Hola a todos después de estar 8 meses ausente en esta historia la verdad, me he sentido muy mal en abandonar esta historia lo lamento mucho pero he tenido demasiadas cosas que hacer con respecto a mi universidad pero como ya estamos en Panama, terminando el mes de la patria y ya empezaron las fiestas de fin de año. Ya tengo más tiempo para actualizar y escribir nuevas historias que tengo planeadas.

Como sabrán tengo que explicar que mi ausencia fue por mis estudios ya que si dios quiere el otro año en tres cuatrimestre más poder terminar mi universidad pero me graduaría el siguiente año de más arriba ósea seria en el 2016 tristemente para mí no pude terminar a la par de mis amistades la verdad eso si me puso un poco depresiva pero eso no significa que no pueda hacer nuevas amistades en la universidad ya que tengo deseos de conocer a más personas, claro el otro año es una nueva etapa para mi yo lo presiento así…ya que cumplo 21 años soy legal mundialmente hahahahaha. Además de que tendrán lo prometo veremos a Pandora muy mal posesionada en este capítulo que de por si es muy corto pero es una introducción a lo que se adentrara en esta historia habra mucho Sísifo y Sasha…posiblemente Sísifo y Euphemia. ¿Se acuerdan de Euphemia? Como no podría incluirla. Pero bueno para los fanáticos del Milori tendrán que esperar un poco pues estoy trabajando en otra historia pero no es de Saint Seiya es de mi segundo anime favorito Gundam Wing. Claro próximamente habrá capítulos del Milolena. Además que tengo muchos planes futuros pero no quiero aburrirlos solo puedo decir que después de 8 meses aparecí y lista con un capitulo espero que sea de su agrado.

Abaddon DeWitt: Hola mi querida Daenerys dos ¿Cómo estás? Me has dejado abandonada ya ni te acuerda de mis historias T.T snifff, yo que siempre estoy pendiente de las tuyas. Pero bueno lo del castigo de Pandora ya sé que sonó leve ella merecía algo mejor que eso pero en este capítulo ya lo veras, no creas que ese castigo no fue tan…débil eso le dejo consecuencias grandes. ¿Deuteros? Bueno el saldrá en el siguiente capítulo y mis mas sinceras disculpas pero Aspros no saldrá aquí en esta historia: / pero si su hermano. Lee y veras.

Kaito Hatake Uchiha: Hola Kaito disculpa si me tarde bastante pero ya estoy de regreso oye esos castigos que me dijiste, son demasiados…como decirlo ¿Infantiles? Sinceramente yo la castigaría de esa forma tan infantil ya verás que el castigo de ella fue fuerte.

Asalea19: Hola Sweettie oye tiempo sin verla la verdad me alegra saber que te gusto el capítulo asi que prepárate que este estará cargado de mucha ternura, maldad en contra de Pandora. Hahahahaha además si Sísifo y Sasha son unos buenos padres créeme y si disfruta esta nueva entrega que tengo.

DaanaF: Mí querida Daana como siempre tan pendiente de mis actualizaciones, si me alegra también que al fin pusieran a esas dos arpías en su lugar porque eran unas locas pero ya Hades las puso en su lugar para que dejaran al bebe empaz, que no se merecia el daño que le estaban haciendo. Si el pequeño semidiós es un bebe fuerte con buenos guardaespaldas y aquí te traigo siguiente capítulo disfrútalo.

Carla: Aquí bam te traigo la actualización que tanto esperabas.

Bueno aquí les dejo el capítulo disfruten.

Capítulo No9

El Pequeño Semidiós

—Mi señorita Athena le ruego que tenga más cuidado con el pequeño Sísifo Junior. Lo encontré bajando las escaleras que conducen a la cámara del maestro hasta el templo de Piscis completamente solo sin las doncellas acompañándolo. —hablo Albafica el caballero de Piscis que cargaba en sus brazos a un bebe de ya 10 meses de edad que no dejaba de aplaudir de la emoción, al ver que su tío lo había descubierto caminando completamente solo sin la protección de sus padres. Que bajaba torpemente las grandes escaleras que conducían a la hermosa senda de rosas. Y Sasha que corrió hasta su encuentro con expresión de preocupación reflejada en su rostro se acercó a Albafica y tomo a su bebe en sus brazos le dio un suave beso en la frente. Él bebe no pudo evitar reírse de su madre pero Sasha sintió que lloraría — ¡Sísifo Junior! ¡Hijo no sabes la preocupación que nos diste a tu padre y a mí! —lloro Sasha apretó más a su bebe a su regazo.

—mamá—solo logro pronunciar el pequeño Sísifo de 10 meses. Sasha le beso con suavidad sus cabellos castaños cobrizo claro como los de su padre.

—Te lo agradezco bastante mi querido Albafica no sabes la preocupación que suele causar mi bebe a veces, desde que empezó a dar sus primeros pasos no hace más que escaparse de los brazos de las doncellas cuando yo no lo estoy cuidando o cuando está conmigo en el despacho. Ni te imaginas que ico este travieso y el susto que le causo a Sísifo hace unos días atrás cuando se lo llevo a los campos de entrenamiento con Kyrian para que el niño entrenara con otros aspirantes del campus, al parecer nuestro hijo se movió de su asiento en el coliseo donde estaba sentado se fue caminando e incluso bajo las escaleras del coliseo hasta los campos de entrenamientos no sé cómo nadie no lo vio bajar… de no ser que uno de los aspirantes en la arena se dio cuenta de la presencia de mi hijo lo agarro se lo llevo a Sísifo que ya había corrido a los campos de entrenamiento para ver si él no estaba rondando por ahí—explico la diosa que comenzó a subir en dirección a la cámara del maestro.

—Es normal en su edad y etapa de desarrollo que él quiera caminar por todos lados, para mover esas piernitas que los dioses le dio. Pero increíble que pronto el niño ira su primer año de vida. —halago el santo de piscis al ver maravillado al bebe que no dejaba de reírse en los brazos de su madre, a su corta edad. Sísifo Junior. Era el resplandor del santuario un bebe que le gustaba ser el centro de atención de todas las personas que lo rodeaban.

