Capítulo X
La semana había pasado rápidamente y Severus estaba exhausto. A pesar de haber terminado ya sus deberes (solo le faltaba terminar de pasar la tarea de pociones aunque ya llevaba tres pergaminos y medio), había tenido que trasnochar toda la semana preparando las pociones, el tiempo ya se estaba acabando, sabía que las pociones tenían que llegar antes del miércoles pero El Señor Oscuro no estaba en Gran Bretaña en esos momentos por lo cual Galatea tardaría dos días en llevar el encargo, que además era muy pesado y la haría volar más lento, lo que indicaba que debía enviar esas pociones a mas tardar el lunes por la mañana.
Severus tuvo que dividirlos a todos en varios grupos y encargarles a cada uno la preparación de una poción diferente, él se encargaba de realizar la poción más difícil y de controlar a los otros. Nott había arruinado varias veces el Veritaserum y de no ser por los conocimientos de Severus habría tocado repetirlo. Decidió alejar a Nott de los calderos y encargarlo de recoger informes de los avances de las pociones, en realidad no necesitaba esos informes para nada pero era mejor tener ocupado a Nott en algo que no representara ningún peligro para él ni para el resto.
- ¿Falta mucho para terminar? – Nott cabeceaba brutalmente sobre la mesa del desayuno y en dos oportunidades estuvo a punto de caer de cabeza sobre el café.
- No mucho – dijo Severus tratando de reprimir un bostezo, tenía unas ojeras tremendas y un terrible aspecto de vampiro – sabes que las pociones tienen que estar listas antes del lunes o Galatea no alcanzará a llevarlas.
- Ya sé que después del lunes descansaremos pero yo me refiero a que si esta noche hay que trasnochar – dijo Nott casi regando el caf
- Hoy también tendremos que trasnochar, al igual que mañana – contestó Severus tomando la segunda taza de café – pero ya te dije si estas muy cansado es mejor que no vayas y duermas.
- ¿Y quien te va a dar los informes de las pociones? – preguntó Nott exaltado – No, yo no voy a dormir.
Severus sonrió y no respondió nada, en realidad Nott hacía más estorbo que ayuda pero no podía decírselo, ya había tenido bastante con que Spencer hubiera hecho su trabajo la vez anterior. Varios alumnos de Slytherin estaban igual que Severus, eran los miembros del grupo, pero no había otra opción si querían enviar todo a tiempo.
"Hoy ya es viernes" pensó Severus mirando su taza de café, en realidad le hubiera gustado preparar la poción Alerta que le permitía estar despierto aunque no hubiera dormido en un mes pero no en el aula no tenían espacio para un solo caldero más, ni habría quien la preparara. "A pesar de ser una poción simple Nott la hubiera hecho estallar o nos hubiera envenenado" pensó y vio al muchacho que se había quedado dormido sobre la mesa y había regado el café sobre su túnica sin siquiera notarlo.
Severus no recordaba cómo había hecho para sobrevivir a las clases de ese día, en realidad lo que no lograba entender era como no había causado ningún accidente e incluso había ganado cinco puntos en Defensa Contra las Artes Oscuras por realizar la protección adecuada contra un hechizo que hacía crecer enormes pústulas. Pero la peor de todas sería pociones, como Thompson no estaba le tocaría hacer la poción solo, eso no sería un problema si por lo menos hubiese dormido algo esa semana pero tenía demasiado sueño y además ya estaba harto de las pociones y ver un caldero le hacía revolver el estómago.
- Buenas tardes – dijo el profesor McAffey entrando en el salón. Parecía que estaba de muy buen humor y Severus recordó que ese sería el día en que Potter y Black debían cumplir su detención. – Hoy realizaremos una poción que es utilizada para curar la parálisis causada por el veneno de la acromántula. – Los alumnos se hicieron en los grupos de siempre y sacaron sus calderos y sus materiales para comenzar a trabajar – como la señorita Thompson no podrá asistir a la clase de hoy, el Señor Black trabajará con el señor Snape en la poción – McAffey dio una mirada de disculpa a Severus aunque este asumió que lo puso a trabajar con Black al ver su cara de cansancio, de todas maneras eso era una ventaja si algo salía mal el Gryffindor sería el culpable.
No se sabía cuál de las dos caras expresaba más odio, a Severus se le había brotado una vena de la sien que palpitaba violentamente y Sirius parecía un perro furioso a punto de atacar. De todas maneras se limitaron a sacar cada uno sus materiales y comenzar a prepararlos sin dirigirse la palabra, McAffey los estaba vigilando muy de cerca y de momento era mejor evitar problemas.
- Cinco puntos menos para Gryffindor – dijo McAffey después de un rato al pasar frente al lugar en que Sirius y Severus trabajaban – señor Black si lo puse a trabajar con el señor Snape fue para que le ayudara y no para que le hiciera más difícil su trabajo, y usted no está trabajando adecuadamente. – Sirius iba a replicar pero la mirada de satisfacción de Severus lo hizo callarse. Unos minutos antes Severus estaba agregando la bilis de armadillo en polvo, y "accidentalmente" regó un poco sobre la túnica de Sirius que quedó manchada de un color amarillo brillante, la bilis no caía ni con un encantamiento limpiador; Sirius no dijo nada porque McAffey estaba cerca aunque se había hecho el de la vista gorda, pero cuando llegó el momento de agregar las gotas de pus de bubotubérculo dejó caer "accidentalmente" una gota sobre la mano de Severus que en ese momento agitaba la poción. Y unas dolorosas llagas comenzaron a brotar.
