Disclaimer:
Pairings: EdwardxBella/JacobxBella/AlicexJasper/RosaliexEmmett
Aclaraciones que aparecieron en los Reviews: Charlie y Reneé NO están separados. Emmet es hermano de Bella. Y ella se fue a vivir sola a Forks, en un departamento de la propiedad Swan. Recuerden que es un AU.
Otra aclaración, si se cambian los puntos de vista, será notificado al inicio del capítulo. Ahora si los dejo con el siguiente capítulo. Muchas gracias.
Gracias por los comentarios recibidos. Me alegro que les guste la historia, cada uno de ustedes me alegra la vida!
Capítulo X: Tan apetecible.
Bella POV
La anteúltima semana de clases se pasó volando. Con el juego de las preguntas, había aprendido un montón acerca de Edward Cullen, aunque aún me seguía pareciendo un misterio. La última semana estaría atestada de exámenes, todos los finales de ese semestre, y mi idea era quedarme en casa todo el fin de semana estudiando. Sin embargo, el sábado por la mañana una bocina muy conocida me despertó de mi calmo sueño.
- Bella ábreme la puerta – chillaron desde afuera.
Me tapé con la almohada la cara y los oídos. Así no escuchaba, y la luz molesta del sol, no me pegaba en el rostro. Un momento, ¿sol? Me levanté de un salto, causándome un mareo. Haciendo acto de presencia, mi poco equilibrio consiguió que terminara de rodillas en el suelo. Emmett entró corriendo a la habitación y me ayudó a levantarme.
- ¿Estas bien, enana? – preguntó preocupado.
- Si, Emmy. Es sólo que me levanté muy rápido – contesté de forma automática.
- Bueno, mejor así. Creo que alguien abajo quiere verte –comentó risueño.
- ¿No podrías abrirle a Alice mientras me cambio?
Emmett me miró con cara de desconcierto y yo rodé los ojos.
- Alice es la chica efusiva que está afuera llamándome. Es mi mejor amiga. La muchacha que estaba conmigo y Rose el día que te viniste – expliqué.
Él pareció recordar, por lo que sonrió.
- De acuerdo, hermanita.
Me besó la frente y salió de mi habitación. Me quedé unos momentos más en el suelo, para luego levantarme lentamente. Cuando me noté equilibrada, salí pitando hacia el baño con mi neceser y un conjunto de entre casa. Al terminar, bajé con mucho cuidado las escaleras. Me encontré con Alice y mi hermano hablando animadamente en la cocina. Sonreí y entré a la cocina, yendo directo a servirme una taza de café.
- Buen día, Bella.
- Buen día, pequeño duende – repliqué.
Me senté junto a ellos en la mesa con mi desayuno.
- ¿Qué te trae aquí este hermoso día a las… - miré el reloj- diez menos cuarto de la mañana?
Mi hermano y mi amiga intercambiaron miradas cómplices y sonriendo inocentemente.
- ¿Has notado que bello día hace hoy? – preguntó Emmett.
- Si, pero no sé qué tiene que ver.
- He decidido que ustedes vengan a casa, así nadamos en la piscina o en el río que hay cerca – comentó entusiasmada Alice.
De haber estado parada, seguramente habría estado dando saltitos por toda la cocina.
- Con ustedes, ¿a quién te refieres? – pregunté.
- Jazz, Rose, Emmett y tú – contó-. Además de Edward y mi persona – terminó sonriendo.
- Bueno, yo… no lo sé – balbuceé.
- Por favor – pidió haciendo un puchero.
Rayos, nunca intentes decirle no a Alice, si no quieres ver esta cara.
- De acuerdo – acepté al fin.
Alice se paró y comenzó a dar saltitos. Tan predecible de ella.
- Los espero a las doce en punto. Ni un minuto más ni un minuto menos. Tienen una hora, ¿de acuerdo? – no nos permitió meter bocado-. Muy bien, adiós chicos.
Alice salió de la casa, dejándome pasmada. Cuando oímos el auto arrancar, Emmett estalló en carcajadas.
- ¿Siempre es tan enérgica? – preguntó riendo.
- Si. Y será mejor que nos apuremos, no querrás conocer a una Alice enojada.
Ambos subimos a nuestros respectivos cuartos. Busqué en los cajones mi traje de baño, pero no aparecía por ningún lado. Casi como gracia divina, cuando iba a darme por vencida, en el último cajón encontré un bañador que, si mal recordaba, me lo había regalado Alice en una de las tantas salidas de compras. Era de un azul noche muy bonito y podía decir que, me quedaba bien al contrastarse con mi piel albina.
Nota mental: agradecer a Alice por él.
Luego, escogí una camisa cuadrillé azul, unos pantalones blancos a la rodilla y unas zapatillas tipo Converse. Tomé una mochila y dentro de ella metí el bloqueador solar, un par de toallas y una muda de ropa, por las dudas.
Cuando bajé, mi hermano me esperaba en la sala de estar con las llaves en las manos y mirando un partido de baseball.
- Lista – comenté.
- Menos mal, si tardabas más, no llegaríamos más – replicó riendo.
Le saqué la lengua al tiempo que tomaba las llaves de casa y salíamos. Me subí al Jeep de mi hermano y me puse el cinturón de seguridad. Arrancó con un fuerte chirrido y me aferré con fuerza al apoya brazos. Escuché su risa estridente, pero no me viré a verlo. Sólo mantenía mi vista en la carretera, seguramente tendría cara de terror.
