=10. Finalmente el fin=

Si tuviera que describir a Fleaur Valjean de Le Blanc en tres simples palabras, Pierre Le Blanc, no dudaría ni en un momento en responder: hermosa, adorable, mordaz. Y sus palabras, no podrían resultar más ciertas sin que nadie se atreviera a cuestionarlas. Fleaur Valjean, era sinceramente, hermosa de pies a cabeza, física y personalmente; sin lugar a dudas, resultaba una mujer amable y tolerante, dulce y razonable. Y por más que resultara increíble, no quedaban dudas sobre que Fleaur Valjean era mordaz. Tan mordaz y venenosa como para intimidar a quién se le atravesara en el camino, tan letal como una leona. Y aunque Pierre sabía que su madre, era de temer cuando él mismo hacía algo mal, había una sola situación, que convertía a Fleaur en esa leona al asecho. Cuando se metían con su familia.

—Fleaur— espetó Mary, poniéndose de pie en un solo salto y completamente sorprendida de encontrarla en casa. Por supuesto, jamás habría imaginado que de juzgar a Pierre acabaría siendo retada por la madre del mismo. En menos de lo que Mary parpadeó, Fleaur se había colocado junto a Pierre, completamente seria y firme—No quisiera ser grosera en tu propia casa, pero, esto no es algo en lo que tengas voz, tu hijo y yo…—

—Como bien has dicho Mary, se trata de mi hijo, así que tengo la suficiente voz para meterme. Si antes, dije que no te atrevieras, quisiera corregirme. No te permito que juzgues a mi hijo, de esta ni de ninguna otra manera— interrumpió Fleaur con desdén y sin inmutarse ante el semblante de Mary.

—Primeramente, se trata de mi hija también y de lo que yo juzgo como madre, beneficioso para ella. Segundo, no eres quién, ni siquiera como madre para permitirme o no algo. Y tercero, no he dicho ninguna mentira— respondió entonces Mary con cizaña, esperando con sus palabras amedrentar a Fleaur. No lo consiguió.

—Y ¿dónde está tu hija? ¡Oh, no! Créeme, soy quién para permitirte las cosas, lo sabes tan bien como yo— Fleaur sonrió y su sonrisa, terminó por hacer enfadar a Mary— Y sobre lo que has dicho, tienes razón, no mentiste. Has dicho que Pierre es idéntico a su padre, físicamente. Aunque la experiencia con chicas que Pierre posee no es genética de su padre, más bien, yo diría que es un rasgo personal—

—Es un mujeriego— escupió Mary con desdén y desprecio. Fleaur, sonrió más ampliamente.

—Dicen por ahí, que la experiencia puede recomendar a un hombre, si es así, mi hijo tiene bastante. Pero no hablaré de eso contigo. Largo de mi casa, antes de que comience a hablarte de un pasado que estoy segura, te avergüenza en exceso— ordenó la dueña de la casa, Mary la fulminó con la mirada.

—No te…

—Me importa poco si me lo permites o no. No te lo diré de nuevo Pierce, lárgate de mi casa— escupió Fleaur y aunque Pierre estaba seguro de que Mary jamás lo aceptaría, la señora Pierce bajó levemente la cabeza, antes de darse la media vuelta y salir abruptamente, dejando detrás de ella, el duro sonido de sus tacones contra el piso; asustada.

Cuando la puerta de la entrada se escuchó, la madre de Pierre respiró aliviada y se giró, mirando a Pierre como quién dice: "me debes una buena explicación". Pierre, sentado en el sofá, bajó la cabeza y rió nerviosamente.

—Oh, no te rías como si no tuvieras nada que ver. Dime Pierre Le Blanc ¿qué significa todo esto? ¿La chica de la que te enamoraste, en verdad es hija de Mary-Kate Pierce?— espetó Fleaur tomando asiento junto a su hijo.

—Este… bueno… sí, es su hija. La conoces, Clary Aston… pero… en mi defensa, no está igual de loca que su madre y es mucho más hermosa y estoy seguro que no sabe nada de esto y no tiene la culpa de que su madre sea una loca caprichosa, así que por favor, no te enojes con ella y me prohíbas verla igual que su madre hizo, porque en verdad no quisiera pensar de ti que eres otra Cruella De Vil, porque yo te quiero mucho así como eres y sé que no quieres ser Cruella, ¿verdad, mami?—dijo Pierre lo más rápido que pudo y con su mejor carita de niño bueno.

Fleaur lo miró durante unos instantes, antes de suspirar y sonreír. Había dos cosas, que podían desarmar a Fleaur como si la estuvieran haciendo enojar y esas dos cosas, o más bien personas, se llamaban Jean Pierre y Pierre Le Blanc.

—Está bien. Pero bueno, ¿qué haremos con esto? ¿Qué hiciste que Pierce está tan molesta?— respondió la señora Le Blanc.

