-¡Jodido Matt Donovan!- Rugió Damon desde la cocina –¡Sé que puedes oírme! ¡Para de abrir el puñetero lavavajillas cada vez que lo pongo!- Damon cerró el lavavajillas, y lo reprogramó por tercera vez en lo que iba de hora- Estúpidos y jodidos críos- dijo para si- Botellas de cerveza por todas partes, como si no supieran donde está el cubo de reciclaje, esos restos de queso tostado llevan en la tostadora desde el desayuno, y dejan todas las puertas abiertas, como si viviéramos en un jodido granero-.
No se oía nada salvo sordos golpecitos desde el cuarto de la PlayStation.
-¡Juro por Dios que algún día os voy a comer! ¡En cuanto las reservas del sótano estén un poco bajas!- Berreó Damon. Acabó de limpiar la cocina y después reunió todas las botellas de cerveza para llevarlas a los contenedores. Escuchó el sonido de un motor de coche e hizo una pausa antes de ir hacia la puerta trasera. Con calma, dejó las botellas en la encimera.
Fue al estudio y metió su cabeza por la puerta.- Humanos, quizás queráis mover vuestros culos hacia la puerta. Necesito una pequeña invitación para mi hermanito-.
Matt y Jeremy le siguieron obedientemente a la parte delantera de la casa.
-Es muy raro- susurró Matt a Jeremy- que tengamos que invitar a Stefan a su propia casa-.
-No tienes que susurrar, idiota- Dijo Damon, sin volverse. Abrió la puerta, y cogió la bolsa que Katherine le extendía.
Damon clavó sus ojos en Stefan -¿Todo bien?-.
Stefan asintió.
-Ok, vuestro turno, chicos- Damon le dio un apretón a Jeremy en el hombro.
-Vale, em… um… Stefan y Katherine, podéis pasar, si queréis- dijo Jeremy.
-Eh, no dije nada de que invitases a Katherine- suspiró Damon mientras empujaba a los chicos para dejar paso a Stefan y Katherine.
-Bueno, tampoco dijiste lo contrario- se quejó Jeremy mientras se derrumbaba sobre el sofá de la salita.
-Di por sentado que era algo implícito. ¿En serio tengo que decir "no invites a féminas malignas al lugar en donde vives"? Y quita los pies del sofá-.
Katherine miró a su alrededor, a las bolsas de gimnasia tiradas por el suelo, botellas de cerveza en la mesita de café, revistas de beisbol amontonadas en una esquina, y se rio- Esto es estupendo- dijo, aún sonriendo- No podría haber imaginado nada mejor- Arrugó su nariz- Un poco apestoso, eso sí-.
-Ya, bueno, estamos trabajando en eso, ¿verdad, Matt?- Damon le pegó una colleja y después le entregó el equipaje de Katherine- Este fin de semana le toca a Matt limpiar, y ha sido un absoluto desastre. Lleva el equipaje de Su Majestad arriba-.
-¿A qué habitación?- preguntó Matt, mirando a Katherine.
Damon levantó una ceja y se giró hacia Stefan , aún parado en la entrada- Una pregunta muy interesante. ¿A qué habitación?-.
-Puedes dejarlo en mi cuarto- respondió Stefan en voz baja.
-Bueno, bueno- Damon se giró hacia Katherine, quien le dedico una media sonrisa muy satisfactoria- Ya veo-.
Después de que Matt volviera al piso de abajo, Damon echó a Jeremy y a Matt de la casa, simplemente diciéndoles que se buscasen otro sitio durante un par de horas mientras los adultos hablaban de sus cosas. Después, los tres se sentaron y él hizo circular la botella de whisky.
-Esto es francamente acogedor- comentó Damon- ¿verdad?-.
-Entonces, Damon…- dijo Katherine- ¿Qué nos hemos perdido?-.
-Nada tan interesante como lo que parece que yo me he perdido- le dedicó a su hermano una mirada inquisitiva, pero Stefan rehuyó sus ojos.
-Oh, vale. Ya veo que no me vas a deleitar con los detalles más sucios- Damon tomó un trago, y después miró al techo mientras decía -Bueno, Elijah encontró una bruja capaz de arreglar a Klaus, por lo que vuelve a ser el mismo, yuhu, lo que significa que voy a tener al verdadero Tyler Lockwood dando vueltas por aquí, jugando a video juegos y bebiéndose mi bourbon bueno. Se ve que ser Klaus durante un tiempo le ha obligado a desarrollar un paladar algo más exquisito, y ya no le lleva con una simple Budweiser. También le ha quedado un acento de lo más curioso, aunque ya está empezando a desaparecer-.
