—¡Aléjense!
Gritó Jaspe con furia, haciendo un espacio en la cancha poco ocupada de la escuela, mientras Steven miraba maravillado la brutalidad de la fuerza de la muchacha, intimidaba y siempre tensaba sus músculos, haciendo que se vieran las venas. Era increíble, se veía incluso más fuerte que Garnet, sobre todo con esas explosiones de rabia que normalmente tenía.
Miró a su lado, Peridot se había recluido en la tablet, jugando ese complicado juego que usaba cuando el estrés y la ansiedad la comían, últimamente la usaba mucho, últimamente, Peridot parecía perder los estribos y entrar en pánico fácilmente. Por otro lado, nada había ido bien desde que "Las gemas de cristal" habían decidido recibir las nuevas dos integrantes: Simplemente no parecían llevarse. Y estaba allí, los principales problemas eran Garnet y Jaspe, Perla y Peridot, no se aguantaban, no se llevaban, no se soportaban y parecían que nunca colaborarían.
—¿Puedes dejar ya ese juego?—Pidió Perla:—Estamos corriendo gran peligro y tú allí, jugando ¡Cómo si no importara!
—Steven—Dijo Peridot, sin levantar la mirada de la tablet:—Dile a tu sirvienta que se calle ¿Cómo haces que cierre la boca? Lo único que hace es hablar y hablar.
—No sé de qué hablas, Peridot, Perla no es mi sirvienta.
—¿No? ¿Y para qué sirve entonces?
Comentó entonces Peridot, concluyendo el juego al sentirse más relajada y viendo como Jaspe regresaba, no podía planear nada mientras otros estudiantes estuvieran en la zona. Llevó la mirada al frente, viendo a Amatista y a Garnet recostadas a las gradas, y luego a Jaspe sentarse.
—Ya que estamos todas, debemos planear algo con que poder evitar el "accidente", y así...—Decía Perla.
—¡Cállate!—Dijo Peridot rápido:—Yo soy la que hablo aquí—Se afinó la garganta—Bien, como estamos todas, debemos planear algo con qué poder salvar a Lapislázuli y evitar el "accidente causado por la familia de Steven". No podemos contar con la policía, así que debemos idear una manera ¿Alguien tiene alguna idea?
Hubo silencio unos minutos, parecía que a nadie se le ocurría nada, y es que era en cierto punto coherente ¿Cómo poder enfrentar a Diamante Amarillo? No importa cuántas pruebas tuviese, el dinero y los contactos de aquella mujer eran suficientes para desaparecer todo, y aunque no hubiesen hablado nada, todas las ideas que pudieron haber tenido alguna vez se esfumaban rápido.
—Creo que...—Se animó a hablar Perla—Si nosotros...
—¿Harías silencio alguna vez? Sirvienta.
—¡Oh por Dios!—Exclamó la muchacha, levantándose enfurecida:—¡No soy ninguna sirvienta! ¡Enana!
—¿Ah? ¿Enserio? ¿Entonces qué haces por tu vida?
—¿Por qué sirvienta?—Preguntó Steven, inocente.
—¿Cómo que "Por qué"?—Peridot lo miró con un poco de sorpresa:—Steven, Perla es una sirvienta, ella y toda su familia, han sido sirvientes desde generaciones atrás, siempre esperando callados a que les den una orden ¿O crees que te hace la comida, y luego te la calienta por pura amabilidad? Ella no es tu amiga, sólo es una sirvienta cualquiera que tiene que hacer su trabajo, por eso le pagan ¿No te lo había dicho?
—¿Enserio?
Balbuceó Steven, echándose ligeramente hacia atrás al escucharla, miró entonces a Perla, sus ojos se humedecieron un poco al sentirse herido, pero al mismo tiempo no lo veía posible, ellos dos habían estado juntos desde siempre, no podía su relación ser algo tan superficial como el trabajo. Perla se enojó, se notó en sus mejillas ruborizadas y en sus puños apretados, parecía que ella explotaría en cualquier momento.