—Pf… yo tampoco lo sé. Solo… me presenté en su casa. Lo juro por mi capitaneado. Yo creo que, simplemente está loca. Pero… bueno… ¿tú… ya la conocías?— preguntó el chico. Fleaur volvió a suspirar, antes de responder.

—Lamentablemente para mí, sí, así fue. Nos conocimos hace un tiempo. Yo era secretaría en empresas Le Blanc, mientras que ella había despegado como diseñadora y presagiaba ser talentosa. En ese entonces, tú padre ya era un hombre importante, sabes bien que los negocios de la familia han llevado generaciones prosperando. Cuando yo entré a trabajar, tú padre me asignó un proyecto dado mi interés en los negocios…

—Sí, sí, eso lo sé— le interrumpió Pierre con una sonrisa— Así se conocieron y enamoraron, el trabajo los reunió y ustedes se volvieron entonces la pareja más redituable de Francia. Me lo han contado muchas veces— aseguró el chico. Fleaur sonrió y asintió con la cabeza.

—Bueno, entonces creo, que lo único que no sabías, es que cuando tú padre y yo comenzábamos a enamorarnos, Mary se fijó en él. Y se lo dijo. Trató muchas veces de enamorarlo, pero Jean Pierre siempre me prefirió a mí. La misma Mary-Kate me amenazó con hacer de mi poca carrera añicos sino me alejaba del señor Le Blanc. Pero tú padre jamás me dejó a la deriva, rechazó a Mary de una manera bastante dura—

—No puedo creerlo. ¿La señora Pierce… enamorada de mi padre?—murmuró Pierre fuera de sí. La noticia había resultado todo una bomba para el heredero Le Blanc.

—Lo sé, es bastante increíble. En ese entonces, Mary era lo que ya es hoy, una mujer exitosa, bella y poderosa. En cambio, yo no era más que la simple secretaría cerebrito del presidente de la empresa. Claramente, Mary jamás superó el desaire de tu padre, si está cobrándoselas contigo…

—¡No! ¿Eh? Ahora sí que la líe. Quién me manda a enamorarme de verdad de la hija de una loca obsesiva y rencorosa. ¡Sí que soy un genio!— exclamó Pierre, aterrado. Fleaur sonrió y le pasó una mano por el cabello.

—Cariño, cálmate. No deberías regañarte, más bien, deberías comenzar a pensar en lo que harás. ¿Crees que tu chica, esté al tanto de los planes de su madre?

—Bueno, pues… no lo sé. Pero tal vez, pueda averiguarlo, sus hermanos deben ser de ayuda. Veré que puedo hacer— con renovadas energías, Pierre se puso de pie, con rumbo directo a la salida.

—Ah y por cierto— le dijo a su madre regresando sobre sus pasos. Fleaur alzó la vista dónde su hijo y lo miró interrogante— Eres la mejor mamá del mundo— espetó el rubio, dejando un beso en la mejilla de su progenitora y saliendo del lugar.

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=1 hora y media después…=

=Hipódromo de París=

Julián entró en los establos, pendiente de si alguien le seguía. Al llegar al campo, Loui el mayordomo de los Le Blanc le había puesto al tanto de aquella extraña cita y aunque no estaba dispuesto a decirlo en voz alta, se sentía feliz de que Pierre hubiera sido tan inteligente. Apenas divisó la caballeriza número 4, se dio cuenta que no había caballo y en lugar de ello, Pierre se encontraba ahí.

—Bueno cuñadito, gusto en verte de nuevo— le dijo el joven Pierce para llamar su atención. Pierre sonrió de medio lado.

—Dime por favor que esto es una broma. Fui a su mansión, tu mayordomo estuvo a nada de lanzarme a patadas al jardín. No puedo ver a ninguno de los Pierce sin antes haberle pedido permiso a su mami. Me costó bastante que Loui pudiera contactar a tu representante con un nombre falso, para citarte aquí y dar una entrevista— le dijo el rubio, completamente desesperado. Julián suspiró.

—Oh, créeme, es verdad—

—Pero… ¿qué pasó?—

—Bueno, luego de nuestro viaje tan extraño y familiar a Chantilly, regresamos con una mami bastante encariñada con su hija abandonada. El día de tu partido, se suponía que Kalet y yo veríamos a Clary en el campo, pero antes de que el primer tiempo terminara, ella llamó y dijo que no la dejaban salir de casa. Tuvimos que irnos, llegamos a casa y entonces mamá nos dio un largo discurso sobre la progenie Le Blanc. ¿Sabías que mi madre conoce a tu padre por negocios con mi padre?— le explicó Julián. Pierre se dio cuenta que Mary les había mentido, diciéndoles a sus hijos que el señor Jacobs mantenía negocios con el padre de Pierre, sin revelarles su antiguo amor fallido.

