- Kaoru- chan no te alejes de la orilla- dijo una melodiosa voz debajo de un inmenso sombrero de paja que impedía atisbar el rostro de una mujer.

- Si Okaa-san.- susurró una pequeña niña de cuatro años.

- Ahora tengo que irme.- susurró la mujer.

- ¿Mami… donde estás?- dijo ahora la misma niña ahora de ocho años.

- Kaoru… Kaoru ella es tu nueva mamá.- susurró un hombre de mediana estatura.- Ven a conocerla.

- ¡Mamá… papá, mamá se perdió!- gritó la niña llorando con desesperación

- ¡Niña malcriada… ahora yo soy tu madre!- gritó zarandeándola la mujer.

- ¡No…suélteme!- gritó forcejeando y zafándose. Por el impulso tropezó con alguien más.

- Ahora tú y yo seremos hermanas.- dijo melosamente una mujer pellizcándole una mejilla a una chica de trece años.

- ¡Madre… madre!

- ¡Cállate niña estúpida!- masculló un hombre cubierto de vendas

- Preciosa Kaoru, no llores por favor.- susurró un hombre a su oído.- Cuando seas mayor yo me casaré contigo y te llevaré lejos de aquí.

- Saitou… Saitou ¿dónde está mi madre?- preguntó llorando pero la sombra ya había desaparecido.

- Kaoru, vamos a casarnos en primavera, es la mejor estación para los matrimonios.- susurró un maligno Enishi besándola por la fuerza.- Y si no quieres que mal por ti.

- ¡No… madre…madre….mamá!- gritó la pelinegra de dieciocho años. Divisó una silueta a lo lejos.- ¡Usted por favor, ayúdeme he perdido a mi…!

- A tu madre…

- Sí… tú vas a ayudarme ¿verdad?

- ¿Ayudarte… por qué ayudaría a una chica como tú? ni siquiera te aprecias un poco- dijo siguiendo su camino.- Además amo a otra persona…

- ¡No, por favor ayuda… ayuda por favor!- gritó arrodillándose y abrazando su cuerpo con sus brazos. Pero todo se convirtió en penumbra.


- Ya hemos buscado en todos los lugares de esta maldita casa.- susurró Saitou.- Tal vez yo estaba equivocado.

- No, no hemos buscado en todos.- dijo Kenshin caminando con decisión hasta la última habitación del kilométrico pasillo.

- Nadie ha entrado allí en diez años.- dijo supersticioso Saitou.

- No me digas… ayer estuve allí con ella mirando la playa.- dijo con sorna caminando más rápidamente. Unos fuertes ruidos los hicieron mirarse con angustia y apurar el paso. Kenshin trató de abrir la puerta pero estaba echado el cerrojo.

- ¡Maldita sea apártate!- gritó Saitou empujando todo el peso de su cuerpo en contra de la puerta y haciéndola ceder levemente.- Maldito cedro.

Esta vez Kenshin la golpeó hasta abrirla. Se quedo paralizado reparando en la escena. El vestido manchado de sangre… el vestido azul celeste de Kaoru manchado de sangre en el suelo y él… él estaba sosteniendo las manos de una mujer inconciente en el colchón. Estaba semidesnuda… estaba… estaba golpeada y el se disponía a…

- ¡Maldito hijo de perra!- gritó mientras sus ojos se encendían en un ámbar vehemente y violento.- ¡Quítatele de encima!- gritó tomándolo por la chaqueta del esmoquin que el muy desgraciado ni siquiera se había molestado en quitarse.- ¡Te mataré, te mataré maldito!- gritó descargando un golpe seguido de otro en el rostro del hombre.

- ¡Kenshin… Kenshin ayuda a Kaoru!- gritó Saitou aliviado al notar que ella aún llevaba la parte inferior de la ropa interior puesta.- ¡Ayúdala y yo me encargo de esta basura!- gritó sosteniéndolo antes de que en verdad cumpliera sus palabras.

