¡Hola a todo el mundo! Bueno, hace mucho tiempo que no subía nada ;_; y bueno, aquí por fin tuve un tiempo para subir algo, y espero que les guste, aunque es uno de los capítulos más tristes :c ¡PERO AÚN ASÍ, LES TIENE QUE GUSTAR! Ok no xDDDD

Disclaimer 1: Hetalia y sus personajes no me pertenecen, son de Himaruya-sama (uno de los hombres que amo 1313) c:

Disclaimer 2: El argumento de El Décimo Reino es de Kathryn Wesley -/- hermosa *-* hizo algo hermoso xD

¡ESPERO QUE LES GUSTE, SALUDOS! Nos vemos muy pronto :3


Capítulo 10: Entre mentiras y caretas.

Scott se encontraba notoriamente borracho, con varios vasos a su alrededor, hablando sobre su pasado, el trabajo que tuvo, todo.

-Y finalmente –tragó el pelirrojo-, perdí todo lo que tenía, hasta mi autoestima… Aunque ya la había perdido cuando se fue mamá… ¡Pero bueno, salud por mí, Scott Kirkland, oficialmente el mayor fracasado de los nueve reinos!

-No, Scott –dijo Lovino, que por su parte no estaba mucho mejor que Scott-, mi fracaso es mucho peor que el tuyo… ¡Tal vez esta era una prueba que debía cumplir, y mira, fracasé como un idiota!

-No, Lovi, tú no tienes la culpa de que te convirtieran en perro, a cualquiera puede pasarle algo así –dijo el británico, se notaba que estaba borracho para decir semejante cosa.-

-Tú no entiendes, bastardo –dijo recostándose-, creo que estoy olvidando quién soy… Los nombres de mis padres, todo –un "hip" se escuchó, definitivamente estaban los dos en un estado terrible-, es como si me estuvieran robando la identidad…

Scott miró conmovido al perro que estaba recostado en la mesa con los ojos llenos de tristeza, estuvo a punto de acariciarlo pero él lo mataba si hacía algo semejante.

-Disculpe señor, tiene un mensaje –dijo un muchacho del bar.-

Scott aceptó el papel que le daban y lo leyó.

"Toma al perro y lo atas al poste de la plaza de la ciudad.
Si no lo haces en 15 minutos romperé el espejo"

-What the hell? –gruñó el pelirrojo-, ¿de dónde ha salido esto?

-Lo entregaron en la puerta, señor –le contestó el muchacho.-

-¡Es ella! Es la cazadora… ¿Cómo carajos supo que estábamos aquí? Oh my god…

Rato después, el pelirrojo iba caminando con el perro no muy convencido y demasiado preocupado.

-¡Me niego a hacer esto! Esa mujer es capaz de clavarnos una flecha a ambos… ¡Nada me saca de la cabeza que puede ser una maldita trampa!

Scott vaciló, observando a su alrededor, cada persona, hasta un matrimonio se llevaba a cabo en ese momento, se mordió el labio inferior-. La plaza… -musitó para sí-, seguramente quiere ver que te dejo en la plaza…

-¿Qué tiene eso que ver? –preguntó Lovino.-

-Si quiere ver que te deje amarrado, entonces, básicamente está mirándonos desde… Arriba…

-¡Esa torre es! –dijo Lovino.-

-No mires hacia arriba, esto es el crimen perfecto… Ahora, finge que estás furioso conmigo y que te estoy llevando a la fuerza… -le sugirió el pelirrojo.-

Lovino, bien obediente, comenzó a fingir mientras Scott lo tiraba de una cuerda amarrada al cuello.

Un torta enorme se acercaba, mientras Arthur reía tontamente ante todos esos mimos que le había hecho el francés.

