#10# Érase un intento de evasión...
El suelo temblaba bajo mis pies y decenas de gritos se agolparon en mis oídos. Levantar la vista fue fatal para mi. A la que me percaté, Rhoda empezaba a correr apartándome de un empujón.
Decenas y decenas de personas, alienígenas, animales y monstruos de diferentes formas y colores corrían en forma de estampida y cómo posesos hacia nuestra dirección a través del estrecho callejón al que Rhoda me había arrastrado.
Tan pronto cómo los primeros atolondrados empezaron a pasar por i lado sin preocuparse de si me tiraban al suelo o no, traté de dar un salto y quedé sostenido al estrecho de una de las pequeñas ventanas de los bajos edificios de piedra.
Tan sólo sujetado con la yema de los dedos, aguanté hasta la respiración mientras el rumor y los gritos de centenares de personas corriendo bajo mis pies me ensordecía los oídos. El lugar era estrecho y el eco era inaguantable.
Tras unos escabroso minutos, me solté dejándome caer al suelo.
Casi di un respingo de espanto en cuánto algo enorme me pasó rodando por mi lado.
Al voltearme, me percaté de que era una fruta.
Una enorme y redonda fruta a la cual apenas podía abrazar con ambos brazos...si hubiera estado en la Tierra juraría que se trataba de una sandía transgénica...o mutante, como yo.
Tuve que apartarme del camino, pues detrás de ésta vino otro, y otra justo al lado y algunas más.
Que decepción...creí que la multitud corría por algo importante, pero los cobardes huían de unas frutas enormes ...de seguro que por miedo a recibir los golpes o quedar aplastados.
Lo importante era que Rhoda había huido frente a la horda de gente.
Esas enormes sandías habrían caído de alguno de los carros del bazar. Al levantar la vista al principio del callejón, vislumbre uno de las enormes carretas de madera completamente volcada y, encima de ésta y con posado heroico, Leonardo me sonreía vacilante mientras sostenía una de sus katanas sobre su hombro.
No pude evitar suspirar de alivio...aunque más bien quise salir corriendo cuándo Leo me fusiló con la mirada al cambiar de expresión de repente.
.-
Donatello
Zagar seguía manteniendo la misma presión sobre mis brazos, y mis codos continuaban amenazándome con colapsar en cualquier momento. De verdad que me dolía...pero tal vez por conocimiento de la anatomía y de las artes de la inmovilización, supe que esa postura no era muy aconsejable forzarla...pues Zagar tenía todas las de ganar y podía acabar quedándose con mis dos brazos entre sus manos.
Así que opté por no forcejear...después de todo toparía con Raphael tarde o temprano...o eso esperaba.
Notaba cómo Zagar me sonreía vacilante mientras Byron se paseaba con prisa y con aires de grandeza dirección hacia una el mismo carro tirado por los mimos animales que vimos en la guarida de Narnia.
Por lo visto Byron tenía su propio medio de transporte...
El lagarto me arrastró hacia la parte de atrás. Por unos momentos me imaginé una película de gángster en dónde transportan los cadáveres en el maletero.
Cuando Zagar abrió el compartimento trasero con un sonoro "cleck", se me cayó todo al suelo. Al instante me vi metido en el apretado lugar y me quedé apenas sin aire en cuánto cerraron la pequeña compuerta.
Vale, eso era genial, ahora tenía mis brazos libres pero me encontraba metida en un lugar tan estrecho en el que me debía de mantener tumbada y sin apenas moverme un pelo.
Primero quedé asustado, pero cuándo por mi cabeza pasó la posibilidad de gritar, me obligué a mi mismo a centrarme en el asunto...
Aún no era suficiente mujer cómo para ponerme a gritar por encontrarme en un lugar tan cerrado...pero a juzgar por la velocidad con la que empecé a respirar y por el sudor frío que me resbalaba por la frente...nunca había considerado el hecho de que pudiera ser claustrofóbico.
Noté movimiento, nos habíamos puesto en marcha. Pero poco me importaba.
Tan sólo deseaba que me sacasen de allí de inmediato. Empezaba a ponerme muy nervioso y mis ojos observaban a mi alrededor desorbitados tan sólo encontrando una inmensa oscuridad alcanzable hasta dónde palpaban mis manos, es decir, en frente de mis narices.
Seguí palpando mientras mi respiración se agitaba más y más. Notaba que en cualquier momento soltaría un grito aterrador, pero antes de eso, pretendía dar con algún tipo de juntura. Algunos visillos a los que poder manipular a ciegas y salir de allí cuánto antes.