- Será mejor que vaya a la enfermería, señor Snape – continuó McAffey mirando las llagas brotar de la mano de Severus. Este asintió pero antes de salir del salón se acercó un momento al caldero aprovechando que Sirius se había agachado para amarrarse el zapato. Luego dejó con rapidez el aula y se dirigió directamente al despacho de la señora Pomfrey, a pesar del dolor de las llagas se podía ver una sonrisa triunfante en su rostro.
Era una fortuna que el pus de bubotubérculo estuviera un poco diluido ya que la señora Pomfrey solo necesitó unas gotas de poción para curarlo, de todas maneras le untó una crema y le puso una venda en la mano recomendándole que no se la quitara hasta el otro día. Severus no regresó al aula de pociones sino hasta después de la cena, allí estaban James y Sirius con escobas, cepillos y trapero intentando limpiar un terrible pegote que estaba hasta en el techo, el origen del pegote parecía ser exactamente el lugar en que él y Sirius estaban haciendo la poción unas horas antes.
- ¡Ah! Profesor... lo siento, no sabía que estaba ocupado, yo...
No importa Severus, sigue y siéntate, por favor – el profesor McAffey tenía una enorme cara de satisfacción, parecía que le hubieran dicho que le doblaban el sueldo o que le daban la orden de Merlín primera clase.
- Yo venía para preguntarle si tenía que repetir la poción o algo así – dijo Severus poniendo la cara más cándida que pudo encontrar (algo que en él parecería imposible pero dadas las circunstancias lo había logrado) – como tuve que salir temprano de clase...
- No te preocupes Severus – dijo el profesor con una voz empalagosa y dando la impresión que iba a explotar de la felicidad – no fue tu culpa ausentarte así que no hay deberes – y luego mirando peligrosamente a Sirius continuó - estoy seguro que si hubieras estado hubieras podido evitar ese horrible accidente que obligó a suspender la clase...
- Pues por el estado del salón es evidente que pasó algo pero no me atrevía a preguntarle que fue lo que sucedió profesor...
- Apenas te retiraste a la enfermería, el señor Black se las arregló para hacer explotar el caldero en el que hacía su poción, y como la poción que estabamos preparando es muy inestable, los calderos de los otros estudiantes comenzaron a explotar y fue necesario evacuar el salón y suspender la clase – Sirius perecía estar a punto de saltar sobre el profesor y partirlo en pedacitos, iba a abrir la boca para hablar pero James le dio una patada por lo bajo y negó con la cabeza, haciendo que su amigo no dijera nada. En cuanto a Severus y el profesor no se sabía cuál de los dos estaba más contento.
- De todas maneras es una fortuna que el Señor Black y el Señor Potter tuvieran que cumplir su detención el día de hoy ya que le han ahorrado mucho trabajo al pobre de Filch – las caras de James y Sirius se pusieron muy rojas y Severus parecía escuchar atentamente al profesor aunque en realidad aguantaba unas enormes ganas de reír – aunque... ahora que recuerdo necesito que lleves una nota a la profesora McGonagall, es una nueva detención para Black, se supone que aquí están los mejores de pociones y si no sabe controlar una simple poción es mejor que cancele el curso.
- Dicho esto McAffey salió del salón para traer la carta, Severus comenzó a reírse a mandíbula batiente y esquivó por muy poco un cepillo que James le había lanzado a la cara.
- Eso no se hace, Potty – dijo haciendo voz suave y empalagosa – podrías terminar como tu amiguito – y miró a Black que se había puesto de pie.
- ¡¡¡¡¡Tu eres el culpable!!!!! – gritó Sirius intentando safarse de James quien intentaba retenerlo con todas sus fuerzas. - ¡Tu le hiciste algo a esa poción antes de salir del salón!
- Ya vez las maravillas que suceden cuando se agregan alas de mariposa a una poción en que se deben adicionar cabezas de cien pies y que es inestable y está cercana a otras pociones inestables – dijo Severus mostrando el techo y las paredes de las que colgaba una pegajosa sustancia gris – agradece que no fue peor.
- Me las vas a pagar maldito – dijo Sirius intentando saltarle encima pero siendo detenido por James.
- Lo mismo dijiste la vez pasada y parece que me la estoy cobrando yo de nuevo – continuó Severus con una sonrisa – y lo mejor de todo es que no he tenido que mover mi varita.
- Porque eres un pobre cobarde que lo hace todo a escondidas, no enfrentas las cosas como hombre sino como una rastrera serpiente que es lo que eres – dijo James mirándolo con odio, en verdad quería provocarlo. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Severus y sus ojos centellearon de furia, dio un paso hacia los dos muchachos pero al ver la sonrisa de triunfo de James notó la trampa y se contuvo con un violento movimiento.
- Di lo que quieras, Potter – dijo Severus serenando su voz y sus facciones – aquí lo único cierto es que les estoy ganando y ustedes están perdiendo todo y esta vez Dumbledore no podrá ayudarles.
En ese momento entró el profesor McAffey y entregó un pergamino sellado a Severus quien prefirió salir inmediatamente del salón aunque no sin antes dirigir una mirada de triunfo a Sirius y a James.
Se dirigió de inmediato al despacho de la profesora McGonagall que estaba calificando algunas tareas y le entregó la carta.
- Gracias señor Snape – dijo la profesora después de leer la carta - ¿Me podría usted decir en que lugar se encuentra en profesor McAffey?
