Fue mi culpa.

Mientras que en la cabaña de Kaede, todos están disfrutando ya de su cena.

-¿Sango, quieres un poco de té?- La exterminadora asintió a la pregunta de Kagome, mientras miraba de un lado a otro, buscando algo. –Sango ¿que buscas? Si es al monje Miroku, él no esa aquí.-

-Eh, No me digan que ese monje mañoso ya se fue a acortejar a otra jovencita.-

-No, Esta vez no Sango, fue con el maestro Mushin para que curara su agujero negro, cuando tu fuiste por los aldeanos, también se llevo a kirara.-

-¿Se fue con él? Me da gusto saberlo ya me empezaba a preguntarme donde estaba.-

-Toma.- Ofreciéndole la taza con el té.

-¿Sango aun no te ah dicho Kagome lo que haremos?-

-¿De que hablas Inuyasha?-

-En cuanto ella quiera irse, nosotros la acompañaremos.-

-¿Entonces, nos iremos con ella?- La exterminadora le dio un sorbo a su té.

-Si, eso es lo que tenemos planeado, ya que si Fumito es aliado de Naraku podremos encontrarlo si vamos con ella.-Kagome bajo su mirada seria, para ver su estofado y comerle otro poco.

-¿Y lo sabe?-

-No Sango, aun no.-

-¿Y que aremos si no quiere que la acompañemos?- Pregunto el pequeño zorro cruzado de brazos.

-Feh ¿Te parece que vamos a pedirle permiso?, iremos con ella lo quiera o no.-Inuyasha recargado en una de las paredes de la cabaña.

-¿Y sabes almenas cuando se ira Inuyasha?-

-Am…Bueno pues…No.- El pequeño zorro dio un pequeño suspiro, mientras al plateado le resaltaba la vena en forma de enojo.

-Bueno eso no importa, lo importante es que estén preparados para acompañarla, ya que el tipo de peleas que tendrán serán mucho más peligrosas.- Kaede tomo un plato y le sirvió un poco de estofado a Rin.

-Entonces si ustedes acompañaran a la Señorita Saya ¿pondré ir yo también?- La peli azulina se acercó a las ojos chocolate y se sentó a su lado.

-Rin, los lugares a los que ella ira son muy peligrosos y podrías salir lastimada.-

-Pero me mantendré en un sitio seguro, no estorbare, además el señor Jaken y el señor Sesshomaru me protegerán ¿verdad?- Sonrío inocentemente y al escuchar la voz del hibrido ambas voltearon para ver al plateado.

-Feh crees que ese sapo escuálido podrá pelear contra esos monstruos, ni siquiera a de protegerse así mismo, además dudo que Sesshomaru te proteja mientras este peleando, es demasiado inútil.-

-…abajo.-

-¡¿AQUIEN LLAMAS SAPO ESCUALIDO?! ¡YO SOY UN MONSTRUO PURO, NO COMO TU HIBRIDO IDIOTA!-

-Que dices.- Golpeo su cabeza dejándolo inconsciente y con un chipote saliéndole de la cabeza, mientras la peli azulina suspiraba y dirigía la mirada a la ojos chocolate.

-Mira Rin, lo mejor será que ustedes sigan su camino y nosotros iremos con ella.-

-Pero yo también, quiero ir.- Bajo la cabeza, y sin darse cuenta la imagen de su amigo exterminador le vino a la mente. -Kohaku esta en peligro ¿verdad? Bueno si ese sujeto intento lastimarlo, quiere decir que el esta en peligro.- Su tono de voz se volvió preocupado.

-Ahora que lo dices, tiene razón.- La exterminadora bajo la mirada, al pensar bien esas palabras de la pequeña Rin.

-Sango ¿Porque dices eso?-

-Un ogro casi lo mata y como Fumito intento matarlo pateándole la cabeza, pero Saya mato a ese ogro y recibido el golpe, si no lo hubiera hecho es probable que Kohaku… muriera.-

-Pero él tiene el fragmento de la perla, no puede morir hasta que se lo quiten.- La voz de la sacerdotisa del futuro cambio a uno sorprendido y a la vez preocupado.

-Ese sujeto tiene una fuerza sobre humana, con una fuerza así puede matarlo sin problema.- La exterminadora bajo la su mirada, tal vez Rin tenia razón y su hermano estaba en peligro.

-Oye Kataro, tu me dijiste que un ángel demoniaco puede quitar la vida a quien sea ¿verdad?-

-Si, lo recuerdo Shippo, además de quitarle el fragmento de la perla, podemos cortarle la cabeza o simplemente robarle su alma.-

-¿Entonces Saya puede quitarle su alma a Kohaku?-

-Así es Sango.-

-¿Entonces, también puede devolvérsela?-

-Te equivocas Inuyasha, la joven Saya tiene el poder para quitarle el alma ese niño, pero no puede devolvérsela.-

-¿Por qué no?- La preocupada voz de Rin no cambio, pero se le añadió un poco de curiosidad.