—Clary. ¿Dónde? ¿Cómo?— fue lo único que atinó a decir.

—Según mi madre, no podemos abandonar la mansión sin su permiso a menos que se trate de trabajo. Clary está bien, solo está enfadada. Nunca la había visto gritarle así a mi madre, el día del partido, pelearon mucho, y bueno, Clary lloró toda la noche, pero fuera de eso, está bien. Me alegra que hayas pensado en sacarme a mí de la casa, Clary hubiera tenido que hacerlo en compañía de mamá. Pero bueno, a charlar menos y a planear más. ¿Qué tienes en mente? Porque… planeas arreglar todo esto con Clary ¿no?

—Pues claro que sí. Necesito hablar con ella, pero no se me ocurre una manera de verla sin que tu madre se dé cuenta…

—Bueno, yo puedo ayudarte. Mamá ha programado nuestras agendas, echaré un vistazo a la de Clary y buscaré la oportunidad perfecta. Mañana tendré toda la información—

—Hablas como si esto fuera una misión de espías— se mofó Pierre.

—Es que quiero que vuelvas a estar con mi hermana, porque necesito verla feliz antes de tu funeral— aseguró el jinete, guiñándole un ojo. Pierre dejó de reír y preguntó:

—Mi… ¿funeral?

—No creas que olvide vengarme por haber secuestrado a mi hermana. En cuanto esto se solucione, te lo haré pagar, Le Blanc— le aseguró Julián sonriente, encaminándose a la salida— Y te va a doler—

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=Al otro día…=

Como sus actividades marcaban y en vista de que Julián no le había escrito aún nada respecto a Clary, Pierre se dirigió a su práctica esperanzado a que su cuñado favorito, le resolviera el asunto. En casa, su padre y su madre le habían expresado su apoyo y le habían asegurado que para lo que necesitara, ellos le auxiliarían. Pero si por algún momento, paso en la mente de Pierre que aquel, sería un día sencillo, estaba muy equivocado.

A penas el descanso les dejó un tiempo, Pierre, Napoleón y Taro habían acudido al consultorio de Jaqueline, novia del japonés, asombrados por el enorme peluche que su admirador le había enviado. Un admirador que solo les estaba causando problemas. Luego de un poco de discusión y de que Jaqueline se retirara del campo, la práctica se había reanudado con la ausencia de Taro y era conducida justo en esos momentos, por Napoleón, dado que Pierre había salido a recibir al admirado tan molesto de Jaqueline:

—Ya te dije que Taro no está aquí— repitió el capitán— ¿En serio? ¿Eres gay?— cuestionó el broma.

—Exijo…— el admirador estaba por decir algo, cuando calló de repente al advertir el carro de taro estacionarse, cuando el japonés apareció, Pierre le cedió el terreno y volvió a la práctica. Acababan de ajustarse de nuevo al ritmo, cuando Jaqueline llamó con pésimas noticias y un Pierre, bastante en contra de su última decisión, dio por finalizada la jornada de ese día, una hora más tarde de que Taro se hubiera retirado en pos de su novia.

Cuando volvió a casa, grande fue su sorpresa al encontrar a Kalet esperándole en la sala:

—Vaya, hola Kalet. ¿Cómo es que estás aquí?— le preguntó el rubio.

—Bueno, me escapé— bromeó Kalet— No… mamá cree que iré a una audición. Soborné a mi chofer para que no abra la boca. Vine porque Julián me lo pidió. Te tenemos buenas noticias—

—Pues anda, dímelas. Alegrarías mi día— le dijo el capitán.

—El padre de Clary, vuelve a la ciudad. Llegará el miércoles por la mañana y pensamos que si pudieras hablar con él y ponerlo de tu lado, él podría imponerse ante mamá y claro, sacar a Clary de la mansión— le explicó el pelinegro sin dejar de sonreír. Pierre, estuvo a nada de lanzarse a abrazar al chico, completamente feliz de recibir aquella noticia. ¡Dos días! Y si todo salía bien, podría volver a ver a Clary.

—Vale. Y Clary… ella…

—Ella te manda decir que te extraña. Que quisiera poder decirte muchas cosas y que…— Kalet trató de darle emoción a la última frase, pero como si Pierre le estuviera leyendo el pensamiento, el francés le interrumpió:

—Dile que yo también la amo—

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Martes… por la mañana

=Campo de entrenamiento del PSG=

Con la esperanza de que ese día resultara mucho más sencillo que el anterior, Pierre se presentó en el campo sonriente y con muchas ganas de encontrar a Misaki, Napoleón y Jaqueline, ya que estaba anhelando por comentarles que un día después, su relación quizás, podría mejorar. Pero como bien es sabido, las cosas, muchas veces no salen como se planean.

