Capítulo 10

El timbre resonó en la inmensa mansión que era el Internado Akimaôgura. En realidad era uno de los pocos castillos góticos reconstruidos de la zona, y por eso había suficientes alas para emplazar a más de 200 alumnos. Lo cierto era que Akimaôgura era una verdadera fortaleza que en vez de muros de piedra, tenía vallas de metal.

A las siete de la mañana, los pasillos estaban de lo más transitados. Las duchas de chicos y las de chicas se llenaban a reventar, aunque cada curso tenía su piso o ala, al igual que unos horarios un poco distintos. Sin embargo, el comedor, por suerte, era un terreno mixto en el que no importaban las edades, y a las 8 todos se mezclaban olvidando sus diferencias.

En medio del bullicio, una chica entró para almorzar e ignoró cuantas miradas se posaran en ella. Estaba acostumbrada a recibir ese trato distintivo que la hacía ser tan popular, pero que la limitaba tanto y la dejaba tan… sola. Sin embargo, no se lamentó por ello. Con paso firmw y seguro, Temari se dirigió directamente a la mesa de profesores, la más cercana a la cocina, e ignoró a los estudiantes.

Mientras ella hablaba con la directora Tsunade, Shikamaru, que se sentaba cerca de esa zona, la contempló boquiabierto, al igual que sus compañeros de mesa y el comedor entero. Hablaban bajito y rápido, de forma que nadie entendía nada, y cuando se giró para marcharse, él la llamó:

- ¡Temari!

Ella se paró un momento, lo buscó con la mirada y tras una leve sonrisa y un corto gesto con la mano, siguió su camino a través del comedor hasta desaparecer por la gran puerta de gruesa madera.

- ¿Es esa la chica que ayer…? –comenzó Sasuke.

- Al menos lo parece –contestó una voz detrás de él.

Gaara se sentó en la larga mesa, junto a Naruto y SHikamaru, que charlaban con Neji sobre la forma en que Chôji engullía la comida. O al menos lo parecía, aunque Shikamaru mantuvo un oído en el otro lado de la mesa.

- Tras el ejercicio de anoche… y no te ofendas –aclaró Sakura a Gaara-, debe de estar muy cansada… y seguramente no habrá dormido.

"No, no lo ha hecho" pensó Shikamaru, pero se calló.

- Nosotros tampoco hemos dormido, Sakura –señaló secamente Hinata- Después se levantó-, Y ahora disculpadme, tengo que ir a hacer unos deberes.

- Ah, ¿quieres que te…?

Su amiga la interrumpió.

- ¡No! –casi gritó. La gente de alrededor se calló de golpe y la muchacha se sonrojó-. No hace falta, gracias. Me las apaño bien sola –añadió.

Sakura se quedó bastante confusa y tardó en reaccionar por lo que Hinata se escapó por la puerta antes de que pudiese decirle nada.

- ¿Qué le pasa? –inquirió Naruto.

- No lo sé –le respondió Sakura -, tendrá… un mal día – afirmó, aunque no hacía falta que dijera que estaba pensando en otra cosa.

Shikamaru giró la cabeza. El tema dejaba de interesarle.

Recordó la imagen de Temari la noche pasada y la comparó con la que había visto hacía apenas unos momentos. "Quizá tenga dos personalidades". La noche anterior casi no llevaba ropa, en cambio esa mañana llevaba una bata de terciopelo granate que le cubría todo el cuerpo (exceptuando la cabeza, claro), y en vez de la melena llevaba cuatro colas.

No tuvo ni que pensarlo un momento para decidirlo. Tenía que volver a verla, aunque le diese largas.

Una molesta voz a su espalda le sacó de sus pensamientos.

- Habéis visto a Temari, chicos? –sonrió Ino maliciosamente-. Que pintas… ¿Creéis que esas son formas de andar por el Inter? –todos la miraron con cara de póquer, sin dejar traslucir su desprecio aún, pero ya no pudieron ocultarlo cuando siguió-, ¡Que chica tan rara! ¡Y qué mal gusto…!

Sasuke, que era el que tenía menos pelos en la lengua, le dirigió una mirada cargada de desprecio y replicó:

- En vez de criticar el gusto de los demás, empieza por corregir el tuyo si no quieres quedarte miope.

Ino hizo como que se horrorizaba y se sonrojó de pura rabia. Indignada, se apartó el pelo de la cara y se fue marcando el paso.

- ¿A que ha venido eso? –preguntó Sakura.

- Es así de tonta, la pobre… -dijo Gaara, encogiéndose de ombros.

- ¡No me refiero a ella! Me refiero a ti, Sasuke –frunció el ceño, extrañada-. Normalmente no atacas así a la gente.

Él la miró a su vez, con el ceño fruncido.

- Tampoco me conoces demasiado –replicó, pero cuando se dio cuenta de lo que había dicho ya era tarde.

- Cierto… -le concedió la pelirroja.

Pensó en cómo arreglarlo y continuó.

- Eso me lleva a recordar que… me gustaría hablar contigo a… -miró a los demás, que le observaban fijamente-, a solas.

Sakura no supo cómo responder, tan solo le contestó con un "vale" y se levantaron.

Las clases de la mañana avanzaron con rapidez sin que la pareja pudiese hablar, y a la hora de comer, Sasuke le pidió a Sakura que se sentase con él a las mesas de afuera, donde normalmente no había nadie a causa del frío. Ella accedió rápidamente y se marcharon hacia la terraza.

Shikamaru pensó en seguir ejemplo, y cuando Temari se presentó con el uniforme normal de cada día, la sorprendió por detrás.

- ¿Temari?

La nombrada pegó un bote y se giró.

- ¡Que susto! –bufó-. Uf… ¿Qué…, que quieres?

- Charlar contigo un rato.

- Uy, yo, es que, verás… estoy hambrienta, ¿sabes? –se disculpó ella señalando la bandeja de comida.

- Oh, por eso no te preocupes, tu escuchas mientras comes, y cuando termines ya me dirás. ¡Vamos! –dijo con una sonrisa mientras la cogía de la mano.

Ella se dejó llevar hasta una mesa. Una vez sentados, Temari se dedicó a remover la sopa humeante que tenía ante sí.

- ¿No estabas hambrienta?

Le miró un momento a los ojos y antes de llevarse la cuchara a la boca reconoció:

- Era una excusa.

Incómoda, Terminó su plato rápidamente bajo la atenta mirada del chico de pelo negro y ojos casi igual de negros.

- ¿De qué quieres hablar?

En ese momento, Ino acababa de entrar en el comedor, y los vio sentados muy juntos. Discretamente se sentó en una mesa muy cercana para oír lo que decían.

"lo de anoche…" le pareció escuchar de Shikamaru, "…tenemos que repetirlo…"

La muchacha supuso que había oído mal. Trató de inclinar su silla aún más hacia ellos, y pudo escuchar perfectamente la siguiente rase de Temari: "¿Tanto te gustó?"

Eso la convenció del todo: "¿¡Mi SHIKA Y ESA… ESA PERVERTIDA DE MENORES!?"

Segundos más tarde ya había salido del comedor. No podía creérselo. Con la rapidez, se topó con Sai e ideó un plan en dos segundos.

- Lo sient…- su voz se quebró en un sollozo.

- ¿Qué te pasa? –parecía preocupado-. Pareces alterada… ¿Estas llorando?

Ino no respondió, tan solo dejó escapar unas lágrimas de cocodrilo y se pegó a él para mojarle un poco la camiseta.

Bote Salto