CAPITULO 10

Cuando la clínica estuvo lista, Albert se dedico dos semanas enteras a enseñarme lo más esencial, todo me parecía tan maravilloso e interesante apenas y lo podía creer, pasábamos las noches estudiando porque yo le dije que quería ser la mejor asistente, pero eso implico un enorme sacrificio para ambos, sacrificio que yo misma impuse, pero Albert era un hombre de palabra y aunque estoy segura de que se moría al igual que yo por romper las reglas las respeto.

FLASH –BACK

- Albert por fin terminamos de arreglar la clínica

- Así es mi amor ¿te parece si festejamos? – dijo mientras me tomaba entre sus brazos y acariciaba mis pechos

- Albert… quedamos en que me ibas a enseñar a ser una buena asistente

- Y lo voy a cumplir cariño, pero ahora vamos a festejar ¿quieres?

- Esta bien ¿A dónde vamos a ir?

- ¿Te parece si festejamos en el jardín?

- Me parece buena idea

- Entonces ponte un lindo bikini para meternos un rato al agua y por favor no salgas hasta que yo te diga

- ¿Qué planeas?

- Ya lo veras cariño, ya lo veras

- De acuerdo, también iré preparando algunos sándwiches para comer.

Mientras Albert se dirigía al jardín yo me dispuse a preparar los sándwiches y luego a ponerme un bikini que no hacía mucho acababa de comprar y encima me puse una camiseta larga, después de un rato Albert entro y me dijo que lo esperara unos minutos, se dio una ducha rápida y lo mire salir tan guapo y sensual como siempre, entonces se me acerco y me pregunto –

- ¿Estas lista para una nueva aventura cariño?

- Si ¿Qué tienes planeado?

- Es una sorpresa cariño.

Entonces me tomo de la mano y sin esperar a que tomara la cesta con comida, me abrazo para salir, entonces yo le dije –

- Albert, la comida

- Cariño ¿Quién piensa en comida estado a tu lado? Eso puede esperar.

Cuando salimos nos dirigimos a un enorme árbol donde Albert había hecho un columpio, me sentí como una chiquilla y enseguida me trepe y comencé a mecerme, de pronto sentí como el me empujaba mas alto, después de un buen rato de estarme columpiando le dije a Albert que parara, que ahora era su turno, entonces baje del columpio y mire como Albert se sentaba para enseguida tomarme entre sus brazos y sentarme encima de el, con la voz enronquecida y los ojos brillantes me susurro –

- Pareces una chiquilla traviesa, me encanta verte con las mejillas encendidas.

Entonces sin más comenzó a columpiarnos y yo enseguida pude sentir su erección, me recargue en su ancho pecho y comencé a darle pequeños mordiscos en los pezones y pude sentir como su corazón se aceleraba así como también lo comencé a sentir mas excitado, entonces me quito la camiseta y yo quede en puro bikini, el estar columpiándonos era una sensación diferente, completamente erótica, yo me aferraba con fuerza a el y entonces no se ni como hizo pero su erección estaba rozando mi parte intima, yo estaba muy húmeda fue entonces cuando me levanto un poco y haciendo a un lado el bikini comenzó a introducir su erección en mi cuerpo lentamente para enseguida sumergirnos en una deliciosa y extraordinaria sensación, sin dejar de columpiarnos Albert comenzó a desatar la parte trasera de mi top y cuando mis pechos quedaron frente a el, comenzó a succionarlos con pasión, de pronto sentí que el detenía el columpio y mirándome me dijo –

- Vamos a meternos al agua.

Yo solamente asentí y el dándose cuenta de que no quería separarme de el me dijo –

- Veras que va a ser maravilloso.

