U.M.Q.R.A Tarde pero seguro. Capítulo 10 aún faltan más pero no me daré por vencida. ¡Disfruten!


Sherlock se sentó en el borde de la cama matrimonial, mientras que Collette estaba sentada cambiando los canales en la pequeña televisión sin ver nada en específico. Sus nervios estaban más tranquilos ahora que había comido, pero si trataba de centrarse en el caso; recordaba al perro que había visto esa noche y se convirtió en un pendiente más.

"Tal vez deberías tomar una ducha de agua caliente" Collette sugirió al ver que Sherlock se movía incómodamente de nuevo. Había notado el cambio se miraba vulnerable y otra vez le preocupo.

"¿Te ofende mi olor?" Sherlock preguntó sin rodeos, sin entender la razón para mencionar una ducha. Collette se inclinó y le dio un juguetón olfateo con la esperanza de aligerar su estado de ánimo.

"Hmm, no. Pero una ducha caliente siempre me ayuda a sentirme mejor. Incluso yo me relajo un poco más si uso mi iPod y puedo escuchar algo de música. Espero y estés mucho más tranquilo una vez que te metas en tu pijama." Collette, dijo con una sonrisa.

"Si piensas que podría ayudar." Sherlock reconoció y fue a través del pasillo hasta su habitación individual para conseguir un poco de ropa, Collette lo vio regresar por su reproductor de música ya que no traía él suyo.

"Escogí algunas canciones que te podrían gustar." Collette dijo con una sonrisa a su regreso. Sherlock asintió con la cabeza en señal de agradecimiento y entró en el cuarto de baño de azulejos fríos. En él estaban los artículos de tocador de Collette que fueron puestos por ella al ver que se había bañado antes. Sherlock se tomó el tiempo para inspeccionar cada botella y el tubo mientras se preguntaba por qué las mujeres necesitan tantos productos. Una vez desnudo, Sherlock pulso la tecla play en el pequeño y muy querido aparto y entro bajo el agua corriente caliente envolviéndolo. No fue hasta que la canción comenzó cuando se dio cuenta que Collette lo había engañado, una risita escapó de su garganta cuando 'My Humps' de los Black Eyed Peas se escuchó. Varias otras canciones de una selección similar pasaron mientras Sherlock se lavaba, se secaba y así igual mientras se vestía con su pijama.

"¿Te sientes mejor?" Collette preguntó desde la cama, vestida con su propio pijama cuando vio a Sherlock salir del baño en pantalones simples y una camiseta gris. Esta fue la primera vez que Collette lo había visto después de una ducha, sus rizos habituales todavía mojados haciéndole ver un poco domesticado.

"¿Ha sido realmente necesario?" Sherlock preguntó mientras se movía para sentarse al borde de la cama.

"Bueno, es difícil pensar en perro del demonio cuando estás ocupado agitando el trasero". Collette bromeó. Sherlock se puso más cómodo en lo que supone iba a ser el lado de John de la cama, al ver que Collette estaba situada del lado contrario. No lo admitiría en voz alta pero su idea había funcionado, sus canciones fueron también una distracción para no pensar en nada serio. Los dos se acomodaron en las almohadas y se concentraron en una película tratando de olvidar. Collette bostezó suavemente una vez que la película llegó a su fin, y miró a Sherlock para pedirle su opinión al respecto, sólo para verlo profundamente dormido. No se atrevió a despertarlo, al verlo tan afectado que hasta la noche le daba miedo y ahora estaba durmiendo tranquilamente. En su lugar Collette se volvió cuidadosamente a apagar el televisor y lo cubrió con una manta con cuidado antes de dormir en su lado. Ahora le era difícil dormir, y más al estar al lado de Sherlock estaba nerviosa, pero no se atrevía a moverse.

