EPILOGO
(La noche anterior al principio de la historia...)
Un gritó la despertó de golpe.
- Johanna...- susurró.
Rápidamente se calzó con las zapatillas de estar por casa y fue hacia la habitación de la niña.
Ésta miraba a un punto indefinido del cuarto.
Respiró hondo al ver que no ocurría nada grave.
Pasó de encender la luz, se acercó a la cama y decidió encender la lámpara de la mesita de noche, para que solo pudieran verse entre ellas y no despertar al bebé.
- ¿Qué ha pasado cariño?- dijo Alexis susurrando, cariñosamente, mientras le palpaba la frente dándose cuenta de que estaba ardiendo.
Pero la niña no contestó y ella le dio tiempo para que se recompusiera.
La respiración de la niña antes agitada se iba calmando a medida que pasaban los segundos.
- ¿Ha sido un mal sueño?- preguntó la joven al cabo de un rato.
La niña asintió.
- Ven...- se acercó a ella y la abrazó fuertemente.
- Ha sido horrible...
- ¿Quieres contarme lo que ha pasado?
La niña se revolvío incómoda en los brazos de Alexis.
- Era mamá. Sufría un accidente...
Alexis la miró cuando dejó de hablar.
- Shhh ya pasó cariño ya pasó. ¿Vale? Tienes que dormir. Mañana es un gran día. Mañana es un gran día - repitió besándole el cabello.
- ¿Y vendrá todos?
Ella asintió.
- Por supuesto, es tu cumple, ¿Quién puede faltar?- sonríoal poco dejó de hacerlo.
Silencio.
- Lex...- preguntó la niña antes de que su hermana mayor abandonara la habitación.
- No quiero volver a casa. Quiero quedar aquí, contigo. Me gusta estar con Ryan y Jenny, pero...
- No te preocupes, esta vez no vuelves con ellos. Lo hemos hablado y creemos que es mejor que a partir de ahora te quedes aquí, con la abuela y conmigo.
La niña la miró sorprendida.
- ¿En serio? ¿También con la abuela?
- Sí. James la traerá de Chicago mañana por la mañana... Y se quedará aquí. Tómatelo como un regalo- le guiñó un ojo- pero eso sí, tendrás que visitarles muy a menudo, te echarán mucho de menos ahora que ya no vivirás con ellos.
La niña asintió enérgicamente.
- ¡Bien!
La niña saltó contenta y le empezó a dar besitos de alegría.
- Shhh cariño ¿No querrás despertar a Alex verdad?
La pequeña negó tapándose la boca con ambas manos y riéndose risueña.
- ¿Quieres darle un beso de buenas noches antes de dormir?
Asintió.
Alexis le tendió la mano y la llevó hasta la habitación del bebé.
Este dormía tranquilo, ajeno a todo.
Johanna se acercó y le besó la frente.
- Es tan pequeñito...
- Solo tiene dos meses, es normal...
La habitación se quedó en silencio.
- ¿Puedo ir a verla a ella también?
Alexis se acercó entristecida a Johanna y negó acariciándole el pelo.
- Ya sabes que no quiero que entres sola, y ya es muy tarde y si no te acuestas ya, no estarás descansada mañana, y será un día muy muy largo- dijo a la vez que le hacia cosquillas y la niña intentaba no alzar demasiado la voz entre risas silenciosas- Mañana podrás, ¿Vale?
- Vale.
Se fueron de vuelta a la habitación de la niña después de despedirse de nuevo del bebé.
Cuando la joven estaba por abandonar la habitación de nuevo para volver a la suya, la voz de Johanna la detuvo justo en la puerta.
- Lex...
- ¿Si?
- ¿Puedo dormir contigo?, porfa...
Ella la miró unos segundos, sonriendo. Asintió.
- Venga anda vamos.
Saltó de la cama y ambas se fueron a dormir.
- Buenas noches Lex- dijo a la vez que bostezaba una vez las dos tumbadas en la cama.
- Buenas noches Johanna.
Esperó hasta que la niña se durmiera profundamente y luego simplemente no pudo aguantar más y también ella se durmió.
(continuación del principio de la historia)
El sonido de la puerta al abrirse la despertó.
- ¿Cariño? Ya estamos aquí.
James.