En cuanto nos metimos al lago, Albert me dio un beso profundo, sentir como su lengua buscaba ávida la mía era demasiado excitante, no se por cuanto tiempo estuvimos besándonos apasionadamente, solo recuerdo que comenzamos a hacer el amor dentro del agua, estábamos completamente desnudos, cuando la magia termino, salimos y nos tumbamos sobre la hierba a mirar el cielo, fue una experiencia completamente diferente de las otras, la verdad es que Albert era un hombre que me sorprendía bastante, cada vez me amaba de formas diferentes, nos pusimos nuestros trajes de baño y jugueteamos un buen rato dentro del agua, mientras clink y snowbell correteaban por todo el jardín, después de comer pasamos una tarde deliciosa, ya estando dentro de la casa le dije a Albert –

- Albert, el día de hoy lo pase muy bien, pero quiero pedirte algo muy especial

- ¿Quieres que te baje la luna?

- No es para tanto, cuando estoy contigo créeme que siempre la toco, pero bueno ya hablando en serio, quiero que desde mañana empecemos con las clases y…

- ¿Y?

- Y que mientras me capacitas no estemos juntos

- ¿Entonces como pretendes que te capacite?

- Albert, tu sabes perfectamente a lo que me estoy refiriendo

- Desde luego que lo se cariño, no me agrada mucho la idea de que no estemos juntos ¿puedo preguntar el porque de esa decisión?

- No quiero distraerme, te aseguro que el tenerte cerca es suficiente distracción para mí

- Mmm, la verdad no se si sentirme halagado o decepcionado

- Por favor Albert ¿si?

- Esta bien Candy, desde ahora te digo que va hacer un enorme sacrificio, pero te doy mi palabra

- Gracias Albert, también quiero regresar a mi casa, antes teníamos el pretexto de que estábamos acondicionando el garaje para la clínica, pero en vista de que ya todo esta listo pues es necesario que regrese a mi casa

- Comprendo y aunque me duele, se que tienes razón

- Creo que así será mucho mas fácil ¿no crees?

- No estoy tan seguro pero en fin

- ¿Podrías ir a mi casa a capacitarme?

- Esta bien cariño, se hará a tu manera.

FIN DE FLASH- BLACK.

Las clases terminaron y ambos quedamos de vernos al día siguiente, Albert había comprado una camioneta para la clínica, estaba terminando de arreglarme cuando sonó el timbre, mire mi reloj y vi que aun faltaba mas de media hora para que Albert llegara, supuse que se había adelantado y fui a abrir muy contenta, mi sonrisa no duro mucho pues vi a Terry parado frente a mi, sin esperar a ser invitado me empujo violentamente y comenzó a besarme con fiereza, aunque trataba de defenderme el me sujetaba con todas sus fuerzas, trate de gritar pero me tapo la boca y me aventó en el sofá mientras se colocaba encima de mi y me decía –

- A mi nadie me desprecia y me humilla, ahora vas a ser mía por las buenas o por las malas

- Déjame Terry por favor, comprende que no fue mi intención lastimarte, tu no eres así, por favor

- Ahora si suplicas ¿verdad maldita? Te voy a demostrar lo que es estar con un verdadero hombre

- Terry, yo amo a Albert, lo he amado toda mi vida

- ¿Entonces porque demonios me aceptaste como tu novio? ¿acaso fui un maldito suplente?

- No Terry, escúchame por favor.

Di gracias al cielo de que Terry reaccionara y no me hiciera nada, estaba muerta de miedo, por un momento pensé que me haría daño pero se sentó a un lado mío y soltando un fuerte suspiro y tallándose un poco la cara finalmente dijo –

- ¿Por qué Candy? ¿Por qué engañarme de una manera tan ruin?

- Terry, yo siempre te tuve afecto

- Si, me puedo dar cuenta el gran afecto que me tienes – dijo sonriendo un poco melancólico

- Terry déjame tranquila, se feliz con Elisa, tu me dijiste que andabas con ella la última vez que discutimos

- Lo mío con Elisa es una maldita aventura ¿no lo comprendes? un hombre siempre necesita desahogar sus necesidades y tú siempre te negaste a…

- A compartir tu cama, Terry yo me jure a mi misma que el día que me entregara a un hombre sería cuando realmente estuviera enamorada

- Y casada Candy, eso fue lo que me dijiste la última ocasión que te pedí que estuviéramos juntos ¿lo recuerdas?

