Twilight Velvet y Night Light

Sunset Shimmer

Recuerdo difusamente lo que ocurrió cuando aproximamos la entrada.

Un guardia reconoció a Sweetie Belle, nos abrieron y dejaron pasar, un grupo de corceles nos rodeó con gran preocupación, algunos de ellos la tomaron y me ayudaron a llegar a este hospital que ahora es solo un esqueleto de lo que podría haber sido en sus mejores días.

Las baldosas desgastadas, paredes agrietadas y pocos colchones que se ocupaban de reposar a los ponis heridos manifestaban los escasos recursos con los que contaba el establecimiento. Apenas perceptibles enfermeros para la gran cantidad de potros y yeguas que esperaban ser atendidos. Miraba como cada uno de los pacientes tenía los ojos opacos, casi como si la vida se les hubiese escapado hace lunas…

Es cierto, la luna no se mueve.

Solo llevo dos días en esta desgastada Equestria, y lo sé, porque me lo han dicho o porque mi cansancio era tal que me impedía seguir en vilo.

Recostada entre sabanas, en una esquina que parecía estar limpia, en una sala grande donde varios pacientes nos encontrábamos casi de la misma forma, trataba de ubicar y organizar los eventos.

Una yegua unicornio se aproximó y me dio sopa de verduras en una artesanal vasija. Debido a mi cansancio y hambre, inmediatamente probé el plato hasta saciarme con un primer y extenso cateo. Luego, me percaté de quien era.

Melena blanca, Cutie mark de tres estrellas y crin en tonalidad lavanda y blanca.

La presión en mi garganta fue inmediata, no hacía falta pensar mucho sobre aquella poni, era la madre de Twilight.

Me incorporé y traté de soltar un grito pero, ¿Qué le diría?

Pronto, muchas dudas invadieron mi mente, ella no era mi única preocupación.

¿Qué ocurrió con Sweetie Belle?

¿Dónde están Applebloom y Scootaloo?

Lentamente, recuperé mi estática posición en la esquina, seguí comiendo hasta que pude pensar en una forma más discreta para acercarme a ella.

Dejé la vasija desocupada cerca de mí, esperé que volviera, sin embargo, desapareció tras una puerta al fondo del salón.

"Debe estar ocupada"

Resignada pensé que quizás, no era un buen momento para hablar con ella.

Seguí observando el lugar para encontrar a alguna enfermera que no estuviese con los cascos ocupados.

Cuando lo hice, pregunté por Sweetie, me dijo que estaba en una habitación especial, que el veneno de mantícora la había afectado de muy mala manera, me dio el número de la habitación y sin miramientos fui directo allí.

Fue una grata sorpresa encontrarme con Scootaloo…

-Sunset…- Sin alterarse mucho, se percató.

-Me alegra que estés bien- Con ligera expresión de comodidad mencioné.

-Sí, igual tu…- Su rostro ácido y vista hacia el suelo fueron suficientes para hacerme saber que estaba preocupada.

-Hiciste bien en continuar- Prosiguió –Esa bestia puede inyectar una gran cantidad de veneno en poco tiempo, por suerte supiste lo que tenías que hacer.-

No me sentí cómoda en corresponder su cumplido, estaba muy preocupada, más aun cuando no había visto a Applebloom.

-Por cierto…- Me dirigí hacia ella con duda.

-La terca se encuentra en otra habitación…- Hizo una pausa –…Descuida, solo tiene unos cuantos rasguños. Tu… ¿Cómo te sientes?- Su pregunta me desestabilizó, no esperaba signos de preocupación por parte de ella.

Mis palabras se estrellaron tratando de responderle. Hablé como bien me permitió la lengua.

-Estoy bien, gracias por preguntar. Tu ¿Cómo te encuentras?- Correspondí.

-Bien, solo un poco adolorida, descuida son los músculos, hace mucho no tenía un enfrentamiento tan intenso…- Nuevamente agachó su rostro, sentí la pesadez de su mirada, el aire gris que de manera kinésica podía ver, la densidad de las palabras que manifestaría oprimían su ser –Oye, voy a decirte algo importante… es, sobre Applebloom…-

Sorprendida, no contesté, apacible retuve el aliento esperando por sus palabras.

-Ella… puede ser algo intrépida.- No supe interpretar sus palabras y, seguramente fue notorio en mi rostro, Scootaloo inmediatamente continuó. –Lo que ocurrió con Spike… ella acostumbra a dejar su seguridad aparte, lo mismo ocurrió esta vez.- Gimoteé en preocupación, sin embargo, no permitió que el sentimiento creciese.