John regresó a la habitación después de un encuentro peligroso con la terapeuta de Henry. Él había decidido quedarse en el bar para tomar unas copas más antes de irse a la cama. Hasta que llego a la puerta y miró la escena. ¿Por qué era él quien la llevaba a la hora de buscar una pareja? La respuesta era Sherlock, aquel que estaba en su cama, tenía su brazo alrededor de Collette. John entro en silencio tambaleándose por la habitación para encontrar la llave para la habitación individual de Sherlock. Antes de salir, John echó un último vistazo a sus dos amigos y se preguntó si alguno de ellos sabía que estaban prácticamente enamorándose.

Sherlock despertó sobresaltado por la madrugada, había soñado con el perro. Lo que le era más impactante para él era sentir su brazo alrededor de un cuerpo caliente. Collette. Ella estaba dormida y no mostró signos de despertar. Se preguntó por qué no había intentado quitar el brazo de ella, pero supuso que debía haberlo hecho mientras ambos estaban durmiendo. Sherlock miró a la mesa de noche estaba un reloj brillante que marcaba las 4.13am. Era demasiado temprano para levantarse y en ese momento no estaba seguro de si quería. Mientras que él no podía explicarlo, Collette se sentía bien contra él. Le molestaba realmente, sabía que había desarrollado algo por ella, pero no lo entendía y no podía deshacerse de él. Sherlock después de estar en la cómoda posición de abrazar a Collette ahora yacía de espalda y con un suspiro se echó el pelo hacia atrás. Él había tratado de ignorar sus sentimientos, trató de racionalizar los sentimientos de distancia y, finalmente, intentó sin descanso luchar contra ellos. El amor, como, el cuidado. Todas esas cosas que esencialmente significaban una cosa: problemas.

Sherlock había visto un sinnúmero de personas perder la cabeza para perseguir a otra persona. Los hombres inteligentes, al menos para los estándares normales, gastaban todo lo que tenían y actúan como perros para ganar la atención de una mujer bonita. El mismo tipo de mujer que sabe lo que puede obtener por su aspecto y había hombres dispuestos a hacer cualquier cosa por ella. Él sabía que las mujeres eran víctimas de lo mismo, las mujeres con sentido común que terminan dejando un hombre insensato en sus camas. Era esencialmente siempre lo mismo, ambos se utilizaban de igual manera.

Sherlock miró a Collette y se dio cuenta que ya había hecho por ella cosas similares. Le había comprado un televisor sin pensarlo dos veces, y el sillón, de alguna manera estos dos artículos parecía completamente dignos de ver una sonrisa en su cara. Él ya se estaba convirtiendo en uno de esos idiotas. Los pensamientos negativos de Sherlock se detuvieron al sentir como Collette se giraba, permaneció inmóvil al sentirla acurrucarse y abrazarle a su lado. Sherlock esperó un momento, asegurando que ella todavía estaba dormida antes de mirar hacia ella. Esto le hizo pensar que Collette nunca le había pedido esas cosas. De hecho, ella nunca le había pedido que comprara o hacer algo serio por ella. Collette no era el tipo de mujer que podía abusar de sus sentimientos. En ese momento se consideraba a sí mismo, al menos, con un poco de suerte, mientras que él tenía sentimientos desarrollados que nunca quiso, por lo menos era una persona digna de esos sentimientos. Con varias cosas aclaradas, Sherlock se permitió dormir un poco más.

"Buenos días." John llamó a Collette cuando entró en el pub para el desayuno. Ella sonrió y se acercó a unirse a él.

"Buenos días, lamento lo de los arreglos para dormir." Collette dijo, mientras miraba el menú vegetariano deseando tocino.

"Está bien. No dormí nada mal en la habitación. Ustedes dos se veía bastante acogedores anoche..." John dijo a Collette y le dio una mirada, con la esperanza de que admitiera lo que estaba pasando entre ella y Sherlock.

