En vano trato de detener los golpes que recibía en la cabeza por cortesía de su querida y loca madre.
Rima observaba la escena con una gotita al estilo anime cayendo por su rostro. La madre de Shiki lo golpeaba con una pala que quien sabe de dónde había salido, y todo porque el pelirrojo le había dicho que ya no estaba en edad de posar para una sesión de vestidos de graduación. Rima lo apoyaba, pero bajo el inminente riesgo de que uno de esos golpes fuera a dar a su cabeza, optó por no expresar su opinión.
Finalmente la mujer se tranquilizó un poco y dejó a su hijo en paz. Rima iba a preguntarle cómo estaba, pero no alcanzó a dar ni dos pasos cuando su jefa la hizo voltear hacia ella.
-bueno, ya que mi querido Senry-Kun me considera una anciana decrepita –Shiki bufó, cruzándose de brazos. La mujer lo ignoró y siguió hablando –supongo que Rima es perfecta para esta sesión… salvo, claro, que mi hijo tenga alguna objeción como que ella es muy joven –el pelirrojo rodó los ojos con fastidio.
-madre, a veces eres tan… inmadura –murmuró avanzando hacia Rima –ella es perfecta
-claro, ella es joven y…
-¡Ya basta! –exclamaron todos con fastidio acumulado
-no olviden quién es la dueña de la compañía, y por ende, su jefa –la mayoría puso una expresión de terror, mientras que Shiki se limitó a dar un bostezo. Siempre era lo mismo.
-por cierto madre, ¿Dónde está Sara?
-en la sesión de los gemelos, supongo que tendremos que hacer la sesión con uno de los fotógrafos nuevos… Tsukiko –volteó hacia su tímida y pequeña asistente –ve por el que fotografió a los niños hace un rato –la joven asintió y salió corriendo de allí –novatas…
-¿Qué pasó con tu asistente de siempre?
-tuvo un accidente y ahora descansa en paz
-¿Se murió? –preguntaron los dos jóvenes a coro
-no, tiene más de un mes de reposo absoluto, ahora… ¡Vayan a arreglarse!
No esperaron a que lo ordenara una vez más y fueron hasta sus respectivos vestuaristas y maquilladores. Shiki llevaba un traje negro, al igual que la corbata, una camisa roja que combinaba perfectamente con su cabello, y deportivas para darle un toque más juvenil. Mientras que Rima utilizó un vestido de corsé rojo con bordados en negro que le cubría poco más de la mitad del muslo, zapatos de tacón alto. Ataron su cabello en una coleta alta, aunque varios mechones de su cabello se escapaban, cayendo libremente a cada lado de su rostro, al igual que el flequillo sobre su frente, y como toque final, unas joyas bastante simples que hacían destacar la pálida piel de la joven.
-¡Son tan bellos! –exclamo la señora Shiki en el oído de su asistente, quien quedó un poco aturdida por el casi grito de su jefa –Tsukiko, el fotógrafo… ¡Ya! –la joven asintió una y otra vez con nerviosismo, volviendo a correr. Rima y Shiki se pusieron frente a un fondo blanco y esperaron –juntos se ven hermosos
-madre…
-¡Calla Senry-Kun! –Ordenó golpeándolo suavemente –niña, estas preciosa
-gracias… -hizo una pequeña reverencia y la mujer se retiró –te ves bien
-tú igual… te ves tan… linda –un imperceptible sonrojo cubrió las mejillas de ambos, por lo que desviaron la mirada la mirada. Rima trató de decir algo, pero las palabras se quedaban atoradas en su garganta. La madre de él carraspeo, llamando su atención. Junto a ella estaba Tadashi, observándola con algo de confusión
-él es el fotógrafo, así que comencemos.
Pero las palabras de la mujer no bastaron para sacar a esos dos de su asombro. A ella, por verlo nuevamente, y a él porque jamás se la habría imaginado modelando.
Shiki chasqueo la lengua hastiado. La tomó del brazo y la sacudió un poco, haciéndola volver al presente. El otro movió la cabeza y se acomodó la cámara.
Les costó mucho que la joven se concentrara aunque fuese un poco en la sesión, paro aún cuando finalmente lo consiguieron, ambos tenían una expresión totalmente fría y perdida, y ni los gritos de la madre de Shiki, ni las indicaciones de Tadashi, bastaron para animarlos.
-¡Chicos por Dios! –gritó casi derrotada, alzando las manos al cielo. Hizo una señal y detuvo la sesión -¿Qué les pasa? ¡Se supone que se gradúan y están muy felices por eso! tienen una cara de funeral –siguió lanzando insultos y maldiciones que solo ella entendía
-nos matará
-¿eh?
