CAPITULO 10: NUEVO OBJETIVO

Por fin, los reyes de Arendelle marcharon en dirección a donde parecía que se encontraba Franz. Elsa y Hans fueron seguidos por un grupo de soldados de Arendelle y por Ferdinand. Leo y Georg fueron seguidos, a su vez, por algunos soldados de Oeste, y por Jorgen. Eugene llevó a Rapunzel, por su insistencia, y a un puñado de soldados de Corona. Finalmente, el rey Espen de Trondheim llevó a un grupo de sus soldados. No sabían si se trataba de una trampa. En el camino hacia allá, varios aldeanos de Arendelle siguieron la procesión, en apoyo a sus reyes.

Finalmente llegaron. Cerca del valle de los trolls, encontraron al rey Hardrada y a Franz alrededor de una fogata. Ésta tenía encima un enorme caldero negro que contenía un líquido de colores que producía aquella columna de humo. Junto al rey y al príncipe de Troms, se encontraba una figura encapuchada y encorvada.

-Es él- murmuró Ferdinand al verlo, deteniéndose para quedar de pie junto a los reyes de Arendelle- es Noxius, el brujo del que les hablé. Tengan cuidado-

Elsa y Hans fruncieron el entrecejo y asintieron. No le tenían miedo. Ferdinand trató de calmarse. La vista de su padre era intimidante, pero sabía que no debía mostrar su miedo.

-Vaya, vaya, por fin llegaron nuestros invitados de honor- dijo el rey Hardrada, mostrándoles su característico enorme mazo negro y su sonrisa retorcida- realmente no debieron haber venido esta noche, ¿sabían? Es luna llena…-

-Tu reino nos ha causado ya suficientes problemas, Hardrada- dijo Hans en tono molesto y orgulloso- no solo a Arendelle, sino también a Oeste y a Trondheim. Y por extensión a otros países. Tienen que cesar sus hostilidades, o habrá consecuencias-

-El hecho de que te hayas casado con una reina, no te convierte en rey, Hans Westegard- dijo Hardrada- siempre serás el treceavo hijo de tu inútil padre, Albert Westegard. El hijo sobrante-

Hans apretó los puños con furia. Elsa le tomó la mano para tranquilizarlo. Parecía que la familia real de Troms disfrutaba provocando a sus adversarios. Les gustaba jugar con la comida. Hans sintió entre sus dedos en anillo de su padre, y sonrió. Su padre había estado orgulloso de él antes de morir.

Al ver que su plan no funcionó, se volvió a Elsa.

-Franz y yo hemos estado pensando, querida Elsa, en cual sería la manera más divertida para matar a tu hijita- dijo el rey de Troms- habíamos pensado hacerlo delante de ustedes dos, pero al parecer tendrá que ser delante de sus tíos, puesto que ustedes van a morir hoy. No se preocupes, la niña los acompañará pronto-

-Desgraciado…- siseó Elsa, y Hans la detuvo por el brazo, dándole una mirada significativa.

-Y mi hijo desheredado, cambiando de bando a cada rato- dijo Hardrada, mirando a Ferdinand.

-Nunca me uní a ustedes- dijo el general de Arendelle sin la menor muestra de miedo- mi lealtad siempre ha estado con Arendelle y sus reyes-

Hardrada bufó, y se volvió a Leo y Georg.

-¿Y qué puedo decir de ti, querida?- dijo Hardrada maliciosamente- Franz me dijo que te había elegido para ser mi nuera, y la próxima reina de Troms así como de Oeste… y fuiste una tonta por rechazarlo…- se echó a reír maléficamente- ¡cómo se iba a divertir Franz contigo!-

Leo tembló de enojo, y Georg estuvo a punto de ir a romperle la cara, pero también ellos dos se contuvieron.

-Ya basta de tratar de provocarnos- dijo Elsa, poniendo los ojos en blanco- no te tenemos miedo, y eso lo sabes. ¿Ahora qué?-

-Ahora, mi querida, tú, tu amiga y tu general van a perder sus poderes, de una vez y para siempre- dijo el rey Hardrada- por eso no debieron haber venido…-

-No hay nada con lo que nos puedas amenazar para dártelos- dijo Elsa.