"Creo que sólo necesitaba a alguien cerca. Estaba muy conmovido." Collette comento vagamente mientras pedía su orden. Los dos comieron en silencio antes de separarse para buscar a Sherlock. Collette no tuvo suerte para encontrarlo, pero se encontró a alguien inesperado.

"¿Lestrade? Um, ¿Sr. Lestade?" Collette dijo mientras regresaba al bar y vio a un Lestrade bronceado de aspecto, por lo cual le hizo sonreír.

"Ah Collette, sólo llámame Greg." respondió antes de tenderle la mano.

"¿Qué estás haciendo aquí? ¿Vienes a supervisar a Sherlock?" Preguntó Collette, sorprendida de verlo.

"Algo así, no se lo menciones por favor y a cambio te voy a comprar una cerveza." Él respondió con una sonrisa. Collette sabía que Sherlock lo descubriría por su cuenta así que de todos modos tenía una pinta en su mano y gratis. Normalmente nunca bebía tan temprano, pero estaba de vacaciones, más o menos, por lo que la extraña pareja se sentó en el bar. Collette puso su vaso vacío en la barra mientras que un estupefacto Lestrade se rio.

"Se supone que no debes beber tan rápido." Dijo con una sonrisa.

"Nunca puedo manejar el alcohol, pero cuando lo necesito, Greg, lo necesito" Collette respondió alegremente, disfrutando de un pequeño zumbido formándose en su cabeza.

"¿Qué demonios estás haciendo aquí?" Llegó el fuerte grito de Sherlock Holmes. Tanto Collette y Greg se volvieron a ver a un Sherlock enojado entrar, seguido de cerca por John.

"Oh, me alegro de verte. Estoy de vacaciones, ¿puedes creerlo? y le invite a esta hermosa dama joven algo de beber". Greg dijo casualmente. Lo cual le hacía más sospecho a los ojos de Sherlock.

"No, yo no lo haría." Sherlock espetó, mirando a Collette que sonrió y se deslizó del taburete para alejarse. Tenía ESA camisa el día de hoy, la camisa púrpura. Era sin duda su favorita.

"Hola John." Greg dijo educadamente mientras volvía a tomar de su cerveza.

"Greg". John dijo con un guiño.

"Escuché que estabas en la zona, ¿qué te traes entre manos? ¿Después de este 'perro del infierno' que hablan en la tele?" Preguntó Greg. Collette sonrió, él no era el mejor actor.

"Estoy esperando una explicación Inspector, ¿por qué estás aquí?" Sherlock repitió, mirándolo fijamente dando una ojeada a Collette que nerviosamente acomodaba el cuello de su camisa. Cada vez que vestía la camiseta púrpura tenía la costumbre de encontrar razones para tocarlo, desde acomodarle el cuello, quitarle una mota de pelusa e incluso polvo; probablemente ella no se daba cuenta, pero Sherlock notaba eso. Se preguntó si inconscientemente escogió esa camiseta hoy en aras de atraer su atención.

"Te lo dije, estoy de vacaciones." Greg dijo con una sonrisa divertida.

"Estas tan marrón como una nuez. Es claro que acabas de regresar de vacaciones." Sherlock declaró lo obvio.

"Bueno, tal vez me apetecían otras vacaciones." Greg respondió, su historia se vino en picada.

"¿Es Mycroft, no?" Sherlock preguntó amargamente, sabiendo que el truco de ayer le habría llamado la atención.

"Oh, mira-" Greg comenzó.

"Por supuesto que es él, una mención de Baskerville y él ha hecho que mi manejador venga para espiarme en incógnito. ¿Es por eso que te llamas a ti mismo Greg?" Sherlock preguntó con diversión, ganando una extraña mirada de sus dos amigos.

"Ese es su nombre." John dijo.

"¿Lo es?" Preguntó Sherlock, haciendo una mueca.

"Sí, si alguna vez tuviste la molestia de averiguarlo. Mira, yo no soy tu manejador. No siempre hago lo que tu hermano me dice." Greg respondió, un poco ofendido.