-This is so amazing… -dijo el inglés boquiabierto mientras agradecía a los cocineros, mientras el francés le tomaba las manos-. Seguramente te ha costado mucho dinero…

-Tengo un regalo para ti, beau lapin~ -dijo el francés sonriendo de oreja a ahora, sus ojos estaban más intensos que nunca-, un regalo muy especial –sonrió.-

La pequeña cajita se abrió, y ahí mostró a un pequeño anillo cantante, que le cantó dulcemente a Arthur, el que abrió los ojos como platos, incrédulo.

-Haz un nudo flojo y seré más rápido que él… -dijo Lovino decidido.-

-Bueno, pero, ¿a dónde irás?, ¿te volveré a ver? –preguntó Scott mientras amarraba.-

-Tranquilo, me volverás a ver…

-Okay! Good luck, Your Majesty –sonrió el pelirrojo.-

Scott comenzó a caminar, mientras Lovino ladraba, fingiendo ambos una discusión, un quiebre, algo semejante. El rostro de Natasha apareció desde las alturas, observando que todo salía, supuestamente, como ella lo había planeado. El pelirrojo, hizo lo que probablemente no hizo en todo este viaje: pensar rápido. Subió a la torre donde estaba la bielorrusa sigilosamente, mientras ésta, se ayudaba para caminar con una muleta, claro, no salió del todo ilesa desde el ataque anterior.

-Okay, bastard wine –comenzó a decir el inglés-, ¿cómo pagaste todo esto?

La sonrisa del francés y la madurez del mismo se desvanecieron lentamente.

-Quoi? –preguntó.-

-¿CÓMO PAGASTE TODO ESTO, FRANCIS? –volvió a preguntar el rubio de frondosas cejas.-

-Ahm… -vaciló el francés-, bueno, es que, resulta que gané el pozo mayor en el casino anoche… -dijo, asintiendo nervioso.-

-¿Anoche? –le dijo Arthur y él asintió-, pero… Tú dijiste que habías perdido todo…

-¿Eso dije? –Francis se rascó la nuca nervioso-, bueno… Gané un poco…

-PERO TÚ DIJISTE QUE LO HABÍAS PERDIDO TODO –dijo Arthur.-

-Oui, oui, pero… Bueno, te compré esto y… -pobre Francis, estaba devastado y no sabía que decir.-

-You lied, everything you said was a lie –comenzó a decir el inglés-, incluyendo… Incluyendo… You say you loved me, pero… ¡ESO TAMBIÉN ERA MENTIRA! –gritó Arthur descompuesto y cerrando la caja del anillo.-

Natasha bajó las escaleras y salió de la torre, Scott, escondido, notó el hecho y comenzó a subir para buscar su querido espejo. Al encontrarlo, muy alegremente fue a tomarlo, pero lo que no sospechó es que la bielorrusa de ojos casi violetas lo había amarrado a una pequeña puerta, puesto que al tomarlo quedó encerrado.

-Holy shit –gruñó Scott.-

-Ahora dime –dijo Arthur-, ¿cuánto dinero ganaste?

-Ahm… -vaciló Francis-, no me acuerdo del todo bien… -mintió, en situaciones así no se puede ser demasiado hábil para dar explicaciones.-

-TE PREGUNTÉ CUÁNTO GANASTE, BLOODY BASTARD.

-Ehm… Algo así como diez mil monedas…

-¿DIEZ MIL? –dijo el inglés desconcertado-, podríamos haber comprado el espejo y tú lo has gastado en comida…

-Non, non –dijo el francés-, no lo he gastado en comida, lo gasté en ti… ¡En ti!

-PODRÍAMOS HABER VUELTO A CASA… Don't you understand? I don't belong here… ¡No es mi hogar! ¿Sabes qué? Me quiero ir…

-No puedes irte… Hay muchas cosas más que mostrarte…

-Yo no te importo, just think of yourself –musitó el inglés-. No quiero volver a verte…

El inglés se fue, sin mirar atrás, mientras Francis sentía como se le salía el corazón.

