Los personajes son propiedad de Tite Kubo.

Advertencias: Puede contener OoC.

La historia está inspirada en el libro "Warm Bodies" de Isaac Marion.


Gracias: Akisa: Jajaja si esos Shinigamis le tenían más miedo a Mayuri. Y este capítulo se me hizo triste por Ichigo, porque él quería a Zanguetsu-falso. HOTARU SATURN BLACK: Me alegra mucho que te guste la historia y sobre el manga, pues estuvo triste, y lo peor es que de seguro esta semana no sale sobre la espada de Ichigo, aunque no me quejaré si sale Rukia o Byakuya. Adrii Kyouyama: gracias por comentar. Kawai-Maria: Gracias por leer y comentar y claro que Byakun no se quedara de brazos cruzados. Kuniko04: Claro que no me molestan los comentarios extensos, al contrario. Jajaja me reí con la escena de Soi Fong y el chocolate. Del manga que te digo, no sé si Tite lo tenía planeado o se lo está sacando de la manga, pero lo que sí es seguro es que está haciendo un buen trabajo en tratar de hilar todo y que encajen las cosas. Y pues este capítulo estuvo triste, extrañaré al viejo Zanguetsu, pero por otra parte, si apenas estaba Ichigo usando una parte de su poder, y ahora que estará completo será un monstruo. ALEXZHA: Muchas gracias por comentar.


ALGUIEN PARA RECORDAR

Capítulo 10.- La cámara de los 46.

En la gran sala de la cámara de los 46 se escuchaba a un hombre hablar acerca de las medidas que se tomarían para erradicar la actual plaga del virus que amenazaba con devastar a la Sociedad de Almas.

Las ideas no se hicieron esperar y la sala se llenó de murmullos, murmullos que se extinguieron cuando la gran puerta se abrió de par en par estrepitosamente.

Todos quedaron sorprendidos al ver entrar al capitán Kuchiki, con su caminar lento, firme y elegante. Su rostro estaba sereno como siempre, sin embargo sus ojos denotaban algo raro en él, disgusto.

—¿Qué significa esto Capitán Kuchiki? —preguntó sorprendido uno de los jueces, pues por todos era sabido la intachable conducta del capitán.

—Vengo a exigir la liberación inmediata de mi hermana y sus amigos. —expresó el capitán, aunque su tono de voz no era elevado mostraba determinación y dureza.

La sala se vio envuelta en cuchicheos por la manera de actuar de Byakuya. En ese momento Kyoraku y Ukitake se colocaron cada uno a un costado del capitán del sexto escuadrón.

—Ellos han cometido traición al relacionarse con un infectado. —dijo un sabio poniéndose de pie. —han roto las reglas y necesitan un castigo.

Byakuya dio un paso al frente.

—Otras veces han roto las reglas. —dijo calmado. —y lo único que han hecho es salvar a la Sociedad de Almas. —El sabio se sentó. En la cámara se podían escuchar algunas respuestas como "es cierto", "él tiene razón". —Ellos son impulsivos, no siguen el protocolo, les gusta desafiar a las reglas de la Sociedad de Almas, pero jamás serian traidores. —siguió Byakuya al ver que nadie más tomaba la palabra. —Si ellos trajeron a ese infectado es porque creen que todavía hay esperanza para erradicar este virus.

Kyoraku y Ukitake miraban a Byakuya con grata sorpresa, jamás se habrían imaginado que él alguna vez se atrevería a desafiar una orden de los jueces y sabios, y menos de defender a Ichigo y sus amigos.

—Tal vez tenga razón capitán, pero no podemos dejar sin castigo un acto de esta magnitud, no podemos permitir que otros quieran seguir ese ejemplo. —sentenció uno de los jueces.

—Entonces no me deja otra alternativa. —respondió Byakuya serio. —El clan Kuchiki tomará medidas drásticas. —dijo para sorpresa de todos.

Si algo había aprendido Byakuya, gracias a Ichigo y a su hermana, es que a veces se pueden romper las reglas por un bien mayor. Mucho tiempo había estado alejado de Rukia y no había actuado como un hermano; ahora sería diferente.

—¿Es eso una amenaza capitán? —preguntó un juez en tono intimidante.

—No. Es una advertencia. —contestó Byakuya sin dejarse intimidar.

Después se dio la vuelta y caminó hacia la salida, con su porte característico.

—Capitán Kyoraku. —mencionó uno de los sabios viendo al aludido.