- Si, lo recuerdo muy bien

- ¿Entonces que fue lo que pasó? Te entregaste al imbécil de Albert sin que el te hubiera propuesto matrimonio ¿Dónde están tus principios?

No pude evitar agachar la mirada, me sentí un poco avergonzada, Terry tenía razón yo había roto en parte mi promesa, me había entregado a Albert por amor, lo amaba por encima de mi misma, por encima de mis promesas, yo que tanto juzgue a mis compañeras por entregarse a sus novios o prometidos, ahora estaba en la misma posición que ellas, de pronto Terry se levanto y vi que sacaba un pequeño estuche de la bolsa de su pantalón y dirigiéndose a mi me dijo -

- Mira te lo compre en Boston, pensaba entregártelo el día que te encontré con el, pensaba darte una sorpresa, invitarte a cenar y pedirte que fueras mi esposa

- Terry yo…

- No me digas nada, aunque no fue la mejor manera de terminar, creo que fue lo mejor, creo que tu nunca estuviste enamorada de mi, además tenemos intereses bastante diferentes, solo que yo tontamente siempre pensé que podría hacerte a mi manera, hacer que renunciaras a tu maldita manía de tratar un perro como si fuera parte de la familia

- Terry, yo amo a Albert por eso me entregue a el, estoy segura que tarde o temprano encontraras a alguien que comparta tus mismos gustos

- Perdóname Candy, por haberte ofendido estaba y estoy muy herido, pero quiero que sepas que jamás me hubiera aprovechado de ti, solo quise darte un susto, me voy lejos de aquí, te juro que jamás te volveré a molestar, adiós.

Lo vi dirigirse hacía la puerta cuando de pronto escuche el motor de la camioneta de Albert, sentí que la sangre se me congelaba, salí rápidamente y mire como Albert se acercaba con el rostro furioso hacia Terry, alcance a escucharlo decir –

- ¿Me quieres explicar que demonios haces tú en casa de mi novia?

- Una novia que tu te encargaste de quitarme, te aprovechaste de mi ausencia para engatusarla, yo la amo Albert, solo espero que realmente la sepas hacer feliz y no la conviertas en tu amante

- ¿Cómo se te ocurre decir que yo quiero convertir a Candy en mi amante?

- No lo sé, simplemente se me ocurrió adiós.

Yo estaba en la puerta presenciando todo, vi cuando Terry se subió a su lujoso automóvil y mire que Albert se acercaba presuroso a mi lado para preguntarme –

- ¿Estas bien cariño? ¿no te hizo daño?

- Tranquilízate Albert, estoy bien

- ¿Qué quería Terry?

- Despedirse y darme esto

- ¿Un anillo de compromiso? Pero… ¿Por qué?

- Vamos, adentro te explico todo.

Le explique como habían estado las cosas, por supuesto que al contarle lo del principio se puso furioso, se levanto y no dejaba de pasearse de un lado a otro, pero logre tranquilizarlo y me escucho con atención, después me acuno y dándome un tierno beso en la frente me dijo que me amaba, pero no menciono la palabra matrimonio ni compromiso, Terry había dejado no se si a propósito esa inquietud clavada en mi corazón, no dudaba en lo mas mínimo de que Albert me amaba pero supongo que como la mayoría de las mujeres románticas, deseaba que me propusiera matrimonio, además de que escuche claramente a Terry decirle a Albert que solamente esperaba que no me convirtiera en su amante, de pronto Albert me pregunto –

- ¿Por qué aceptaste el anillo?

- Yo no lo acepte, el no me dio tiempo a regresárselo

- Dime una cosa Candy ¿Si no hubiera pasado nada entre nosotros hubieras aceptado ser la esposa de Terry?

La pregunta me tomo por sorpresa, acepto que al principio Terry se portaba muy galante y hacia todo por agradarme, pero jamás deje de pensar en Albert, lo ame desde que era una chiquilla, como me quede callada un buen rato Albert me miro y me pregunto –

- ¿Eso es un si?

- No Albert, yo quise mucho a Terry pero no para que se convirtiera en mi esposo, yo nunca deje de pensar en ti

- Me da gusto escuchar eso

- Bien ¿Qué vamos hacer el día de hoy?

