¡Muy buenas a todos una semana más! El capítulo de la semana pasada empezó a arrojar un poco de luz hacia dónde va la historia. Ya ha aparecido O'Brian, lo que quizá podría significar el primer contacto para engatusar a Chris. Ahora, volvemos a nuestros viajantes, que están dispuestos a salir hacia París para reunirse de una $#! vez.
No puedo evitar sentirme muy aliviada. Por fin nos vamos. Por fin la espera se ha terminado. Ya no habrá más especulaciones, más correos, más nada; volvemos a ser un equipo. Es hora de poner en su sitio a los verdaderos criminales. El aeropuerto de Santo Domingo está bastante vacío, así que podemos movernos a nuestras anchas sin levantar sospechas. No hemos facturado ninguna maleta; cada uno llevamos una pequeña mochila con lo imprescindible.
Espero que Chris haya recibido ya las armas. No me fío ni un pelo del cabrón que nos las vendió, pero si Carlos confía en él, es que no va a fallarnos. Necesitamos estar preparados para todo lo que se nos puede venir encima. Yo estoy sentada en uno de los asientos de la pequeña sala de espera, donde hay alguna que otra persona más esperando a ser llamada para coger su vuelo.
El nuestro no sale hasta dentro de una hora. Mis nervios van aumentando con el paso de los segundos. La perspectiva de empezar a tomar un papel más activo en la lucha, de reunirme con Chris… Es algo que llevo esperando desde hace meses. Lo pasé muy mal los días después de la destrucción de Raccoon City, pero ahora sé que debo hacer todo lo que esté en mi mano para vengar todas y cada una de esas muertes.
Consulto mi reloj de nuevo, y ya no sé cuántas veces lo he hecho en los últimos minutos. La espera me está matando. Son las once y media; se supone que hasta las doce no nos dejan embarcar, así que habrá que seguir esperando un poco más. Ojalá hubiera algo por allí con lo que entretenerme, pero es que ni siquiera hay una cafetería. Barry está tomándose un café de una máquina expendedora que tenemos cerca. Por su expresión deduzco que no es el mejor que ha probado precisamente.
Sonrío. No hay nada como un café recién hecho.
-Por ahora los pasaportes están dando bastante bien el pego –comenta el propio Barry situándose delante de mí. Carlos ha ido a mirar los monitores para comprobar los vuelos, o eso dijo. Hace un rato que se fue.
Asiento estando de acuerdo. Un amigo de Barry en Canadá consiguió hacernos unos pasaportes que son una auténtica copia de los originales. Creo que sin el instrumental adecuado nadie sabría que es falso. Y lo mejor de todo es que nos salió gratis; Barry tiene buenos amigos. Era primordial salir del país, y sin un pasaporte… difícil. Ya se encargaron los capullos de Umbrella de quitármelo cuando pusieron mi casa patas arriba.
-Se lo enseñas a cualquier policía y ni se molesta en comprobarlos –opino echándome un poco hacia atrás en el asiento. Detesto las esperas; me ponen enferma. Veo que Carlos camina hacia nosotros a paso ligero. Parece preocupado.
-Están retrasando todos los vuelos… -comenta nada más llegar a nuestra altura.
-¿Qué? –exclamamos Barry y yo al mismo tiempo. ¡No me lo puedo creer! ¿Tan gafados estamos?
-Cuando vi que ponían que todos los vuelos estaban retrasados pensaba que sería un fallo de la pantalla. Pero le he preguntado a un trabajador y me lo ha confirmado. Vamos a tener que esperar un poco más.
-¿Y qué demonios pasa? –pregunta Barry malhumorado. Es exactamente lo mismo que estaba pensando yo.
-No lo sé… -responde Carlos encogiéndose ligeramente de hombros -. Pero tiene pinta de que en la pista ha pasado algo…
-¡Atención! Se va a proceder a evacuar el aeropuerto. Por favor, mantengan la calma y sigan las indicaciones de los oficiales. Hay una amenaza de bomba…
-¿Qué? ¡Hijos de la chingada! –exclama Carlos en un perfecto castellano. No he entendido nada de lo que han dicho, pero no suena nada bien. Sobre todo después de ver cómo las pocas personas que están allí empiezan a correr de un lado para otro gritando y chillando -. ¡Hay una bomba!