No había visillos, no había juntura...
Aún tumbado sobre mi caparazón, rebusqué con las manos justo en el costado en dónde habían cerrado la puerta. Tenía que haber algún tipo de cierre.
Justo cuándo logré palpar algo metálico, el carro se detuvo secamente y me golpeé levemente contra el lado opuesto.
Quedé esperando, en silencio, deseando que no hubiéramos llegado ya al Flamingoo. Fue entonces cuando escuché un fugaz silbido del aire y algo caer pesadamente para luego escuchar un par de golpes secos.
Nada más, silencio.
Quedé atónito y entonces reventé de nervios:
.- ...eh...¡eh! – golpeé la superficie encima de mi con fuerza - ¡eh¡sacarme de aquí¡sacarme de aquí¡¡¡¡AARGHHHH!
Callé al instante cuándo la puerta se abrió delicadamente. Al ver la luz pasar por la estrecha rendija, pegué una patada y acabé de abrir de sopetón la compuerta.
Cómo pude y cómo si me faltase el aire, me asomé des del compartimento y tragué oxígeno a bocanadas mientras me sostenía el cuello con una mano:
.- Vaya...de saber que eras claustrofóbico, no me hubiera demorado tanto. Lo siento Donatello-san. – subí la mirada descubriendo a Usagi que me observaba con cara de preocupación.
Respiré aún más de alivio y me dispuse a saltar fuera de aquél cuchitril.
.- ¿de dónde has salido Usagi?
.- Estaba vigilando a tu hermano cuándo ocurrió todo – se encogió de hombros – vi que Leonardo-san fue a por Michelanggelo y yo vine a por ti.
Lo que me recordó...furtivamente mandé una mirada al carro de Byron. Zagar permanecía desplomado en el suelo con un buen golpe en la cabeza y Byron colgaba levemente de la ventanilla del carro visiblemente desmayado.
Vaya, la eficacia de Usagi era buena, aún y así no utilizó ninguna de sus espadas.
.-
Eché un último vistazo hacia el bazar. El carro aún seguía tumbado y algunos asistentes del lugar luchaban por enderezarlo mientras otro seguían recogiendo a peso las enormes frutas.
Des de aquella azotea controlaba cualquier movimiento. Seguía teniendo miedo a que S'Enclare no se diera por vencido, y por el gran número de hombres que tenía repartidos por la ciudad, tal vez en cualquier momento me vi entre la pistola y la pared de nuevo.
Leonardo se sentó en la repisa y se cruzó de brazos mientras seguía pidiéndole una explicación a Michelanggelo:
.- ¿No se supone que deberías de haber estado en casa de Narnia vigilando? – Michaelangelo suspiró y frunció el ceño. Fue Usagi quién contestó por él:
.- Hubo un cambio de estrategia, Leonardo-san. – el conejo samurai echó un último vistazo a sus alrededores antes de sentarse en el saliente de las tejas – hablé con un amigo esta mañana. Él conoce cualquier cosa sobre Nexus y consigue información a buen precio. Es bastante utilizado por los caza recompensas aquí...Cuándo lo encontré le pregunté acerca de Narnia. No quiso responderme nada sobre ese tema...hay ciertas cosas que se prohibe hablar. Aún y así conseguí que me hablase acerca los guardianes de la entrada.
.- ¿esos enormes grifos? – pregunté extrañado. Después de todo no eran más que eso, guardianes.
.- Se trata de una especie de una dimensión algo alejada del centro de la encrucijada de Nexus...mi amigo me confió que éstos animales son violentos por naturaleza, tan sólo muestran pasividad frente a algunas personas. Quisimos saber qué era lo que tenía Byron S'Enclare para que esos guardianes no le atacasen...
.- Bien – leo se empacientaba - ¿y que tiene?
.- Una piedra.
.- ...¿una piedra? – susurré extrañado.
.- Por lo visto es lo único que hace que los guardias no ataquen a Byron, siempre y cuándo éste la lleve encima.
Fruncí el ceño a horma de interrogación. Aunque todo eso bien podría ser magia, no creí que seres tan violentas e irracionales cómo aparentaba ser esos guardianes supieran reaccionar o no frente al portador de una piedra en concreto.
Bueno, si, podría ser magia.
Pero después de todo no tenía porque.
Me sobé el mentón mientras daba vueltas a la cabeza:
.- ...una nota de olor...
.- ¿qué? – Mickie cayó de la luna por primera vez.
