"Bueno, creo que esta vez sí que me ha salido uno de los capítulos largos, supongo que es mi manera de disculparme por haber tardado tanto en retomar la historia. Espero que esta actualización haya sido lo bastante rápida para vuestro gusto (alguien me prometió un soborno si lo hacía lo bastante rápido jeje). Mi musa parece que ha decidido honrarme con su presencia y gracias a eso este nuevo capítulo se ha escrito más rápido de lo que pensaba aunque espero que con la misma calidad que el resto. Espero que os guste y que disfrutéis leyéndolo tanto como yo escribiéndolo. "
** "Y me temo que no me voy a hacer responsable de los suspensos que pueda acarrear la actualización de la historia (aunque me siento realmente halagada al saber que mi historia es tan apreciada.) ^_^" **
"Como siempre, Hannah Montana así como sus personajes pertenecen única y exclusivamente a Disney. Lo que escribo lo hago por entretenimiento y sin ánimo de lucro."
Cap. 9 "De Atascos y Perros"
"Uggh, pero que sueño tengo." Se quejó Lilly en voz alta mientras se estiraba como parte del calentamiento para la nueva sesión de patinaje que iba a dar comienzo en unos minutos.
Al final Joannie y ella se habían quedado levantadas casi toda la noche poniéndose al día y no se habían retirado hasta que los rayos del alba las habían advertido de la llegada de un nuevo día. En el caso de Joannie solo había tenido que tumbarse en la cama de al lado de Lilly y dormir hasta descansar, era una de las ventajas de que fuera sábado. La pobre rubia por el contrario había tenido que volver a sacar a Byron y darle de desayunar y al volver para dejarse morir en la cama, su madre había llamado para pedirle un pequeño favor. Ese pequeño favor había consistido en tener que atravesar la ciudad hasta donde se hallaba su bufete y entregar unos documentos muy importantes que por lo visto se hallaban en su casa y le eran necesarios a su jefe con urgencia. Le había costado una hora atravesar Nueva York a pesar de ser temprano y sábado y otra hora para volver, sin contar la media hora que la habían tenido esperando para poder entregar los dichosos documentos. Finalmente había vuelto cerca del mediodía a su querido hogar para derrumbarse en su adorada cama y dormir como un tronco.
Por desgracia sus planes habían sido frustrados una vez más, ya que apenas cinco horas después de haber cerrado los ojos el estruendo de su teléfono la había sacado de su cielo personal que incluían a Miley con poca ropa y un montón de sirope de chocolate que no estaba muy segura de donde había salido. Al principio se había despertado desorientada y sin saber muy bien a donde había ido su diosa chocolateada, pero tras sacudir la cabeza un par de veces, había sido capaz de reconocer el tono que tocaba su teléfono y tras oír a Aleks Syntek cantar su tema de "Loca" supo exactamente quien la estaba llamando y que su hermoso sábado estaba a punto de convertirse en otra tortura.
Efectivamente Vannilouska había "requerido" su presencia lo más pronto posible para poder ensayar el nuevo movimiento de doble Lars. Y por ese motivo se encontraba en la pista de patinaje con un sueño horrible y tratando de despejarse la cabeza de esa neblina somnolienta que la rodeaba.
"Vamos Truscott, que no tenemos todo el día." A pesar de la frialdad de su voz y la mirada molesta que la dirigió, Lilly no pudo evitar sonreír ante la figura elegante de Miley Stewart que estaba deslizándose sin esfuerzo por la recién pulida superficie de la pista en la que se hallaban. A pesar de que se había disculpado, la relación entre ambas seguía un poco tensa.
Flashback
"Vale Lilly, tu tranquila, solo tienes que disculparte con ella, porque ayer no estuviste muy fina. Eso es, solo discúlpate, no es muy difícil, sabes que te pasaste y que debes disculparte. Ay, pero por qué tiene que tener esos ojos tan azules? Cada vez que me mira pierdo el hilo." Se quejó Lilly en su mente mientras avanzaba hacia Miley la cual se hallaba terminando de atarse los cordones de los patines. Se sentía fatal por lo que había dicho el día anterior en el despacho de la rusa loca y a pesar de que habían decidido fingir que nada había pasado, en el fondo sabía que debería disculparse, aunque no estaba muy segura de cómo conseguirlo cuando se quedaba embobada de estar solo en la presencia de la otra chica.
"Stewart" la llamó mientras carraspeaba para tratar de engrosar su tono de voz ya que lo que había salido de sus labios apenas había sido un hilillo de voz. "Puedo hablar contigo?"
"Que quieres?" preguntó bruscamente Miley levantando la mirada de sus patines para clavarla en los ojos de la otra chica sin darse cuenta de que es acción tenía el mismo efecto en la rusa que la mirada petrificante de Medusa en sus víctimas. "No tengo tiempo que perder en tonterías, tenemos mucho que hacer."
"Lo sé, seré rápida." Respondió Lilly tras sacudir la cabeza para tratar de centrarse en el tema. Si seguía sacudiendo tanto la cabeza iba a acabar con un latigazo cervical y eso no era nada bueno. "Solo quería disculparme por lo que dije ayer. Sé que el patinaje artístico es un deporte muy complicado y que exige un montón de esfuerzo. También se que es un deporte realmente hermoso y que sus seguidores lo son porque son capaces de admirar la belleza y la finura que desprenden los distintos movimientos de los patinadores. Tenía un mal día y me temo que lo de Vannilouska fue la gota que colmó el vaso. Siento haberlo pagado contigo."
"Ah bueno, vale." Respondió Miley algo turbada y tratando de ocultar su sorpresa. Estaba acostumbrada a que los mastodontes del hockey ridiculizaran su amado deporte, pero a lo que no estaba acostumbrada era a que se disculparan y menos tras haber recibido una bofetada. Estaba segura de que debería disculparse con la chica que se estaba disculpando, pero su orgullo era demasiado como para dejar que ese pensamiento se convirtiera en realidad. "Y ahora, podemos ponernos a entrenar?"
"Claro, cuando quieras." Respondió Lilly sonriendo mientras se impulsaba hacia la mitad de la pista. "Que toca hoy?"
Fin del flashback
Y a pesar de que desde ese día no habían intercambiado muchas palabras que no tuvieran que ver con el entrenamiento, y a pesar de que seguían llamándose por el apellido, la atmosfera se había relajado lo suficiente como para bromear un poco a ratos. Nunca solían durar mucho y después Miley volvía a ser aún más fría que antes, pero Lilly vivía para esos pequeños instantes en los que la castaña se dejaba llevar y demostraba algo de candor.
"De acuerdo Stewart, tu mandas." cedió Lilly con una sonrisa algo burlona y se volvió a colocar en su posición. El entrenamiento se le iba a hacer eterno si no conseguía despejarse.
Tres horas después:
"Maldita sea Jackson, me lo habías prometido" gruñó Miley al teléfono por el que estaba hablando.
Habían sido tres horas de intenso entrenamiento y a pesar de que su rubia compañera había estado un poco atontada al principio del entrenamiento, había bastado un termo de café bien cargado que Vannilouska le había dado para que recuperar el ritmo y el ensayo siguiera viento en popa. Miley no estaba dispuesta a admitir delante de nadie que estaba mejorando mucho gracias a la ayuda de la otra chica, pero cuando estaba sola en la pista y trataba de entrenar por su cuenta podía admitirse a sí misma que la otra chica no era tan mala idea como se había imaginado. Y ahora que habían terminado el extenuante entrenamiento, Miley estaba deseosa de llegar a casa y poder darse un baño de espuma que siempre la relajaba. Además aún tenía que hacer el trabajo de biología para la clase del señor Bronsen y repasar los ejercicios de matemáticas que no le habían salido. Jackson debía de haber estado esperándola en la puerta con el coche ya que su padre se había ido esa semana a Los Ángeles por una reunión que tenía con uno de sus posibles patrocinadores, pero al salir de la pista, no había encontrado a nadie esperándola. Exasperada por la impuntualidad de su hermano había decidió llamarle para saber donde estaba.
Y resultó que Jackson estaba en un atasco a más de tres horas de donde Miley se hallaba. Por lo visto habían tenido un partido de hockey amistoso que había durado más de lo previsto y debido a la tormenta que estaba sacudiendo los alrededores de la gran manzana, un enorme atasco se había formado impidiendo al chico llegar a tiempo a la cita. Y ahora trataba de disculparse por teléfono.