- Espero que no te moleste, pero invite a los nietos de la Sra. Elroy y a ella por supuesto a visitar la clínica, quiero que la vean

- Como crees que voy a molestarme, por el contrario se que les dará mucho gusto ver como quedo

- ¿Recuerdas que solo faltaba que colocaran el nombre y que se le hiciera promoción?

- Si, lamento mucho no haber podido ayudar con eso

- No te preocupes mi amor, que ya todo esta listo, incluso te tengo una sorpresa

- ¿Qué es?

- Si te lo digo ya no sería sorpresa, espera a que lleguemos

- Esta bien

- Entonces vamos a casa de la Sra. Elroy

- Pues vamos.

Pasamos por los chicos y la Sra. Elroy también nos acompaño, al ir entrando a la casa los chicos se quedaron maravillados al ver el enorme jardín con que contaba la casa y mas por el hermoso lago que por ahí corría, yo no iba desde que Albert me estaba capacitando y me quede mas que sorprendida al mirar un enorme letrero que decía – CLINICA VETERINARIA AFRICA , Albert me pregunto –

- ¿Te gusta el nombre?

- Me encanta, se me hace muy original.

Días después comenzaron a llegar clientes, nuestro primer cliente fue un hermoso gato llamado Tommy, era un ruso azul su dueña era una jovencita llamada Susana, llego muy preocupada diciendo que hacia mas de una semana que casi no comía, mire como Albert lo revisaba con cuidado me pidió que le tomara la temperatura y unas radiografías, entonces Albert las miro y me llamo y enseguida me dijo –

- Cariño hasta el momento todo ha sido teoría es hora de la practica, dime ¿Qué ves en las radiografías?

- Mmm, no me gusta mucho esa mancha negra que se ve en su estomago

- Tal vez se trate de restos de comida ¿no crees?

- No Albert, permíteme unos segundos.

Me dirigí hacia la chica y enseguida le pregunte –

- Susana, ¿Cuándo fue la última comida de Tommy?

- Hace tres días

- ¿Y ha defecado?

- Si, un poco

- Gracias, enseguida viene el Dr. Andrew.

Volví con Albert y le dije –

- No ha comido en tres días Albert, entonces no pueden ser restos de comida

- Muy bien cariño, por los síntomas que nos menciona su dueña y el aspecto demacrado de Tommy, estoy casi seguro de que se le formo una bola de pelos por tanto acicalarse

- ¿Entonces vamos a operar?

- Solo si su dueña esta de acuerdo, vamos a explicarle.

Albert se encargo de explicarle a la dueña de Tommy sobre su problema, ella estuvo de acuerdo en que se le interviniera y efectivamente sacamos una enorme bola de pelos del estomago del pobre felino.

Tommy se quedo una semana en la clínica para estarlo vigilando, fue un muy buen paciente, cuando lo dimos de alta tanto Albert como yo estábamos muy satisfechos, después de Tommy nos siguieron muchos pacientes de los alrededores, Albert rápidamente se había ganado una excelente reputación, cuando cerrábamos la clínica siempre salíamos a cenar fuera y después Albert me dejaba en mi casa, nunca se quedaba porque yo no se lo permitía, nos regalábamos caricias audaces pero yo no le permitía pasar de ahí, tal vez suene tonto pero últimamente me sentía demasiado susceptible, no sabía que me pasaba, me sentía muy extraña muy ansiosa.

Un domingo recibí una llamada de Albert que no iba poder ir por mí, ya que le habían llamado de un rancho para que fuera atender el parto de una vaca, pero que de todas formas me esperaba en su casa, me dispuse a hacer el desayuno y el olor del tocino me causo tantas nauseas que enseguida apague la estufa y corrí al cuarto de baño para volver el estomago, me lave la cara y luego me mire al espejo, mi aspecto era terrible estaba mas pálida que una hoja y además tenia unas profundas ojeras ya que últimamente se me había ido el sueño, había adelgazado considerablemente no sabía que me pasaba, de pronto el corazón me dio un vuelco, corrí a ver el calendario y mire que tenia mas de dos semanas de atraso en mi periodo y me dije –

- Esto tiene que ser una broma, no puede ser que este embarazada si Albert se ha encargado de cuidarme, la última vez…Dios, la última vez no nos cuidamos, ¿Qué voy hacer? ¿Cómo le voy a decir?