Me quedo boquiabierta. ¿Una bomba? ¡No puede ser! ¿Quién cojones pretende putearnos ahora? Miro a Barry, y veo la misma expresión de horror en su rostro. ¡Umbrella! ¡Están aquí! Nos han pillado… Maldita sea. Todo parecía demasiado perfecto para ser verdad. ¿Cómo nos han encontrado? Y encima estamos completamente desarmados.
-Tenemos que salir de aquí. ¡Ya! –opina Barry entre el jaleo de los altavoces y los gritos del resto de los pasajeros.
Un grupo de policías pasa por nuestro lado a buen ritmo. Todos van armados y con equipos de protección. Estoy convencida de que se dirigen hacia el lugar donde está la bomba. Y entonces caigo en la cuenta. ¿Qué ocurre si no hay nadie aquí que pueda desactivarla? ¿Y si el equipo especial no llega a tiempo para desactivarla y…?
-Tengo que desactivar la bomba –afirmo dando echando a correr hacia los policías. Parece que se dirigen hacia un pasaje que conduce hacia la pista de aterrizaje.
-Chica, ¡espera! ¿Estás loca? –oigo a Carlos de lejos. Pero no le hago caso.
Nadie de seguridad sale a mi paso. Todos están centrando sus esfuerzos en desalojar a los pocos que estamos allí. Veo a los policías a poco más de veinte metros, haciendo un círculo alrededor de algo. Seguro que allí está la bomba. Detengo el ritmo de la marcha conforme me voy acercando.
-Charlie, avisa a los artilleros. No hay tiempo que perder –maldición. Están hablando en español. Espero que alguno sepa inglés.
-La cuenta atrás está muy avanzada. No creo que les dé tiempo a llegar… -dice otro de ellos poniéndose de cuclillas. Y entonces, la veo. Es un objeto cilíndrico metálico. Tiene varios cables de colores que van de un lado a otro. Sé muy bien que dar los pasos equivocados puede desembocar en una auténtica tragedia.
-¿Necesitan ayuda? –me atrevo a preguntar cuando llego junto a los policía y más o menos he recuperado el aliento. Todos me miran sorprendidos. Son seis. Dos son mujeres, y el resto son hombres. Casi todos son bastante jóvenes.
-Disculpe, señorita, pero no debería estar aquí –responde una de las mujeres. Tiene la piel bastante morena, y puede que tenga algunos años más que yo. Bien, al menos parece que alguien me entiende -. Estamos en una situación de emergencia y necesitamos sacar a todos los civiles de aquí. Ricardo, acompañe a la señorita a la salida.
Es mi única oportunidad.
-Puedo desactivarla –les informo con toda la serenidad de la que soy posible. Sé que todo el tiempo que estamos perdiendo con esta charla puede ser luego crucial -. He sido policía también.
-Pero ahora es una civil –contesta el tipo que tengo más cerca, un hombre bastante alto y que parece un armario empotrado -. El equipo de emergencias ya está en camino.
Niego en silencio varias veces.
-Saben tan bien como yo puede que cuando eso ocurra sea demasiado tarde…
-¡Quedan tres minutos, señor! –exclama la otra chica señalando la cuenta atrás. Me entra el pánico. Quedan sólo tres minutos. Joder… ¿a qué coño están esperando? El que parece ser el líder me mira. Traga saliva. Vamos…
-Adelante –me anima dejándome pasar.
No lo pienso. Me tiro de rodillas delante de la bomba y observo la posición de los cables. Veo por el rabillo del ojo que Barry y Carlos están allí también. Alguien me pone unos alicates en las manos. No sé quién es; estoy tan concentrada en la posición de los cables que no presto atención a lo demás. El cable amarillo se cruza con el rojo, y el azul está completamente solo. Eso me da una ligera pista. El azul es el último. Si hay algún tipo de conexión entre los cables, estos ralentizarán la cuenta. Vale… ahora la cuestión es saber cuál de los dos es el primero.