- ¡Suéltame!- gritó forcejeando.- ¡Suéltame que voy a matar a este malnacido!

- ¡Kaoru…Kaoru está malherida necesito que la ayudes!- gritó trayéndolo de vuelta a la tierra.

- Kaoru…- susurró Kenshin y repentinamente su mirada se calmó como por arte de magia. Saitou suavizó el agarre dejándolo libre.

- Tú vendrás conmigo.- masculló tomando a Enishi por el cuello y levantándolo con fiereza.- Hermano…


- Kaoru… Kaoru- susurró colocando un paño empapado con agua fría en su frente.- Kaoru-dono.

- "Kaoru-dono… Kenshin me llama Kaoru-dono, es el único tonto en el mundo que me llama así".- pensó sumida en la somnolencia y el dolor.

- Kaoru-dono despierta onegai.- susurró acariciando su cabello.- Kaoru dono.- continuó llenando de más agua la compresa y posándola en su frente de nuevo.

- Ken…Kenshin.- musitó inaudiblemente sin abrir los ojos.

- Kaoru despierta.- susurró acariciando con el pulgar sus párpados.

- ¡Kenshin!- exclamó abriendo los ojos con fuerza. Se agitó en la cama con nerviosismo y su mirada frenética recorrió la habitación. Cuando divisó el vestido tirado en el suelo lleno de sangre comenzó a temblar sin control.- ¡No… por favor no!- gritó llorando inconsolablemente. Reparó en su desnudez y se cubrió con ambas manos.

- Kaoru no llores, no llores.- la consoló rompiendo la poca resistencia que le quedaba a la chica y abrazándola estrechamente.- Nada pasó, nada pasó.

- Él… él me violó.- dijo estremeciéndose con horror entre los brazos del hombre.

- No, nada pasó.- la tranquilizó acariciando su cabeza y besando sus cabellos.- Ese bastardo sólo te golpeó… pero no te hizo nada más.

- Él…- balbuceó palpándose el labio inferior.- ¡Itai!

- Llamaremos a Genzai y el te ayudará.

- No, no onegai no le digas ni a mi tío ni a mi padre.- suplicó cubriéndose con el edredón.

- ¿Piensas dejar a ese tipo impune?- preguntó severamente.- Iré a buscar a Genzai y le diré a tu padre.

- ¡Dame, dame!- gritó llorando con más fuerza sosteniéndose la cabeza con ambas manos antes de caer inconciente en la cama.


- ¿Kaoru-dono ya estás mejor?- preguntó calmadamente cuando despertó la joven.

- ¿Le… le dirás a mi padre?- lo miró suplicante.

- No… ven vamos a lavarte las heridas.- dijo levantándola en brazos hasta el baño. La sentó en el inodoro con suavidad y abrió la llave del agua.- Está un poco caliente, pero te aliviará el dolor. Ne-necesito que te quites el edredón y la… la ropa restante.- dijo nervioso.- Prometo que no te miraré.

- Está bien.- dijo llorando en silencio y obedeciendo la petición del pelirrojo.

- Bien…- se quitó el chaleco del esmoquin, los zapatos, las medias y se desabotonó los dos primeros botones de la nívea camisa.

- Te mojarás.- dijo tiritando Kaoru por una corriente de aire que la golpeó antes de meterse en la ducha.

- Es sólo agua.- dijo con dulzura.- Entra antes de que te resfríes.

- Lamento haberte golpeado.

- ¿A mí?- preguntó frunciendo el entrecejo.

- Cuando estábamos en la terraza, lamento haberte dado esa cachetada.- susurró agachando la mirada.- Sé que tú y yo no somos en verdad nada, pero es bonito… es muy bonita la forma en que me haces sentir cuando estás conmigo, aunque no es real, los hombres que han salido conmigo nunca se comportaron como tú lo haces… bueno creo que eso es evidente ¿verdad?- dijo sonriendo con tristeza señalando con un gesto sus heridas.- lamento haber mencionado a tu esposa no es mi asunto ¿ne?

