Cap. 10: Celos y deseo
Y allí se encontraba de nuevo, recreándose una y otra vez en la misma imagen.
Hacía ya unas semanas desde que Hermione presenció a Ron y la chica misteriosa. No podía negar que no había pensado bastante en el tema. Por suerte, había estado bastante ocupada con el trabajo y eso había implicado todo su esfuerzo mental. Si su trabajo empezaba a ser una distracción para no pensar en Ron, desde luego era preocupante.
Hermione suspiró, por enésima vez, y le dio un sorbo a su taza de café.
Se encontraba sentada en el sofá, relajándose después de la comida. Detrás de ella se encontraba Lavender, fregando los platos en la cocina.
-¿Se puede saber qué te pasa? Llevas unos días bastante distraída… así sentada en el sofá, con la mirada perdida y esos suspiros, das un poco de penita, querida.
Hermione volteó los ojos y se giró hacia ella con una sonrisa exasperada.
-¡Nada de dar pena! Solo… estaba pensando.
Y volvió a girarse.
Oyó como se cerraba el grifo y pronto Lavender se sentó a su lado.
-Pensar, ¿sobre qué?
-Nada en particular…
Lavender siguió insistiendo, pero justo en aquel momento apareció Luna por el apartamento, cargada con bastantes bolsas y un ramo de globos.
-¡Oh, vaya! ¡Estás aquí! Se supone que no debías ver esto…
Hermione se rió divertida.
-No importa, Luna. Todos los años descubro vuestra fiesta sorpresa…
Quedaban ya pocos días para su cumpleaños y durante todos los años en que habían vivido juntas, Luna había intentado celebrar una fiesta sorpresa, pero al final Hermione siempre acababa enterándose. Aún así le parecía un gesto muy tierno y se lo agradecía.
Luna refunfuñó y empezó a colocar las cosas.
-Siempre hay una primera vez para todo… ¿por qué estás aquí? ¿No ibas al cine con Ron?
Ante aquello, Lavender, que se había estado riendo de Luna hasta el momento, se tranquilizó y miró a Hermione con inquietud. Ella le ignoró.
-Al final no.
Se encogió de hombros y agarró el libro que había estado fingiendo leer.
Aquello fue una indirecta que Lavender captó, y dejó de interrogarla. Por el momento.
…
Por fin había llegado el día de su cumpleaños. Hermione hacía como que no sabía nada, pero no podía evitar reírse cuando veía a Luna atareada de un lado para otro.
En el trabajo, los chicos de la casa le hicieron una pancarta muy bonita y comieron tarta. Fue un día muy divertido.
Finalmente, cuando llegaron al apartamento después del trabajo, la fiesta le esperaba en casa. Allí se encontraba la familia Weasley, algunos compañeros de trabajo y, cómo no, Lavender, Seamus, Neville, Alicia y Lee. También Draco y Pansy. Hermione pronto se percató de que Romilda no andaba por allí.
Tras quitarse algo de confeti del pelo, y entre risas y vítores, saludó a cada uno de los invitados.
Por un lado estaba muy alegre de compartir aquel día con sus seres queridos, pero por otro, estaba algo nerviosa. Hacía unas semanas que no veía a Ron, desde el incidente. Desde entonces había cancelado o evitado todos los planes que tenían juntos, pues necesitaba aclararse antes de pasar tiempo con él.
Pero allí estaba, esperándole con una sonrisa radiante y los brazos abiertos. Hermione le abrazó como a todos los demás y él le besó la mejilla, que ella sintió arder. Se separó de su aroma y continuó con los demás.
Pasaron el resto de la noche comiendo, bebiendo y bailando, pequeños grupos se formaban a lo largo de toda la sala y charlaban y reían. Hacia media noche, llegó el momento de los regalos.
Se trataron sobre todo de libros y discos, sus amigos sabían lo que realmente le gustaba. Sonrió complacida a todos y les agradeció.
-¡Espera, espera! Falta uno-intervino Luna, que le entregó un pequeño paquete ante la mirada atenta de todos.
Al abrirlo y observarlo, no pudo evitar algunas lágrimas de emoción.
Se trataba de varias fotos enmarcadas en las que salía con sus amigos, con los señores Weasley, con los chicos de la casa…
-¡Muchísimas gracias, es genial!
Luna y ella se abrazaron y todos aplaudieron, contentos.
Después de aquello la fiesta continuó, y Hermione estaba más feliz que nunca. Sin embargo, era ya tarde y algunos invitados empezaron a irse. Draco y Pansy, que tenían a su bebé, y los señores Weasley, que tenían que volver a su casa. Además, según ellos ya llegaba "la hora golfa" y ese no era lugar para unos mayores como ellos. Hermione se rió y los acompañó a la salida.
