Sé que tardé mucho más de lo que había dicho, pero ya estoy aquí...


iCarly y ninguno de sus Personajes me pertenece. Solo soy una pobre chica que sólo puede Soñar... :(


Antes – Freddie III

123 Días antes del viaje, 2:18 p.m.

Sam está actuando como si yo no existiera. Estamos sentados en clase de matemáticas, la estoy mirando teclear en su pearphone, y estoy empezando a enfadarme un poco. Ni una palabra. Ni siquiera me mira.

Levanté mi mano mientras la Sra. Briggs revisaba la tarea.

―¿Sí, Freddie? –Preguntó.

―Tengo una pregunta sobre la número diecinueve. –Le dije, aunque no es cierto. No tengo idea de cuál es la número diecinueve, pero qué importa. La Sra. Briggs no sabe eso, y con un poco de suerte hará que Sam me mire. Pero no lo hace. Sólo sigue enviando mensajes. Me doy cuenta de que estoy muy, muy molesto, lo que es extraño… Sólo por que la otra noche fuimos a comer, en lo que ni siquiera era una cita y ahora ella me ignora como si nada hubiese pasado… Pero Sam debería al menos molestarme por lo que sea…

― ¿Cuál es tu pregunta Freddie? –Preguntó la Sra. Briggs, mirándome con desconfianza. Generalmente pregunto con mucha precisión mis inquietudes y es muy extraño que tenga dudas en matemáticas.

― ¿Podemos repasar todo el problema? –Le pregunté. ―Sam y yo estábamos discutiendo por esta tarea que nos pareció un poco complicada. –La nombré esperando que me dedicara aunque sea una mirada envenenada, pero nada…

― Sam… -murmuró de mala gana, mientras la miraba de reojo. Sam fingía estar escribiendo en su cuaderno. –Aún no me acostumbro a que Puckett presente sus tareas… -Refunfuñó algo entre dientes, estoy casi seguro de que solo eran maldiciones, suspiró y comenzó a repasar el problema. Y Sam siguió tecleando, sin mirarme aún. ¿Cuál es su maldito problema? En realidad, ¿cuál es mi maldito problema?

Sam ni siquiera me ha mirado. Ni una vez. Incluso cuando mencioné su nombre.

Así que cuando sonó la campana anunciando el fin de la hora y del día escolar, la esperé hasta que salió del aula y caminé detrás de ella.

―Hey. –Dije cuando se volteó.

―¿Qué pasa? –Me preguntó en un tono extraño, no estoy seguro… tal vez está enojada…

― No mucho. –Le dije tratando de mantener una conversación liviana. ―Entonces ¿ésta es la forma en que tratas normalmente a los chicos que te invitan a comer?

― ¿Qué quieres decir? –Frunció el seño confundida.

― Ignorándolos. –Le sonreí para demostrarle que no estoy preocupado por eso.

―No estaba ignorándote Freddo –Dijo sosteniendo su pearphone. ―Solo estaba ocupada. Y tú no eres un chico, solo eres Freduccini Benson, el tecñoño de iCarly.

―Sí claro... –Rodé mis ojos, por lo menos me hablaba, aunque sea para molestar. Ahora estábamos en su casillero, y empezó a girar la combinación, mordiendo su labio mientras lo hacía, y de repente, tuve el impulso de morderlo por ella. Su labio. No su casillero. Dios, estoy perdiendo la cabeza.

―Entonces. –Dijo, deslizando unos libros en su bolso. Cuando hizo eso, me recordó que el día escolar acabó y que ahora debería irme a casa. Mamá me debe estar esperando.

Me siento agotado, pero por primera vez, no estoy deseando ir a casa, me di cuenta de que quiero salir con Sam, otra vez. Ahora mismo.

―Princesa Puckett –Le dije, inclinándome contra su casillero y poniéndole mi sonrisa más encantadora. O intentando, recuerdo que la primera vez que Sam y yo fuimos novios había una sonrisa que le encantaba ―¿Qué vas a hacer ahora?

― Irme a casa. –Dijo deslizando su mochila sobre sus hombros y cerrando la puerta de su casillero.

―¿Quieres salir por un rato? ¿Ir por algo de comer o algo así? –Pregunté con cara de cachorrito abandonado en una noche de lluvia. Una mirada de sorpresa atravesó su rostro, y frunció el ceño.

―No puedo. –Dijo firmemente. Dio media vuelta y comienza a caminar alejándose de mí. Lo que, por supuesto, sólo hace que quiera ir tras ella. Agarré su mochila y tiré de ella.

―¿Por qué no? –Sonreí ampliamente.

―¿Por qué? –Me preguntó inquieta. ―Quiero decir ¿por qué quieres ir a comer algo conmigo? –Poniendo una mano en su cadera, como si estuviera desafiándome.

― ¿Porque tengo hambre? –Le dije. Obviamente la mejor respuesta no sería: Tengo hambre y quiero pasar tiempo contigo. Además, ¿por qué me está desafiando?