"En realidad, podría ser el hombre que necesitamos." John comenzó, sacando algo del bolsillo.

"¿Por qué?" Preguntó Sherlock.

"Bueno, no he estado inactivo Sherlock. Creo que podría haber encontrado algo. No sabía si era relevante, pero parece que sea al fin y al cabo lo es." John dijo, enseñando un recibo. Collette lo miró en cuanto se lo mostró a Sherlock.

"¿Carne?" Preguntó Collette, confundida.

"Una gran cantidad de carne para un restaurante vegetariano." John respondió.

"Tenemos un inspector escalofriante de Scotland Yard que podría hacer en un par de llamadas, y nos puede ser útil." John dijo mientras miraba a Greg. El inspector terminó su cerveza y se puso a trabajar.

"Todo esa carne y yo ni siquiera puedo comer tocino con mis huevos." Collette comentó a Sherlock cuando todos ellos se trasladaron a la sala de estar para oír el interrogatorio. Sherlock le dio una pequeña sonrisa.

Pronto Collette se apoyó contra la pared, junto a John cuando comenzó Lestrade a interrogar a los dos hombres. Todo el cuestionamiento y la resolución de crímenes eran todavía nuevo en Collette y muy interesante. Collette ni siquiera se dio cuenta de que Sherlock traía una taza de café para John.

"Mm, no tomo azúcar." John murmuró antes de continuar bebiendo el café. Collette miró.

"Yo sí, ¿te traigo otro? Yo me quedo con este" Collette ofreció.

"Sí, eso estaría bien-" John comenzó.

"No, recientemente bebió cerveza. No es una buena mezcla". Sherlock dijo casualmente mientras que le daba a Collette una mirada que le pedía seguirle el juego. Collette no entendía, pero estuvo de acuerdo con él de todos modos. John se vio obligado a tomar el café dulce no esperaba darle una cierta alabanza, pensando que era la manera de hacer las paces con él, cuando en realidad era Sherlock quien estaba probando una droga desconocida en el doctor desprevenido.

La verdad del perro salió del dueño del pub, John y Greg salieron a hablar de ello. Sherlock quiso seguirlos no sin antes sentir una mano familiar tomando la suya.

"¿Por qué no iba a beber el café?" Collette preguntó en voz baja. Sherlock miró y supo que no lo iba a dejar en paz hasta que tuviera respuestas.

"Estoy probando una teoría, no puedo hablar ahora, pero te la explicare más adelante." Collette suspiró en señal de protesta, pero estuvo de acuerdo y se fue para unirse a los demás hombres. Lestrade se encontró en su camino de ir a la comisaria, al no ser capaz de encontrar algún cargo a los hombres.

"Ese perro que viste, no era un perro normal, ¿no?" John preguntó con cuidado.

"No. Sus ojos eran rojos, grandes y su cuerpo estaba radiante. John, su cuerpo entero estaba radiante." Sherlock casi susurró profundamente. Collette le tocó el brazo con suavidad.

"Sherlock..." Ella habló con el corazón, para hacerle saber que estaba allí. Sherlock se enderezó en serio.

"Tengo una teoría, pero tengo que volver a Baskerville para probarlo." Dijo Sherlock, caminando hacia su todoterreno mientras sacaba su teléfono.

"¿Cómo? ¿No puedes seguir con el truco del ID de nuevo?" -Preguntó John.

"Puede que no tenga que hacerlo." Sherlock respondió marcando a Mycroft "Hola, hermano querido" habló con él brevemente. Collette estaba junto a John mientras esperaban a que Sherlock terminara con la llamada.

"Yo podría ir a hacer algunas compras de souvenirs o algo, ¿quieres una taza o un llavero?" Collette le preguntó.

"Si eres capaz de obtener el visto bueno, ¿por qué no vienes conmigo?" John preguntó, sabiendo que a Collette le resultaría interesante.