"Lo siento Miles, lo he intentado todo, pero no puedo hacer milagros. Será todo un logro si conseguimos llegar antes de las tres de la mañana, está todo parado al menos durante diez kilómetros de carretera. Además la tormenta nos impide avanzar sin riesgo de accidente. Está lloviendo por ahí?" preguntó algo desesperado Jackson mientras maldecía la impuntualidad del otro equipo que les había obligado a empezar el partido más tarde así como a la tormenta que había detenido el tráfico durante tantos kilómetros.
"Ha estado lloviendo fuerte, pero ahora parece que se está calmando, aunque aún cae agua." Respondió Miley mientras observaba como las gotas de agua impactaban contra el ya mojado asfalto.
"Mierda. Eso significa que no habrá taxis disponibles." Se quejó Jackson mientras soltaba un par de palabrotas más por lo bajo.
"Y ahora qué hago?" preguntó Miley cada vez más preocupada. No se le había ocurrido que con la lluvia los taxis desaparecían más rápido que un caramelo a las puertas de un colegio. El auténtico milagro de la noche sería encontrar un taxi libre a esas horas y con ese tiempo. "Cojo el metro?"
"Ni se te ocurra." Rugió Jackson enfadado consigo mismo por dejar que esta situación ocurriera. "Es muy tarde para que vayas sola en metro, por la noche salen todos los colgados y además, la boca de metro más cercana sigue estando a más de media hora de distancia de casa."
"Bueno, y que se supone que voy a hacer?" preguntó enfadada Miley y algo asustada. Podría haberle pedido a Vannilouska que la acercara, pero había tenido que irse antes por un asunto urgente y el único que quedaba era el guardia nocturno que cerraría las pistas en cuanto se fueran y no le daba buena espina como la miraba cuando creía que no le veía.
"Dame un momento que pienso." Rogó Jackson mientras con un gruñido cerraba los ojos. Maldita sea, por qué hoy de entre todos los días teníamos que sufrir un atasco? mierda, no se me da bien improvisar cuando estoy a más de cien kilómetros de distancia. Ojalá Lilly estuviera aquí. Esa enana siempre sabe qué hacer para mejorar las cosas y hacerte sentir mejor. Pero nooo, Lilly tenía que estar en Nueva York por culpa de los dos cenutrios que la atacaron. Pensó Jackson de modo lastimero mientras rogaba a dios por un milagro, cuando de pronto sus ojos se abrieron como platos. Es cierto, Lilly está en Nueva York y además entrenando con Miles. Gracias dios, prometo que iré a la iglesia más a menudo. " Miles sigues ahí?"
"Pues claro que sigo aquí, donde quieres que esté?" gritó Miley enfadada una vez más y cada vez más asustada. Nunca le había gustado estar sola de noche y menos cuando no tenía manera de volver a casa.
"Vale. Oye, Lilly sigue por ahí?" preguntó Jackson esperanzado mientras cruzaba los dedos y deseaba con fuerza mientras otra parte de su cerebro hacía la cuenta de los domingos que tendría que acudir a la iglesia como agradecimiento.
"Truscott?" preguntó confundida Miley. "Sí, sigue aquí. Por qué?"
"Genial. Pásamela!" ordenó Jackson mientras notaba como un enorme peso se alzaba de sus espaldas.
"Hmm? Pero por q… vale, vale, ahora te la paso." Se resignó Miley mientras se giraba buscando a la otra chica. Pero en que estaba pensando Jackson?
/
Mientras Miley mantenía su conversación con su hermano, Lilly había decidido darse una ducha más larga que de costumbre para terminar de librarse de los últimos girones de sueño que invadían sus sentidos. Por suerte el termo de café cargado que la loca le había entregado había bastado para poder darlo todo en el entrenamiento, pero ahora que la adrenalina desaparecía, necesitaba una ducha bien fría para librarse del sueño y de lo que Miley le había provocado con sus mayas ajustadas. Normalmente su concentración estaba centrada en el entrenamiento y en los pasos que debía aprender, pero la falta de sueño había provocado una falta de atención y eso la había llevado a fijarse con más atención en como esas mayas marcaban y delineaban las distintas curvas de la castaña. Y a pesar de que eso no había derivado en un aumento de caídas a la hora de entrenar, si que habían servido para que Lilly necesitara la ducha lo más fría posible.
De modo que tras una larga y fría ducha Lilly se vistió con su ropa y tras tomar su bolsa de deporte se dispuso a volver a casa y desplomarse en la cama sin intención de levantarse hasta la hora de comer o incluso más tarde. Cuando salió por la puerta hacia la fría noche, Lilly descubrió dos cosas: la primera que aún estaba lloviendo y la segunda que Miley estaba aún más guapa con los pantalones vaqueros desgastados y esa chaqueta de cuero abrochada que llevaba para librarse del frío y del agua que asolaban esa noche a la gran ciudad.
Tras darse cuenta de que la chica estaba hablando por teléfono y sin querer molestarla, Lilly se dio la vuelta para dirigirse a casa cuando oyó a Miley pronunciar su apellido mientras seguía hablando por teléfono.
"Truscott?" Miley realmente esta adorable cuando esta confusa pensó Lilly. "Sí, sigue aquí. Por qué?"
"Hmm? Pero por q… vale, vale, ahora te la paso." Oyó que respondía Miley mientras sus ojos escaneaban sus alrededores sin duda tratando de encontrarla.
Finalmente los ojos de Miley encontraron lo que buscaba y con un pequeño grito llamó la atención de la chica.
"Truscott? Es para ti. "Dijo Miley mientras le ofrecía el teléfono.
"Hola, con quien hablo?" preguntó Lilly mientras trataba de que la cercanía de la otra chica no le afectase. Al oír la voz que le llegaba por el teléfono volvió a prestar atención. "Jackson eres tú?"
"Sí soy yo. Dios mío Lils, No sabes cómo me alegro de que estés ahí. Necesito un favor" fue directo al grano Jackson por si la batería le fallaba en el último momento. Tal y como estaba yendo la noche, no le extrañaría.
"Claro Jackson lo que quieras." Respondió Lilly sin dudarlo mientras una sonrisa acudía a su rostro al escuchar la voz de su ex-capitán. "Tú dirás."
"Se suponía que tenía que recoger a Miley y llevarla a casa porque nuestro padre está de viaje" comenzó a explicar Jackson dando gracias una vez más por qué Lilly estuviera allí. "Pero estoy en un atasco y no voy a poder llegar a tiempo."
"Vale, y que quieres de mí? Quieres que le haga compañía mientras llegas?" preguntó Lilly intrigada.
"No exactamente, verás, el atasco en el que estoy atrapado es muy grande y está algo lejos de la ciudad, creo que al menos tardaré cinco horas en volver a Nueva York. Y había pensado que bueno, que tal vez podrías…" explicó Jackson sudando a mares sin terminar de pronunciar la petición.
"Llevarla a casa?" terminó la pregunta Lilly al comprender la situación sin darse cuenta de cómo los ojos de Miley se abrían por la sorpresa.
"No te lo pediría si no fuera mi última esperanza Lilly. Con las lluvias y siendo la hora que es ya no hay taxis, y el metro la dejaría muy lejos y…" comenzó a justificarse Jackson mientras se atragantaba con las palabras.
"Jackson, Jackson tranquilo. No hay problema vale? La llevaré a casa y me aseguraré de que llega sana y salva. No te preocupes." Respondió Lilly riendo al oír como su capitán suspiraba con alivio al otro lado del teléfono."De acuerdo entonces, relájate y disfruta del atasco."
"Muchas gracias Lils, no sé que habría hecho sin ti." admitió Jackson más tranquilo y relajado.
"Habrías encontrado la manera capi" le aseguró Lilly sonriente."Ahora voy a ponerte con tu hermana que me parece que quiere hablar contigo."
"Gracias" murmuró Miley mientras tomaba el teléfono preparada para gritar a Jackson por su ´maravillosa´ idea. "Jackson!"
"Antes de que digas nada, déjame que te recuerde que papá no está, no quedan taxis y que cualquiera de tus amigas estarán perdidas en alguna fiesta y más borrachas que una cuba." le recordó Jackson amablemente mientras que mentalmente le sacaba la lengua en modo de burla. "Y te recuerdo que confío en Lilly plenamente y si dice que te llevará a casa sana y salva, la creo. Así que se una buena chica y hazle caso a tu hermano mayor. Por favor, me quedaré mucho más tranquilo."
"Yo… está bien Jackson" cedió Miley al escuchar la última parte. No quería que el tontorrón de su hermano mayor se preocupara más. "Espero que sepas lo que haces."
"Desde luego. Que tengas buen viaje. Llámame en cuanto llegues a casa para dejarme saber que todo está bien, vale? Te quiero Miles." Añadió a sabiendas que Miley nunca le devolvería esas palabras con público delante.