La cuenta atrás avanza hasta los dos minutos y quince segundos. Unas gotas de sudor empiezan a bajarme por el rostro. La tensión y la humedad no están contribuyendo precisamente a que mis nervios estén templados. El cable amarillo sigue la trayectoria hacia el interior, mientras que el rojo se detiene en el lateral. Observo que hay algo que conecta el cable con la bomba. Parece una cinta adhesiva… Aquí hay algo raro. Ese cable no está bien conectado.
-Es un señuelo –informo a todos los presentes poniéndome en pie. ¿Quién demonios pondría una bomba falsa? No tiene ningún sentido.
-¿Está completamente segura, señorita?
-El cable amarillo no está bien conectado –confirmo asintiendo lentamente -. Por lo tanto es imposible que la bomba denote. Es… como si alguien estuviera buscando distraer a las autoridades…
-¿Qué es eso de allí?
El policía señala hacia los ventanales que permiten ver por completo la pista de aterrizaje. Me quedo boquiabierta. Algunos se acercan a los cristales para poder ver mejor. Se está empezando a formar una gran columna de humo negra que se está haciendo cada vez mayor.
-¡Tienen que salir de aquí ahora mismo! –nos ordena el capitán a Barry, a Carlos y a mí -. ¡Vamos, muchachos! ¡No podemos permitir que esa cosa llegue aquí!
Y todo el equipo empieza a alejarse por el pasillo hasta perderse de vista. Nosotros nos quedamos allí sin poder apartar la mirada de la gran nube de humo negro que se está formando. Dios… espero que eso no sea un virus. Lo único que nos faltaba es que toda la ciudad se infectara. Ya sabemos que en la mansión Spencer hubo algunos científicos que contrajeron el virus inhalándolo… Quién sabe si esta vez planean hacer lo mismo.
Pero no cuadra en los planes de Umbrella hacer algo en público… ¿Tal vez han hecho negocios con algún terrorista desesperado por ganar algo de fama? Era lo único que nos hacía falta: echarnos más enemigos encima.
-Me temo que esta vez no podemos hacer más… -comenta Carlos apoyando una mano en el cristal, observando de forma ausente cómo una parte de la pista ya está cubierta de negro -. Deberíamos marcharnos antes de que esa cosa llegue aquí.
Asiento completamente resignada. Echo un último vistazo a la pista maldiciendo nuestra mala suerte. ¿Cuánto tiempo más vamos a tener que esperar para poder reunirnos con Chris?
Ha pasado algo más de una hora desde el incidente, y hemos decidido parar en un bar para intentar tranquilizarnos y ver si podemos conseguir más información sobre lo sucedido. Estando en República Dominicana la tentación de pedir alcohol es cada vez mayor. Pero me prometí a mí misma que si conseguía escapar de Raccoon City con vida, haría lo imposible por dejar ese mal hábito que me ha causado algún que otro problema.
Le doy un sorbo a mi Coca Cola observando distraídamente la televisión sin enterarme absolutamente de nada. Barry está muy callado desde que hemos llegado, y Carlos está realizando algunas llamadas para buscarnos alojamiento mientras esta situación se aclara. Desde mi posición puedo ver cómo la columna de humo negro se va acercando cada vez más a la ciudad. Espero que no sea tóxica, porque moriríamos todos al instante.
Me rasco el pelo nerviosa. ¿Es normal que estemos teniendo tantos contratiempos y tan mala suerte? Se supone que desde octubre ya deberíamos estar reunidos con Chris… y casi estamos en diciembre y aún no hemos cruzado el charco. Dios, esto es desesperante.
-Dime algo o te juro que me pego un tiro… -le digo a Barry intentando llamar su atención. Me mira unos instantes antes de volver a centrarse en su bebida. No es normal verle tan abatido; sólo recuerdo dos situaciones en las que lo ha pasado muy mal: cuando tuvo que traicionarnos en la mansión y cuando Polly recibió el disparo. Acerco mi taburete al suyo -. ¿Estás bien? Es raro que no hayas abierto tu piquito de oro desde que hemos salido del aeropuerto.