.- es posible que la piedra que decís desprenda una nota de olor que neutralice las ansias violentas de ambos guardianes – todos me miraron algo confundidos. Traté de buscar algo que sonase coherente y les fuera familiar – en otras palabras. Figuraros que fueran perros. Los perros reconocen a sus dueños sobretodo por el olor ¿cierto?
Bien, pues ahora pensad que pasaría si tods los tipos de olores para esos perros fueran del mismo tipo y que, por ser así, se sintieran incentivados a atacar a " los extraños", ya que no reconocerían olor alguno. La piedra de S'Enclare debe emitir una nota de olor familiar a los guardianes...tal vez una nota de olor similar a la de Narnia...
.- En ese caso...los perros lo reconocerían y no lo atacarían...- Michaelangelo supo sacar conclusiones por si solito y me ahorró faena.
Leo y Usagi se miraron entre ellos con cierta complicidad. Leo me devolvió la mirada:
.- Bueno, eso no explica que Michaelangelo se le encarase a Byron en medio del bazar – Mickie se sintió aludido y nos examinó con la mirada y un dejo de satisfacción. No comprendí porqué nos sonreía de ese modo cuándo Leo le reprochaba el desobedecer unas órdenes:
.- ¿de qué nos iba a servir seguir plantados ahí delante si no teníamos la piedra con la que pasar desapercibidos delante de los guardianes?
.- Eso no justifica que hayas mandando todo al traste hablándole a Byron – le reproché recordando la escenita – al menos podrías haber conseguido la piedra,.
Me sonrió anchamente despertando mi curiosidad:
.- Donny, no deberías de subestimar al hermano pequeño. Tengo tu sutileza, la inteligencia de Leo y la capacidad para robar de Raph – Mickie sacó de entre los pliegues de su cinturón una pequeña piedra envuelta con leve forma de rombo.
Le sonreí mientras suspiraba de alivio. De seguro Michaelangelo logró arrebatarle la piedra a byron en su escasa conversación en el bazar. Luego aparecí yo para echarlo todo a perder:
.- Mickie...eres un desgraciado...las he pasado putas por tu maldita culpa –Leo alargó la mano para agarrar la susodicha piedra y la examinó.
Tras una mueca de ignorancia por su parte me la entregó y me dispuse a observarla milímetro a milímetro. No era más que eso. Una piedra del tamaño de un dedo con cierta forma romboidal.
Atraído por la curiosidad la olfateé de cerca. Pero no noté nada en absoluto. Pensé que el olfato de esos animales no era para nada parecido al mío.
.- Bueno, ya podemos ir a recoger a Raphael y entrar a buscar a Narnia ¿no? – con toda su inocencia, Michaelangelo demostraba continuamente las ganas que tenía de volver a casa.
Usagi suspiró llamando nuesta atención:
.- Sí...creo que sacar a vuestro hermano de allí sería lo mejor. Mucho me temo que podría ser él quién pagase las consecuencias a causa de la evasión de esta mañana...
Lo había olvidado.
Apenas hacía un par de horas Byron había tratado de unirme a su horda de mujeres del Flamingoo. No pensé que ahora Raph pudiera sufrir las consecuencias cuando, por primera vez en su vida, el lío que le caía encima no era por su culpa.
Leonardo echó una ojeada al sol para estimar la hora...aunque no se en base a cuál de los dos soles se fijaría...pero por el aspecto de mi estómago, tocaba comer algo:
.- Vayamos cuánto antes – susurró más para si mismo que para el resto, luego nos miró – vamos a buscarlo antes de que no encontremos nada de él.
.- Eso es difícil, suele ser él quien no deja nada a su paso – se mofó Michaelangelo que salió corriendo detrás de Leonardo.
Los seguí a pocos metros mientras Usagi también me tomaba la delantera.
Guardaba en mis manos la piedra de Byron y me parecía imposible que aquello fuera a ser tan fácil. Ir a por Raph, salir corriendo al pantano, encontrar a Narnia, y ¿volver a casa?...no sé qué pensar.
Al cruzar el bazar, mi mirada casi se desplazó involuntariamente hacia el tenderete de Ceri.
Allí estaba ella. Apoyada en la puerta de éste y con cara aburrida por no tener cliente alguno mientras se manoseaba un mechón rubio de pelo con ambas manos.
Me gustó verla de nuevo. Era cómo si siempre que la quisiera estuviera allí. En su paradita esperando a que alguien le salve el día.
Un inmenso bienestar me recorrió por dentro, pero al instante desapareció de nuevo en cuánto recordé lo que quería. Quería conocer a Raph, a mi propio hermano, que se encontraba también metido hasta el cuello en los cambios de morfología sexual constante y, por ende, no podía presentárselo a Ceri siendo yo chica y él chico...así que mucho me temo que, aunque se lo había prometido, las cosas estaban difíciles.