"Adiós Jackson, te llamaré." prometió Miley mientras colgaba el teléfono bruscamente y guardaba el teléfono. Después tomó aire un par de veces y se dirigió hacia donde Lilly se había retirado para darle un poco de privacidad.
"Lista?" preguntó Lilly cuando Miley estuvo a su altura. Por dentro estaba dando saltos de alegría y agradeciendo a los cielos por el atasco que impedían a Jackson llegar a tiempo. Por otra parte, prefería no pensar en lo que habría pasado si no se hubiera tomado una ducha tan larga. Se habría ido mucho antes y Miley no tendría transporte y posiblemente habría tenido que pedir el guardia nocturno que la acercara a casa. Y el solo imaginar a ese hombre que le daba tan malas vibraciones en un coche a solas con Miley… le daban escalofríos. "Pues vamos."
"Tienes coche?" preguntó Miley resignada a aceptar el transporte que su hermano le había conseguido. En el fondo estaba muy aliviada por tener a alguien que la acompañara a casa, las calles de Nueva York no eran del todo seguras de día, pero de noche… mejor no pensarlo.
"Nop" respondió Lilly exagerando la ´p´.
"Te vienen a buscar?" preguntó de nuevo Miley ya un poco extrañada porque no le sonaba haber visto a alguien esperando a Lilly los días en los que como ese que salían tarde.
"Nop" respondió una vez más Lilly divertida.
"Entonces?" preguntó una vez más un poco molesta la castaña.
"Entonces qué?" devolvió la pregunta Lilly aguantando las ganas de echarse a reír ante la frustración que iba apareciendo en la cara de la chica. Si estuvieran entrenando, a esas alturas Miley ya habría respondido con algún comentario ácido que habría tenido como objetivo ridiculizarla. Pero ahora que necesitaba a Lilly, estaba haciendo auténticos esfuerzos por ser amable y eso a Lilly le resultaba enormemente divertido.
"Qué cómo vamos a ir a mi casa?" alzó la voz Miley notando como su autocontrol desaparecía por momentos. Esa era una de las razones por las que no le hacía gracia que Jackson hubiera elegido a esa chica para que la acompañara a casa. Delante de cualquier otra persona no habría tenido problema en mantener su máscara de frialdad y seguramente de indiferencia. Pero esa chica de brillantes ojos azules y sonrisa burlona era capaz de descolocarla y hacerla saltar ante la más mínima provocación. Y muy a su pesar, había descubierto que le gustaban las peleas verbales que mantenían en los entrenamientos y que la obligaban a mantener la mente alerta para contraatacar ya que a pesar de las apariencias, la otra chica había demostrado en más de una ocasión que no tenía problemas para mantenerse a su nivel de velados insultos e incluso superarla en alguna ocasión.
"En eso." Respondió Lilly finalmente apiadándose de la otra chica mientras señalaba su moto aparcada con el dedo.
"En eso?" preguntó con un tono algo más despectivo que la rubia mirando la moto aparcada.
"Sip." Asintió Lilly admirando con orgullo su Yamaha r6 de color rojo rubí que resplandecía bajo la luz de las farolas. Nunca habría tenido el dinero suficiente para comprarla si no la hubiera ayudado su tío Lou y estaba orgullosa de ella. "No llueve mucho así que no te preocupes. Además conduciré despacio. Hay algún problema?"
"Mi padre me tiene prohibido subirme a las motos." admitió Miley mientras que en sus ojos nacía un brillo de fascinación y deseo mientras no le quitaba el ojo a la máquina que tenía delante."Si se entera de que he montado en una me mata."
"Pues que no se entere." solucionó Lilly con una sonrisa traviesa. Al ver como en los ojos de Miley aún estaban en lucha la prudencia y el deseo por montar, le planteó la solución. "Mira, si se entera, le cuentas la verdad, que o te montabas en la moto o te ibas a casa en el metro nocturno. Créeme, preferirá la moto."
"Supongo que tienes razón." cedió rápidamente Miley ya más contenta. "Tienes otro casco, no?"
"Desde luego. Pruébatelo y te lo ajusto para que no se mueva."
"Es bonito." Comentó Miley por decir algo mientras Lilly le ataba y ajustaba el casco.
"Supongo que sí."
"Supones? Por qué lo compraste si no te gustaba mucho?"
"Lo eligió Joannie, dijo que era precioso, así que lo compré."
"Palumbo lo eligió por ti? O es que el casco es suyo?" inquirió Miley curiosa. Por lo que había oído en el instituto (y tras estar con Amber y Ashley era bastante seguro admitir que oía todos los rumores habidos y por haber lo quisiera o no) Lilly y Joannie no eran pareja ya que se sabía que Lilly había tenido que cubrir a Joannie más de una vez para que su amiga no fuera castigada por estar "confraternizando" con algún que otra chica en horario lectivo. Y a pesar de que Miley no conocía mucho a Lilly a nivel personal, estaba casi segura de que no era de las que permitían a su pareja irse con otra. Por ello no pudo sino preguntarse exactamente qué clase de relación tenían, si Palumbo incluso elegía los cascos de la otra chica.
"Si bueno, el casco es mío pero como Joannie vive en la otra punta de la ciudad, es la que más lo usa así que como a mí me daba un poco igual, acabé comprando el que le gustaba. Además, tampoco está tan mal. Me gustan las rosas y el color azul es mi favorito así que todos salimos ganando." Respondió alegremente Lilly señalando las rosas azules que dominaban a las rojas en el diseño del casco. Puede que su color favorito hubiera cambiado tras ver los ojos de cierta persona, pero eso no era algo que la otra chica necesitara saber. "Listo, ahora monta. Como supongo que nunca has montado he aquí una lección rápida. Tienes que colocar los pies es esos salientes de ahí y para agarrarte puede agarrarte al pequeño saliente que tienes al final del asiento o te puedes agarrar a mí. No recomiendo el saliente porque es más difícil mantener el equilibrio, pero monta como mejor te parezca. Durante las curvas es normal que me incline un poco a los lados así que no te asustes. Y… creo que eso es todo."
"Vale, gracias."
Miley esperó a que la otra chica se hubiera montado para tener mejor equilibrio y una vez que estaba segura de que la otra estaba bien montada, se encaramó en la parte trasera con soltura aunque también con expectación. No le costó mucho posicionar los pies en la manera correcta y prefirió agarrarse al saliente del asiento en vez de a la chica que tenía delante. Una vez colocada esperó a que arrancara pero para su sorpresa la chica simplemente se giró y se levantó la visera del casco.
"Perdona, pero donde vives?"preguntó Lilly algo avergonzada por habérsele olvidado preguntar la dirección. Pero en ese momento su cerebro solo era capaz de pensar en la chica que tenía justo detrás y a la que había deseado montar en su moto desde que la había conocido.
"Oh claro, vale. Ve a Park Avenue. Una vez allí ya te diré por dónde ir, es un poco difícil de explicar." Respondió Miley agradecida por el casco y por la oscuridad de la noche que ocultaban el sentimiento embarazoso que su cara mostraba. "No es posible que me haya sonrojado por esta tontería, yo nunca me sonrojo. Creo que hoy ha sido un día demasiado largo, todo mejorará en cuanto llegue a casa." "Vamos?"
"Claro. Agárrate fuerte"
Con una sonrisa que el casco ocultaba, Lilly revolucionó la moto de modo que al arrancar saliera un poco más fuerte que de costumbre haciendo que la moto diera un respingo. Eso hizo que Miley se asustara y soltara el saliente de la moto para después y con una velocidad digna de elogio agarrarse a Lilly con todas sus fuerzas en un abrazo que nada tenía que envidiar al de la boa constrictora. Lejos de molestarse por el férreo abrazo, la motorista sintió como su sonrisa se hacía aún más grande si eso era posible al sentir el cuerpo de la otra chica apretado contra su espalda para instantes después sentir como la sangre se le agolpaba en el rostro al sentir dos blandas formas se apretujaban contra ella. Puede que la idea de llevar a Miley a casa fuera la mejor que había tenido en su vida!