- Eso no… ven ladea tu cabeza tienes un moretón aquí, no lo toques, no debes tocar los hematomas.- dijo como si no hubiese escuchado las palabras de Kaoru.- Levanta ahora la cara, te limpiaré el pómulo y los labios.

- Hai.- susurró con desconsuelo. Era como hablar con la pared.


- Vergüenza… más y más vergüenza para el apellido de mi padre.- masculló Saitou golpeando fuertemente a Enishi en el rostro.- ¡Kaoru es virgen maldito… es que estás loco… cómo se te ocurrió golpearla así!

- Esa perra virgen… sí claro.- dijo con sarcasmo limpiándose la boca y escupiendo la sangre.

- ¡No digas una palabra más o te juro que te mataré a golpes maldita sea!- exclamó zarandeándolo por el cuello.

- No hermanito, después de todo ¿para qué me sacaste de la habitación sino para que el bruto de su novio no me golpeara?- preguntó divertido.

- Escucha bastardo… sí bastardo sólo eso eres ¿verdad? Tu madre sólo se molestó en engatusar a mi padre para hacer una pequeña fortuna.- dijo triunfante.- no creas que porque llevas mi sangre… aunque todavía lo dudo… voy a dejarte hacer y deshacer a tu antojo… aléjate de Kaoru… o sentirás el apellido Hajime que nunca te otorgaron resonar en lo más recóndito de tu pequeño cerebro.- culminó golpeándolo con fuerza en el estómago.- Por cierto, aprende a tratar a las mujeres… lástima que no todas son tan listas como Megumi.

- ¿Puedes llevarme a mi habitación?- pidió con la toalla amarrada y trepidando de frío.

- ¿Así?- preguntó atónito.- ¿sólo son la toalla puesta?

- Onegai, no quiero estar aquí.

- Yare, yare.- dijo comprensivo.- sujétate de mi cuello.

- Arigatou.- susurró cuando la levantó y la llevó hasta la habitación.

- Buscaré un pijama en el armario.

- Está bien.

- Bien… levanta los brazos.- susurró colocándole una larga camisa de algodón con un gracioso panda dibujado en el centro.- linda camisa.

- Gracias.- dijo suspirando y mirando el enorme panda con atención.

- Bueno, yo voy a cerrar la ventana. Abrígate bien. Mañana te ayudaré con los moretones.

- Arigatou.- susurró como si las palabras le hubiesen golpeado fuertemente en el pecho. No quería quedarse sola… ¿Y si él volvía?

- Descansa.- dijo antes de cerrar la puerta tras de sí.


- ¿Doushita no…Doushita no?- murmuró sollozando Kaoru en la almohada.- ¿Nunca hago nada bien?… ¿Por qué todos actúan así… por qué?

El crujido de una puerta la hizo estremecerse. La miró abrirse temblando y observó con desesperación el shinai colgado en la pared. Si corría…. Si corría tal vez podría alcanzarlo.

- Kenshin.- susurró sorprendida cuando lo vio parado en la puerta sólo con un pantalón de pijama y la coleta recogida.

- Sumimasen… voy a dormir contigo, pero no quería hacerlo con el esmoquin mojado ∩.∩.- dijo sonriente

- ¿Dormir conmigo?- lo miró más atónita.

- ¿Eh?- la miró confundido.- ¡Oh no, sólo dormir, no creas que mis intenciones son de otra!… em bueno pensé que querrías dormir acompañada… pensé que no querrías estar sola y que te sentirías más segura conmigo… no es que sea un superhéroe pero bueno sería mejor si yo… pues no sé…

- Kenshin… gracias.- dijo llorando de felicidad esta vez.

- Kaoru-dono.- susurró acercándose y limpiando sus lágrimas con cuidado para no lastimarla.- No quiero que llores… no me gusta ¿ne?

- Sumimasen.- dijo haciendo espacio en la pequeña cama.

