¿Qué creen? Estoy de regreso jajajajaja después de recibir mensajes de varias personas que me pedían continuar la historia, he dedicido hacerlo. Tenía algunos pendientes que me urgía resolver, pero ya con todo listo puedo continuar tranquilamente. Una disculpa por el inconveniente :3

Disfrútenlo!


Kagome lo rodeó por el cuello y lo besó sin dejarlo terminar.

- ¡Ay Inuyasha, me tuviste esperando todo este tiempo! – bromeó la chica y se alejó de él corriendo.

- Agh, que molesta eres ¡Y una tonta! No puedo creer que no te hayas dado cuenta antes- se hizo el ofendido y se apresuró a cargarla para depositar un beso en su frente.

Caminaron de la mano hasta llegar a la aldea, riendo y bromeando, sin necesidad de decirse nada más.

Cuando todo termine

Capítulo 10. Demonio

Cuando regresaron, sus amigos los observaban de forma sospechosa. ¿Qué había pasado entre ellos? ¿Por qué habían desaparecido toda la noche? Al percatarse la chica de las miradas de Miroku, Sango y Shippo, comenzó a sonreír nerviosa, pues sabría que pronto le pedirían explicaciones. Inuyasha, como era costumbre, nunca lograba darse cuenta de nada, pero no ocultaba las pequeñas muestras de cariño hacia Kagome, lo que sorprendía al resto todavía más.

Pasados un par de días, decidieron continuar la búsqueda de Naraku, puesto que aún debía pagar lo que les había hecho, especialmente a Kagome. Prepararon provisiones porque sabían que sería un viaje muy largo y sería muy difícil regresar a la aldea por comida o medicinas.

Caminaron por varios días, descansando casi siempre en el bosque, excepto una que otra noche en la que Miroku conseguía algún trabajo en las aldeas cercanas y donde les ofrecían algún hospedaje decente. Llegando a una de esas aldeas, se encontraron con que todas las personas ahí se encontraban en un estado extraño. Algunos se veían deprimidos, otros llenos de rabia y haciendo fechorías, y algunos otros simplemente indiferentes. El monje de inmediato detectó una presencia maligna.

- Tengan cuidado por favor. El aura maligna es demasiado fuerte, y creo que eso ha afectado a los aldeanos. No se dejen influenciar por el ambiente.

- Pff, tonterías. Encontraré al demonio responsable de esto.

Mientras el hanyou salía en busca del culpable, la sacerdotisa y el resto permanecieron en la aldea, intentando ayudar a los habitantes. Pasaron varias horas hasta que se toparon con el medio demonio, quien llegaba con una herida en el pecho. Kagome corrió preocupada a recibirlo.

- ¡Inuyasha! ¿Qué sucedió? ¿Te encuentras bien?

- Claro que estoy bien. Acabé con ese espíritu, ya no nos dará problemas.

- Unos aldeanos nos ofrecieron su choza para quedarnos. Ellos pasarán la noche con su familia. – Dijo Sango, por lo que el resto la siguió hasta la cabaña que les habían prestado.

Todos se prepararon para dormir menos Inuyasha, quien observaba de forma meticulosa a la chica de cabellos azabaches. Justo después de que todos cayeran rendidos de sueño, el joven caminó lentamente hacia ella y le pidió que se levantara y lo acompañara un momento.

- ¿Te pasa algo? Quisiera descansar un poco.

- ¡¿Vas a venir o no?¡- le respondió él en tono cortante. Kagome no tenía ánimos de iniciar una pelea ahora, especialmente cuando se suponía todo marchaba bien entre los dos. Le extrañó el comportamiento del hanyou, pero se imaginó que sería por sus heridas.

Salieron de la casa y caminaron hacia las afueras de la aldea. De la nada, el chico la tomó por los brazos y la arrinconó contra un pequeño templo que había encontrado en el camino. Entonces se acercó a ella precipitadamente y la besó sin decirle antes una sola palabra. Primero la chica pensó que se estaba volviendo loco. No habían podido estar solos desde aquella noche en la que regresó al Sengoku. Sin embargo, la fuerza y la ansiedad con la que los labios de Inuyasha la buscaban comenzaron a desconcertarla. Más que disfrutarlo, se vio obligada a separase de él cuando sintió que ya la estaba lastimando.

- Inu…yasha… detente por favor. Me lastimas.- imploró, buscando la manera de decírselo sin lastimarlo.

- Jamás, ahora eres mía.- La voz del hanyou era distinta, más ronca y áspera. Entonces Kagome reaccionó y se dio cuenta de lo que sucedía. Inuyasha se estaba convirtiendo en demonio.

- Por favor no lo hagas. No te transformes Inuyasha. ¿Qué te sucede? Escúchame, ¡por favor!

Empezaba a desesperarse. No podía zafarse de las garras del medio demonio y él tampoco parecía reaccionar ante las palabras de la sacerdotisa. Trató de llamar a sus amigos o quien sea que pudiera ayudarla, pero estaban demasiado lejos de los demás.

Él parecía aferrarse más al cuerpo de la chica cada vez, quien, ya con marcas en los brazos de tanto forcejear, se sentía cada vez más impotente. ¿Qué le estaba pasando a su amor? ¿Qué lo hacía actuar así? Entonces se le ocurrió intentar con aquel conjuro con el que siempre lo controlaba. Cuando Inuyasha cayó al suelo, ella dudó en marcharse, pues estaba segura que algo andaba mal. Pudo ver que la transformación no se detenía, así que optó por correr hacia donde estaban sus amigos para pedir ayuda.

Contrario a ayudar, el conjuro de Kagome logró enfurecer más al chico, quien ahora se mostraba como un demonio completo. Poco tiempo tardó en alcanzar a la joven, y entonces lanzó un ataque con sus garras directamente al corazón de ella.

Continuará...


¿Qué tal, qué tal? Dejen reviews :) Saludooos