- Está en el aula de pociones junto con Black y Potter – respondió Severus con voz suave que intentaba esconder una macabra sonrisa.
- ¿Con Black y Potter? – la profesora parecía un poco alarmada, pero al recordar que el alumno de Slytherin estaba en su presencia se controló y continuó – Gracias señor Snape, ya puede regresar a su sala común.
Severus salió del despacho de la profesora, iba a tomar el camino de la torre oeste pero luego escuchó abrirse la puerta del despacho de la profesora, como supuso que ella se dirigía a las mazmorras prefirió bajar y hacer que ella lo viera entrar en la sala común para evitar problemas.
Bajó por las escaleras opuestas por las que iba la profesora, pero de todas maneras llegó a tiempo para encontrarse de frente con ella en el Gran Comedor.
- ¡Ah!, nos encontramos de nuevo señor Snape – por alguna razón el tono de la profesora no era de total placer, pero eso no le importó a Severus.
- Buenas noches de nuevo profesora – dijo Severus con voz empalagosa – en estos momentos me dirigía hacia mi sala común – añadió rápidamente como si temiera un posible regaño por parte de la profesora.
McGonagall sonrió a su pesar al ver la cara de temor que había puesto Severus – Eso es evidente señor Snape – dijo con voz más suave – sé cuanto tiempo se tarda en ir desde mi despacho hasta las mazmorras, no se preocupe no le quitaré ningún punto a Slytherin por que estar fuera de su sala común en estos momentos - Severus respiró como con alivio y siguió su camino hacia las mazmorras junto con la profesora.
En el primer pasadizo McGonagall siguió derecho en dirección al aula de porciones mientras que Severus tomó el pasadizo lateral que conducía a su sala común, se paró frente al enorme tapete detrás del cual estaba escondida la entrada pero no dijo la contraseña, simplemente escuchó atentamente hasta que se alejaron los pasos de la profesora, cuando ya no se escuchaba ningún ruido se devolvió rápidamente, intentando no llamar la atención y tomó el camino hacia la torre oeste. Cuando entró en el salón vio una gran cantidad de alumnos que estaban reunidos por grupos frente a varios calderos, unos recitaban palabras, otros agregaban ingredientes en los calderos, otros agitaban y otros revisaban los libros.
- Llegas tarde – dijo Spencer al ver entrar a Severus – Nott ha estado apunto de arruinar tres pociones en lo que llevamos aquí.
- Ya me encargo – dijo Severus con sequedad, le molestaba el tono que usaba ese chiquillo algunas veces. – Nott, ven aquí.
- ¡Por fin llegaste! – dijo Nott emocionado – me tocó hacerme cargo de todo mientras no estabas, ese Spencer es realmente insoportable – agregó dirigiendo una mirada de odio al Chico que en ese momento ordenaba a uno de sus compañeros adicionar más ingredientes a la poción.
- No te preocupes – dijo Severus intentando evitar una pelea, en ese momento era lo que menos necesitaba – y ponte con los informes sobre las pociones.
- La noche pasó rápidamente, Severus mantuvo a raya a Nott quien estuvo a punto de lanzar un tarro de veneno de basilisco sobre Spencer, y eso pudiera haber puesto en peligro la poción ya que este último estaba muy cerca del caldero.
Era una suerte que al otro día no tuvieran clases, en realidad había partido de Quidditch pero Severus odiaba ese deporte así que no le importaba si quiera ir al partido. De todas maneras jugaban Gryffindor contra Ravenclaw y como era obvio los leones ganarían el partido gracias a su "espectacular" buscador.
Cuando Severus se despertó no había nadie en la sala común, la habitación estaba ampliamente iluminada por la luz del sol, Galatea no estaba en su percha y Severus supuso que estaría cazando ratas o en la lechucería, miró el extraño reloj de su mesita de noche, indicaba las doce del día, ya era hora del almuerzo. Severus se cambió rápidamente y bajó al gran comedor, tenía mucha hambre y no se creía capaz de esperara hasta la hora de la cena.
Se escuchaba una gran algarabía en los alrededores, el partido de Quidditch ya había terminado y como era de esperarse Gryffindor había salido vencedor, por lo que los mayores gritos provenían de esa mesa. Los de Ravenclaw estaban un poco tristes aunque después se unieron a la celebración general, mientras que los de Slytherin miraban a todos de malas maneras y parecían con ganas de pegarle a alguien
- Te perdiste un buen partido, Severus – dijo Nott mientras se servía varias papas en su plato.
- Tu sabes que a mí el Quidditch no me interesa en lo más mínimo – Severus miraba con odio a James quien en ese momento estaba jugando con su snitch y era aclamado por una gran cantidad de admiradoras – es un idiota – luego miró alrededor y frunció el entrecejo - ¿Has visto a Galatea?, no estaba en la habitación.
- Pues esta mañana vino a que yo la alimentara – dijo Nott con un poco de disgusto – se comió cinco platos de cereal y quería más.
- Eres un refunfuñón, Harvey – dijo Severus – aunque me preocupa que no venga a almorzar.
- Seguro quedó muy llena con todo lo que desayunó – Nott llenaba de nuevo su plato y a Severus le hizo gracia que su glotón amigo se quejara que su lechuza comiera mucho.
El almuerzo terminó y Galatea aún no regresaba, Severus prefirió ignorar el hecho y una vez salió del gran comedor se dirigió a la biblioteca par intentar adelantar sus deberes, sabía que el domingo no tendría tiempo ya que había decidido que esa noche no trabajarían para poder descansar, pero el domingo se reunirían desde después del desayuno hasta que terminaran las pociones.