-Descuida, está bien, solo quiero que sepas eso, y que lo tengas presente en caso de que en una situación similar yo no este para apoyarla.- La hipótesis que maquiné no resultaba en algo aceptable. No permitiría que eso ocurriese, Applebloom, Sweetie Belle y Scootaloo ya han sufrido bastante, no puedo dejar que sacrifiquen más de sí.

-En ese caso… yo…-

-No retrocederemos- Fui interrumpida –La terca vio algo en ti y por eso decidió acompañarte. En nuestro caso, o al menos en el mío, debías mostrar tu valía, ella ya ha demostrado mucho durante estos veinte años, es una poni capaz de velar por los otros, y el hecho de que confiara en ti significó mucho.-Hizo una pausa vehemente -…por mi parte, ya te has ganado el respeto; no desesperaste, supiste lo que debías hacer y…- Algo en ella estaba a punto de quebrarse. -…En caso de que Sweetie no salga bien de esto, quiero que no te culpes. No nos decepciones al romperte… quiero que entiendas, que te seguiremos, protegeremos y apoyaremos.-

Sus palabras y poderosa fidelidad no hicieron más que oprimirme. Lamenté nuevamente lo sucedido y me cuestioné. No estaba acostumbrada a tanto respeto, era tan así, que en lugar de sentirme confiada, solo pude guarecer plomo en mi pecho, era incomodo, sin embargo, debía seguir con esto.

Me pregunté si la misma sensación había sentido Twilight, aquella de no creer estar a la altura de tus capacidades. Me pregunté, si la desesperación la consumió en algún momento.

Eran respuestas que yo debería saber, aun así, la duda creciente en mí obligó a naufragar por los recuerdos de una adolescencia tardía…

-Permiso, por favor.-

Respondí ante la voz de la yegua con inmediatez, casi no la reconocí, su atuendo la cubría por completo, era la segunda vez que me topaba con ella…

-Discul…-

Ingresó a la habitación sin que pudiese terminar palabra alguna.

-Es la madre de Twilight- Débil, susurré.

Había ingresado donde se encontraba Sweetie Belle, se me hizo extraño, no recordaba que ella fuese doctora, de hecho, no recordaba su ocupación verdadera.

"De seguro es buena con la magia."

Las aptitudes de Twilight llevaron a esa suposición, aun así era necesario hablar con ella y, con el señor Night Light.

Nos quedamos esperando por lo que asumí fueron horas. El silencio que permanecía estable entre Scootaloo y yo no era del todo incómodo, aun así, sin poder conversar sobre algo, el tiempo se hacía pesado y lento, solo pude pensar en lo que haríamos, el tiempo que nos llevaría llegar hasta el imperio de Cristal y, lo que se supone que deberíamos encontrar allá.

No tenía claridad sobre eso, sencillamente era una permanencia ilusoria de mi fe, solo quería encontrar a Flurry Heart, deseaba que el lugar estuviese vivo, que nos encontrásemos con algún poni, deseaba que todo ello se cumpliera.

La puerta se abrió y un grupo de unicornios despejó el lugar, la última, era por quien estaba esperando…

-Disculpe doctora Velvet…- La intercepté a mitad de pasillo.

Nos observó con ojos melancólicos, sentí un fuerte cansancio en su expresión.

-Ustedes son las amigas de Sweetie Belle…- Respondió – Estará bien, pero necesita descansar al menos por un día.- Concluyó dispuesta a seguir su camino.

-Espera…- Insistí – Hay algo más de lo que deseo hablarte.

Suspiró, casi áspera por mi presencia.

-Lo siento, pero en verdad estoy ocupada, como puedes ver, no hay muchos unicornios con capacidades curativas en este lugar, así que te pido, por favor…-

Interrumpí su parlamento con la foto, aquella que me otorgó una luz y lo que me impulsó a emprender este viaje.

Inexpresiva, la observó durante un extenso tiempo.

Intercalaba su mirada entre mi rostro y la imagen.

-¿De dónde sacaste eso?- Trémulas, sus palabras indicaron una manifestación emocional compleja.

-Es… mi pequeña… - Continuaba, no me atreví a cortar su interacción con la foto.

-Estamos todos…- Suspiró, regresando al momento. –Lo siento, pero necesito en verdad saber de dónde sacaste esto.- Concluyó.

-Estaba en el interior del diario de Twilight. En la parte de atrás hay un pequeño escrito.- Tomó la foto con su magia y leyó. Se negaba firmemente a dejar escapar sus lágrimas.

