Personajes de Stephenie Meyer, trama de BookWorm4Life17 y traducción mía.
¡Gracias por leer!
Capítulo 10
La mañana siguiente, Bella se levantó con una pequeña lista de cosas por hacer. Tenía que ir al supermercado a comprar comida para lo del día siguiente. También quería comprar ingredientes para hacer un pastel. Aunque no estaba muy emocionada por ir a comprar. Odiaba ir al supermercado. No le gustaba, en absoluto, ir de pasillo en pasillo, buscando lo que necesitaba. Detestaba que la gente, se parara a medio pasillo, como si fueran dueños del lugar. Luego, también habían personas que no comprendían el concepto de 15 artículos o menos. Quince artículos son quince. No había necesidad de mencionar que no sería la parte favorita de su día.
Luego tendría que ir con Esme y ayudarla a arreglar el jardín. Y también pasaría a 'Bed Bath and Beyond' a comprar otro ventilador para su apartamento.
Antes de que se metiera a bañar, escuchó sonar su celular desde su cuarto. Se envolvió en su toalla y salió del baño. Miró el identificador en su pantalla. Eran las seis treinta del sábado y la última persona que la llamaría a esa hora, sería Rosalie.
—Hola Rose. ¿Todo está bien?
—¡Sí! —Bella tuvo que alejar el celular de ella, cuando su amiga gritó.
—Es genial, Rose —rio—. ¿Estás llamando por algo en esp-?
—¡Me propuso matrimonio! —gritó eufórica.
—¿Qué?
—¡Me voy a casar!
—¡Oh, Rose, eso es genial! Estoy muy feliz por ti. ¿Cuándo lo hizo?
Rosalie le contó cómo le había preguntado esa mañana. Se dio vuelta en la cama para ver que Emmett no estaba. En su lugar, había una pequeña caja aterciopelada con el anillo.
—Y luego me volteé y estaba junto a mí, arrodillado —suspiró mientras le recitaba las palabras que había dicho.
—Rose, eso suena grandioso.
—Lo sé –¡Emmett, detente! —rio—. Bella, me tengo que ir. ¿Hablamos luego?
—Claro. Diviértete. Adiós —Bella se rio, mientras colgaba.
Estaba muy feliz por ella y Emmett, pero, ¿la fiesta de mañana en qué se convertiría? Podría ser una fiesta para celebrar su compromiso. Era bastante tierno que Emmett no se haya podido esperar un día más para pedírselo.
El resto del día pasó como lo había planeado. Bella compró las cosas en el supermercado y luego fue con Esme para dejar la comida. Después, fue a comprar un ventilador y, posteriormente, regresó a ayudar a Esme a acomodar todo en el jardín trasero. Iban a ir de acuerdo al plan, no tomando en cuenta que Emmett ya se había adelantado.
Tanya, para su desgracia, ya estaba invitada y no podía hacer nada para que no fuera. La mamá de Bella le había llamado para decirle que llegarían tarde, pero que sí irían. Desafortunadamente, Mike sí llegaría a tiempo. Los invitados se iban a presentar a las dos.
Tres horas después, Bella se encontraba en su cocina, mirando la masa de pastel que recién había mezclado. Estaba completamente exhausta y no tenía ganas de moverse. Se sentiría como el mismo infierno prender el horno. Usaba otra blusa sin mangas y un short.
Se le ocurrió una idea de cómo podría hornear su pastel. Iba a parecer una completa loca pero valía la pena el intento. De verdad pensaba que se iba a desmayar si prendía el horno y necesitaba terminar el pastel. Se puso sus sandalias y puso los moldes del pastel en una bolsa. Cargó la masa del pastel en su brazo, salió de su apartamento y bajó las escaleras al primer piso.
Era la segunda vez en dos días que tocaba la puerta 110. Esperaba un mejor resultado esta vez. Va a pensar que estoy completamente loca. Mejor me doy la vuelta y me v-
—Bella —le sonrió—. ¿Teníamos una clase de cocina pendiente? —se veía asombrado.
—Necesito un favor, Edward. ¿Puedo hornear mi pastel aquí? Mi apartamento está muy caluroso. Y siento que me voy a desmayar si termino el pastel ahí.
Él rio.
