.. .. .. iGNoTuS SPaTiuM .. .. ..
-No, no me gusta- dijo Kaede levantándose de la mesa.
-A mi tampoco- admitió Marc.
Llevaban tres horas sentados allí intentando encontrar una salida de emergencia por si las cosas se torcían, pero de momento no habían tenido suerte.
Anna y Hanamichi estaban arriba estudiando obras antiguas y papiros, mientras ellos se rompían los sesos en el comedor. Como Hanamichi no estaba decidieron hablar en inglés. Así no tenían la incomodidad de tener que esperar a que Jun hiciera las traducciones.
-Por qué no hacemos una pausa- propuso el joven traductor que se había quedado con ellos intentando ayudar a encontrar una solución al problema.
-Creo que Jun tiene razón, voy arriba a ver que hacen Anna y Hanamichi- dijo Marc sacándose las gafas que usaba para leer y levantándose de la mesa.
-¿Subo?- preguntó Jun.
-Tranquilo Anna hará de traductora por un rato, tú descansa- dijo Marc dirigiéndose hacia la escalera y subiendo arriba.
-¿Un té?- dijo Kaede volviendo al japonés mientras se dirigía a la cocina.
-Sí gracias- le contestó Jun en su japonés de Hokaido siguiéndole. -Encontraremos una manera…- le dijo en su habitual tono tranquilo.
-¿Por qué estás aquí ayudándonos? Eres más que un traductor…- le interrogó directamente Kaede.
-Sí- dijo simplemente Jun sentándose de un salto sobre la encimera de la lujosa cocina, sin inmutarse por el frío tono de voz de Kaede al que ya se había acostumbrado.
Llevaban trabajando juntos ya varios días y tanto Hanamichi como Kaede pensaban igual. Jun les escondía algo. Pero a la vez se sentían seguros con él. Era algo extraño. Una sensación que Kaede llevaba peor.
-No vas a contármelo ¿verdad?
-No- dijo sin dejar de sonreír Jun
-¿Tiene algo que ver con lo que Anna esconde?
-Anna no esconde nada- dijo Jun mirándole directamente a los ojos.
-Sí, sí lo hace- dijo Kaede poniendo el té en la tetera.
-Todos tenemos nuestros pequeños secretos, no puedes culpar a nadie por ello- siguió hablando Jun tranquila y amablemente.
-Siempre que no decir la verdad no ponga en peligro la vida de nadie- comentó con cierto sarcasmo Kaede.
-No lo hace. Y tranquilo Anna no te ha mentido en nada- dijo Jun cogiendo la taza que Kaede le daba- solo protege a los suyos.
-¿Y tú?. ¿Tú a quien proteges?- volvió a atacar Kaede intentando averiguar algo de ese extraño personaje.
-A mí, por supuesto- dijo Jun con una sonrisa saliendo de la cocina.
Kaede se quedó desconcertado en la cocina. Porque a pesar de las evasivas, seguía confiando en ese chico, aunque le cabreaba no saber qué le escondía, ni por qué no podía enfadarse con él por esconderle algo.
-¿Conoces a Akira?- le preguntó Kaede al entrar en la sala donde Jun le esperaba sentado en el sofá bebiendo a pequeños sorbos el té que le había preparado.
-Está caliente- comentó Jun antes de contestar. -En persona no. ¿Pero tú sí que le conoces cierto?
-Cierto- dijo Kaede sentándose en el sofá con él.
Ambos se quedaron en silencio sumidos en sus propios pensamientos, bebiendo el té tranquilamente.
Esa era otra de las inexplicables sensaciones que Kaede sentía al lado de ese chico, la calma y sintonía que se establecía entre ellos cuando no hablaban. Incluso cuando le atacaba con preguntas esa sensación no desaparecía del todo. Solo cuando Hanamichi estaba con ellos eso desaparecía y algo mucho más fuerte llegaba, algo que no había querido identificar a pesar de que sospechaba lo que era: celos.
Celos de la amistad que parecía haber surgido entre el pelirrojo, SU pelirrojo, y ese joven. Le costaba creerlo, no había estado celoso de nadie por Hanamichi desde… ¡¿desde Sam?! No podía acabar de creérselo. Y a pesar de todo le era imposible culpar a Jun.
Pasado un rato llegó Marc de arriba.