Galatea regresó en la noche, traía una carta y se veía un poco cansada.
- ¿Qué te pasa? – dijo Severus preocupado - ¿Por qué estás así?
Severus tomó la carta de la pata de la lechuza, la desdobló y comenzó a leer, era una nueva carta de sus padres, lo acosaban más que nunca con que tenía que terminar las pociones y entregarlas a tiempo, no sabía por qué tanta presión, ya estaba comenzando a cansarse, él sabía como hacer las cosas, no era la primera vez que le pedían que entregara las pociones antes de tiempo y nunca lo habían molestado tanto.
Tiró la carta sobre la mesita de noche, acarició la cabeza de Galatea quien ya estaba dormida en su percha "De todas maneras dije que hoy iba a dormir" y se dejó caer sobre las cobijas olvidándose del resto del mundo.
El domingo fue un día fatal, tal como lo había dicho Severus todos se reunieron en el salón después del desayuno y comenzaron a trabajar frenéticamente para terminar las pociones, las más simples no estuvieron listas hasta la hora de la tarde, mientras que había algunas que parecía que no se querían cocinar. La mayoría de los del grupo estaban hambrientos, pero no había oportunidad de comer nada. Severus recordó los dulces que Nott le había regalado en Navidad, todavía le quedaban algunos así que envió a Nott por ellos a la sala común y los repartió de la mejor forma que pudo entre los presentes. Sabía que no calmarían mucho el hambre pero por lo menos entretendrían el estómago hasta la hora de la comida.
A la hora de la cena envió a los que se veía más hambrientos al gran comedor y les recomendó que les subieran algo de comida al resto. Al cabo de una hora el salón se llenó del delicioso olor de carne asada, así como de papas y jugo de calabaza. Severus no se explicaba cómo se las habían arreglado para llevar todo eso sin regarlo ni levantar sospechas pero luego de un rato no le importó, estaba delicioso.
Era media noche cuando terminaron la última poción, Severus se sintió feliz. Era cierto que faltaba dejarla cocinar por media hora pero eso ya no importaba, las pociones estaban listas y solo había que dejarlas enfriar, ahora el problema sería transportarlas, era obvio que Galatea no podría llevar sola el contenido de todos los calderos y usar las lechuzas del colegio sería peligroso. Severus apagó el fuego con su varita y dejó reposar la última poción, una vez estaban frías comenzó a llenar y a rotular varios frascos junto con la ayuda de otros tres compañeros. Eran más de cien frascos, no había oportunidad para que Galatea pudiera llevarlos todos.
- Podríamos usar un hechizo reductor ¿no? – dijo Tina Powell que estaba terminando de rotular un frasco.
- Es una buena idea pero aún así Galatea no podrá llevarlos todos, sería mucho peso – contestó Severus llenando otro frasco y rotulándolo.
- Yo puedo prestar mi lechuza – dijo Spencer – creo que entre las dos lo podrán llevar todo.
- De todas maneras creo que es mejor conseguir otra lechuza – dijo Severus y luego golpeó su frente con la mano como si se acordara de algo - ¡Es cierto! Los padres de Nott enviaron su búho ayer, suponían que lo podíamos necesitar. Creo que entre los tres podrán llevarlo todo.
- Bién – dijo Tina – creo que podemos ir reduciendo estos frascos...
- No – dijo Severus rápidamente – lo mejor es meter los frascos en las cajas y reducirlos con estas, así no se perderá ningún frasco.
En ese momento otros estudiantes que acababan de entrar comenzaron empacar los frascos en las cajas y a aplicar el hechizo reductor a las que estaban llenas. Severus escribió una carta explicando el hechizo que contenían las cajas y envió que despertaran a las lechuzas para que partieran de inmediato.
Galatea, estaba un poco enfadada pero al ver su misión se dispuso a obedecer y agarró dos de las cajas con sus patas, eran un poco pesadas, pero la lechuza las levantó y partió por la ventana, la lechuza de Spencer y el búho de Nott siguieron el ejemplo y se perdieron en la espesura de la noche. Era la primera vez que Severus podía respirar con tranquilidad en semanas, miró su reloj, eran las tres de la mañana pero no le interesó, por fin había terminado su trabajo y así fuera una hora podría dormir con tranquilidad.
Severus se dirigió a su habitación y quedó dormido de inmediato sobre la cama, al día siguiente (en realidad el mismo día pero más tarde) despertó algo adolorido y con unas enormes ojeras pero feliz, había terminado por fin de hacer esas tediosas pociones. Bajó a desayunar y no pudo evitar notar que Black y Potter lo miraban de una manera extraña y se decían algo por lo bajo, no le importó, aún disfrutaba el doble castigo recibido por Black y la detención de Potter. En realidad dudaba que hubieran podido terminar de limpiar la mazmorra, pero eso lo sabría después del desayuno ya que su primera clase del día era pociones.
Como lo había sospechado aún quedaban algunas manchas grises en las paredes y el techo, pero aún así el ánimo de McAffey no había disminuido para nada, algo le hacía suponer que el nuevo castigo de Black sería terminar de limpiar el salón sin magia.
Debido a que Thompson no regresaba, le tocó trabajar de nuevo con los Gryffindor aunque esta vez fue con Potter. El buscador de Gryffindor intentaba controlarse para no pegarle a Snape que lo miraba con cara muy burlona y de vez en cuando daba miradas desdeñosas hacia el lado en el cual estaban trabajando Black y Evans.