Fue entonces cuando casi la perdía de vista, que el cuello de Ceri hizo un movimiento brusco, rápido, casi extraño y se encaró en mi dirección.
Aún corriendo, y en las azoteas, no lo vi a la perfección, pero en cuestión de segundos la chica mi plantó esos enormes ojos azules en los míos mientras su cuerpo no se había movido ningún centímetro.
Fue casi un susto. Un espanto que me lleve al observarla y de repente sentirme observado yo. Tan sólo fueron escasos segundos, justo los que tardé en saltar y dejarme caer por detrás de uno de los edificios.
Aún y así quedé trastornado y extrañado. Me había visto. Eso no era ningún problema. La cuestión era cómo y tan de repente...
En aquellos instantes no le di más importancia a la cosa que la que tenía, pues me encontraba inmensamente histérico por encontrar a Raph y empezar a meter las manos en el asunto Narnia.
.-
Raphael
Traté de sostenerme encima de la mullida cama, pero mis codos me traicionaban y cedían ante el peso de mi cuerpo y el tembleque de éstos.
Me moría, quería morirme allí de inmediato. Salir corriendo, partirle la nuca a ese baboso y salir por la ventana y olvidarlo todo.
Cualquier cosa...cualquier cosa era mucho mejor que estar allí en aquellos instantes. Mi cabeza daba mil vueltas al segundo y la mirada no se enfocaba con precisión hacia donde debía.
Trató de nuevo de desposarme de todos mis complementos. Ya lo había conseguido en gran parte y yo no podía alejarme mucho más, la pared me impedía una retirada y aún y así apegaba mi caparazón a ella con insistencia, cómo si en cualquier momento el concreto fuera a ceder y se abriera una puerta de huida para mi.
Pero no ocurría.
Tan sólo lo tenía ahí, de cuatro patas luchando por colocarme entre sus brazos mientras yo rehuía con sutileza y la mirada completamente desfigurada por el terror. Me clavaba unos ojos azulones, casi transparentes, como si fuera agua, y todo su cuerpo se encontraba rapado. Era cómo si alguien hubiera cogido a un maldito chihuahua y lo hubiera duplicado en tamaño. Sus enormes orejas lo delataban y unos pequeños y blancos dientes brillaban entre sus comisuras. Era asqueroso... El sudor también empezó a traicionarme y me delató de inmediato:
.- Vaya, veo que a las novatas se os tiene que tratar con cuidado – se acercó más repasándome con una mirada viciosa y relamiéndose la comisura de los labios con algo parecido a una lengua de un color morado...mierda...
Tan sólo se me pasó una cosa por la cabeza: golpear.
Y con todas mis fuerzas. Pero hasta mi brazo me traicionó y estaba tan paralizado por el miedo que mis músculos no me respondieron y me dejaron allí, aún más indefenso:
.- Tranquila, no te alteres, prometo ser cuidadoso.
No es eso lo que más me importa en aquellos instantes...te lo aseguro.
Consiguió tumbarme boca arriba mientras me bloqueaba cualquier salida con ambos brazos. Sin previo aviso, comenzó a tocarme sin preocupación y no pude evitar cerrar los muslos con fuerza cómo reacción.
Quería morir. Quería morir. Quería morir.
El muy hijo de su madre se lo tomó a gracia y acabó por forzarme para que le dejase paso entre las piernas. Por entonces no me preocupaba, al menos aún llevaba puestos los pantalones...pero di un respingo en cuánto se deshizo de ellos con rapidez.
Ahora sí desesperé.
Deseé gritar. Llamar por ayuda. A quien fuera...a Leo, a Mickie a Don a Usagi...incluso a Gen...pero en aquellos momentos tan solo tenía a Laye por mis alrededores y mucho me temía que estaría más ocupada que yo...mierda otra vez.
Abrí los ojos con fuerza.
De alguna extraña manera el pensar en ella me hizo perder cierto conocimiento sobre la situación de mi alrededor y tan sólo tenía en la mente las heridas y los moratones...¡nah!
¡Ni hablar!
No iba a ser aquella noche en la que Raph perdería todo su orgullo...o al menos el poco que le quedaba...no al menos hasta que Zagar, Rhoda y Byron pagasen por todo.
Haciendo de tripas corazón, luché por echar a esa masa corpórea a un lado y me monté a cuclillas encima de él. Recuperé la fuerza y la confianza por unos instantes y le clavé la mirada vacilante mientras le esbozaba una característica sonrisa.