—De todas formas quiero estar segura que mi bebe, no volverá a escaparse de mis brazos. A ti si te gusta preocuparnos mucho mi pequeño principito. Bueno cuando lleguemos a la cámara del sacerdote te pondré en tu corral así no te me podrás escaparte de nuevo. De mi tutela—le susurro la diosa que comenzó a hacerle cosquillas a su bebe, en su vientre. El pequeño infante de 10 meses empezó a reírse de los soplidos que le daba su madre… con sus risas contagio al caballero de Piscis que no pudo evitar reírse de las bromas de su señorita y su sobrino.

—Definitivamente su hijo será un niño muy activo, pícaro y travieso cuando crezca señorita Athena. Tendrá que tener mucho cuidado. Lo más probable que le cause demasiadas inquietudes a usted y a Sísifo—declaro con una sonrisa el joven de la cabellera turquesa y a la diosa asintió. Era cierto que su hijo le causaría preocupaciones futuras tanto a ella como a su esposo Sísifo. Tendrían que lidiar con un pequeño bebe con mucha energía para agotar. No le gustaba estar quieto, no era de esos bebes que se sentaban en sus corrales a jugar con sus juguetes… Sísifo Junior era un bebe con un concepto un poco diferente… de diversión. La palabra diversión representaba para el semidiós… el explorar el con sus pasos el misterioso santuario de Atenas.

De pronto los tres fueron alertados por una vocecilla infantil que, parecían más gritos para detenerlos a mitad de camino y que se escuchaba en dirección en la baja de las grandes escaleras, que conducían a la cámara del sacerdote del santuario de Atenas. Se voltearon a observar en busca de aquella voz tan familiar. Sasha pudo divisar a una distancia prudente al discípulo de su esposo Kyrian que venía corriendo los escalones con cierta torpeza. El niño trataba de correr lo más rápido que sus piernas le pudieran hacer llegar hasta donde se encontraban ellos.

Cuando por fin pudo alcanzar a la diosa con él bebe en sus brazos, tuvo que detenerse para poder tomar un respiro. La subida del tramo de los campos de entrenamiento cercanos al templo de Sagitario, hasta poder llegar a mitad de camino de los escalones que conducían a la cámara principal del sacerdote de todo el santuario, sagrado de la diosa Athena. El niño tomo una bocanada de aire… que la retuvo por unos cuantos segundos para luego soltar un fuerte suspiro que lo relajo bastante.

—Pequeño Kyrian pero que grata sorpresa encontrarte por estos rincones. A ¿Qué se debe su visita? —pregunto cortésmente el santo de Piscis al joven aprendiz. El niño observo al caballero de piscis con detenimiento por unos cuantos instantes, para luego posar su atención en la diosa que sostenía al bebe en sus brazos. Lo que relajo al niño que declaro aliviado al saber que el hijo de su maestro estaba seguro. Aclaro su garganta—Que alivio el pequeño Sísifo esta con usted mi maestro estaba muy preocupado, e incluso se fue a los aposentos del señor Cid para preguntarle si sabía algo del paradero del bebe. Debo avisarle a mi maestro—aseguro el niño pero para su seguridad, el caballero de Sagitario venia subiendo los escalones… pues había corrido a su encuentro al ver a su diosa y esposa cargando a su hijo se sintió aliviado.

— ¡Hijo dios mío aquí estas! Por el amor de Cronos al fin estas en los brazos de tu madre, no sabes la preocupación que me causaste—concluyo Sísifo que al llegar le quito con gentileza a su esposa su hijo lo estrecho en su regazo. Él bebe no pudo evitar sonreír al ver a su padre. El de la cabellera castaña trigo le beso el cachete a su bebe. Se acercó a su esposa le beso los labios. Ella le correspondió con ternura ese beso. Albafica sonrío ante la demostración de amor de la pareja, pero tuvo que aclarar su garganta para que le prestaran atención tanto a él como al pequeño. Como recordándole a la pareja que no estaban solos. La pareja se separó no pudieron evitar sentirse algo apenados.

—Disculpen no pude evitar hacerlo, es que no he visto a mi esposo en toda la mañana. Pero de todas formas te agradezco que hayas podido interceder por el pequeño Sísifo Junior es un bebe demasiado travieso tendré que llevármelo…al despacho es que tengo que platicar unas cosas con Shion. Te veo en la hora de la cena amor. —la diosa se acercó a su esposo le quito a su bebe que era todo risas, la joven se alzó de puntillas para besar a su esposo e irse.

Sísifo sonrió también se despidió de su esposa a través del beso. Uno con cariño especialmente para su amada con sus labios pero… lamentablemente fue un beso un poco corto. Ambos tenían muchas obligaciones que cumplir en sus respectivos templos. Sasha se despidió pero sin embargo Albafica la detuvo antes de poder subir el escalón, le informo que la escoltaría hasta la cámara del patriarca con su bebe y ella asintió con una sonrisa le permitió a Albafica escoltarla hasta la cámara del maestro.

Sísifo le indico al pequeño niño que ya tenían que regresar a sus obligaciones en los campos de entrenamientos cercanos, al templo de Sagitario. Para continuar con sus entrenamientos y el niño asintió ambos retomaron su camino bajando las agrietadas escaleras que estaban ya destrozadas por los percances, del tiempo.

En la cámara del sacerdote donde se efectuaban las reuniones de los caballeros dorados y de la diosa de la guerra. Shion esperaba con impaciencia parado a lado del altar donde se sentaba la diosa de la guerra para atender a sus subtipo su pueblo. El patriarca del santuario se encontraba un tanto impaciente por la desaparición tan repentina de su diosa al enterarse que su bebe, no se encontraba en el corral que ella lo había dejado a muy tempranas hora de la mañana.

Cuando más su impaciencia no pudo más se decidió, para bajarse para en busca de su diosa. Para su seguridad las grandes puertas de madera con adornos dorados sumamente desgastados por el tiempo. Se abrieron para enseñar a Sasha con su bebe en sus brazos que le jalaba el collar que ella llevaba puesto.

Cuando Shion la observo se siente aliviado al saber que su diosa se encontraba segura y que no le sucedió nada cuando ella salió, totalmente desesperada del despacho de el al enterarse por una doncella que se acercó muy temerosa por la reacción de su diosa le susurró al oído que el pequeño semidiós no estaba en su corral jugando con sus juguetes en busca de su hijo. Lo que desconcertó muchísimo que lo dejo perplejo en su asiento le tomo unos segundos recuperarse de la sorpresa.