Esta vez no ocurrió ningún extraño accidente como en la clase anterior, pero McAffey aprovechó para quitarle cinco puntos a Gryffindor porque James miraba mal a su compañero de trabajo, de todas maneras les tocaba hacer un ensayo sobre las pociones que habían preparado y el profesor ordenó hacerlo de manera individual "Recuerden que no acepto dos ensayos iguales".
Al salir del salón Black y Potter se acercaron sospechosamente a Severus pero el profesor McAffey salió del salón a tiempo evitando cualquier ataque o represalia.
El resto de las clases fueron igual que siempre, aunque le resultaron menos tediosas "tal vez es porque ya no tengo que preocuparme por esas pociones", pensó Severus con felicidad. Aunque esta solo duró hasta que la profesora Trust les dijo que tendrían que entregar su proyecto de clase el lunes después de semana santa, - Que sería en tres semanas – dijo la profesora mirándolos a todos con seriedad. Eso hizo que el estómago de Severus se revolviera, en tres semanas tendría que ver de nuevo a sus padres y lo que es peor al Señor Oscuro, y según lo publicado en esos días por el profeta tenían mucha actividad y algunos de ellos habían sido apresados por lo que supuso que los ánimos no serían los mejores del mundo.
La perspectiva no era muy alentadora pero no había nada que hacer, en la hora de la cena se quedó mirando con tristeza el plato vacío de Galatea, sabía que su lechuza no regresaría por lo menos hasta dentro de dos días pero no le gustaba estar sin ella, de todas maneras lo único que podía hacer era esperar.
- Pareces aburrido – dijo Nott que en esos momentos miraba divertido a una niña de Hufflepuff que se había quemado con la sopa y estaba a punto de llorar.
- No es nada – dijo Severus con prontitud – lo único que sucede es que estoy un poco cansado, ya sabes, por lo de las pociones y lo único que quiero en este momento es dormir.
- Yo pensé que estabas preocupado por que ya se acerca la Semana Santa – dijo Nott dejando ver el miedo en su voz y en su rostro
- ¿Por qué habría de estar preocupado? – preguntó Severus intentando parecer natural aunque en esos momentos un terrible escalofrío cruzó su espalda y le hizo sentir como si se deslizara un cubo de hielo por su interior.
- Bueno... la verdad no me gusta la perspectiva de Semana Santa – dijo Nott un poco incómodo – es... pues han estado muy ocupados y es posible que la bienvenida no sea muy agradable que digamos – agregó con rapidez como si pensara que Severus podía malinterpretar sus palabras.
- No te preocupes, Harvey – dijo Severus intentando parecer sereno aunque en el fondo concordaba con su compañero – este año hemos hecho las cosas bien y no cero que nos vaya a afectar lo que pasa
- Eso espero yo...
- Ya te dije que no hay problema, en todo caso me voy a mi cuarto, estoy muy cansado y quiero descansar – Severus dejó sus cubiertos sobre el plato y salió rápidamente de la sala común, sentía que se notaba mucho que estaba mintiendo así que decidió irse de ese lugar.
- Ya en su habitación (la cual se encontraba totalmente desierta porque todos estaban comiendo) no se acostó a dormir ni mucho menos, simplemente se tendió sobre su cama con sus negros ojos muy abiertos y recostó su antebrazo izquierdo sobre su frente, su mirada parecía perdida y su ánimo ausente pero sus pensamientos se movían a la velocidad de la luz; miles de pensamientos pasaban por su mente, cada uno más desalentador que el anterior, no podía creer soportar lo que se vendría y eso que aún no lo sabía todo............
A pesar de estar la puerta cerrada, se escuchaba un fuerte murmullo, en realidad más perecido a un rugido que a otra cosa, se escuchaban fuertes pasos y el frenesí estaba presente en todas partes.
Ese murmullo y el chirrido que hizo la puerta al abrirse para dejar salir a August Fessenden fue lo que despertó a Severus. Este miró sobresaltado a ambos lados de su habitación, esta nuevamente se encontraba desierta, pero completamente iluminada por el sol que entraba a través de las ventanas, aunque unos antes segundos todo estaba oscuro porque la noche anterior él había corrido las cortinas de su cama antes de acostarse a dormir.
Ya son las 10:00 a. m. – dijo para sí Severus al mirar el extraño reloj de su mesita de noche. Eso no era bueno, obviamente el no haber dormido durante una semana había surtido su efecto (aunque con un día de retraso, tal vez por la emoción de haber acabado a tiempo) pero por culpa de eso ya había perdido gran parte de las clases de la mañana y no podría encontrar una buena excusa para dar a los profesores, en realidad un "lo siento, me he quedado dormido", no parecía ser ni lo adecuado ni lo suficiente para esperar la indulgencia de alguno de los estrictos profesores.
Severus decidió no perder más tiempo y se levantó rápidamente de la cama, ahora el murmullo se escuchaba más claro y fuerte, pero él estaba tan preocupado por su retraso que en realidad no le interesaba saber a que se debía, así que se dirigió al baño y se arregló lo más rápidamente que pudo (se bañó en solo cinco minutos, lo que establecía todo un récord). Una vez hecho esto abrió con rapidez su baúl y sacó algunos libros que metió en su mochila, la cual no había desocupado el día anterior por lo que esta estaba muy pesada, aún así se dirigió a todo correr a la puerta de la habitación y al abrirla se quedó pasmado.