-No necesitamos su consentimiento- dijo el rey Hardrada- verás, mientras que Franz se estuvo divirtiendo, atormentándolos y amenazándolos a todos, estuvo recolectando los ingredientes de la poción que necesito para quedarme con sus poderes para siempre. Ese era su verdadero objetivo, no obligarlos a entregar sus poderes. ¡Noxius!- exclamó- ¡ahora!-

No sabían de que se trataba lo que venía, pero Elsa tenía en sus manos preparados varios copos de nieve, así como Ferdinand tenía dos grandes llamas de fuego, una en cada mano, y Leo sostenía una esfera de energía entre sus manos. El brujo se echó a reír, les dio la espalda y se acercó al caldero.

-Para empezar como le gusta a su majestad- dijo Noxius- el príncipe traidor…-

Noxius tenía algo en la mano. No se podía distinguir bien que era, pero lo dejó caer en el caldero.

-¿Qué es lo que…?- comenzó Elsa.

Una nube de humo se separó del resto y fue a rodear a Ferdinand. El general estaba alarmado, sin saber de que se trataba. De pronto, para sorpresa de los demás, Ferdinand dio un grito. Luces rojas parecieron salir de sus ojos y de su boca, y cayó al suelo, desmayado. Las llamas en sus manos desaparecieron, y la nube que lo rodeaba se esfumó.

Todos se llevaron las manos a la boca, sin entender que significaba eso. Lydia, que estaba entre los campesinos que los habían seguido, corrió al lado del joven general.

-¡Ferdinand!- exclamó Lydia- ¿qué le han hecho?-

Antes de que pudieran decir algo, notaron que el cabello de Ferdinand se había vuelto color rojizo.

-¿Qué le hicieron?- quiso saber Elsa, alarmada, pero sin moverse del lado de Hans.

-Oh, nada querida- dijo Hardrada- acabamos de extraer sus poderes, de raíz- le enseñó una botella con contenido líquido color rojo.

-Ahora las dos reinas- dijo Noxius.

-¡No!- dijo Hans, lanzando su espada contra el brujo. Éste la esquivó y se echó a reír. Elsa y Leo vieron por fin que era lo que tenía en las manos. Era un mechón de sus cabellos. Eso era lo que había estado haciendo Franz mientras las amenazaba todo ese tiempo.

Primero echó el moreno y luego el rubio. Las dos jóvenes se prepararon, como si estuvieran a punto de recibir un golpe. Por su parte, Hans y Georg se pusieron de pie frente a las dos para evitar que les sucediera lo mismo que a Ferdinand. No sirvió de nada.

Leo fue la primera en tener el mismo efecto que Ferdinand. Dio un grito y calló de rodillas. De su boca y sus ojos surgieron luces verdes, que volaron hacia las manos del brujo, y la joven reina cayó desmayada a los brazos de Georg. Hans se volvió de Leo a Elsa, mirándola con aprehensión, como esperando saber como evitar que sucediera lo mismo. La reina de las nieves cayó de rodillas, y de sus ojos escaparon luces color azul celeste. Elsa cayó al suelo hacia delante, boca abajo. Hans se apresuró a su lado.

-¡Elsa!- exclamó Hans, poniéndose de rodillas y colocando la cabeza de Elsa en su regazo- no, no… ¿qué le has hecho?-

-Ya te lo dije- dijo Hardrada, mostrándoles las tres botellas con contenido brillante, rojo, verde y azul- extrajimos de raíz todos sus poderes, y ahora nos pertenecen. Tu hija no podrá reponérselos, porque será como si nunca los hubiera tenido…-

Hans notó que el cabello de Elsa comenzaba a volverse castaño, como el del retrato de la difunta reina de Arendelle, su madre. Miró a su lado y notó que los cabellos de Leo, quien estaba en brazos de Georg, se habían vuelto rubios.

Hardrada y Noxius reían maléficamente. Franz cruzó los brazos con una sonrisa satisfecha. Todo aquello había sido gracias a él. Hans los miraba con odio cuando una voz débil lo interrumpió.

-¿Hans?- dijo Elsa débilmente, haciendo que su rey se volteara a verla con creciente preocupación- Hans, tengo… mucho frío…-

Hans tragó saliva. A Elsa nunca le molestaba el frío. Se quitó su chaqueta y la usó para cubrirla.

-Tranquila, Elsa, estarás bien- le susurró Hans.

-Muy bien- dijo el rey Hardrada- ya tenemos lo que queríamos. Ahora, ya que sus reinas están… incapacitadas, espero de sus regentes su completa rendición-

-Jamás- dijo Hans.