—¡Mira enana!—Exclamó—¡Yo no soy una sirvienta! ¡Yo soy la amiga de Steven! ¡Y si le hago de comer no es tu problema! ¡Es el mio! ¡Así que cállate tú y me dejas hablar a mí!
—¿Y no estás hablando ahora?—Peridot se levantó:—Sirvienta. —Se volteó entonces, cruzándose de brazos:—Creo que has tenido mucha libertad de expresión por hoy, haz silencio y limítate a escuchar y a traer las cosas cuando se te pidan, tenemos cosas muy importantes de qué hablar.
—Oh, tú...
Perla estiró una mano hacia Peridot, la tomó del hombro y la volteó con furia, dispuesta a golpearla, cuando entonces, sonó el timbre que indicaba el regreso a las aulas. ¡Salvada por la campana! Exhaló con furia y la soltó, viendo a Jaspe atrás de Peridot, se había levantado para tomar acción si acaso Peridot salía herida. Al voltearse, se dio cuenta que Garnet también estaba de pie, lista para atacar cuando Jaspe lo hiciera. Tragó en seco y se alejó del peligroso escenario.
Todavía se encontraba enojada, tomó a Steven por el brazo y lo jaló hacia abajo, empujó a Peridot para pasar, quizás fue inconsciente, quizás tenía consciencia de que allí estaba y se había olvidado de Jaspe, pero al darse cuenta, un puño le rozó, tuvo suerte de que Garnet desviara el golpe, y las dos mujeres comenzaron a lanzarse puñetazos y empujones.
Jaspe tiró a Garnet por las gradas, pero ésta, como si nada ocurriese, se levantó rápido y pateó con fuerza a Jaspe, que ya venía hacia ella, pero Jaspe le golpeó con fuerza el rostro y la tumbó al suelo, sentándosele encima para golpearla. Fue justo en ese momento, cuando Amatista saltó y logró meterle un puñetazo en el rostro a Jaspe, que más enfurecida que antes, comenzó a pelear contra las dos al mismo tiempo.
Perla no esperó, agarró el bolso de Steven y huyó de la cancha lo antes posible, no podía dejar que él mirara eso. Pero mientras lo acompañaba al salón de clase, escuchó:
—Estoy preocupado por ellas. ¿Estarán bien?
—Si lo estarán, Steven. Garnet y Amatista son muy fuertes.
—Pero Jasper lo es más.
—¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?
—Ella es increíblemente fuerte ¿Cómo no darme cuenta de la fuerza de Jaspe? Esos músculos, esa actitud que tiene, desearía ser tan fuerte como ella.
—Oh, Steven ella no es fuerte de verdad, sólo es bulto salvaje y rabioso ¿Acaso no te das cuenta?
—Por cierto, ¿Por qué no me habías dicho eso de ser sirvienta?
—Steven—Ella se detuvo frente a la puerta del aula de clases:—Creí... que ya lo sabías, creí que Greg te lo había dicho—Tomó aire:—Sólo soy una sirvienta, pero eso no me impide ser tu amiga, y la verdad es que te quiero mucho. Y es porque te quiero, que no quiero que desees ser como Jaspe. Ella no es fuerte, de verdad verdad. Ya llegamos a tu clase. Bueno, hasta luego Steven.
Lo dejó en su clase para luego regresar, algo preocupada, a su salón. Entró, no vio a Peridot, ni a Jaspe, ni a Amatista. Se sentó en su pupitre y esperó al profesor, segundos más tarde entró Peridot, seguida por Jaspe, que tenía muchos moretones en su cuerpo, y detrás de ella, Garnet y Amatista, en igual estado. Nadie mencionó nada. El profesor entró a clases, con el aviso de que Peridot era llamada por la directora, sí, ya era usual eso, parecía que Diamante Amarillo estaba interesada en tener a sus enemigos cerca, por eso llamaba a Peridot todos los días.
