hola a todos como ha ido tan bien los comentarios os dejo el próximo cap bastante rápido, espero siga asi las ganas del proximo cap y gracias por leerme y comentar.

mayeli85 jaja admito que yo también me enamoro de Regina cada vez que la escribo, menos mal que sigue dormido XD sino esperaría intentos de homicidio,shiryuz aqui esta el siguiente espero te guste tanto,anaxis si era cortito aunque tampoco tanto XD me alegro que te guste la confrontación y hoy si veras la noche de bodas,evazqueen que bueno que te guste sus peleas, de verdad esperas tanto el cap? XD es todo un alago,sjl82 es una buena película, donde las llevara?,KaruBlackbird de verdad pensabas que pondria un beso tan pronto? XD,DenSQ Always jaja masoca, asi que te gusta que no se aguanten?,kykyo-chan si lo amores reñidos son los mas queridos no?XD,Love Girl no se yo si es como te la imaginas XD,15marday mínimo cada vez que se ven saltan chispas XD en el mal sentido, gracias por leer.


Capítulo 10


Érase una vez una princesa llamada Emma, que tenía una vida normal tan monótona que le daban ganas de tirarse desde la torre más alta de su castillo, en el presente tenía grandes deseos de volver atrás en el tiempo, agarrarse de los cabellos y zarandearse. Todo empezó en una de las tantas invitaciones que recibía la monarquía para asistir a diversos tipos de acontecimientos.

Aquella vez hace apenas cinco meses había cedido a los deseos de su padre, para que hiciera acto de presencia en sociedad. Allí conoció a Neal, un Hombre guapo, ojos azules y cabello negro corto,cara algo ovalada, cuando sonreía se le formaban hoyuelos, su rostro era muy expresivo. Aquel día vestía una chaqueta americana, una camisa azul marino y una corbata con tonos azules y blanco, un pantalón de vestir negro, unido a esa extraña confianza y humildad que emanaba.

Emma había huido de la celebración en aquel salón, donde solo podía escuchar comentarios sobre política, religión y algo relacionado con apuestas. Aburrido era lo que su cabeza le gritaba, deseaba estirar las piernas, tomar aire que le hiciera sentir que estaba viva.

En momentos así se planteaba si de verdad estaba hecha para esa vida de apariencias, de verdades a medias y de hombres que pretendían que ella fuera alguien que no era.

- ¿se ha perdido? - pregunto un joven saliendo de detrás de unos arbustos.

-no, pero lo intentare- contesto yendo en dirección a las caballerizas para tomar un caballo.

- ¿puedo acompañarla? -

-no haré nada interesante- informo Emma mientras su meta se hacía más visible ante sus ojos.

-seguro será más apasionante que mi momento de descanso-

- ¿porque ha salido usted? -

-porque me miran como si no perteneciera a ese lugar- confeso el hombre con un movimiento de hombros, su actitud mostraba un desinterés fingido.

-no sé porque quieres que te acepten, no vale la pena…- protesto Emma con melancolía.

-es fácil de decir si ya perteneces a su círculo-

-nos iremos de este mundo sin nada, para que esforzarse en pertenecer a un grupo que probablemente te daría una patada en el culo en cuanto le fuera conveniente hacerlo- dijo para sorpresa del joven allí presente, ella se llevó la mano a la boca al darse cuenta de lo que había dicho, una dama nunca debía decir algo así, negó con la cabeza y siguió su andar ahora más acelerado.

-nunca había escuchado hablar así a una mujer-dijo entre risas el hombre.

-tal vez no conocéis suficientes mujeres- contesto Emma con una sonrisa radiante.

-permíteme entonces conocerte- sonrió, Emma sintió un golpe de su corazón contra su pecho.

Y ahí estaba el momento en que su vida se fue a la mierda, debía haberle echado el animal encima pero no, se subió con ella al caballo y ella se agarró a él desde atrás, cabalgaron juntos, era tan encantador que se olvidó que las clases sociales estaban para algo además de para arruinarle la vida.