-¡Arthur, no! S'il vous plaît –dijo el francés en casi un susurro mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.-

Natasha cruzó miradas con Lovino, quien jadeaba como un perro con sed, la bielorrusa se acercó lo más rápido que podía con la muleta, pero al momento de estar frente a frente, el perro comenzó a correr, y el tumulto a su alrededor también, diciendo que el príncipe había regresado, ¿curioso, no? Si disparaba ahora, habría problemas, así que era mejor perseguirlo.

-Soy un bruto… ¡Eso es lo que soy! –decía Francis entre sollozos-, los hombres como Arthur no se enamoran de animales como yo… -el hombre mitad lobo comenzó a aullar fuertemente, frente al desconcierto del anillo, que no asimilaba el rechazo, hasta de peor manera que el francés.-

Scott estaba buscando cómo salir, cuando encontró una ventana, si tenía cuidado podía salir sin matarse, o al menos esa era la idea… Encontró otra ventana cercana al techo, ahí podía bajar sin problemas, supuestamente. A su vez, Natasha aún seguía tratando de dispararle a Lovino, aunque todo el desorden de las personas de la ciudad, eufóricas por el regreso del falso Lovino no la dejaba concentrarse. Y en efecto, el carruaje donde venían Brittany y el falso Lovino, el perro en cuerpo de hombre, estaban entrando a la ciudad.

-No puede ser… ¡Ese bastardo es un impostor! –gritó Lovino, pero claro, nadie podía escucharlo.-

Los consejeros reales estaban reunidos, entre ellos, el moreno de ojos verdes parecía intrigado, un hombre, más anciano que los demás entró desesperado.

-¡Los días negros acabarán! ¡Lovino ha regresado!

El aludido anteriormente abrió los ojos, su intriga desapareció y se convirtió en ilusión.

-Lovino ha vuelto… -dijo sonriendo.-

-Antonio parece contento –dijo otro consejero al oído de un tercero.-

Scott sacó toda la fuerza sobrehumana que tenía para poder estar con el espejo en el techo y tratar de bajar, el escenario se estaba poniendo feo, no, horrible.

Francis a su vez, estaba sentado a la orilla de un río, con el traje destruido de suciedad, tomó el anillo en sus manos, mirándolo con odio, el odio que sentía por sí mismo en ese momento, el odio que sentía por Arthur, aunque ese no existía, no podía odiarlo, no podía. Para colmar su estado de desconsuelo, el anillo le dijo que había fracasado. Gruñó y con rabia lo lanzó al agua, donde se hundió hasta lo más profundo.

-¿Lo entiendes ahora? –esa voz, era ella.-

Francis se asustó un tanto.

-Tú no eres nada sin mí –sonrió Brittany, más bien su rostro en el agua-, ahora que lo comprendes… ¿Volverás a mí?

-S-Sí –asintió Francis, cerrando sus ojos y dejando que las últimas lágrimas bajaran por sus mejillas.-

Arthur caminaba, con los ojos enrojecidos y apretándolos con mucho dolor.

Scott, a su vez, seguía intentando bajar el espejo, Francis se puso de pie del lugar en el que estaba y comenzó a caminar, y Arthur, se sentó en el peldaño de una escalera y comenzó a llorar, la impotencia lo amargaba.

-Esto ya no podría ponerse peor… -dijo Arthur con la voz quebrada.-

Eso no se hace Arthur… ¡NUNCA!, ¿se imaginan lo que ocurrió? Bueno, es bastante simple, pero perturbador. El espejo cayó, quebrándose en pedazos, ante los ojos de Arthur, que abrió la boca… No podía ser.

-Scott, ¿es que acaso eres un imbécil? ¡EL ESPEJO ERA LO ÚNICO QUE NOS LLEVARÍA A CASA!