Exhaló cuando comenzó la clase, escuchó al profesor en los primeros minutos para luego distraerse en sus pensamientos: Lapislázuli tenía ya casi una semana desaparecida y ninguna de ellas sabía qué hacer. Habían intentado organizarse, pero al hablar, siempre terminaba en peleas. No podían llevarse bien, al escucharse discutían, al hablar, gritaban ¿Qué más podían hacer? Y Peridot, esa molesta enana con problemas de actitud, ¿Cómo alguien podía ser amiga de ella? Creía que tal vez, Lapislázuli estaría mejor en dónde quiera que se encontraba, que a lado de Peridot. Pensó un poco más, Lapislázuli era muy inteligente y por lo visto, podía hacer buenos planes, se lamentó por la ausencia de ella, tal vez con ella pudiesen estar de acuerdo un poco más. Suspiró, se encontraba decepcionada de la situación, realmente estaban peor de lo que ella pensaba. Miró su cuaderno, automáticamente comenzó a dibujar una estrella y sonrió, se lamentó, si tan sólo pudiesen averiguar un poco más... Si conocieran los puntos débiles de Diamante Amarillo. Fue entonces que una idea pasó por su cabeza ¡Jaspe y Lapislázuli habían obtenido un montón de información! Allí debía yacer los puntos débiles. Se iluminó entonces, se inspiró ¡Claro! Con todo, podían hacer más. Primero debían reunir información y luego...
—Perla.
—¿Sí?
—Necesito que haga un recado.
—Con gusto.
Se levantó, escuchando al profesor hablar. Bajó del salón, inspirada en sus pensamientos y con una sonrisa, al llegar al campus, vio a una gran cantidad de jóvenes hacer ejercicio, y entre ellos, encontró a Steven, parecía esforzarse más que los demás. Le sonrió, y él, al verla, corrió a su dirección y exclamó al estar cerca:
—¡Perla! ¡¿Qué haces aquí?!
—Salí por un recado ¿Y a ti cómo te va? Veo que te esfuerzas...
—¡Claro! Quiero ser fuerte ¡Cómo Jasper! Ella es muy fuerte, si me esfuerzo seré tan increíble como ella.
Frunció el ceño de inmediato ¡Otra vez con esa estupidez! Agarró aire, pero cuando fue a corregirle, él ya se había ido a practicar de nuevo, se enojó, pero respiró profundo, le demostraría que Jaspe no era tan increíble como él pensaba.
Las clases acabaron y se reunieron de nuevo en la cancha, esperaron a que Jaspe espantara a los muchachos de ese lugar, y luego, se sentaron todos juntos, más a regañadientes que cualquier otra cosa, la presión formada por el tenso aire de Garnet, Amatista y Jaspe era inmenso. Perla se afinó la garganta, lista para proponer su idea:
—Creo que deberiamos...
—Sirvienta—Interrumpió Peridot:—¿Acaso no aprendes?
—¿Sigues con eso? ¡Ya te dije que me dejes hablar! ¡¿Qué te cuesta?! ¡Tengo una idea que nos hará ganar mucho!
—¡Cállate! ¡No tenemos que ganar! ¡Tenemos que vencer y aplastar! ¡Tú no dirás nada que nos sirva! ¡¿Lo entiendes?!
—¡Oh por favor!—Gritó Perla, enfurecida:—¡Te crees la gran cosa! ¡Pero tu molesta familia no es muy diferente a la mía! ¡Tú eres una lamebotas de Diamante Amarillo! ¡Eres una cualquiera! ¡¿Escuchaste?! ¡Puedes ser una niña prodigio! ¡Puede ser que te saltaras todos los grados que quieras! ¡Pero Diamante Amarillo tiene razón sobre ti!—La señaló con su dedo:—¡Eres una enclenque! ¡Idiota! ¡Tonta! ¡PODRÍA APOSTAR QUE LAPISLÁZULI ESTARÁ MÁS FELIZ EN UNA CELDA QUE CERCA DE TI!