-si fastidiamos esta sesión, de veras que nos mata –Shiki observó de reojo al fotógrafo, notando como se miraban con Rima –bien, no sé cual sea tu historia con ese tipo, pero vamos a darle una sonrisa a esa bruja loca
-yo…
-hagamos un juego –le susurró al oído, lo que llamo la atención de todos. Su madre le hizo un gesto a Tadashi, quien comenzó a tomarle fotografías sin que ellos lo notaran –solo… trata de imaginar lo que yo diga ¿De acuerdo? –Rima cerró los ojos y asintió –bien, Kain está vestido con botas de tacón alto, una faldita diminuta y una camiseta ajustada de cuero negro, bastante maquillaje y una esponjosa cola de gato
-eso… -no pudo evitar sonreír al imaginarse al siempre serio Kain de esa forma
-sigamos con Zero, que él sea…
-una bailarina brasileña, con el bikini, plumas y todas esas cosas –esta vez fue Shiki quien sonrió -¿Qué hay de Aidou?
-pues él será…
-¡Conejita playboy! –dijeron al mismo tiempo comenzando a reír. Con esas tres imágenes en su cabeza no les costó mucho olvidarse de todo y acabar con la bendita sesión, o al menos la primera parte.
Luego vino el cambio de ropa. Shiki uso un trajo plomo con camisa blanca, sin corbata y deportivas blancas, mientras que su compañera llevaba un vestido de tirantes ajustado en la zona del pecho y vientre, arremolinado abajo, cubriendo hasta la rodilla, zapatos plomos y el cabello suelto, adornado con una flor del mismo tono rosa que el vestido.
Esta vez sus amigos se volvieron mujeres. Kain, una chica de cabello corto y con expresión asesina. Zero de largo cabello plateado y labios muy rojos y abultados, y finalmente Aidou, la rubia torpe (muy de él la torpeza) que pelea siempre con la peli plateada.
Si, sonreír no era muy difícil cuando sus amigos se volvían sexis animales, personajes de cuentos, lindas florcitas… todo servía para acabar con los 6 atuendos distintos que debían modelar.
-¡Los amo! –gritó la "buja loca" abrazándolos eufóricamente –eso fue realmente hermoso, no veía una conexión así desde que yo modelaba junto a tu pa… -se detuvo de golpe, tragando hondo antes de continuar –lo hicieron bien… Tsukiko
-si señora…
-consígueme una botella de tequila, lo quiero en mi oficina en menos de 5 minutos
-¡Claro…!
-¿Tienes que beber cada vez que te acuerdas de ese imbécil? –la bofetada que recibió de su madre dolió mucho más que los golpes de hace un rato. Instintivamente se llevó una mano a la zona afectada
-¡No es un imbécil! ¡Es tu padre!
-jamás consideraría a ese maldito como mi padre… ¡Antes de duermo junto a Ren!
-Shiki… -Rima lo llamó suavemente, mientras que la madre del pelirrojo se alejo corriendo a su oficina. El joven mantuvo la mirada en el piso
-iré a cambiarme.
Se alejó casi tan rápido como lo había hecho su madre segundos antes, solo que en dirección contraria a la de ella. Rima dio un suspiro y se arregló el vestido.
-jamás pensé que serías modelo
-yo si te imagine de fotógrafo –el moreno sonrió, dejando la cámara a un lado –Rima…
-no te molestes, me quedo todo muy claro la ultima vez
-no lo hice…
-¿eh?
-no pude casarme con ella, pero…
-eso no significa que yo tenga alguna oportunidad, ya lo sé –trató de sonreír. Un ruido se escuchó desde el lugar donde estaba Shiki. Por alguna razón, estar con el pelirrojo le parecía más importante que habla con Tadashi –etto…
-te ves muy bien a su lado –aunque sonreía, su voz tenía una nota de tristeza, y no era para menos, después de todo, ella era la mujer a la que amaba y a su vez, la única que le estaba prohibida –ve con él
-gracias…
Le dio un beso en la mejilla y fue dónde su compañero, quien golpeaba todo lo que estuviera a su alcance en ese momento. Lo llamó un par de veces, pero él la ignoró. Finalmente se acercó, abrazándolo por la espalda. Shiki se quedó paralizado apenas sintió sus tibias manos tocándolo. Dio un largo suspiro y se tranquilizo.