—Respira. ¿Puedes hacer eso? —Bella asintió—. Claro que sí. Entra. No puedo dejar que te desmayes.
Bella entró a su apartamento –automáticamente sintió el aire frío y estuvo agradecida por ello. El apartamento tenía la misma forma que el de ella, excepto que el de él, no tenía tantas cosas. Reconoció el sofá de cuero negro, que cargaban los de la mudanza. Habían estuches de instrumentos en la pared del fondo.
—La cocina está justo aquí —la llamó por encima de su hombro.
La cocina de Edward estaba aún más vacía que su sala. Había una nevera en la esquina. No había mesa, sólo una silla junto al teléfono. La ventana tenía unas pequeñas persianas, pero no cortinas. Las paredes estaban completamente blancas.
—Sé que no hay muchas cosas —comentó cuando la vio mirando el cuarto. Pasó su mano, nerviosamente, por su cabello.
Bella sacudió la cabeza.
—Sólo necesita tiempo —le sonrió.
Una vez que la masa del pastel estuvo dentro de los moldes, Bella los metió al horno. Se dio la vuelta para ver a Edward, que había prometido no entrometerse, ya que era un desastre en la cocina.
—Invadiré tu cocina por unos cuarenta y cinco minutos más.
—Eres una invitada, más que bienvenida. Quédate tanto como sea necesario.
—Gracias —Bella sintió su estómago gruñir—. ¿Tienes hambre? Porque yo sí. Lo menos que puedo hacer es cocinar la cena o algo.
—Bueno, nunca rechazo comida, pero debo advertirte que no tengo muchas cosas para comer.
Bella abrió sus gabinetes y sólo encontró una caja de cereal y un frasco de crema de maní. En la nevera habían unas cuantas cervezas, queso, leche, mantequilla y huevos. En el congelador había media docena de hot-cakes congelados. Era la típica cocina de un hombre.
—¿Tienes pan?
—Creo que sí. Espera —lo alcanzó, encima de la nevera y bajó media bolsa de pan—. ¿Con esto está bien?
—Perfecto. ¿Tienes una espátula y una sartén?
…
Quince minutos después, estaban sentados en el piso de la cocina, comiendo emparedados asados de queso.
—¿Qué te gustaría tomar?, ¿una cerveza? —Edward gateó hacia la nevera.
—Sí. Está bien.
Sacó dos botellas de cerveza, antes de regresar gateando. Abrió una y se la dio a Bella.
—Gracias.
—No hay problema.
Bella no pudo evitar reírse por la situación.
—Recuerdo que comí muchas veces en el piso de mi cocina cuando me mudé.
—¿Por cuánto tiempo?
Echó su cabeza contra la pared, mientras pensaba.
—Creo que dos semanas. Planeaba pasar un par de días sin mesa, pero la compañía que iba a hacer el envío, me atrasó. Terminaron entregándome todo un set de cosas para bebé, con los muebles y todo —hizo una pausa para tomar un poco de cerveza—. Pasé una hora en el teléfono tratando de explicarles que no necesitaba todo eso, que sólo necesitaba una mesa para así poder dejar de comer en el piso. Y mientras tanto había una mamá embarazada sin un lugar donde su bebé pudiese dormir.
—Bueno, puede poner al bebé en una bonita canasta —Edward añadió, pensativamente.
—Oh, sí y la mesa de la cocina hubiese sido un agradable lugar para cambiarle el pañal.
—Esa es la idea.
—¿Qué idea? Estaba bromeando.
—Creo que las personas se obsesionan tanto con lo que quieren, que pierden la capacidad de apreciar lo que tienen.
—¿Entonces estás diciendo que acepte la cuna y la use para acomodar el pan?
Él le sonrió torcidamente.
—No estoy diciendo que esté mal querer algo, es sólo que a veces la gente quiere cosas que no necesita.
—¿Entonces no necesito una mesa para la cocina?
—No, técnicamente —dijo, señalando cómo estaban sentados.
—Bueno —dijo levantándose con su plato vacío—, puedes llamarme mimada, pero disfruto poder comer en una mesa de vez en cuando —Bella tomó el plato de Edward y se dirigió al lavatrastos, en dónde estaban la sartén y la espátula. El jabón para lavar estaba debajo del lavatrastos y había una esponja junto a éste. Comenzó a lavar los platos.