Se dio la vuelta sobre sí misma y se encontró el otro lado de la cama vacío. Escuchó la voz de Johanna en el piso de abajo.
- ¿Como está la cumpleañera más guapa del mundo?
- ¡Abuela!
La niña se acercó y la abrazó. Martha como pudo la agarró fuerte y la cogió en brazos.
Alexis bajaba las escaleras en ese momento, se acercó a ella y Martha le besó en la mejilla.
- ¡Muy bien! Ya voy a la escuela y he hecho nuevos amigos. Carlos y Jessie, y dice Lex que si a las madres de ellos les parece bien, este fin de semana podemos hacer una fiesta de pijama para celebrar mi cumple.
- ¡Vaya! Eso es fantástico.
- Y ayer Ryan, Jenny y yo pasamos todo el día en el parque de atracciones. ¡Y gané un peluche!
- ¡Ala!
- Te lo traigo.
No le dio tiempo a decir nada, la niña salió corriendo a su habitación.
- Solo va a cumplir cinco años y mira que grande que está ya...- dijo melancólica, Alexis asistía sonriendo detrás de ella.
Se dio la vuelta de camino a la cocina. James bajaba de arriba con el bebé en brazos, se acababa de despertar.
- ¿Y este pequeñajo? Hola...si si es a ti...soy yo...soy tu abuelita...hola...
El bebé rió.
Martha dejó al bebé para que comiera y se acercó a su nieta.
- ¿Cómo estás?
Ella se encogió de hombros.
- Contenta, supongo. ¿Y Jim? Sabes algo de él.
Martha negó.
- Desde que lo dejamos apenas hablamos. Pero me aseguró que hoy vendría. ¿No ha pasado por aquí?
- No viene desde la semana pasada, pero tampoco le he querido preguntar por qué, supongo que también necesita respirar un poco y alejarse de todo esto aunque sea unos dias. Le entiendo.
Se encogió de hombros de nuevo.
James se acercó a ella para tenderle el bebé y le terminara de dar ella el biberón para que él se cambiara. Le dio un suave beso y se fue escaleras arriba.
De camino se cruzó con Johanna.
- Cariño ¿Qué pasa?- Alexis.
La niña venía pensativa, preocupada.
- No he encontrado el peluche y creía que lo había traído.
- No te preocupes a lo mejor te lo dejaste en el coche de Ryan. Si quieres les pongo un mensaje para que lo traigan.
La niña asintió contenta.
- Johanna. ¿Por qué no vas y le dices a James que te ayude a ducharte y a vestirte? Ya casi es la hora.
Asintió y subío de nuevo la escalera corriendo.
- Lo estás haciendo muy bien cariño.
La joven suspiró.
- Lo intento y no es fácil. No es lo mismo y ella lo sabe, se lo noto. Está creciendo y solo quiere saber. Me pregunta sobre papá, sobre Kate y yo...- suspiró de nuevo, dejando al bebé en el moisés del salón y sentándose al lado de su abuela- y yo simplemente no puedo. No...no me siento preparada y creo que nunca lo estaré.
- Lo estás haciendo muy bien- repitió, fue todo lo que le dijo como respuesta. Alexis se inclinó y la abrazó fuerte- y no estás sola en esto.
- Lo sé- dijo.
Se quedaron unos segundos más abrazadas hasta que la joven se separó.
- ¿Por qué no vas a visitarla?
Martha negó.
- Yo tampoco estoy preparada. No para eso.
Posó una mano en la de la actriz.
- No fue culpa tuya, ni de papá, ¿Lo sabes no?
La anciana asintió.
- Ahora no ¿vale?
Alexis no insistió más.
- ¿Me ayudas? Quiero ducharme y ponerme algo antes de que vengan.
- Claro ve, yo echo un vistazo al pequeñajo en lo que voy preparándolo todo.
- Gracias.
Y también ella subió arriba.
Diez minutos después el sonido de la puerta obligó a Martha a abandonar la cocina para abrirla.
Ryan y Jenny aparecieron ante sus ojos.
- Hola- dijo el irlandés y la abrazó.
Jenny hizo lo mismo.
- Hola chicos, ¿Qué tal todo?- dijo Martha mientras los seguían hasta el salón.