-Scott… -dijo Lovino, que había aparecido al lado de ellos.-

-No me digas nada –gruñó el pelirrojo.-

-Parece que todo te sale mal –dijo el italiano.-

-¡Ese hombre ha roto un espejo mágico! –gritaron unas personas.-

-¡Esos son siete años de mala suerte! –gritaron otros.-

-No creo que ustedes crean en esas supersticiones, amigos –dijo Scott.-

Mal hecho querido Scottie, ¿no sabes dónde estás? En los nueve reinos no son supersticiones, ¿o se te olvidó la magia mi amor? Un sonido como de un caballo corriendo se escuchó en su cabeza, él no le dio importancia y sonrió, pero su sonrisa se borraría cuando una piedra, ¡vaya a saber uno de dónde! Cayó sobre tu cabeza.

-What the hell? –dijo Arthur.-

-¿Ves el tamaño de esa piedra? –se quejó Scott-, no puede ser…

-¡El rompe espejos no puede estar en esta ciudad! –gritaron unas personas.-

Una turba furiosa comenzó a expulsar a los tres de la ciudad, mientras que en un rincón, oculta con un globo en forma de corazón (qué ironía) estaba Natasha observando todo el espectáculo.

Ya se encontraban lejos, en una cabaña aparentemente. Arthur estaba destruido, mientras Scott se quejaba mirando las piezas del espejo.

-Nos faltan muchas piezas, hay que volver a buscarlas –dijo Scott.-

-¿Y si revisamos la parte de atrás? –dijo Arthur, sin ánimos, pero con buenas ideas.-

En efecto, detrás de los vidrios había algo escrito, ¿qué era? Según el inglés era la marca del fabricante, pero aún no lograban saber qué era.

-Lo tengo, lo tengo… Mira –dijo Arthur-, dice… "Fabricado por los enanos de la Montaña del Dragón"

-¡Vaya! La Montaña del Dragón –dijo Lovino.-

-¿Sabes dónde está? –preguntó Scott.-

-Ehm… sí –dijo Lovino, vacilando.-

-¿Sabe dónde está? –preguntó Arthur.-

-Sí… -sonrió Scott.-

-¡Bueno, entonces vámonos! –dijo el rubio.-

-Antes de que esto se ponga peor –dijo Scott.-

-¡Lo que compraste no es oro! –le dijo un hombre algo guapo a uno muy feo.-

-Lo conseguí barato, por ser una obra terrible…

Lo que se estaba supuestamente derritiendo, en efecto, eran los tres trolls, que habían sido convertidos en oro anteriormente (digo esto por si acaso el lector ha olvidado a los pequeños bálticos). Al calentarse en demasía, el oro que los cubría se rompió, haciendo que los tres chicos cayeran al suelo.

-¡Dónde estamos! –dijo Toris sobándose la nuca.-

-Tengo las piernas dormidas –se quejó el pequeño Raivis.-

Curiosamente Scott y Arthur habían aparecido por allí para pedir comida o algo por el estilo, pero cuando la puerta se abrió vieron a los tres bálticos, que empezaron a correr tras ellos. Para ventaja de nuestros amigos, tenían las piernas muy dormidas y cayeron a mitad de camino.

En un lugar del Cuarto Reino, específicamente el palacio, llegaba el carruaje de Lovino, con el Lovino falso, todos los empleados, sirvientes, guardias, todos, corrían para recibirlo. El muchacho, el perro en forma de hombre, salió y quedó frente a dos de sus consejeros.

-Estábamos muy preocupados –dijo el más viejo, mientras el moreno de ojos verdes lo miraba directamente a los ojos, se sentía algo raro, no estaba como siempre-, tenemos todo preparado para la coronación, ya se han ido a buscar los regalos…

-El muchacho que lo acompaña, ¿quién es? –preguntó Antonio mirando a uno de los guardias de Brittany.-

-Me gustaría ir a mi cuarto de inmediato –dijo el falso príncipe.-

Antonio levantó una ceja preocupado, solía ser grosero, pero… Él era SU CONSEJERO, y de hecho, ERA MUCHO MÁS QUE ESO, nadie lo negaba, era un secreto a voces.

-Debes estar muy cansado –dijo Antonio.-

-La verdad es que tengo que orinar –contestó el muchacho, esto hizo que el español se sonrojara-, si no lo hago ahora, tendré que hacerlo aquí mismo…

Antonio apartó la mirada y comenzó a caminar a su lado, estaba un tanto desconfiado, pero con eso último su corazón comenzó a latir como un loco.

