Cuando Ginny se enfadaba con él, a veces (sólo a veces) era fácil y rápido solucionar el enfado. Sólo tenía que hablar con Ron, chantajearle un poco diciéndole que él siempre le ayudaba cuando Hermione se enfadaba con él (que eran unas 3 veces al día). Luego, Ron hablaba con su esposa y descubría el por qué se había enfadado Ginny esa vez. Cuando sabía el por qué, sólo tenía que buscar un discursito para soltarle, ser amable con ella y un par de cosas más que en pocas ocasiones fallaban. Lo que no sabía él era que Ginny usaba el mismo método pero al revés: chantajeaba a Hermione para que ésa se enterara por Ron qué le pasaba a su marido. Y una vez lo sabía, en el 100% de los casos sabía cómo resolverlo. Para algo era la primera Weasley después de "no-se-sabe-cuántas" generaciones, según sus padres. Pero esa vez supo que no sería tan fácil solucionarlo. Había metido la pata hasta el fondo, y Harry estaba muy, muy dolido. Hablaba lo necesario, y cuando lo hacía no era amable como de costumbre, comía poco aunque le gustara la comida, si Ginny entraba a la misma sala que él, hacía ver que no la había visto o se marchaba rápidamente y, además, y esto era lo peor, dormía en la punta de la cama, dónde se aseguraba de que no se tocaban. Y todo por un absurdo comentario de ella, que ahora ni siquiera recordaba con exactitud. Lo peor de todo era que tanto el uno como el otro lo estaban pasando mal, se echaban de menos.
Ginny, tres días después del enfado de Harry, decidió ponerle remedio. Su reciente marido estaba en su despacho, arreglando papeles para el trabajo. No le gustaba molestarle cuando hacía cosas para el trabajo, pero pensó que ése era un caso especial. Tenían que reconciliarse para que todas las cosas fueran bien.

- Harry, ¿tienes un minuto? Tenemos que hablar.

- Tú dirás. –Lo dijo sin apartar la vista de los papeles. Se lo estaba poniendo un poquito difícil…

- Me gustaría que arregláramos nuestro enfado. Bueno, tu enfado. Me refiero a que me equivoqué, al decir aquello. No debí hacerlo. Si además no lo pienso y… En fin, quería que lo supieras. No… no me gusta estar así con alguien, y menos, contigo, creo que lo sabes.

Harry tuvo un pensamiento acerca de que si tan poco le gustaba estar mal con él, por qué pasaba frecuentemente, o al menos pensaba él porque… En fin, decidió guardarse para él esos pensamientos y reconciliarse con ella, porque había que reconocer que durante esos tres días, que para algunos fueron muy largos y para otros muy cortos (él y su mujer formaban parte del grupo de los días largos) había echado mucho de menos a su mujer.
Aunque hubiera sido él, el que se hubiera enfadado había cosas que no cambiaban y llevó a su mujer al restaurante donde ya todos los conocían, porque era donde iban a celebrar el principio de sus reconciliaciones. Lo que seguía, se lo guardaban para cuando llegaban a casa.


Es corto, lo sé, pero lo hice hace ya bastante tiempo y ya era hora de subirlo...
Sé que hace muchísimo que no pasaba por aquí, pero no me sobra tiempo para hacer nada, y además sé que a casi nadie (por no decir nadie) le interesa esta historia, así que seguramente la dejaré, porque seguir subiendo capítulos sin saber si gustan o no... No compensa. No me importaría recibir una crítica mala, es más, al menos sería algo. Saber qué es lo que tengo que cambiar, pero no hay críticas: ni malas ni buenas.
En fin, aquí dejo este nuevo capítulo, espero que os guste, y como es bastante corto, seguramente subiré otro lo más pronto que pueda.
Besitos.