Observó la expresión de Peridot, ella se había congelado en su puesto, y esa cara ¡Cuánto pagaría por mantener ese rostro! ¡Con esos ojos abiertos de par en par y sus labios apretados! Se veía estupefacta, pero la expresión no duro mucho, la pequeña frunció el entrecejo, pareció tomar energía, para luego, gritar con toda la rabia del mundo y lágrimas en sus ojos:
—¡¿Qué puedes saber tú!? ¡Sólo eres una Perla! ¡Una vulgar perla sin valor! ¡Sin nada! ¡Un objeto! ¡Una cosa que tiene la misma función de un perchero! ¡Sólo eso! ¡DEBES LUCIR ELEGANTE Y QUEDARTE CALLADA! ¡DEBES RECIBIR ORDENES! ¡DEBES ESCUCHAR! ¡SÓLO ERES UNA SUCIA PERLA!
—¡Sí! ¡Sólo soy una PERLA!
Empuñó su mano, embravecida, y con todas sus fuerzas, golpeó a Peridot en su estómago, haciéndola retorcerse del dolor y la falta de aire. Jaspe se levantó de inmediato, abalanzándose sobre Perla, Garnet y Amatista saltaron sobre ella, y las tres cayeron rodando por las gradas, no se rendían, entre golpes e insultos, chocaron contra el suelo.
—¡Te demostraré!—Perla se puso en posición de combate:—¡Te demostraré que es lo que una Perla puede hacer!
Levantó su pierna y con gran impulso, liberó la fuerza acumulada en la tensión de sus músculos para patearla, pero algo sucedió, una Peridot envuelta en ira le detuvo la patada con su bolso, y vio a aquella chaparrita incorporarse, empuñar una mano y golpearle el estómago. Perla retrocedió sin aire, sólo para recibir una patada de Peridot que le hizo caer, para luego ser usada como asiento por Peridot, que le golpeó varias veces mientras le gritaba, con lágrimas en sus ojos, fue entonces que Steven las logró separar
Perla logró sentarse, con moretones en todo su cuerpo, giró la mirada a un lado, viendo que la pelea entre Garnet, Amatista y Jaspe comenzaba a tornarse más sangrienta de lo normal, se asustó, todo estaba fuera de control, estaban peor de lo que ella había supuesto.
—¡Hay que detenerlas! ¡Se matarán!
Intentó ir con ellas, cuando Steven la sujetó.
—¡Perla! ¡No! ¡No lo hagas! ¡No podrás! ¡No eres lo suficientemente fuerte! ¡Jasper es increíblemente fuerte! ¡No podrás separarla!
—¡Yo soy fuerte, Steven!—Chilló:—¡¿Por qué no crees en mi?!
—¡No es que no crea en ti! ¡Es que me preocupo por ti! ¡Porque no estás hecha para pelear! ¡Eres Perla! ¡Eso no es lo tuyo!
Esas palabras quizás le quebraron más de lo que en algún momento creyó, se quedó congelada y sus ojos se humedecieron completamente, pronto las lágrimas comenzaron a escurrir por sus mejillas, y en un tono fuerte y al mismo tiempo quebrado, exclamó:
—¡No, Steven! ¡Tú eres quién no entiende! ¡No entiendes que es una fuerza de verdad verdad! ¡No entiendes que es la fuerza! ¡Steven! ¡Tú no me entiendes! ¡No soy sólo yo! ¡No soy una sirvienta! ¡No soy lo que tú crees! ¡Yo sólo quiero que seas fuerte Steven! ¡Fuerte de verdad verdad!
Se soltó del agarre, y sin importar nada, salió corriendo mientras lloraba, dejando a un Steven preocupado atrás, que después de unos segundos, sin poder aguantar más, gritó:
—¡BASTA!
La pelea se detuvo, todos lo miraron, Steven tomó aire, mucho aire, se dio cuenta el caos que había en el grupo, peleas, gritos, insultos, golpes, ¡Eran un desastre!
