y aqui estoy con una nueva actualizacion jejeje

no tengo ni la mejor idea de que tan largo sera este fic y me gustaria que me dijeran su opinion...

intentare no demorarme tanto con las actualizaciones de mis historias asi que no se desesperen ni me demanden porque no tengo ni un peso para poder defenderme XD

un beso a todas y espero sus comentarios y que les guste este capi

besos

NINA S/E


Cap. 9: "El beso de un príncipe"

Inuyasha se quedo hablando con la monja mientras sin perder de vista a Kagome la vio reírse de las gracias que un niño le hacía. Frunció el ceño sin poder evitarlo, el niño que llamaba su atención se notaba a leguas que estaba enamorado de Kagome por como la miraba. Inuyasha se acerco lentamente a ellos y tomo de la mano a Kagome para ponerla de pie.

-que sucede?- le pregunto Kagome un poco extrañada de que la interrumpiera así.

-nada… solo quería estar un momento contigo…- Kagome se sonrojo y las niñas que estaban a su alrededor soltaron un suspiro y unas risitas.

-ella estaba conmigo…- le dijo el niño pelirrojo que había estado hablando con Kagome.

-pero ahora está conmigo…- le dijo mirándolo fijamente y desafiándolo con su mirada- quiero ver qué hacer para evitarlo…

-no me desafíes bestia…- a ambos le empezaron a salir chispas por los ojos. Entonces Kagome decidió interferir.

-oigan…- dijo Kagome sintiendo la tensión en el aire- Inuyasha Ouji sama… Shippo chan- les dijo mirándolos seriamente- no tienen porque verse de ese modo… aquí todos somos amigos, así que será mejor que hagan las paces…- Shippo e Inuyasha desviaron la mirada y pusieron una expresión terca- chicos….- les regaño Kagome. Shippo fue el primero que miro a Kagome y le hiso un puchero- hagan las paces- les dijo otra vez. Shippo miro a Inuyasha con el ceño fruncido y estiro la mano, Inuyasha se lo quedo mirando, negándose a aceptar la mano estirada- Inuyasha….- él miro a Kagome y esta le sonrió, eso fue suficiente para debilitar sus defensas.

-tu ganas…- suspiro él estrechando la mano del pequeño con algo de fuerza. Solo por orgullo Shippo no se quejo del apretón, Inuyasha sonrió con burla.

-bien, así me gusta…- Kagome se dio la vuelta dispuesta a marcharse.

-jamás se interesara en ti más que como un hermanito…- le dijo Inuyasha con sorna a Shippo.

-pero por lo menos a mi me estrecha con fuerza contra ella y me besa… cosa que a ti no veo que haga- Inuyasha sintió un golpe a su orgullo. El mocoso le había dado justo al clavo- lo sabia… eres un perdedor…

-mira chaparro…- pero la voz de una niña lo detuvo.

-tu eres el príncipe de Kagome Onee chan?- le pregunto la pequeña de cabellos castaños ondulados.

-eh?- fue lo único que salió de su boca.

-Kagome Onee chan! Como conoció a su príncipe?- pregunto la niña sujetando del traje a Inuyasha que se sentía extraño. Nunca le habían gustado los niños, la verdad siempre los evitaba y ahora quería desprenderse de esa niña, pero cuando Kagome se acerco y la tomo en brazos con una tierna expresión su mente dibujo una imagen que le lleno el corazón de algo desconocido: felicidad y añoranza.

-lo conocí cuando iba a una junta- la niña la miro con los ojos abiertos muy interesada en el tema. Otros niños escucharon y se interesaron acercándose a ella.

-a que junta?- le pregunto otro pequeño que se sentó en el suelo para escuchar su historia.

-a una junta donde van todos los aprendices… llamada "escuela"- dijo con voz tenebrosa. Los niños soltaron una risita sentándose alrededor de Kagome. Esta tomo la mano de Inuyasha y lo hiso sentarse junto a ella- pero antes debía pasar por provisiones… ya que en ese lugar sacan lo mejor de ti y uno debe ir con energías…- Inuyasha suspiro y miro a los niños que estaban atentos a la narración de Kagome, incluso Shippo había olvidado las rencillas y estaba en primera fila escuchando atentamente la historia- el estaba montado en su…

-caballo?- le pregunto una niña rubia que miraba atentamente a Kagome.

-no seas tonta…- le dijo un niño- los caballos ya no se usan…

-claro que si… los caballos son lo que montan los príncipes…- le dijo la niña rubia con el ceño fruncido.

-que no…- le contesto el chico.

-que si…- le dijo con terquedad la niña.

-oigan…- les dijo Kagome con humor- ambos tienen razón… aun se usan los caballos, pero esta vez mi príncipe estaba montado en un monstruo de metal que poseía una gran velocidad….- los niños soltaron un "woooo" sorprendido y miraron con devoción a Inuyasha.