Se giró y comenzó a caminar de nuevo. ―¡Sam! –Grité ahora literalmente persiguiéndola, pasando por el pasillo entre la multitud de personas abandonando el colegio por hoy.

― ¿Si? –Se voltea.

― ¿Cuál es tu problema? Si no quieres ir, sólo dilo. –Dije ya enfadado. –No entiendo por que no quieres ir a comer, te iba a dejar sacar de mi plato.

― No quiero ir. –Se cruzó de brazos, pero su cara ya no parecía tan convencida.

―Bien. Entonces eso era todo lo que tenías que decir. –Me di la media vuelta realmente molesto, y empecé a caminar por el pasillo.

―¡Freddie! –Me llamó por detrás, y casi no me detengo. Pero ella dijo mi nombre otra vez y me di la vuelta.

―Mira. Ha sido un día extraño. Eso es todo. –Mordió su labio. ―Creo que Carly está enfadada conmigo por no sé qué… pero si todavía quieres ir…

―No es gran cosa. Si no quieres ir, no quieres ir. –dije aún enfadado. ― Además ¿Qué hay con Carly? –Pregunté preocupado.

-No… no lo sé… pero no me habla…

―No te preocupes Sam, -la abrace y me sorprendió que correspondiera el abrazo. ―Bien. Entonces vamos a comer.

–¿Estás seguro? –Me preguntó. –Tu deberás pagar todo. Y ya sabes la forma en que mamá se alimenta.

-Claro que lo sé… -Suspiré.

Media hora después, estamos sentados en mi coche, comiendo unas ricas Cangre-Burgers. Yo quería ir al Crustáceo Cascarudo, pero ella se mantuvo firme en que quería comer en mi auto.

―Así que… Gracias por ignorarme hoy.

―No estaba ignorándote bobo. -Respondió incómoda, revolviéndose en su asiento.

―Claro… Entonces. Cuéntame sobre tu hermana gemela.

―¿Melanie?

―Sí. Seguro… ¿Es real? O aquella vez que tuve una cita con "ella", solo eras tú que no podías resistir besarme… -Dije mientra comia.

―Aún no puedo creer que ella haya hecho eso –Murmuró un poco enfadada. Luego saco su pearphone y me mostró su fondo de pantalla. Habían dos Sam's, una abrazaba a la otra que masticaba un burrito.

―Esa foto no es de verdad. –Sentencié muy seguro de mi mismo.

― ¿Estás seguro? –Me desafió con esa mirada azul tan firme y confiada, que empecé a dudar. ―O ya estás empezando a dudar Benson. –Sonrió de lado mientras se acercaba peligrosamente.

―Podría jurar que estás intentando seducirme… ―Sonreí de vuelta. Automáticamente se alejo de mí.

-No sueñes Benson, solo intentaba parecer misteriosa.

―Ya pienso que eres misteriosa… Misteriosa e interesante. –Le dije, bebiendo un sorbo de mi refresco.

―¿De verdad? –Se giró hacia mí, y el sol que brilla por mi parabrisas golpea en su cabello e ilumina su rostro. Sonríe. ―¿Por qué?

―¿Por que qué? –Pregunté, sin entender realmente de que estábamos hablando. De pronto me sentí raro. Sam se veía tan linda, sus ojos azules eran tan hermosos que…

―¿Por qué soy misteriosa e interesante? –Preguntó intrigada.

―Oh… -No estaba seguro de que responder. –Porque hoy me ignoraste en matemáticas. ―Dije, pero no agregué: Por que paso la mayor parte del día preguntándome en que estarás pensando.

― Definitivamente esa es una respuesta estupída Fredtonto. –Dijo rodando los ojos.

―Entonces. –Cambié de tema – ¿Cuál es el asunto con Melanie?

―Ella es real… –Suspiró cansada. –Solo tiene la tonta idea de que debemos ser hermanas unidas y ha venido a pasar unas largas vacaciones con nosotras, demasiado largas por que no ha programado aún su viaje de retorno –Finalizó fastidiada.

― ¿Es una chica agradable?

―No. Es una persona molesta. –respondió sin mirarme.

― Entonces si es una chica agradable. A ti te molestan las personas agradables.

― ¡No es cierto! –Gritó enfadada, linda y enfadada. –Sólo es demasiado amable, dulce, comprensiva y madura… Y Pam la adora y…

―Pero ella no es mejor que tu Sam. –Dije sin pensarlo, creo que empezaba a creer en la existencia de Melanie, la descripción que me acababa de dar Sam la hacia bastante parecida a la chica que me acompaño a una cita hace un par de años.

―No he dicho eso. –Murmuró avegonzada.

― Eso es lo que yo pienso. Eres una chica genial. ¿Qué deberíamos hacer ahora Sam?

― ¿Qué quieres hacer? –Me preguntó frunciendo el ceño.