Me sonríe ligeramente y mueve con una pajita su Coca Cola. Suspira y me mira.
-Los problemas no paran de perseguirnos… -murmura volviendo a fijar su atención en el tubo -. La mansión, Umbrella, Raccoon City, Polly, ahora esto… No puedo soportarlo. ¿Merece la pena arriesgar nuestras vidas si tarde o temprano vamos a morir?
Me quedo boquiabierta. Espera, espera. ¿Barry, mi valiente Barry, está diciendo eso? Tardo mucho en reaccionar; la confesión me ha pillado absolutamente por sorpresa. Sé que mi amigo no es de los que tiran la toalla a la primera. Sé que lo estamos pasando mal, que hemos tenido que soportar cosas que la mayoría gente no aguantaría ni dos días… Pero ni mucho menos está en mi cabeza rendirme. Cada vez tengo más claro que es imperativo hacer algo antes de que la situación se vuelva más inestable.
-Barry, sabíamos que esto no iba a ser un camino de rosas… Acabar con Umbrella no va a ser algo que hagamos en dos días… -intento calmar a mi compañero de algún modo… aunque sé que ahora mismo es algo complicado -. Le prometí a Chris que lo seguiría allá adonde fuera, y no voy a parar hasta reunirme con él. No me he contagiado con el virus T por amor al arte…
-Ya… -responde Barry mirando mi hombro. Aunque ya me va doliendo menos, el picor sigue siendo molesto. Supongo que es el precio que tengo que pagar por haber intentado ayudar a una ciudad que ya estaba condenada a la destrucción -. Suerte que Carlos consiguió la vacuna a tiempo. ¿Dices que ese ser tenía unos látigos cargados de virus T?
-Sí… Fue una sensación bastante desagradable –le explico sintiendo un leve escalofrío. Aún recuerdo como si fuera ayer cómo estaba esperando al helicóptero de rescate y Némesis lo hizo en volar pedazos con su lanzacohetes antes de encargarse de mí. Me agarro el hombro distraídamente -. No sentía absolutamente nada, como si me hubieran arrebatado la habilidad de sentir y pensar… Creo que nunca he sentido tanto miedo en mi vida…
-¿Y vas a estar con eso… toda la vida?
Esta vez me toca a mí quedarme en silencio. Posiblemente sea la única persona en el mundo con el virus T en estado latente en su cuerpo. Si la vacuna no hubiera surtido efecto hace mucho que me tendría que haber transformado. La verdad es que me encantaría deshacerme de esa cosa; no quiero tener nada que me vincule con la corporación… aunque no creo que sea tan sencillo.
-No creo que sea posible… El virus está en mi sangre –le cuento viendo a lo lejos que Carlos está entrando por la puerta principal -. Desde luego que va a ser un problema. Mi puto problema.
-Bueno, chicos, ya lo tengo arreglado –comenta Carlos situándose junto al taburete de Barry -. He encontrado un hostal cerca de la playa que nos hace un precio muy razonable. Ahora es temporada baja, así que tenemos que aprovechar… ¿Han dicho algo ya del accidente?
-Mi nivel bilingüe de español no me da aún para entenderlo todo –ironizo antes de apurar los últimos sorbos de la Coca Cola. Carlos arquea una ceja sorprendido y mira a Barry, que niega en silencio.
-Esperad… -interviene Carlos levantando una mano y mirando ahora hacia la televisión.
-Tenemos últimas noticias desde el Aeropuerto Internacional de Santo Domingo, donde una columna de humo negra se está acercando peligrosamente a la ciudad. Nuestra enviada especial tiene más información… Adelante, Liris.
-Estamos en vivo a las puertas del Aeropuerto Internacional de Santo Domingo, que ha tenido que ser clausurado a eso de las doce de la mañana cuando, primero, la policía recibió una llamada por una alerta de bomba, y luego esos mismos agentes vieron cómo una gran nube de polvo negro se manifestaba en la pista de aterrizaje…
-¿Hay algún dato sobre los sospechosos?