Esa fatídica mañana, Pierre, lo supo y supo que por el momento, la prioridad de todo, era ayudar tanto a taro, como a su novia. Siendo el apoyo, el paño de lágrima e incluso, el revelador y descubridor de la verdad, Pierre desempeñó su mejor papel como amigo, cuando las cosas se tergiversaron y la felicidad de un buen chico quedó en juego. Ese martes tan espantoso, Pierre pasó su día en compañía de Taro, desde el campo hasta su departamento y al anochecer, cuando estuvo seguro de que el japonés se recuperaba de lo vivido, se atrevió a hablarle.

—Taro, necesitamos hablar— le dijo el rubio al entrar a la recámara de Misaki. Desde la cama, el japonés lo miró y respondió:

—No quiero hablar de ella

—Que mal, porque eso harás. No puedes dejar esto así, escúchame, sé que crees que sabes la verdad, que estás haciendo lo correcto, pero no es así. Por favor, Taro, habla con Jaqueline, no puedes dejar esto así.

—No quiero— replicó Taro, girándose hacia la pared, enrollándose en sus mantas. Pierre suplicó:

—Por favor…

—No quiero Pierre, no lo haré— sentenció el japonés, emberrinchado. Pierre bufó, antes de ponerse de pie.

—Bien. Pero que sepas Misaki, que no te estoy diciendo esto como tu amigo. Lo hago como tu capitán. Mañana, hablarás con Jaqueline en el descanso, o serás arrastrado hasta el consultorio por 11 jugadores enardecidos que desearán la venganza al escuchar que es gracias a tu terquedad que practicarán el triple y correrán 60 vueltas al campo— ante tal posibilidad Taro se giró con apuro y miró a Pierre, aterrado:

—No puedes…

—Yo soy el capitán— aseguró el rubio, sonriendo. Taro, asintió con la cabeza, antes de ceder. Hablaría con ella.

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=Miércoles…=

=Campo de entrenamiento del PSG=

Cuando el miércoles llegó, Pierre esperaba que todo en su vida resultara como lo esperaba. Primeramente, presionó a Taro durante el entrenamiento para vengar así a Jaqueline y para recordarle al japonés la promesa que había se había visto obligado a hacer. Cuando el almuerzo llegó, comprobó que el japonés había acudido a charlar con la chica de la enfermería, pero grande fue su sorpresa al darse cuenta de que en realidad, el castaño no había arreglado nada en absoluto. Con palabras duras y tal vez con poco tacto, el capitán francés, impuso su versión y logró que Taro reaccionara de manera positiva.

El fin de la jornada, llegó con la celebración que conmemoraría la historia de Taro y Jaqueline y además del par de zapes que el japonés recibió de parte de Pierre y Napoleón, el capitán francés, recibió un mensaje, que alegraba su vida de una manera más personal:

De: Tu no tan asesino cuñado A las: 02:12

Oxigenado, nos vemos en 20 minutos en Aston Galleries. Mr. Marcus Aston ha aceptado recibirnos—

Y con esas simples palabras, Julián había terminado de alegrar el día del rubio, quién montado en su Acura tan solo esperaba no albergar esperanzas que de pronto se perderían. Camino a Galerías Aston, principales exportadoras, importadoras y productoras de artesanías francesas, el capitán trató de diseñar la mejor manera de comentarle al padre de Clary lo que pasaba en su vida. Había sido sencillo poner a sus padres al tanto de la situación, así que solo esperaba, el señor Aston, resultara igual de comprensivo y amable. De ser una versión masculina del carácter de la señora Pierce, Pierre había comenzado a temblar de nervios.

En cuanto llegó a su destino, el capitán francés se estacionó como pudo y bajó del auto para encontrarse con Julián, quien ya le esperaba. Se saludaron rápidamente, internándose en el edificio y subiendo directamente a la oficina del presidente, quién se suponía, les estaba esperando.

Que el ascensor se detuviera en el piso 20 y que las puertas se abrieran de par en par, terminó de poner un poco más nervioso a Pierre, pero Julián se había encargado de mantenerlo sereno y tranquilo, expresándole que si algo sabía de Marcus Aston, eso era sin duda que no era como su madre. La secretaría personal del presidente de las Galerías, les recibió con amabilidad y para su buena suerte, les condujo sin miramientos a la oficina de Marcus.

Acababan de entrar, cuando el señor Marcus, alzó la vista de sus muy importantes documentos y los advirtió en su oficina. Si antes, Pierre había tenido oportunidad de admirar a Clary junto a su madre para compararlas, encontrando como única herencia de Mary-Kate Pierce, el par de ojos azul zafiro y la belleza desmesurada; Pierre tuvo que esforzarse en no abrir la boca, al ver al padre de su novia.