-discúlpate con ella –le pidió negándose a soltarlo –es tu madre, no merece ser tratada así por su propio hijo
-ya lo sé… pero no me gusta que beba, no le hace bien
-díselo tranquilamente –cedió su agarre y él pudo voltear a verla –así como me lo estás diciendo a mí
-tú deberías estar solucionando tu problema con ese tipo
-tú eras más importante –Shiki la abrazó con fuerza, tomándola por sorpresa
-gracias Rima –le susurró soltándola, para desagrado de la joven.
Apenas se separo por completo de ella, fue a habar con su madre, mientras que Rima se cambiaba de ropa. La joven sonrió tímidamente al pensar que la había estrechado entre sus brazos con tanta urgencia, eso la había hecho sentir que era necesaria e importante para él.
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.
Había pasado una semana desde la fiesta en la mansión de Zero, y todo seguía casi igual, con sus amigos protegiéndola a sol y a sombra, y las peleas con Shiki por tratarla de "mi linda mascota". No tenía ningún trabajo más que modelar, como solo lo hacía una o dos veces por semana, aprovechaba de estudiar o salir con sus amigos o con los gemelos.
-Rima, ¿Estas lista? –Shiki ya se había cambiado, y la observaba desde el marco de la puerta. Ella hizo varios gestos con las manos y se colocó a su lado –acabo de hablar con Aidou, dice que nos juntemos para almorzar
-¿Con ellos? ¿Dónde?
-en uno de los restaurantes del padre de Kain, supongo
-¿Y vamos vestidos así?
-solo es un almuerzo Rima, además, te ves bien –no sabía por qué, pero le agradaba escuchar a Shiki diciéndole esas cosas, aun cuando ambos se sonrojaban por eso –etto… ¿Nos vamos?
-c-claro, solo deja despedirme
-te espero en la oficina de mi madre.
Shiki salió, y ella fue donde se encontraba Tadashi revisando las fotografías. No sabía porque lo hacía, si se suponía que estar cerca de él la lastimaría.
-pensé que ya te habías ido
-vine a despedirme
-bueno, nos vemos…
-Tadashi… -él dio un suspiro y sonrió como siempre lo hacía –dijiste que no pudiste casarte con ella, ¿Por qué?
-porque te amo a ti, no a ella –sus palabras le estrujaron el corazón. Sopló su flequillo y le dio la espalda –él te quiere…
-¿eh?
-aunque no lo notes, él te quiere demasiado… y tú lo quieres a él –volvió a mirarlo con curiosidad, no captando bien la idea. Él sonrió cansado, enseñándole una fotografía en la que salían tomados de las manos. Shiki le susurraba algo al oído y ambos sonreían
-¿Cuándo la tomaste?
-se ven bien juntos, lucen como una pareja de enamorados
-Tadashi…
-no lo dejes ir Rima, mereces ser feliz, y yo no puedo ayudarte a serlo
-Ya me voy, adiós Tadashi.
Se reunió con Shiki y fueron hasta el restaurante dónde habían quedado de juntarse con sus amigos. Se sorprendieron de ser los primeros en llegar, pero les bastó decir el nombre de Kain para que la joven que atendía la recepción los llevara hasta una de las mejores mesas.
El sitio, pese a ser apenas las 2 de la tarde, estaba completamente lleno. Pasaban los minutos y de sus amigos ni señales, así que como venganza decidieron ordenar algo y cargarlo a la cuenta de Kain. Adelantaron el postre y pidieron un soufflé de chocolate extra grande.
-Kain va a querer matarnos –Shiki parecía disfrutar el momento al máximo. Rima asintió y comió un poco. Aun pensaba en lo que Tadashi le había dicho acerca de que Shiki y ella se querían -¿Te pasa algo?
-n-no, solo pensaba…
-¿En el fotógrafo? –los celos lo carcomían por dentro. Rima se sorprendió de que lo nombrara –lo amas ¿Verdad?
-no, no sé… no puedo amarlo, ni él a mí
-pero si tú lo amas y él te ama a ti, nada debería impedirles estar jun…
-es mi hermano…
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-amiga… ¿Cuándo?
-en la fiesta de Zero y hoy… fue nuestro fotógrafo
-¿Y cómo te sientes?
-no sé… ese día lloré por hoy, pero hoy…
-¿Hoy?
…
-podría ayudarte si me dijeras qué te pasa Shiki
-es que no lo entiendo, ¿Cómo pueden estar enamorados si son hermanos?
-¿Cómo lo supiste?
-ella me lo confe… espera, ¿Tú lo sabías?
-claro, ¿Qué clase de mejor amigo sería si no lo supiera?