Echó una ojeada a la esquina donde se amontonaban las revistas de beisbol. -Qué más… ¡Ah, sí! Matt y Tyler convencieron a Jeremy de que jugara al beisbol, lo que fue tremendamente divertido. Tuve que acabar obligándole al entrenador para que le dejase jugar, algo de lo que él no tiene ni idea, así que ni una palabra al respecto. Ahora, si además pudiera obligar a todos los jugadores de los equipos contrarios para que jugasen mal, quizás tuviéramos alguna oportunidad este año. Ah, y la estaca del Ric malvado aún está desaparecida, así que Klaus está volviéndose loco. Tiene un ejército de esbirros buscando por todas partes. Rebekah y Caroline están hasta el cuello con los preparativos para la Graduación, así que están completamente fuera de todos estos asuntos. El tema de este año es "Call Me Maybe". Sí, yo tampoco lo entiendo. Hay una cena de familias fundadoras este fin de semana, es de gala, así que espero que tengas el esmoquin preparado, Stef. Habrá diversos eventos para celebrar lo fabuloso e impresionante que soy, en cuanto el ala de del hospital esté preparada para abrirse, y…- Damon tomó un sorbo y lo saboreo- Creo que eso es todo. A no ser que queráis saber el nivel que ha conseguido Matt en el Skyrim, en cuyo caso, deberíais simplemente esperar y preguntarle vosotros mismos-.
Katherine sacudió la cabeza tristemente –Y ni una palabra sobre tu chica. Pobrecita, cuan rápido ha sido olvidada-.
-Vete al infierno, Katherine- respondió Damon con una amplia sonrisa.
-¿Has tenido alguna noticia de ella?-dijo Stefan levantando la mirada.
-No- Respondió Damon- Y no creo que las tenga. Ahora es vuestro turno. Por qué no me ilumináis sobre… primero, ¿te llevó mucho encontrarle la pista a mi hermano, Katherine?-.
-Por su puesto que no. Le encontré en un bar de Chicago el día después de que le dejase allí. No sabía ni que un vampiro pudiera emborracharse tanto-.
-¿Alcohol o sangre?- inquirió Damon, haciendo girar el bourbon en su vaso.
-Ambos- respondió, secamente, Stefan.
-Oh, ha sido bastante travieso- dijo Katherine, poniendo su mano sobre la rodilla de Stefan- dejándome un rastro súper sencillo de seguir. Después de que le encontrase, le llevé a la casa de una antigua amiga, para que le dejase sobrio. Ella conoce todo tipo de trucos-.
-Antigua amiga en el sentido de….-
-En el sentido de chica con la que solía acostarme Damon. Oh, no me levantes una ceja. Después de un par de siglos, nadie se queda con un solo genero. Ya te darás cuenta pronto-.
-No te estoy juzgando, tan solo imaginando y disfrutándolo. Entonces, ¿cómo es que ese antiguo rollete tuyo conoce trucos para dejar sobrio a un vampiro?-.
-Porque era una bruja antes de convertirse en vampiro. Era una de esas que te cuestionan hasta volverte loco, incluso cuando ya te están "volviendo loca", si sabes a qué me refiero. Así que la convertí para callarle la boca sobre mi pecaminoso comportamiento vampírico. Me odió durante un tiempo, pero después de un par de décadas lo superó-.
-Oh, Katherine. Creo que todo aquellos a los que convertiste, arruinaste, amenazaste y aterrorizaste, debería juntarse una vez al año y hacer terapia en grupo. Podríamos alquilar el centro de convenciones de Pensacola-.
-No eres el más indicado para hablar, Damon-.
-De acuerdo, mis víctimas pueden reunirse en el Marriott, justo la puerta de al lado. Da igual, ¿estabas diciendo…?-.
-Silvia había decidido pasar su eternidad concentrada en coleccionar y digitalizar grimorios. Es una Martin, sabes, y está muy interesada en esa colección que tu amiguita Bonnie le robó a sus parientes-.
-Bueno, eso me suena como un asunto entre bruja-y-antigua-bruja. ¿Acaso le mencionaste esa parte en la que tú mataste a uno de sus parientes?-.