—Sabes que no tienes que hacer eso —Edward caminó hacia ella. Intentó tomar la esponja—. Yo lo hago.
—Oye —lo amenazó con la manguera del lavatrastos—. Me he dado cuenta que lavar trastes es como una terapia. No me quites ese placer —silencio—. De acuerdo, eso no sonó bien.
Edward le estaba sonriendo mientras ella trataba de recuperarse. Finalmente, ella se dio por vencida y lo roció con el agua.
—¡Oye!
—Te enseñaré a no meterte conmigo —le dijo Bella con su propia sonrisa torcida.
—Sí, sí, muy bien —gruñó—. Ya que tu pastel necesita diez minutos más para hornearse y otros veinte para enfriarse, ¿quieres ver televisión?
—Claro.
—Bien —lo siguió hasta la sala—. Aquí está el control. Escoge lo que quieras ver. Ya regreso.
Él se fue por el pasillo y entró en una habitación, que supuso que sería su cuarto. Antes que pudiese encontrar algo para ver, le dieron ganas de ir al baño. Se levantó y comenzó a caminar por el pasillo.
—Edward —lo llamó—. ¿Puedo usar tu baño?
—Sí, claro —salió de su cuarto sin camisa. Bella dejó de caminar. Él estaba justo frente a ella y tenía una vista perfecta de su bien esculpido torso y pectorales. Vio cómo se flexionaban sus bíceps al alzar sus brazos para ponerse otra camisa—. Lo siento, me tenía que cambiar de camisa. Ya que alguien decidió rociarme con agua y humedecer la otra. El baño está justo ahí.
—¿Qué? —Bella alzó la cabeza repentinamente.
—¿Necesitabas usar el baño, no?
—Ah, sí —Bella sintió cómo se sonrojaba. Siguió sus instrucciones para llegar al baño. Una vez ahí, cerró la puerta y caminó hacia el espejo. Se horrorizó por lo que vio. Su cabello estaba frizzeado y por todos lados. Había harina en una de sus mejillas y un poco en su cabello. Se mojó un poco las manos para intentar alisar su cabello.
Cinco minutos después, Bella salió del baño; sin harina. Su cabello, pulcramente recogido. Se veía mejor, así que estaba bien.
—Bien, ahí estás —encontró a Edward descansando en un lado del sofá.
—Sí, gracias por hacerme saber que estaba cubierta de harina —tomó una almohada y se la tiró. Se sentó en el otro lado del sofá, con las piernas cruzadas.
—Pensé que se veía lindo —sonrió—. Saqué el pastel del horno. Está encima de la estufa, enfriándose.
—Gracias —miró hacia la televisión—. ¿Qué vemos?
—No estoy seguro.
Parecía uno de esos raros reality shows donde, mujeres que tienen malas relaciones encuentran a sus novios engañándolas por una cualquiera. Pasaban uno de un tipo que admitía que había engañado a su novia con varias mujeres. Ahora la mujer no estaba segura si debería perdonarlo.
—¿Por qué las mujeres se obligan a pasar por esto? —Edward preguntó del otro lado del sofá.
—Ya sé. El tipo dice amarla y aún así, no le importa engañarla con la mitad de la población femenina.
—Si realmente la amara, no sentiría la necesidad de estar con nadie más. No puede haber amor sin confianza.
—Suena como Jacob —murmuró Bella.
—¿Quién es Jacob? —preguntó Edward, curioso.
—Un ex. No quiero hablar sobre eso.
Después de un par de intentos de sacarle información, Edward dejó el tema. Pasaron la siguiente media hora acostados en el sofá de Edward, hablando sobre el programa que veían. Bella, después de un rato, estiró sus piernas, pero pateó a Edward accidentalmente. Antes de que se pudiera disculpar, Edward puso las piernas de Bella sobre las de él.
—Tus pies están muy fríos —le dijo—. Listo —dijo, poniendo una frazada, en sus piernas. Bella se acurrucó rápidamente—. ¿Mejor?
Bella asintió.
—Sí. Gracias. No recuerdo cuando fue la última vez que necesité una frazada.