-Ni en un millón de años- dijo Jorgen, quien estaba de pie junto a Leo y Georg.

-¿Están conscientes que puedo destruir sus países con los mismos poderes que tenían ellas dos?- dijo el rey Hardrada, echándose a reír.

-Yo se los advertí- dijo Franz- el amor es debilidad…-

-No, no es debilidad- dijo Leo con dificultad.

-El amor da fuerza para defender lo que se ama- dijo Elsa entre escalofríos.

-Mira quien lo dice, las dos perdedoras- dijo Hardrada- ustedes son un fracaso. No pudieron protegerse a sí mismas, y no pudieron proteger a sus reinos, sin importar cuanto se esfuercen. Jamás me podrían vencer solas-

-No están solas- dijo Hans con convicción. Dejó a Elsa en el suelo, se puso de pie y tomó la espada de un soldado detrás de él. Georg también dejó a Leo y desenvainó su espada.

-¡La reina Elsa siempre se ha esforzado por ser buena y justa!- exclamó uno de los aldeanos de Arendelle que los había acompañado- y nos ha protegido todo este tiempo con su vida y con sus poderes. Es nuestro turno de ayudarla-

-Nuestra reina nunca nos ha defraudado- exclamó uno de los soldados de Oeste- ¡estaremos de pie con ella hasta el final!-

Las exclamaciones de apoyo a las dos reinas se multiplicaron. Hardrada y Franz dieron un paso atrás. Eso no era parte del plan. Ellos esperaban completa sumisión por parte de los súbditos de Elsa y de Leo.

-Vamos a darles su merecido- exclamó uno de los soldados de Arendelle- recuperemos los poderes de las reinas…-

-¡Si!- exclamaron todos.

Elsa miró, alarmada, como no solo sus soldados, sino también gente de su reino se lanzaba contra Franz y Hardrada.

-No, esperen- dijo Elsa con dificultad- no los ataquen, recuerden que ellos también tienen poderes…-

-No tienen- dijo Noxius de pronto. Se volvieron todos hacia el brujo, quien sacó del bolsillo dos botellitas, una con contenido negro y otro blanco- el trato era que si les quitaba sus poderes, ellos me darían los suyos…-

Los soldados y aldeanos se lanzaron contra ellos, guiados por Hans y Georg. Eugene se quedó atrás con algunos de sus hombres, protegiendo a los tres que habían quedado debilitados después de haber perdido sus poderes. Hardrada y Franz, viéndose atrapados, no tuvieron más opción que intentar huir.

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Mientras tanto, en su habitación en el castillo de Arendelle, Anna tuvo un mal presentimiento y se levantó precipitadamente.

-¡Elsa!- exclamó Anna, alarmada. Sofie se puso a llorar.

-¿Qué sucede, Anna?- dijo Kristoff, alarmándose.

-Elsa esta… no está bien, necesita a Sofie- dijo Anna, mirando aprehensivamente por la ventana.

Kristoff la miró como si se tratara de una loca demente. ¿Necesitaba a Sofie? ¿Eso significaba que quería que fueran a donde estaba Franz tratando de matarla? Cuando volvió a poner atención, Anna estaba tomando a la pequeña en brazos y cubriéndola con una manta.

-Oye, espera- dijo Kristoff, deteniéndola por los hombros- es peligroso, ya sabes que ese sujeto quiere lastimarla-

-Lo sé, pero tengo una corazonada- dijo Anna- por favor, Kristoff, confía en mi…-

Kristoff suspiró. No le gustaba nada tener que ir a meterse en peligro. Decidió dejar a Anders a cargo de Gerda, fue por Sven y ayudó a Anna a subir a él. Se dirigieron a donde se encontraba aquel humo.

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Hardrada no tenía más que un puñado de guardias, y Franz había perdido a su ejército en la batalla del día anterior, así que decidieron huir hacia lo alto de las montañas. Mientras los seguían en la oscuridad, notaron un barranco cerca del bosque. Se detuvieron.

-Hasta aquí llegaron- dijo Hans, amenazándolos con su espada- ríndanse o tendrán que pelear-

Tanto Hardrada como Franz sacaron sus espadas. Georg hizo lo mismo. Y fue cuando la pelea comenzó. Georg se enfrentó a Franz, y Hans al mismo rey de Troms.