Me la devolvió y mandó su mirada a la entrepierna.
Casi desmayé, casi caí colapsado perdido en el suelo mientras luchaba por aguantar mi mandíbula que amenazaba con dislocarse.
¿de dónde había sacado ese imbécil aquella cosa?
Cuando quise percatarme apenas la tenía rozándome el pecho mientras se mantenía erecta delante de mi. De nuevo, otra vez: quise gritar, vomitar, correr, desaparecer, evaporizarme, huir...matar. Matar a alguien...a Gen estaría bien...sí...pagaría el pato. Eso seguro.
Aún sosteniéndome las arcadas y la repulsión por encontrarme tan cerca de un aparato masculino de semejante tamaño, luché por enfocar la mirada de nuevo antes de que ésta me amenazase con ponerse en blanco.
Mientras el hombre me agarraba de la cintura tratando de levantarme en el aire para empezar la faena sin precalentamientos, palpé disimuladamente con mis manos a mi cintura buscando esa gloriosa bolita dorada que iba a salvarme el trasero (y nunca mejor dicho)
Aún me dio más espanto cuándo comprobé de que no llevaba nada de mis atuendos. Toda mi ropa había sido tirada al suelo por las lascivas e impacientes manos de aquél imbécil babeante que me manoseaba las escamas enteras.
Deteniendo sus manos momentáneamente rebusqué dentro del lugar con la mirada. Aquél maldito pañuelo rojo que Laye había tenido la consideración de colocarme en mi cadera lucía tirado al selo y, entre sus pliegues, el caparazón dorado del Kuaruroo asomaba sutilmente:
.- Estás desconcentrada – me indicó mi cliente mientras se hacía con mi rostro entre sus manos. Traté de ignorarlo y mandaba mi mirada al pañuelo en el suelo. Alargué la mano sin preocuparme en disimular por ello, ese asqueroso se había quedado tan atónito mirándome de cerca y rebuscándome cosquillas en el cuello que no se percataba de que luchaba por quitármelo de encima y alcanzar al Kuaruroo.
Por unos momentos la escena me hubiera resultado graciosa si la hubiera visto en algún tipo de película porno-animórfica. Me revolqué entre las sábanas para evitar entrar en contacto con aquél miembro y apartaba con sutiles patadas, manotazos y algún que otro golpe adrede para poder arrastrarme al pie del lecho y alcanzar mi pañuelo.
Diablos...me dio la sensación de que aquél tío tenía más manos de las que mostraba...era una maldita araña que no me dejaba llegar a mi destino...y lo peor es que el muy gilipollas no parecía percatarse nada y tan solo luchaba por llegar a mi entrepierna.
No se lo contaría a nadie...nunca. Nunca jamás nadie sabría que Raphael se estuvo revolcando entre sábanas con un monstruo bien dotado.
.- Bien...¿resulta que te gusta jugar? – di un respingo al oír su voz en mi oído, aún y así traté de volverme de goma y alargué al máximo mi brazo para alcanzar el Kuaruroo. Lo logré – juguemos.
.- Juguemos – le respondí devolviéndole la sonrisa viciosa en mi rostro.
Por miedo a que empezase a sacar provecho de su masculinidad, de nuevo me coloqué a cuclillas encima de él. Trató de echarme a un lado y llevar las riendas en numerosas ocasiones, pero gracias a la parte más práctica del ninjutsu y al conocido arte de la inmovilización, conseguía mantener al vicioso entre mis piernas teniendo controlado en todo momento todas y cada una de sus partes peligrosas:
.- así me gusta, dominante - ...que asco escuchar eso venir de un hombre, de nuevo me dio un escalofrío. Trató de hacerse con mis labios y, harto de tanto toqueteo respondí por fin a los principales instintos de Raphael.
Le mandé un bofetón.
El hombre se quedó estático, mirando. Por miedo a cagarla y a que Byron me empalase en la entrada del Flamingoo, traté de buscar una solución medianamente rápida:
.- Uh...eh. Nada de besos. Es una de las normas – levantó una ceja con un gesto intimidatório.
.- entiendo...- musitó. Al momento me mostró una sádica sonrisa – te gusta lo violento ¿nah?
Me apresó con sus manazas ambos hombros y de nuevo quiso ponerme bajo su regazo, pero forcejeé. Y él también lo hizo.
Otra escena cómica para la colección:
.- no lo siento, soy yo a quién pagas y yo soy la que actúa – dije entre dientes luchando con mi escasa fuerza contra su presión.
