Siempre te Ame

El silencio de la habitación luego de las palabras de Len era simplemente insoportable para él. Se sentía pesado y culpable, su corazón latía de forma fuerte pero lenta a la vez, no sabía como decir lo siguiente.

Mientras, Miku se reflejaba los ojos con el dorso de sus manos y se sentó con lentitud sobre la cama. Len estaba sentado en el borde contrario a ella, con su mirada gacha y apretando sus puños. Ella solo algo desconcertada se limito a decir.

-¿Qué sucede Len? – con esa voz que usaba de costumbre con el, una voz tranquila y angelical, preocupada y amable.

- Miku… - él la nombro de forma dejada, sus pensamientos no le dejaban idear una forma de alivianar las palabras que diría.

- ¿si? – susurro ella acercando su mano a su puño, él lo aparto y levanto la mirada, ya era el momento, lo diría directamente, sin rodeos.

- Miku….yo…. creo que ya no te amo – si, el "creo" era la única forma que se le ocurrió para "alivianar" la verdad.

Ella tardo un momento en procesar sus palabras, luego de unos segundos una sonrisa de lado y una pequeña risita nerviosa salió de su rostro, miro a Len sin borrar esa expresión y con sus ojos sorprendidos escruto el rostro de su prometido. No podía creerlo.

- L-len… no juegues con esas cosas… - susurro como tratando de convencerlo de que era un chiste lo que decía. Él solo suspiro y mirándola con pena y culpa tomo su mano.

- Quisiera estar jugando Miku, créeme... pero la verdad es esa… no puedo casarme contigo… no es lo correcto si es que no siento nada – Len se veía muy abatido por decir esto, pero la única verdad era que él jamás había hablado tan en serio como en ese momento.

- Pero… Len… es imposible que dejes de amarme… ha-hasta ayer decías que era la única en tu corazón… ¡Len! – chillo la chica molesta y con lagrimas en sus ojos. Ese último grito había despertado a varios de los que en ese día habitaban la casa.

- Miku… perdóname… pero no siento nada más que cariño por ti…

Ella se quedo un momento en silencio y luego se levanto de la cama.

- ¿Es por ella, verdad? ¡No me mientas! –le exigió ella. Ambos sabían muy bien de quien se trataba todo el asunto. Len no dijo nada y Miku echa una furia salio de su cuarto.

Cuan caballo desbocado salio en dirección a la habitación de Rin, pero Len fue mas rápido y tomando de su mano la jalo hacia el aprisionándola en sus brazos, a pesar de las quejas y gritos de la chica.

- Miku, no hagas una tontería, no tiene nada que ver con ella – dijo Len serio, decidido, mintiéndole en la cara a su ex-prometida.

- Claro que si… Ella siempre estuvo ahí… ella siempre intento apartarte de mi – decía Miku acongojada, elevando la voz bastante, lo suficiente para que los de las habitaciones mas cercanas los escuchen.

-¿Ella? En serio… Miku, no mintamos mas, ella fue quien siempre me permitió estar contigo… y tu quien me aparto de ella… - le dijo algo molesto y cansado. El lo sabia, pero jamás le había dado la suficiente importancia, el "amor" lo había hecho ciego, sordo y mudo en su momento.

- Pe-pero… lo hice por amor… y además, siempre fui la indicada… ¿Qué felicidad podría darte ella? Es aburrida, insulsa… no es nada comparada conmigo… Entiéndelo Len.

Len ya se estaba cansando, que insultara así y menospreciara a alguien como Rin jamás se lo hubiese imaginado. Miku se estaba mostrando como en verdad era al parecer, expresando sus crueles y egoístas pensamientos, pero… eso era el amor ¿no? Un sentimiento egoísta, narcisista y cruel a veces.

No se hablo mas, ya que pronto la puerta frente a la que estaba se abrió, mostrando a Mikuo y a Rinto mas que cansados e irritados. Rinto no dijo nada, solo miro con reproche a Len, era obvio lo que pensaba

"Contrólala o yo lo haré"

Mikuo solo se limito a mirar a su hermana y tomando su mano la jalo hacia el interior del cuarto y le pidió a Rinto que saliera, este lo hizo y Mikuo, antes de cerrar la puerta, le dijo a Len.

- Eres tan inútil…

Su mirada fría helaba la sangre, tanto que lo hizo temer un poco. Bajo la mirada al escuchar el ruido de la puerta cerrarse y camino a su cuarto junto a Rinto. Al llegar se recostó en la cama, cubriendo sus ojos con su antebrazo y le dijo a su amigo.

-¿Por qué todo me sale mal? – parecía que quería llorar, aunque claramente no lo haría.

- ¿Será… porque por mucho tiempo todo te salio bien, a costas del sufrimiento de otros? – pregunto con seriedad mientras tomaba una de las almohadas y la colocaba sobre el sofá de la habitación. No odiaba a Len, pero quería mucho a Rin, por lo que le era complicado aceptar ser amable con el.

- Yo no sabia el daño que le hacia… Rin… Rin es la persona mas importante en mi mundo… -susurro Len. Rinto rodó los ojos.

- Pero jamás se lo demostraste… para una chica es importante que le demuestren amor… y ella, encontró eso en Kishoteru – le explico mientras tomaba una manta del closet y la colocaba sobre el sofá. Len se levanto y se estiro.

- Supongo… que ya no hay nada más que hacer ¿No? – dijo con tristeza.