- Pues muy bien la verdad, normal en la comisaria, y tranquilo en la casa- dijo Ryan.
Silencio.
- ¿Y las chicas?- Jenny.
- Pues no deben tardar mucho, estaban cambiándose.
Justo acababa de decir aquello cuando se escuchó unos pasos bajando la escalera rápidamente.
- ¡Jenny! ¡Ryan!
Se escuchó y lo siguiente que pasó fue un huracán de purpurina y rosa, con una falda en forma de tutú rosa.
- ¡Cariño!- dijeron el matrimonio a la vez- ¡Felicidades!- a la vez de nuevo.
La niña les dio las gracia y enseguida se puso a abrir el regalo que les habia dado.
La niña se quedó impresionada a la vez que condundida. Eran una bufanda rosa brillante y un tutú como el suño, pero estaba segura que aquello no era para ella, demasiado pequeños para que les cupiera.
- Titos, esto no me va a entrar- dijo con voz mimosa a la vez que su vista seguía clavada en las dos prendas.
- Será porque no son para ti...
Aquello entristeció a la niña.
- ¿Pero no era una regalo?, para mi...
- Y lo es, un regalo para ti, pero no te lo puedes poner tu- aclaró la mujer.
La niña se quedó más confundida que antes.
El matrimonio se miraron sonriendo.
Jenny sacó el osito rosa que la pequeña habia ganado la mañana anterior y se lo explicó todo.
- Es para ti, pero para ella(el peluche) también, para que vaya igual que tú.
Los ojos de la niña se abrieron como platos, al segundo saltaba de alegría, vistiendo enseguida al oso con el tutú.
- Mira abuela igual que yo- dijo en un gritito de alegría.
Alexis y James sonrienron vuendo la escena.
Pero el momento quedó imterrumpido por el sonido del timbre.
- ¡Hola!- Alexis abrazó a Lanie y más tarde a Espo. Luego le dio un besó al pequeño Richard.
- Perdón por llegar tarde, tuvimos un retraso- se excusó Espo.
- Di mejor que el gamberro de tu hijo justo antes de salir no se le ocurrió otra que darramar el cubo de la fregona por todo el suelo.
- Pues eso, lo que he dicho.
Los tres se rienron con ganas, mientras que el pequeño los miraba haciendo pucheros. Luego preguntó por su prima y se fue directamenge con ella para no tener que revivir la misma vergüenza delante de sus titos Ryan y Jenny y de Martha.
- Hey Johanna, ¿Qué haces?
El niño se acercó a su prima y observó cómo ésta guarda justo a tiempo lo que creyó que era un libro para que no pudiera verlo.
- ¿Qué es?
- Nada Ricky, no seas cotilla.
El niño le sacó la lengua molesto y se fue en busca de otra csa para entretenerse.
- ¿Y como está?
Lanie dejó a Espo charlar en el salón con Ryan y James, y ella se dirigío hacia la cocina, con el resto de las mujeres. Alexis había preparado café y la rubia se atrevió a preguntar.
- Pues... Pues igual. Sin cambios.
Alexis miró donde se enconrraba Johanna, riendo por las cosquillas de James.
Las otras mujeres no dijeron nada, se limitaron también a mirar a la niña reír.
- No le dejo entrar...
Fue lo que dijo, y lo que atrajo de vuelta la antención de las demás.
- Antes cuando era más pequeña la llevaba y le hablaba a Kate de lo mucho que estaba creciendo pero...
Ya no puedo más, me duele verla así. Siento como si todo lo que haga no sirviera de nada porque ella no está aquí.
Martha puso una mano en la de su nieta, comprendiéndola.
Tocaron al timbre.
- Hola- dijo él.
- ¡Jim! - Alexis le abrazó.
- Perdón por la tardanza, tuve papeleo de última hora- sonrió con desgana.
- No pasa nada, pasa, estábamos a punto de sacar la tarta.
- ¡Abuelo!
Johanna llegó hasta el anciano y saltó a sus brazos bajo la antenta mirada de todos los que sonreían, bajo la mirada de Martha.
- Entonces ya estamos todos- anunción Alexis con una gran sonrisa.
Pocos minutos después Johanna soplaba las velas tras pedir un deseo, que con todas sus fuerzas deseó que se cumpliera.