—Mi señorita Athena me tranquiliza saber que usted se encuentra bien, que también el pequeño Sísifo Junior ya se haya en sus brazos seguros. Pero le pediré amablemente mi diosa que no vuelva a salir de esa manera tan… brusca de mi despacho que me dejo desconcertado—sugirió Shion y Sasha asintió—Lo lamento mucho Shion es que no lo pude evitar es que este pequeño travieso que tengo en mis brazos le encanta… preocuparnos a su padre y a mí.

—Lo importante que este pequeño niño esta con su familia. Ahora me aqueja saber mi señorita Sasha si usted permitirá… que su hijo…—fue interrumpido por Sasha— No Shion no tengo planes de involucrar a mi hijo en el mundo de los santos de Athena es una decisión que con todo nuestro dolor tuvimos que tomar tanto Sísifo y yo, lo que menos quiero es que esa maldición se cumpla caiga todas las desgracias que esta trae a nuestro hijo. —aseguro la joven de la cabellera morada mientras cargaba a su hijo que se introducía a su boca uno de los lazos de la túnica de su madre. Shion asintió, al ver el rostro de su diosa supo… que no debía seguir con su interrogatorio. Debía dejar las cosas como estaban.

—Yo comprendo sus aquejaciones señorita Sasha, con respecto a esa maldición que le fue enunciada a su bebe cuando aún era un feto que se encontraba en su vientre desarrollándose. Pero déjeme aconsejarle un poco sobre el futuro del niño, que al menos le deje esa responsabilidad a Sísifo o al santo de Géminis. Deuterios de Géminis ya que nació bajo su senda zodiacal, el enseñarle las bases del cosmos. —insistió Shion tratando de convencer a su diosa, que le diera al pequeño la oportunidad de entrenarse bajo el dominio del cosmos. Sin embargo la diosa se dedicó a contemplar a su hijo en silencio mientras, lo observaba morder uno de los lazos de su vestido.

—Shion ya dije mi última palabra sabes que mi respuesta es no. —comenzó Sasha con un hilo de tristeza en su voz. Lo que sorprendió a Shion lo obligo a sobresaltarse por que por su imprudencia, él había provocado que su diosa se sintiera incomoda.

—Le ruego que me disculpe por mis insistencias con el pequeño. Le prometo que no volveré a tocar el tema. Con respecto a su hijo—se disculpó el patriarca y Sasha asintió se excusó porque tenía que irse a su antigua habitación. Se fue con él bebe en brazos que no dejaba de reírse. Y el patriarca soltó un fuerte suspiro de molestia se decidió regresar a su despacho a seguir con su trabajo que se estaba acumulando.

Retorno su camino en dirección a su despacho para continuar con el trabajo que el había dejado pendiente. No podía darse el lujo de dejar cosas sin registrar. Entro a su despacho para seguir con su trabajo.

—Maestro espéreme. —grito el pequeño Kyrian que corría hasta el encuentro de su maestro que ya se encontraba caminando lejos del horizonte pero él no estaba solo, al contrario el Cid de Capricornio lo acompañaba en su caminata por las afueras del santuario.

—Kyrian será mejor que te apures no pienso esperarte. —le grito Sísifo mientras seguía caminando con el Cid. —Sísifo como van las cosas con el pequeño Sísifo Junior. Sé que han pasado ya tiempo desde que el señor del inframundo les dio la palabra que encontraría la forma de revertir la maldición. Pero no creo que se apropiado que alejes a tu hijo del mundo de los santos… me parece algo…—pero el caballero del arco y la flecha no lo dejo terminar—Lo siento pero es una decisión que Sasha y yo tomamos deseamos con todo nuestro corazón proteger a nuestro hijo, de esa maldición. No permitiré que él se convierta en la reencarnación de las fuerzas del mal. Prefiero sacrificar el que no siga mi senda que verlo muerto en unos años. —agrego el con una voz un poco entrecortada al recordar la maldición de su hijo asombrando, al Cid que se le quedo observando. Que jamás se imaginó que su amigo haría ese sacrificio por su hijo a las garras del mal, hasta al punto de no querer cumplir sus aspiraciones de convertirlo en un santo de Athena como lo es el orgullosamente.

—Creo que no volveré a tocar el tema para tu tranquilidad. —fue lo único que contesto el Cid.

—Te lo agradezco mucho el Cid. Yo solo quiero que mi hijo tenga una vida completamente… llena de felicidad y tranquilidad. Que no tenga tantas preocupaciones como las tengo yo ahora mismo. —hablo Sísifo con una sonrisa en su rostro lo que ico que su discípulo que logro llegar hasta su lado parpadeara de la confusión, al ver la expresión tan tranquila a pesar de que hace unos minutos atrás, él se encontraba deprimido por lo de su hijo. Eso lo ico querer admirar más a su maestro que a pesar de tener que cargar sobre sus hombros el peso de que su hijo, podría ser la causa de muchas penurias en un futuro aun así el disfrutaría al máximo los pequeños momentos que le daría la vida con él.

—Maestro no se preocupe que yo le prometo que cuidare de su hijo, el día que usted le haga falta. Hare todo lo que tenga en mis manos y en mi poder cósmico, para evitar que él se convierta en la reencarnación del mal. Yo sé que habra una forma aunque sea una pequeña….porque usted me ha dicho que debemos creer en la esperanza. — concluyo el pequeño recordándole a su maestro las enseñanzas misma que él le ha dado, que no se permitiera perder la esperanza. —Tienes razón no debo perder la esperanza, gracias Kyrian por recordarme que jamás debo perder la esperanza, debo luchar por mi hijo. Aunque tenga que sacrificar mi vida en ello, pero por él y por mi amada esposa Sasha yo doy la vida.

— ¡Así se habla maestro usted tiene que ser un luchador, no se deje vencer! —grito emocionado el niño al saber que le había de vuelto a su maestro, las ganas de luchar.

—Seré un luchador si tengo que luchar por el futuro de mi hijo lo hare, yo quiero un futuro donde el crezca feliz y orgulloso de ser un caballero dorado. —aclaro Sísifo dispuesto a seguir luchando por su familia. El Cid asintió apoyando las decisiones de su amigo que estaría dispuesto a escribir un nuevo capítulo para su hijo de 10 meses. Los dos caballeros dorados y el pequeño discípulo siguieron su camino a las afueras del santuario de Atenas.