Tengo que saber inmediatamente si estoy encinta, de pronto escuche el teléfono sonar con insistencia y me apresure a contestar, del otro lado escuche la voz de Albert que me saludaba tan alegre como siempre mientras me decía –

- Cariño que bueno que todavía te encuentro ¿ya estabas por venir?

- No, apenas iba a desayunar y luego a arreglarme

- Ya es algo tarde para que desayunes ¿no te parece?

- Pues si, pero es que me levante un poco tarde

- Esta bien, no te preocupes, de hecho te quiero invitar a cenar hice reservación en un lindo restaurante fuera de Lakewood ¿Qué te parece?

- Si esta bien, así podre hacer unas cosas que tengo pendientes

- Bien, entonces paso por ti, a las 6:00 p.m. ¿esta bien?

- Esta perfecto

- Hasta pronto cariño, ponte más hermosa de lo que eres, porque es una ocasión muy especial.

Tome una ducha rápida y me puse unos pants cómodos y enseguida salí rumbo a la farmacia para una prueba de embarazo, pero no llegue muy lejos puesto que me tope con la Sra. Elroy quien después de saludarme me dijo sin ningún empacho -

- Candy, tú estas embarazada ¿verdad?

- Sra. Elroy yo…

- Felicidades hija, ¿ya se lo dijiste a Albert?

- La verdad yo no se si estoy embarazada

- Pero hija, si solo basta con mirarte a los ojos para saber que estas embarazada

- Que pena con Ud. debe de pensar lo peor de mi

- Pero que tonterías estas diciendo niña, yo no te estoy juzgando, era de esperarse que Uds. terminarían juntos, después de tantos años de estarse esperando mutuamente.

Yo solo pensé, ¿Dónde esta la Sra. Elroy prudente que conozco? Ahora resulta que es vidente, entonces ella interrumpiendo mis pensamientos me dijo –

- ¿A dónde vas?

- De hecho voy a la farmacia

- ¿Por una prueba de embarazo?

- Así es

- Mejor espérate a mañana y ve con un Dr. para que te hagan unos análisis y así estarás mas segura y que mejor que te acompañe Albert ¿no crees?

- Prefiero ir sola

- ¿Por qué? ¿acaso las cosas entre Uds. están mal?

- No, de hecho hoy pasara por mi para ir a cenar

- Pues que mejor ocasión para decirle

- Prefiero esperar a estar segura

- Esta bien hija, como tu quieras, bueno te dejo porque tengo muchos pendientes en casa

- Hasta luego Sra. Elroy.

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Me devolví a casa y me quede profundamente dormida pasadas las 4:00 de la tarde me desperté asustada porque no mire ni a clink, ni a snowbell, pero luego recordé que estaban viviendo con Albert, ya que les encantaba juguetear en el jardín, me dirigí a mi recamara pero antes me detuve en la que ocupara Albert hacia mas de un mes y me recosté en ella y abrazando su almohada aspire el delicioso aroma, extrañaba muchísimo volver a dormir entre sus brazos, después de un rato de estar ahí, me levante y me puse a buscar en el closet ropa adecuada para ir a cenar, no sabía que tan especial sería la ocasión pero escogí un vestido color marrón strapless y unos zapatos color camel, así como también un saco que combinara con los zapatos y por último un pequeño bolso que hacia juego con el vestido, me tome mi tiempo para ducharme así como también para arreglarme.