/
Finalmente se pusieron en marcha y Lilly decidió mantener su promesa de ir despacio y por ese mismo motivo desechó la idea de tumbarse en las curvas. Si quería que hubiera más viajes así en el futuro, debía asegurarse de que Miley no cogiera miedo a su adorada motocicleta así que tomó las carreteras menos transitadas y mantuvo una velocidad tranquila mientras se dirigía a la dirección que le había pedido. Cuando había llegado el año anterior, se había sorprendido de la cantidad de calles, avenidas y parques que poseía la ciudad así como el flujo de tráfico que invadía la ciudad a todas horas. Le había costado mucho aprenderse las carreteras y calles y estaba segura de que aún apenas conocía una cuarta parte de la gran manzana. Sin embargo, las calles y avenidas más importante parecían ser lugares turísticos que uno debía conocer si vivía en la gran ciudad, de modo que Oliver, Joannie y Sarah había sacado tiempo y paciencia para enseñarla los lugares más famoso de la ciudad. Habían recorrido Central Park en los carruajes de caballos, habían subido hasta el altísimo Empire State y un sinfín de cosas más, incluyendo la visita a la estatua de la libertad tras la cual Oliver había tenido que ser llevado a casa tras marearse en el barco.
Por suerte, uno de los muchos recorridos que habían efectuado, les había llevado directamente a Park Avenue donde las tiendas lujosas y sus caros restaurantes habían sido algo que admirar de lejos debido a sus elevados precios. Por lo que Lilly sabía, en Park Avenue todo era muy caro y el hecho de que Stewart viviera en esa zona, le daba una idea aproximada de cómo sería su casa. Tampoco era una gran sorpresa, a fin de cuentas casi todos los del instituto eran muy ricos y cierta gente (cough Amber, cough Ashley) llegaban a pasar horas y horas pavoneándose y presumiendo de sus grandes fortunas y lujosas casas. Por lo que Lilly había visto hasta el momento de Miley, esta no parecía dar mucha importancia al dinero o a su status social, claro que casi todas sus conversaciones habían girado en torno al entrenamiento o al patinaje en general, aunque Lilly no perdía las esperanzas de que Miley no fuera como la gente con la que esta se juntaba en el instituto.
Sumida en sus pensamientos apenas se dio cuenta del tiempo que llevaba conduciendo así que fue una pequeña sorpresa cuando se dio cuenta de que ya llegaban a su destino. Las calles que hasta ese momento habían estado pobremente iluminadas comenzaban a brillar con fuerza por obra de las abundantes farolas de la lujosa avenida. Las calles bien cuidadas, los jardines bien podados y la presencia de policía privada cada pocos metros eran las cosas que uno podía contemplar al pasar por la famosa avenida.
Sin saber muy bien por donde seguir, decidió aminorar la marcha y detenerse en la calzada para preguntar a la otra chica por donde debía continuar. Al no recibir contestación, se giró un poco pensando que tal vez Miley se había asustado con el viaje, pero para su sorpresa, comprobó que la otra chica estaba lejos de estar asustada, ya que sus ojos brillantes resplandecían con la misma intensidad que los de un niño en una tienda de golosinas con tarjeta de crédito. Sonriendo una vez más, Lilly comprendió que Miley aún estaba tratando de asimilar la cantidad de adrenalina que en ese momento fluía por sus venas, así que pacientemente esperó a que despertara de su estado de felicidad. Así era como ella misma había reaccionado tras su primer paseo en moto cortesía de su tío Lou y al igual que ella ahora, su tío también había esperado pacientemente a que se le pasara la emoción y fuera capaz de hablar de modo coherente.
Tras un par de minutos de espera, Miley notó como las piernas dejaban de temblarle, como su ritmo cardiaco se relajaba ligeramente y de cómo sus ojos y pensamientos se centraban una vez más. Cuando comprendió que la otra chica estaba esperando las nuevas instrucciones, simplemente despegó el brazo de donde se había agarrado a la cintura de Lilly y lo levantó señalando una carretera de su derecha aún incapaz de pronunciar palabra. La otra chica comprensiva, volvió a arrancar la moto y esta vez a velocidad mucho más baja, comenzó a seguir por donde el aún tembloroso brazo de la otra chica iba señalando hasta que llegaron a un enorme edificio que debía ser un complejo de apartamentos de lujo. La presencia de un portero uniformado así como la de unos guardias de seguridad privada en la entrada confirmaron las sospechas de Lilly.
"Ya hemos llegado." Murmuró Lilly tras quitarse el casco.
"Eh? A sí claro." Respondió también en voz baja Miley aún distraída mientras bajaba de la moto. Sus piernas aún débiles tras la subida de adrenalina, apenas dieron un par de pasos antes de que se negaran a sostenerla y sintió como el suelo se acercaba muy deprisa para de pronto detenerse completamente. Al sentir como unos fuertes brazos a los que poco a poco se iba acostumbrando la rodeaban, comprendió que la otra chica acababa de detener su caída. "Gracias."
"De nada. Espera un poco y se te pasará la debilidad de las piernas." Respondió amablemente Lilly. Al ver como las piernas de la otra chica fallaban, había desmontado a toda prisa y la había abrazado para evitar que besara el asfalto.
"Que me pasa?"
"Es la adrenalina. Ahora está desapareciendo y por eso notas las extremidades flojas. En un par de minutos habrás recuperado la movilidad de las piernas. Igual deberías quitarte el casco, un poco de aire fresco en la cara ayudará."
"Vale." Aceptó Miley aún algo callada mientras se quitaba el casco que en ese momento había comenzado a agobiarla.
"Trae, ya lo guardo. Quieres que te acompañe a casa?" preguntó un poco preocupada al ver que Miley se había puesto a caminar lentamente hacia el portal con las piernas aún débiles.
"No necesito tu ayuda Truscott, se valerme por mí misma." El tono helado había vuelto a Miley y eso alegró a Lilly incluso más que las gracias que había conseguido un par de minutos antes, ya que eso significaba que volvía a ser la misma chica decidida, cabezota y algo arrogante de siempre. La versión atontada de Miley no le había gustado mucho.
"Muy bien, como quieras, pero si te tropiezas con la acera o si te tropiezas en el vestíbulo y te rompes algo, no me culpes."
"Truscott!" gruñó Miley una vez más con expresión furibunda. Como era posible que esa rubita fuera tan… tan… tan irritante?
"Si?" preguntó Lilly dulcemente y con gesto de exagerada curiosidad.
"Acompáñame hasta casa" ordenó Miley tratando de que no sonara como una petición sino como una obligación de la rubia. "Y más te vale que mañana me encuentre en plenas facultades o te mataré."
"Lo que tu digas princesa." Respondió alegremente Lilly mientras pasaba uno de sus brazos por debajo de los hombros de la otra chica y la llevaba casi en vilo hasta el portal donde un amable portero les abrió la puerta tras reconocer a la "señorita Stewart".
"Y no me llames princesa" masculló por lo bajo Miley una vez que estuvieron en el lujoso vestíbulo. Al ver como la única respuesta fue una sonrisa aún más ancha de la irritante chica, decidió pellizcarle el brazo que la sujetaba. Lo que no esperaba era que la chica sujetara con fuerza a la vez que con delicadeza su mano y la apartara de donde planeaba retorcerle la piel mientras acercaba la mano en cuestión a sus labios y la besaba dulcemente.
"Buenas noches princesa" matizó Lilly una vez más viendo como la mirada de Miley volvía a encenderse. "Que duermas bien."
"Truscott!" llamó una vez que la parálisis que le había creado ese gesto desaparecía mientras que con la otra mano sujetaba las puertas del ascensor en el que se hallaba para impedir que se cerraran. Al ver como Lilly se giraba para mirarla desde la puerta por donde había estado a punto de salir aún con esa sonrisa burlona firmemente plasmada en el rostro, Miley se aseguró de poner su mirada más gélida y su tono de voz más hostil para gruñirle. "Esto no quedará así, me las vas a pagar."
"De eso no me cabe la menor duda princesa, no me cabe la menor duda." Y silbando una tonadilla que llevaba ya un par de días en su cabeza, Lilly salió del edificio para respirar el aire puro de la noche tan hermosa que se había quedado tras pasar la tormenta y con una sonrisa de lo más boba se dijo en voz alta "Vaya noche!"
Dos semanas después:
"Auch!" se quejó Lilly al notar las agujetas de su brazo derecho al estirarse para tomar el vaso de la balda de arriba.
Miley no había bromeado cuando le había prometido que se las iba a pagar. Había pasado las últimas dos semanas siendo poco menos que esclavizada tanto por la rusa loca como por la vengativa patinadora. Entre las dos habían creado un nuevo horario de prácticas y un nuevo programa deportivo que había conseguido hacerla sentir como si el fuego abrasara cada uno de sus tendones nerviosos. La patinadora no había tenido más que comentar a la rusa loca que le parecía que Lilly se tambaleaba en algunos de los levantamientos de modo que le habían duplicado el programa de ejercicios para que tomara más volumen, y a pesar de que eso no le importaba mucho a la rubia dado que en el hockey era mejor tener algo de músculos, el horario la estaba matando lenta y dolorosamente.
