Sugerencia: Si puedes, consíguete la canción del cap para que lo sientas mejor n.n!
ADVERTENCIA:
Si estás deprimido por muy mínimo que sea, te recomiendo que no leas este capítulo. Es en serio, mejor guárdalo para cuando te encuentres neutro en tus sentimientos o feliz y quieras deprimirte... Los dejo.
TELL ME, WHAT YOUR HEART SAYS?
Nana ...… WarCry
CAPÍTULO DÉCIMO
El Rojo de la Sangre
Una pesadilla, eso era, la más horrible pesadilla que hubiera tenido en su vida. Con cadenas mágicas aprisionando sus muñecas, sin oportunidad de huir, sin libertad de moverse de la posición en la que se encontraba, terrible dolor en el corazón marcaba el ritmo de las lágrimas que recorrían senderos antes trazados y su mente vagaba por recónditos lugares, lejos de ahí, de aquel lugar donde su cuerpo se encontraba, lejos del ser que mantenía a su libertad prisionera, lejos, muy lejos del hedor a muerte que rondaban el aire anunciando cuan cerca estaba, jugando con sus sentidos y recordándole, como si ya fuera necesario, cuan idiota había sido al intentar escapar a un castigo por tanto años.
La puerta se abrió dejando pasar a un pequeño as de luz que momentáneamente le pareció la luz del sol pero se apagó, la luz de una varita dio la bienvenida a sus ojos ya acostumbrados a la oscuridad.
-Aún no entiendo como el Lord te permite vivir, bastardo. Pero eso no implica que no te castigue ¿verdad?- Aquella voz taladraba sus oídos. Que quería hacer con él, no le importaba ya.
Alejó su cabeza y la recostó en la pared, prefirió no mirar esa luz que podía darle libertad, si tan solo tuviera fuerzas para luchar pero el cansancio y la tristeza las habían menguado poco a poco, morir, simplemente, sería más fácil.
El enemigo se ha ido
Pero pronto ha de volver
-¿Por qué tan apagado, Severus?- Preguntó al ver la poca atención que le prestaba -Es una lástima que no puedas ver como destruimos a Potter- Rió con ironía mientras estiraba violentamente los cabellos negros del prisionero -Sabemos cuanto lo odias ¿Por qué traicionaste al señor?-
-Cállate, McNair-Respondió con odio evitando así que escuchará un gemido de dolor.
-No estas en posición de decir nada, traidor- Escupió con rencor el verdugo.
-Al menos no ando arrastrándome como lacra a las faldas de un media sangre- Una bofetada le izo callar y sangrar el labio
-¿Cómo te atreves a hablar así del mago más poderoso?-
-Para que negar lo evidente, quiere destruir a los que son media sangre o sangre sucias, cuando el mismo entra en ellos-
-Él es poderoso- Una patada en el abdomen.- Heredero de Salazar Slytherin- Terminó sujetando el rostro del ojinegro y apuntando con la punta iluminada de la varita.
-Y eso no quita que es un hijo de un muggle idiota ¿o sí?- Lo miró con odio, mientras las cadenas apresaban sus muñecas impidiéndole avanzar.
Cuando suenen sus tambores
De seguro moriré
-¿Te atoraste?- Rió con ganas y burla al ver a Severus luchando contra las cadenas que se empeñaban en detenerlo- Vamos, golpéame, si puedes- Continuó riéndose mientras se alejaba y observaba el rostro desesperado de su interlocutor.
-Idiota- Susurró mientras veía lo lejos que se había situado y dejaba de luchar al mismo tiempo.
-¿Te cansaste? Que lastima, te veías tan- Fue cortado por una certera patada en la cara por parte de Severus que se había levantado repentinamente.
Sin darle tiempo a que se repusiera realizó un salto golpeándolo del otro lado de la cara , provocando que con la fuerza del impacto soltase la varita y esta saliera volando, y en el último intento estiro lo más que podía su brazo. Maldita la suerte que tenía, la varita cayó justo en su mano.
