Ya conocen la rutina Los personajes son de Stephanie Meyer y la historia es de Edward's Eternal, yo solo soy la traductora.

Gracias también a mi amiga y Beta Erica Castelo por seguir soportando mis horrores, ahora en esta historia también.


~Edward~

La van se detuvo en el camino de entrada mientras Bella y Teddy estaban en sus lecciones de natación. Por mucho que odiara no verlo nadar, inventé una excusa sobre una llamada para poder estar aquí cuando Alice llegara. Estaba sorprendido cuando un hombre gigante salió del asiento del conductor, y me pregunté si el esposo de Alice había venido con ella. Había visto fotos de Alice y Laura, pero no de su esposo. Bajando del porche, lo encontré a medio camino, extendiendo mi mano. "Hola. Tú debes de ser Jasper, soy Edward."

Negó, mostrando en su rostro una gran sonrisa de satisfacción y exponiendo dos hoyuelos. "No soy Jasper. Soy Emmett." Su mano se cerró en torno a la mía, apretándola con fuerza. "Pensé en venir y ver a Bella una vez que Alice me llamó y me puso al corriente."

Traté de no gemir ante la presión que estaba ejerciendo sobre mi mano. Obviamente, estaba siendo probado. En lugar de eso, me encontré directamente con su mirada. "Cualquier amigo de Bella es bienvenido aquí. Es un placer conocerte."

Su sonrisa engreída se convirtió en una amplia sonrisa, y me dio un manotazo tan fuerte en el hombro que casi me tropecé. Era aún más grande de cerca. Emmett no era alguien a quien quería de enemigo. Tratando de verme despreocupado, sacudí mi mano bastante entumecida.

Detrás de él, Alice salió de la van. "Deja de intimidarlo, Em."

Se rio. "No estoy haciendo tal cosa, señorita duendecillo. Solo le estoy dejándole saber aquí a Edward que Bella tiene a alguien viendo por ella, eso es todo. Él lo entiende— ¿verdad, Edward?"

Me erguí a todo mi altura. "Bella no necesita protección aquí, pero estoy agradecido de que tenga un amigo como tú, Emmett."

Frunció sus labios y luego se rio. "Hey, Alice, me cae bien." Señaló con su pulgar hacia la van. "¿Dónde quieres las cosas de Bella?"

Suspiré con alivio cuando se dio la vuelta y se alejó. Creo que acabo de pasar la prueba.

Sonriendo, le tendí mi mano a la hermana de Bella. Pequeña como ella, su cabello era más oscuro y corto. Sus ojos eran iguales—grandes y oscuros—y cuando sonrió, vi el parecido familiar. Su hija, Laura, era de la misma edad que Teddy, pero aunque se parecía a su mamá y su tía, su cabello era rubio y lacio que caía por su espalda y sus ojos eran de un suave color azul. Era tímida y escondía su cabeza en el cuello de Alice a medida que me acercaba.

El saludo de Alice fue cálido, pero todavía reservado. Me lo esperaba. Tenía la esperanza de que una vez que llegara a conocerme un poco más, vería que tomaba en consideración lo que era mejor para Bella. Mi familia iba a venir a cenar, y pensé que una vez que nos viera a todos juntos, se relajaría.

Señalé el columpio en el porche y Alice y Laura se fueron a sentar, mientras Emmett y yo descargábamos la van. Llevamos las cajas arriba, y después de pensarlo unos minutos, pusimos un lindo escritorio—el que Alice me dijo que solía pertenecer a su madre—en mi oficina, y las otras piezas, las dejamos en la sala. Bella podría decidir dónde quería colocarlas en la casa. Le mostré a Alice la habitación de huéspedes e ignoré la idea de Emmett de ir a un hotel, asegurándole que el sofá cama en la oficina era cómodo y que era bienvenido.

Estábamos todos sentados en la sala, bebiendo té helado y conversando, cuando Bella y Teddy llegaron a casa. Por unos segundos, Bella se quedó parada en la puerta, perpleja, su mirada cambiando rápidamente de sus visitantes a mí, y luego con un lloroso y pequeño grito ahogado, extendió sus brazos hacia Alice, y las dos se abrazaron, llorando. Cuando Bella se retiró, cargó a Laura, besándola repetidamente y luego Emmett la encerró en sus enormes brazos. Puse a Teddy sobre mi rodilla, viéndolo todo con una sonrisa. Él se acercó. "¿Bella está llorando porque está feliz, papi?"

