Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada.
- Tengo hambre.
Shura miró a Babel, minutos antes lo había visto comerse más de la mitad de la pizza que tenían y horas antes se había comido por lo menos dos donas.
- ¿No eres un hombre fácil de complacer, verdad? - Shura buscó dinero entre las bolsas de su chamarra - ¿por qué no vas a la tienda de enfrente y nos compras algo?
- ¿Estarás bien solo? - le preguntó mientras ponía su mano en la manija del auto.
- Sí - Shura sonrió - esta noche no hay mucha actividad así que estaré bien.
Babel salió del auto y caminó hacia la tienda. Shura miró como su compañero se iba.
Después de su larga semana finalmente podía decir que tenía un momento de tranquilidad; aunque eso era relativo, aún tenía cosas por atender pero al menos lo hacía sentir tranquilo el que cada vez las cosas se iban aclarando para él, una de esas cosas era saber que los jóvenes comandados por Julián planeaban algo grande que sin duda había desviado la atención de Dohko, o eso le había dicho Aioros. Otro asunto eran los gemelos, Saga no lo presionaba tanto como al inicio ya que estaba ocupado con sus negocios ilícitos, mientras que Kanon no solía hacer algo realmente destacable, el gemelo menor era, al menos por lo que había visto Shura, demasiado predecible.
A pesar de estar un poco desocupado eso no significaba que ya no había trabajo, justo esos momentos Shura se encontraba vigilando a Saga. Saliendose completamente de sus horarios, Saga estaba fuera de su casa y justo en esos momentos se encontraba en uno de los restaurantes de la isla. Eso había llamado la atención de Babel, que se encargaba de vigilar a Saga, pero lo que lo hizo ponerse alerta y llamar a sus compañeros fue que al llegar al lugar el auto de Saga no era el único ahí: Minos también estaba en el restaurante.
Después de llamar a Aioros este le informó que Shura se dirigía al lugar, ya que era el que vivía más cerca, y en esos momentos ambos esperaban el momento en el que Saga y Minos salieran del lugar.
Lo que Shura no había notado era que Minos y Saga no eran los únicos que estaban en el lugar, Kanon estaba ahí desde antes que los otros dos llegarán y justo en esos momentos Shaka entraba al lugar, sólo que por la puerta trasera.
Dentro del restaurante el ambiente se sentía pesado. Saga estaba acompañado por Misty, quien finalmente se había ganado la confianza del gemelo mayor; en el caso de Minos no era sorpresa que estuviera con Lune; Kanon llevaba un tiempo sin separarse de Io mientras que Shaka había llegado con su alumno, según se rumoraba en las calles, Sorrento.
- Caballeros, siento la tardanza. Tuve algunos problemas para llegar, esta puede ser una isla pero aun así no nos salvamos del tráfico - dijo Shaka mientras se sentaba a lado de Minos, frente a Saga.
- De haber sabido que estaría yo solo con estos imbéciles hubiera aceptado tu invitación de pasar por mi, Shaka - Minos miró al rubio.
- ¡Vamos!, vas a decir que no disfrutaste pasar tiempo con estos bellos hombres - Kanon extendió los brazos, frente a él se encontraba una botella de vino vacía.
- Por favor señores, no discutamos. Esta reunión se hizo sólo con el propósito de tratar de arreglar nuestras diferencias. Con Death Mask muerto la islas ha vuelto un caos, es la oportunidad perfecta para obtener el control completo de este lugar - Shaka miró a los presentes con evidente fastidio.
- Bien - contestaron los tres hombres principales de la reunión.
- Gracias - Shaka inclinó levemente al cabeza.
- En ese caso será mejor empezar con esto de una buena vez, tengo cosas que hacer mañana - Saga cruzó los brazos mientras se recargaba en el respaldo de la silla.
- La policía no espera que hagamos un frente unido contra ellos. Creo que la mejor forma de hacerlo es dejarle el lado que antes le pertenecía a Death Mask a Minos; se rumora en las calles que ustedes no pueden con eso.
- ¡Quién dijo eso! - Kanon se levantó de su asiento y golpeó la mesa con las manos.
- Salvaje - susurró Lune.
- Apenas estamos empezando a expandirnos, es natural que tengamos problemas, pero sólo es el inicio, en un par de semanas todo estará bajo control - Saga estaba normal, la reacción de su hermano no le había importado mucho - no necesitamos ayuda.
-Ademas de que Death Mask hubiera querido que nos quedáramos con su parte de la isla. Después de todo siempre fuimos sus ayudantes favoritos.
- ¿Y por eso lo traicionaron y se convirtieron en su principal competencia? - dijo Minos sonriendo.