-Hemos podido platicar un poco con uno de los guardias encargados, y nos ha confirmado que la bomba era una trampa, una distracción, que lo que verdaderamente querían era expandir esa masa negra. El grupo "Los Rebeldes" ha facilitado un escrito afirmando ser los causantes de este completo caos en el que están sumidos todos los ciudadanos… Ya sabemos que en los días previos han perpetrado otros altercados con algunos heridos. Desde la creación del nuevo gobierno la tensión es constante con este grupo… Los agentes aún no han podido capturar a ningún miembro de la banda hasta el momento…
-¿Y qué va a pasar con los pasajeros que ya tenían su ticket para volar?
-Las compañías se han reunido también para platicar, y han decidido que los clientes puedan viajar en cuanto las condiciones lo permitan conservando su mismo ticket o cambiándolo por algún otro destino cercano sin coste alguno.
-¿Y qué kilometraje se entiende como cercano?
-Las compañías no han especificado una cifra, pero sí han acordado que sea un trayecto no superior a las dos horas de vuelo.
-¿Se sabe cuándo van a volver a despegar los vuelos?
-Hasta que esa masa negra no desaparezca no parece posible que los aviones puedan salir y entrar a Santo Domingo…
-Gracias. Eso es todo cuanto podemos ofrecerles de la actualidad…
No me he enterado de absolutamente nada, pero parece que la situación no pinta nada bien. Espero que Carlos pueda aclararnos algo más, porque Barry y yo estamos en ascuas.
-¿Y bien? –se me adelanta Barry. Detecto en su tono cierta urgencia.
-Bueno… básicamente… Un grupo rebelde de aquí ha sido el causante de todos los problemas. Al parecer tienen problemas con el nuevo gobierno, y su forma de protestar es… haciendo el gamberro. Hasta que no desaparezca esa cosa del cielo no vamos a poder ir a ninguna parte –aprieto los puños con rabia. Joder… ¿Cuánto tiempo puede ser eso? -. Lo bueno es que nos permiten coger el mismo vuelo u otro que vaya cerca pero que no supere las dos horas de vuelo… No sé si me explico.
-Es decir, que si vemos que un vuelo sale antes que el nuestro y va cerca de París… ¿podemos cogerlo?
-Eso es lo que he entendido yo también… -asiente Carlos cruzándose de brazos -. En fin… está siendo un viaje muy movido, la verdad…
-Demasiado… -murmuro mirando al cielo y pidiendo clemencia.
¡Si es que todo no podía ser tan perfecto! ¿A seguir esperando? ¡Madre mía! Pero tranquilos, que este retraso va a dar mucho juego, ya lo veréis :D (mente pervertida modo on)
Xaori: Espero que tu vuelta a España haya sido buena... Aunque imagino que los primeros días te costaría horrores volver a adaptarte al horario y demás. Pero bueno, lo importante es que te lo habrás pasado muy bien en Japón :D Volviendo a la historia, creo que Chris aún no ha descartado el trío :o Veremos, veremos... Y lo del paquete era darle un toquecito humorístico al capítulo. Pobre repartidor... Chris se lo hubiera cargado. Y prometo que se va a poner muy interesante. Los dos próximos capítulos creo que te van a gustar :D
Stardust4: O'Brian le va a salvar el pelo a Chris, porque como ya has podido comprobar, hasta que Carlos, Barry y Jill lleguen van a pasar días, semanas... ¿Quién sabe? (Yo lo sé! pero shhhh). La reunión será tarde o temprano, y a nuestros chicos ahora les toca... disfrutar.
Klau Valo306: Me pareció bueno incluir ese modo de reclutamiento porque Capcom nunca nos contó cómo se conocieron O'Brian, Chris y Jill. Esto es sólo el comienzo. Cuando Carlos y Chris se encuentren habrá algo de tensión, pero creo que eso mejor lo dejaré para el próximo proyecto, para dejaros con ganas de más :D (qué mala soy jaja). Y de Rebecca... bueno, tarde o temprano aparecerá, pero creo que aún no es el momento.
Esto es todo por esta semana amigos. La próxima semana más y mejor :D Gracias a todos por vuestro apoyo, de verdad. Sin vosotros esto no sería posible.