Estaba en la puerta despidiéndose de ellos, cuando Ron apareció en escena.
-¿Ya os vais?
-Sí, hijo, ya es hora…-dijo Molly- Pasáoslo muy bien, ¡y tened cuidado!
Le dio un beso a ambos y se fue con Arthur escaleras abajo.
Entonces, ella y Ron se quedaron a solas. Ella sentía como él la miraba, así que le sonrió cordialmente y se dispuso a volver a la fiesta. Sin embargo él la agarró de la mano y la arrastró fuera, hasta el pasillo.
-Espera
-Oh, vamos, Ron, qué clase de anfitriona…-pero no pudo continuar porque él posó sus dedos sobre su boca, para hacerla callar.
-Shh. Tranquila, todos lo están pasando bien. Eres una anfitriona genial, pero necesitaba este momento a solas contigo. Así que relájate.
Hermione asintió, no muy segura. Sólo deseaba que quitase sus dedos de su boca, ya que le estaba volviendo loca.
-Toma, esto es para ti. Luna quería añadirla con las demás, pero me pareció más apropiado dártela en persona y en privado, no quería acaparar la atención en el collage.
Le tendió un trozo de papel que pronto Hermione identificó como una foto de ellos dos juntos. Hermione sonrió agradecida.
-Dale la vuelta-le dijo él.
Entonces Hermione se emocionó de verdad. La foto estaba dedicada con un poema:
Me gustan las ojeras de tus ojos,
de no dormir por estar aprendiendo.
Me gusta tu cabello sin arreglar,
porque tienes mejores cosas que hacer.
Me gustas que te quejes,
porque se nota que piensas por ti misma.
Me gusta que te vistas como quieras,
porque sabes que tienes el derecho a hacerlo.
Me gusta que luches por lo que consideras correcto,
no eres domesticada, y eso es lo que más me gusta.
Es por todo eso, que me encantas…
-Ron, es muy bonito…-dijo con la voz algo rota, y sin levantar la mirada.
No sabía qué hacer en ese momento, más que temblar de arriba abajo. Aquello definitivamente le había explotado en toda la cara. Estaba enamorada de Ron.
Aquello era lo más bonito y sincero que nadie le había dicho. Y tenía ganas de besarlo, de lanzarse a sus brazos.
Él le agarró suavemente la barbilla con su cálida mano, y la hizo mirarle a los ojos. Él le sonreía tiernamente, y Hermione sólo podía seguir en silencio.
¿Por qué hacía eso? ¿Por qué estaba pasando esto? Él tenía novia, eran sólo amigos, había una familia y amigos de por medio…
-Eres una persona muy especial, Hermione. Nunca lo olvides.
Ella sintió que le explotaba el corazón, y ni si quiera pudo sonreír. Sólo se quedó mirando fijamente a Ron, como si estuviese perdida, como en shock.
Entonces escucharon unos gritos y unas risas provenientes de la fiesta, al otro lado de la pared, y la magia se rompió. Hermione volvió en sí. Negó con la cabeza, y se apartó de él.
-Muchas gracias, Ron, ha sido genial.
Esta vez sí le sonrió y entonces volvió a la fiesta.
…
Al día siguiente, ya bien entrada la tarde, Hermione se despertó. La fiesta había durado hasta muy tarde y algunos invitados se fueron cerca del amanecer.
Se dio una ducha y se puso un pijama cómodo para andar por casa. Entonces miró a su tocador, donde se encontraban las fotos que le regalaron la noche anterior. Vio la de Ron, y no pudo evitar sentir un vuelco en el corazón. Se ponía nerviosa sólo de pensarlo.
La noche anterior, después de que le hiciese el regalo, huyó en cuanto pudo y pasó el resto del tiempo evitándolo. Se lo pasó muy bien con sus amigos, pero aún así no pudo evitar estar nerviosa durante toda la noche.
Decidió dejar el tema aparcado durante un momento y se dirigió hacia la cocina, para comer algo. Esperaba encontrarse allí con Luna y Lavender, pero para su sorpresa, no se encontraban en casa. Estada todo solitario y silencioso, hasta que un ronquido sonó por toda la sala.
Hermione, que se estaba haciendo un café, dio un gran respingo debido al susto, y casi tiraba el café. Se asomó hacia el lugar de donde provenía el ruido, para llevarse una sorpresa. Se trataba de Ron, que dormía en el sofá.
Al principio Hermione se quedó muy extrañada, pero después, viendo su postura, sus ronquidos y su babeo no pudo evitar reírse. Entonces el chico se despertó, aún con los ojos pegados y el cabello revuelto.
-¿Se puede saber qué haces ahí parada riéndote?-se quejó.
-Me rio de ti, ¿qué haces ahí dormido?
Ron comenzó a incorporarse en el sofá y a desperezarse.