En estas dos semanas se consideraba afortunada si dormía más de cuatro horas entre semana y algo más de seis los fines de semana. Por suerte siempre había sido algo hiperactiva y nunca acostumbraba a dormir mucho, pero a pesar de eso, el exceso de ejercicio unido a un cambio de ritmo estaban consiguiendo que unos feos círculos oscuros aparecieran bajo sus ojos dándola aspecto de muerta viviente.
"Auuuhh" se oyó el lastimero gemido desde el sofá y eso le recordó por qué había necesitado ese vaso para empezar.
"Ya voy, ya voy." Gruñó por lo bajo mientras tomaba la caja de medicinas de encima de la encimera y disolvía una de las cápsulas en el vaso de agua que sostenía.
"Ring, ring" sonó el timbre de la puerta interrumpiendo a la rubia en su camino.
"Humm? La puerta? Si ya son más de las ocho. Joannie tiene cena familiar y Oliver y Sarah están en el cine. Me pregunto quién será?"
"Stewart?" se asombró sin llegar a creerse lo que sus ojos veían tras abrir la puerta.
"No has venido al entrenamiento de hoy." fue lo que recibió por respuesta mientras Miley se abría paso y entraba en el apartamento sin molestarse en esperar invitación.
"Por favor pasa, no te quedes en la puerta." Murmuró con sorna y en voz baja Lilly mientras cerraba la puerta a sus espaldas. "Qué haces aquí?"
"No. Has. Venido. Al. Entrenamiento!" repitió la otra chica como si fuera obvio mientras punteaba cada palabra sin apartar su mirada de los ojos de Lilly.
"Sí lo sé. He llamado para decir que no iba. No te han dado el mensaje?"
"Me lo han dado, pero eso es irrelevante. Se suponía que debías estar allí a las ocho pero no estabas." repitió una vez más la chica sin apartar la mirada.
"Me ha surgido algo." fue lo único que acertó a responder Lilly mientras trataba con todas sus fuerzas no dejarse arrastrar por la mirada azulada de la chica.
"Algo?" la mirada se estaba volviendo cada vez más fría.
"Sí, era una emergencia."
"Qué emergencia?" preguntó secamente sin querer dejar el interrogatorio de tercer grado.
"Pues…" el resto de la frase fue interrumpida por un nuevo aullido lastimero proveniente del salón. "Perdona si no te importa tengo que atenderle."
Y sin esperar respuesta reanudó el camino por el que se dirigía antes de haber sido interrumpida por la puerta a sabiendas de que la otra chica la estaba siguiendo silenciosamente sin duda para continuar con su interrogatorio. Al doblar la esquina para pasar al salón pudo ver que el enfermo había tratado de levantarse y moverse y que ese había sido el motivo del aullido de dolor de hacía unos momentos.
"Byron! Quieto!" ordenó enfadada Lilly mientras se acercaba al perro. "Perro tonto."
Cuando Byron gimoteó como disculpándose Lilly continuó ignorándolo mientras removía con una cuchara la medicina que había disuelto en el vaso.
"Qué le pasa?" se oyó la voz preocupada de la castaña. Había seguido a la chica dispuesta a recibir una verdadera explicación de porque había faltado al entrenamiento cuando había visto sobre el sofá a un perro muy grande y herido tumbado. Tenía la mayor parte del lomo vendado y con restos de sangre en el mismo.
"Qué es un perro tonto." Dio como respuesta Lilly mientras volvía a mirar a Byron de mala manera. Ante esto el can bajó las orejas y se quedó muy quieto permitiendo a Lilly observar sus vendajes y la herida que se hallaba debajo. "Esta tarde le saqué a dar su paseo después de comer y al muy tonto no se le ocurrió mejor idea que perseguir a una ardilla."
"Una ardilla ha hecho esto?" preguntó Miley abriendo mucho los ojos. El perro que tenía delante era muy grande y la idea de que una adorable ardilla come-nueces hubiera podido herir al enorme perro de esa manera era… inquietante como poco.
"Qué? No!" por primera vez en toda la tarde una pequeña sonrisa acudió al rostro de la chica para luego volver a oscurecerse. "La ardilla ha huido por debajo de una verja de espino que rodea el parque, y al muy tonto no se le ha ocurrido que siendo veinte veces más grande que la pobre ardilla que perseguía igual no cabía por el hueco. Se ha quedado enganchado con el collar y al querer seguir hacia delante se ha desgarrado el lomo. Gracias al resto de los dueños que me han ayudado lo hemos podido desenganchar, pero me he pasado toda la tarde en el veterinario. Por suerte no ha habido que operar, pero le han cosido las heridas y me lo han anestesiado así que ahora está un poco atontado. No podía dejarlo solo y en la clínica me han dicho que estaba bien para llevármelo a casa."
"Oh." Ahora comprendía por qué la chica había faltado al entrenamiento, y tras ver con cuanta adoración miraba al perro era fácil de entender por qué no había dejado al perro en la clínica.
"Cómo sabías donde vivo?"
"Me lo ha dicho Vannilouska."
"Quién?" preguntó Lilly una vez más distraída por esos ojitos azules que iban a ser su perdición.
"Vannilouska. Tu jefa? Esa señora que nos grita siete días a la semana?" preguntó con sorna Miley mientras la miraba con cara de quien está segura que la otra persona está mal de la cabeza.
"Ah ella. Lo siento no estoy acostumbrada a llamarla por el apellido."
"Ah no? Y como la llamas?"
"A la cara la llamo jefa."
"Y a sus espaldas?"
"Loca, chiflada, psicótica, neurótica, psicópata, majara… y los días malos algo peor." admitió Lilly sonriente.
"Comprendo." fue lo único que dijo Miley mientras intentaba disimular una pequeña sonrisa que trataba de abrirse paso entre sus labios.
"Bueno, y por qué le has pedido la dirección?"
"Sabes que ha contratado a un nuevo coreógrafo para que mejore la parte artística. Dicen que llega la semana que viene."
"Vale. Y?" preguntó una vez más confusa Lilly mientras hacía que Byron bebiera del vaso con el calmante lentamente.
"Tenemos que tener lista la parte sincronizada del cuarto paso."
"Y?"
"Que te has saltado el entrenamiento. Yo he entrenado por separado, pero tú te tienes que aprender tu parte." Respondió exasperada una vez más la chica.
"Y has venido hasta aquí para decirme eso? No te valía el teléfono?"
"Claro que no he venido para eso." Se indignó Miley mientras sacaba lo que parecía ser un DVD de su bolso. "Vannilouska me ha dicho que debíamos ver juntas el DVD de la coreografía, por lo visto eres capaz de aprendértelo si lo ves aunque eso me parece poco creíble."
"Vale, eso explica por qué lo tengo que ver yo. Pero por qué lo tienes que ver tu?" Lilly prefirió ignorar las últimas palabras de la otra chica.
"No me sale una parte de la frecuencia, así que Vannilouska ha sugerido que practiquemos el levantamiento fuera de la pista para tomar más soltura." Admitió de mala gana Miley. "Así que dime donde está el reproductor y lo ensayamos."
"Ahora?" preguntó Lilly de modo lastimero.
"Sí, ahora. Oh es que tenías algo planeado?" preguntó Miley de manera poco amable.
"En absoluto, soy toda tuya." sonrió Lilly ya más recuperada. "Dame el DVD y te prometo que le pondré todos mis sentidos para que no quedemos mal ente el nuevo coreógrafo la semana que viene, de acuerdo?"
"Muy bien, vamos a empezar."
Después de eso Miley se quitó la gruesa chaqueta que llevaba puesta y tras hacerse un hueco en el sofá al lado del medio drogado perro se prepararon para ver el DVD que Vannilouska la había entregado. Para su sorpresa Lilly observó la coreografía con mucha atención y tras cuatro veces aseguró ya conocerla. Miley le explicó entonces de donde tenía problemas y que partes quería ensañar.
Lilly solo asintió y tras hacer sitió en el salón, se preparó para ensayar ese movimiento de levantamiento que tanto preocupaba a la otra chica. Había que admitir que era realmente complicado y que el más mínimo desequilibrio resultaba en desastre. Y con cada fallo, Miley parecía frustrarse más y más.
"Lo haces mal." La acusó la castaña tras el último fracaso. Tenía el pelo atado con una coleta y la cara roja por el esfuerzo. Llevaban casi dos horas con esto y les seguía sin salir el dichoso movimiento. "Tienes que levantarme más alto y usar Los dos brazos para mantenerme arriba.