Elegante y con garbo, Marcus Aston, de origen británico, era un hombre atractivo, de cabellos castaños intensos y facciones definidas; mentón cuadrado, mejillas limpias de imperfecciones, frente lisa y cejas densas; su nariz, era parecida a la de Clary, pequeña y afilada, mientras que sus labios, delgados imitaban a los de su hija, sus ojos sin embargo, brillaban desde el tono miel que poseían, reflejando en ellos la infinita jovialidad y armonía que los de Clary también irradiaban. Como si de un frecuente conocido se tratara, Pierre se permitió sentirse menos nervioso y en vez de ello, más seguro de que las cosas ahí, saldrían bien.

—Buenas tardes chicos, veo que son puntuales— les dijo Marcus en una sonrisa— Por favor, siéntense— les pidió. Julián y Pierre, tomaron asiento frente al señor Aston y saludaron.

—Gracias en verdad por recibirnos señor— le dijo Julián.

—Bueno, me resultó más sencillo que tratar de contactarlos yo mismo; sé porque están aquí— les dijo Marcus— Hace dos días, recibí una llamada de una vieja amiga, que me comentó lo que está sucediendo. Deberás disculparme Julián, pero no puedo creer lo patéticas que son las acciones de Mary, al ser tan infantil, rencorosa y molesta— explicó el señor Aston— Pierre Le Blanc, me es un placer conocerte al fin en persona. Debo decir que el gusto de Clary por tu manera de jugar, es también agradable para mí

—Gracias señor, es halagador saberlo. A mí en cambio me impresiona el gran imperio en artesanías que usted ha construido y si se me permite ser indiscreto, también me impresiona la hermosa y agradable hija que ha criado— respondió el rubio, con una sonrisa. Marcus lo miró durante unos momentos, antes de sonreír y asentir.

—Clary y yo no hemos tenido tiempo de hablar, llegué esta mañana, le dije que la vería para cenar, pese a la negativa de Mary-Kate a que me presente en su casa, pero estoy seguro que cuando pueda ver a mi hija, entablaremos una agradable charla sobre ti. En su momento, ambos también podremos hablar de tus intenciones para con mi hija, pero por el momento…— sin previo aviso, Marcus se puso de pie y caminó hacia la salida, haciendo con sus actos que Julián y Pierre le imitaran— Creo que debemos resolver esto. Mary-Kate Pierce debe recodar, que Clary también lleva mi apellido…—

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=03:00 PM=

Mansión Pierce

—Anabeth— la voz de su madre, tan fría y dura como siempre desde que lo recordaba, le sacó de su propio mundo y la obligó a alzar la vista del juego para celular que había comenzado. Ella y Kalet, habían permanecido en la sala desde hacía un buen rato, mientras ella jugaba y su hermano leía, cuando súbitamente Mary-Kate entró en la habitación.

—Mmm— murmuró la castaña sin interés cuando su madre le habló.

—Lo he decidido, un chofer te llevará a casa de tu padre, con la explícita orden de asegurarse que llegues con Marcus— le dijo Mary, tomando asiento en un sofá frente a donde Clary permanecía sentada.

—Ok. No vaya a ser que mi padre sea amigo de Pierre Le Blanc y le ayude a que nos encontremos secretamente, ¿no?— respondió mordaz.

—Escucha bien Anabeth, eres mi hija te guste o no. Pierre Le Blanc no es un buen chico para ti y si puedo evitar que te encapriches con un idiota como él, lo haré. No volveré a discutir esto contigo, que no entiendes nada, así que espero que quede claro. Mientras yo sea tu madre, no podrás ver a ese chico, nunca—

—Bueno, yo en verdad espero que recuerdes que Clary también tiene padre— escucharon entonces. Clary alzó la vista sorprendida y de repente, demasiado feliz, solo para encontrarse con la cálida y amorosa imagen de su padre, de pie, en el umbral de la sala. Mary-Kate tardó un par de momentos para reaccionar, pero en cuanto lo hizo, se puso de pie, indignada y girando en redondo para interrumpir a padre e hija que se abrazaban.

—Marcus ¿quién te ha permitido la entrada a mi casa?

—Nadie absolutamente, pero soy Marcus Aston, pocas veces necesito que alguien me permita algo— respondió el señor Aston con voz autoritaria, Clary se puso a su lado, a la expectación de lo que estaba por suceder.

—Sal ahora mismo de mi mansión, Anabeth puede recibirte allá afuera, en el jardín—

—Dios Mary, ¿ni siquiera eso puedes hacer? ¿Sabes acaso que a nuestra hija, le cala el tan aburrido nombre que le pusiste? Clary, repítelo, se llama Clary— espetó Marcus, cansado.