-Eres un tonto, Georg- dijo Franz, tratando de provocarlo para que se distrajera- tu reina se ve bastante apetitosa con el cabello suelto, y no sé si rubia me atraiga más. Quien sabe. Quizá cuando termine contigo, me divierta un poco con ella-

-Ya fue suficiente- dijo Georg, dando una fuerte estocada, hiriendo una pierna de Franz.

-¡Maldito seas!- gritó Franz, dando unos pasos para atrás.

-¡No lo hagas!- exclamó Georg, mirando a Franz saltar hacia atrás, directo al precipicio- vas a caer-

-Sí, como…- comenzó Franz, e inmediatamente perdió el equilibrio y cayó hacia atrás en el precipicio. No había manera de sobrevivir esa caída.

Mientras esto sucedía, Hans se batía con el mismo rey de Troms. Éste, a pesar de haber perdido su fuerza sobrehumana, aún peleaba hábilmente con la espada y con su enorme mazo negro. Hans estaba teniendo problemas para mantenerlo a raya.

-Vaya, eres bueno, a pesar de ser un sobrante- dijo Hardrada.

Hans frunció el entrecejo por un momento, pero sonrió astutamente.

-Entonces espero que no te sientas tan mal cuando este sobrante te venza, Hardrada- dijo Hans.

Hardrada se enfureció, y blandió el mazo contra Hans. Éste trató de detenerlo con su espada, pero se quebró, y el rey de Arendelle tuvo que detener el golpe con el antebrazo izquierdo, hiriéndolo. Hardrada se echó a reír. Hans, con la empuñadura de la espada rota, la lanzó contra el rey Hardrada, dándole en uno de sus ojos.

Hardrada soltó su espada y su mazo y dio unos pasos atrás, gimiendo y gritando de dolor. No se fijó que el precipicio, en el que ya había caído Franz, estaba justo detrás de él. Hans trató de detenerlo, ofreciéndole la mano para evitar que cayera, pero Hardrada le escupió y se dejó caer.

La pelea había terminado. El rey y el príncipe de Troms habían muerto.

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Volvieron a donde se encontraban Elsa, Leo y Ferdinand, vigilados por Jorgen. Hans había tomado la espada de Hardrada.

-Eso es todo, brujo- dijo Hans- el rey Hardrada y Franz están muertos. Devuélveles sus poderes…- y dio un paso hacia el brujo con la mano extendida, esperando a que le entregara las botellas.

-¡Atrás!- dijo Noxius, con la botella azul en alto en una de sus manos y guardándose las otras en el bolsillo- o se retiran, o la romperé, y los poderes de Elsa se verán perdidos para siempre…-

Los hombres detuvieron su ataque, y Noxius sonrió.

-Así está mejor…- dijo Noxius- ahora retírense de aquí-

Lo iban a hacer, pero Elsa los detuvo.

-No, no lo hagan- dijo la reina de las nieves, hablando débilmente mientras trataba de ponerse de pie- los usará para él volverse más poderoso. Prefiero quedarme yo sin mis poderes a que él los use para hacer daño…-

Los hombres de Arendelle miraron a su reina con tristeza, así como Hans. Sabía que sus poderes eran parte de lo que era Elsa, y que ella estaba sacrificando parte de sí misma por su reino.

-Ah, que tierna- dijo Noxius, destapando la botella- entonces te destruiré, reina de las nieves, con tus propios poderes…-

-Por supuesto que no- dijo Hans, colocándose entre ella y el brujo- no la vas a volver a tocar…-

Noxius se echó a reír.

-Yo no- dijo el mago- mi criatura…-

Ante la mirada interrogante de los presentes, Noxius sacó las cinco botellas y las vació dentro del caldero, dentro de la poción. El humo dejó de salir de la misma, y la poción se volvió una masa amorfa, gelatinosa, de color gris brillante. Fluyó fuera del enorme caldero y se expandió, tomando forma de un enorme monstruo de cuatro patas y larga cola.

-Sí, por fin mi creación está completa, gracias a ustedes y su estupidez- dijo Noxius- ahora, su primer festín será la reina de las nieves…-

-No- dijo Hans, espada en mano, dispuesto a luchar con la criatura- te dije que no te le acercaras-

-Hans…- susurró Elsa, alarmada- recuerda que…-

Demasiado tarde. El monstruo golpeó la tierra con su puño, y Hans salió disparado hacia atrás, cayendo junto a donde se encontraba Elsa.

-¿Qué sucedió?- dijo Hans.