.- Ni hablar, si yo te pago yo te hago lo que quiero.
Seguí aguantando. Un sitio...un lugar...un hueco.
Nada más eso, un maldito hueco caliente en dónde meter al Kuaruroo preso entre mi puño.
Fue el poco rato que el bicho despertó por el calor y de nuevo empezó a revolotear por mi palma aún poniéndome más nervioso.
:- Ponte de cuatro patas y haré que te guste. Lo prometo – casi parecía una amenaza. ¿Qué digo?...¡lo era! Diablos sí lo era...para mi era un grave insulto...tan grave que la sangre en ebullición que se había amontonado en mis venas acabó por estallar y, cediendo a su forcejeo, le mandé un sonoro sopapo a un costado de la cara, justo en la oreja.
Sostuve su remilgado rostro entre mis manos y lo miré vacilante a la cara esperando alguna reacción. El muy macabra volvió a encontrarle el sentido obsceno a aquella ostia por mi parte y me sonrió de nuevo sacando fuerza de debajo de las piedras y colocándome por fin bajo su regazo.
Empezó a babearme de nuevo y tan solo cerré los ojos y apreté los dientes:
.- unos segundos...unos segundos...- susurré para mis adentros-...unos segundos más...vamos... vamos...pienso matar a Laye si esto no funciona...
Fue pensar en ello y notar que el hombre se quedaba completamente quieto y estático.
Con el guantazo había ahuecado mi palma en su enorme oreja. El Kuaruroo no se hizo de rogar y de inmediato noté cómo se deslizaba dentro del orificio. Fue entonces y al cabo de ciertos segundos, que el hombre quedó paralizado.
Me incorporé curioso y tratando de huir de entre sus brazos, que seguían completamente rígidos soportando el peso de su cuerpo.
Casi al instante, sus músculos empezaron a convulsionarse con fuerza. Cada vez más fuerte, más violento, hasta el extremo que casi se convirtió en un macabro tiriteo que le mecía entero.
Perdió toda fuerza y colapsó contra las sábanas.
De un salto huí antes de quedar atrapada entre ese cuerpo enloquecido que hacía saltar los muelles una y otra vez con cada golpe.
Si no fuera por saber que lo había drogado, juraría que estaba poseído...
Caí al suelo sobre mi trasero y observé atónito el espectáculo.
El hombre seguía convulsionándose con tanta fuerza que acabó por deslizarse por el borde de la cama y, agarrándose a las sábanas de ésta, acabó retorciéndose en el suelo envuelto en ellas sin dejar de tiritar con violencia y gruñendo como un cerdo...
De repente y tras un estruendoso grito, quedó inmóvil.
Esperé sin mover ni un músculo. Diablos...¿aquello era una droga?...¿y cuáles serían los efectos de la sobredosis si el viaje ya era así de mortal?
Empecé a ponderar si realmente había hecho algo mal o no...me parece que ese Kuaruroo se había pasado de la ralla.
Del cuerpo, aún inmóvil y con la boca desencajada del grito, el Kuaruroo empezó a asomar lentamente por el orificio de la oreja del hombre. Esperé a que el bicho se alejase de aquél asqueroso cuerpo desnudo para recogerlo y guardarlo de nuevo.
Si lo perdía, Laye me mataba.
.-...bien...- susurré para mi mismo comprobando que el hombre seguía sin moverse. Consideré la posibilidad de que hubiera muerto...- ...¿ahora qué?
.-
Volví a sacarle la lengua de rabia.
Él tan solo me miró con despreció y devolvió su mirada al frente.
Al momento noté la mano de Laye sobre la mía pidiendo que por favor me calmase. Las cosas ya estaban suficientemente negras cómo para empeorarlas aún más.
Sentado en ese sofá de cuero rojo escrutaba al milímetro la puerta de madera , ornamentada con rebordes de piedra, que se levantaba en frente de mi en aquella especie de sala de espera.
A mi lado sentada, Laye se mecía con los nervios a flor de piel y le esquivaba la mirada a Rhoda que, de pie a nuestro lado y con posado amenazante, no nos quitaba el ojo de encima:
.- ¿es necesario que estés aquí? – le gruñó éste a Laye observándola de reojo sin perder su poste elegante. La chica lagarto no contestó, tan solo me mandó una piadosa mirada que recibí con cierto agrado:
.- vete – le susurré.