― No lo sé, chica ruda ¿tienes alguna idea que sea legal? –Pregunté juguetón. Ella se estiró y me empujó de manera juguetona, bloqueé su mano. Noté lo bien que olía, y tragué. De ninguna manera voy a empezar a coquetear con Sam Puckett. Es una locura.

―¿Estás coqueteando conmigo? –Me preguntó de pronto.

―No. –Respondí desconcertado. ―Pero tú si estabas coqueteando conmigo Princesa Puckett. –La acusé de vuelta.

―Si hubiese estado coqueteando contigo, lo sabrías. –Sonrió con malicia. –Pero no estoy tan mal.

― Recuerda que has sido mi novia antes. –Le reclamé algo molesto

― Errar es humano. –replicó con simpleza.

― Tú me besaste primero. –la acusé.

― Y luego termine en un psiquiátrico. –Añadió, con un gesto lleno de confianza.

― Pero después aceptaste ser mi novia.

― Por que definitivamente no estaba bien… -Terminó. Alzó las cejas en mi dirección, y comprendí que probablemente estaba diciendo la verdad. Si hubiese estado bien, jamás habría estado conmigo. Sentí como algo se rompía, creo que fue en mi pecho.

― Tienes razón. –Acepte sin mirarla.

Una hora después, estamos en la sección de DVD de Barnes & Noble, debatiendo si Laguna Beach es o no es un buen programa de TV. De algún modo la persuadí para que entrara a la librería conmigo, lo que no sería tan difícil ya que está al otro lado del Crustáceo Cascarudo.

―Son como maniquíes parlantes. –Dijo Sam, meneando su cabeza. ―No tengo idea de cómo tú puedes estar remotamente interesado en este programa.

―No dije que estaba interesado en él. –Le dije, poniendo los ojos en blanco.

―Prefiero la vaquita. –Sonrió.

Iba a replicar pero mi pearphone suena antes de que pueda hacerlo, y lo saqué de mi bolsillo.

― Es Gibby ¿Te importa si contesto? –Le pregunté.

―No hay problema. –Dijo, volviendo a las películas. Se arrodilló para mirar algo en el estante de abajo.

― ¿Qué pasa? –contesté alejándome unos pocos pasos de Sam.

― Freddie, ¿Sabes que le ocurre a Carly?

―No…

― Cuando estaba dejando la escuela, en la salida estaba Carly con una chica, nos presentó y dijo que se tenía que ir. Invité a la chica a beber un licuado y cuando llegamos a licuados locos encontré a Carly debajo de la mesa espiándome.

― Eso suena desquiciado. –Murmuré mientras miraba a Sam elegir unas películas.

―¡No puedo creerlo! –exclamó Gibby sorprendido. –Y cuando le pregunté que hacía ahí, se enfadó conmigo y ahora no me habla.

―No sé que le ocurre. –dije sin comprender lo que me contaba. Un empleado de Barnes & Noble, un chico joven con un delantal verde y sus orejas perforadas casi choca conmigo. ―Lo siento. –le dije.

― ¿Dónde estás? –Me preguntó Gibby de pronto.

― Buscando unas películas.

― ¿Con quién estás? –de pronto pregunto.

― ¿De qué hablas? –Pregunté no muy seguro de responder.

― ¿Con-quién-estás?

―Estoy con Sam.

-¿Qué haces tu con Sam?

―No lo sé. –Le dije, notando que es cierto.

― Por favor, no me digas que son novios otra vez. No quiero que Sam descargué en mi la violencia que siente por ti.

― No te preocupes no es nada de eso.

― ¿Podrías preguntarle que le ocurre a Carly?

―¿Preguntarle qué sobre Carly?

― Pregúntale cuál es el problema. Son amigas. –Suspiró como si no pudiera creer mi obvia ridiculez por no captar el plan.

Lo que es realmente preocupante de mi parte, porque si Gibby está diciendo algo que no entiendo, eso significa que mi cabeza es un completo desastre.

― Está bien.

― Pero no le dejes saber que yo quiero saber. –Ordenó.

―Por supuesto que no. –Dije no muy seguro de como haría eso.― Adiós. –Corté. Sam venía del rincón, trayendo el DVD de La Vaquita Loca.

―Estoy lista. –Exclamó.

― Muy bien.

― Probablemente debería irme a casa.

― Oh. –Dije, un poco sorprendido. No es que esto sea una cita. Es algo así como para pasar el rato. La seguí hasta la caja registradora, donde compró el DVD. Definitivamente no es una cita. Porque si fuera una cita, yo estaría pagando. Y nos estaríamos besando. Y eso definitivamente no va a pasar.

Media hora después, estamos besándonos en mi coche.


Holas!

Sé que querrán los detalles de este capitulo, pero mis profesores me están explotando, tengo demasiado trabajo. Y estoy poco pensante.

Sé que me tarde bastante, pero ya llegó el último capitulo recién salido del horno. Espero les agrade.

Tendré en consideración sus ideas Cibbys.

Algún reclamo? pregunta? sugerencia? Algo?

Un Review?

Nos leemos muy pronto.