Él se acomodó junto a ella y la atrajo con suavidad por la cintura hasta acunarla en su pecho.

- Duerme kirei.- musitó en su oído acariciando su cabello con parsimonia.

- "Su corazón… el ritmo es tan extraño… ahora más rápido, ahora más lento"- pensó cerrando los ojos.- "Y el mío simplemente es tan rápido cuando estoy con él…cuando estoy con él… te amo Kenshin".

- "Se ha dormido"- pensó abriendo un ojo con precaución para comprobarlo y aspirando ese dulce aroma de jazmín que parecía estar adherido perennemente a ella.- "Aishiteru Koishii… Aishiteru Kaoru."


- Voy a matar al zoquete que está tocando la puerta a esta hora.- masculló Sanosuke levantándose pesadamente de la cama y mirando con envidia a Yahiko.- Podría caerse el hotel y no te despertarías ¬¬.

Abrió la puerta con cara de pocos amigos y se quedó pasmado al divisar una mujer de cabello oscuro con un largo sobretodo negro debajo del cual se encontraba un vestido de fiesta color verde oliva.

- Hola Sanosuke.

- Megumi ¿qué haces aquí?- preguntó mirándola sin pudor alguno.

- Vine a invitarte un café.- dijo divertida.- Si dejas de mirarme como un pedazo de carne.

- ¿Uhm? Pensé que no era tan evidente.- dijo calmadamente.

- Aunque… si Yahiko despierta y no te ve.

- Yahiko no despertaría aunque un grupo de taiko tocara a los pies de su cama.- explicó colocándose un abrigo sobre el pijama y tomándola de la mano.- ¿Cómo supiste dónde nos hospedábamos?

- Revisé los expedientes del hospital- dijo con naturalidad.

- Creí que eso era información clasificada.

- Sí lo es.- sonrió apoyándose en la pared colindante al elevador y mirándolo retadoramente.

- ¿Dónde hay café a la una de la mañana?- preguntó entrando al elevador y sosteniendo la puerta mientras ella entraba con parsimonia.

- En mi departamento.- contestó marcando el botón del lobby.

- Estupendo.


- Kaoru ya amaneció.- susurró Kenshin envolviéndola para resguardarla del frío matinal.

- Vamos sólo cinco minutos más.- susurró adormecida abrazándolo por el cuello como a una almohada.

- Está bien… pero me estás ahogando x.x.- musitó tratando de respirar.- Oro.

- Que almohada tan fastidiosa.- susurró apretando más.- Haz silencio almohada.

- Kaoru-dono Sessha no es una almohada.- susurró sofocándose.

- Sessha… ¿quién demonios es Sessha?... ¡Ay Kenshin lo siento, lo siento!- se disculpó mientras el hombre tosía asfixiado.

- No hay problema no ha sido nada ∩.∩. Tal vez quisieras ir a vestirte para que vayamos al hospital.

- ¿Al hospital?- preguntó acurrucándose de nuevo en la cama.- En diez minutos.

- Ahora.- ordenó levantándola en brazos.- Antes de que tu padre nos descubra aquí.

Pero antes de que pudiera terminar de hablar la puerta se abrió de par en par.

- ¡Buenos días sobrina he traído a las pequeñas para…!- Genzai se quedó mirándolos pasmado.

- ¡¡Kaoru!!- gritaron las pequeñas al vislumbrarla.- ¡¡Onee-chan y onii-san!!

- Niñas esperen afuera un instante.- dijo Genzai sonrojándose.

- Pero abuelo.- se lamentaron.- ¿No íbamos a jugar?

- Esperen afuera.- dijo aclarándose la garganta y cerrando la puerta tras de sí.- Muchachos… no existe nada malo en… bueno las relaciones premaritales pero, éstas prácticas violentas que ustedes hacen pues… no creo que sean muy saludables ¿ne?

- ¿Relaciones premaritales?- repitió Kaoru incrédula.

- ¿Prácticas violentas?- la sucedió atónito Kenshin.