-debes ser muy fuerte!- exclamo un chico de cabello negro.

-y muy valiente!- exclamo otro de cabellos castaños- como se llamaba el monstruo?

-Goshinki- respondió Inuyasha siguiéndole el juego a Kagome- es una bestia aterradora…

-y cómo pudiste dominarlo?- le pregunto un muchacho.

-con practica y paciencia… para dominar una bestia de esas se necesita tener el don- Inuyasha puso una pose fanfarrona y todos los niños imitaron su expresión. Las niñas comenzaron a soltar unas risitas- y en uno de mis paseos para tranquilizar a la bestia vi a una chica…

-era bonita?- le pregunto la niña de cabellos ondulados junto a Kagome.

-era más que eso…era preciosa- dijo mirando a la niña- una pequeña princesa que vivía en una torre alta y que debía ir a una junta…

-se llamaba Kagome?- pregunto un niño interesado.

-así es…- todos los niños gritaron emocionados y Kagome se sonrojo- pero esta princesa estaba distraída y no se fijo que yo estaba sobre el monstruo…

-y que paso?- pregunto un niño como de 4 años que era uno de los más pequeños.

-el aroma de la princesa y su hermosura atrajeron a la bestia, haciendo que casi la devorara…- todos estaban ansiosos por escuchar lo que seguía incluso hasta Kagome parecía una más de los niños, miraba interesada a Inuyasha esperando que siguiera- y por poco casi se la traga…

-oh no!- exclamaron los niños.

-pero el príncipe salió en rescate de la princesa- continuo Kagome- y ella quedo sorprendida, porque aunque algo cubria su cabeza ella pudo apreciar unos mágicos ojos del color del sol…

-como los de Inuyasha?- pregunto una niña de cabellos cobrizos.

-así es… y la princesa recordó que un día un príncipe de ojos dorados la salvaría y la rescataría del peligro llenándola con el brillo dorado de sus ojos…- las niñas se sonrojaron y sonrieron encantadas, los niños miraron con mas admiración a Inuyasha- este príncipe contaba con el poder del sol…

-el astro rey!- dijo un chico que aparentaba unos 7 años.

-así es…- le dijo Kagome. Bajo el tono de su voz haciendo parecer que diría un secreto- el príncipe Inuyasha tenía muy mal genio…

-qué?- dijo Inuyasha escuchando y frunciendo el ceño. Los niños comenzaron a reírse al saber que era cierto.

-pero tenía un gran corazón y su enojo desaparecía cuando…- pero una niña interrumpió a Kagome.

-cuando la princesa lo miraba y le sonreía- Inuyasha se sonrojo al saber que era cierto y las niñas rieron con más ganas.

-el príncipe se enamoro de la princesa?- pregunto una niña y todos miraron a los protagonistas del cuento. Inuyasha trago saliva y Kagome se sonrojo sin saber que decir.

-se hicieron amigos…- todos soltaron "ahhhh" de decepción cuando Kagome dijo aquello.

-pero el príncipe ansia muchísimo que la princesa lo quiera…- todos miraron a Inuyasha sorprendidos, incluso él mismo se sorprendió al decir eso- él quería romper en embrujo en el que estaba y solo podía hacerlo si…

-la princesa lo besaba- dijo una niña que parecía la mas romántica de todas.

-y la princesa lo beso?- pregunto la niña de cabellos ondulados. Kagome acaricio su cabeza y te dio un toque a su nariz causándole una sonrisa a la pequeña.

-no se sabe…- contesto Kagome- porque la princesa desapareció…

-como?- dijo un niño de ojos castaños.

-nadie sabe- dijo Inuyasha- solo se sabe que el príncipe la busca con desesperación…- los niños pusieron unas caras tristes e Inuyasha les sonrió- pero el príncipe ya sabe cómo encontrarla y rescatarla…

-y lo hará?- preguntaron dos niños que al parecer eran gemelos.

-lo hará si los niños van a la cama a dormir…- una de las monjas se acerco y dijo aquello.

-ahh pero queremos seguir escuchando una historia…- reclamaron los pequeños.

-si se van a la cama el príncipe nos contara una de sus asañas- dijo Kagome como incentivo.

-viva!- exclamaron los niños felices.

0000oooo0000

-Miroku sama- llamo Sango caminado junto a Miroku. Este la miro interesado- Inuyasha… está interesado en Kagome cierto?- Miroku abrió los ojos y le dio una sonrisa.

-si… lo está- le respondió tranquilamente siguiendo su camino.

-él… no sería capaz de lastimarla verdad?- pregunto Sango otra vez tratando de que Miroku la mirara a los ojos. Lo que quería era estar segura de que Inuyasha quisiera a su amiga, no quería que este la enamorara y que después le destrozara el corazón. Kagome no se merecía algo así.