—¡Así no avanzaremos! ¡Así no serviremos! ¡¿Qué les pasa?! ¡¿Acaso no entienden la situación?! ¡Tenemos que salvar a Lapislázuli y ustedes aquí! ¡Peleando! Y yo... yo...-Sus ojos se humedecieron, se enserió y volteó a ver a Peridot:—¡Perla no es así! ¡No es cómo tu dices! ¡Perla es fuerte! ¡Es valiente! Perla es mi familia ¡Ella ha trabajado duro día tras día por mi! ¡Ha trabajado duro para ella! ¡Todos los días han sido increíbles con ella! ¡Hace cosas geniales! ¡Es inteligente! ¡Fuerte! ¡Valiente y se esfuerza por ser mejor cada vez! ¡Le debes una disculpa!
Tomó entonces a Peridot del brazo y comenzó a correr hacia abajo, por las escaleras, la escuchó quejarse y chillar un par de veces.
—¡¿Para dónde me llevas?!
—¡A qué te disculpes con Perla!
La jaló por toda la cancha, pero Perla no estaba allí, fue entonces hacia las aulas, pero allí tampoco estaba, se asomó a los baños, pero no la encontró allí, fue entonces que después de una intensa búsqueda, escucharon una melodía, se acercaron al salón de música, y allí, justo ahí, sentada y tocando la melodía, se encontraba ella.
—¿Qué tiene ella de grandioso? No en el sentido literal—Cantó, mientras seguía tocando el piano:—¿No ves que un poder tan grande exige responsabilidad? ¿No ves que es muy imprudente y lo lamentara? Te lo digo por tu bien y no porque quiera…—Se sonrojó:—Quiero enseñarte ser fuerte de verdad verdad, y yo sé que se puede ser fuerte de verdad verdad. Quisiera inspirarte, quisiera ser esa chispa que encienda el fuego que hay en ti. ¡Quiero enseñarte a ser fuerte! ¡De verdad verdad! ¡Y yo sé que se puede ser fuerte! ¡De verdad verdad ¡Y quisiera inspirarte! ¡Quisiera ser esa chispa que encienda el fuego que hay en ti!
Steven soltó la mano de Peridot, conmovido por lo que sucedía, entendió entonces que se había equivocado. Tomó aire, mucho aire, y avanzó solo en el salón de música, y al estar cerca de Perla, se detuvo, ella lo miró, mateniendose seria, pero Steven, algo cabizbajo, dijo:
—Lo siento, Perla. Yo no tenía idea de lo que decías, pero es verdad, yo no comprendían, tú has hecho mucho por mi, y yo no he sido lo suficientemente bueno para poder tomarlo en cuenta.
—Oh, Steven—Le sonrió:—Me alegra que lo dijeras, que lo entendieras—Se levantó y caminó hacia él:—Todo esto ha sido un desastre, no sé siquiera cómo hemos llegado a tanto, pero quiero realmente que lo superemos. Steven, prometo que te cuidaré, no dejaré que Diamante Amarillo te haga algún daño, aunque eso signifique tener que aguantarme a la duendecita verde—Le tomó las manos y se agachó a su altura:—Rose estaría tan orgullosa de ti. ¿Nos vamos entonces?
Caminó hacia afuera, pero se detuvo al encontrar en la puerta a Peridot, quién miró el suelo unos segundos, sin dejar el paso, parecía bastante dudosa.
—¿No me permitirás pasar? ¿Por qué? ¿Tan clase baja soy?
—Vengo a oír lo que querías aportar—Contestó ella:—Yo... puede que me encuentre un poco equivocada sobre ti, tal vez seas un poco más que una sirviente, creo que podré escucharte más...
La vio sonreír, sí, Peridot se tragaba sus palabras, y aunque no lo decía, se disculpaba.
—Bien, Peridot, te diré—Miró a su alrededor, confirmando que no hubiese nadie:—Ustedes tienen mucha información robada de Diamante Amarillo ¿No? Solo tenemos que organizarla y usarla en su contra.
—¿De qué forma?
—Si le mostramos la información a Diamante Azul, ¿Qué crees que pase?