- Pero muchacho… mira nada más como le has puesto el rostro… y Kaoru por Kami-sama nunca pensé que te gustaran esas cosas O.o

- Tío no… no es lo que estás pensando no… Kenshin ¿podrías bajarme?

- Oh Sumimasen… oro o.o

- ¿Y entonces cómo te has hecho esos moretones?

- Pues… tienes que prometer que no le dirás nada a mi padre.


- Sagara, son las seis de la mañana.- susurró Megumi en el oído de Sanosuke.

- ¿Podemos repetirlo?- preguntó explayándose en la cama sin avergonzarse de su desnudez.

- No lo creo, tengo que trabajar.- dijo Megumi con fastidio levantándose a duras penas.

- Sólo cinco minutos.- pidió halándola por la cintura.

- Me haces cosquillas.- rió besándolo en la comisura de los labios.- Sólo cinco minutos.

- Diez.

- Habías dicho cinco.

- Mentí.


- Hace frío aquí.- dijo Kaoru mirando la sala de espera con recelo mientras un escalofrío recorría su espina.- No me gustan los hospitales.

- A mí tampoco.- dijo Kenshin pasando su brazo sobre los hombros de la pelinegra.

- Kaoru Kamiya.- llamó una enfermera detrás de una taquilla.- Pase, la doctora la atenderá ahora.

- Gracias.- dijo levantándose y caminando hasta el final del pasillo de emergencias.

- Ohayou gozaimasu.- dijo Megumi muy alegre hasta que observó con atención el rostro de Kaoru.- Kaoru por Kami-sama ¿qué?… ¿quién te ha golpeado de esa manera?- preguntó asombrada mirando a Kenshin con desaprobación.

- Oro +.+

- No Megumi, no ha sido Kenshin…- susurró Kaoru lamentando más que nunca haber ido al hospital.

- No… yo sé quien ha sido.- dijo buscando algo en un gabinete blanco como excusa para no mirarlos.- Pero descuida pequeña, ese desgraciado recibirá su merecido… Enishi encontrará algún día la horma de su zapato… o tal vez ya la ha encontrado.- susurró pensando en el pelirrojo.


- Debo tomar este analgésico por las mañanas y luego colocarme esta crema en los hematomas sin masajearlos.- leyó las instrucciones mientras el viento le alborotaba el cabello de un lado al otro en el convertible de Zanza.

- ¿Cómo harás para que tu padre no lo note?- preguntó confundido.

- No lo sé… supongo que pasaremos mucho tiempo en la playa.- dijo resignada mientras entraban al cobertizo de la casa.

- No creo que deberías exponerte mucho al sol Kirei.- dijo colocando el freno de mano y besándola dulcemente en los labios.

- No, pero… mi padre nunca me creería.- dijo Kaoru alegre a pesar de su comentario sombrío… Kenshin la besaba a cada instante que podía ahora y eso la llenaba de satisfacción… a pesar de las heridas.

- Pero claro… si soy una bestia que no comprende nada.- dijo Kojiro detrás de la pareja haciendo que se viraran rápidamente.

- Padre.- susurró mirándolo avergonzada.- ¿Quién te lo ha dicho?

- Lo siento preciosa.- dijo Saitou que había pasado desapercibido hasta ahora a las espaldas de Kojiro.


¡¡¡¡¡¡Uy!!!!!! Estoy tan feliz por sus reviews les quiero les quiero… descuiden no iba a dejar que a la pobre Kaoru le pasaran tantas cosas, pero Kenshin no ha sido el único héroe esta vez ¿ne? Muchas, muchas gracias: gabyhyatt, hana-rosa, Lorena, neko, mari 8876, Miss Lain, Athena Kaoru Himura, lacusvivi, Marip, marrufreackyvampire, dan (no sé si coloquemuchas cosas de Aoshi y Misao aunque trataré de complacerte un poco), Mei Fanel.

¡¡Atigatou!! ∩.∩