"Sí, peque, lo está."

Se acercó más. "Laura es bonita, ¿verdad, papi? Como Bella."

Le sonreí. "Sí, muy bonita—igual que Bella."

Me di cuenta que Alice estaba señalando en mi dirección. "¡Él lo hizo todo!"

Nuestros ojos se encontraron, y con una brillante sonrisa, Bella se acercó a mí, dejando un cariñoso beso en mi boca. "Gracias."

"Te amo," murmuré bajito, para que nadie más pudiera escuchar. "Quería hacerte sonreír."

Fui recompensado con otro beso, y luego alborotó el cabello de Teddy y lo llevó con Laura, a quién él saludó con entusiasmo. Todos comenzaron a hablar, y se hicieron planes para el parque y la cena. Bella estuvo aún más contenta cuando le dije que mis padres y Rose iban a acompañarnos y que mamá tenía todo planeado para una parrillada. De inmediato comenzó a contarle a Alice sobre mi familia y lo mucho que los adoraba. Me recosté en mi asiento, observando con una sonrisa de satisfacción.

Alice me vio, sonrió y se encogió de hombros, como diciendo, "Sí, tenías razón—esta sorpresa le gustó."

Asentí y le respondí con otro encogimiento de hombros, diciendo en silencio, "Te lo dije."

Emmett miró en mi dirección y me guiñó un ojo, luego se unió a Teddy y Laura en la alfombra. Me eché a reír cuando empezaron a usarlo como su propia montaña, trepándole encima y provocándolo. Él tomaba turnos arrojándolos en el aire y haciéndoles cosquillas. La sala explotó con chillidos y carcajadas.

Me encantó cada ruidoso segundo de ello.

*()*

"¿Qué está sucediendo con Emmett y mi hermana?" Le susurré a Bella después de arrastrarla a la cocina con la excusa de que no podía encontrar algo. "¡Es como si estuvieran pegados!"

Bella se rio y me entregó las tenazas "perdidas". "Lo sé—es tan dulce."

"¿Dulce?" Sacudí mi cabeza. "¡Sigo esperando que uno de ellos monte al otro!" Pasé la mano por mi cabello. "Nunca había visto a Rose actuar de esa forma. ¡Parece casi… dócil!"

"Nunca había visto a Emmett tan embelesado con alguien," admitió Bella al mismo tiempo que apartaba mis manos de mi cabello. "Pensé que iba a explotar cuando la vio entrar por primera vez. No sabía que podía moverse tan rápido."

Me reí entre dientes, recordando la expresión en su rostro cuando Rose entró, sus manos llenas de bolsas.

Ella estaba riendo y hablando, sin prestar atención, y se tropezó con uno de los muchos juguetes esparcidos alrededor, girando violentamente y cayendo hacia atrás. Antes de que alguien más pudiera reaccionar, Emmett se lanzó al otro lado de la habitación y la atrapó antes de golpear el suelo. Él la sostuvo, mirándola y sonriendo mientras ella se aferraba a su enorme bíceps, mirándolo. "¿Te dolió?" Le preguntó.

Su voz se escuchó sin aliento. "No. Solo me tropecé."

Sacudió su cabeza. "Me refiero a cuando caíste del cielo. Porque, tú, chica, eres un bello ángel."

Giré mi cabeza rápidamente y miré a Bella a los ojos. Esto no iba ser agradable. Rose odiaba los piropos cliché.

Entonces, para mi total y completo asombro… soltó unas risitas.

Parpadeé, nunca antes había escuchado a Rose reír así. Se reía entre dientes y a carcajadas, pero nunca había escuchado un pequeño sonido tan femenino de ella.

Emmett la puso de nuevo de pie y tomó las bolsas de sus manos, levantando una mano y besándola. "Permíteme, Rosie."

Mis ojos se abrieron como platos. Nadie la llamaba Rosie.

Su mirada encontró la mía, volviéndola enseguida hacia Emmett y entonces…

Mi hermana, siempre determinada y con su actitud de 'soy una mujer, escúchame rugir', se sonrojó.

Un profundo color rosa ruborizó su rostro—lo suficientemente digno para competir con los sonrojos de Bella. Con otra risita, puso su mano en la mejilla de él y sonrió. Él agachó su cabeza y le dio una amplia sonrisa. Luego, como si nada hubiera pasado, la siguió a la cocina mientras Alice, Bella y yo nos mirábamos entre nosotros, preguntándonos qué acabábamos de presenciar.