— ¡Mi señorita Perséfone, señorita Perséfone espéreme! —grito Cheshire tratando de llamar la atención de alguien y que corría en dirección hasta la diosa de la primavera y esposa del rey del inframundo. Hades. Que se detuvo al escuchar los gritos escandalosos de uno de los leales sirvientes de su esposo que la ico soltar un tremendo suspiro de molestia al saber que este pequeño espectro no tenía modales muy refinados en comparación con otros seguidores que tenían rangos muchos más bajos que el poseía Cherishe en el ejercito del dios de los muertos que tenían mejores modales y tenían un fuerte código de cómo deben comportarse en un lugar con sus superiores. Esos eran sus pensamientos pero simplemente se limitó atender el llamado del niño—Que es lo que se te ofrece Cherishe te suplico que no grites muy fuerte estas en un lugar cerrado, debes tener respeto y modales. Compórtate —se quejó la diosa lo que ico que el espectro se contrajera.

—Perdóneme mi señorita Perséfone es que usted estaba muy distraída en sus pensamientos que usted no me escuchaba la vengo persiguiendo desde las escaleras. Por eso tuve que gritarle. Es que… quería preguntarle… cuando la señorita Pandora podrá volver a ocupar sus funciones. — le pregunto Cherishe con la cabeza un poco lo que preocupada por las reacciones del niño, que estaba al frente de ella. Ella tuvo que desviar la mirada con evidente tristeza. —Lo lamento mucho Cherishe pero Pandora estará en la sala de castigo por tres meses, hasta que Hades decida cuándo es conveniente levantar el castigo. Así que será mejor que sigas con tus funciones y no molestes a Pandora, ella lamentablemente junto con su amiga Mulan que aún se encuentre con paradero desconocido le desgraciaron la vida a un niño. Eso no se queda impune ella tiene que recibir su castigo. Ahora si me disculpas me tengo que retirar. —fueron las últimas palabras de la diosa que se retiró dejando a un Cherishe con la cabeza baja, pero él sabía muy bien que su señorita le causo un daño enorme a un pequeño que no tenía la culpa de nada, pero la esposa de su señor Hades tenía mucho razón.

—Lo comprendo mi señorita Perséfone tiene toda la razón, pero claro es él bebe de la diosa Athena. En parte no puedo culpar a la diosa Athena de sentirse muy mal al saber que su hijo podría ser la nueva reencarnación del mal. Por esa razón hare que la señorita Pandora enmendé su error. —dijo con decisión ya sabiendo que la diosa Perséfone no podía escucharlo, ya que ella se había alejado.

—Perséfone—la diosa que continuaba con su camino escucho la voz de su esposo el dios Hades por detrás de su espalda. La diosa se dio la vuelta para quedar al frente de su esposo que venía caminando y la observaba fijamente. Ella no pudo evitar sonreír con ternura al observar a su marido—Veo que ya terminaste de atender todos tus pendientes eso me alegra bastante ya que me estaba sintiendo desplazada por ti. Mi amor querido. — Y Hades no pudo evitar sonreír al escuchar las palabras de su esposa, las quejas de que ella estaba haciendo a un lado. Él siempre le dijo con una sonrisa arrogante a su esposa— ¿Qué cosas dices mujer? Sabes que yo jamás te dejaría a un lado, por el amor a Cronos eres irritable cuando te lo propones, pero aun así yo no podría vivir sin ti. ¿Qué es lo que quieres para que estés tan desesperada? —le agrego con arrogancia provocando que la diosa de la primavera se molestara ante la arrogancia de su esposos e cruzara de brazos.

—Hades dios del inframundo no me hables con esa arrogancia porque te juro por todo lo bueno, que te dejare por el inframundo solo. No regresare de nuevo en el siguiente invierno que esta próximo acercarse Hades. Te deje solo aquí mi amado esposo—aclaro ella con esa seductora voz que ico que el dios del inframundo arrugara sus facciones, al escuchar la declaración de la diosa.

— ¡Ni se te ocurra Perséfone tú debes regresar al inframundo! ¡Eres mi esposa que no se te olvide, lamentablemente para ti no tienes opción tienes que regresar, a ningún lado te iras! —le grito Hades lo que asombro a Perséfone que jamás se imaginó que su esposo tomaría de muy mal humor esa pequeña broma que ella le jugo.

— ¡Hades! ¡No es necesario que tengas que enfardarte de esa manera y que me tengas que gritar de una manera tan descorazonada! ¡Solo estaba bromeando contigo, pero esto no puede ser motivo para que te sulfures de esa manera! —grito sumamente molesta pero con un hilo de dolor, en su voz. Asombrando al dios del inframundo. Que no espero que su esposa estuviera tan dolida se percató que ella solo estaba bromeando le ico estremecerse al darse cuenta de su error aunque era demasiado tarde. Ella estaba dolida con el—Es cierto que no tengo opción de escoger nada aquí que ni voto de voz tuve en ese acuerdo, pero si puedo ofrecer la opción de no querer estar a tu lado. Ahora si me disculpas Hades me tengo que ir a visitar a Athena para ver cómo esta él bebe. Y no me hables, ni me digas nada. Adiós—la diosa intento caminar pero Hades el tomo de la mano derecha, la detuvo la ico que se volteara a verlo. Le beso los labios con mucho cariño asombrando a la joven diosa, que intento forcejear para luego quedar quieta. Pero después de unos minutos se soltó de ella le froto la mejilla con gentileza.

—Yo…discúlpame de verdad no me detuve a pensar que era una broma, lo lamento mucho mi amor. Eres muy importante para mi ¿Cómo para perderte? Eres mi esposa y lo más sagrado que tengo en la vida. Lo único bueno que he tenido en esta miserable existencia—le declaro el dios del inframundo a Perséfone y asintió le beso los labios con una sonrisa, se despidió de su esposo. Pues se iría al santuario a visitar a la diosa Athena para ver ¿Cómo estaban ella y su familia?

Hades dejo que su esposa marcharse en dirección al santuario a ver cómo estaba marchando con el pequeño semidiós ya que ninguno de los dos había podido estar pendiente de la evolución del pequeño ya que sus respectivas obligaciones en el Inframundo como los dioses que lo regulan los tenían muy ocupados para ni siquiera prestarle atención a la maldición que Mullan anuncio al pequeño Sísifo Junior aquel pícaro bebe de 10 meses que traía felicidad y dicha a las vidas, del caballero de oro Sísifo de Sagitario y Sasha la diosa Atenea.