-señorita Sango- dijo Miroku seriamente pero con una sonrisa tranquilizadora- llevo años siendo amigo de Inuyasha, y puede estar segura que lo conozco muy bien… jamás en todos nuestros años de amistad he visto a Inuyasha mas interesado en una chica de lo que está por la señorita Kagome…- Sango lo miro fijamente buscando la sinceridad en sus palabras- no se preocupe- dijo percatándose de la preocupación de Sango- no lo creo capaz de herirla cuando él está haciendo cosas que jamás en su vida hubiera hecho…- ella lo miro curiosa.

-como que cosas?- le pregunto Sango.

-estar tan cerda de los niños… él no es amante de los infantes… la verdad es que lo enferman- Miroku soltó una risita que contagio a Sango- pero ya ve…- dijo indicando con el dedo a Inuyasha que tenia a una niña dormida entre sus brazos mientras él y Kagome ayudaban a las hermanas a llevar a los niños a dormir- si hace unos meses le hubiera dicho a Inuyasha que estaría rodeado de niños y que estaría cuidándolos y cargándolos, de seguro me hubiera dado un golpe en la cabeza y se hubiera puesto a reír…

-Kagome lo ha cambiado?- pregunto sorprendida. La verdad no conocía mucho a Inuyasha y a Miroku, si lo hacía ahora era porque Kagome se los había presentado. Así que no sabía cómo era Inuyasha antes de conocerlo.

-se sorprendería de lo mucho que mi amigo a cambiado… - le dijo sonriendo- su amiga, la señorita Kagome tiene un don especial de cambiar para mejor a las personas…- Sango sonrió encantada. Ella mejor que nadie sabía que Kagome tenía un don especial de hacer felices a las personas y llenar su espíritu… como si su presencia purificara a las almas- y déjeme decirle Sango san… que Kagome sama no pudo haber llegado en un mejor momento en la vida de mi amigo… le estoy agradecida de estar llenando con luz a Inuyasha…

-por qué lo dices?- pregunto Sango extrañada al ver que la mirada de Miroku había cambiado. Parecía que estaba recordado cosas malas- Inuyasha sufre o le había pasado algo?

-"más bien está metido hasta el cuello en algo y está perdiendo su alma poco a poco"- pensó para sus adentros. Miro a la joven castaña que esperaba una respuesta y le sonrió- lo común que le pasa a la gente…

-ohhh- dijo creyéndole ingenuamente. Miroku se sintió mal, pero no podía andar contando las cosas que Inuyasha y él hacían, había demasiado en riesgo, demasiados secretos y peligros como para contarlo a una jovencita que tenia la vida por delante- que te parece si vemos como duermen los pequeños? A ellos les gusta escuchar cuentos antes de dormir…- Miroku sintió un latido fuerte en su corazón al ver la sonrisa tierna de Sango y con un asentimiento, la siguió.

0000oooo0000

-cuéntenos de sus asañas príncipe Inuyasha!-exclamaron los niños que aun no podían dormir.

-si!-exclamaron los demás, incluso Kagome que se había sentado junto a él entre algunas almohadas estaba ansiosa de escucharlo.

-pero que digo?- se pregunto en voz baja nervioso e incomodo. Que podía contarle a unos niños que con suerte alcanzaban los 10 años?

-cuéntanos de tu historia príncipe- dijo Kagome. La miro fijamente y sonrió cuando pensó que ella parecía una más de los niños. Frunció el ceño al pensarlo más detenidamente, si lo veía así él parecería un asalta cunas con sus pensamientos libidinosos. Miro la brillante mirada que Kagome tenía puesta sobre él y comprendió que ella quería saber más de él a través de esta historia- por favor…- suplico con un puchero encantador y no se pudo resistir.

-ammm que tal si cuento la historia de un chico que se convirtió en el gánster mas poderoso y temido de toda Italia y Japón?- los niños soltaron emocionados grititos asintiendo. Miroku que había escuchado todo atentamente supo de inmediato que Inuyasha estaba hablando de sí mismo- pues…

-había una vez- dijo Kagome por él dándole ánimos para seguir.

