sonaba a llanto, tenía sensación de añoranza y en cierto modo de decepción.
—No sabía que decir. —Respondió con honestidad el de cabello naranja rascando sus mechones de pelo— N-No sé, fue tan repentino y realmente no tenía idea de que debía responder o hacer.
—Estúpido, solo debías decir algo como "Yo también te amo".
—¡¿Cómo puedes decirlo tan a la ligera!? —Las mejillas de Shõyõ estallaban en calor. Su novio a veces no podía tener decencia alguna con su tono monótono de grabadora.
—¡Porque es la verdad!
—¡C-Cállate, te van a escuchar en tu casa!
De solo imaginar a la madre de Kageyama entrar e intentar hablar con él porque quiere conocerle o algo por el estilo le dio ñañaras. De las horrendas que se confunden con solitarias estomacales. Pensando en eso le aumentaron los nervios y las ganas de vomitar.
—No lo harán, mis padres salieron a cenar. Por eso puedo gritarte como se debe.
—Eso no es algo que le puedes decir a tu novio. —Otra exhalación brusca de parte del menor. Esto no estaba saliendo como debía— A lo que voy es que no me di tiempo de reaccionar como se debe.
—Bueno, eres un idiota después de todo, no es como que no lo esperara… —Estuvo a punto de responder a ese comentario tan al azar de parte de Kageyama, pero este siguió hablando—…Pero, eres mi idiota, Shõyõ.
Había dicho su nombre, sonaba a susurro y lo partió en pedacitos mandándolo fuera de contexto. Esa maldita habilidad de Tobio por hacerle sentir tan suyo, demandando ser comido a besos, cosas cursis que en la vida creyó pensar le ocurrían gracias a su antes rival eterno.
Aunque sus nervios lo traicionaran no podía negar que estaba perdido, Kageyama lo tenía marcado. Y no solo le quería, era mucho más.
—Supongo. Oye, Hinata…
—Te amo, Tobio. —La seguridad con que lo dijo lo sorprendió a sobremanera, Kageyama tomó un respiro largo tendido para recordar que necesitaba oxigeno, el pelirrojo podía saber que el más alto estaba atónito. Aprovecho su quietud para explayar lo que necesitaba decir, pues se sentía como un gran fuego artificial explotando varios más pequeños en su interior— Aunque siempre me provoques mini infartos y me hagas avergonzar. Te amo de todas las maneras posibles.
Nadie respondió a ese momento. De nuevo el aire en los pulmones escaseaba y de alguna forma no podían evitarlo. El valor de Hinata se escondió con la rapidez con que emergió. ¿Tal vez dijo algo de más?
—¿Kageyama? —Preguntó esperando que no se hubiera cortado la llamada— ¿Si escuchaste lo que dije?
—¡T-Tú eres el que me va a ocasionar un mini infarto, Hinata idiota!
Las risas del par sonaron estrepitosas dentro del silencio de la noche, el extraño sonido iluminó por dentro al mayor, pues podía imaginar una sonrisa del armador bajo la manga de su brazo, como hacía cuando algo le incomodaba fuera de buena o mala manera.
—¿Nos vemos mañana?
—Llegaré antes que tú. —Soltó el de cabello negro ocultando su risa.
—¡Eso ya lo veremos! —La efusividad volvió a invadirlos, y sus latidos volvían al cauce habitual, pero quiso volver a repetir esas palabras que tanto le hicieron sentir en el momento— Te amo.
—Te amo, idiota. Adiós.
La conversación una vez finalizada lo hizo suspirar. ¿Realmente habría sido tan difícil responderle en el momento? Nunca lo iba a saber.
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Abrió la puerta siendo recibido por el peso de su hermana menor que se abalanzó para ser cargada. Hizo una mueca a modo de regaño por el "intento" de escucharlo, ya que Natsu repetía que no pudo oír nada. La estrujó entre sus brazos agradecido en realidad con ella.
—Gracias. No sé que hubiera pasado si no llamaba.
—Para eso estoy. —La niña le abrazó con cariño, pues se sentía orgullosa de su labor, aún asi, allí no terminaba la cosa— Hablando de eso… ¡Págame con algo! Mis consejos no son gratis.
—Sabes que no puedo jugar a la cuerda todos los días, llego cansado. Nada más los fines de semana puedo…
—No quiero eso.