"Pero si hago eso te vas a desequilibrar tú y acabaremos en el suelo." Respondió Lilly tan agotada como la otra.
"Bobadas. Vamos a intentarlo así." Ordenó Miley dispuesta a intentarlo. Al ver como Lilly cedía sonrió un poco y volvieron a poner en marcha el DVD que tenía la canción que necesitaban. (N/A: imaginaros el salto de Dirty Dancing)
De modo que comenzaron la coreografía del levantamiento y cuando llegó el momento Miley tomó el impulso que consideraba necesario y saltó sobre Lilly, la cual la elevó con ambos brazos tal y como la otra le había ordenado. Esta consiguió mantenerse durante un segundo en posición horizontal, pero entre el impulso que había tomado, lo cansadas que estaban y la semana de poco descanso de Lilly solo auguraban el desastre. En el mismo instante en el que Miley trató de colocarse un poco mejor acabó con el poco equilibrio del que disponía Lilly en ese momento precipitándola hacia delante contra la mesa. A pesar de que habían movido los muebles, se habían movido mucho mientras entrenaban y eso las había llevado hasta la mesilla del comedor. Tratando de evitar el dichoso mueble, Lilly la giró hacia la derecha y perdió el poco pie que tenía haciendo que ambas se fueran al suelo de modo estrepitoso el cual a pesar de estar cubierto de cojines hizo que el golpe doliera. Miley había cerrado los ojos por reflejo para prepararse para el dolor, cuando para su sorpresa no sintió más que algo blando y mullido bajo ella. Cuando abrió los ojos se encontró mirando directamente a los ojos claros de Lilly los cuales no pudieron esconder un gesto de dolor.
Acostumbrada a ver solo burla en esos ojos, la otra chica se preocupó al ver que parecía que realmente la había hecho daño así que se apresuró a quitarse de encima.
"Estás bien?" preguntó ansiosa al ver que la chica ni siquiera hacía el intento de levantarse.
"Si, pero dame un momento." Respondió Lilly sin aliento y con un dolor horrible en las costillas. De no haber sentido tanto dolor seguramente habría disfrutado más el tener a Miley tumbada encima con la respiración entrecortada y acalorada.
"Lo siento." murmuró Miley sabiendo que era culpa de su cabezonería. "Pero es que realmente quiero hacer ese movimiento y me frustra que no nos salga."
"No pasa nada. Pero podemos dejarlo por hoy? No creo que pueda intentarlo ni una sola vez más." admitió la chica respirando pesadamente.
"Supongo que tienes razón." cedió Miley cabizbaja.
"Oye, ya nos saldrá vale? Solo tienes que tener un poco de paciencia." la animó Lilly mientras miraba disimuladamente el reloj de la pared.
"Tienes algo que hacer? Llevas mirando el reloj toda la tarde." preguntó Miley explotando una vez más. Una de las razones por las que estaba frustrada era por qué Lilly no dejaba de mirar el reloj. Por lo visto Lilly no había sido tan disimulada como creía.
"Lo cierto es que sí." murmuró Lilly avergonzada por haber sido descubierta. "Tenía pensado ver el partido."
"El partido?" preguntó Miley esta vez desconcertada mientras se apartaba el pelo que tenía pegado en la cara.
"Sí bueno ya sabes. Esta noche juegan los Sharks de San José contra los Rangers de Nueva York." Explicó Lilly que ya se veía capaz de incorporarse del suelo en el que estaba tumbada.
"Oh dios lo había olvidado. Sabes si al final Tyler Arnaston jugará el partido?" preguntó Miley sorprendiendo a Lilly.
"Pues sí, su lesión de tobillo parece haber sanado." acertó a balbucear Lilly.
"Que mala suerte, esperaba que no se hubiera recuperado. En fin, tendremos que confiar en que Callahan sea capaz de superarlo, no?"
"Em sí, esperemos que sí." Balbuceó Lilly aún sorprendida. Miley finalmente pareció darse cuenta de lo que pasaba.
"No me digas que te he sorprendido? Déjame adivinar, pensabas que no tenía ni idea de que partido estabas hablando y seguro que te imaginabas que no tenía ni idea de hockey?" adivinó Miley mientras se ponía con los brazos en jarras y con una mirada de burla mientras que la ropa sudada se le pegaba al cuerpo y su pelo alborotado le daba la apariencia de la melena de un león. A Lilly lejos de parecer insultante le parecía lo más sexy que había visto en su vida.
"Noooo" respondió Lilly sonriendo y con un tono que daba a entender claramente que eso era lo que había pensado.
"Pues para tu información te diré que tenía pensado ver el partido, solo que se me había olvidado que era hoy." respondió muy digna la otra chica mientras que internamente se preguntaba cómo era posible que se le hubiera olvidado que el partido era ese día. Tenía tanto trabajo últimamente que no sabía ni en qué día vivía. "Es a las diez no?"
"Sí, está a punto de empezar." Confirmó Lilly.
"Vaya, se me ha olvidado pedirle a Jackson que me lo grabe." refunfuñó Miley sabiendo que ya no le podía llamar porque estaría en casa de algún amigo viendo el esperado partido y para cuando ella llegara a casa ya estaría más que empezado. "Bueno, supongo que entonces debería irme. Puede que llegue a ver el tercer tiempo."
"Por qué no te quedas a verlo?" preguntó de pronto Lilly tras armarse de valor.
"Aquí?" dudó Miley.
"Claro" aseguró Lilly recuperando la confianza. Cuando Miley había hablado de hockey era lo más sexy que había oído en su vida y el solo pensar en poder pasar todo el partido en compañía de la castaña la llenaba de una agradable sensación nerviosa en la boca del estómago. "Mira, tienes la bolsa de deporte aquí así que te puedes dar una ducha y cambiarte la ropa sudada. Vemos el partido y cuando terminemos te pides un taxi y listo. Qué me dices? El partido siempre se ve bien con compañía."
"Supongo que tienes razón" cedió Miley. En el fondo estaba deseando relajarse y ver el partido así que tampoco hizo falta mucho esfuerzo para convencerla.
"Perfecto. Has cenado?"
"No, por qué?"
"No se puede ver un partido con el estómago vacío. Además después de todo el ejercicio que hemos hecho, es obligatorio cenar." Le comunicó alegremente Lilly.
"No es necesario." Se apresuró a negar Miley. "Ya cenaré al llegar a casa."
"Llevamos tres horas entrenando y el partido durará al menos dos horas más. No deberías estar sin comer nada, te podrías desmallar. Así que no hay más que hablar. Hoy es viernes así que hoy te toca… pescado azul con verduras, no?" preguntó recordando el menú de la dieta de Joannie que se imaginaba que sería igual que el de Miley.
"Si, pero como?" comenzó a preguntar Miley asombrada.
"Oh, Joannie tiene lo mismo que tú y se ha quedado a cenar más veces. No te preocupes, no te voy a envenenar."
"Y a tu madre no le importará?" preguntó Miley cambiando ligeramente de tema y dispuesta a no hacer caso a lo amable que Lilly estaba resultando. Cada vez que creía que ya había calado a la chica, esta iba y hacía algo como invitarla a cenar y a ver un partido después de haberse presentado sin llamar y exigiendo entrenar en su propia casa.
"Que no te envenene?" preguntó con sorna Lilly. Le encantaba ese brillo de irritación que era capaz de provocar en la serena mirada de la chica. El saber que era la única capaz de provocar una reacción en la reina del hielo era algo que la llenaba de alegría.
"Que me quede a cenar y al partido." respondió Miley sin querer entrar al trapo.
"Ah eso, no hay problema. Esta semana está en Boston. Espera no, está en Seattle o era Florida? Sea como sea no está aquí, y si estuviera estoy segura de que no le importaría."
"De acuerdo, si tu lo dices. El baño donde está?"
"Por el pasillo segunda puerta a la izquierda"
"Gracias." Y sin añadir nada más, cogió la bolsa de deporte donde tenía ropa para cambiarse y hacia allí se dirigió.
/
"Vamos Truscott, no pasa nada. Es solo Miley que se está duchando en tu casa y luego vais a cenar y a ver el partido, eso es todo…. Pero a quién pretendo engañar, dios mío MILEY STEWART se está DUCHANDO en MI CASA! Y luego vamos a ver el partido. Dios mío creo que me voy a desmallar." Esos eran los pensamientos que poblaban la mente de Lilly mientras su respiración se aceleraba y su vista se nublaba ligeramente. "Vamos Lilly que tu puedes. Recuerda lo que te dijo Joannie, tienes que ser un poco más lanzada o cualquier oportunidad que puedas tener se esfumará. Así que respira hondo, lo más difícil ya está hecho, la has invitado y ha aceptado. Ahora date una ducha de agua fría y ponte a preparar la cena, que no se va a pasar toda la vida en el baño esperando a que tú te recuperes."