Sin embargo el dios del inframundo no pudo evitar sentirse resignado con respeto al tema de la paternidad y un extraño sentimiento que albero a su corazón, un sentimiento que nunca se había materializado pero de pronto estaba aquejando su corazón con un dolor que le partía el alma desde lo más profundo de su maltrecha alma divina.

Desde de hace un tiempo lejano su esposa la diosa Perséfone con cierta impaciencia le suplico que le diera la oportunidad de ser madre. Ella ama a los niños desea con ferviente deseo en lo más profundo de su alma pura la oportunidad de ser madre. Pero el…sin embargo no se permitía la oportunidad de poder embarazar a su esposa y darle el hijo que el a pesar de su apariencia tan fría, impasible y despreciable a veces como lo solía decir su esposa él era un hombre bondadoso, cálido y benévolo que aspiraba a tener un hijo suyo corriendo por todos los aposentos del palacio y que le diga…esa palabra que le cambiaría el mundo. Papa. El esperaba algún día entender ese sentimiento como lo sentía Sísifo cada vez que su hijo le decía papa y lo abraza con sus risas infantiles. Aun se preguntaba en lo más profundo de su divina alma… ¿Por qué no podía darle hijos a su esposa? ¿Acaso él era estéril? O ¿Era su esposa la que era estéril? No podía concebir un hijo de él y de ella. Cuando llegara su esposa del santuario el utilizaría su tiempo sabiamente con ella, para tratar de concebir ese hijo que tanto deseaban.

El dios del inframundo se negó en estos momentos no podía perder su tiempo en sucesos que todavía no han sucedido en su larga eternidad. Todavía había mucho por delante pero él estaba seguro que en esta era él tendría a su primer hijo. Recordó que tenía que visitar a Pandora en la Coitos para conversar un rato con ella.

—Mira Sísifo ese el avioncito que viene entrando a tu boquita—hablo Sasha sentada en el comedor ya entrando el medio día en el santuario pues ya era la hora de almuerzo, la diosa decidió que comería en el comedor del templo principal con Shion. Aprovecho para darle el almuerzo a su hijo de 10 meses que observaba a su madre con una sonrisa no dejaba de aplaudir, abrió su boca permitiéndole a su madre introducir la papilla en su comida, en la boca de su bebe que aceptó gustoso su comida. Shion sonrió en silencio mientras tomaba una copa de vino mientras observaba al bebe comer con su madre.

—Cada día más que pasa ese niño se está fortaleciendo, está creciendo a un tamaño considerable. Creo que tendrá la misma altura de Sísifo cuando crezca…porque he estado notando que él bebe para tener solamente 10 meses es un bebe bastante grande para su edad. —confeso Shion mientras tomaba tranquilamente un poco de vino de su copa, que le habían servido hacia unos minutos mientras se dedicaba a contemplar la altura del bebe. Que era muy alta para un bebe de 10 meses. Sasha sonrió con orgullo materno al ver que su hijo estaba creciendo sanamente a pesar de ser un bebe que nació a los 6 meses de gestación. —Muchas gracias Shion por tus halagos, es muy reconfortante saber que mi bebe ya se está volviendo un pequeño bastante fuerte, que en muchos años más se convertirá un gran hombre eso nos aseguramos Sísifo y yo. El será un hombre de bien como su padre—aseguro Sasha con una voz tranquila pero con una tristeza evidente.

—Mi señorita Athena. Yo estoy muy seguro que las cosas serán así tal como usted la estas deseando ahora mismo, yo se lo puedo asegurar. Tenga fe, por favor nunca pierda la esperanza. —hablo Shion con una voz solemne y tranquila. La joven de la cabellera morada asintió.

—Yo también deseo lo mismo Shion. No quiero que a este pequeño duendecito que tengo sentado a lado mío, le suceda nada—sonrió Sasha con ternura que observo a su bebe no dejaba de aplaudir emocionado, por las cosquillas que le dedicaba su madre. Pero de pronto el cálido y relajado ambiente que ambos tenían con respecto al tema del bebe, cuando la puerta del comedor se abrió mostrando a Andrea la jefa de las doncellas de la diosa Athena que venía escoltando a la diosa Perséfone, que sonrió con dulzura al ver al pequeño bebe sentado en su silla especial.

Al ver a la esposa del dios del inframundo que había venido de visita al santuario se presentó en el comedor con una cálida sonrisa en su bello rostro. Todos los escuderos encargados de la seguridad del patriarca del santuario y de la princesa Athena, del pequeño semidiós que estaban presente en el comedor. Entraron en un momento de incomodidad al tener a la señora del dios de las tinieblas presentándose en frente de sus superiores.

Shion al notar el ambiente tenso que se estaba formando entre los escuderos, soldados que se encontraban presentes se paró de su asiento con una pose solemne y le dedico una respetuosa reverencia a la diosa de la primavera, que se la devolvió con distinción y gracia como la diosa olímpica que era; Sasha sonrió al ver que su hermana estaba de visita e inmediatamente se levantó de su asiento estirando elegantemente su vestido para que le diera mayor movilidad. Aclaro su garganta con delicadeza.

—Perséfone hermana pero que placentero tenerte aquí, a ¿Qué se debe tu visita tan inesperada? —sonrió emocionada la diosa de la sabiduría al saber que su hermana la había venido a visitar, a ella y a su bebe. Estaba deseosa de contarle muchos acontecimientos que han sucedido en estos 10 meses y una ligera sorpresa…ella necesitaba alguien con quien conversar. Perséfone también estaba emocionada de poder conversar con su hermana Athena y hablo con voz calma pero dulce—Athena espero no haber interrumpido una placentera platica que tenías con el señor Shion, pero vine a visitar espero…no haber interrumpido el almuerzo de los tres. —reverencio Perséfone lo que ico a Sasha sonreír—La verdad estábamos almorzando pero no te preocupes no interrumpes nada importante, Shion sé que ya terminaste de almorzar pero me retirare con Perséfone y el pequeño Sísifo Junior almorzar. —explico la diosa que inmediatamente levantaba al bebe de su silla de comer, que observaba a Perséfone con una sonrisa y se escondió en los brazos de su madre.