Desde entonces no se han perdido de vista.

"Lo escuché decirle a Alice que iba a conseguir una habitación de hotel."

Gemí. "Oh Dios, Bella. No quiero escuchar esto."

Sonrió. "Son adultos."

"¡Acaban de conocerse—y ella es mi hermana!"

"Emmett es un gran tipo. A tus padres les agrada."

Sacudí mi cabeza. "Aun así no quiero saber."

"Creo que quieren algo de privacidad, eso es todo," me tranquilizó. "Lo vi pedirle su número. Probablemente quiera llamarla y hablar después de que se vaya."

La miré con desconfianza. "Puede hacer eso desde el sofá."

"No con la misma privacidad."

Bufé en un suspiro y decidí creerle. De esa forma mi cabeza no explotaría.

"Será mejor que volvamos allá afuera." Miró por encima de su hombro. "Hay casa llena."

Todos estaban en el patio trasero mientras asábamos la cena. La mesa literalmente crujía con la comida. La conversación era constante entre todos. Se escuchaban risas. Las bromas abundaban. Teddy estaba en su elemento.

"Y tú que querías paz y tranquilidad."

La atraje hacia mí mientras sacudía mi cabeza. "No quiero paz y tranquilidad." Le señalé la terraza trasera. "Quiero eso. Familia. Amigos. Todos juntos." Le sonreí. "Todo esto es por ti, Bella. Tú eres el núcleo aquí. Tú nos uniste a todos."

"Me encanta," admitió en voz baja. "No puedo recordar la última vez que me sentí tan… feliz."

Presionando mis labios con los suyos, murmuré. "Yo también." La besé de nuevo. "Te amo."

Sus ojos estaban luminosos mientras me miraba. "Te amo."

"Este es solo el comienzo. Lo sabes, ¿verdad? Tenemos toda una vida de esto por delante."

"Toda una vida," dijo entre su aliento, su voz escuchándose incrédula.

Rose entró por la puerta del patio, dando risitas y quitando las manos de Emmett de su trasero dándole manotazos. Los dos se pararon en seco viéndonos a Bella y a mí en la cocina.

Dejé caer mi cabeza en el hombro de Bella. "Si sobrevivo esta noche," gemí.

Tiró de mi mano, y pasamos junto a Rose y Emmett. Mi hermana estaba riendo de nuevo cuando cerré la puerta.

Solo platicarían más tarde.

Claro.

*()*

El día siguiente la casa estaba mucho más callada. Emmett al parecer estaba "ocupado" paseando por la ciudad, mis padres estaban haciendo lo que sea que hacían cuando no invadían mi casa, y las chicas y niños se fueron la mayor parte del día, así que tuve paz y tranquilidad para trabajar. Lo odiaba. Cuando aparecieron en la tarde—cansados, adoloridos, pero llenos de entusiasmo por compartir su día conmigo—estaba más que feliz de dejar a un lado mi trabajo y estar con ellos. La cena fue mucho más tranquila que la noche anterior, pero todavía divertida. Disfruté de conocer a la hermana de Bella y su sobrina. Emmett y Rose nos acompañaron, y me sentí orgulloso de mí mismo por no preguntar en dónde habían estado en todo el día. Por esas sonrisas bobas en sus rostros, no estaba seguro de querer realmente las respuestas. Se fueron no mucho tiempo después de la cena.

Limpié la cocina mientras Bella y Alice ponían a los niños en la cama. Apenas si había logrado permanecer despiertos en la cena, sus dos cabecitas inclinándose sobre las hamburguesas que habíamos preparado. Besé a Teddy antes de que Bella se lo llevara arriba, sabiendo que no aguantaría hasta terminar su baño, mucho menos que le leyeran. Agarré una taza de café y un puñado de galletas y me fui a mi oficina para hacer algunas cosas, esperando que Bella viniera a encontrarme. Alice y Laura se iban en la mañana, así que sabía que no había oportunidad de que los dos estuviéramos en su habitación de nuevo… pero todavía tenía la esperanza.

Tomé otro sorbo de café y miré el pequeño escritorio que quedaba perfecto junto a la ventana. Bella había estado encantada cuando se lo mostré, y su laptop estaba instalada esperando por ella. Ahora tendría un lugar donde podría trabajar confortablemente. Me gustaba la idea de poder mirar hacia arriba y verla cuando estaba trabajando en la casa.