Y tras darse esos ánimos mentalmente, Lilly hizo exactamente lo que había pensado. Fue a su cuarto a darse una ducha rápida con agua bien fría y después se vistió con lo que ella consideraba ropa cómoda. Unos vaqueros desgastados y una camiseta algo grande junto a unas muy usadas zapatillas de deporte fueron suficientes. Después de vestirse se dirigió a la cocina a preparar la cena, lugar donde la halló Miley tras salir del baño ya vestida en su otra ropa. Unos pantalones negros y ajustados que casi lograron que Lilly metiera la mano en la sartén con aceite hirviendo y una simple camisa azul claro eran la ropa con la que Miley había salido del baño entre una nube de vapor que no hizo nada por ayudar al estado mental en el que Lilly se hallaba en ese momento.
"Necesitas ayuda?" la voz de Miley sonaba tranquila y relajada aunque en su interior esperaba que no necesitara ayuda, porque siendo sinceros, la cocina no era precisamente uno de los talentos que poseía. Aún así antes muerta que reconocerlo.
"Qué? Ah no, no lo tengo todo controlado. Pero si pudieras llevar los vasos y la jarra de agua te lo agradecería. Colócalos en la mesa del salón que está frente a la tela. Luego te puedes sentar en el sofá que esto enseguida está." Respondió Lilly saliendo bruscamente de su ensimismamiento y señalando el sofá en el que Byron se hallaba con el tenedor que tenía en ese momento en la mano.
"De acuerdo."
Sin saber que más hacer siguió las instrucciones de la otra chica y tras depositar los vasos y la jarra de agua en la mesita se sentó en el sofá cambiando de canal tratando de encontrar algo con lo que distraerse antes de que empezara el partido. Aburrida mientras surfeaba por los canales en los que no encontraba nada interesante, no se dio cuenta de que Byron estaba acercándose cada vez más a su lado y cuando el travieso animal lamió la mano que no sujetaba el mando, la chica se asustó e incluso dio un buen respingo que acompañó con un pequeño grito de sorpresa.
"Dios que susto!" dijo la chica mientras se llevaba una mano al pecho donde pudo comprobar cómo el corazón le iba a mil por hora.
"Ha pasado algo?" se oyó preguntar a Lilly desde la cocina.
"No ha sido nada. Pero creo que tu perro ya se ha despertado."
"No te preocupes, no te hará nada. Además con la medicación aún está un poco atontado. Pero si te dan miedo los perros te puedes sentar en el sillón."
"Gracias pero no será necesario." respondió Miley mientras usaba la mano lamida para acariciar la cabeza del medio dormido animal, el cual aún tuvo fuerzas para menear la cola como un loco al sentir las caricias. Eso hizo sonreír a la chica que continuó con las caricias hasta que Lilly volvió de la cocina con dos platos en la mano. "Cómo se llama?"
"Byron."
"Como el poeta inglés?"
"Algo así, pero no le quise dejar el título de lord, ya es bastante creído y orgulloso sin tener un título nobiliario." Bromeó Lilly sonriendo cuando su adorable amigo levantó la cabeza y gimoteó un poco como si quisiera negar las acusaciones.
"Seguro que sí." Le siguió la corriente Miley mientras se levantaba y se volvía a lavar las manos.
Al volver vio que Lilly también había traído servilletas y que ya se había sentado en un lado del sofá con el canal del partido puesto. Su mirada después se dirigió a la cena que la chica había preparado y sintió como la boca se le hacía agua ante ese plato. Normalmente solía preferir saltarse las cenas de los viernes porque a pesar de que a su padre el filete de ternera le quedaba espectacular, era un negado para cocinar pescado así que solía beberse el batido de proteínas antes de acostarse. Pero el plato que tenía delante parecía sacado de una revista de hostelería y su olor solo ayudaba a que el hambre se multiplicara aunque gracias a dios no hizo que sus tripas rugieran porque eso si que habría sido embarazoso.
Ante la muda invitación de Lilly, volvió a tomar asiento al otro lado de Lilly, cediéndole la mayor parte del sofá al herido animal que seguía sacudiendo la cola y respirando profundamente con los ojos cerrados. Una vez sentada, se colocó la servilleta en el regazo y tomó el tenedor llenándolo con todas las delicias que pudo para después metérselo en la boca tras soplar un poco. Y sintió como si el paraíso hubiera explotado en su boca mientras los sabores le invadían los sentidos. Todas esas sensaciones le provocaron que un pequeño y profundo gemido de satisfacción brotara de sus labios.
"Esto está buenísimo." alabó en cuanto fue capaz de volver a hablar. Jamás había tomado algo tan bueno en su vida. "Estás segura de que no lleva grasa? Porque nunca había probado unas verduras que me gustaran."
"Eh? Ah em sí claro." Balbuceó Lilly a la que el gemido había conseguido erizarle todos los pelos de la nuca y producirle un escalofrío que le había sacudido todo el cuerpo. Por suerte Miley parecía ajena a todo eso y simplemente la miraba esperando una respuesta más contundente. "El salmón está hecho a la plancha y sin una gota de grasa, apenas con suficiente aceite para que no se queme. Y las verduras las he salteado en el wok (N/A:cazuela especial para saltear verduras muy usada en los restaurantes orientales) con muy poco aceite. No sabía si te gustaban las verduras así que solo te he puesto unas pocas. Si quieres, aún me han quedado unas cuantas en la cocina."
"Si no te importa…" accedió Miley aún maravillada por el sabor de la cena. Estaba acostumbrada a que sus cenas supieran a cartón o incluso algo peor, pero no se había imaginado que la chica que se acababa de levantar a por más verduras fuera capaz de cocinar semejantes manjares. Una vez más esa chica había logrado descolocarla con sus actos aunque su estómago no tenía ninguna queja al respecto. "Gracias."
"No hay de qué."
La conversación fue interrumpida por el inicio del partido y ambas chicas se giraron para poder verlo. Pronto la habitación se llenó de pequeños gritos y jaleos al igual que gruñidos ante las oportunidades fallidas. El propio Byron se había despertado y sus excitados ladridos se unieron al coro de ruidos de la habitación hasta que Lilly lo calmó preocupada porque la herida se le pudiera volver a abrir. Finalmente el pitido del árbitro anunció el final de segundo tiempo y Lilly aprovechó ese pequeño descanso para llevar los platos a la cocina y dejarlos en la fregadera con agua.
"He de admitir que me has sorprendido. No esperaba que supieras de hockey, y menos que fueras seguidora de los Rangers." admitió Lilly al volver al sofá.
"Y que esperabas? Mi hermano juega al hockey desde los siete años y mi padre fue profesional antes de partirse la rodilla en la pista. Deberías ver nuestra casa en los Play Offs, nos sentamos todos juntos en el sofá armados con nachos y snacks poco saludables e incluso hacemos apuestas sobre los resultados. Es todo un espectáculo." Respondió Miley muy animada recordándolo. "Y como quieres que no sea de los Rangers? Son el mejor equipo y esta temporada van a arrasar, no crees?"
"Lo siento, pero soy fan de los Kings" y ante la mirada horrorizada de la otra chica no pudo evitar sonreír. "Soy de Malibú recuerdas? Allí adoramos a nuestros Kings, los cuales darán una soberana paliza a los Rangers… siempre y cuando ganen el partido de hoy."
"Eso es una ofensa." Respondió con ardor Miley llegando incluso a levantarse del sofá. "los Rangers vencerán a los Sharks y luego machacarán a tus Kings."
"Humm, en honor a tu tradición familiar… estarías dispuesta a hacer una pequeña apuesta?" puestos a arriesgarse seguramente nunca tendría una oportunidad mejor que esa.
"Qué clase de apuesta?" Entrecerró los ojos Miley curiosa y algo desconfiada.
"Si ganan este partido tus preciados Rangers se enfrentarán a los Kings en semifinales, verdad? Pues bien, si ganan los King tendrás que venir conmigo a ver como los vencedores de tus queridos Rangers juegan la final y vendrás vestida con la camiseta y te pintarás la cara con sus colores." La retó Lilly con una sonrisa maligna. Sabía lo humillante que debía de resultar tener que ir a un partido con los colores del contrario. Al ver como Miley dudaba decidió darle un último empujoncito. "O es que tienes miedo de que tu equipo no consiga ganar? Bueno, teniendo en cuenta que van perdiendo contra los Sharks supongo que es normal no querer aceptarlo."