-Están haciendo grandes progresos. Hanamichi aprende más deprisa de lo que esperaba.
-Por qué será que no me sorprende…- murmuró Jun con una sonrisa debajo la nariz.
La atención de Kaede se clavó en el joven traductor con una alarma sonando entre su cabeza y su pecho. ¿Qué había querido decir con eso? pensó.
-Voy a subirles algo para picar y bajo. Dos minutos y volvemos a la mesa- dijo Marc pasando de largo hacia la cocina.
-¿Y a él, le conocías de antes?- siguió insistiendo Kaede en su interrogatorio, pensando en el comentario de Jun sobre Hanamichi y sin saber como abordar el tema.
-Sí- dijo divertido Jun.
Antes de que Kaede encontrara la forma de sacarle a Jun por qué había hecho ese comentario sobre Hanamichi y qué puñetas buscaba de SU pelirrojo, Marc salió de la cocina con una bandeja con un par de vasos con hielo y limón, unas latas de refresco y cosas varias para picar.
-Rukawa, no le he preguntado a Hanamichi, quizá tu lo sepas, ¿cola o pepsi?
-¿Eh?- murmuró saliendo de sus pensamientos sobre Jun -¡Ah! Cola- dijo mirándole de frente.
-Muy bien- dijo Marc girándose hacia las escaleras reanudando su marcha.
-¡NO!- gritó Kaede de repente como saliendo de un trance. Se levantó y corrió a detener a Marc.
-¿Pepsi entonces?- dijo Marc sin entender. Des de luego todos Japoneses estaban mal de la azotea a su parecer.
-No- dijo más calmado Kaede -Cola, pero no con esto- dijo señalando algo de la bandeja que Marc traía en sus manos.
-Pero…
-Ya sé cómo. Esto nos ayudará a salir de ahí si algo se tuerce- dijo Kaede con total seguridad.
-¿De qué hablas?- preguntó Marc.
-De la solución a nuestro problema- murmuró Jun levantándose y acercándose a ellos. Kaede hizo que sí con la cabeza sin decir nada y Marc les miró sin entender.
-¿Como puede ayudarnos un simple…?- intentó preguntar Marc sin entender, pero Kaede le cortó de nuevo.
-Te aseguro que sólo necesitamos esto y una jeringuilla…- dijo Kaede tomando en sus manos la llave a sus problemas y, sin poder evitarlo, llevándoselo a la boca.
-¡Ugh! Nunca me ha gustado hacer eso- murmuró Jun detrás de él.
-A mi me encanta- dijo con una pequeña sonrisa Kaede antes de volver al comedor para contarles su plan. Era perfecto porque era sencillo, eficaz y prácticamente inofensivo. "Prácticamente" pensó Kaede pensando en Hanamichi.
Arriba Hanamichi y Anna esperaban a Marc y el tentempié prometido. Cansados tras horas de estudiar obras de arte y manuscritos se habían recostado en el sofá y para darle tiempo a Marc a subir de una vez antes de bajar a buscarle empujados por el hambre, el cansancio y el aburrimiento.
El dejar atrás los papeles y estar de nuevo solos hizo que Anna se atreviera a preguntarle lo que hacía días que quería saber.
-Oye Hanamichi…
-Sí- dijo éste.
-¿Por qué le llamas Zorro a Kaede?- preguntó cautelosamente. No acababa de entender la relación de ellos dos. Eran amigos, pero se pasaban el rato insultándose. Se preocupaban el uno del otro, pero no dejaban de chincharse y atacarse verbalmente, parecían muy compenetrados algunas veces y otras no podían parar de discutir. Además por lo que sabía, los japoneses no eran precisamente conocidos por llegar rápidamente a las malas palabras y los insultos.
-Jajaja- rió Hanamichi al oír su pregunta. No era la primera vez que se la hacían, pero eso no lo hacía menos difícil de explicar -es una vieja historia de rivalidades juveniles- dijo sin faltar a la verdad.
-¿Hace mucho que le conoces?- se interesó ella.
-Unos años, sí- admitió Hanamichi incapaz de evitar hacer el cálculo mental de cuantos años hacía que le conocía.
-Se os ve unidos- comentó ella.