Le mismo deseo de los últimos siete años.
Todos aplaudieron, Johanna reía de alegría.
Media hora después Jenny y Kevin se habían ido, y Richard se había quedado dormido en un rincón del sofá.
Martha bebía de su copa, de la cuarta aquella tarde-noche, sintiendo la mirada de Jim, quien la miraba a escasos metros de la otra esquina del sofá, él, con un vaso de whisky, el tercero para él.
James y Espo hablanban, a veces de fútbol, mencionando a los Neeks, para pasar hablando del trabajo de ambos, los delicuentes que Espo metía entre rejas y los que James había llevado ante el juez como abogado.
Alexis mecía a Alex, éste sonreía, contento. Lanie le hacía carantoñas.
Johanna observó todo aquel panorama. Era su momento.
Cogió la mochila donde horas antes había guardado aquello que no quiso enseñar a su primo y con cuidad y cautela de que nadie la viera, se dirigió a la parte de arriba, al final del pasillo, mano izquierda.
Abrió la puerta, chirrió mientras la empujaba, y chirrió también cuando la cerró.
Las luces estaban apagadas y ella no se atrevió a hacerlo.
Hizo lo mismo que su hermans la otra noche. Caminó a oscuras, con su corazón a mil, sabiendo que lo que estaba haciendo estaba mal. Que no se le permitía entrar en aquella habitación.
Pero no aguantaba más no verla teniendola tan cerca de ella.
Acercó con cuidado una silla a la cama, junto a ella. Y encendió la lucecita de la cómoda. Iluminando sólo lo esencial. A ellas.
- Hola- dijo, nerviosa.
Se había atrevido a desobedecer, a llegar hasta allí, a sentarse junto a ella. Pero ahora no sabía que más decir.
Su boca se secó, y por un momento estuvo tentada a salir de allí. Pero algo le decía que tenía que hacerlo.
- Hola mamá.
Sonrió, feliz por decir aquellas palabras.
Se acercó y la contempló más de cerca.
Parecía dormir, su rostro más mayor que en las fotos que recuerda haber visto no sabía donde.
Tendida en la cama.
Sus ojos cerrados.
No sabía exactamente por qué estaba así o qué pasó. Sólo sabe que un día preguntó y Alexis la llevó a la habitación, le enseñó dónde estaba mamá. Y nada más.
Algo horroroso pasó para que nadie le pudiera contar. Para que ella estuviera en ese mar de preguntas.
Entonces se percató de la maleta.
La abrió, y sacó de ella lo que guardaba.
'Ola de Calor' se leía en la cubierta del libro.
Lo acarició.
- Recuerdo una vez que el abuelo Jim me llevó al despacho que hay en el piso de abajo. Y cogió justo este libro, lo acarició. Y lo recuerdo llorar.
No sé exactamente por qué, y el no me dijo nada más. Salimos y no volvió a llevarme allí.
N-no sé si sabes mi nombre, ni sé si quiera si me conoces. Mi nombre es Johanna, y acabo de cumplir 7 años y... Y esta noche quiero leerte esto.
Le señaló el libro, al segundo recordó que no lo podía leer.
- Es un libro. De Richard Castle. No sé por qué pero creo que es tuyo y... Me gustaría leértelo.
No sabía que más decir y abrió el libro para leerlo.
'Para la extraordinaria KB y todos mis amigos de la doceava'
Dos frases después levantó la vista...
Kate lloraba.
Quedó perpleja, pestañeó porque no podía creérselo.
Y siguió leyendo...
- Johanna
Alexis la llamaba desde abajo.
Pero no dijo nada, siguió leyendo.
- Johanna...
Pero esta vez no fue Alexis la que la llamó. Levantó nuevamente la vista del libro.
Kate parpadeaba, la miraba después.
El corazón de Johanna a mil.
De repente la puerta de la habitación se abrió, la niña achicó los ojos, acostumbrándose a la luz.
- Johanna que te digo siempre, no puedes entrar aquí, no sin mí al menos.
La niña no supo que decir, su vista se fijó en la enfadads pelirroja.
- Johanna- volvió a susurrar Kate - ¿Alexis?...
La niña alternó su vista en Kate y luego en Alexis de nuevo.
- ¿Kate?