Aprovechando la desorientación de su vigilante susurro un "Nox" y un "Desmaius" fue lanzado en dirección a McNair; un golpe sordo le aviso que había dado en el blanco. Con algo de dificultad apunto a su otro brazo y con un "Finite" soltó los amarres de sus manos. Viéndose libre camino a tientas hacia la puerta … Pero esta se abrió antes de que él llegara.
-Petrificus- Se oyó en la habitación y pronto un ruido se dejó escuchar. Severus Snape se encontraba en el piso totalmente inmóvil- Con que aún tienes ganas de luchar. Bien por mí- Lord Voldemort se hallaba en el linde de la puerta jugando con su varita.
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-¡Albus¡Albus!-Se escuchaba el grito de alguien desde afuera de la gárgola que custodiaba la entrada a su oficina- ¡Por Merlín! Abre ya-
-¿Pero qué es ese escándalo tan terrible?- La profesora de transformaciones se acercó al hombre que gritaba desesperado.
-Minerva, por favor, necesito hablar con Albus. Urgente.-
-Tranquilo, Percy. ¿No deberías estar en el Ministerio?- Preguntó un tanto preocupada por la urgencia del joven.
-Si, pero necesito hablar. Ahora ¡No hay tiempo!-
-Varita de Regaliz- Dijo la subdirectora y la gárgola comenzó a moverse lentamente dejando paso a las escaleras, de allí a la oficina del director.
-Percy Weasley. Que gusto volverte a ver aquí, en Hogwarts, pero siéntate muchacho ¿un caramelo de limón?-
-No, gracias-
-¿Qué te trae por aquí, hijo?- Preguntó el anciano sentándose detrás de su escritorio.
-Atacaron el condado de Pigtown al norte de Noruega. Mortífagos … Batalla- Comenzó a trabarse.
-Calma ¿a qué te refieres con ataque?- Interrogó el anciano un tanto preocupado por aquella información que el mismo desconocía. Cada ataque le era informado por su espía, su más querido compañero de trabajo y amigo que arriesgando su vida, cada llamado del señor oscuro, asistía. Le era completamente desconocido el ataque del que le hablaba el joven frente a él, era casi imposible que el propio Severus no se hubiera enterado e informado.
-Se lo que estas pensado, Albus. Pero sigo pensando igual que los demás-
-Que el ministerio, querrás decir- Dijo entre dientes Minerva mirando severamente al muchacho que alguna vez fue su alumno.
-Severus Snape es un ex mortífago con cargos en contra de su persona por asesinato, tortura de muggles y magos, por ser un servidor del QUE-NO-DEBE-SER-NOMBRADO- Prosiguió Weasley como todo un diplomático ante el director de el colegio.
-Tengo ple- Comenzó pero fue cortado de la forma más brusca posible.
-¡No vine a discutir eso!- Exclamó fúrico el mensajero del Ministro de Magia- Hay un ataque mientras tu estas aquí debatiendo cuan fiel es ese- ese-¡ese hombre!-
Con algo de angustia Dumbledore se levanto de su asiento y se dirigió a la puerta, pidió amablemente le siguiera a los presentes y bajo la escalera de caracol con prisa, al mismo ritmo se dirigió a las mazmorras que se encontraban prácticamente del otro lado de donde ellos se encontraban. Con una rapidez nada digna de un hombre de su edad, el anciano alcanzó las habitaciones de su compañero. Tocó tres veces anunciándose pero la respuesta fue nula. Insistió cada vez con más nerviosismo al no obtener respuesta desde adentro. Haciendo uso de su autoridad, con un movimiento de varita la puerta fue abierta.
