No sabía en que momento había aceptado ir con esa panda de tarados a la mansion D'Azur. Segun los rumores, la mansión más terrorífica de toda Francia.
"Se acerca Halloween." Le había dicho Piggeh. "¿Porque no disfrutar de una experiencia que de miedo? Uuuuh~"
Craig suspiró mientras se acercaban a la susodicha mansión. El pelirosa se adelantó junto con el PuiPie ese o como se llamase. ¿Qué demonios tenía ese idiota que no tenía él? No lo entendía para nada.
-Eh, Barrel. -Miró de reojo al rubio que había a su derecha. Los otros dos pardillos del grupo de Piggeh iban hablando entre ellos, y se había quedado con el rarito de Stephano.
No era exactamente un rarito (era el mas normal de ese grupo de tarados, a decir verdad). Pero cada vez que lo había invitado a unirse a su alucinante y genial grupo lo había rechazado. ¿Quién se creía para rechazar su generosa invitación? Eran amigos desde pequeños, por dios.
...Amigos...
Se peleaban cada día que se encontraban en el parque. Pero ese no era el caso. Lo conocía desde habe mucho, y debería estar en su pandilla. Lo merecía más que todos esos lameculos imbéciles.
-Um...¿Barrel? -Stephano volvió a llamarlo, levantando una ceja.
-¿Qué coño quiereeees? -Suspiró él, mirándolo desde las gafas de sol (aunque fuera de noche).
-Quería seguir discutiendo lo de hace unas semanas... Ya sabes... -Su piel morena comenzó a tornarse roja, y podía sentir el calor en sus mejillas. -¿El tema de Piggeh?
-Tsk. Ya te he dejado el tema clarito, Broberg. -Apartó la mirada, mientras veía a los otros cuatro bobos parar frente a una gran mansión. -No he sentido ni voy a sentir nada por ese niñato.
-Entonces no dejaré que juegues con él como haces con todos... -La voz del francés sonaba seria.
-¡Ha! Si es lo único que él hace. -Soltó una risa forzada. -Jugar con los demás como si fueran muñecos hinchables. -Stephano pudo ir el rencor en las palabras del castaño. No sabía lo que había pasado entre ellos, ni quería saberlo. Pero algo se estaba cociendo, y no iba a permitir que le hicieran daño a su amigo... De nuevo.
-Y aquí estamos~ -Piggeh señaló la casa, un poco apartada del barrio. -No podemos entrar todos juntos...
-¿P-Por qué no? -Preguntó Mr. Chair.
-Porque nos pillarían en seguida los vecinos... Deberíamos hacer grupos... -Sonrió ampliamente de forma que casi daba miedo a Pewdie. -Yo me pido ir con Craaaaaaig~
"Asi que eso va todo esto..." Suspiró Stephano rodando los ojos. Fue a separar al chico de un, bastante molesto, castaño, cuando sintió a alguien agarrar su mano.
Agachó la mirada para ver los ojos celestes del sueco que se había posicionado a su lado estrategicamente.
-Uh... ¿Pewds? -El chico apartó la mirada. Parecía aterrado.
Era extraño... Tanto jugar a juegos de miedo, y ahora le asustaba una casa tonta. Suponía que era distinto delante del ordenador cuando hablaba con sus "bros"...
...Y... ¿Cómo demonios iba a olvidar la tontería de PewDie, si hacía esas cosas tan adorables?
Acabaron entrando en la casa en tres grupos. El de Skully y Mr Chair investigaría el primer piso y el sótano, Stephano y Pewdie el de arriba, y por último, Craig y Piggeh el último piso y el ático.
En la planta intermedia, el rubio más pequeño hacía ruiditos bastante molestos mientra caminaban. Era como los gemidos de un perro cuando empiezan a llorar.
-Felix. -Dió un respingo ante la voz del francés. -Por favor deja de hacer eso...
-P-perdón... -Susurró con un pequeño sonrojo en sus mejillas.
"Merde... Así no hay quien olvide nada. Ni aunque me diera Amnesia."
Investigaron el piso un rato, sin poder abrir ninguna puerta. Todas parecían cerradas, hasta llegar a una sala que abrió sin oponer resistencia.
Tras un pequeño ruido chirriante, un olor asqueroso les invadió las fosas nasales por completo. Stephano notó como el rubio le agarraba de la camiseta para que no diera un paso más.
-¿Qué pasa? -Preguntó con tono serio.
-¿D-De verdad no reconoces ese olor..? E-es... Sangre...
Ambos chicos se quedaron en silencio un rato, sólo escuchando el ruido de sus propias respiraciones.
El francés, decidido abrió la puerta de un golpe.
-¡STEPHANO ESPER-!
Desde el tercer piso, Piggeh y Craig pudieron oír el grito afeminado de PewDie.
-Heh... Ya se están pegando sustos solos~ -Comenzó a reír el pelirrosa.
-¿No vas a ver como están?
-Seguro que es una tontería. -Volvió a soltar otra carcajada, mientras le restaba importancia con la mano. -Ademas... Las cosas interesantes están en esta planta. Sigamos mirando... -De pronto el tono de Piggeh se volvió un poco más tetrico. Pero el Barrel asintió, sin dudar y le siguió por los pasillos sin volver a abrir la boca.
No se volvió a oír nada del segundo piso.