—Me uniré a lo que sea que haga él. —respondió el Shinigami de barba. —Y no dudo que muchos más lo hagan también.

—Además no creo que a la división cero y al rey espiritual les agrade la idea de que los Shinigamis que fueron clave para el triunfo en la guerra contra los Quincy estén aprendidos. —mencionó Ukitake.

Después los dos salieron de la cámara y se unieron a Byakuya en su regreso al Gotei Trece.

Los sabios se quedaron pensando en las palabras de Byakuya y los demás. El clan Kuchiki era una de los más importantes, si ellos se levantaban en contra de ellos, muchos otros clanes lo harían, incluyendo a varios Shinigamis del Gotei Trece y no era buen momento para ello. Además era cierto, si esa noticia llegaba a oídos del rey espiritual no sabían cómo podría reaccionar.

El capitán comandante, Byakuya y Ukitake no habían avanzado mucho cuando una mariposa infernal se acercó a Kyoraku.

—¡Oh Byakuya! Lo lograste. —dijo con una gran sonrisa después de escuchar el mensaje.

IOIOIOIOIOIOIO

Mientras tanto en las celdas del segundo escuadrón.

En una celda se encontraban Renji, Ikkaku, Yumichika e Ichigo.

Los de cabello extravagante se encontraban sentados en una esquina, los dos restantes estaban de pie junto a los barrotes. Todos llevaban puestas unas esposas que actuaban como supresores de Reiatsu.

Hanatarou no estaba ya que consideraron que actuaba bajo presión de los demás.

Rukia estaba en la celda de enfrente, sentada junto a los barrotes pero observando la ventana, por la que se apreciaba la luna llena. También tenía un supresor de Reiatsu, pero por lo que se encontraba preocupada y triste era por Ashido.

No quería ni imaginarse que es lo que estaría sufriendo en ese momento.

Ichigo notó la preocupación de Rukia, así que se puso de pie y se acercó a los barrotes.

—Rukia. —la llamó. —saldremos de aquí y rescataremos a Ashido. —le dijo cuando ella lo volteó a ver.

—Sí. —dijo ella sonriéndole cálidamente, pues no dudaba de sus palabras.

Ichigo también sonrió, pues le gustaba ver la sonrisa de Rukia, y por un momento los dos se perdieron en la mirada del otro y no existió nada más que ellos.

—Una charolita para la baba. —dijo Renji poniendo una mano una mano debajo de cara de Ichigo.

Su comentario volvió a Rukia e Ichigo a la realidad.

—Uy, creo que veo corazoncitos flotando en el aire. —se burló Ikkaku.

—¡Idiotas! —se quejó Ichigo.

Rukia sólo sonrió apenada, que dirían de ella sus subordinados si la vieran así.

De repente un ruido seco se escuchó en la celda de Rukia, ella se paró sorprendida, después se escuchó otro golpe y se levantó una polvareda.

—Rukia. —gritó Ichigo.

Rukia comenzó a toser por el polvo.

—Estoy bien. —le respondió a Ichigo cuando dejó de toser, pero sin quitar la vista del lugar del que provenía el ruido. — ¡Capitán Zaraki! —exclamó sorprendida cuando el polvo se dispersó y pudo ver la imponente figura del capitán, detrás de ella estaba un hueco en la pared y los escombros en el piso.

—Hola Rukia. —dijo Yachiru asomándose por el hombro de Kempachi y saludando alegremente a su homóloga.

—¡Ah!, me equivoqué de celda. —expresó el capitán.

—¿Qué hace capitán? —preguntó Ikkaku sorprendido, pegado a los barrotes.

—Tsk. —bufó el capitán. —¿No es obvio? Vine a salvar sus traseros. —dicho esto golpeó dos veces, con fuerza, los barrotes de la celda de Rukia y estos cedieron.

—Apártense. —les dijo a los chicos, pero sin darles tiempo a nada, Zaraki arremetió contra la reja haciendo que los chicos salieran expulsados y chocaran contra la pared.

—¿Pero porque está haciendo esto capitán? —preguntó Rukia saliendo de su celda, mientras los demás se ponían de pie.

—Porque no quiero que sólo ustedes se queden con la diversión. —dijo Zaraki.

Después de eso, a petición del capitán del undécimo escuadrón, los chicos le contaron todo sobre Ashido.

