-¿NO TE IRAS?-
- ¿Qué cosas Sam? ¡Se mas especifico! - exigió, completamente asustado.
- Todas aquellas historias que alguna vez te contaron sobre vampiros, hombres lobo, fantasmas y brujas son reales Jen, mi familia las caza, yo las cazaba hasta que decidí alejarme de todo aquello y venir a Palo Alto a estudiar.
- ¿Qué diablos estás diciendo Sam? - pregunto con una sonrisa que no tenía nada de gracia en ella. - ¿Es esto alguna clase de broma? ¿Dean te dijo que esta era la mejor forma de alejarme? ¿Diciéndome estupideces?
- ¡No es ninguna estupidez Jensen! - grito - Mi hermano quería matarte nada más al verte, yo quería matarte la primera vez que te vi pensando que eras una de esas cosas, tu parecido con mi hermano es demasiado espeluznante, creí que era un demonio o un metamorfo. - soltó de tirón espantando a Jensen tanto por su tono de voz como por lo que escuchaba.
- ¿Querías matarme? ¿T-t-tu matas gente? No entiendo, demonios, metamorfos... - su mirada de completo terror, Sam quiso matarlo. Quiso matarlo.
- No mato gente Jen. - aclaro ante el horror de su novio. - Son cosas sobrenaturales, algunos pueden tomar forma humana y hay maneras de distinguirlos siempre nos aseguramos de que no sean personas inocentes antes de hacer algo así. Créeme Jen jamás te haría daño.
- No. - Jensen se alejo, intentando llegar a la puerta. - Estas diciendo tonterías, eres un chico grande Sam, no puedes ir por ahí diciendo estupideces como las que estas soltando, no quiero escuchar una palabra de ti, ni de tu hermano. Pensé que íbamos en serio con esto.
- No te estoy mintiendo Jen. - sollozo Sam sin poder contener las lagrimas por más tiempo. - Te amo Jensen por eso te cuento todo esto tienes derecho a saberlo.
- ¡Estas mintiendo de nuevo! ¡Diciendo estupideces como estas, sin decirme la verdad! ¿A qué crees que juegas Sam? Planeas asustarme con toda esa mierda que estas soltando. - sus manos apretaron los hombros de Sam zarandeándolo un poco, sintiendo el dolor de esa lagrimas en esos ojos tan hermosos, pero no podía hacer nada, Sam estaba loco.
- ¡No te miento! Por dios Jensen créeme. - suplico el castaño. En ese momento alguien golpeo la puerta como si quisiera tirarla.
Jensen se dirigió a ella como si fuera su vía de escape ante toda esa locura, pero al abrir la puerta se encontró con Dean y tras el Tom.
- "Genial, el nuevo dúo dinámico"- casi gruño en su mente. - Espero que estés feliz por toda la mierda que has metido en la cabeza de tu hermano. - le grito a Dean de frente.
- ¿De qué demonios estás hablando? - espeto el rubio pero se olvido de todo aquello al ver a su hermano llorando en el interior de la habitación, aparto a Jensen empujándolo de tal forma que se estrello contra la pared debido a la excesiva fuerza que empleo. Tom le ayudo a reponerse del golpe siendo apartado de un manotazo.
- ¿Qué demonios pasa Jensen?
Dean se acerco a Sam que negó con la cabeza, dándole a entender con su mirada exactamente lo que había pasado. Dean solo suspiro. Jensen por su parte miro a Tom enfadado.
- ¿El te dijo esto también? ¿¡Todo lo que me dijo a mi te lo dijo a ti!
- No te entiendo Jensen, ¿De qué hablas? - Tom se giro hacia Dean buscando una explicación pero este estaba concentrado en su hermano.
- ¡El dijo que..."caza cosas" como en cosas con forma humana, y alguna tontería de demonios! ¡Está loco por las cosas que tu novio le metió en la cabeza! - se giro hacia Sam que le miraba triste herido. -¿Por qué me mientes?
- No es mentir pedazo de idiota eso es lo que hacemos... lo que hago. - corrigió
El rubio escupía fuego por sus ojos verdes que ahora lucían mas amenazantes que nunca, pero ni aquello hizo retroceder a Jensen, estaba igual o más molesto que el hermano de su ex-novio.
- ¡Los dos están locos! - grito en su histeria. - Especialmente tú por ser su estúpido hermano mayor. - Eso le valió un puñetazo de Dean que le rompió el labio y lo hizo trastabillar, solo para ser sujetado por Tom.
- Sabía que todo esto es un error. - bufo molesto el cazador. - No te atrevas a decir nada sobre mi hermano pedazo de idiota.
- Jensen.- llamo Sam intentando acercarse pero el actor le detuvo con un gesto lleno de desdén evitando que se le acercara más.
- Vete. No quiero verte nunca más en mi vida. - dijo sus ojos mirándole con odio mientras temblaba en los brazos de Tom, cuya mirada era de suplica hacia el cazador mayor.
- Jen. - dijo con la voz rota y la cara cubierta por las lagrimas. Dean le tomo del brazo encaminándolo fuera de la habitación. Cuando pasaron junto a ellos Jensen se alejo lo más que pudo, Tom se quedo ahí esperando algún tipo de respuesta por parte de Dean.