-Ayer era demasiado tarde para volver a casa según Luna y Lavender, y me obligaron a quedarme aquí.
-Vaya… pero no tenías que haber dormido en el sofá, es frío e incómodo…
-¿Y dónde iba a dormir? ¿Contigo?-le preguntó el chico pícaramente, ya totalmente despierto.
Hermione se ruborizó al instante.
-Bueno, yo…
-Sí, no habría sido la primera vez. Pero ayer no había quien te encontrase, así que decidí quedarme aquí, tampoco iba a colarme en tu habitación…
Hermione asintió, aunque se dio cuenta de que una parte de ella deseaba que lo hubiera hecho.
-¿Eso es café?-preguntó el chico, señalando la taza que Hermione sostenía en sus manos y sacándola de sus pensamientos.
Hermione reaccionó y asintió. Entonces el chico le quito la taza de las manos y comenzó a beber.
-¡Eh! ¡Eso es mío!
Ron le dedicó una sonrisa encantadora.
-Gracias-y siguió bebiendo.
Hermione le fulminó con la mirada y se dirigió hacia la cocina, para servirse una nueva taza.
Cuando volvió al salón, se sentó junto al chico en el sofá.
-Qué morro tienes-le espetó.
-Oh, vamos, es sólo un poco de café. Sé bueno con tu invitado, anoche mismo te quejabas de tus cualidades como anfitriona.
Genial, una referencia a la noche anterior. Pero esta vez Hermione decidió que debía dejar de evadir el tema, tenía que aclarar las cosas con el chico de una vez por todas. ¿Desde cuándo ella huía de sus problemas?
-Bueno, en realidad no lo digo sólo por el café…
Ron alzó las cejas, extrañado.
-¿Y entonces?
Hermione le miró durante unos segundos, dubitativa.
-Sé que tienes Ron, te ví con ella. Y no me parece bien que si tienes un compromiso con otra persona, vengas a dormir conmigo o cosas así… claro, no conozco los detalles de vuestra relación, y desde luego no iba a pasar nada entre nosotros, pero aún así…
-¡Eh, eh, eh! Para el carro, ¿de qué novia hablas?
Hermione volteó los ojos.
-Vamos, Ron. Quizás no quieres que los demás lo sepan, sé que pueden ser muy pesados y cotillas a veces… pero a mí no tienes que mentirme.
-Hermione, no tengo ninguna novia. En serio-le dijo totalmente serio.
Ante la reacción y el rostro del chico, Hermione comenzó a dudar. ¿Y si se había equivocado? El chico parecía hasta molesto ante una afirmación así.
-Estás loca, Hermione, no sé de dónde has sacado algo así… ¿y se puede saber dónde y con quién me viste?
-Cerca del Green Park, abrazando a una chica morena.
Ron se rió.
-Es Parvati, mi terapeuta. Bueno, ahora ex-terapeuta. Sólo quedamos para tomar un café y ponernos al día, he creado una buena relación con ella. Al igual que tú con Draco.
Hermione entonces se sintió la chica más tonta sobre el planeta. Se había obsesionado demasiado con Ron, y había llegado a especular de aquella manera.
-Vaya…-comentó mirando hacia su taza con cierta culpabilidad.
-Bueno, no importa. Al menos me lo has preguntado y no has seguido con esas ideas en la cabeza, no quiero que pienses que tengo novia.
De nuevo Hermione sintió un vuelco en el corazón. ¿Qué quería decir con aquello? Levantó la vista y lo miró, interrogándole con la mirada. Entonces, detectó perfectamente aquella mirada, la mirada del deseo, como Ron la había mirado en otras ocasiones. Se sintió derretir por dentro, y quiso seguirle el juego, pero otra parte de ella la apartó rápidamente del juego.
-¿Y dónde están Luna y Lavender?-preguntó, rompiendo el contacto visual.
Observó como Ron parecía un poco confuso y decepcionado.
-Lavender se fue con Seamus hace un rato, me despertaron. De Luna no sé nada, sólo sé que no ha pasado en todo el día por aquí.
-Vaya centinela estás hecho-bromeó Hermione.
-Es lo que tiene dormir en medio del salón…
-Oh, vamos, no me hagas sentir culpable.
-Por cierto, ¿dónde te metiste anoche? La verdad es que últimamente has estado inlocalizable…
-Pues no sé, por ahí, con la gente-intentó evitar el tema.
-¿Te pasa algo?-le preguntó Ron, mirándola fijamente.
-¿Qué? No, claro que no… ¿qué iba a pasarme?
-No sé, te noto rara últimamente. Esquiva.
-¡Qué va!-rió con naturalidad- Sólo he estado liada con el trabajo.
Después se creó un silencio incómodo.