Katherine inclinó la cabeza- Bueno, ya sabes, no creo que eso surgiera en la conversación-.
-Claro que no. Entonces, ¿Silvia Martin sabe como calmar a un destripador cuando se ponen en plan agresivo?-.
-No exactamente, pero sí encontró un grimorio que describe la manera más rápida de secar a nuestro chico. Una de sus sobrina-nietas bruja hizo los honores, y aquí estamos- Katherine sonrió a Stefan. Él le devolvió la sonrisa, ligeramente dubitativo.
-Lo que sea que fuera el hechizo, funcionó. Simplemente me hubiera gustado conocerlo hace cien años- Dijo Stefan, mirando a su hermano de nuevo- Me siento… bien. Mejor de lo que he estado en muchos años. Me siento como si la sangre ya no me importase tanto. Es como si todo estuviera más claro ahora. Por fin tengo la sensación de ver las cosas desde otra perspectiva-.
-Bueno, eso es genial, Stefan- dijo Damon, levantándose- Me encanta que tu vida se halla vuelto color de rosa -.
-Damon- Dijo Stefan, pero Damon agitó una mano y le interrumpió.
-Ni se te ocurra. Está todo bien hermano. Claramente, tenías que hacer lo que tenías que hacer. Ahora, si me disculpáis, voy a subir y asegurarme de que el jodido Matt Donovan se acordase de poner sábanas limpias en vuestro cuarto-.
Damon no se esperaba tener noticias de Elena, pero recibió una llamada justo la noche siguiente al regreso de Stefan y Katherine. Estaba paseando por el patio, preparando mentalmente el discurso que supuestamente tenía que dar en la cena de las Familias Fundadoras aquel viernes, cuando su teléfono sonó.
-Hola, Damon-.
Damon aferró el teléfono, recordándose a si mismo que debía respirar.
-¿Hola?- dijo ella de nuevo, dubitativa- Soy yo-.
-¿Ah sí?- dijo Damon, finalmente- Bueno, suena como Elena. Pero sé que no puedes ser Elena, porque Elena nunca me llama y han pasado casi dos putos meses desde que ella me dejó. Y sé que no es Katherine, porque puedo oír perfectamente cómo le está enseñando a Matt Donovan a hacer trampas al póker en la cocina. Así que debe ser alguna otra Réplica-.
Después de una pausa, Elena dijo- ¿Estás dejando que Katherine corrompa a Matt en la cocina?-.
-Contar cartas es una habilidad muy útil, y el chico tiene muy pocas. Si pasan a juegos mezclados con bebida, intervendré. Matt tiene poco aguante, incluso par aun humano-.
Elena rio suavemente, y después dijo- Nunca lo tuvo-.
Damon no dijo nada durante un segundo, y después- ¿Qué necesitas Elena?-.
-Nada, Damon. No necesito nada-.
-Entonces, ¿qué quieres?- Suspiró Damon- Da igual. Lo sé. Quieres saber si Stefan ha vuelto a casa-.
-Sé que es así. Me lo ha contado Caroline-.
-¿Has estado hablando con Caroline? Imposible. Jamás ha sido capaz de mantener un secreto-.
-La he llamado, por primera vez, hace una hora-.
-Ya veo. Y supongo que te ha contado que Katherine ha traído a Stefan a casa-.
-Y que están juntos, sí-.
-¿Y bien? ¿Has destruido medio pueblo, o ahora estás bien, calmada y con la mente fría? ¿Ya te ha arreglado Elijah?-.
-No es… No es así. Nadie está tratando de arreglarme-.
-¿Entonces cómo es, Elena? Porque puedo decirte cómo es para mí. Una mierda-.
-Lo siento, Damon. Caroline dijo que lo estabas llevando bien. Que te estabas manteniendo ocupado-.
-Esperé, Elena. Debajo de todos esos trabajos, simplemente estoy… esperando- Tomó una honda bocanada de aire- Ya ni siquiera estoy seguro de a qué-.
-Quieres que vuelva a casa-.
-Claro que sí, demonios, quiero que vuelvas a casa. ¿Acaso tú no quieres?- Su voz se volvió más áspera- Porque si lo es, puedo estar ahí por la mañana. Donde quiera que estés, puedo estar ahí. No tenemos ni que decirle nada a Elijah, no tenemos ni que volver a Mystic Falls, simplemente coger el coche e irnos-.
Al otro lado de la línea se hizo el silencio.
-No sé qué decir, Damon-.