Lo que antes era un rugido, ahora eran las voces claras de los alumnos de Slytherin, algunos de los cuales se dirigían por el pasillo a sus respectivas habitaciones. Severus descargó su maleta en un lugar cercano a la puerta y bajó a la sala común, allí observó una gran cantidad de alumnos de primero hasta séptimo que se encontraban reunidos, aunque el lugar era espacioso no se podía casi ni pasar, y menos hablar, las diferentes conversaciones se mezclaban unas con otras y era casi imposible entender las palabras que se decían. Se observaban algunos grupos que hablaban muy agitadamente pero había otros que parecían no interesarse en lo mas mínimo por la situación, y se reían como siempre; entre los de este último grupo se encontraba Spencer Murray, el cual jugaba al snap explosivo con otros de primero en una mesa cercana a la chimenea.
Aún así, Severus pudo ver cerca de la ventana el pálido semblante de Nott, que miraba a todos lados con preocupación y se sobresaltaba al escuchar algún ruido o ver que alguien se acercaba a hablarle. Aunque Nott siempre le había parecido un estúpido, Severus sabía que esa no era una conducta habitual en él por lo que pensó que era mejor acercarse a él para averiguar que era lo que estaba sucediendo.
Nott no vio a Severus sino hasta que este estuvo a dos pasos de él, pero cuando lo hizo se puso más pálido de lo que estaba y no pudo reprimir un escalofrío que subía por todo su cuerpo, lo que hizo que Severus frunciera el ceño.
- ¿Qué vamos a hacer? – preguntó un asustado Nott a Severus que se acercaba con expresión taicunda – esto es muy grave Severus vamos a tener muchos problemas con...
- ¿De qué demonios estas hablando? – replicó Severus sin dejar a Nott terminar con su frase - ¿Problemas con qué?, ¿Por qué no están todos en clase?
- ¿No...No sabes lo que ha sucedido? – dijo Nott mirando a Severus muy asombrado
- Si te lo pregunto es por que no lo sé – respondió Severus de malas maneras pues comenzaba a impacientarse por ese lenguaje a medias y porque unos de primero comenzaron a gritar estruendosamente cerca de su oído
- Han suspendido las clases esta mañana – dijo Nott mirando con recelo a los de primero, y luego bajando la voz hasta un susurro que hizo que Severus tuviese que cercar su oído a la boca de Nott para poder escuchar – dicen que los profesores han recibido informes de reuniones de grupos que apoyan al Señor Tenebroso desde Hogwarts y que el domingo hubo un movimiento importante......... Severus, si se llegan a enterar que nosotros......
- ¡Silencio! – dijo Severus a Nott con un ademán imperioso y ojos chispeantes. Su piel había tomado al color de la leche agria pero al ver que unos de cuarto que se encontraban sentados cerca lo miraban sospechosamente serenó al momento sus facciones, desapareció el brillo de sus ojos y su piel retornó a su color normal, con lo que continuó diciendo a Nott con una voz más suave y una semi sonrisa para evitar sospechas – no puedes hablar de eso y menos aqu
- Pero Severus que.....
- ¡Escúchame de una buena vez, grandísimo animal! – casi gritó Severus perdiendo la paciencia pero recobrándose al punto viendo que los de cuarto volteaban a mirarle nuevamente y que Nott fruncía el ceño marcadamente, lo que podría empeorar la situación – no podemos hacer nada por el momento, hay que esperar para ver que es lo que sucede, pero debes mantenerte sereno y no dar indicios de sospechas.
Nott no respondió nada y seguía con el ceño fruncido aunque al ver que el tono de Severus se había suavizado un poco.
- Si nuestros padres se enteran....
- Mira, Harvey – dijo Severus muy lentamente porque estaba a punto de perder la paciencia de nuevo y podría muy fácilmente lanzar alguna maldición a Harvey para que dejara de ser tan idiota - nuestros padres no tienen por que enterarse, es posible que a algún idiota se le haya escapado alguna palabra por lo que tenemos que hacer es actuar con naturalidad – Severus miró alrededor y vio a Spencer con los otros de primero – mira – agregó señalando la mesa en que el muchacho jugaba al snap explosivo – estoy seguro que Spencer también sabe de los rumores y se está comportando con naturalidad, si un chico de primer año puede hacerlo con mayor razón tú que ya estás en séptimo y tienes más experiencia.
Nott puso mal gesto, en realidad Spencer no le gustaba para nada y le parecía odiosa la manera en que Severus los comparaba, parecía reprocharle no tener el temple que tenía el chico...
- Yo se como debo comportarme...
- Eso está muy bien – respondió Severus con frialdad y sin notar o sin importarle el tono de resentimiento que había en la respuesta de Nott – ahora si tienes algún trabajo que adelantar puedes ponerte a hacerlo, o ponte a jugar alguna cosa – continuó Severus haciendo una mueca – yo por mi parte me voy a mi habitación puesto que tengo un trabajo que terminar y además voy a intentar dormir otro poco.
Severus se dirigió nuevamente a su habitación dejando a Nott solo con su mal humor, cosa que en realidad no le importaba, a decir verdad tenía cosas más importantes de las que preocuparse....