Le encantaba esa forma caballerosa que tenía Neal, ese afán de protegerla, cuando salió a la luz su identidad como princesa el joven palideció, se esperaba una noble o algo similar, no una princesa y aun así Emma se veía con él en un futuro.

La primera vez que hicieron el amor fue tan delicado, tan dulce con ella, la había conquistado. Al decirle hace alrededor de dos semanas de la posibilidad de un embarazo el hombre se había puesto muy nervioso tartamudeo y a Emma le pareció aún más lindo. Le prometió que se irían de allí, que había logrado que financiaran uno de sus proyectos.

Iba a irse con él, claro que sí, pero después de haberse escapado del castillo White e ir cabalgando a donde sabía que vivía Neal, consiguió llegar a la hora convenida pero ya no quedaba nada en aquella vivienda, solo un espejo colgado en el baño, todo lo demás había desaparecido.

Y lo supo, la había abandonado, descubrió que las palabras se las lleva el viento. Tuvo que admitir su pecado con su padre, le dijo el nombre de quien le rompió el corazón, y una semana después estaba casada con otro hombre, en otro reino y con la extraña sensación de que enamorarse era una autentica broma pesada.


Las Expectativas nos hacen darnos cuenta de todo el tiempo que hemos estado soñando, ellas pueden hacer que tengas ganas de maldecir las ideas preconcebidas que te habían vendido viéndote la cara de tonto.

Eso le pasaba a Emma, con Neal había sentido ese amor que cuentan en las novelas, el tan conocido amor a primera vista, una parte tal vez infantil de ella, veia el amor asi, dulce y bonito, un caballero andante que la protegiera de todo mal, sin embargo después de su noche de bodas sentía rencor por el rey, había destrozado su idea de matrimonio hasta la estúpida noche de bodas, y sin mencionar el tedioso beso eliminado de la ceremonia y la celebración, para algunos esto era algo extraño pero en matrimonio de reyes no, teniendo en cuenta el sin número de matrimonios concertados, revisando el día anterior le gustaría haber quitado la sabana manchada de sangre de su supuesta virginidad y asfixiarlo con ella.

La noche anterior fue "como describirla" pensó Emma mirando el techo de su habitación, "una caca de la vaca" bufo ante el pensamiento. Cerro los ojos y volvió a recordar esa noche.

- ¿y ahora? - preguntaba Emma sentada en el filo de la cama.

Emma abrió mucho los ojos al ver una daga en la mano del rey.

- ¿Qué pretendes loco enfermo? - dijo Emma levantándose rápidamente y tratando de huir de aquel hombre.

-quieres calmarte y dejar de tratar de abrir la puerta- puso los ojos en blanco- que parte de que no tengo intención de tocarte no has entendido-

-eso dices, pero con una daga en la mano pierde toda credibilidad, ¿Qué planeas ponérmela en el cuello para obligarme? - Emma tenía en la mano un candelabro muy pesado. - ¡atrévete y te doy! - amenazaba.

Pero el rey la ignoro, tomo un pañuelo negro y lo puso en su hombro, quito las mantas de la cama, se puso de rodillas encima de ella, se remangó las mangas de la camisa, ya que su chaqueta la había dejado en una silla de la misma habitación, puso la hoja afilada en la parte superior del antebrazo, corto sin decir absolutamente nada, y pronto las sabanas se tiñeron de manchas rojas.

-bueno con esto bastara-dijo más para sí mismo que para Emma, enrollo la herida recién realizada y se la cubrió con el pañuelo negro, se bajó las mangas para luego ir hacia Emma.-en media hora podras irte- dijo sentándose frente a un pequeño escritorio del rincón de aquella habitación real, había tomado un libro entre sus manos.

- ¿qué? - Emma estaba ida, que significaba todo aquello.