había una vez… un chico de 4 años, heredero de la fortuna que sus ancestros le habían dado… una mafia mucho más antigua que todas las conocidas… este niño creció con disparos y gritos de terror como canciones de cuna… él deseaba ser el orgullo de su padre y ser el tesoro de su madre… un día cuando estaba leyendo una historia de ficción, escucho como a su casa habían entrado algunos sujetos extraños… hiso lo posible por gritar consiguiendo solamente que su madre lo escuchara y viniera a socorrerlo… siendo algo completamente inútil… ya que aquellas personas la atraparon también, llevándolos al infierno… no sabía cuánto tiempo había pasado pero entre golpes y torturas innecesarias para un niño que no sabía prácticamente nada, que había hecho que apenas y pudiera ver y respirar vio como su madre había muerto de la manera más horrible… un día cuando la esperanza la había perdido completamente su padre y su hermano liderando a sus hombres lo habían encontrado casi agonizando junto al cadáver de su madre… después de meses tratando de recuperarse, comprendió que la debilidad era algo que jamás debía permitirse, perdiendo en ese instante su lado más humano… la sed de venganza y de poder lo habían rodeado inevitablemente corrompiendo su alma… con los años se hiso de un amigo que había intentado robarle producto del hambre pero que era sin duda alguna un muchacho inteligente… estos chicos iniciaron su vida junto a la mafia… logrando fortunas inimaginables, aunque su verdadero objetivo había sido la venganza… aquel sentimiento los había unido y había hecho el juramento de su familia… "LEALTAD O MUERTE"… con el tiempo todo lo que fueron en su niñez no era más que un sueño irreal, ya que la inocencia y la ingenuidad no era parte de esos días… solo las armas, el trafico y el dolor…

Inuyasha se detuvo y observo que todos los niños estaba dormidos, solo unos pocos estaban con los ojos semi abiertos intentando seguir escuchando. Sonrió tratando de darle a su historia un final no tan dramático.

Pero… sin esperarlo… un pequeño ángel se había cruzado en su camino… rescatando de él aquella parte de su corazón que había creído muerta… aquella chica que parecía más un ser celestial que un mortal… había despertado emociones y sensaciones nuevas en él… este ángel era su única esperanza de salvar lo que quedaba de su alma…

Lo único a lo que realmente él deseaba pertenecer…

Todos los niños había caído presa de morfeo. Soltó una risita al ver a los gemelos dándose de suaves patadas. Se giro buscando a Kagome y la vio recostada en sus piernas con los ojos cerrados, pero lo que mas lo había impresionado era que bajo sus parpados caían incontables lagrimas y que su expresión que debería ser de una completa paz como siempre, era de un tristeza y dolor infinita… como si aquella historia fuera de ella y aun doliera… lo que le parecía completamente ilógico. La miro con una expresión de ternura y vio que ella tenia sus manos sobre sus piernas y que se aferraba a ellas como si su vida dependiera de eso.

-Kagome… hey Kagome despierta…- le dijo moviéndola suavemente- princesa… despierta…- le dijo acariciando sus mejillas suavemente.

-mm- dijo lentamente sin dejar de llorar. La mirada azulada de ella se fijo en él media adormilada pero muy adolorida- un beso…- dijo en un lamento…

-que?- pregunto él confundido.

-quiero borrar todo el dolor que siento en el pecho…- dijo bajito sin dejar su expresión entristecida. Sus sollozos partieron el corazón de Inuyasha y se fijo que una mano de ella iba a su corazón y lo estrujaba- siento… siento mucho dolor…- dijo mirándolo. Inuyasha toco su propio corazón y sintió como este latía demasiado fuerte como si estuviera cansado.

-"acaso… acaso lo que ella siente es… mi propio dolor?"- se pregunto mirándola. Ella no lo perdía de vista y las lagrimas aun no dejaban aquel rostro que él adoraba contemplar.

-solo el beso de un príncipe… rompe el hechizo…- le dijo con la voz dulce pero no así menos entristecida. Inuyasha la tomo en brazos y la miro fijamente con una sonrisa enamorada.

-entonces…- se acerco a su labios y la beso. Lo que sintió no lo podía expresar con palabras pero… una paz lo había recorrido de pies a cabeza. Ella tenía los labios muy dulces… abrió los ojos solo pare ver su rostro y la vio con sus ojos cerrados, las lagrimas poco a poco se iban deteniendo y él no aguanto más… la estrecho mas contra sí y profundizo el contacto volviéndolo un poco más pasional pero no así menor tierno- mi pequeña princesa…- dijo separándose de ella con una sonrisa. Abrió los ojos con sorpresa cuando descubrió que estaba profundamente dormida, pero esta vez con una expresión pacifica- así que no era broma que el beso de un príncipe te haría mejor…- dijo con una sonrisa. No se consideraba para nada un príncipe, pero si ella lo veía así… tal vez… solo tal vez… haría algo para convertirse en uno que la hiciera feliz…- lo prometo…- dijo besándola en la frente. Sellando su promesa.

"aun cuando creas que los ángeles no pueden oírte… ellos lo hacen… lo que prometas de corazón debes cumplirlo, ya que solo así… los ángeles sabrán que tus deseos son fuertes y que puedes luchar por ellos…"

"los ángeles harán lo que sea por cuidarte y hacer que aquellos deseos y promesas sean cumplidas"

Continuara…