Los ojos de Peridot desprendieron un brillo sin igual ¡Cómo no se le ocurrió antes! Miró a Perla, y quizás si no fuera por su orgullo, le hubiese dado un beso, pero no, se mantuvo estática unos cuántos minutos, hasta que logró sonreír, y decir:
—¡Vamos rápido con los demás!
Ahora era ella, quién jalaba a Perla y a Steven a la cancha ¡Diamante Azul! ¡Claro! ¡Actualmente Diamante Azul no se llevaba bien con Diamante Amarillo! ¡Si se llegaba a enterar de lo sucedido con Lapislázuli todo abría acabado para su Directora! Era un plan genial, era quizás, lo mejor hasta ahora.
Aunque corrieron casi todo el trayecto, llegaron después de quince minutos a la cancha, simplemente se encontraba muy lejos cada cosa, pero vieron entonces a Amatista, Garnet y Jaspe con una expresión frustrada-deprimente ¿Qué había sucedido? Peridot llegó con una sonrisa, pero de inmediato, Garnet mostró un aparato color negro en su mano.
—¿Qué es eso?
—Un comunicador—Contestó Garnet:—Nos han estado vigilando, Diamante Amarillo nos ha estado escuchando todo el tiempo, cada cosa que hacemos y decimos ella lo sabe, no sólo hay uno, hay muchos comunicadores en la cancha. Quizás hay más en todo el colegio.
—¡No puede ser eso!—Exclamó Perla.
Fue entonces, que el repique de un celular sonó, Jaspe contestó enseguida, pero luego extendió su teléfono hacia Peridot.
—Tu padre.
Ella lo tomó y colocó en su oído.
—Aló, papá ¿Qué sucede?
—¿Dónde estás? Diamante Amarillo me ha dicho que has salido ya del colegio desde hace rato, necesito hablar contigo de algo urgente.
—Estaré allá dentro de media hora, entonces.
—No, te quiero ya aquí, muchachita ¡¿Cómo es eso que ahora eres amiga de la familia de RoseQuarzo!? ¡Has bajado el rendimiento también! Diamante Amarillo se ha preocupado ¿¡Sabes lo que significa?! ¡¿Cuántas veces te diremos que no le preocupes!? ¡Sólo cállate y obedecele! ¡Estás castigada! ¡Le haré caso a Diamante Amarillo! ¡Alguien en esta familia debe hacerlo! ¡Diamante Amarillo ahora se encargará de tus cosas!
—¡¿Mis cosas?!
—¡Sí! ¡Tus cosas! ¡Ella será quién te las administre! ¡Actualmente mandó ya un equipo para recoger tu computadora y cuando llegues le entregaré tu tablet! Te quitará también otras cosas ¡Ella tenía razón! ¡Debimos darte solo para que estudies y no te distraigas! ¡Estarás ahora todo en la linea! ¡¿Me has oído?! ¡Pasame con Jaspe! ¡Debo hablar seriamente con ella!
Entregó el celular, Jaspe se lo colocó en el oído y se mantuvo callada casi dos minutos, para luego afirmar y colgar, se levantó entonces, parecía molesta, agregó entonces:
—Vayámonos, Peridot. Mis cosas serán confiscadas por Diamante Amarillo y me castigarán también. Parece que no te he cuidado como debo.
—No puede ser...—Susurró Perla:—¿Pero tú no tienes las fotos con... información?
—Sí—Respondió Peridot:—Me confiscará las mías también. Diamante Amarillo, ella nos escuchó. Nos ha descubierto, de nuevo.
¡Oh! Por fin lo termino, tuvo un montón de cosas, pero lo terminé al fin, creo que es el más largo de todos los largos caps que he hecho en esta página. Espero que les gustara. Sobre la canción, pues en la original, también canta Steven, pero en esta, sólo Perla debía cantar, así que por eso la acorté un poco, pero creo que quedó bien. Nos vemos entonces en el próximo capitulo!
¡Hasta pronto!