Tras vacilar unos instantes y traspasarme con su gélida mirada, se levantó y se marchó por el pasillo. Sabía que ella quería quedarse y era precisamente lo que tenía en mente. Pero no quise que siguiera pagando por mis indecencias...yo podría defenderme y mandarlo todo a tomar por culo si algo no me salía bien...ella tenía que aguantarlo todo sin opción alguna.
Mejor no seguirle echando problemas encima.
No pasaron ni dos minutos que Laye partió, que la enorme puerta de madera se entreabrió y, al otro lado y vacilándome con una sonrisa amenazante, Zagar me indicó que pasase al interior de la estancia.
Me incorporé con lentitud sin poder evitar querer pone el ambiente mucho más tenso de lo que ya estaba. Zagar me repasó el cuerpecito al pasar por su lado y, creyendo que Rhoda no entraría, me detuve en el umbral, pero éste me empujó por los hombros para hacerme entrar finalmente.
Sin duda, era el despacho de Byron.
Una estancia de forma semi circular toda absolutamente compuesta por cristales. No había paredes, tan sólo enormes ventanales que se asomaban a modo de balcón encima del salón del Flamingoo. Las estanterías y el escritorio quedaban perfectamente armoniosos con la seria decoración de lugar que, fuera de muchos trastos inútiles pero con pinta de gran valor, lucían por todos costados numerosas fotos de Byron con todas sus "chicas de compañía del local".
S'Enclare esperaba dándome la espalda, escrutando con infinita paciencia y las manos en sus riñones por la enorme vidriera que desencadenaba en el Flamingoo. Allí abajo, alcancé a ver cómo se llevaban a mi cliente en camilla y completamente recubierto en un velo.
Se me erizaron las escamas de nuevo.
Cuándo Rhoda cerró la puerta todo quedó en silencio, tan sólo el lejano ruido de la música del local se colaba estrechamente entre las junturas de los ventanales.
.Byron suspiró con consistencia sin darme la cara:
.- ¿Qué demonios tengo que hacer contigo?
.- no ha sido culpa mía...- traté de justificarme, pero Byron se volteó furioso y de un fugaz movimiento:
.- Eso no me sirve. ¡Lo único que se, tortuguita, es que ha sido tu primer cliente y ya ha salido muerto de la habitación! – el hombre arácnido se calmó después de aquél grito y se frotó las sienes con desesperación – el Daimiyo volverá a pedirme explicaciones por esto...- pareció dirigirse mucho más a sus gorilas que a mi – un mes...tan sólo ha pasado un maldito mes des de que hubo el último tiroteo...y ya tenemos a un muerto...
Genial, que buena fama tenía el Flamingoo.
Byron se acercó aún más a mi :
.- Zog era un viejo cliente. Sí, muy viejo. Poco le quedaba ya. Es por eso que no sé si considerar que realmente murió por el esfuerzo... por vejez...o porqué lo mataste - vaya...nunca habría dicho qué aquél monstruo de hombre tuviera avanzada edad...
me sentí ciertamente ofendido por aquél comentario. Sí, la verdad es que moría en ganas de degollarle en aquellos instantes...pero yo no lo maté. Al menos no esta vez.
.- entonces...¿me estás culpando por su muerte¿aún y no tener pruebas?
Rhoda me mandó un bofetón en la nuca que me hizo doblarme encima del escritorio de Byeon:
.- S'Enclare no necesita pruebas para matarte si así lo desea, mugre.
.- Rhoda, basta – gruñí al tipo peludo en respuesta y agradecí mentalmente a Byron su consideración. Pero poco duró, pues éste se acercó a mi y me agarró con violencia toda la parte superior de mi cabeza para obligarme a mirarlo a la cara:
.- ¿sabes cuál es el problema, muchacha? Que no me fío. No me fío ni un pelo ni de ti, ni de tus hermanos – me fusiló unos instantes con la mirada para luego soltarme con brusquedad y volver a voltear por la habitación – no has cumplido tu palabra.
.- ¿qué? – berreé – me dijiste que mis hermanos no se metieran en esto – miré a Zagar de reojo recordando sus palabras – y no se han metido.
.- Eso es lo que tu crees, kame – gruñó Rhoda esta vez – tus queridos hermanos nos atacaron en el bazar.
No podía ser verdad. Sabía que Leo y Don vigilaban a Byron de cerca, pero no debían de ser vistos...pero por lo visto las cosas no salieron bien del todo.
¡Mierda! Los maldije mentalmente a todos y a cada uno de ellos.
¿Es que no les importa que yo pueda perder el culo aquí dentro por cada paso en falso que dan?