-Recuerda que el monstruo tiene los cinco poderes- dijo Elsa- no es tan fácil de vencer…-

Apenas hubo dicho eso, el monstruo abrió la boca y lanzó fuego contra ellos. Hans tomó a Elsa en brazos rápidamente y corrió para apartarla del fuego. Ella cerró los ojos y se apretó contra Hans, pues aún tenía mucho frío, y había quedado agotada por la pérdida de sus poderes. Odiaba sentirse así. Y, aunque pareciera tonto pensar en eso en este momento, odiaba verse de reojo la trenza de color castaño.

Hans la condujo detrás de un árbol con un grueso tronco, y la dejó en el suelo, mientras otros peleaban con el monstruo.

-Espérame aquí…- dijo el rey.

-Pero Hans… comenzó Elsa.

-¡Elsa!- exclamó Anna, acercándose a la reina de las nieves con Kristoff y Sven. Elsa parecía alarmada de verlos, pero Hans pareció aliviado. Al menos Kristoff se podía llevar a Elsa de ahí a un lugar seguro mientras ellos vencían al monstruo. La levantó y la puso en los brazos de Kristoff.

-Llévala lejos, a un lugar seguro- dijo Hans.

Kristoff asintió y corrió adentrándose en el bosque, seguido de Anna. Llegaron a un claro que Kristoff conocía, y puso a Elsa en el suelo.

-Anna, ¿qué estás haciendo aquí?- dijo Elsa, y miró alarmada que tenía a Sofie- ¿porqué la trajiste?-

-Tu cabello se volvió castaño- dijo Anna- te quitó tus poderes, ¡lo sabía! Sofie te puede ayudar-

-Anna, me los quitó de raíz- dijo Elsa, ansiosa- dijo que Sofie no podría devolvérmelos-

-Prueba- dijo Anna.

-¡No!- exclamó Elsa- ¡es una tontería! No debiste traerla, Anna. ¡La pusiste en peligro!-

-Elsa…- insistió Kristoff.

Elsa miró a la pequeña, que estaba llorando, quizá se asustó con el grito de Elsa. La joven reina se sintió culpable. Dejó escapar un suspiro y extendió sus manos.

-Está bien, lo intentaré- dijo Elsa, tomando a la pequeña en sus brazos. La sintió acomodar su cabeza en su pecho, y buscar a tientas su larga trenza con su manita, que le gustaba tomar cada vez que dormía en el regazo de su mamá. Elsa sonrió. Por primera vez en todo ese tiempo, el mundo dejó de existir para ella. Solo estaban ella y Sofie.

Anna estaba algo decepcionada, y Kristoff agachó la cabeza con tristeza. Los cabellos de Elsa seguían siendo color castaño. Elsa no parecía notar lo que sucedía a su alrededor. Besó la frente de Sofie con una sonrisa, y se la devolvió a Anna. Extrañamente, se sentía con más energía que hacía un rato.

-Gracias por traerla, Anna, me siento mejor- dijo Elsa, sonriendo- necesitaba verla, y no me había dado cuenta-

Y, tras terminar de decir eso, su cabello comenzó a volverse nuevamente rubio.

-¡Elsa!- exclamó Kristoff, sonriendo- Sofie lo hizo…-

Elsa parpadeó, sorprendida, y tomó su trenza para mirarla. Tenían razón, era rubia otra vez. Apuntó su mano al árbol cercano, y éste se congeló por completo.

-Tengo mis poderes de vuelta- dijo Elsa con una sonrisa, y se volvió al monstruo- espérenme aquí, Anna, tenemos un monstruo que mandar de regreso a su caldero-

Anna asintió sonriendo y miró a Kristoff.

-¿Y ahora?- preguntó Anna.

-Quédate por allá- le dijo Kristoff a Anna- bien escondida. Te traeré a Leo y a Ferdinand, para que recuperen igual sus poderes con Sofie. Y Anna…-

-¿Sí?- dijo ella.

-Por favor, pase lo que pase, no salgas. No lo hagas solo por ti, hazlo por Elsa y por Sofie- le dijo Kristoff seriamente. Anna asintió.

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El monstruo había provocado que varios de los hombres huyeran o retrocedieran. Ferdinand ya se había recuperado parcialmente de la fatiga con que había quedado después de haber perdido su poder de fuego, y había tomado una espada para defenderse. Georg había retirado a Leo, la había dejado en un lugar seguro para él seguir con la pelea.