- Lo siento. - fue lo que recibió.
- ¿Estás bien? - pregunto sin darle importancia a lo que paso. Dean solo le sonrió de forma triste y cansada, el actor en respuesta le acaricio el brazo antes de salir de la habitación. Solo para afrontar la mirada furiosa de su amigo.
- Tú también puedes irte. - gruño Jensen, dándose la vuelta a donde estaba el baño, su mano sujetando su barbilla.
- Jensen. ¿Qué demonios te pasa? - pregunto molesto por la actitud de su amigo, aun no alcanzaba a entender la magnitud de lo sucedido en esa habitación pero no creía que fuera algo tan malo. Tal vez solo eran alucinaciones del chico y si no lo fueran que más daba hasta ahora todo había estado bien.
- ¿¡Que crees que pasa conmigo! ¡Tú eres MI amigo, tú dímelo a mí! - grito, haciendo una mueca de dolor al sentir su labio sangrar mas. Se inclino sobre el agua que salía del lavamanos frotándose donde el estúpido Winchester le había golpeado.
Tom suspiro tratando de calmarse un poco para poder mantener una conversación medianamente normal con su amigo.
- Cálmate Jen y cuéntame que paso, ¿está bien?, ahora mismo no entiendo nada.
Jensen suspiro, dejándose resbalar por la pared del baño hasta el piso.
- Es Sam, me mintió, pensé que sería sincero conmigo que me lo diría todo. - su voz volvió a alterarse. - ¡Solo dijo tonterías!
Tom se acerco a Jensen y le puso una mano sobre el hombro sentándose a su lado para escuchar todo lo que tenía que decir antes de que se volviera loco.
En el exterior Dean introducía a un muy desconsolado Sam dentro del Impala.
- Vamos Sam deja de llorar, ese tipo no valía la pena.
Sam se dejo arrastrar por Dean, aun con la esperanza de que Jensen le llamara, le suplicara quedarse, no, ni siquiera tenía que suplicar, solo llamarle, decirle que no le importaba nada. Sam solo quería abrazarle por última vez, sentirse seguro en sus brazos como lo había hecho la primera vez. Acababa de perderlo, y todo porque le había contado su vida. Dean lo metió en el ascensor con un suave empujón, dejándole recostarse contra la pared. Sollozo y sintió lagrimas nuevas recorrer su rostro, se las limpio lo mas rápido que pudo, pero Dean podía verle fácilmente.
- No se suponía que seria así, pensé que me creería, pensé que se quedaría. - sollozo de nuevo apretando las puntas de su chaqueta entre sus manos.
El enfado de Dean era de proporciones mayúsculas al ver el estado en el que se encontraba su hermano, odio con toda su alma a Jensen por hacerle eso. Quería gritar, insultarlo de todas las maneras posibles que conocía pero con Sam frente a él no era la mejor idea en esos momentos. Ya después arreglaría cuantas con él, aunque aquello le trajera problemas con Sam.
- Es un idiota Sam no vale la pena que estés así por él.
- No Dean, no es su culpa. Jensen no es así, estas son cosas que no deberían decirse, debí esperar más tiempo. - con su mano volvió a limpiarse el rostro, solo para que las lagrimas volvieran solo segundos después. - No tenía que saber esto.
- ¿Entonces que ibas a hacer ocultárselo siempre? - pregunto tratando de calmar su furia al ver que su hermano aun protegía a ese hijo de puta.
- ¡Pude intentarlo! Ese era mi plan desde el principio, pero entonces.- un resoplido de frustración salió de sus labios. -Entonces tu apareciste, sino hubiese sido por ti Jensen nunca hubiese sospechado nada...
Dean desvió la mirada a algún punto en el ascensor ante la acusación de su hermano, de alguna forma tenia razón, de no ser por el nada de esto estaría pasando pero aun así no podía evitar que la irritación se apoderara de él.
- Entonces como siempre yo tengo la culpa de todo ¿no? - dijo con un dejo irónico.
- ¡Lo es! ¡Tú fuiste el que no quiso irse cuando vio a Jensen! Porque pensaste que me haría daño...y no me lo hubiese hecho si tú no te hubieses quedado, sino me hubieses convencido de que le dijera...soy el único infeliz aquí, yo y Jensen. No tú y el maldito bastardo de Tom. - escupió el nombre con odio. - Quien probablemente piense en Jensen mientras te folla.
- ¡Eso no es verdad! - grito de inmediato ante el reproche de su hermano. - No sabes de que hablas Sam. - dijo moderando un poco el tono de su voz pero dejando evidente su molestia. - Además que querías que hiciera todo en el me hacía pensar que podía estar cerca de ti para hacerte daño, ¡yo solo quería protegerte Sam, es lo único que hago desde que tengo memoria! No puedes culparme por eso.
- ¡No! No quiero escuchar esto de ti, tú protegiéndome cuando lo que hiciste solo me hirió más de lo que ninguna criatura lo ha hecho. Perdí Jensen, perdí todo lo que tenía por tu culpa. ¡Por supuesto que lo odiabas! ¡Creías que te reemplazaba con él!