—Jamás la nombraré por ese ridículo…

—No empecemos otra vez, no estoy aquí para eso. Vine, porque necesito recordarte que no tienes derecho a mandar sobre la vida de mi hija. Si tanto te gusta distinguir entre nombres y sangres, quisiera, amada mía, que recuerdes el primer nombre y el primer apellido con el que mi hija es reconocida: Clary Aston. Hija de Marcus Aston. Modelo y mujer de éxitos enormes… pero sobre todo, por sobre todas las cosas, una chica independiente. Tal vez, tu no recuerdes que cuando Clary cumplió un año, decidiste dejarla en mi casa, como mi hija y desentenderte de ella; llegaste incluso a mantenerla alejada de sus hermanastros, pero yo si lo recuerdo. Y durante toda su vida, he criado a Clary para que se convirtiera en una mujer, mejor, que su madre. Y lo logré. Mi hija solo heredo de su madre, ojos y belleza, pero su talento, si inteligencia y su carácter, los ha cultivado de una mejor manera. Así puestos, no te permito que interfieras ni en su carrera, ni en sus relaciones personales y amorosas— dijo Marcus con total autoridad, firme y decidido, mientras que con cada palabra, el enfado y la indignación de Mary, crecía a borbotones.

—Vaya, Pierre Le Blanc te ha hablado entonces de su pequeño capricho con nuestra hija. ¿Y qué te ha dicho? ¿Te ha contado de la fama de mujeriego que le precede? ¿Te ha puesto al tanto de con cuantas modelos de Chanel ha salido? ¿Ha llegado a tus oídos que ese muchacho estúpido es primogénito del hombre al que yo rechacé durante mucho tiempo? ¿Del hombre que se encapricho conmigo y estuvo a punto de destrozar mi relación con Jean Loui Jacobs? Acaso…

—Basta— le cortó Marcus— En primer lugar, sí, estoy al tanto de ello; de la fama de mujeriego como del pasado que te une a Jean Pierre Le Blanc, aunque la versión que conozco es algo más exacta que la tuya. En segundo lugar, todo este tiempo pensé que tu matrimonio se había arruinado porque le fuiste infiel a tu marido y no pudiste ocultárselo como otras veces. Y en tercer lugar, Pierre Le Blanc no me ha contado nada de esto—

—Escucha Marcus…

—No, escucha tú Mary. Estoy cansado, de tus mentiras, de tu vida complicada, de tus rencores, de tus indignaciones, de todo lo que se relacione contigo. Estoy cansado, harto y más harto de ti. Eres la madre de mi hija y lo entiendo pero no por eso, te soportaré. Quiero que sepas, que no quiero volver a verte cerca de mi hija, Clary regresará a vivir en su casa, donde sus hermanos y novios, tantos como ella quiera, serán bien recibidos, pero donde tú, jamás podrás poner un pie. Espero que hagas esto sencillo, porque no me gustaría tener que recurrir a las leyes para mantenerte alejada. Y créeme, tengo tres testigos muy cercanos que abogarán a mi favor

—Y dime, ¿quiénes son esos seres imaginarios?— se mofó Mary

—Nada de imaginaciones. Jean Pierre y Fleaur Le Blanc estarán complacidos de abogar y claro, Jean Loui Jacobs. Mucho me temo Mary, que has martirizado más que agradado, así que…

—No…

—Ya basta mamá— espetó entonces Julián, entrando a la habitación, junto a Pierre. Ambos chicos habían esperado como Marcus les había indicado, pero presas de la ansiedad, habían terminado por ingresar al lugar

—Ethan…—

—Julián, por favor. Me llamo Julián y mi hermano se llama Kalet. Basta de diferenciarnos por el nombre que haya elegido nuestro progenitor paterno, tienes que cortarle a tus rencores.

—Hijo, no creo que sepas de lo que…

—Lo sé, lo sé todo. Sé de tus infidelidades como de tus amoríos y caprichos, de los hombres que te rechazaron y las mujeres a las que atormentaste para conseguir tu beneficio. Sé tus rencores a los dos hombres que te dejaron, pero que te dieron hijos a los cuales debías criar y sé por qué has interferido tanto en la vida de Clary. Lo sé mamá y solo quiero que sepas, que a pesar de la espantosa mujer que demuestras ser, yo te quiero. Eres mi madre y te quiero, te admiro, eres mi primer gran amor, pero también me decepciona que seas como eres. Así que, me voy de casa. Si Clary me acepta, me gustaría seguir viviendo en el mismo lugar que mi hermana y seguirla molestando y seguirla protegiendo— espetó mirando a Pierre— Volveré, cuando desees madurar, superar y perdonar.

—En ese caso, yo también quiero irme— espetó Kalet. Mientras tanto, Mary miraba a sus hijos sin dar crédito a lo que escuchaba. Estaba perdiendo y lo único que le quedaba era ceder o alejar a sus propios hijos. Bajó la cabeza, suspiró.