-Solo los ángeles puros pueden devolver la vida, pero ellos solo existen haya arriba, lo malo no es encontrarlos, es convencerlo sabiendo el poder que tienen para devolver la vida a un humano o monstruo no lo usan, jamás lo han hecho y dudo que lo hagan ahora.-

-Ah kataro ¿Recuerdas que en la tarde tú nos dijiste a Inuyasha y a mí que debíamos llevarle su espada?-

-Si lo recuerdo ¿Eso que?-

-¿Por qué no querías que Inuyasha la llevara?-

-Oh eso, este tonto no tiene poderes espirituales.- Con los ojos cerrados señalo con su pequeña garrita al chico del traje rojo.

-Eh ¿A quien rayos llamas tonto?-

-Pues al tonto que estoy señalando.- Le saco la lengua, el plateado se preparo para golpearlo pero antes de poder siquiera tocarle un pelo.

-Abajo.- El pequeño animal también fue aplastado contra el suelo. –No entiendo yo tampoco.- Mientras se cruzaba de brazos, y se ponía a analizar las pocas palabras.-

-Pues si me dejan terminar.- Las voz de Kataro sonó en toda la cabaña, y el pequeño animal fue traspasando el piso como un fantasma, todos lo miraron sorprendidos. -¿Por qué me miran así? Bien deberían saber, que soy un gato del infierno tengo poder para hacer lo que quiera.-

-Incluso para vencer a la señorita Saya.-

-No, ella tiene mucho más poder que yo.-

-Les parece si volvemos al tema.-

-Ah cierto tu pregunta, bueno verán como bien saben, goshinto es una espada que su madre le dio antes de morir, dentro de ella se encuentran las almas de todos los que heredaron esa imponente arma, están atrapados en ella.-

-¿Esa espada es la prisión de los antepasados de Saya?-

-Así es Kaede, no solo de ellos también, es la prisión de mi ama, el día que muera su alma quedara atrapada en ella.-

-¿Y que pasaría si yo toco esa arma?-

-Eres mitad bestia, si tocas la espada esta puede terminar poseyéndote y comenzarías a matar hasta que tu ser perezca, por eso se lo pedí a Kagome, solo los que tienen un gran poder espiritual pueden controlarla, además eres demasiado estúpido, la espada te podría controlar sin problema alguno.- Mientras el plateado perseguía al pequeño gato por toda la cabaña, Kaede analizo en silencio cada palabra, miro a la castaña y le hizo una pregunta.

-Sango tu sabes ¿Porque Saya salvo a Kohaku?-

-No anciana Kaede, la verdad no me lo había preguntado.-

-Se supone que ella no lo conoce, esa fue la primera vez que lo vio ¿No es verdad? –

-Si tiene razón, me parece algo extraño que alguien arriesgue su vida para proteger la de alguien, que ni siquiera conoces.-Él hibrido se puso una mano en el mentón, giro su cabeza y dirigió su mirada a Kataro y este por instinto, intento correr pero el plateado lo agarro de la colita y lo levanto hasta la altura de su cabeza. –Nosotros no sabes la respuesta, pero apuesto a que tu si ¿verdad?- Kataro movió todas sus patitas, intentando liberarse.

-Si, si lo se pero no puedo decirles, no quiero que la joven Saya me vuelva a golpear como ayer en la noche.-

-Dinos por favor.- Kagome junto sus manos y puso unos ojos llenos de esperanza, mientras el pequeño animal sé quedo pensativo, cerro sus ojos y se cruzo de brazos

-Por favor kataro, quiero saber porque ella salvo a mi hermano.- El gato del infierno se quedo pensativo con los brazos cruzados y los ojos cerrados aun colgando de su colita.

-Feh ¿vamos que esperas? Dudo que Saya se llegue a enterar.-

-¿Qué me entere de que Inuyasha?- Todos se quedaron congelados por varios segundos al reconocer la voz, giraron la cabeza para dirigir la mirada a la entrada de la cabaña y ver a una peli negra de ojos rojos. -¿Qué les pasa?-

-Nada.- Dijeron al unísono, mientras movían sus manos abiertas de un costado a otro, con una voz nerviosa.

-Por favor Sesshomaru ¿Me puedes bajar?- El plateado se fue acercando a la sacerdotisa de la aldea, sentándola frente a ella, se alejó para sentarse en una parte de la cabaña lo mas alejado de los demás que se pudiera.

-Saya ¿Como están tus heridas?- Kaede tomo un plato y comenzó a servirle estofado, se lo ofrecía el plato.

-Pues mi brazo y el tobillo sanaran en 3 días, pero las demás dudo que sanen pronto.- Tomo el plato y comenzó a comer de él.

-Eso me alegra, pero me preocupa más el golpe que recibiste en la cabeza.-

-La verdad no me duele ni nada parecido, asique debo estar bien.- Le dedico una sonrisa simpática.

El grupo de Inuyasha la miro con mucha atención, la exterminadora no pudo evitar mirar cada una de sus heridas la misma pregunta pasaba por su mente una y otra vez "¿Por qué lo salvo?" Inuyasha vio de reojo la triste expresión que Sango comenzaba a poner, se levanto del piso y se fue acercado a la peli negra, sentándose a su lado la sacerdotisa le ofreció un plato con comida mientras la miraba de reojo.