Se escuchó un suave golpe en la puerta, y Alice asomó la cabeza. "¿Estoy interrumpiendo?"

"No, pasa."

Se sentó frente a mí, sacudiendo su cabeza cuando le ofrecí una bebida. "¿Dónde está Bella?"

"Tomando un baño. Le encanta los baños."

Sonreí. "Lo sé."

"Te ama."

Mi sonrisa fue aún más grande. "También lo sé."

"La amas, ¿no es así? Me refiero a que, realmente la amas."

"Sí, lo hago. Realmente lo hago. Ella… se ha convertido en todo, Alice."

"Dice que te contó toda la historia."

Asentí. "Lo hizo. Sé sobre su 'pronto a ser ex'. La deuda con la que carga porque no podía vivir consigo misma si no ayudaba a algunas de las personas que Alec estafó." Hice una pausa. "También sé todas las cosas de las que no habla. Lo mucho que las extraña a Laura y a ti. Lo sola y asustada que ha estado. Lo mucho que la devastó irse y venir sola aquí. Eso requirió de mucho coraje. Todo ello."

Se inclinó hacia adelante, su rostro serio. "Amo a mi hermana, Edward. La echo de menos. No quería que se mudara y estar lejos de nosotros." Una lágrima se derramó y bajó por su mejilla. "Pero pensó que era la mejor forma. Odié dejarla aquí. Odié el lugar en el que estaba viviendo, y odié saber todo por lo que había pasado. Todo por lo que seguía pasando. He estado muy preocupada por ella. Ha estado soportando tanto."

"Ya no tienes por qué preocuparte, Alice. Por nada de eso. Su deuda, o porque esté sola." Hice una pausa. "Sé que no me conoces, pero quiero que sepas que la amo. Amo todo de ella. Cómo cuida de mi hijo. Cómo se preocupa por mí—cómo me hace sentir. La felicidad que trajo a mi vida. Ahora está segura."

"Lo sé. Puedo verlo." Titubeó, y le sonreí para alentarla.

"Dime qué es lo que piensas."

"Alec nunca me agradó. Tampoco a Emmett. Pero a los dos nos agradas, Edward. Nos agrada tu familia."

"¿Pero?"

"No hice lo suficiente para proteger a Bella la última vez. Debí haber hablado y ser una mejor hermana. Lo siento si esto te molesta, pero tengo que preguntar… ¿Cuáles son tus intenciones con Bella?"

Hice un gesto con mi mano sin darle importancia. "No me molesta. De hecho, me alegra que hayas preguntado. Quería que habláramos." Me incliné hacia adelante, mi voz seria. "Bella nunca va a necesitar nada. Pagaría sus deudas mañana si me lo permitiera, y nunca tendría que pensar en ellas de nuevo. Pero no va a permitirlo—todavía. Así que voy a hacer su vida tan fácil como pueda hasta que me lo permita."

"Me contó lo que le estás pagando. Quería mi consejo, ya que yo debería saber el costo del cuidado de un niño."

"¿Me descubriste?"

"No. Le dije que era alto, pero no irrazonable. Estoy más que agradecida por lo que estás haciendo por ella. El saber que está a salvo y que cuidan de ella, ayuda mucho."

Inclinando mi cabeza, la observé en silencio. "¿Qué hay con lo que Bella te debe, Alice? Tú eras dueña de la mitad de la casa. Bella me dijo que era tu reserva para la educación de Laura, y que una vez que termine con su deuda te pagará. ¿Te preocupa eso?"

Alice negó. "Jasper y yo le dijimos que no. No queremos que piense o se preocupe por eso."

"Pero piensa en ello y está preocupada."

"Ya lo resolveremos. Pero no tomaremos su dinero. Ella haría lo mismo si estuviera en mi lugar."

Metiendo la mano en el cajón, le entregué un sobre. Frunciendo el ceño, lo aceptó y miró dentro. "No entiendo."

"Es una cuenta que abrí para Laura—para su educación. Planeo dárselo a Bella después de que nos casemos. Voy a pagar todas las deudas que tenga y darle eso para que te lo de a ti." Le guiñé un ojo a Alice. "Cuando, por supuesto, logre que acepte casarse conmigo."

"¿Ya estás planeando casarte con ella?"