Los chicos sabían que no era correcto desobedecer las órdenes de la central de los 46, pero no podían abandonar a Ashido, así que decidieron ir primero por sus armas y después ir al escuadrón doce para rescatar a su amigo, así que todos salieron del escuadrón dos a través del agujero en la pared que hizo Kempachi.

—Ken-chan el zombi esta por allá. —señaló Yachiru un camino a su derecha.

Zaraki tenía curiosidad por ver al zombi que según Ichigo hablaba, también quería medir fuerzas con él. Desde que había iniciado todo a él no le tenían permitido salir del Sereitei y mucho menos enfrentarse a los zombis. Sabían que él no era muy precavido y tenían miedo de que pudiera convertirse en uno de ellos.

—Vamos Yachiru. —dijo el capitán y se echó a correr.

Los shinigamis se quedaron sorprendidos, pues el capitán se había ido y no les había quitado los supresores.

—Se equivocó de camino otra vez. —comentó Yumichika.

—Es mejor así. —comentó Ichigo y luego empezó a correr en dirección a donde se encontraban resguardadas sus armas, el escuadrón seis, quizá con ellas se pudieran liberar.

IOIOIOIOIOIOIO

En los pasillos del escuadrón dos se escuchan el retumbar del algunos pasos, se detuvieron al llegar a las celdas en las que suponían se encontraban prisioneros Ichigo, Rukia y compañía.

Pero las celdas se encontraban vacías, con las rejas destrozadas y un gran hueco en la pared de una de ellas.

—Vaya estos chicos tienen prisa. —dijo Ukitake sonriendo amablemente.

—Son unos idiotas. —respondió Byakuya serio. Los demás se sorprendieron al escucharle decir una grosería.

Byakuya y Kyoraku caminaron nuevamente hacia la salida.

—¿A dónde van? —preguntó el capitán de cabello blanco.

—A donde se dirigen ellos. —respondieron al unísono, después con un Shunpo desaparecieron del lugar. Segundos después Ukitake también desapareció.

IOIOIOIOIOIOIO

Los cinco Shinigamis se adentraban al escuadrón seis, se habían ayudado de la oscuridad para llegar hasta ahí sin ser vistos.

Y ahora caminaban con sigilo para no llamar la atención, cuando escuchaban las voces de Shinigamis acercándose se ocultaban en algunos cuartos, o en su defecto se veían en la necesidad de dejarlos inconscientes.

Ellos llegaron a la habitación donde sabían estarían sus Zanpakutos, Renji abrió la puerta con cuidado y se alegró de ver sobre una mesa a su querida Zabimaru. Los demás entraron y cerraron la puerta.

Renji estaba consciente de que su capitán le daría un buen castigo, pero siempre seguía lo que le dictaba su alma. Y ahora le estaba diciendo que tenía que salvar a un inocente.

Rukia también sentía que defraudaba a su hermano, pero no podía abandonar una segunda vez a Ashido.

Renji fue el primero en acercarse hasta la mesa, estiró la mano para tomar su arma cuando sintió la fuerte presencia de alguien a su espalda.

No fue el único en sentirla, pues todos se voltearon hacia la puerta.

—¡Byakuya! —exclamó Ichigo.

Byakuya estiró el brazo y apuntó con un dedo de la mano.

—Byakurai. —pronunció y de su dedo índice salió una luz blanca.

IOIOIOIOIOIO

Mientras tanto un grupo de Shinigamis de bajo rango entraba al Sereitei. Ellos habían salido por la tarde con el objetivo de acabar con una horda de zombis, de los diez que habían salido, sólo regresaban cinco.

—fue una dura batalla, pero al menos estamos bien ¿Verdad Sho? —preguntó un Shinigami a otro de cabello corto rubio y ojos cafés.

—Sí. —dijo el Shinigami algo cansado.

Todos se dirigieron a rendir el informe a su escuadrón. Sho se quedó atrás.

Se levantó un poco su traje de Shinigami y observó la herida que llevaba en una pierna. Un zombi lo había rasguñado antes de que pudiera derrotarlo.

—Anda Sho no te quedes. —le gritó su compañero. Sho retomó la marcha.

Se sentía culpable y mortificado, su deber era haberse quedado atrás, confesar la herida que tenía, pero no quería morir. Además era un simple rasguño superficial, nada malo podría suceder.

Sho se adentró en el quinto escuadrón, llevando el virus consigo.


Espero que les haya gustado el capítulo. Saludos…