"No sé, no quiero meterme en su camino..." Collette contestó, sabiendo que no era de mucha ayuda en sus casos.

"Entra, vas a venir." Sherlock ordenó cuando colgó el teléfono. A veces no quería que Collette se involucrara en su trabajo, pero esta vez estaba alguien por ahí que había drogado a Henry. Todavía no sabía quién estaba detrás de ello y quería a Collette cerca para que pudiera mantenerla a salvo.

"Esto es muy cruel, ¿sabes eso?" Collette dijo mientras se paraba al lado de Sherlock. Él le había explicado su teoría sobre la droga en el azúcar y si fuera verdad, ¿le pasaría lo mismo a John al igual que a Sherlock como le sucedido la noche anterior? todo estaba listo, sólo tenían que esperar.

"Es perfectamente seguro." Sherlock dijo desentendiéndose para no hacerla preocupar. Una vez en las instalaciones Collette observó en silencio mientras John entraba en el cuarto oscuro y comenzaba a entrar en pánico. Sherlock hizo todos los efectos de sonido adecuados en el sistema PA para de cierto modo asustar a John. Finalmente Sherlock llamo a John, Collette frunció el ceño ante el miedo en su voz. Después de provocar John más miedo con más ruidos, Sherlock y Collette fueron al laboratorio. Al verlos, John estaba histérico.

"Está todo bien ahora." Sherlock dijo para calmarlo.

"¡No, no está bien! Lo vi. ¡Me equivoqué!" John gritó, estaba al igual que Sherlock en la noche anterior.

"Hm, no hagas conclusiones." Sherlock dijo mientras John ponía cara de pocos amigos. Collette frotaba la espalda de John suavemente para calmarlo.

"Díselo" Collette levanto la voz hacía Sherlock.

"¿Qué? ¿Decirme qué?" John preguntó rápidamente.

"¿Qué has visto?" Preguntó Sherlock, haciendo caso omiso de la pregunta.

"Te lo dije, vi al perro." John dijo, respirando con dificultad.

"¿Enorme, ojos rojos, su cuerpo era brillante?" Sherlock preguntó más.

"Sí". John dijo, mostrando el miedo en sus ojos.

"No." Sherlock dijo con una sonrisa, sabiendo que tenía razón.

"¿Qué?" -Preguntó John.

"Brillante, eso está mal dejando eso. Lo que viste es lo que esperabas ver porque yo te dije. Fuiste drogado, todos hemos sido drogados." Sherlock dijo con calma.

"Drogado..." John susurró, sosteniendo el brazo de Collette.

"¿Puedes caminar?", preguntó Sherlock.

"Sí, claro que puedo caminar." John dijo, todavía sacudido al descubrir la verdad.

"Vamos entonces, es el momento de atrapar a este fantasma." Sherlock dijo antes de caminar. John miró a Collette dándole una mirada de simpatía y le tomó la mano para tranquilizarlo. Pronto Collette y John se sentaron en otro laboratorio después de que Sherlock resolviera el caso de "Bluebell". Collette frotó la espalda de John con suavidad y la doctora Stapleton le ofreció una taza de té. Sherlock estaba inclinado sobre un microscopio, examinando el azúcar. La doctora Stapleton les explicó sobre el conejo y lo maravilloso de la genética en cualquier animal. Todos miraron a Sherlock cuando arrojó la muestra al suelo con rabia.

"¡No está ahí! ¡Nada está allí!" Se miraba agitado.

"¿Qué esperaba encontrar?" Preguntó Stapleston.

"¡La droga, por supuesto! ¡la droga no está en el azúcar!" Sherlock gritó, al momento John levantó su despistada vista aún con el miedo en sus ojos.

"¿En el azúcar?" -Preguntó John.