Asentí. "Preguntaste por mis intenciones. Esas son. Quiero casarme con ella. Teddy la ama. Yo la amo. Ella nos ama. Somos una familia." Sonreí al ver su expresión aturdida. "Nunca había estado tan seguro de algo como lo estoy de que nos pertenecemos." Le señalé el sobre. "Eso significa que tú también serás mi familia, y yo cuido de mi familia."

"No puedo permitir que hagas esto."

"Está hecho."

"¿Cómo?" Jadeó. "¿Cómo puedes hacer esto?"

"Alice, soy un muy conocido y buscado arquitecto. Mis diseños están por todo el país. Me pagan muy bien por lo que hago. Muy bien. A Rose y a mí nuestros abuelos nos dejaron una herencia, la que mis padres invirtieron por nosotros sabiamente." Indiqué la habitación a nuestro alrededor. "Compré esta casa y la arreglé. No conduzco un coche extremadamente caro. No vivo un estilo de vida extravagante. Vivo sencillamente. También he invertido sabiamente. Créeme cuando te digo que Bella nunca necesitará nada. Jamás. Tendrá quién la cuide por el resto de su vida. No solo la amaré todos los días para siempre, sino que también cuidaré de ella."

"Ella no—"

Sacudí mi cabeza. "Lo aceptará. Todo. Tengo que tomarme mi tiempo y dejarla que se acostumbre a ello, a entender que el dinero… bueno, que es un recurso renovable—algo de lo que puedo conseguir más. Hay solo una Bella. Su valor es aún más grandioso que cualquier otra cosa."

"¿Crees que puedas convencerla de ello?"

"Ya la estoy convenciendo. Estoy tratando de ser paciente, y dejarla aceptar lo mucho que quiero cuidar de ella—cómo podemos cuidar el uno del otro. Una vez que nos casemos, lo que es mío es suyo, y viceversa. Así que pagar todo tiene sentido." Sonreí satisfecho. "Puede pagarme al hacerme el hombre más feliz en el mundo y diciendo que sí cuando le pregunte."

"¿Qué hay de su negocio?"

"Lo que sea que decida sobre su negocio está bien para mí. Es talentosa y le gusta, de manera que si quiere seguir trabajando. La apoyaré. Pero puede hacerlo porque lo disfruta, no porque tenga que hacerlo. Será su decisión, y yo la apoyaré. Quiero que seamos compañeros en todo."

Le señalé los papeles en su mano. "Pero hasta entonces, te pido que mantengas eso entre nosotros. Pensé, que tal vez, te daría algo de tranquilidad."

"Tengo que discutirlo con Jasper."

"Estoy feliz de aclarar cualquiera de sus dudas, así que haz lo que tengas que hacer, pero quiero hacer esto. Piensa en tu hija."

Me devolvió el sobre. "Gracias, Edward. No tienes idea de lo mucho que esto significa. Y no solo el dinero—estoy hablando de mi hermana y cómo la has ayudado."

"Lo sé." Encontré su mirada. "Ella también me ayudó a mí. En formas que ni siquiera puedo describir apropiadamente. La amo, Alice. Realmente la amo."

"Sí, puedo ver eso."

"Ahora está a salvo," le aseguré. "Yo la cuido. No permitiré que esté de otra forma sino bien."

"¿Me lo prometes?"

"Sí."

Se puso de pie. "¿Puedo abrazarte?"

Me puse de pie también y abrí mis brazos. "Cuando quieras."

Envolví mis brazos en torno a su pequeño cuerpo y sonreí ante lo fuerte de su abrazo. "Somos muy afortunados de que la hayas encontrado, Edward."

Sacudí mi cabeza.

"No, Alice. Teddy y yo somos los afortunados."


Pues ya cayó Alice, y Emmett. Este Edward puede convencer a cualquiera, y con Teddy y los Cullen de su lado, están perdidos. ¡Ya ven que hasta Emmett cayó con Rose! Y que considerado Edward pensando en la educación de Laura. ¿Y vieron que Teddy quedó encantado con Laura? ¿Surgirá algo por ahí en el futuro? Ya lo veremos, mientras tanto veremos si Edward logra convencer a Bella que se case con él. Muchas gracias por su comentarios, ya saben que son incentivo para seguir adelante, constante con estás traducciones, y hasta pensando en cuales más compartir con ustedes. Así que, sigan usando el cuadrito de abajo que nada les cuesta Y gracias por las alertas y favoritos. Saludos y nos leemos el jueves si todo sale bien.