Se quedaron acostados en el sofá, viendo el resto del programa. El programa se llamaba Tool School. Ambos estuvieron de acuerdo que era un nombre apropiado. Bella tenía su cabeza encima de una almohada. Sus pies estaban en las piernas de Edward, del otro lado. Estaba muy cómoda –tan cómoda que se durmió en los últimos cinco minutos del programa.
…
A la mañana siguiente, Bella se despertó con la espalda y el cuello rígidos. La almohada que estaba usando era demasiado suave para ser de ella. La frazada olía diferente al detergente que usaba. Olía aún mejor. Se acurrucó aún más en la frazada, y casi olvidaba que no estaba en su apartamento. Estaba completamente feliz como para seguir durmiendo, pero su cerebro le ordenó que se levantara.
Bella miró alrededor, y se dio cuenta de que la sala de Edward estaba oscura. Edward no estaba en ningún lugar. Había un poco de luz, proveniente de una ventana en la cocina. Miró el reloj y eran las seis dos de la mañana.
Se levantó y dobló la frazada. Automáticamente, Bella extrañó el calor de la frazada, puesto que el aire acondicionado estaba muy bajo. Vio una de las camisetas de Edward, colgada de una de las sillas. Se preguntó por un momento si a Edward le importaría que se la prestara. Decidió que no, así que se la puso, antes de ir al baño. Tuvo que enrollar las mangas un poco, para que tuviera libres las manos.
Bella no pudo evitar asomarse en el cuarto de Edward, cuando pasó. Yacía, dormido en una cama bastante grande y Bella supuso que tendría que ser King Size.
Sonrió y fue al baño. Después de lavarse la cara y usar el enjuage bucal de Edward, se sintió un poco mejor. Sólo le faltaba tomar el pastel e ir a su apartamento.
En la cocina, encima de la estufa, estaba el pastel horneado, envuelto en papel aluminio. Los moldes en los que lo había horneado, estaban limpios junto a la bolsa que llevó. Con el bowl que usó para mezclar, igualmente limpio.
—¿Podrías prender la cafetera? —una voz, medio dormida, habló, haciendo que ella saltara.
Edward se despertó cuando escuchó agua. Casi olvidó que Bella se había dormido en su sofá. Pensó que fue un sueño, pero si realmente hubiese sido un sueño, Bella no hubiese dormido en su sofá. Cuando entró del pasillo la vio en la cocina vestida en una de sus camisetas, en la que prácticamente nadaba. Tuvo que resistir el impulso de envolver sus brazos en su pequeña figura.
—Oh, no te quise despertar —frunció el ceño—. Siento haber hecho tanto ruido.
Edward sacudió su cabeza.
—No, está bien. Siempre me levanto a esta hora.
—¿Estás seguro? —le preguntó, mordiendo su labio. Edward se contuvo de besarla en ese mismo momento.
—Sí —le aseguró.
—Me hubieses despertado y echado de tu apartamento anoche. No me quise dormir encima de ti —rio.
—Está bien. Además traté, pero me amenazaste con aventarme del otro lado del cuarto si te despertaba.
—Oh, por Dios. No lo hice —se sentía humillada—. Por favor, dime que estás bromeando.
—Tal vez —sonrió con sorna. Lo golpeó en el brazo—. ¿Tienes hambre? Quizá no pueda calentar agua sin quemarla, pero puedo hacer un buen omelet.
—Bueno, eso lo resuelve todo—dijo Bella acercando un plato—. Desde ahora, vendré aquí a desayunar. Tal vez necesite correr más, pero valdrá la pena —dijo dando ligeros golpes en su estómago.
—Bien por mí —rio mientras tomaba su plato antes de que se quejara—. Pero yo iré a tu departamento a cenar.
Edward no exageraba acerca de sus omelets. Estaban absolutamente deliciosos. Bella tuvo que controlarse y rechazar su oferta de un segundo omelet. La tendría que llevar rodando a la fiesta, esa tarde, si comía más.
¡La fiesta! Tenía muchas cosas que hacer.
—¡Ja! Estoy acostumbrada a hacer comida de más para cuando Emmett se aparece de repente por aquí, si es que sale tarde del trabajo —trató de quitarle la esponja de las manos. Al final se rindió—. Ya debería irme de todos modos. Necesito arreglar todo para la tarde y también vestirme.
—Bien. ¿Quieres que vayamos juntos? —preguntó Edward, mientras ella tomaba su último sorbo de café.