"El azúcar en sí, es un simple proceso de eliminación. Vi al perro, lo mire como mi imaginación esperaba que yo lo viera. Un monstruo genéticamente grande. Pero sabía que no podía creer en la evidencia de mis propios ojos, además tenía siete posibles razones pero la más posible razón era: narcóticos. Henry Knight, lo vio pero no lo hiciste tu John. No lo viste. Hemos comido y bebido exactamente lo mismo desde que llegamos a excepción... por un lado, de que tú no le pones azúcar en tu café, la tomé de la cocina de Henry, y su azúcar... no tiene nada anormal" Sherlock dijo mientras se paseaba por la habitación. John se sentó y pensó.

"Tal vez no es una droga." John dijo, confundido.

"¡Tiene que ser una droga! ¿Cómo ha llegado a nuestros sistemas?, ¿cómo?" Sherlock gritó a su paso a través de los hechos en su cabeza y empezó a murmurar fuera de sí mismo. Collette lo observó cuidadosamente, siempre le sorprendía verlo trabajar.

"Salgan". Sherlock simplemente dijo mientras miraba al grupo.

"¿Qué?" Preguntó Stapleton, sin entender el comportamiento habitual de Sherlock.

"Salgan, tengo que ir a mi palacio mental." Sherlock dijo como si esas dos palabras fueran la definición sin nada más que decir. John explicó el propósito de un palacio mental mientras caminaban fuera del laboratorio.

...

Collette observaba cuidadosamente como Sherlock explicaba el 'Proyecto HOUND' después de haber descubierto la contraseña del Mayor con facilidad. No quería interrumpir a Sherlock de su tren de pensamientos y silenciosamente se preguntó cómo no había adivinado su contraseña todavía. Todos miraba el archivo de cierta forma hipnotizados, todo era bastante horrible pero para Collette tuvo que aprender lo que el gobierno hacia, para entonces ella ya sabía demasiadas cosas. Pronto se dieron cuenta de que el hombre que estaba detrás de todo esto era Bob Franklin, un científico que trabajaba en Baskerville. Su plan para encontrarlo fue interrumpido cuando John recibió una llamada de la terapeuta de Henry. Henry había huido corriendo con un arma. Collette observaba todo con emoción y nervios retorciéndose en su interior. Sherlock llamo a Lestrade y le explicó todo, ordenándole ir al Valle de Dewer.

Collette se sentó en silencio en el asiento trasero del Land Rover, cuando se dirigían al punto de encuentro. La emoción de la caza era algo que no había sentido antes, pero ella también estaba nerviosa. No era un genio como Sherlock o un soldado entrenado como John.

"Te quedarás en el coche." Sherlock dijo en voz baja mientras conducía, Collette sabía que iba dirigido a ella.

"No, yo tengo que ir con ustedes." Collette, dijo, no esperaba que la fueran a dejar sola. Era egoísta, pero tenía que ir con ellos.

"Es peligroso, es inestable y no tienes un arma." Sherlock dijo, tratando de razonar con ella. Él no quería ponerla en más peligro.

"No me importa, voy a estar detrás de ti si tengo que hacerlo. Me siento más segura con contigo." Collette dijo con firmeza, casi en un susurro en la última frase. Sherlock sabía que no podía rechazar su petición. Pronto llegaron y se echaron a correr hacia donde Sherlock sospechaba se encontraba Henry. Ordenó a Collette permanecer detrás de él en todo momento. Encontraron al hombre justo en el momento en que tenía una pistola en la boca.

"¡Henry, no!" Sherlock gritó, corriendo por delante.

"¡Vuelve, vuelve! ¡Aléjate de mí!" Henry gritó llorando. John y Sherlock le hablaron con cuidado. Henry se había metido en la cabeza que él era el asesino. Fue desgarrador ver al el hombre creer que él había matado a su propio padre. Sherlock le explicó todo y poco a poco Henry se calmó bajando el arma. Lestrade le quitó el arma de la mano.