—No se preocupe señorita Athena yo me encargare personalmente de los detalles para que traspasen el almuerzo al mirado del santuario, para que pueda hablar cómodamente con la princesa Perséfone, con su permiso yo me retiro—.se excusó Shion que se levantó de su lugar para ir en dirección a la cocina, para preparar los detalles del traslado del almuerzo.

—Ahora si podemos hablar cómodamente, la verdad hay muchas cosas que de verdad me alegraría platicar contigo Perséfone. No sabes lo ansiosa que estoy—agrego Sasha con una alegría que irradiaba su sonrisa y la diosa de la primavera asintió con una sonrisa ambas se dirigieron en dirección al mirador. Ambas tenían muchas cosas de que platicar—. Yo también estoy impaciente de conversar muchas cosas contigo Athena además de mi madre, eres la única persona que puedo confiar…además de mi madre pero este tema que pienso platicarte ni siquiera me he atrevido hablárselo a mi madre. Por temor a cómo va a reaccionar. —se entristeció Perséfone por no tener a quien más poder, confiarle ese tema. Sasha empezó a preocuparse por la joven de la cabellera morada oscura.

— ¿Todo está en orden Perséfone? —le pregunto con preocupación la diosa Athena, al observar a la diosa de la primavera con la mirada enfocada en el suelo.

—Muchas cosas han sucedido en estos tiempos Athena, pero hay un tema en particular que me gustaría el poder discutir contigo con una persona que ya está experimentando la etapa más maravillosa en las mujeres mortales, cada vez que las observo cuando visito el mundo humano. El ser madre—y desvió la mirada al bebe que no dejaba de babear el collar que su madre tenía puesto en su delicado cuello. La joven no pudo evitar sonreír al observar al bebe tan concentrado en el collar de su madre, pero siguió con sus preocupaciones—Los días, las semanas, los meses, los años y los tiempos siguen pasando pero…sigo sin poder embarazarme…Hades ya está llegando a una edad en años humanos que no es que él no sea fértil pero ya no tiene las mima juventud que antes gozaba en la era del mito. Según estuve calculando en años humanos ya está llegando a los 46 años edad aunque su apariencia física no lo demuestra ya que somos eternos pero ni siquiera los seres eternos están extensos de eso. Mientras que yo…todavía estoy en la edad de 25 años de edad aún estoy con una juventud. Puede tener todos los hijos que deseo. —le confeso Perséfone a Sasha todas las preocupaciones que tenía guarda en lo más profundo de su corazón, todavía ella se hacia la misma pregunta con respecto a ¿Cuánto tiempo más ella se quedaría sin la posibilidad de ser madre? Lo que obligo a Sasha a parpadear.

—Yo aún recuerdo el día en que se conocieron el tío Hades tenía aproximadamente en años humanos eso equivaldría a 33 años de edad, ya él era un hombre maduro. Y tu solo eras una tierna adolescente que apenas estaba empezando a vivir la vida de unos 14 años de edad. La misma edad que tuve yo cuando empezó la guerra santa—recordó vagamente la diosa a través de las memorias que aparecían por su mente, aunque no todo estaba claro eran memorias borrosas pero tenían un mensaje oculto, como si le recordaran como si en verdad hubiera sucedido ayer esos acontecimientos. —Supongo que yo era muy joven en esos instantes de la vida como para comprender, en el maravilloso problema en el que me estaba involucrando con Hades. —la diosa cerro los ojos para sentir esas emociones que ella sintió el día que conoció a su esposo.

—Yo solo espero de corazón el que puedas concebir ese hijo que tanto deseas, el ser madre es un mundo maravilloso el tener, la oportunidad de poder cuidar un hijo que nació de tu cuerpo y darle el amor que se merece. —le menciono Sasha con una sonrisa mientras observaba con ternura el cómo su bebe seguía jugueteando con su collar—Yo también espero lo mismo con ese ferviente deseo, pero estoy segura que en esta era lograre poder embarazarme, pero mi visita no solamente se trata acerca de mis problemas de intimidad con Hades sino que también involucra muchas cosas con relación con tu hijo. Además a mí si no me lo puedes ocultar Athena estas emocionada…a mí si no me lo puedes ocultar hermana. Y dime ¿Sísifo ya lo sabe? —le pregunto la diosa con una bella sonrisa en su rostro a lo que Sasha se lo negó, con una sonrisa en su radiante rostro.

—No, no lo sabe pero planeo darle la noticia esta noche cuando estemos en nuestra habitación en el templo de Sagitario se lo diré. Solo han pasado 10 meses desde que tuvimos a nuestro primer hijo para que, asombrosamente concibamos otro. Aun no puedo creer que esté embarazada por segunda vez es como un sueño, el pequeño Sísifo Junior tendrá un hermanito o hermanita. Pero Perséfone te ruego que por favor seas prudente no quiero que nadie se entere que estoy embarazada por segunda vez. —le suplico el que fuera discreta lo que ico a Perséfone asentir con una delicada sonrisa. Y prometiéndole que sería cuidadosa con respecto a su secreto.

—No te preocupes por esa pequeñez, pues tu secreto está en paz conmigo. Me alegra saber que tengas la oportunidad de volver a embarazarte por segunda vez mi querida Athena, eso me alegra bastante —le explico la diosa de la primavera lo que ico, a Sasha asentir sintiéndose aliviada y observo a su bebe que ya comenzaba a cabecear del sueño puesto que ya se acercaba su hora de siesta, de pronto Sasha sintió una gentil presión en su vientre lo que obligo a la joven a mirar…era su bebe que se había quedado profundamente dormido.

—Discúlpame unos minutos Perséfone es que tengo que llevar…a Sísifo Junior a mi antigua habitación aquí en el templo principal para que pueda descansar. Ya que está en su hora de siesta—se excusó la diosa que se llevó a su bebe a la antigua habitación, dejo a Perséfone para que la escoltaran hasta el mirador del santuario, por dos escuderos.