Aunque no me gustaba maquillarme mucho, esta vez creo que si lo necesitaba pues mi cara se veía demacrada, tenía que cubrir esas espantosas ojeras que sobresalían y además mi color era casi el de un cadáver, así que puse manos a la obra y el resultado me agrado mucho, como último detalle me puse una hermosa gargantilla dorada con unos pequeños pendientes a juego, mi cabello lo había recogido en cascada, creo que no había quedado nada mal, estaba terminando de ponerme perfume cuando escuche el timbre, salí y vi a Albert vestido muy formal y con un hermoso arreglo de rosas y entregándomelas me dijo –

- Son para ti cariño, espero que te gusten, pero mira nada mas estas bellísima, casi no me atrevo ni a besarte

- No es para tanto, veo que no me equivoque en escoger este atuendo, porque tú vienes vestido muy formal ¿Qué vamos a celebrar?

- El que estemos juntos, ¿nos vamos?

- Si, espera un momento voy por mi bolso.

Cuando salimos vimos a la Sra. Elroy quien estaba afuera y nos saludo, subimos al nuevo auto de Albert un hermoso BMW convertible, mientras salíamos de la ciudad le pregunte –

- ¿A dónde vamos?

- Ya te dije que a cenar

- Si pero, no me has dicho a que lugar

- Ya no falta mucho, es un lugar muy especial, estoy seguro de que te va a gustar

- ¿Se puede saber que es lo que vamos a festejar?

- La compra de este hermoso carro y que nos ha ido extraordinariamente bien en la veterinaria ¿te parece poco?

- Tienes razón, con tanto trabajo ni siquiera hemos tenido tiempo de festejar.

Dije tratando de sonar lo mas emocionada posible, pero la verdad es que no me sentía con ánimos de festejar eso ¿me había arreglado tanto para festejar el éxito de la veterinaria y la compra de un automóvil? Ja, no cabía duda de que todos los hombres eran iguales.

Finalmente llegamos a un muy elegante y hermoso restaurant, nos asignaron una mesa bastante alejada de los demás comensales y vi que había una botella con champagne enfriándose y enseguida nos dieron la carta para escoger, como no había probado bocado en todo el día tenía un apetito se podría decir feroz, me sentía capaz de comer hasta el mantel, cuando ordenamos, veía a Albert un poco pensativo yo increíblemente no sabía que decir, me sentía bastante incomoda entonces para hacer el ambiente un poco mas agradable por así decirlo le pregunte –

- ¿Como te fue en la mañana con el asunto de la vaca?

- ¿Cuál vaca?

- La vaca que fuiste a atender por un parto

- Ah si, la vaca, pues bien, todo salió muy bien.

No se porque pero no le creí, Albert estaba muy extraño, además ahora que lo veía con mas atención pude notar que se miraba con el semblante un poco desencajado, mientras yo devoraba mi cena gustosa el casi ni la probo, entonces decidí preguntarle –

- Albert, ¿Qué te pasa? la cena esta exquisita ¿te sientes mal?

- Candy, la verdad es que hace poco mas de una semana me siento mal, tengo muchas nauseas por la mañana y por las noches me duele horrible la cabeza, pero bueno es hora de festejar

- ¿Te duele en estos momentos la cabeza?

- No, cariño curiosamente cuando estamos juntos no me duele nada pero bueno vamos a festejar ahora si

- Pues ya estamos festejando y la verdad es que me siento un poco mal de verte tan cansado

- ¿Tan mal me veo?

- Aunque te ves un poco cansado, sigues igual de buen mozo

- Gracias cariño, pero recuerda que hemos venido a festejar y aún no comienza lo mejor

- ¿Qué falta?

- Espera unos momentos.

Lo vi hacerle una seña al camarero y luego decirle algo en secreto, entonces el camarero se retiro y me llevo en una pequeña bandeja de plata con un pequeño pastel de chocolate y decorado con algunas rodajas de fresa, yo mire un poco extrañada a Albert y le pregunte que porque nada mas me habían llevado a mi postre y sonriendo me dijo –

- Es que este no es cualquier postre cariño, es un postre especial

- No me iras a decir que tu lo preparaste

- Mmm, tuve algo que ver – dijo mientras el mesero servía las copas con champagne y después se retiraba.