-pues esto es prueba suficiente, y además he limpiado los rumores sobre tu honor-se encogió de hombros.- no hace falta que me lo agradezca- refunfuño.

-¡agradecerte! ¿tratas de ofenderme con el tema del honor? - pregunto a la defensiva.

-por supuesto que no, a mí eso no me importa, pero a los de ahí fuera sí, aunque pocas mujeres llegan vírgenes al matrimonio, el pensamiento es atrasado muchas usan argucias para este tipo de noches- comento como una curiosidad.

La rubia se tomo como una agresión la mención de su honor así que decidió atacar al poco que tuviera ese personaje que se alzaba delante de ella como el dueño y señor de todo.

-¿media hora? Que poca confianza tiene- murmuro Emma sentada en el filo de la cama, este comentario saco una sonrisa del rey que abandono el libro encima de la madera.

-será que la inspiración no es demasiado intensa-la miro directamente a los ojos esperando la reacción de la rubia.

Emma no daba crédito, ese hombre le había herido el orgullo y para rematarla logra que su noche de bodas fuera más fría que un tempano de hielo.

No sabía si sentirse aliviada de que no fuera a forzarla u ofendida por la falta de interés en ello, ¿es que acaso no era atractiva?, ¿era que esperaba el hijo de otro?, nunca nadie la había humillado tanto y lo peor era que sin darse cuenta, la rubia estaba segura que aquel personaje ni si quiera veía que sus sueños de infancia habían muerto no solo con un matrimonio de conveniencia sino que la noche de boda había sido a base de heridas hechas con el filo de un arma, no es que quisiera tampoco amor ficticio ahora, pero mínimo unas palabras de consuelo.

- ¿te piensas que eso me alivia?, el sueño que tenia de casarme y de mi noche de bodas no se asemejaba a esto ¿sabes? - negó con rabia.

-claro que lo sé, seguro aun estas esperando a que ese caballero andante venga a buscarte, entre por ese ventanal, me asesine y proclame su amor hacia a ti…-contesto el rey con una mueca, y señalo la ventana que llevaba adosada una puerta que daba al balcón. -asómate a ver si tira piedras contra ella para rescatarte de mis garras- se mofo el rey, segundos antes de levantarse y abrir las cortinas de su habitación.

-la parte del asesinato no la había contemplado, pero teniendo en cuenta el día tan malo que me ha dado, te tomo la maravillosa idea. - bufo Emma con unos gestos infantiles.

-a ver, dime- El rey volvió a su asiento donde minutos antes se había sentado, mirando hacia Emma.

- ¿Qué? -

-lo terrible que te sientes por esta boda, lo perverso que soy, y bla,bla, ¿te piensas que este era mi meta en la vida? ¡Por supuesto que no! -

La rubia retiro la mirada de ese a quien se había unido en matrimonio, y espero pacientemente sin decir nada hasta que llegara la hora señalada, cuando finalmente paso los minutos necesarios se fue directa hasta la puerta que la llevaría a su nueva prisión.

La noche llegaba a su fin y Emma se sentía acorralada, en un castillo que no era el suyo, un reino distinto, una cama demasiado dura para su gusto, una puerta que conectaba con el mismísimo rey pero del sarcasmo con una tendencia muy desarrollada de sacarla de quicio.

Emma se había propuesto un nuevo cometido en su vida, huir del rey como de la mayor de las enfermedades, hablar lo justo y necesario, cada quien por su lado, y si había que fingir que dormían juntos de vez en cuando de acuerdo, pero sin interacción.

Es una lástima que nunca las cosas salgan como uno desea, los polos opuestos se atraen, más si tratas de perderlo de vista, tal vez es que sentimos la llamada o escuchamos susurros en el viento, algo que nos atonte para volver al punto de partida.


Continuara…

pd: puse un poco mas de emma.

pd2: de paso cambie un poco mi nick.