-¿Quiere que le lleve algo a su habitación, mi joven príncipe? –le preguntó Antonio caminando.-

-Eh, sí, seguro… ¿Qué como siempre?

-Usted toma un cacao y un sándwich de queso –sonrió el español.-

-¿En serio? –hizo una mueca-, bueno, quiero eso y… Unos huesitos –rió con picardía.-

-Seguro –asintió el español desconcertado.-

Brittany ingresó al palacio por la puerta de atrás para no ser vista.

-Recuerdo haber ido una vez a la Montaña del Dragón, con… -si hubiese sido humano, seguramente se hubiera sonrojado-, bueno, con un amigo, que ahora es mi consejero… Cuando era un cachorro… ¡Digo, un joven! La entrada al Reino de los Enanos estaba en un punto muy alto de la montaña, pero no lo recuerdo bien… De hecho, no recuerdo casi nada –Lovino suspiró muy triste.-

"Montaña del Dragón, permiso de búsqueda requeridos"

-¿Y eso qué es? –preguntó Scott.-

-Bueno, sigamos subiendo –dijo Arthur.-

-Me gustaría poder recordar si los dragones siguen vivos… -comentó Lovino.-

Scott volvió a escuchar ese sonido similar a caballos trotando, y su mochila se cayó de su espalda, por desgracia, ya iban subiendo. Por lo mismo, la mochila cayó y todo lo que había adentro se rompió.

-¿Había algo importante ahí dentro? –dijo Arthur con obvia sorna.-

-¿Viste eso? –gruñó el pelirrojo-, ¿cuántas posibilidades hay de que se te rompan las dos cuerdas de una mochila a la vez, eh?

-No las amarraste bien seguro –dijo Arthur.-

-¡Claro que no! Es mi mala suerte –el pelirrojo miró furioso al rubio.-

-Mala suerte tengo yo, brother, que tengo que estar viajando contigo –dijo Arthur.-

-Si tienes algo atorado dentro de ti, sácalo… ¡Prefiero eso a verte tan malhumorado! –le dijo Scott.-

-¡NO ESTOY DE MAL HUMOR! –gritó Arthur.-

-Oh, se nota –dijo el pelirrojo con sorna.-

-Me gustaría saber, ¿qué te llevó a estar en un tejado?, ¿qué estabas pensando? Era la única forma de volver a casa…

-¿Continuarás molesto por eso? Ya te dije, se rompió y no hay nada más que hacer, además, dije que lo sentía…

-¡Te he cuidado toda la vida, te dejo solo un momento y mira lo que haces!

-Please, Arthur! He cuidado de ti 20 años, pero crees que tú eres el único que tiene problemas…

-I hate you, son of a bitch!

-Si eso te ayuda, hazlo… Hate me all you want! –le gritó el pelirrojo.-

-Esto está mucho mejor que el otro sitio donde estábamos –le dijo el falso príncipe a Brittany, mientras corría animado con la ropa puesta de muy mala forma-, no me ayudó nadie, yo solo me vestí…

Brittany rió.

-¿Hola, hay alguien ahí? –se escuchó una voz que provenía desde un espejo-. Majestad, hemos vuelto –dijo Eduard, mientras los otros dos estaban detrás de él.-

-Debo confesar, que me sorprende verlos –rió la rubia.-

-¿Puedes ayudarnos a llamar a Ivan? Siento que debe estar preocupado por nosotros o algo así…

Brittany tragó saliva.

-¿No lo supieron? –dijo, fingiendo tristeza.-

-No, no hemos sabido nada, éramos de oro… -dijo Toris.-

-Ivan ha sido asesinado –dijo Brittany fingiendo sollozar.-

Los tres bálticos se miraron, muy tristes y hasta furiosos, Eduard fue el único en contestar.

-¿Quién fue?