De pronto se nos acercaron un grupo de chicos vestidos con unos trajes que simulaban ser del siglo XVII, yo voltee sorprendida a ver a Albert y el me dijo –

- Es una estudiantina que mande traer solo para que te canten a ti mi amor en esta ocasión tan especial.

Entonces comenzaron a tocar una preciosa canción.

EL MILAGRO DE TUS OJOS

Cada vez que pienso en ti, nace un mundo dulce y nuevo

Porque brilla en tu mirar una nueva luz de ensueño que me hace comprender la nostalgia tibia de tu amor, es fuego que al arder une a los dos, en el cielo tan azul,

vuela hacia cualquier mañana, pájaro multicolor bajo una mirada extraña, que me hace comprender la nostalgia tibia de tu amor, es fuego que al arder une a los dos,

un milagro brilla en tu mirar trayendo luz a mi vivir, siento entonces que van a estallar, el sol, el mundo entero es nuestro amor.

Después de que terminaron de cantar esa hermosa canción, se retiraron y Albert me dijo que quería probar un poco de mi postre, entonces me dispuse a partirlo y mi sorpresa fue enorme al ver que dentro del pastelillo había un delicado anillo de compromiso acompañado de una pequeña nota que decía –

Para la mujer más hermosa y maravillosa sobre la faz de la tierra, ¿quieres ser mi esposa?

Yo no podía hablar de la emoción que me embargaba, sentía como si estuviera en un sueño, entonces Albert me miro y me dijo –

- ¿Aceptas ser mi esposa Candy? ya no soporto estar lejos de ti mi vida, dime que aceptas ser la Sra. de Albert Andrew

- Por su puesto que acepto, mi amor, es lo que más anhelo, yo tampoco quiero separarme de ti, así que esto es lo que venimos a festejar ¿eh? Que malo fuiste al decirme que veníamos a festejar el éxito de la clínica y la compra de tu automóvil

- Bueno tenía que inventar algún pretexto para que no sospecharas nada

- ¿Entonces lo de la vaca no fue cierto tampoco?

- No tampoco fue cierto, fui a recoger tu anillo

- Oh Albert, es un hermoso detalle.

La velada fue maravillosa, la estudiantina siguió tocando varias melodías, pero Albert se percato de que yo no había bebido nada de la copa con champagne entonces me dijo –

- Brindemos por nuestra felicidad cariño

- Me temo que no puedo beber Albert

- Cariño, ya se que la última vez que bebiste no lo pasaste para nada bien, pero beber solo un poco no te hará daño

- No es por eso Albert ¿sabes? yo tampoco me he sentido muy bien últimamente

- ¿Qué quieres decir?

- Mañana quiero ir al Dr. a que me haga algunos análisis

- Mi amor no me digas que…¿estamos embarazados?

- Creo que si, por eso quiero ir mañana al Dr.

- Mi vida, esto es maravilloso.

Entonces sin mas me tomo de la cintura y me dio vueltas y se puso a gritar como un loco –

- Voy a ser Papá, voy a ser Papá, esta hermosa mujer me va a dar el mejor regalo del mundo.

Todos los comensales incluso el personal de restaurant comenzaron a aplaudir y a felicitarnos, yo me sentía un poco avergonzada porque todos nos miraban, de pronto Albert me bajo con cuidado y me dijo muy serio –

- Sera mejor que nos vayamos para que descanses cariño

- Pero no me siento cansada

- No importa, no quiero que te fatigues

- Albert tengo un antojo

- Te cumplo todos los antojos que quieras cariño, ¿quieres otro postre?

- Me temo que ese antojo me lo puedes dar solo cuando estemos a solas

- Ah, ¿me creerías que yo tengo el mismo antojo?

- Ya lo creo que si.

Albert pidió la cuenta y cuando finalmente salimos del restauran nos dirigimos hacia la casa de Albert, llegamos de madrugada y entonces cargándome me subió y me deposito cuidadosamente sobre la cama y comenzamos a besarnos hasta terminar haciendo el amor, todo fue perfecto como siempre.