-Entonces… ¿Qué deseas?- Preguntó.

-Queremos hablar contigo y el señor Night Light. Hay un asunto que nos preocupa el cual no se le ha dado la importancia que merece, asumimos que él nos podrá ayudar.-

-¿Mi esposo?- Preguntó sorprendida. – Es… algo complicado para mí llevarte hasta él… sin embargo, creo que puedo guiarte hasta cierto punto. Canterlot está… algo desordenada.

Sonreí.

-Gracias.- Solo pude decir.

-Scootaloo, vamos…- La observé y ella, con una sonrisa algo burlona mencionó.

-No, ve tú, yo estaré aquí cuidando de ellas.-

La situación ameritaba dicha estadía en el esqueleto de hospital, lo cual dejaba a mi cargo la conversación con el unicornio.

-De acuerdo.- Correspondí.

Nos dirigimos a la entrada y, dispuse mi aliento en preparación de la vista que obtendría apenas cruzara la batiente.

Canterlot, tal como asumí, no era como recordaba…

El bello adoquín que cubría sus calles era víctima de maleza y tierra, algunos de los edificios guarecían fantasmas y otros apenas se sostenían firmes. El gran tono puro de su arquitectura estaba corrupto por la suciedad y antigüedad. Ponis durmiendo a la intemperie y guardias con claro signo de cansancio. A pesar de ello, la ciudad permanecía cubierta de una muralla, tal vez, fue de cuando todo esto inició; su totalidad metálica y maquinaria mágica daban la impresión de que no fue hecha con afán, sin embargo, el óxido había ocupado segmentos importantes en toda la estructura.

"Una ciudad oxidada"

No podía asimilar otra cosa en comparación a la capital ecuestre, me sentía desgastada, igual que sus habitantes.

-¿Ves ese telescopio gigante?- Preguntó.

Respondí con premura, casi ansiosa.

-De seguro no escuchará la puerta, entra y acércate, aunque, el lugar debe estar algo desordenado.

Atendí la sugerencia y encamine mis cascos hacia el edificio que sobresalía, amorfo, como si un ojo se levantase para quedar ciego ante la obviedad del cielo quien, no deshace su máscara intermedia para ofrecer un pequeño gusto al observador que se encontrará detrás de los cristales.

Cierta incomodidad cubrió mi pecho debido a la idea tan poco fundamentada con la que llegaría a hablar. El fenómeno era imperceptible, sin embargo, confiaba mucho en la capacidad del señor Night Light para encontrar dicha "tormenta" con su telescopio.

"Una vez más sin fundamentos Sunset ¿Qué quieres que ocurra?"

De nuevo, con tal esperanza obvié la probabilidad de que no se cumplieran mis expectativas.

Pero…

No podía hacer otra cosa.

Toqué la puerta con moderación. Nadie contestó.

Insistí, sin embargo, no hubo respuesta.

Atendiendo a lo que la señora Velvet mencionó, irrumpí con cautela en el edificio.

Pude observar un primer vestíbulo, amplio, con poca luz solar que ingresaba desde una de sus múltiples ventanas; la mayoría de ellas, con gruesas cobijas que no dejaban ingresar el gélido aire que permanece en la montaña. En el suelo, pequeñas baldosas con polvo aferrado, casi como un parasito cubriendo la superficie del lugar, más al fondo, aprecié unas escaleras que se dirigían a una puerta de par, con madera oscura y gruesa. Un pequeño rayo de luz asomaba casi incitándome a entrar, obedecí como una potrilla curiosa.

Lo primero que escuche fueron murmullos y papeles arrugados, la habitación era circular, acorde a la forma externa, en su centro el telescopio, imponente señalaba el cielo petrificado, a su lente, un potro con melena despeinada y ojos irritados, su pelaje azulado penumbral confirmaron la identidad de aquel observador.

-Señor Light- Mi voz hizo eco en la habitación, atravesó las montañas de papel y pilares de libros, llegando a los oídos del unicornio.

-Una voz desconocida- Susurró. -¿Quién ha llegado?- Sin alejar su ojo de la lente preguntó.

-Sunset Shimmer- Respondí mientras me acercaba, evitando perturbar el equilibrio de los libros próximos a él.

-Sunset…- Se detuvo un momento, luego continuó absorto en el telescopio. –He escuchado ese nombre antes.-

-¿En verdad?- Pregunté con sorpresa sin euforia, más curiosa que ansiosa.