-El muchacho… ¡El que viene de otro mundo! Él lo envenenó… ¡Deben capturarlo! Júrenme que lo van a atrapar…

-Lo juramos –dijeron los tres al unísono.-

-¿A dónde vas? Ese no es el camino… -dijo Scott mientras caminaban.-

-No, por donde vas tú se baja, éste es el camino para subir… -le respondió Arthur.-

-¡Claro que no! –dijo el pelirrojo.-

-Lovino, dime, ¿tengo razón? –preguntó Arthur.-

-Scottie, perdona que te diga esto pero… Me siento solo, necesito un abrazo, es inusual, lo sé… -en efecto, Lovino estaba distinto.-

-¡Dijo que yo tenía razón! –mintió Scott.-

-Bueno, entonces tú ve por tu camino y yo por el mío –dijo Arthur.-

-¡Está bien, ándate! No vengas llorando cuando seas comida de dragón…

En efecto, Arthur se fue por un lado y Scott por el otro, Lovino quedó ahí, mirando hacia los lados.

-Odio las decisiones –dijo el pequeño perro, pero terminó siguiendo a Scott.-

-¿Me sigues porque sabes que este es el camino, verdad? –preguntó el pelirrojo.-

-La verdad… No.

-¿No?

-Sólo vine contigo porque Arthur no entiende nada de lo que digo…

-Bueno, a mí tampoco me entiende –se quejó.-

-Scott, tengo miedo de olvidar…

-No pienses en eso, Lovino –lo regañó el de ojos verdes.-

-No puedo dejar de pensar en eso… Hay alguien a quien extraño demasiado, y, necesito que me acaricie… -pobre Lovi, ¿no te das cuenta del calibre de lo que estás diciendo?-, no estoy bromeando. Me estoy volviendo perro, y, ya no hay vuelta atrás…

-Ojalá yo fuera un perro –dijo Scott-, con alguien que me quisiera, que me diera de comer y sin preocupaciones…

Mientras Scott hablaba Arthur apareció, había subido y estaba realmente cansado, jadeaba fuertemente. Cuando vio a los chicos se detuvo y trató de calmarse.

-¡Oh, ya han llegado! –dijo Arthur mientras recuperaba el aire.-

-Sí, llevamos un buen rato aquí… -comentó Scott.-

-¿Cuánto tiempo? –sonrió Arthur.-

-One hour –sonrió el pelirrojo.-

-Oh, no tenía idea que esto era una carrera –le dijo Arthur con ironía.-

-Y yo no tenía idea de que ese lugar lleno de piedras fuera un sendero –le contestó Scott con peor sorna.-

El silencio los invadió, ninguno dijo nada, pero se quedaron juntos.


¡YEY, AHORA, LLEGÓ EL MOMENTO DE LAS MENCIONES HONROSAS!

Dratín: Dios, hace tanto que no escribo una mención honrosa que no tengo la menor idea de qué escribir ._. pero bueno, acá estoy, espero que te guste el capítulo, ya ni me acuerdo de qué me escribiste en el último review, pero bueno, lo que recuerdo es que Francis debía ser castigado y ahí está, sufriendo -llora-, pero en fin, pronto sabremos qué pasará con él xDDDDD Te quiero mucho, saludos :3 PD: Puse Spamano para sacarte una sonrisa c:

GusGus: Por favor, no me odies... ¡NO ME ODIES, POR FAVOR! -se esconde lejos-, yo sé que te dije que no haría nadie sufrir -no tanto, al menos-, pero no me quedaba alternativa, y además tiene Spamano implícito de regalo u/u ¡TE QUIERO!

MeiChan95: ¡Sé que estás muy colapsada! Así que por eso subí capi, eso sí, admito que quizás termines muy triste después de leerlo, bueno, ahí me dejas tus amenazas de muerte y esas cosas, MAU )))): -llora.- Yo te quiero bonita, no me odies ni nada! Un abrazo!

Sin nada más qué decir, nos vemos cuando nos veamos xD