Aún y así no di el brazo a torcer:
.- No puede ser, no serían ellos – de reojo comprobé que Rhoda y Zagar se acercaban demasiado a mis espaldas a la vez que Byron me observaba aún con ambas manos en los riñones y con una indescifrable sonrisa.
Fui a gritar algo más, pero las burdas manos de ambos gorilas me apresaron con fuerza. Noté como Rhoda luchó por inmovilizarme contra su pecho colocándome el antebrazo en el cuello. Forcejeé con nervio, pues no era ormal que de repente me atacasen así...¿o si?
Entre mis esfuerzos, alcancé a ver cómo Byron sacaba algo de un cajón de su escritorio. Una vara muy delgada con una pequeña estrella en la punta. Aún me desesperé más por no saber de qué se trataba ese chisme.
Me dio un vuelco el corazón y casi pierdo el caparazón cuándo Byron colocó la estrellita de la vara en la llama de una de las velas.
Entonces me temí lo peor.
Empecé a sacudirme con más fuerza tratando de soltarme por fin y mandarlo todo a freír espárragos. Pero calculé mal mis posibilidades y Zagar se unió a Rhoda para inmovilizarme.
En cuestión de segundos ambos me tuvieron inmovilizado y doblado de nuevo contra la mesa de Byron, por primera vez en mi vida me desesperé, luchaba por moverme mientras veía que la vara de estrella de la mano de S'Enclare se acercaba amenazante.
Gruñía y daba tirones y patadas, pero la fuerza menguada de mi aspecto femenino no me dejaba escapatoria alguna y aún y seguir forcejeando, me las vi venir.
El sudor frío volvió a empaparme por completo y no dejaba de apretar mis puños para soltarme de mis opresores, pero no lo lograba y tan solo maltrataba más y más mis extremidades.
Cerré los ojos con fuerza cuándo Byron me agarró la cara y e plantó el metal ardiendo en mi pómulo derecho:
.- Si no quieres ceder por voluntad propia, tendrás que hacerlo por mi fuerza. Y créeme que eso es lo que se me da mejor...
Me negué a soltar ningún aullido de dolor y apreté los dientes con fuerza mientras un inconfundible olor a carne quemada me invadía por completo.
El dolor me fe insoportable y los escasos segundos que la vara en forma de estrella me estuvo tocando la piel lo pasé agonizando deseando poder matarles a todos para sentirme mucho mejor.
Empecé a notar que me mareaba de nuevo y que la presión de mi mandíbula descendía dejándome el músculo completamente maltratado.
Algo caliente resbaló por mi mejilla y no me hizo falta abrir los ojos para percatarme de que se trataba de sangre.
Wuenaaaaassss a todoooosssss
Sé, de nuevo con retraso (para variar) pero aún y así sigo cumpliendo cómo buena fan! Olé!
Bueno sammy, espero que encontrases las dudas resuletas en el cap. No, Don no formará parte del Flamingoo (te salvaste Donatello!), no, Mickie no quería ningún trato para conocer a alguna chica (por extraño que parezca) y Sí, se trataba de droga...aunke en este caso ha sido un efecto excepcional...no es una droga mortal si la gente la usa XD, y ...hum...tanto se me nota qe ceri viene representada por mi? jejejeje, noooo, no tengo nada que ver con ella...no en un futuro...
Eh! Que tampoco estoy maltratando a Donny, Naoko! Bien pensado...es el ke mejor parte ha cogido...al menos no se las tiene tan negras como Raph y ya tiene a su nueva amiguita, jejeje, aunke eso le parta el corazón...
Bueh, tu lo dijiste, por no ser mi favorito, le toca pillar en el fic, bwahahahah! (noooo...ke es mi primer fic en el que es co-protagonista...a este paso no me vuleve a ceder el copyright XD )
Karlaaaa! Más vale tarde que nunca, jajajaja (naaah , tranquila). ¡Que bueno verte por el foro! juas juas, ya solo quedan para arrastrar a medeah y a Martin...pero cómo ambos están completamente ausentes pues...kska entorna los ojos...
Sé, ya saldrán trapos súcios de Ceri...no es tan buena niña como aparenta serlo...y al menos Don se da cuenta de ello XD (bueh, ya dejo de maltratarlo que si no Peper me canea en el foro, jusjus)
Nos estamos viendo chikillas y "no chikillas" (sé, por si algun nuevo lector asoma, nunca se sabe, jejejeje) ah! se me olvodaba:
ACTUALIZAAAAD!
ahora yo ta he cumplido, os toca a vosotras (a Sam ya ni la señalo XD)
besotes y nos vemos en el foro!