—Mi señor Hades pero que grata sorpresa encontrarlo aquí en la cárcel de Guadecca, no me esperaba su visita a muy tempranas horas de la mañana. —expreso uno de los carcelarios que vigilaba la gran puerta negra con adornos góticos con inscripciones griega antiguas. El dios de las tinieblas mantuvo su expresión impasible—Sabes el porqué de mi presencia Antricolo. Vengo a ver a mi hermana a quien tengo prácticamente…10 meses…. Pandora. Necesito hablar urgentemente con ella. —le declaro con una voz muy frívola que ico al exceptro hacerse un lado para que su señor pasara en dirección a las cárceles para visitar a cierta prisionera especial que tenían retenida desde hace meses. Hades comenzó a caminar sobre un oscuro pasillo angosto lleno de puertas con incrustaciones negras y púas pero eso no era lo que más perturbaba la vista sino el hecho que se escuchan los gritos de clemencias de las personas que dentro de esas cárceles pero eso no le interesaba al dios del inframundo él estaba interesado en cierta puerta particular que quería visitar se posó en frente de ella con una voz profunda hablo. —Pandora—dijo Hades.

—Dígame mi señor Hades—se escuchó una voz triste e llena de ira pero respetuosa al otro lado de la cárcel y unos pasos. —Vine a verte pero sabes muy bien el porqué de mi visita, ya has pasado mucho tiempo aquí encerrada. Por ese motivo he decidido liberarte pero estarás bajo libertad condicional ósea que…estarás vigilada consta mente por mis guardias, no permitiré que le destruyas la vida a un inocente menos…al nuevo sobrino que viene en camino. —susurro el dios de los muertos, pero no pudo observar el rostro de asombro de su sirvienta principal que solo logro decir. — ¿Athena está embarazada por segunda vez? ¿De Sagitario? No puedo creerlo de verdad esto es algo que al señor Zeus no le agradara para nada saber, que tiene un segundo nieto en camino. Ella ha roto todos los códigos de castidad de la diosa Artemisa al entregarse a Sagitario. Ahora le engredo otro hijo. Que desperdicio. —murmuro Pandora pensando que a lo mejor su señor no se había dado cuenta de sus palabras, pero para su tristeza el si se dio cuenta de sus crueles palabras con respecto a la situación de su sobrina Athena.

—Pandora. Te voy a pedir muy amablemente que no vuelvas a referirte de esa manera de mi sobrina Athena…mucho menos con respecto a su estado ella habra roto todas las reglas que quiera pero también merece un poco de felicidad. Aunque yo tampoco este de acuerdo con todo esto aún hay una parte en mí que quiere su felicidad. —agrego con una ira latente en su voz lo que ico a Pandora que se encontraba del otro lado de la puerta retrocediera un poco…como temiendo a que su señor se enojara mucho más con respecto al como ella se estaba refiriendo a Athena…e incluso él era capaz de fulminar la puerta con tal de levantar una mano en contra de ella.

—Mi…señor Hades…perdóneme por mi impertinencia…pero usted sabe muy bien que la diosa Athena…a pecado. Se ha entregado a los placeres humanos por el simple hecho que se enamoró del caballero de Sagitario. De Sísifo. Incluso sentí repugnancia al verla con ese vientre abultado…cuando ella estaba embarazada. Me dio tanto desprecio verla así por culpa de Sagitario. Que planteo la semilla de su ser en su vientre. No crea mi señor que no he tenido a escoltas que se han encargado de vigilar a la diosa Athena de cerca me repugna saber que esa zorra…la maldigo a ella por hablandarle el corazón, la maldigo por destruirle la vida a usted a mi amiga Mulan. E s una zorra que se entrega todas las noches a Sagitario sin ningún pudor alguno.—grito Pandora al borde de la locura que se sostenía su cabeza tratando de oprimir su dolor de cabeza y las lágrimas en sus bellos orbes negras…asombrando a Hades que no esperaba que el carcelamiento afectara e cierta medida a Pandora por lo que tuvo que alejarse pues el cosmos de su sirvienta estaba acalorado lo que preocupo mucho a Hades que tuvo que pedir a uno de los soldados que por favor abriera la celda para poder sacar a su hermana de ese deprimente lugar pero después de unos minutos el cosmos de Pandora se relajó lo que preocupo a Hades.

—Váyanse déjenme sola, los odio a todos, por dejarme sola aquí encerrada por mucho tiempo. Me siento sola. Odio Athena por ser una zorra que se entrega a los brazos de uno de sus caballeros sin saber las consecuencias que traerá. Rompiendo sus votos de castidad —se relajó Pandora que simplemente se sentó en el suelo con la mirada perdida al suelo. Como si fuera una persona con facultades mentales escasas.

Al otro lado de la oscura puerta de hierro el dios del inframundo se sentía aturdido al ver que su hermana había caído en una terrible situación debido a su encierro que duro mucho tiempo que lo preocupo hasta cierta medida, aunque su rostro no lo reflejaba por lo que tuvo que recurrir a dos soldados para que se encargaran de abrir la puerta y se llevaran a Pandora en dirección al castillo para que la muchacha pudiera estar más tranquila pero algo dentro del pecho divino de Hades le indicaba que Pandora no descansaría hasta destruir a su sobrina al bebe que cargaba en su vientre, ella solo contaba con tres meses de embarazo. Estaba en un estado muy delicado que necesitaba de muchos cuidados especiales.

Hades presentía que algo no andaba muy bien en su fiel sierva e hermana, por lo que tendría que tomar acciones con ella con respecto a su salud, para evitar que hiciera un daño que perjudicaría a todas las personas en la tierra como a ella misma. Le preocupaba que si se descuidara a su hermana en cualquier situación en el mínimo error, ella escaparía en dirección al santuario para hacerle daño a su sobrina que estaba en un estado delicado.

—Sísifo pero que grata sorpresa encontrarte aquí. Eres un muy mal amigo hace mucho tiempo que no te das el tiempo de visitarme—agrego Hasgard con una sonrisa en su rostro al recibir a Sísifo que venía acompañado de su discípulo Kyrian. Que en sus brazos cargaba a un pequeño Sísifo Junior que se acurrucaba en el regazo del niño para seguir durmiendo. Sísifo no pudo evitar sonreír—Lamento mucho que mis responsabilidades como el guardián de la diosa Athena, ser el maestro de Kyrian, como esposo e padre…me resten tiempo para poder pasarla con un viejo amigo. —se disculpó el caballero de Sagitario al entrar al gran piso residencial en compañía de su hijo e discípulo. — ¡Ja, Ja, Ja! Pero veo que la señorita Sasha te tiene retenido solo para ella. A veces considero la idea de casarme, no me gustaría tener una persona que me controle la vida ¿Sabes? —agrego con una sonrisa el viejo caballero de Tauro que al ver la sonrisa de su viejo compañero de armas que simplemente respondió—Pues yo estoy felizmente casado con mi esposa a la cual yo amo sobre todas las cosas. No me importaría que ella me retuviera todo lo que ella deseara con tal de tenerla a ella, a mi hijo y discípulo me siento…un hombre completo. —finalizo Sísifo al sentarse en un sillón cercano, con una mano le pidió al pequeño Kyrian que le diera a su hijo en brazos. Así fue que el niño le entrego él bebe a su padre, que se despertó sobresaltado pero al ver a su padre él bebe no pudo evitar sonreír.