- Negocios son negocios - ambos gemelos se miraron al escuchar que hablaron al mismo tiempo.
Shaka suspiró, todos en la mesa comenzaron a discutir. Era natural, suponía, después de todo eran enemigos, le sorprendía que esos sujetos fueran capaces de pasar alrededor de una hora juntos pero sabía que entre más tiempo pasara más se acercaría la hora en que uno de ellos sacaría su arma y mataría a todos los presentes. Miró a Sorrento y este sólo asintió; rápidamente el chico sacó dos armas y apuntó tanto a Minos como a Saga.
- ¿Qué crees que haces chico? - Minos se sintió indignado.
- Si no son capaces de controlarse entonces yo lo haré por ustedes - Shaka se levantó de su asiento - nadie espera que cedan el lugar de Death Mask a Minos, todos saben que ustedes se están expandiendo. Seamos honestos, los movimientos de Minos pasan desapercibidos para la policía - Shaka miró a los gemelos - ustedes llaman demasiado la atención.
Todos los presentes estaban callados, más de uno pensó de dispararle al chico que se atrevía a apuntarles, pero cuando ingresaron al restaurante les quitaron las armas, le habían dicho que no las necesitarían ya que ese era un lugar neutral. Minos sonrió en sus adentros y recordó que la madre de Shaka antes era heredera de una cadena de restaurantes elegantes que se había extendido por toda la isla y justo en esos momentos se encontraban en un de esos restaurantes, sin duda reconocía la inteligencia del rubio.
Kanon miró a su hermano, Saga seguía sin perder la compostura a pesar de que tenía un arma apuntándole a menos de un metro de distancia. Respiró profundo y se calmó.
- No podemos permitir que este sujeto - el gemelo menor señaló a Minos - se apodere de ese sector sin que al menos ofrezcamos un poco de resistencia.
- No será por mucho tiempo - Shaka se recargó en el respaldo de al silla donde estaba sentado Sorrento, justo la silla principal - sólo hasta que eliminemos a los policías que nos estorban.
- ¿Estas hablando de matar a Shion? - preguntó Misty, todos los presentes lo voltearon a ver.
- No, eso lo dijiste tú. Yo sólo doy sugerencias.
- Una tregua hasta que estemos seguros que la policía nos dejará en paz con la muerte de Shion - dijo Lune - no sé ustedes pero no suena tan mal.
- Después de su muerte podemos volver a pelearnos entre nosotros para saber quien tendrá el control total de la isla - Minos sonrió, definitivamente no sonaba tan mal la idea.
- ¿Y qué pasará en el caso de que algún policía quiera tomar el lugar del jefe de la policía? - preguntó Io.
- Es matar a cualquiera que quiera interponerse en sus planes - habló Sorrento - o también pueden matar a unos cuantos para meterle miedo a los demás.
- La muerte de Shion solo nos dará tiempo y mostrará que tenemos poder de sobra para hacer lo mismo con cualquiera que quiera ocupar el lugar de ese anciano - Saga se llevó una mano al mentón - esto es o muy estúpido o muy inteligente.
- Acepto - Minos miró a los gemelos - matamos a Shion y después los mataré a ustedes.
Ambos gemelos sonrieron.
- Ya lo veremos - contestaron ambos.
Shaka se había volteado, ahora se encontraba viendo el cuadro de un hermoso amanecer que estaba frente a la mesa donde estaban sentados. Tenía una razón para hacerlo, justo en esos momentos una enorme sonrisa se encontraba en su rostro, sin duda sus planes estaban marchando tal y cómo lo había planeado.
- Te traje un café.
Afuera del restaurante, Babel apenas llegaba al auto donde vigilaba junto con Shura.
- Te tardaste, ¿a donde fuiste?
- El señor de al tienda me estaba contando la historia de su vida y del lugar. Los vecinos saben que algo raro pasa con el simple hecho de ver el auto de Minos, eso casi nunca se ve, no sólo aquí, sino en toda la isla. Eses sujeto es demasiado ermitaño y el que esté en la ciudad y reuniéndose con Saga, que es su máxima competencia, es demasiado extraordinario.
- ¿Crees que algo malo va a pasar derivado de esto? - preguntó Shura antes de darle un sorbo a su café.
- Mi querido amigo, sólo sé que nada bueno puede salir de esta situación.
Shura se quedó en silencio y volvió a mirar el lugar, Babel tenía razón, nada bueno podía salir de aquella reunión. En esos momentos lamentó el no haber podido disfrutar un poco más el tiempo que tuvo de breve descanso.
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