"Trato hecho!" rugió Miley encendida una vez más. "Y cuando ganen los Rangers?"
"Sí ganan?" matizó Lilly divertida. "Que quieres?"
"Cocinarás para mí durante un mes!" fue la sorprendente respuesta de Miley. Después de la cena que la otra chica había preparado en un momento, era fácil adivinar que Lilly tenía mano para la cocina, y si podía conseguir tener esa deliciosa comida durante un mes, sería la chica más feliz del mundo. Su padre aparte de la carne no era muy bueno para cocinar, y dado que su padre se creía un gran cocinero tampoco quería contratar a alguien para llevar a cabo la tarea. Incluso cuando se iba de viaje como en esos días, les dejaba comida preparada y congelada que ni el agujero negro que tenía Jackson por estómago era capaz de comérselo, así que normalmente la tiraban y fingían habérsela comido. Si no fuera por el restaurante con servicio a domicilio de la esquina seguramente ya habrían fallecido de inanición.
"Un mes? Yo solo te he pedido una noche." Se quejó Lilly con los ojos abiertos. La idea de que Miley quisiera que cocinara para ella no había entrado en sus planes.
"Cierto, pero mi parte es mucho más humillante. Además, los Kings ya están clasificados y tal y como has dicho, los Rangers aún tienen que ganar este partido. Es lógico que tú apuesta deba ser más elevada."
"Pero durante todo un mes?" rezongó Lilly. La verdad es que le encantaba cocinar y a juzgar por lo que Joannie y el resto habían comentado de sus platos, no lo hacía nada mal, pero si Miley resultaba ser tan puntillosa con la comida como lo era durante los entrenamientos, la vida de Lilly iba a conocer un nuevo infierno.
"Así es. Durante un mes me prepararas el almuerzo y me lo llevarás a clase y al terminar el entrenamiento, me harás la cena. Recién hecha." matizó Miley en el último momento. "Trato?"
"Qué te hace pensar que se cocinar el resto de cosas como este pescado?" preguntó Lilly curiosa.
"Intuición." respondió secamente Miley mientras le tendía la mano. "El desayuno corre por mi cuenta, pero el resto de las comidas las harás tú. Y los fines de semana también me cocinarás en el momento. Trato?"
"Trato." Accedió Lilly apretando la mano que la otra chica le había tendido. A fin de cuentas Miley no había protestado con el salmón e incluso parecía que le había gustado si el gemido del principio era un buen indicador. Y además el salmón con salteado de verduras ni siquiera era su plato estrella. "Y ahora veamos si tus Rangers sobreviven al último tiempo, porque si no tendré que ir comprándote una preciosa camiseta de los Kings para que luzcas."
"Jamás." Rugió Miley mientras volvía a sentarse para ver el partido. Sus Rangers no la iban a fallar ni en ese partido ni en el siguiente y entonces durante todo un mes podría disfrutar de la comida.
/
Después del partido:
"Vale, hay que admitir que los Rangers saben cómo darle la vuelta al partido." admitió Lilly de mala gana. En el último tiempo, los Rangers habían conseguido recuperar los tres goles que les separaban en el marcador y durante la prórroga habían logrado la victoria ante la decepción de la hinchada de los Sharks que ya contaban con el partido ganado.
"Cierto. Y en el próximo partido harán lo mismo con tus Kings." Retó Miley mientras se calzaba. Durante el partido se había descalzado ante la insistencia de Lilly que había asegurado que los partidos en casa había que verlos lo más cómoda posible.
"Ya veremos." Lilly estaba extasiada, Miley no había utilizado su voz de hielo en toda la noche e incluso habían bromeado con los aspectos y las jugadas de los jugadores más notables del partido. Esa noche era algo que merecía la pena recordar. "Vas a llamar a un taxi?"
"En ello estoy." murmuró Miley con la oreja pegada al teléfono móvil. Las líneas le daban ocupadas así que esperó un poco. "Buenas noches, llamaba…"
"Sucede algo?" preguntó Lilly desde el sofá en el que se había tumbado al oír que Miley no continuaba la frase. Al ver que la chica apartaba el teléfono y colgaba con un bufido de frustración, supo que algo pasaba.
"Me ha saltado el contestador, por lo visto todos los taxis están ocupados." respondió Miley mientras seguía mirando el teléfono incrédula.
"Ostras el partido!" se dio cuenta Lilly. Al ver la mirada de confusión de la otra chica elaboró. "El partido acaba de terminar y los Rangers se han clasificado para los Play Offs. La ciudad entera estará colapsada por la hinchada de los Rangers. No se jugaba en el Garden?"
"Dios mío tienes razón. Incluso se puede oír a la gente celebrando desde aquí" respondió Miley mientras se asomaba a la ventana. "Y ahora qué hago? Mi padre llegará por la mañana temprano y si no me ve en casa va a flipar. Sabes si el servicio de metro aún funciona?"
"Claro que no! Bueno si, seguramente funcionará toda la noche, pero no voy a dejar que te montes en el metro con la de borrachos que habrá celebrando el partido. Dame dos minutos para que termine de vestirme y te llevo." dijo de modo tajante Lilly mientras se dirigía a su habitación para cambiarse.
"Gracias." susurró Miley con una sonrisa en el salón mientras que se aseguraba de que la otra chica no la viera. Había pasado unas horas muy divertidas con la otra chica que había resultado más entretenida de lo que se había imaginado en un principio, pero tampoco quería que la otra chica se relajara en su presencia. Si se volvía blanda con ella los entrenamientos se relajarían y a la larga solo conseguiría retrasarse, así que volvió a colocar su rostro en modo serio aunque no le apeteciera lo más mínimo.
"Venga vamos, tengo la moto justo abajo. Toma ponte el casco."
Las calles de Nueva York resultaron si estar infestadas de gente que había salido a celebrar el acontecimiento. Al igual que los Knicks en baloncesto, los Rangers eran muy populares entre la gente de la gran manzana y cada vez que uno de los dos conseguía algo importante, la ciudad entera se colapsaba antes y después del evento. Por suerte para las chicas, la moto era mucho más fácil para maniobrar entre los atascos de la gran ciudad y ello combinado con los conocimientos de ambas sobre atajos y posibles rutas alternativas, consiguieron llegar al apartamento de Miley con relativa rapidez.
"Bueno pues nos veremos en el entrenamiento de mañana, no?" preguntó Lilly mientras tomaba el casco que Miley acababa de quitarse. Sonrió al comprobar que las piernas de la otra chica ya no temblaban ni mostraban debilidad.
"A las siete en punto." Fue la respuesta seca de Miley mientras se dirigía hacia la puerta firmemente convencida en mantener la máscara de frialdad. Aunque dicha máscara se cuarteó ligeramente tras las últimas palabras de la rubia.
"Que duermas bien princesa."
Y sin esperar a que Miley la insultara o volviera a amenazarla con algo que sí que podría cumplir, dio media vuelta y tras un buen acelerón desapareció entre una pequeña nube de humo camino de su casa. De no haberlo hecho seguramente habría visto como una pequeña sonrisa se abría paso en el rostro serio de la otra chica al oír el apelativo cariñoso. Pero en ese momento la mente de Lilly iba aún más rápida que la maquina que conducía porque acababa de darse cuenta de que si los Kings ganaban la semifinal… iba a tener una cita con Miley Stewart! Desde luego esa noche había resultado aún mejor que la última hacía dos semanas. Cuando llegara a casa iba a darle el filete más grande que tuvieran en la nevera al tontorrón de Byron porque a pesar de que casi la había matado de un susto, había sido capaz de hacer posible esa noche. Sip, definitivamente su vida empezaba a mejorar, y de qué manera!
"Y hasta aquí hemos llegado. Pobre Byron siempre metiéndose en líos. Y Parece que Lilly ha decidió hacer caso a Joannie y ser un poco más valiente respecto a Miley. Quién ganará la apuesta? Ya veremos como acaba la cosa. Los próximos capítulos van a traer algunas sorpresas (en forma de nuevos personajes) que espero que os gusten y os intriguen a partes iguales."
"Como siempre todos los comentarios/desvaríos serán bien recibidos ya sean buenos o malos (las amenazas y las sugerencias/demandas de suicidio hacia mi persona serán recibidas solo que no tan bien como el resto).Y prometo que trataré de auto-chantajearme emocionalmente para escribir más deprisa aunque todavía me quedan exámenes. En fin, gracias por leerlo y hasta la próxima. Paz y amor".