—¿Entonces más días de tele? ¿Dulces de arroz? —La pequeña pelirroja sacudía su cabeza con negación en lo que el mayor estaba por rendirse ante su indecisión— Bien, ¿Qué quieres?
—Preséntame a tu novia mañana.
—¡Ni de broma! ¡N-no puedo hacer eso!
—¡Entonces le diré a mamá que tienes novia!
Shõyõ entrecerró sus ojos con aura de malevolencia y desafío.
—No te atreverías…
—¡MAMÁ!
El grito de la niña alertó a la matriarca del hogar que de inmediato bajó las escaleras tras el escándalo. La pequeña bajó del agarre yendo de inmediato a las piernas de su madre mirando con maldad a su hermano que solo crujía los dientes buscando como zafarse de esa situación. Bajó la cabeza cediendo a lo que aconteciera porque si interfería estaba seguro que la cagaría.
—¡Sho! ¿¡Qué le hiciste a tu hermana!?
—¡No hice nada, ella…!
La pequeña jaló de la blusa blanca de la mujer recapturando su atención fingiendo una timidez impresionante. Los poderes de Natsu para manipular eran otro nivel.
—Sho me dijo que puedo verlo mañana entrenar.
—¿Eh? ¿Era eso? —La señora respiró hondo dejando de pensar en lo peor, inclinó su cabeza pidiendo disculpas al mayor de sus hijos con una sonrisa apenada. Shõyõ le devolvió el gesto— Pero puedes distraerlo en su práctica, cielo…
—Pero mamá…
Un sonido cansado salió de sus labios, hasta que por fin cedió, nunca podría decirle que no a unos bonitos ojos de cachorro. Al fin y al cabo mañana era sábado y no tenían nada que hacer por la mañana.
—Bien, puedes ir. —La niña correteó hacia su cuarto en la sonrisa blanca reluciendo, dejando a los mayores inconformes. La mujer castaña le puso una mano en el hombro a su hijo intentando transmitirle su tranquilidad recién adquirida— Espero no te moleste, Sho. Ella de verdad ha querido ir a verte entrenar siempre.
—N-No es problema, mamá. Me iré a acostar ya.
Subiendo a su cuarto entre los juguetes regados, la amenaza pelirroja le sacaba la lengua haciéndole enojar a propósito. Cerró la puerta de su alcoba y se lanzó sobre la cama con el alma desprendiéndose de su cuerpo.
Primero huía.
Luego su hermana se enteraba.
Después esa penosa llamada…
Se cubrió los ojos con la máxima vergüenza que podría llegar a sentir junto a su corazón colérico de sentimientos.
Y así supo Hinata Shõyõ que había dado inicio a su propia armageddon*.
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Definiciones marcadas durante la lectura:
*W-Two Worlds (Yeon Soo/Kang Cheol): Drama surcoreano, acerca de una chica que de repente queda atrapada en el cómic de su padre y que se enamora poco a poquito del rol masculino principal. Nombres de los personajes principales. Super recomendable, al chile.
*Armageddon: Referencia a un apocalipsis o tormento, utilizado como título de una película. AIUDAAAAAAAAA.
El amorsh triunfó y Hinata no murió en el intento, pobre Kags casi lo matan también de un infarto. ¿Les gustó el cameo de Natsu en el fic? ¿Qué creen que dirá cuando sepa que no tiene cuñada sino un cuñado? CHAN CHAAAAAAAAN.
Agradezco infinitamente como siempre su apoyo en favs, follows, reviews y/o PM's. Son los mejores lectores del Universo y asi *cries in spanglish* ¡Bienvenida la gente nueva!
Por último, espero actualizar pronto "Día a día de un florista". Ténganme muchísima paciencia, par favorcito.
Y la canción random del día es…
"¿Queeeee estas haciendo tú? ¿Queeee estoy haciendo yo? Subastando en el mercado, besos tan improvisados con despecho al portador. ¿Queeeee estas haciendo tú? ¿Queeeee estoy haciendo yoooo? Malgastando en cualquier cama, lo que se nos de la gana… Pa' vengarnos de los dos."
"Sin ti, sin mi" del poético incomprendido de Ricardo Arjona, es que no manches, Yisus es verbo no sustantivo (?) Solo yo me entiendo, bye.
Ay los vidrios!
-Lady