Oscuridad total era lo que se encontraba en aquel lugar, una oscuridad que daba miedo. La chimenea hace tiempo que estaba apagada, Percy encendió su varita para poder escudriñar adentro. La mesa que fungía como escritorio se encontraba intacta, con un pedazo de pergamino en su superficie y una pluma tirada con algo de tinta volcada manchando varias de las hebras que la formaban. La habitación se encontraba como si hubieran salido de emergencia. Severus Snape había desaparecido y la alarma a la Orden del Fénix fue dada.
Flawkes surco los cielos a gran velocidad llamando a los miembros de tan prestigiosa organización, anunciando la batalla iniciada hace ya tiempo, dando coordenadas de aparición y un mensaje del propio Albus: Snape, al parecer, los había traicionado.
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Entre nubes de humo, lagunas de fuego y escombros de casa deshechas, danzaban sombras oscuras a la luz de un sol radiante. Una danza de felicidad, de júbilo, de victoria. Bailaban al son de un glorioso tema de derrota contra los demás. Cuerpos sin vida regados entre sus pies, formaban un cuadro de colores; rostros ensangrentados, muecas de espanto, brazos y piernas fracturados marcaban el hilo de una batalla. Si, entre ellos, como guiados por el éxtasis de la muerte, mortífagos reían después de varios meses de lucha, por primera vez en mucho tiempo, habían ganado a la Orden del Fénix en un ataque. El traidor fue descubierto y ahora la victoria estaba al alcance de sus manos. No más planes fallidos, ahora, tenía el factor sorpresa de su lado.
Han muerto todos los míos
Solo yo... Sigo en pie
Poco a poco aquellos seres se fueron retirando del lugar para, seguramente, seguir celebrando su victoria. Escasos minutos después aquel desértico terreno se vio vació y lleno de tranquilidad. Se escuchaba el sonido del aire chocando contra las ruinas de las aún humeantes casas, rugiendo entre las ramas de los pocos árboles que se mantenían en pie milagrosamente y aún así, a pesar de aquellas plantas, la vida ya no reinaba ahí, el silencio era cortado por el crujir de la madera entre las manos del fuego.
Todos eran mis amigos
Pero pronto los veré
De la nada aparecieron cuerpos vestidos en túnicas negras con un fénix en plata bordado como escudo, frente a la avanzada se encontraba un anciano de larga barba blanca, lentes de media luna y que miraba con horror el escenario que se encontraba frente a ellos. La batalla que se supone habían ido a apoyar, había terminado hace tiempo. De cara a ellos se disponía un cuadro de destrucción, de muerte, de pánico, de miedo, de amenaza … Frente a ellos, estaba la clara advertencia de la rapidez, de la maldad de la que eran capaces aquellas personas que querían cambar el mundo, una clara forma de expresar la muerte y destrucción de aquel que se oponga a Lord Voldemort.
Pues yo también estoy herido
Herido de gravedad
-¿Alguien vivo!- Se escuchó gritar de entre los recién llegados- ¡Somos aurores!-
-Dejen de gritar ¡ahora!- Clamó Albus con clara amenaza implícita.
Pero como respondiendo al llamado de aquel que aún conservaba las esperanzas de que alguien aún se mantuviera en este mundo y conciente, una sombra de capa gris se levanto de entre cuerpos mutilados, sus cabellos con tonos oscuros y tierra mezclados, su rostro con manchas de lodo, su túnica desgarrada en varias partes, sus ropas rasgadas cerca de las muñecas, en las rodillas, el pecho, el abdomen… pero así, a pesar de todo, sus ojos dorados brillaban con temor a la vista de los demás. Si, la distancia era considerable, pero ¿cómo no reconocer a un compañero en un campo de batalla donde todo ha terminado? Remus Lupín se alzaba victorioso de entre los escombros, quien a pesar de las magulladuras en su cuerpo caminaba con paso lento hacia ellos.