Tal vez en su afán de entregar las pociones a tiempo no se había dado cuenta que tantos alumnos con ojeras y cerca de una torre que estaba prohibida podrían parecer sospechosos... Pero el problema ya no era ese, era evidente que suspender las reuniones estando tan cerca la Semana Santa podría ser algo peligroso, además si sus padres o el Señor Tenebroso se llegaban a enterar... en realidad no quería pensar lo que podría pasarle, él era el jefe del grupo y sabía que un error así no se lo perdonarían... Pero también era evidente que si no se descubría nada (lo que sería una suerte) los profesores estarían vigilando cada vez más de cerca a los alumnos y espiarían cada uno de sus movimientos...
Sin saber como (debido a ese mar de preocupaciones que tenía) Severus se quedó dormido nuevamente y solamente despertó cuando escuchó la voz de Nott que parecía cansada de pedirle que se levantase.
- ¿Qué quieres? – preguntó Snape con voz somnolienta mientas se restregaba los ojos intentando alejar el sueño
- Tenemos que bajar al gran comedor – dijo Nott – el profesor Dumbledore ha citado allí a todo el colegio.
- ¿Han dicho algo? – preguntó Severus ya completamente despierto aunque tratando de parecer indiferente
- No, lo han mantenido todo en secreto, hasta nos han hecho almorzar aquí y solo hasta hace unos diez minutos ha venido McAffey a pedirnos que bajemos al gran comedor – respondió Nott que seguía muy pálido pero que reprimió un escalofrío como queriendo demostrar a Severus que sabía como debía comportarse ante la situación
Severus y Nott se dirigieron el un principio a la sala común en donde el profesor Remulus McAffey estaba esperando que se reunieran todos los alumnos para llevarlos al gran comedor. Lo que en la mañana eran rugidos, ahora eran murmullos suaves, los estudiantes hablaban en voz baja como si temieran ser escuchados por sus vecinos y Severus pudo observar que había unos semblantes más pálidos de lo normal algunos de los cuales lo miraron con preocupación al verlo llegar, Severus decidió ignorarlos y por su parte se dedicó a observar a Spencer, el cual parecía no haberse inmutado con su llegada y se veía tan tranquilo como siempre. Severus no mudo menos que admirar el temple de ese niño, aunque por un momento por su mente cruzó la sospecha que esa tranquilidad tuviera otro significado; Spencer fácilmente podría haberlos delatado y Dumbledore haberle prometido indulgencia, pero un leve fruncimiento de cejas de este al indicar McAffey que se dirigieran al gran comedor le disipó parte de sus dudas, además recordó que los padres de Spencer eran de los más leales a Lord Voldemort (a pesar de no ser mortífagos activos) y era evidente que no le permitirían ni le perdonarían colaborar con Dumbledore.
Los de Slytherin salieron de su sala común y se dirigieron al gran comedor con McAffey a la cabeza, allí ya se encontraban ubicados los estudiantes de Gryffindor y Hufflepuff, mientras que los de Ravenclaw se acercaban por un pasillo lateral. Pasaron unos diez minutos más, ya todos los alumnos se encontraban en sus respectivas mesas y los profesores se encontraban en la parte alta, pero el director de Hogwarts no aparecía. Algunos alumnos hablaban agitadamente y Severus pudo observar que en la mesa de Gryffindor, Potter y sus "amiguitos" hablaban por lo bajo y le lanzaban sospechosas miradas de vez en cuando.
- ¿Será que nos van a dejar encerrados aquí hasta que alguien confiese algo? – preguntó asustada una niña de pelo rubio y muy liso que era de segundo año y estaba sentada a tres personas de Severus.
- No seas tonta Stephany – respondió un niño de cabello castaño y ondulado – no pueden hacer eso y además no creo en esas tonterías que se dicen por ahí deben ser solo rumores para asustar a los alumnos
- Pero Charles si todo el mundo...
- Todo el mundo no es nadie – respondió sentenciosamente el niño haciendo que su amiga lo mirara de mala manera – aún así Dumbledore no tardará en decirnos la verdad de lo que sucede...
Severus hizo una media mueca al escuchar la conversación cercana, pero aún así había algo que no entendía... ¿Por qué solo hasta ahora ocurría algo?, aunque en cierto modo era un alivio que esto hubiera pasado ya que de lo contrario no podría haber entregado las pociones, era muy extraño, no debían tener muchas pistas... Lo único que podía hacer era esperar a lo que dijera el profesor Dumbledore
- Ahí se acerca Dumbledore – dijo Nott con voz sorda, haciendo que Severus volteara a verle y observara su extrema palidez y dos enormes gotas de sudor que corrían por su frente.
En efecto, en ese momento se abrió la puerta del gran comedor y todos los alumnos voltearon a mirar, el profesor Dumbledore se acercaba con paso rápido hacia la mesa de los profesores, despedía una gran y fuerte aura y si se le miraba con fijeza parecía tener un halo plateado a su alrededor. Severus pudo ver un rastro de furia mal disimulada en sus ojos, lo que podía ser producto de no haber encontrado nada, eso lo tranquilizó un poco pero era mejor no apresurarse a sacar conjeturas.
- Buenas tardes – dijo Dumbledore con voz calmada y ya sin el rastro de furia que había visto Severus hacía algunos segundos. El director no tuvo que esperar a que los alumnos se callaran para proferir su saludo, era tal el interés de todos por conocer que era lo que sucedía que apenas lo vieron entrar no se escuchaba ni el zumbido de una mosca, parecía incluso que los alumnos hubiesen dejado de respirar para escuchar más atentamente.