Justo cuando Sherlock terminó de explicar que habían visto a un perro normal, apareció el perro. Collette miró con horror a una gran bestia negra con los ojos rojos que apareció desde detrás de los árboles en la cima del paraje. Todos incluso Collette estaban congelados por el miedo. John la envolvió con su brazo alrededor de ella. Sherlock trató de razonar con Henry que todavía era sólo un perro ordinario. Collette estaba tan concentrada en el perro que no vio a Sherlock agarrar a Franklin.

"¡Es la niebla! ¡La droga está en la niebla!" Sherlock gritó mientras le arrancaba la máscara de gas a Franklin. Collette jalo el cuello de su abrigo para taparse la boca y la nariz mientras los demás trataban de cubrirse. John disparó al perro con un disparo experto sin titubeos, Sherlock hizo a Henry enfrentan al animal herido y abordar su miedo. Sherlock explicó todo con gran entusiasmo, el gran plan de Franklin para mantener a Henry inestable y así desacreditar a su padre.

"Un campo de experimentación en el medio de la nada, químicos. Las almohadillas de presión que hacían crecer la dosificación cada vez que regresabas aquí. ¡Arma del crimen y escena del crimen todo a la vez! ¡Este caso Henry, gracias! Ha sido genial." Sherlock se rio mientras lo miraba.

"Sherlock". Collette dijo con voz ronca.

"¿Qué?" Preguntó Sherlock, John suspiró y miró hacia él.

"El momento". Él contestó, ayudando a Henry.

"¿No es bueno?" Preguntó Sherlock, dándose cuenta de que lo había vuelto a hacer. Henry empezó a hablar de cómo su padre tenía razón, era obvio que el hombre estaba desesperado hasta este punto. El sonido de otro perro que gruñía atrajo su atención lo suficiente para que Franklin huyera. El grupo corrió tras él, pensando que lo habían perdido hasta que se oyó una explosión. Él había entrado en un campo de minas activas. Collette agarró el brazo de Sherlock y observó. Todo había terminado.

A la mañana siguiente vio a John y Collette sentarse fuera y comer otro desayuno vegetariano. Al menos sabían cómo hacer un omelette. Sherlock había renunciado a la cama de matrimonio y exigió su habitación sola de vuelta y así Collette había compartido su cama con John. Collette no lo entendía, no solía entender los motivos de Sherlock así que no le quedo remedio que dejarlo ir. Sherlock estaba demasiado avergonzado como para compartir la cama con ella, no quería correr el riesgo de tener sentimientos de intranquilidad en el estómago. Dormir solo le había hecho despejar su cabeza y, a pesar de lo que sentía él creía que era la envidia la que se retorcía en su pecho mientras se salió con su taza y el café de John para escuchar dos risitas sobresalientes de una mesa en específico.

La conversación cambió pronto sobre el experimento de Sherlock con John y el azúcar. Explicó todo a John mientras Collette robaba cuidadosamente un sorbo del café de Sherlock, era su castigo por no llevarle una taza a ella. Tenía su jugo por lo menos. John estaba molesto, pero lo tomó con calma no significaba ninguna manera perjudicial viniendo de Sherlock. ¿O sí?

"¿Efectos a largo plazo?" John preguntó mientras comía.

"Ninguna en absoluto. Vas a estar bien una vez que hayas excretado, todos lo harán." Sherlock respondió mientras tomaba de nuevo de su café.

"Hm, creo que me he ocupado de eso ya." John respondió, ganándose una risa de Sherlock y una mirada sucia de Collette.

"Algunos de nosotros estamos tratando de comer aquí." Ella contestó.

"¿De qué estás hablando? Te he visto comer la cena con los ojos pegados a esos programas médicos en la tele que te dan material gráfico de las cirugías mayores." John dijo.

"Es cierto. No lo negaré." Collette respondió con una sonrisa antes de terminar su comida. Estas vacaciones han sido, sin duda diferentes de todas las demás.


Gracias por continuar leyendo. Nos vemos en el próximo capítulo.