Al día siguiente me acompaño al Dr. y después de hacer los análisis y decirnos que regresáramos hasta el mediodía nos confirmo que efectivamente estaba embarazada, Albert casi salta de la felicidad y sin más delante del Dr. me dio un beso apasionado que hizo que me sonrojara, el Dr. nos miro complacido y nos felicito.

Salimos de ahí bastante contentos, le dimos la noticia a la Sra. Elroy quien me ayudo a preparar una boda bastante sencilla, a la cual acudió poca gente, ya que a Albert y a mi no nos gustaban las cosas tan escandalosas.

Los primeros meses tanto Albert como yo lo pasamos algo mal respecto a las nauseas y dolor de cabeza, pero después todo marcho muy bien, seguí ayudando en la clínica hasta que ya no pude, una noche comencé con fuertes dolores, se había llegado la hora del parto, Albert era un manojo de nervios, me causaba gracia verlo tan nervioso corriendo de un lado a otro, apenas íbamos saliendo cuando se me reventó la fuente y escuche decir a Albert alarmado –

- No es cierto ¿verdad pequeña? ¿verdad que no vi, lo que vi?

- Yo creo que si cariño, será mejor que vayas por tu maletín de primeros auxilios y me ayudes ahhhhhhg

- Pequeña es que…

- Es que nada Albert, anda muévete – dije desesperada y sudando copiosamente sintiendo los dolores cada vez mas fuertes.

Entonces Albert corrió por su maletín y arrimo todo lo necesario.

Como durante mi embarazo fui bastante activa todo fue bastante rápido, jamás podre olvidar el llanto de mi bebé y el rostro de felicidad en Albert, yo pregunte ansiosa –

- ¿Que es Albert?

- Es un precioso niño, y esta muy sano.

Entonces Albert lo coloco en mis brazos, era verdad, era el bebé mas bello que mis ojos hubiesen contemplado, tenia los ojos azul cielo., por primera vez creo que vi a Albert llorar como un niño mientras me decía –

- Gracias mi amor, por este hermoso regalo.

Han pasado 5 años desde que nació nuestro hijo Adrian, le encanta ayudarnos a su padre y a mi en la clínica, los tres estamos mas que contentos por todo lo que hemos logrado, los nietos de la Sra. Elroy también vienen a ayudarnos en ocasiones, ya son unos jovencitos muy buenos mozos todos ellos, los tres ya tienen novia, pero no son tan buenos mozos como mi Adrian, que es igualito a su padre en todo, en mi no se parece mas que en los ojos, somos una familia muy feliz, tanto Snowbell como Clink se pusieron un poco celosos al principio de Adrian, pero por fin se hicieron muy buenos amigos.

Ahora mismo estoy tomando una taza de café y repasando un poco todo lo que hemos vivido Albert y yo, lo miro entrar y me sonríe mientras me pregunta –

- ¿Que tanto lees con tanto interés cariño?

- Nuestra historia

- ¿A si? ¿y se puede saber quien la escribió?

- Yo

- ¿En verdad?

- Claro

- ¿Y has escrito todo?

- Todo

- ¿Incluido el como fue concebido Adrian?

- Eso y antes de que fuera concebido

- ¿Y todavía quedan paginas libres

- Solo unas pocas ¿Por qué? – pregunte coqueta

- Porque me gustaría que tuviéramos otro bebé, ¿quieres intentarlo?

- Claro que si.

Ambos nos dirigimos a la habitación para volver a amarnos.

FIN

Chicas espero que les haya gustado el final, quiero darles las gracias por seguirme en esta loca aventura., lo hice con mucho cariño para uds. que son tan especiales y talentosas, yo les ofrezco de todo corazón este mi humilde trabajo y agradezco infinitamente cada comentario, también agradezco a todas aquellas anónimas, espero no haber olvidado a nadie.

GRACIAS A :

Olenka Vértiz

Sabrina Weasley

Rose de Grandchester

Zafiro Azul CIELO 1313

Blackcat 2010

Candy Fan 72

Lizvet Ardray

Elisa (Guest)

Nadia M Andrew

Mayra Exitosa

Angie Ardley

Guest

ginaa

Hada Azul

Josie

Farii Andrew

Paloma

Faby Andley