Llegamos a la casa de los Cullens en poco tiempo, obviamente tras dar yo misma las señas para continuar con el trayecto. Cuando llegamos, aparcó en el garaje como si fuera de él. Lo miré de forma reprobatoria, pero él se encogió de hombros y rió.
Antes de llegar a la puerta, ésta se abrió dejándonos a la vista a Esme, quien sonreía de oreja a oreja.
- Esme, él es mi hermano – dije señalando a Emmett.
El aludido hizo una especie de reverencia, consiguiendo que yo rodase los ojos.
- Un gusto, señora Cullen – comentó.
- Bienvenido… - dejó la frase en el aire.
- Emmett Swan – terminó mi hermano.
Esme le sonrió maternalmente a mi hermano y nos permitió pasar, explicándonos que el resto de los chicos se encontraban en el patio esperándonos. Caminamos a través del hall y salimos por unos de los ventanales vidriados de la pared del fondo. Tal como dijo Esme, todos estaban allí, ya con sus trajes de baño. Los observé uno por uno.
Alice llevaba puesto un bikini con la parte de abajo negra y la de arriba igual, pero con pequeños puntitos blancos Rose, llevaba uno color rojo pasión que, obviamente, le quedaba pintado. Me encogí al ver mi autoestima por el piso ante la rubia de mi amiga. Jazz llevaba unas bermudas playeras tipo militar, en diferentes verdes. Por otro lado, Edward estaba de muerte.
Respira Bella, me dije a mí misma.
Mi adonis personal traía puestas unos pantalones playeros rayados. El fondo era de un azul, casi tan oscuro como el de mi traje de baño, con unas rayas blancas. Estaba tan apetecible. Creo que me quedé observándolo por varios segundos, ya que escuché una leve risita por parte de mi hermano y mi mejor amiga. Caminamos hasta ellos y los saludamos.
Edward, usando su aterciopelada y sexy voz, nos contó que iríamos al río que pasaba cerca de allí; por lo que emprendimos camino.
No tardamos más de cinco minutos en llegar y, por supuesto, un par de raspones para mí, producidos por una vergonzosa caída.
Sin esperar mucho, Emmett se quitó la remera y saltó como bomba hacia el agua, mojándonos a todos. A él le siguieron Rose, Jazz y Alice. Me dediqué a quitarme mis ropas lentamente y de forma ordenada. Cuando terminé de sacarme el pantalón, sentí unas manos frías aprisionar mi cintura, provocando que me estremeciera. Su aroma dulzón me llegó a las fosas nasales y no pude evitar inhalarlo profundamente.
- Bella – me llamó.
Sentí su aliento frío chocar contra mi cuello, erizándome la piel.
- Este bikini te queda pintado – murmuró-. Estás apetecible.
Me llamó la atención que utilizase el mismo adjetivo que yo había utilizado para con él, como si me leyese la mente. Pero todo pensamiento abandonó mi cabeza cuando me mordió el lóbulo de la oreja, haciendo que mis piernas temblasen.
Sus manos abandonaron mi piel, y yo extrañé su tacto. Segundos escuché como se lanzaba al agua. Me tomé varios segundos para respirar tranquilamente ya que, seguramente, debía de estar totalmente roja. Cuando me calmé, me tiré al agua helada. Todos, excepto Edward, me preguntaron por qué había tardado tanto. Yo me excusé con que debía colocarme bloqueador solar y pude escuchar la risita sofocada de Edward. Le fulminé con la mirada.
El resto del día la pasamos en el agua, excepto a la hora del almuerzo y cuando comenzó a nublarse, que fue el momento en el que decidimos volver a casa. No volvía a tener otro acercamiento con Edward, pero si le echaba miradas furtivas y, cuando coincidían con la mirada de él, me sonrojaba completamente y me estremecía al recordar su aliento contra mi piel. Al llegar a casa, estaba extremadamente cansada así que me despedí de Emmett y me metí en la cama. Esa noche sólo soñé con el aliento de Edward en mi cuello, sus manos en mi cintura y deseando que estuviesen en otros sitios.
El domingo, intentando no pensar en él, me dediqué a estudiar para los exámenes finales. Sólo atendí mi teléfono móvil, y fue porque era Jacob quien llamaba. Me contó que vendría para fines de junio, simplemente acordé felizmente que él se quedara en casa. Jacob aceptó gustoso. Además, sólo había visto a Emmett a la mañana, en el desayuno. Al parecer mi grandote hermano tenía una cita con Rose. Si él era feliz, yo también lo era.
Para cuando terminó el día había conseguido estudiar todo con éxito. Aún así sabía que iba a ser imposible aprobar el examen de trigonometría del otro día. Mientras me acostaba, me puse a pensar que pronto sería el cumpleaños de Edward. Ya sabía cuál sería su regalo, aunque no se lo mereciera, por hacerme sufrir. Soñé con él, y con la próxima visita de Jacob.
Ok he actualizado antes de la cuenta. Pero es que, por uno sólo no iba a dejar las intrigas. Sé que no fue un capítulo wow, pero da pie a lo futuro, se los aseguro ;)
Espero que les haya gustado el cap.
Tomates, críticas, rosas. Por el go.
PD: Fijo que antes de los 48 no actualizo, así que nada. Ojalá se llegue :P