-Entonces, ¿te gustó el regalo?-Ron atacó de nuevo.
-Sí, claro, Ron, ya te lo dije.
-Sí, pero no sé… es un regalo muy emotivo, y me dio la impresión de que te quedaste muy fría, quizás esperabas otra cosa…
-Tranquilo, me encantó-dijo apretándole la mano con cariño. Que tuviese miedo de traspasar los límites con Ron no quería decir que fuese a menospreciar aquel grandioso gesto.
El chico sonrió, complacido.
-Seguro que es lo más bonito que un chico te ha regalado jamás-le dijo con tono picarón, alzando las cejas.
Hermione bufó, ofendida, y apartó su mano de él. Qué manera más grosera de romper el momento.
-Eres un idiota
-Venga, quién se pica, ajos come…-dijo el chico mientras se acercaba a ella en el sofá-Dime que no me encantó-le dijo en un tono sensual, casi un susurro.
Hermione levantó la vista y se encontró con aquel mar azul a escasos centímetros de distancia. ¿De verdad estaba jugando a aquello de nuevo?
-No, no puedo decir eso. Pero-le dio un empujón hacia el otro lado del sofá, poniéndose a continuación frente a él-eso no quiere decir que no haya disfrutado con otros chicos de otros maravillosos regalos. No te creas tan egocéntrico.
Ron sonrió, divertido.
-Te pones preciosa cuando discutes.
Hermione se ruborizó, aunque no le dio tiempo a pensar demasiado en lo que Ron le había dicho ya que el chico se abalanzó sobre ella y la besó, mientras la tumbaba en el sofá. De la sorpresa, Hermione no pudo casi ni resistirse.
-Ron… Ron…-intentaba hablarle entre beso y beso.
El chico bajó de su boca a su cuello, y a pesar del placer que aquello la producía, Hermione pudo hablar.
-Ron, no…
-Vamos, no me digas que no lo estabas deseando tú también-le susurró al oído.
Hermione se mordió el labio con fuerza, sintiendo un escalofrío por todo su cuerpo.
-Sí, pero no sé…
-Sólo déjate llevar-y volvió a besarla con pasión.
Y sus deseos se hicieron realidad, se dejó llevar. Al fin y al cabo sólo había una vida, y había que disfrutarla.
…
Una hora después, se encontraban los dos en la cama de Hermione, totalmente sudados y exhaustos, mirándose y riéndose. Él la acariciaba y ella le daba dulces besos.
-¿¡Hermione!?-les interrumpió la voz de Lavender, llamándola. Acababa de llegar a casa.
-¡Maldita sea!-susurró Hermione, y se puso de pie de un brinco.
Ron se incorporó en la cama, tenso.
-¡Venga, venga! ¡Escóndete!-le dijo Hermione, mientras se ponía una bata.
El chico se precipitó hacia el baño personal de la chica. Ella se adecentó un poco en el espejo y después salió hacia el salón.
-Hola, Lavender… ¿dónde estabas?-intentó ser lo más natural posible.
-Con Seamus. ¿Te acabas de levantar?-le preguntó mientras le examinaba con la mirada.
-Eh… sí, más o menos.
-Increíble… la fiesta de ayer te dejó cansada, ¿eh?-se rió.
-Sí, la verdad que sí… ¿y dónde está Luna?
-Creo que fue a comer a casa de sus padres, o algo así. Como aún estabas durmiendo no te dijo nada.
Hermione asintió.
-Creo que voy a darme un baño relajante y después veré la tele, ¿te apuntas a alguna peli?
-Sí, sí, claro. Voy a ducharme yo también.
Agradecida, se fue corriendo hacia su habitación.
-¿Ron?
-Sigo en el baño.
Hermione se dirigió allí, y se encontró al chico apoyado en uno de los muebles, totalmente desnudo.
-¿No te ha dado tiempo a vestirte o qué? En fin… Lavender se va a dar un baño, es nuestra oportunidad para que salgas sin que te vea…
-Vale, vale, está bien…-dijo el chico mientras se acercaba a ella con una sonrisa pícara-Pero antes de eso no me libro de una ducha.
La quitó la bata con facilidad y la atrajo hacia él. Al sentir su brazo en su cadera desnuda, y el tacto de sus vientres chocar, Hermione se estremeció de placer, y se dejó hacer.
El chico la arrastró hacia la ducha y comenzaron a besarse bajo el agua.
Mientras Hermione sentía los besos y las penetraciones del chico en su cuerpo, contra aquellos fríos azulejos y aquella agua caliente empapándoles, se sintió completamente extasiada y abstraída del mundo, como nunca antes lo había estado.
Y entonces se dio cuenta de que, a pesar de esforzarse en lo contrario, aquello tarde o temprano iba a pasar. Lo suyo con Ron era inevitable.