-Si… Si… He estado esperando tu llegada desde ayer.- Mientras respondía, movió con suma delicadeza mágica el telescopio.

-¿Me esperabas?- La ansiedad estaba surgiendo ante sus palabras.

-ya te lo he dicho- Se desprendió del lente, me observó con cansancio y dispuso un libro frente a mí con su magia.- ¿Qué vez aqui, Sunset?-

No supe atender a su sentencia, al menos, cuando me centré en el material que yacía ante mis ojos.

Percibí una magia conocida, casi amigable, la idea emanó con vigor.

-Otro diario.- Sugerí tosca, sorprendida y confusa.

-Existen otros dos diarios que se comunican con este, de seguro conoces uno aparte del que posees, señorita Shimmer.- Hizo una pausa. Observó mi postura y comprendió la confusión en mis ojos. –Lamento que el profesor no haya sido claro contigo, suele divagar mucho. No te preocupes, lo explicaré.- Finalizó sentándose junto al telescopio, casi como si tuviera miedo de dejarlo.

-Siéntate, tranquila. Viniste a hablar ¿Cierto?- Con suave tono se dirigió, no esperaba que él fuese quien iniciara la conversación.

-De acuerdo- Me ubiqué cerca, no encontré asiento, sin embargo, el suelo no es tan incómodo.

-Asumo que conoces a grandes rasgos lo que ocurrió.- Esperó por mi respuesta.

-Sí, aunque existen cosas que no logro comprender aún.-

-Entonces déjame aclarar un poco tu mente, al menos, desde mi perspectiva. Voy a hablarte de los ponis que aún trabajamos por la restauración de Equestria.- Observó el telescopio con melancolía, su notorio estado de remembranza me encasilló.

-Sunburst, Hooves y yo.- Inició. – Establecimos nuestra relación el día que las princesas Luna y Celestia perecieron. Twilight y Cadence trataron de cuidar el orden, sin embargo, ninguna de las dos podía dejar de lado sus labores. Debido a eso y, quizás la casualidad, nos encontramos por primera vez en un bar. Sunburst se encontraba con la alumna de mi hija, ambos parecían preocupados así que me uní a ellos. Bebimos con moderación, la ocasión no ameritaba un festejo pero, me hice buen amigo del unicornio. Pasadas las horas escuchamos a un poni hacer escándalo. Decía: "La magia, la magia… La magia está cobrando vida propia." Starlight le respondió e invitó a unírsenos. Hablamos durante un tiempo y lo que decía cobraba sentido. Existen fugas mágicas, algo parecido a una grieta, la magia escapaba de Equestria, pero, como tierra mágica que es, los elementos naturales no permitirían que eso ocurriese.-

-El árbol- Interrumpí.

-Eres sagaz- Continuó –Sin magia no hay armonía y ese árbol siempre ha contestado a todos los fenómenos, en la mayoría de los cacos con resultados positivos.-

-¿Qué fue lo que hizo?-

-Recuperar lo que perdió, por eso, las princesas fueron su objetivo-

-Pero eso no tiene sentido- Manifesté mi incredulidad, casi molesta. –Las princesas también son símbolo de armonía, que el árbol las haya atacado…

-No las atacó, señorita Shimmer. De hecho, por lo que dices, le da la razón para pedir magia de ellas.-

-Me estás diciendo…- Llegué a una conclusión lúgubre.

-El árbol solo las veía como recipiente. Una gran cantidad de magia se había escapado, ningún poni se percató de ello, por eso fue que actuó. Por eso actuamos nosotros también.-

-¿Actuar?- Cuestioné.

-Tiempo después nos volvimos a reunir, los cuatro… - Realizó una pausa, tragó saliva, pesada, el sonido de su garganta ambientó el lugar. –Un diario para el imperio, uno para Canterlot, el último para Ponyville. Encomendamos esa tarea a Starlight y juntos, acordamos no mencionar palabra alguna a las princesas.-

-Pero…- No me permitió continuar.

-El motivo por el que decidimos ocultárselo, fue para protegerlas. Durante las observaciones e investigaciones encontramos las grietas, con ello, nos percatamos que la magia se fugaba rápidamente. Luego, las acciones de otros seres no colaboraron con el árbol.-

-¡Espera!- Tomé unos segundos para repensarlo todo. –Dijiste "las grietas"- Tuve una corazonada que me petrificó. Luego mi mente se encargó de darle fundamento. –Son dos grietas.- Observé a Night Light quien, movió su cabeza afirmando. –Una está en el imperio de cristal…- Comencé a sudar, mis nervios tomaron el control, temblé. –La otra en Ponyville…- Mi mente se nublaba, la conclusión fue… - Los espejos.-

Me sentí ahogada en un mar de lamentos e incertidumbres, solo pude afirmar mi participación en el desdichado fenómeno.