Albus Dumbledore, comandante de las tropas del Fénix, miraba con aliento aquel cuerpo que caminaba hacía ellos y guiado por la felicidad de encontrar a uno de los suyos vivos convoco un escudo a su alrededor para evitar cualquier daño a aquel sobreviviente, pero el escudo no fue enviado … Detrás del caminante otra sombra se había levantado.
Lo sé al ver correr mi sangre
Ávida de mi escapar
Con lentitud y cansancio, aquel nuevo ser avanzaba hacia el cuerpo del lobo, su rostro cubierto por una mata de cabellos negros, sus pasos cansados y con mucho esfuerzo, sus manos sangrantes se mostraban debajo de las mangas de su túnica, no portaba máscara blanca, pero después de la batalla ¿en quién confiar?
-L-Lup-pin- Remus oyó el susurro bajo y tenue, lleno de dolor, de su nombre.
Con terror de que fuera un mortífago y quisiera atacar a su ex profesor de Defensa, el anciano con un rápido movimiento de su varita lo atacó. El hechizo paso rozando a Lupín, que se quedo paralizado por el repentino ataque por parte del director.
-¡Noo!- Gritó, pero fue muy tarde, el conjuro impactó en el cuerpo del hombre que estaba atrás con furia, provocando que el figura se encorvara por el golpe y luego cayera pesadamente sobre el suelo. Su rostro se vio descubierto en la caída- ¡Deténganse!- Pidió mientras corría hacia el cuerpo
De este cuerpo malherido
Que nunca dudo en arriesgar
-Me descubrió. La-lamento no haber-rles informado de-del ataque- Entre espasmos de dolor susurró con voz queda. Una despedida de perdón. Las palabras dichas hieren y más, cuando sabes que no podrás conseguir el perdón. Un paso en falso y la perdición había llegado a ellos.
-Tranquilo, Severus. Te vamos a llevar a San Mungo y te vas poner bien- Le respondió Remus con una voz queda ya que el también estaba herido.
Su vida en pos de un sueño
-Gracias por el aliento, pero no puedo más- y con eso aquellos ojos negros como la noche se comenzaron a cerrar para ya no volver más a la luz del sol. Mezclando lágrimas saladas y gotas de sangre, el hombre de dos caras, aquel que sirvió a dos amos, se despedía de la vida. –Solo – tragó en medio del dolor- solo dile que lo amo- Y entre la oscuridad que sus ojos veían un pequeño punto de luz crecía dándole la mano.
Que ya no conseguirá
-Aléjate del traidor, Remus- Se oyó la voz de Albus detrás de él- Aún muerto, será juzgado-
-¿Albus? Voldemort lo descubrió, no podía avisar del ataque- Se quejó el lobo
Me atare a mi estandarte
-Es... her-he-moso- Un alma... solo un alma que pedía descanso... y amor... solo eso pidió en vida... solo eso pedía ahora...
Fiel símbolo de mi fe
-¿Estás tan seguro de confiar en él?-
-Tu lo haces ¿no?- Defendió al medio difunto mientras procuraba que su cuerpo ya no sufriera más, poco a poco veía como el alma de su colega se desprendía de su cuerpo y los últimos suspiros comenzaban a salir, diciendo adiós a una vida de horror y miedo, de dolor y angustia, despidiéndose de un mundo sin valor- Mira las heridas, solo míralas…. No son de guerra, no son hechizos- Dijo mientras enseñaba las muñecas ensangrentadas del hombre al anciano, donde se podía ver la sangre coagulada alrededor de ella, heridas a medio cerrar, quemaduras- ¿Una herida sana tan rápido?-
-Por Merlín ¿Qué hice?-Se arrodilló junto al cuerpo del profesor de pociones.
-Desmayarlo, pero esta muy débil, tenemos que llevarlo pronto a curación-
Si llega antes la muerte
Que ellos me encuentren en pie
Pero que lenta es la gente cuando se trata de arreglar problemas ¿verdad? La frase se quedo en el aire porque comenzaron a movilizarse hacia el hospital, un traslador no oficial fue hecho para mandar el cuerpo al ala de urgencias en la clínica, y pronto Remus, Albus y Arthur desaparecieron para reaparecer en el atrio del hospital.