-¿Unidos?- se sorprendió Hanamichi. Lo estaban pero era consciente que no siempre lo aparentaban -Sí, lo estamos. Aunque no siempre lo hemos estado. Tendrías que habernos visto en el equipo del instituto. Éramos el peor dolor de cabeza del capitán, pero también el pilar del equipo.
-¿Qué deporte practicabais?
-Baloncesto- dijo con cierta nostalgia.
-Vaya. ¿Allí no es muy popular no?- aunque en el fondo no le sorprendía, Akira también había jugado al baloncesto después de todo.
-No. En realidad hay pocos institutos con equipo, y poca gente que juegue.
-¿Por qué elegiste el baloncesto entonces?. ¿Por qué no otra cosa?
-Por…- Hanamichi se puso colorado -por una chica a la que quería complacer e impresionar- admitió Hanamichi. Dios cuando pensaba en ello se avergonzaba. Había sido una actitud bastante infantil, aunque gracias a ello había entrado en el equipo, había conocido a Kaede…
-¿Y funcionó?
-¿El qué?- preguntó perdido Hanamichi.
-¡Tú y la chica!- le aclaró ella ansiosa por saber la respuesta.
-No- le contestó con una pequeña sonrisa en los labios que Anna no supo interpretar.
-¿No lograste impresionarla¿Tan malo eras?
-¡Ei! Que estás hablando con el mejor jugador de Japón.
-Pensaba que ése era Akira…
-Eso es lo que dejamos que crea. Pero yo soy mejor, e incluso el Kitsune es mejor que ese Erizo.
-¿Erizo?
-Jajaja- rió Hanamichi antes de aclararle a Anna de quien hablaba, -Akira-
-¿Y tú que animal eras?
-¡Yo no era ningún animal! Yo soy el tensai, el gran Hanamichi, el mejor jugador y el rey de los rebotes.
-El mono pelirrojo- dijo una voz a la puerta de la sala.
-Maldito Kitsune…- le dijo encarándole y clavando su mirada avellana en la azul intenso de Kaede.
-Do'aho…- murmuró Kaede sin dejar de sostenerle la mirada.
Anna pudo notar la intensidad entre ellos, y eso la confundió más, sus cuerpos hacían y decían unas cosas sus, bocas otras…
-¿Qué dicen?- preguntó Marc a Jun también intrigado por esa extraña conexión ocular establecida por los dos nipones.
-Creo que se insultan pero no estoy seguro- dijo el joven. Como Anna oía unas palabras pero veía cosas muy distintas…
Kaede fue el que rompió el momento girándose hacia Jun interrogante, quería saber que había dicho.
-Preguntaba qué hacía y le he dicho que os habíais insultado.
-No era un insulto- dijo Kaede. Hecho que les hizo mirarse de nuevo pero esta vez con aparente complicidad. Hanamichi estalló en carcajadas mirando a Kaede y éste le propinó otro "Do'aho".
-Yo también te quiero Kitsune- dijo en tono sarcástico Hanamichi levantándose del sofá dónde estaba y dirigiéndose a Marc.
-¿Oye y la comida?- le preguntó pasándole el brazo por los hombros.
-Do'aho déjate de comidas, hemos encontrado un modo seguro de salir- dijo Kaede poniéndose serio.
-¿Sí?- preguntaron esperanzados Hanamichi y Anna.
-Si- dijo Kaede, mostrándoles con la mano lo que había sacado de la bandeja.
-No entiendo- dijo Anna.
-Espero que yo tampoco- dijo Hanamichi mirando con asco lo que Kaede sostenía entre los dedos.
-¿Anna, por qué no bajas con Marc? él te explicará- le dijo Kaede sin apartar un ojo de Hanamichi que ya había empezado a hacer que no con la cabeza.
-No sé qué planeas pero no funcionará- le dijo Hanamichi.
Kaede no dijo nada, solo miró de nuevo a Anna para darle a entender que quería hablar con Hanamichi, a solas.
-Déjate de estupideces Kitsune, no pienso… es que no voy ni a tocarlo¿me entiendes?- le dijo en un tono amenazante.
-¿Estás seguro que…?- dijo Anna dubitativa.
-Vine, tranquil·la, la reacció d'en Hanamichi és normal. Baixa y t'ho explicarem (Ven, tranquila, su reacción es normal. Baja y te lo contaremos)- intervino Marc al ver la cara de duda de Anna.