-¿Estás bien? ¿Eres feliz?-.
-No sé cómo responder a eso- dijo Elena, de forma distante- No sé qué es lo que quieres oír-.
Damon estaba rebosante de furia- Sabes, estaba súper contento de saber que aún estabas vivas, y que Elijah aún no te había clavado una estaca por alguna de esas nobles razones tan propias de Elijah, por el bien supremo, pero ¿Elena? Si no sabes qué decir, entonces no me llames-.
-Tienes razón, lo siento- Hubo un clic en la línea al colgar Elena.
Damon aplastó el teléfono en su mano- Joder, Elena. Joder, joder, joder-.
Damon mató a dos personas aquella noche. No había sido su intención el matar a humanos, y tampoco pretendía matar a esas dos personas en concreto.
Después de que Elena le colgase, agarró una botella de whisky y se fue a su lugar favorito de la carretera para tumbarse. Un bache. Y ahí estaba. Elena decía que cada vez que golpeaban un bache, él atacaba. Saboteaba las cosas. Aquello no era completamente cierto. Él era el bache. Se bebió la botella entera allí tirado, en la oscuridad, en silencio. No pasó ni un coche.
Sabía que alguno acabaría pasando, así que comenzó a jugar con el Universo. Si un coche blanco pasaba con dos personas dentro, un hombre y una mujer, le partiría el cuello al chico y bebería toda la sangre de la mujer. Si un coche, de cualquier color, pasaba y tenía tres personas dentro, todas mujeres, bebería de todas y después las obligaría a marcharse. Si hubiera tres hombres dentro, se los comería a todos y después los enterraría en el bosque. Sólo hasta el cuello, de forma que fuera más fácil para las hormigas, comérselos.
Miraría a los carnets de conducir, decidió. Sólo para complicar las cosas un poco más. Si pasaban tres personas en un coche rojo, dos hombres y una mujer, todos ellos mayores de 21, se comería a dos de ellos y haría pensar a la tercera persona que lo habían hecho ellos mismo. Eso sería divertido. Si todo el mundo en el coche tenía menos de 21, los colocaría en círculos y los haría jugar a la gallinita ciega. Y después se los comería. Aún más divertido. Si cuatro personas venían en el coche, y sus edades combinadas se podían dividir por tres, rompería dos cuellos y haría pensar a los otros que sus amigos habían sido abducidos por extraterrestres. Si dos personas pasaban, y su matrícula era de fuera del estado, y el estado empezaba por "C", y el coche era azul, les expendería un cheque a cada uno por diez mil dólares, y después les dejaría continuar.
Dejaría que el universo decidiese.
El siguiente vehículo, que vino justo al pasar la medianoche, pertenecía a Perry Lassiter. Era un camión, no un coche, pero era azul oscuro y la matrícula ponía Carolina del Norte, pese a que Perry había vivido en Virginia durante los últimos cinco años. Pero Perry era descuidado, y olvidadizo, así que nunca se había molestado en cambiar la matrícula. Perry estaba, además, muy borracho, y cansado, y su novia Ashley estaba muy borracha y con ganas de discutir. Venían de la fiesta del 25 cumpleaños de la hermana de Perry, y el tema había sido "Ruleta rusa". La hermana de Perry había invitado a su mejor amiga en todo e mundo, la misma amiga con la que había perdido la virginidad Perry cinco años antes, cuando tenía 16 y se acababa de mudar a Virginia con su familia; y aquella amiga había dejado que la novia de Perry se enterase de todo eso de forma muy alta, y en medio de la fiesta. Así que ahora, Perry estaba lidiando con las consecuencias de esa revelación.
Damon hizo una mueca para si, mientras les escuchó discutir sobre si esa zorra de Teresa tenía las tetas más grandes que la previamente mentada Ashley. Se quedó en donde estaba, un saltito en el bache y todo estaría zanjado y bien zanjado, hasta que se dio cuenta de que no le habían visto. Entonces, ya era demasiado tarde. Un tráiler le arrolló, pasó por encima del guarda raíl y entonces Perry y su novia murieron. Muertos y bien muertos.
En ese momento, Damon se dio cuenta de que el Universo sólo iba a seguir jodiéndole. Recogió la botella de whisky y su dignidad, y se fue a casa.
Soy consciente de que muchas personas leéis esto, así que por favor, daros a conocer de forma que tanto la autora como yo podamos saber vuestras opiniones!
...LunA...