—Claro. Yo manejo.
—Um… verás, estaba pensando en que yo podría manejar –de ese modo protegemos al ambiente y ahorramos gasolina.
Bella bufó.
—Típica conducta arrogante de un propietario de un Volvo— él le sonrió.
—Yo conduciré.
—No —ella negó—. Yo conduzco.
—Ya veremos —él la miró.
—Ya lo creo —ella lo observó, tratando de estar seria para no sonreírle. No pudo hacerlo.
—Demonios. Me debería ir. Dejé mi teléfono en mi apartamento. Alice y Rose pensarán que estoy muerta en que no respondí ninguno de sus mensajes.
—Oye, ¿te ha llamado…? —dudó.
Bella lo volteó a ver, confundida.
—¿Quién?
—No importa —Edward le sonrió—. ¿A qué hora necesitas estar ahí?
—Probablemente a la una —respondió. Todavía estaba confundida por la pregunta que le había hecho—, lo que significa que debo llegar ahí a las doce y media, así que te veo a las doce.
—¿Eres una de esas personas que piensa que 'si no llega temprano, ya va tarde'?
Bella le mostró su lengua.
—Te veré dentro de cuatro horas, señor.
—Hecho. Te veo a las doce y media.
¡Oh, por Dios! ¡Son completamente increíbles! Ya casi alcanzamos los cincuenta reviews... sólo faltan once. Espero que sí los alcance la historia. Wow... de verdad me sorprendí cuando llegamos a treinta y nueve... muchísisisisisimas gracias a:
MacaCullen17, We are fighting dreamers y a viivii alice por agregarme a favoritos y/o alertas. Muchísimas gracias, en serio.
Y a las que me dejaron review, también, obviamente, que son:
Paty4Hale: Yo igual me deshacía el cerebro por una explicación cuando leí lo de Tanya y me alivió mucho leer su explicación. Hahaha. Y yo igual entiendo un poco de pool, pero no tengo idea cómo jugarlo, tuve que investigar bastante para tener los términos correctos y todo eso... hahaha.
eddieIlove: Sí, seguramente sí se querrá matar, pero... hahah no puedo decir nada. Es mejor que lo lean, no me gusta contar nada, a menos que me lo pidan, pero como realmente no sé si quieres, pues mejor no. Gracias por leer.
We are fighting dreamers: Me alegro que te guste, seguramente te va a gustar más conforme pasa. Gracias por el review y por ser seguidora nueva.
Romby: Sí, ojalá hubiese hecho eso. Yo sí lo haría hahahaha. (Lo de darle el número equivocado haha).
xXArleenXx: Aw, ¿de verdad sonríes? Qué lindo, muchas gracias. Hahaha. Y sí, qué bueno que todo fue un mal entendido. Este Edward es un completo caballero. E inglés, por cierto, haha.
soiidiaz: Sí, se me hizo muy tierna la última parte cómo Edward quería explicarle las cosas para que Bella no piense mal de él... hahaha. Me encanta Edward.
viivii alice: Qué bueno que te encante. Muchas gracias por tomarte el tiempo de leerlo.
Wow... me encanta que sean tantos reviews... hahaha. Ya casi llegamos a los cincuenta (lo repito porque estoy emocionada).
Y no he estado poniendo mis partes favoritas y menos favoritas, debido a que quiero subir el capítulo lo antes posible... pero aquí va mi parte favorita. Cuando Edward le dice a Bella que sus pies están fríos y se los tapa. Es un cabellero hahaha.
Y mi parte menos favorita es que Tanya aún va a ir a lo del compromiso de Emmett y Rosalie y también Mike... iagh... hahahaha. Ah, y también, no me gusta que Bella no tenga aire acondicionado (aunque eso le haya llevado a pasar toda una tarde y una mañana con Edward), es horrible vivir sin aire... bueno, más bien dormir, porque aquí, donde vivo, hace mucho calor, demasiado, y es horrible tener que estar soportándolo, por eso agradezco por tener aire acondicionado (como Edward le dijo a Bella; hay que agradecer por lo que tenemos hahahaha).
Bueno, ya fue mucho. Muchísisisisisisimas gracias por todo su apoyo. Espero les haya gustado el capítulo.