Finalmente Anna, Marc y Jun bajaron dejándolos solos en esa sala.
-¿Qué coño pretendes¿Matarme?- dijo Hanamichi enfadado.
-Solo será un recurso de emergencia…
-¡Claro!- exclamo indignado Hanamichi.
-Si las cosas van mal Hanamichi y tienes que salir en camilla, prefiero ser yo con esto quien te aparte de en medio a que sean ellos con sus armas- dijo en tono seco Kaede.
Hanamichi intentó protestar pero Kaede no le dejó.
-¡Shht! No pienso dejar que nadie te haga nada¿me entiendes? Y si la única manera es así…- sus ojos brillaban y todo él tiritaba. Hizo una breve pausa para sobreponerse -me da igual si piensas que quiero matarte Hanamichi. Esto cuando llegue el momento… esto hará que nos crean. Solo necesitamos ganar cinco minutos para que Marc y sus hombres lleguen a la puerta, y esto nos los darán.
-Pero tiene que haber otra manera.
-No la hay. No nos dejarán salir de la casa. El lugar más seguro para escondernos es la habitación en lo alto de la torre, y esto será la excusa perfecta para retirarnos momentáneamente mientras llegan los refuerzos.
-Dime que es una broma. ¡No podemos dejar que nuestra seguridad dependa de que me tome eso!
-Si sabes de otro modo te escucho. Pero llevamos días pensando en ello, casi no hemos dormido y hasta ahora ni Marc, ni Jun, ni yo, hemos encontrado nada mejor. Se nos acaba el tiempo Hanamichi.
-Es muy fácil para vosotros. Seré yo el que caiga redondo- se resistía Hanamichi.
-Si pudiera ser yo, lo haría.
-No me ayuda que me digas eso. Ya sé que lo harías. Pero yo no quiero hacerlo. Si llegamos a ese extremo es que el plan no va bien, que ellos sospechan, o que nos han descubierto. Si es necesario fingir lo haré pero no me tomaré…
-¡Precisamente!. ¡Si dudan no creerán nada que no puedan comprobar!- se exasperó Kaede.
-No te dejaré solo con ellos, no en ése momento. Me niego. Ya te lo dije la otra noche. Ne-ce-si-to protegerte. ¿Entiendes?.¿Crees que puedo tomarme eso y dejarte solo ante el peligro? No. Busca otra manera porque así no.
Kaede no dijo nada, simplemente dejó que su cuerpo se moviera solo, y agarrando a Hanamichi por la cintura le atrapó los labios con los suyos. Se sintió mal al reconocer que por un momento había pensado que Hanamichi no quería hacerlo por miedo a la reacción de su cuerpo al estúpido limón. Pero lo que Hanamichi temía era no poder ayudarle, que la alergia lo dejara tan aturdido que fuera más un estorbo que una ayuda. La necesidad de ambos para protegerse el uno al otro era indiscutible.
-No estaré solo- murmuró Kaede separándose un instante de esa boca golosa para luego volver a atracarla. Kaede sentía a su alrededor los brazos de Hanamichi envolverle de forma posesiva y eso le gustaba.
-No quiero perderte- murmuró Hanamichi
-Qué manía tienes, no voy a irme a ningún lado, estaré allí, contigo. Nada me ocurrirá y tú estarás bien.
-Eso espero Kae…- murmuró Hanamichi.
Grissina: Volví! Siento mucho haberme ausentado en silencio por tanto tiempo. Os dejé colgados/as y eso no se hace. Pero prometí acabar, y aquí estoy de nuevo, con energías renovadas y algunas ideas para terminar este embrollo. Soy consciente que no voy a poder mantener un ritmo muy alto de actualizaciones hasta que llegue el verano y, si todo va bien, con él las vacaciones, pero mientras tanto haré lo que pueda.
Y aunque nada tiene que ver con esta historia quiero que sepáis que no he dejado de escribir (y la prueba está en esta misma página, donde colgué "letter from home" hace unos meses), así que con un poco de suerte este verano puede que suba un par o más de historias, algo más de SD (obviamente) y si me atrevo (y sobretodo si logro terminarla con algo decente) mi primer Harry Potter... y algún que otro original... Ojala tuviera todo el tiempo del mundo para escribir, porque tengo la cabeza llena de ideas... (y así me va con los estudios!) XD.