- Si, hay algo…

- ¿Que? No arruinare la boda… su felicidad es mas importante…

- Idiota, no hablaba de eso… hablaba de ir a dormir… - Rinto le sonrió levemente a Len, le tenia lastima, pero no piedad.

Len sonrió y se echo a la cama, así vestido y todo, no quería cambiarse, solo dormir y ya, olvidarlo todo y pensar… que todo se resolvería. Que al otro día abría los ojos y volvería a tener 16 años, viviendo con Rin y Ren. Que se le confesaría a Rin y que ella aceptaría y vivirían felices juntos, y que con quien se casaría seria con él y no con Kishoteru.

Lastimosamente esas solo eran ideas, porque sabia bien que al despertar estaría en la casa de Kishoteru, que Miku lo odiaba al igual que sus amigos y que Rin no quería ni verlo, todo era un verdadero desastre en su vida. Quería irse de ahí y volver a Japón, volver con su madre, la única quien luego de tatas cosas lo volvió a aceptar en su casa, y llorar entre sus brazos como un niño pequeño otra vez.

Len lo pensó tanto a eso que estuvo a punto de tomar sus cosas e irse esa misma madrugada, pero no lo haría, quería estar ahí cuando Rin dijera el "si, acepto" y abrazarla, darle su apoyo en todo y disculparse con ella por los malos momentos que la hizo pasar. Era lo único bueno que podía hacer en esos momentos.

Al otro día Len se despertó sobresaltado al sentir como algo congelado impactaba contra su rostro, al abrir los ojos solo pudo ver algo borroso frente a el, pero luego al ver bien pudo distinguir a Rinto, Gumo y Rei lanzándole cubitos de hielo a la cara. Molesto se limpio la cara con las sabanas y les grito - ¿¡Que demonios piensan que están haciendo!?

Los otros solo comenzaron a reír mientras Gumo les decía que había ganado, ya que el lo había despertado, claramente ignorando al rubio, quien cansado se levanto y se acerco a la puerta, pero antes de que si quiera pudiera abrir la puerta le dijeron.

- De ser vos no saldría por un rato – los tres chicos lo miraban serios y algo incómodos.

- ¿Por qué no? – pregunto Len curioso soltando el pomo de la puerta.

- Porque Miku aun no se ha ido y Mikuo dijo que no te dejemos salir hasta que él lo diga – le explico Rei suspirando y levantándose del sillón. – Rin y las chicas salieron temprano antes de que Miku despertara, al parecer ya toda la mansión sabia de su pequeña pelea.

-Oh… ya veo, bueno…. Y… ¿Rin como esta? –pregunto Len bajando la mirada, algo pensativo y preocupado, tanto por Rin como por Miku.

- Bueno, pues hoy andaba un poco despistada, se la notaba muy pensativa y cuando te mencionábamos solo cambiaba de tema – le contó Gumo mientras guardaba todos los cubitos de hielo en un recipiente donde había varios más.

- Entiendo… supongo… que me comporte demasiado mal ayer… soy un idiota –susurro Len rascando su nuca.

- Nadie te culpa, cualquiera hubiera tratado de hacer las cosas bien aunque sea un mal momento… te entendemos, aunque no te acerque a Ren por un rato – le dijo Rinto posando su mano en su hombro y sonriéndole levemente

- De seguro todos me odian – susurro Len suspirando levemente mientras los miraba.

- Nah, no es para tanto… es difícil odiarte a pesar de todo – le dijo Gumo tirándole otro cubito de hielo.

- Gracias chicos… en serio…

Los cuatro sonrieron amigablemente y acomodaron un poco la habitación para luego de unos minutos recibir un mensaje de Mikuo diciendo que ya podían bajar, al parecer al fin Miku se había dignado a salir de la mansión junto a él para charlar sin que las chismosas sirvientas esten escuchando.

Cuando salieron del cuarto se encontraron con Kishoteru quien les sonrió amistosamente y les dijo.

- Buenos días chicos, hasta que las cosas se calmaron ¿No? – todos solo lo saludaron y caminaron hacia el comedor para poder ir a desayunar.

-Entonces… perdón por ser tan directo y chismoso pero… ¿podría saber que sucedió anoche con Miku? –pregunto Kishoteru mirando curioso a Len quien se encontraba sentado junto a él en la mesa. Len algo incomodo solo aparto la mirada y dijo – supongo que era mejor cortarlo antes de seguir…

Kishoteru solo suspiro y bajo la mirada – es una lastima, hacían linda pareja, pero no se pueden cambiar los sentimientos, cuando no amas a alguien no la amas y punto. – acoto para luego agradecerle a una de sus sirvientas quien estaba sirviendo el desayuno.

Les solo asintió y comenzó a desayunar, ya solo faltaban unos pocos días para al gran boda… y Rin aun no quería verlo.

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Bueno… holaaaa! Como tan?! Les gusto? Se que es algo corto y como que tal vez la discusión con Miku tuvo que haber sido mas larga, pero no estaba muy inspirada u.u

Espero les haya gustado y que bueno… quieran seguir leyendo mi fic :3

Les agradezco mucho por sus comentarios y es gracias a estos que me dan ganas de seguir escribiendo fic's a pesar de no ser muy buena que digamos.

Dejes Reviews! Los Quero! Se me cuidan, eh?! Y… saben algo? Hace un poco me di cuanta de que Danu nunca mas aparecio… la extraño :c ustedes no?

Bueno, en fin, hasta luego, nos leemos! :D