-Saya.-

-Dime.- Mientras se limpiaba el líquido de alrededor de la boca.

-Quiero preguntarle ¿porque lo salvaste?- Sango, Kagome y Kataro abrieron los ojos completamente, sorprendidos miraron con mas atención la escena esperando a oír que mas decían.

-Te refieres a ese niño ¿cierto?- El plateado asintió. –Lo siento, pero no puedo decirles.- Bajo la mirada su fleco tapo sus ojos rojos.

-¡¿PORQUE NO?!- Sango grito lo más alto que podía, con una voz triste y molesta se acercó a la peli negra se puso frente a ella y tomo sus hombros con todas sus fuerzas, comenzó a moverla bruscamente adelante y atrás. -¡DIME! ¿¡POR QUE NO PUEDES DECIRME?! ¡DIME! ¡PORFAVOR! ¡DIME! ¡DIME!- Tanta era su ira, que no se percato que la ojos rojos comenzó a sangrar.

-¡SANGO DETENTE!- La colegiala se percato al ver como en el piso comenzaba a pintarse de rojo, pero la castaña no se detuvo siguió moviéndola bruscamente, Inuyasha se percato por el aroma se paro rápido y se acercó a la exterminadora, la tomo de los brazos y la separo de la peli negra.

-Joven Saya ¿Esta bien?- El pequeño gato se acercó preocupado a su ama, no podía verse la sangre en la blusa negra, pero podía percibir perfectamente el aroma.

-Si.- Lo dijo en forma de susurro, pero audible para el pequeño gato y la sacerdotisa. –Solo… Estoy… Un poco mareada…- Se levanto con dificultad, sus piernas le temblaban de un momento a otro se cayo, pero Kagome la atrapo antes de llegar al suelo.

-Saya no deberías pararte, estas muy débil.- La preocupada colegiala ayudo a su amiga a pararse de nuevo, y la ayudo a caminar en la dirección que estaba el futon. – Vamos acuéstate.- La peli negra así lo hizo, rápido se quedo dormida, Sango mirando todo de lejos callo de rodillas al suelo.

-Señorita Saya , esta sudando mucho.-

-Rin ve por un poco de agua.-La ojos chocolate asintió, salió corriendo de la cabaña para seguir la orden de la sacerdotisa de la aldea.

-¡ESPERA NIÑA, NO VAYAS SOLA!- El monstruo verde fue corriendo tas ella.

-Kagome, ayúdame a cambiarle los vendajes.- La colegiala asintió, fue corriendo a su mochila y regreso con un botequín en la mano.

-Señora Kaede, aquí esta el agua que pidió.- La ojos chocolate entro corriendo con el báculo de Jaken, mientras el pequeño sapo, entro con una pequeña tina llena de agua.

-Bien, empiecen a mojar un trapo y pónganlo en la frente de Saya.- Rin asintió se acercó al pequeño sapo y tomo la tina para acercarla a ellas, kagome le dio un trapo que tenia guardado en el botequín, empezó a mojarlo y limpiar el sudor en el rostro de la peli negra.

-Oye, gato pulgoso.- Al pequeño animal se le resalto la vena en forma de enojo, al oír el nuevo apodo que le dio hibrido, lo miro sobre el hombro.

-¿Que quieres hibrido idiota?- Al plateado le resalto la misma vena en forma de enojo, y preparo su puño para poder golpearlo, pero se resigno.

-¿Tú sabes porque no podía decirnos?-Kataro negó con la cabeza, los 2 dirigieron la mirada a Sango quien estaba mirando tristemente, el lugar donde la peli negra estaba sentada. -¿Sango estas bien?- El plateado se acercó a su amiga, ella bajo la cabeza su copete tapo su ojos.

-Fue mi culpa.- Lo dijo en forma de susurro, pero audible para el chico del taje rojo y el gato de ojos dorados, el pequeño animal se subió al regazo de la exterminadora y miro hacia arriba para verla a los ojos.

-Sango no te sientas mal, no fue tu culpa, solo querías saber porque salvo a ese niño.-

-Pero fui tan terca, que termine lastimándola.- El plateado se acercó a ella y puso una mano en su hombro.

-Oye gato apestoso.- La voz del pequeño sapo resonó en toda la cabaña, mientras al gato del infierno le volvía a resaltar la vena en forma de enojo, volteo a ver al sapo monstruo.

-¿Que quieres sapo debilucho?- Al monstruo verde le resalto una vena en forma de enojo y preparo su báculo para atacarlo, pero se resigno.

-Ahora puedes decirnos, ¿porque salvo al niño?- El gato negro lo pensó un momento, miro a su ama no le parecía justo aprovecharse de que ella no se pudiera mover, para contarle su vida a un grupo de personas que apenas conocían. – ¿Y bien nos lo dirás o no?-

-… de acuerdo, les diré.-


Pues hasta aqui llega el capitulo no e tnido mucha inspiracion estos dias

asique mandenme ideas las que sean no importa no estoy deacuerdo con el romance pero si quieren algun romance en el fic mandenme ideas que yo para el amor no soy muy buena jeje

espero sus reviews SAYONARA -w-