-Es… mi culpa…- Agaché la cabeza, derrotada por la impotencia y una pesada y añeja culpa.

-¿Qué tan segura estas de eso?- El señor Night Light se aproximó, pude sentir fuerza en sus pisadas, sentía su frustración, esperaba que lo descargara todo hacia mí.

Sin embargo.

-Fue también mi culpa.- Tomó mi mentón con uno de sus cascos y me obligó a verlo; estaba derrotado, cansado y viejo, su rostro seco y arrugado expresaban el lamento de no proteger a sus hijos. –Cada día me pregunto si debí informarle sobre eso a Twilight. No duermo, no me alimento bien, casi no hablo con mi esposa, no salgo de este lugar por temor, el creciente temor de que Twilight este reprochando mis actos y que mi hijo se niegue a aceptarme. Mi mente acumula paranoia, imagino verlos acechándome, allá fuera. No pude ver por última vez sus rostros y ahora, trato de enmendarlo cuando sé que no existe posibilidad.- Sus ojos imperturbables, secos de tanto llorar me otorgaron un extraño valor.

-Yo lo haré- Decidida me incorporé.

-Me sorprende tu valentía-

-Gracias, pero, si voy a hacerlo, necesito que me des toda la información de lo que descubriste.- Su mirada de sorpresa me hizo sentir cierta familiaridad.

-De acuerdo- Se dispuso a continuar. –Los espejos son las grietas, la magia sale desde allí hacia otro mundo, pero lo que desestabilizó en verdad todo poder mágico, fueron tres seres que actuaron sin consideración, quizás por falta de conocimiento. Uno de ellos fue Tirek quien, tras escapar del tártaro se dedicó a robar magia poni. El segundo fue Discord, él, desapareció de esta dimensión llevándose consigo a una gran cantidad de seres. La última, fue Twilight. Trató de ofrecerle su poder al árbol, sin embargo, con la perdida tan abrupta que sufrió, le fue imposible reponerla, así mismo terminó petrificándose, y a mi hija con él.- Otra pausa en su discurso, rememorando la que fue una vez princesa. Continuó –Toda esa magia no fue capaz de incorporarse a Equestria, por lo tanto, la nube que dispuso de esos poderes de ahora es mucho más fuerte. Durante años hemos estudiado sus movimientos, con el telescopio y la ayuda de Sunburst y Hooves logramos establecer un patrón de movimiento. En vez de cerrar las grietas, dicha nube o tormenta se encarga de reponerse, lo que la lleva a unicornios con magia poderosa.-

Estaba haciendo todo lo posible para centrarme en lo que estaba diciendo. Si era la forma de actuar de esa tormenta, ¿Qué pasaría cuando tome toda la magia unicornio?

El señor Night Light desprendió mis pensamientos.

-Mira por la lente.- Me ofreció.

Tímida, acerqué el ojo y observé una nube cromática, luminosa y destellante.

Me asusté y retrocedí.

-Eso es…- El pavor no me permitió decir otra palabra.

Ajustó el telescopio y volvió a ofrecerme una vista.

-Mira el lugar sobre el que esta… ha permanecido allí durante los últimos diez años.-

Lo que observé fue una extraña estructura, parecía una especie de colmena, con algunos seres volando a su alrededor. No distinguí el lugar.

-Lo siento, no sé qué sitio es ese.- Informé.

-De acuerdo, no pasa nada, te lo diré…- Apretó su mandíbula muy fuerte antes de pronunciar. –Es el reino cambiante, allí está mi nieta.

N/A: Buen día lectores, parece que fue hace más de un mes que no actualizo el fic. Los motivos, son aquellos que siempre atañen a una persona; Responsabilidades. En este caso, deseo mirar un poco atrás ya que me he percatado de cierto ritmo errático que permea toda la historia. Además de eso y, atendiendo a las observaciones que algunos han expresado en sus reviews, considero necesaria una revisión general. Esto significa que no estaré actualizando periódicamente los capítulos pero tampoco dejaré de hacerlo, sencillamente quiero consentir este fic y respaldar cierta ambición con la cual inicié a escribirlo. Por último y, si disponen del tiempo necesario, me gustaría que revisaran los ajustes que estaré realizando en capítulos anteriores. Siendo no más de momento, que tengan un apacible día.