—De acuerdo, sí así será, lo acepto. Kalet y Julián pueden hacer cuanto les venga en gana, quedarse o irse. Clary, espero que demuestres lo que tu padre quiere: que eres una mujer mejor— los ojos de Clary se iluminaron, al tiempo que una sonrisa aparecía en su rostro y aún sujeta del brazo de su padre, la castaña asintió con la cabeza:

—Solo quiero ser la hija de la que ambos estén orgullosos. Yo, no te odio mamá. Te quiero. Te quiero mucho…

—Pero quererte no significa que cederemos a tus órdenes. Nuestras vidas nos pertenecen, como la tuya te pertenece a ti. Déjanos equivocarnos, déjanos elegir…— le dijo Julián, acercándose a abrazarla, al poco tiempo, Kalet se unió a ellos y un momento más tarde, Clary. Desde el interior del abrazo, Mary sonrió, porque lo único que ella siempre había querido, había sido que sus hijos, nunca se equivocaran como ella.

Mary Kate Pierce, solo deseaba felicidad para sus tres hijos. Buenas vidas, amores reales, vidas felices, por eso los había impulsado al éxito, por eso había decidido alejarse de su única hija, a quién no le deseaba se pareciera a ella. Y ahí, en medio de sus tres hijos, Mary se prometió, terminar con sus rencores personales y albergar la felicidad de sus hijos, fuera cual fuera.

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=Al otro día…=

Restaurante Le Train Bleu

El reloj acababa de marcar las 4 de la tarde. La comida se había terminado y el vino de las copas estaba en su último trago. La charla había comenzado con las buenas noticias. Clary, había puesto al tanto a Pierre, de las decisiones de Mary, a dejarla salir con él y ayudarla lo más que pudiera a que la nueva línea, fuera un éxito. Le había comentado que según su acuerdo familiar, los tres hermanos podrían seguir viviendo juntos y que incluso, viajarían en familia junto a Mary y el señor Jacobs, a Inglaterra, a inicios de Junio, para la graduación de Kalet.

Pierre le había contado como fue que logró llevar a su padre a casa de los Pierce y los sucesos acontecido con Taro y sus propios padres. Una vez más juntos, Clary y Pierre podían disfrutar tanto de su compañía, como de su bonita relación amorosa. Sin problemas, sin padres rencorosos y sobre todo, sin reputaciones que interfirieran.

—Yo solo tengo una duda… si tú no le contaste a mi padre toda la historia, ni tampoco Julián… ¿quién fue?— preguntó Clary, cuando ambos se pusieron de pie para abandonar el restaurante tras pedir la cuenta. Pierre la seguía, camino a la salida, cuando una sonrisa, surcó sus labios:

—Oh, cierto. Mi madre tuvo algo que ver. Al contarle a papá, lo obligó a llamarle a Jean Loui Jacobs y fue el padre de Julián y Kalet el que decidió ponerle un alto a Mary, él llamó a tu padre y lo puso al tanto— sorprendida y sonriente, Clary salió del restaurante cuando Pierre le abrió la puerta, besando al capitán, apenas este también salió.

¡Bendito fuera el señor Jacobs!

Estaban completamente absortos en su beso, cuando decenas de flashes los hicieron separarse y entonces, la sorpresa de ser encontrados con las manos en la masa, los invadió:

—Joven Pierre, joven Pierre, es cierto que usted y la señorita Aston ¿están saliendo?

—¿Desde cuándo ha mantenido esta relación?

—¿Es verdad que usted secuestró a la señorita?

—¿En serio se conocieron cuando usted trabajó secretamente como comediante?

—Que tan cierto es ¿Qué usted se disfrazaba de payaso para entretener a la modelo?

—Será Ethan Jacobs ¿el cupido que necesitaban para confesarse su amor?

Las preguntas de los reporteros tan extrañas como absurdas, lograron atraparlos y no tardaron en descubrir quién les había enviado a los paparazzi con tan ridículas especulaciones:

—¡Julián!— exclamaron los dos, antes de comenzar a explicarse ante la prensa.

:-:-:

¡Extra, extra!

PARÍS, FRANCIA. Taro Misaki, ofrece una conferencia de prensa para revelar su nueva relación, con Jaqueline Balizari, médico suplente en el complejo del PSG—

MUNICH, ALEMANIA. ¡Famosa pianista, impacta con su relación amorosa! Allison Mondragón, declara estar en una relación, completamente enamorada del portero japonés, Genzo Wakabayashi—

TURÍN, ITALIA. ¡El tigre ha sido domado! Kojiro Hyuga, revela noviazgo con Aimeé ventura, reportera—

SAITAMA, JAPÓN. ¿Portero o karateca? Ken Wakashimazu arma revuelo en su fiesta de victoria, tras golpear a su compañero por el amor de una estudiante: Lee Hye Sun