Fue demasiado el tiempo que emplearon en pláticas… Severus Snape nunca llego vivo a San Mungo, murió poco antes de que Albus Dumbledore se diera cuenta, murió escuchando las palabras de odio y traición que salieron de la boca de su mentor. Se alejó de este mundo con los sueños rotos, las esperanzas perdidas y un dolor terrible, desesperación, impotencia. La muerte no elige momento ni tiempo, solo llega… y no importa cuanto te esfuerces en tratar de alejarla, nunca ganas, y te deja vació. Hay veces en que no basta los ruegos, que no basta cuan feliz fue tu vida o cuan terrible, no importa si pasaste hambre, si pasaste frío, si sufriste o te regocijaste. No importa cuanto tiempo pediste para poder soñar, cuantos deseos tengas de ganar, de cumplir un sueño… no importa, simplemente te vas… simplemente…
Y de la gente que se queda pidiendo perdón, tratando de olvidar los errores y pedir perdón cuando ya no hay a quien pedirlo ¿Qué hay de ellas¿De los que aman? Aquellos que quisieron decir algo y cuando encuentran la oportunidad de decirlo, tristemente descubren que ya no está ¿qué hay de ellos? Y de los que descubren cuan maravillosos fueron los momentos a su lado cuando ya se ha ido ¡qué con ellos? De los que descubren el amor cuando ya no hay nadie a quien darlo, cuando esa persona que les hizo cambiar el mundo ya se ha ido ¿qué hay de ellos¿Qué hay de los sueños que se quedan sin cumplir¿de las promesas hechas¿Se quedan rotas?
En pie y desafiante
Como yo siempre viví
La vida sigue, él ya no… pero la vida sigue, el mundo sigue, la guerra sigue. Afuera el odio y el terror invade cada hogar, a cada persona… la destrucción se avecina…
-Es tiempo de guerra- Susurró Remus Lupín al viento y de pronto, como si el tiempo hubiese corrido más lento, todos y cada una de las personas que se encontraban en la sala de espera del hospital se movieron a una velocidad terriblemente lenta, con ansias giro su rostro hacia el pasillo y pudo ver una sombra de ojos rojos entrar y salir con una rapidez extraordinaria, le pareció ver a la muerte con sus propios ojos, tan parecida a Voldemort... tan parecida… Y todo volvió a la normalidad.
-Lupín ¿estás bien?- Se oyó la voz de una mujer hablarle muy cerca.
Que tengan claro en sus mentes
Que yo jamás me rendí
-¿No paso alguien vestido de negro?- Preguntó muy alarmado
--No, deberías descansar y revisar esas heridas, comienzas a alucinar- Fue la respuesta antes de que Tonks se retirara.
-¿A quién, Severus?. ¿A quién?- Remus se paso las manos por el cabello en claro signo de desesperación... no sabía que hacer con las últimas palabras de su colega y jamás lograría entenderlas...
( T.T :'(
Y estoy perdiendo el sentido
Ya casi no puedo ver
Aún más lejos de donde el caos y del terror que se había cernido momentos antes, muy lejos de todo, un joven observaba las estrellas nacer en el horizonte que se oscurecía con el pasar del tiempo; sus piernas, encogidas cerca de su pecho, guardaban el calor que tanto necesitaba su corazón... aún en sus manos reposaba una nota en pergamino, de caligrafía soberbia y tinta negra... junto a él, un trébol se posaba.
-¿por qué?- un suspiro escapo de sus labios aún mirando el cielo. Nada tenía sentido, en realidad desde el principio no lo tuvo. Miro con añoranza las llamas del fuego que crepitaban con calma. Los días de Diciembre habían llegado hace poco y el frío anunciando el invierno se había instalado en el interior del castillo.