—Eres el hombre más afortunado Sísifo, entre todos los hombres de esta tierra tienes a la señorita Sasha a tu lado, la verdad yo siempre sospeche que tus sentimientos por ella no era solamente de devoción al principio pensé que eran de un amor paternal pero después me fui dando cuenta con el tiempo que….no era así—declaro Hasgard que camino en dirección a una pequeña mesa donde habían utensilios para tomar él te, una pequeña vajilla muy fina de un color blanco con azul. Tomo un viejo tetero y comenzó a servir él te para su invitado—Admito que yo tampoco sabía con certeza… ¿Cuáles eran mis sentimientos por la señorita Sasha en esos momentos? Pero después me di cuenta…en la puerta del lienzo perdido que estaba enamorado de ella, aunque admito que si fue demasiado tarde ya que las garras de la muerte me separaron de ella. Que no la pude ver más…pero sabía que ella construiría un mundo mejor para la humanidad. —explico el hombre de la cabellera castaña cobriza clara sosteniendo a su hijo en brazos que observaba a su padre curioso.

—Puede ser pero nunca podemos escapar al corazón Sísifo… tristemente para ti para esos momentos no pudiste escapar del tuyo—argumento Hasgard que termino de servir las tasas de té para colocarlas en una bandeja—Lo sé yo no pude escapar de mi corazón para esos momentos, pero todo cambio cuando fuimos revividos. Ella ahora es la mujer de mi vida y la madre de mi hijos…—confeso Sísifo lo que sorprendió a Hasgard al escuchar la palabra hijos, lo que ico pensar inmediatamente.

—Sísifo… ¿Qué quisiste con decir…? Oh por dios muchas felicidades si es así, no puedo creerlo solo han pasado 10 meses desde que el pequeño Sísifo Junior nació. Ya nos dan la noticia que serás padre por segunda ocasión. —respondió Hasgard que camino en dirección a donde se encontraba su amigo, le ofreció una taza de té que el acepto gustoso.

—Sé que es muy pronto no por decir inoportuno, pero la verdad no me esperaba que Sasha se volviera a embarazar tan rápido. Pero eso no me impide ser un hombre muy feliz de saber que tendremos otro hijo y le daremos a este campeón que tengo en mis brazos un pequeño hermanito con quien jugar—y Sísifo alzo a su hijo comenzó a hacerle cosquillas al niño que empezó a reírse e incluso aplaudió emocionado, e incluso él bebe le jalo uno de los cabellos a su padre que no pudo evitar reírse. El pequeño Kyrian también se rio—Yo la verdad estoy muy contento de saber que tendré un niño más pequeño y que este bebe, tendrá un hermanito con quien jugar. Pero maestro usted sigue…reacio a que el pequeño Sísifo sea un caballero ¿Cómo usted? —le pregunto curioso el niño que volteo su rostro para observar a su maestro que al vero, pudo admirar que sus facciones se endurecieron.

—No mi hijo tendrá una vida completamente normal lejos de los campos de batallas, se criara con un futuro sacerdote lejos del peligro que lo asecha. No quiero que él se convierta en la posible reencarnación del mal…no yo voy a proteger a mi hijo—aseguro con una voz muy ronca e profunda lo que preocupo mucho a Hasgard, ya que sabía que Sísifo a pesar de lucir sonriente y alegre con respecto a ver a su hijo crecer todavía quedaba algo del dolor de saber que él podría ser una posible reencarnación del mal pero aun así el luchaba por él y por su esposa. Prontamente el hijo que vendría en camino.

—Sísifo no tienes por qué cerrarte de esa manera—fue lo único que respondió Hasgard.

—No lo entienden, él es mi hijo no quiero el día de mañana… el tener que asesinarlo porque estaría atentado contra la paz que tanto… a su madre y a mí nos costó con lágrimas de sangre, perdidas de compañeros de armas, tener que reducir el ejército en un 10% y especialmente sacrificar nuestras vidas….por que el se convierta en la reencarnación del mal. Yo solo quiero que mi hijo tenga una vida llena de tranquilidad y felicidad.

—Maestro yo no creo que esa maldición que le enunciaron al pequeño Sísifo, sea real a lo mejor esa bruja china charlatana…no dijo eso enserio. No piense esas cosas yo pienso que el pequeño Sísifo tiene futuro—insistió el niño con una preocupación reflejada en su rostro, pero Sísifo volvió a negar. Lo que ico que el niño bajara la mirada con tristeza.

—Ya pequeño Kyrian ya no lo presiones él no quiere hablar más del tema, lo mejor es dejarlo así. Yo entiendo su sufrimiento ninguno de nosotros deseaba ese destino para el pequeño Sísifo. Pero ánimos Sísifo tienes que seguir luchando por el bienestar de la señorita Athena, por tus hijos y por qué un futuro donde ellos estén felices. —le trato de animar Hasgard pero sin éxito alguno ya que el caballero de Sagitario, se sentía abrumado pero no había perdido las esperanzas todavía una senda larga mucho por delante su hijo era un bebe fuerte y hermoso que no dejaba ser el resplandor en su vida. Aquel bebe quizás…le esperaba un gran futuro o uno tal vez triste.

En el cielo oscuro con del anochecer en Grecia se podían admirar las estrellas desde el punto más alto de la colina de las grandes montañas del santuario, que era observada por muchos de los aspirantes del santuario que a veces se dedicaban a contemplar el cielo nocturno, esa noche las constelaciones brillaban como nunca. Pero la que más brillaba era la de Géminis más que las demás que la acompañaban en su lugar a miles de kilómetros de la tierra. La constelación de géminis se posó orgullosa esperando a que sucesor. Un precioso bebe de 10 meses en unos años se convierta en el legendario guerrero que esperaba que fuera, pero una extraña neblina de pronto cubrió la constelación con un manto oscuro. El mal aguarda ahí en busca de su próxima presa.