Pronto el suelo se congeló alrededor del monstruo, deteniendo el movimiento de sus patas. Se dio cuenta que eran los poderes de hielo de Elsa.

-¡Elsa!- exclamó Hans, sonriendo al ver el suelo congelado.

-No puede ser- dijo Ferdinand.

-Imposible- dijo Leo, al ver que Elsa tenía sus poderes de vuelta y que su cabello había vuelto a su color natural.

Elsa volvió a patear el suelo, y su hielo cubrió las patas delanteras y parte de las traseras del monstruo. Hans aprovechó esto y atacó al monstruo con su espada, hiriéndole una de las patas delanteras.

-¡No!- exclamó Noxius- se supone que tus poderes son míos. ¿Cómo lo lograste?-

-Parece que tu magia no funcionó adecuadamente- dijo Elsa con una sonrisa.

-No, no, no- dijo Noxius- tú hiciste algo…-

Elsa lo ignoró y trató de mantenerse calmada. No quería que supiera que Sofie estaba tan cerca. No la iba a arriesgar por nada.

Mientras peleaban, Kristoff alcanzó a Georg y le dio algo al oído. Georg asintió y Kristoff se volvió y ayudó a Leo a levantarse.

-Ven, Leo, tengo que llevarte a un sitio seguro- dijo Kristoff.

-Pero Kristoff- protestó ella- no puedo irme. Georg y Jorgen están…-

Kristoff la ignoró y la condujo lentamente a donde se encontraba Anna con Sofie.

-Kristoff, ¿qué es esto?- dijo Leo escépticamente- ¿no ves que Georg y mi hermano están peleando y…?-

-Solo hazlo, Leo- dijo Anna, ofreciéndole a Sofie- funcionó para Elsa. Quizá funcione para ti-

-Quizá funcionó para Elsa porque es su hija- dijo Leo- no creo que…-

-Solo inténtalo- dijo Anna.

Leo suspiró y obedeció, tomando en brazos a Sofie. Recordó, por la manera en que la pequeña se acurrucó en sus brazos, de cuando escapó del castillo de Trondheim para llevarla a Arendelle con Hans y que estuviera a salvo. Sonrió, satisfecha de haberlo logrado. Claro que le tenía cariño a la pequeña. Besó la cabeza de Sofie y se la regresó a Anna.

-Nada- dijo Leo, encogiéndose de hombros, y tomando una espada que estaba tirada cerca de Anna- gracias por intentarlo. Volveré a ayudar a los demás…-

Y sin darse cuenta, mientras se alejaba, sus cabellos cambiaron de rubios a nuevamente castaños. Anna sonrió al ver aquello. Se volvió a Kristoff.

-Solo falta Ferdinand- dijo Anna.

-Iré por él- dijo Kristoff besando la mejilla de Anna, y volviendo a donde se encontraban los demás. Anna sonrió al ver a su sobrina. Tan pequeña, y era la clave del éxito en esta pelea. No pasó mucho tiempo cuando una voz sacó a Anna de sus pensamientos.

-Así que así lo hizo- dijo la voz del brujo, Noxius, acercándose a Anna- vaya, vaya, la primera y segunda en línea al trono de Arendelle, junto frente a mí… que conveniente…-

Anna abrió los ojos en pánico. Estaba sola, desarmada, y con la pequeña Sofie en brazos, frente a un hombre que tenía pinta de ser malvado. No era Franz ni el rey Hardrada, pero una corazonada le decía que ese sujeto era mucho peor.

-Ella… ella es justo lo que quiero- dijo Noxius, estirando su brazo y sus delgados dedos hacia Sofie, mientras que Anna la abrazaba contra sí misma y le daba la espalda- entrégamela inmediatamente o sufrirás una muerte lenta y dolorosa aquí mismo…-

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¡Hola chicos! Les dejo este mensaje antes de rápidamente volver a esconderme en el bunker (tengo la ligera sospecha de que lo necesitaré). lalocanaye: no hubo piano, pero espero que espada-rota-en-ojo-y-caida-a-precipicio haya sido un tipo de muerte aceptable para este villano. paradise cat: no comas ansias, ya lo verás. patzylin-dono: adivinaste lo de la perdida de los poderes jeje espero que haya sido de tu agrado, gracias megumisakura y gabe logan, y a todos por sus ánimos! Se acerca el final. Y además estoy preparando una sorpresa. Nos leemos pronto!

Abby L.