-Harry. Es hora de la cena. Vamos. ¡Muévete!- Hermione le sonrió nerviosa a su amigo tendiéndole la mano para que la siguiese, a su lado, su pelirrojo amigo le miraba extrañado.
Muerte espera un momento
Que pronto han de volver
-Voy- Se levanto, se calzó y sujeto la mano de su amiga.
-Y dinos ¿Quién es esa admiradora secreta que te trae con tantas cartitas y flores¿eh¡- Ron no pudo soportar y abrió la boca recibiendo un codazo por parte de la castaña.
Harry se mantuvo en silencio todo el trayecto, su mente rondaba todas las nota que tuviese en sus manos. Las palabras iba y venían sin sentido. Acarició sus labios recordando el corto beso que compartiese días antes, un brillo se instalo en sus ojos al comprender.
Veo venir una dama sonriendo hacia mí
-Nada fue mentira- Susurró entrando al Gran Comedor y mirando al frente donde noto al equipo de profesores en colores oscuros.
-Mis queridos alumnos- Habló Albus Dumbledore aún sentado en su silla, se notaba cansado, su semblante deteriorado, no lucía sus típicas túnicas llamativas sino una, donde el color azul marino era sobrio- Hoy, pido un minuto de silencio- se quito los lentes de media luna, sus ojos se notaban apagados y acuosos- Hoy, mis muchachos, me es difícil decirles que hace unas cuantas horas, un integrante del cuerpo docente de la institución ha fallecido- Varios "Oh" y "¿quién?" se dejaron escuchar en el gran comedor- El profesor Severus Snape trabajó bajo este techo 17 años, el mejor profesor de Pociones que Hogwarts hubiera visto, el mejor... Les pido un minuto de silencio en su honor- y calló. Las cinco mesas quedaron silenciosas.
Si esa dama es la muerte
¿quién tiene miedo a morir?
-"guarda mi corazón para ti y déjame morir creyendo que lo tomaste como tuyo"- Harry miraba silencioso el pedazo de pergamino entre sus temblorosas manos. Ahora tomaba sentido para él. Y una y otra y otra vez las mismas palabras se repetían en su mente, torturándolo. Una lágrima rodó por su mejilla.
Viene cantando una nana
De mi tierra natal
Hermione le observó atenta y con la mirada del pecoso apoyándola, sujeto la nota que Harry tenía en sus manos y leyó. Un suspiro salió de sus labios con cada frase, pero cuando llego a la firma... sus ojos se llenaron de lágrimas... con pesar, mostró la carta a Ron. El joven solo leyó la firma "S.S." y poso sus ojos en su amiga que soportaba las ganas de llorar. Harry aún miraba sus manos que temblaban, la castaña poso el pedazo de pergamino en ellas y el pelinegro solo lo estrujó y se llevo las manos al pecho, encorvándose. Ambos amigos miraron a su camarada y lo abrazaron.
Me la cantaba mi madre
-Él, ya no está ¿verdad?- El ojiverde gimió entre los brazos protectores de sus compañeros rompiendo el silencioso peso de la muerte.
-No, Harry, ya no está-
Nunca la podré olvidar...
6:28 p.m. 12/01/06
6:10 p.m. 20/04/06 Hola! Si llegaste hasta acá, te felicito! n.n! Eres valiente. Debo decirles que la última parte... donde lo de Harry, fue un martirio escribirlo T.T no paraba de llorar y quería eliminar el cap y escribir otro, pero fui fuerte n.n! La canción se aglomera al final, pork al principio no kedaba XD, no sé si lo habrán notado... Sé que muchos no se esperaban esto. Esto es la primera línea de la historia (caps 9 y 10) iba a tomar otra pero, sucedieron varias cositas... Más informes en el foro de la historia n.n!
Devi Riddle Black de Lupín
Miembro del Clan Riddle
Oh. Oh. Oh...