YOKOHAMA, JAPÓN. ¡Mamoru Izawa, el nuevo cantante de la selección! Ebrio y seductor, el futbolista roba el corazón de Cho Nakamura

MILÁN, ITALIA. Hija de famoso millonario, Jin Wang, revela relación con futbolista japonés, Aoi Shingo

MUNICH, ALEMANIA. ¡Nueva revelación! El Ballet Alemán salta a la fama con su nueva representación del Lago de los Cisnes, junto a su bailarina principal, Edeline Loev que se jacta de haber conquistado al Kaiser Alemán, Karl Heinz Schneider

MUNICH, ALEMANIA: Alemania entra en pánico: ¿Stephan Levin, dejará el soccer? Arianne Clark, actriz de drama, se convierte en el blanco de la ausencia del Caballero del sol de Medianoche—

MILÁN, ITALIA: El Milán pierde la Champions, pero Gino Hernández gana el corazón de la artista Alice Bossi. Italianos felices por tal noticia—

PARÍS, FRANCIA. ¡FRACIA IMPACTADA! Capitán de la selección, Pierre Le Blanc, roba protagónico al involucrarse amorosamente con la famosa modelo, Clary Aston. ¡Fotos inéditas de una cita secreta!—

JAPÓN. Inicios de Junio.

A solo medio mes de que el Mundial de Futbol de comienzo, el país del sol naciente, incrementa los escándalos, cuandoHikaru Matsuyama, anuncia formalmente su compromiso con Yoshiko Fujizawa.

¿Qué tan interesante será este Mundial?—

Con los periódicos extendidos en su escritorio, todos en la primera página, Munemasa Katagiri, observó una vez más los encabezados tan llamativos, antes de suspirar. De una u otra manera, cada nombre que se reconociera en las noticias como futbolista, estaba relacionado y para su buena o mala suerte, se trataba de su selección. Toda Europa y el mismo país habían estado atentas a darle seguimiento a aquella ola tan extraña de amor y escándalos futboleros.

Con un suspiro de resignación, Katagiri tomó los casi 22 sobres crema que había preparado, seguro de que en su momento, juntar a la selección de cabeza, no sería tan extravagante para las noticias. ¡Pero a quién engañaba!

—Este será un mundial de locos— se dijo aun cuando entregó a su secretario los sobres. Ahí iban, 22 convocatorias al Mundial. Convocatorias, que se reunirían con ciertas invitaciones amarillas. El principio del caos. Solo el inicio de un Mundial de Locos.

***FIN***

por ahora—

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N/F:

*Todos los personajes de Captain Tsubasa pertenecen por completo a su creador Yoichi Takahashi y SHEISHUA así como sus historias y familias.

*Cualquier OC reconocible dentro de la colección, es propiedad de JulietaG.28.

*Puedo cambiares la tercera y última entrega de la sub-colección Europa de Amor, perteneciente al Mundial de Locos y que comenzó con Jeté, Gran Jeté, I Love You.

*La colección Mundial de Locos así como las tramas descritas en ella, pertenecen a JulietaG.28, y fueron creadas para entretener, sin ánimo alguno de lucrar. La autora no se beneficia con esta colección, más que por los comentarios del público que son el pago y privilegio de los escritores.

*La familia Le Blanc posee una historia propia, creada por Yoichi, pero al ser esta, desconocida para la autora, el resultado ha sido este.


PRÓXIMO ESTRENO:

*** HASTA QUE LA COPA NOS SEPARE ***

Un mundial. Dos bandos. Una boda. ¡Y un completo desastre!

¿Qué pasa cuando las chicas de los jugadores no congenian del todo?

¿Hikaru recordará, que aparte del Mundial, su boda está en proceso?

El Mundial en que Tsubasa se casó, no fue ni por asomo, tan interesante como este.

La selección japonesa, se prepara para vivir:

¡Un Mundial de Locos!


N/A:

Muy buenas noches tengan todas mis lectoras y lectores. Me es un tremendo placer, llegar esta noche con este tan largo capítulo, que anuncia finalmente el cierre de Rumbo al Mundial y Europa de Amor, dos sub apartados de esta tan loca y dramática colección que inicio hace casi un año y que ha seguido hasta aquí, por todos los comentarios, los favoritos y los seguidores que se han dado el tiempo de leer. Con este episodio, cierro la historia de Pierre y dejo mis adelantos, para el siguiente fic, que se localizara en el Mundial y reunirá a todos nuestros queridos personajes. ¡Ojalá lo esperen!

Una vez más, millones de gracias por seguirme hasta aquí y gracias por las hermosas palabras que a lo largo de todas estas historias me han hecho llegar.


GRACIAS A:

Candiiventura

Noukinav018

Princesalirio

ValeMBlackL

Dulce843

StarLord


Nos estamos leyendo, JulietaG.28.


LA SELECCIÓN… REGRESARÁ—