- Como habrán podido notar hoy ha sucedido algo inusual en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería – continuó Dumbledore con voz enérgica pero baja – me refiero a la suspensión de las clases del día de hoy – en ese momento se escucharon algunos murmullos seguidos por voces clamando silencio, algunos se adelantaron hacia la punta de sus asientos dispuestos a devorar las siguientes palabras que salieran de la boca del director.
- Supongo que sabrán que me he visto en la obligación de convocar a una reunión extraordinaria de profesores – en ese momento hizo una pausa, la audiencia estaba más silenciosa que un sepulcro, solamente se veían los últimos rayos de sol en el cielo encantado que iluminaban todas las cabezas que se encontraban dirigidas hacia el director.- esto debido a que se han recibido informes sobre una situación preocupante que se ha presentado en el colegio – en ese momento algunos profesores se revolvieron en sus asientos un poco incómodos como esperando que Dumbledore continuara con su discurso lo más rápido posible.
- Como ustedes saben desde hace ya algunos años hay un mago que se ha encargado de aterrorizar al mundo mágico y al mundo muggle por razones que él cree correctas, me refiero a Lord Voldemort – en ese momento un estremecimiento recorrió toda la sala, algunos profesores y alumnos se pusieron lívidos al escuchar este nombre y otros más saltaron de sus asientos, pero Dumbledore pareció no prestar atención a esta reacción. Severus se puso muy pálido y reprimió un escalofrío mientras pensaba "¿Cómo se atreve a pronunciar ese nombre?" - este mago ha estado buscando seguidores en todas partes y lamentablemente parece que la escuela de Hogwarts no es la excepción.
En ese momento se perdió el silencio anterior y todos comenzaron a hablar en diferentes tonos, algunos parecían asustados y miraban a su alrededor como si esperaran un ataque repentino. Severus frunció el entrecejo y escuchó a Stephany Host diciendo con voz aguda "¿Ves Charles?, te lo dije". En ese momento algunos de Slytherin voltearon a mirarlo (entre ellos Spencer que ahora estaba muy pálido) y Nott quien estaba a su lado le dio un codazo por lo que Severus tuvo que indicarles con la cabeza y con el gesto que mantuvieran la calma.
Dumbledore esperó pacientemente a que los alumnos digerieran un poco lo que acababa de decir y al cabo de unos minutos levantó su mano pidiendo silencio, indicando que deseaba continuar por lo que el silencio retornó con la misma inmediatez con que se había roto.
- Mientras ustedes se encontraban en sus respectivas salas comunes hemos hecho un exhaustivo registro de los terrenos del colegio – continuó Dumbledore mientras Nott pasaba de pálido a lívido y comenzaba a temblar violentamente por lo que Severus tuvo que patearlo con fuerza para que se calmara pero esto provocó que el muchacho gritara con lo cuál todos voltearon a mirarlos. Severus no sabía que hacer, ahora Dumbledore tenía su vista fija en ellos, parecía que sus brillantes ojos azules quisieran leer hasta el fondo de su alma por lo que desvió con rapidez su vista e hizo que Nott también desviara la suya susurrándole por lo bajo que profiriera alguna disculpa.
- Lo siento – dijo Nott tartamudeando y mirando fijamente la mesa – me golpee la rodilla.- En ese momento Dumbledore aclaró su garganta y todos voltearon a mirarle, Severus lanzó a Nott una mirada llena de odio que hizo estremecer al chico y este iba proferir una disculpa pero Severus le hizo callar con un ademán indicándole que deseaba saber lo que diría Dumbledore a continuación.
- Infortunadamente nuestra búsqueda ha sido infructuosa – continuó Dumbledore completando lo que quería decir cuando Nott había gritado. Severus respiró y desarrugó el ceño, eso era bueno, pero faltaba ver que más tenía que decir el director. Obviamente las cosas no se quedarían de ese tamaño. – Aún así se ha decretado que los alumnos no podrán estar fuera de sus salas comunes después las seis de la tarde, se deberán reunir con los prefectos y jefes de cada casa para asistir a las comidas y las consultas que deseen hacer en la biblioteca deberán ser informadas a su respectivo prefecto o jefe de casa, los cuales serán los encargados de llevar a la sala común los libros que se necesiten. No es necesario agregar que en las zonas que de por sí ya son prohibidas en casos normales, no puede encontrarse ningún alumno, desde las seis de la tarde los profesores y prefectos estarán haciendo rondas por los pasillos para evitar cualquier infracción de las normas. Está claro que cualquier incumplimiento por parte de alguno de los alumnos acarreará como castigo la expulsión inmediata y en caso de comprobarse alguna relación con cosas que pongan en peligro al mundo mágico o muggle será juzgado por el ministerio de magia y llevado a Azkaban.
Los profesores y alumnos se miraron asustados, era evidente que el profesor Dumbledore no había anunciado antes su decisión a nadie y que esta era mucho más fuerte de lo que muchos esperaban, en especial la parte de ser llevados a Azkaban hacía que muchos prefirieran acatar a cabalidad las órdenes del profesor. Severus pudo sentir nuevamente la potente aura de Dumbledore y comprendió que este no estaba jugando. En realidad no sabía por qué Dumbledore no había descubierto el cuartito del cuarto piso de la torre oeste, él debía conocer como nadie el castillo y las contraseñas de todos los cuartos secretos. De todas maneras era evidente que no podía regresar al menos por un buen tiempo a ese lugar, sobre todo si se montaba la vigilancia que el director había sugerido, en todo caso tenía que buscar algún medio para hacer una reunión, al menos una semana antes de la Semana Santa...