- Maldita sea Sam, yo solo quería... - las palabras se atoraron en su garganta había comenzado a llorar y no supo en qué momento, lo único que sabía era que no podía hablar, el maldito llanto se lo impedía. - Lo siento. - susurro de manera casi inaudible.
Dean desvió su mirada de su hermano, sintiendo la culpa comenzar a carcomerle por dentro, justo cuando las puertas del maldito cajón se abrieron, Sam salió casi corriendo de allí, ni siquiera pensando en subirse en el Impala, iba a escapar de nuevo, de Dean, Jensen, de todo.
Sam corrió a través de los autos hasta la salida del lugar, estaba radiante afuera, a diferencia de la tormenta que parecía haber en su corazón, cruzo la calle para llegar al otro lado donde estaba un taxi estacionado, pero ni siquiera logro llegar con sus largas piernas a la mitad de la calle cuando una ruidosa corneta interrumpió su camino.
Ni siquiera tuvo tiempo de voltear a ver que era, no tuvo tiempo de nada.
Solo escucho gritos, femeninos en su mayoría, luego no escucho nada mas, solo el profundo y ruidoso silencio de la nada.
Dean no fue consciente de que su hermano se marcho hasta mucho tiempo después, estaba demasiado perdido entre la culpa y el remordimiento como para percatarse de ello. Para cuando pudo reaccionar Sam ya no estaba, había huido una vez más. Pero esta vez Dean no iba a permitir que se marchara de su lado y salió corriendo en su busca. Lo que encontró lo desmorono totalmente.
Allí estaba Sam, tirado en medio de un charco de sangre, podía ver a la gente acercándose al cuerpo de su hermanito menor. Grito, o eso piensa por que varias personas le vieron mientras corría hacia el cuerpo de Sam.
Cuando por fin llego al cuerpo de su hermano empujando a toda la gente que se encontraba a su alrededor, el olor a sangre y gasolina le golpeo de tal forma que le provocaron unas ganas de vomitar enormes. Pero esa sensación quedó de lado cuando noto que el cuerpo de su hermano no se movía en absoluto, nada, ni un solo reflejo, no respiraba. Las lágrimas corrieron por su rostro una vez más, su hermano estaba muerto y todo era su culpa. Si no lo hubiera incitado a decirle todo a Jensen, si no lo hubiera orillado a todo eso, ahora estaría vivo sonriendo o quizá llorando pero a fin de cuentas vivo. Estaba tan absorto en su dolor y en la culpa mientras acariciaba el cabello de su hermano con extremo cuidado temiendo romperlo hasta hacerlo pedazos que no escucho el sonido de una ambulancia acercarse.
En un momento todo se volvió tan confuso hasta que paso a la más absoluta oscuridad.
xxxxx
Tom estaba sentado en el pasillo de espera, su pie se movía frenéticamente en un tic nervioso, el golpeteo del tacón de sus zapatos enloqueciéndolo más de lo que estaba. Habían escuchado las ambulancias, él y Jensen, pero Jensen no había tenido la curiosidad de levantarse de la cama donde se había enterrado luego de su charla en el baño, pero el sí lo hizo, apenas su cabeza se asomo por el balcón pudo ver el cuerpo de Dean, la irreconocible chaqueta del cazador resaltando entre toda la gente, tendido en lo que parecía ser otro cuerpo, no lo entendió al principio, pero aun así se abalanzo sobre la puerta y se marcho escaleras abajo. Después de eso todo fue desesperación por saber que había pasado. Afortunadamente, por lo que le habían dicho los doctores, Dean solo se desmayo por el estrés de la situación, y le darían una camilla para descansar, la camilla que estaba en la habitación frente a Tom en ese momento.
Sus manos le temblaban demasiado como para marcarle a Jensen y no quería moverse del lado de ¿su novio?, porque sabía que este enloquecería en saber el estado de Sam, del cual ni los doctores estaban muy seguros.
La cabeza le dolía horrores y sus ojos le picaban, cuando intento abrirlos una luz blanca lo cegó haciéndolo cerrarlos nuevamente, poco a poco se comenzó a acostumbrar a la luz en un principio se encontró perdido todo era demasiado limpio y blanco, impregnado a un olor que reconoció al instante era un olor que odiaba, el olor a hospital. De pronto todos los recuerdos de lo sucedido se agolparon con fuerza en su mente en una sucesión de imágenes que le marearon, sangre, personas, luces y su hermano tendido en el suelo... muerto. Inmediatamente se levanto de donde se encontraba, lo hizo tan rápido que todo a su alrededor giro sin control estaba a punto de caer cuando un par de brazos le sostuvieron.
Cuando consiguió enfocar a su salvador no era otra más que Tom, quien le miraba preocupado.
- ¿Dean estas bien?, Dios me tenias tan preocupado.
- ¿Donde está Sam? - pregunto con voz ronca, sus ojos llenándose de lagrimas. - Por favor no me digas que el esta...
- Cálmate Dean ahora lo están operando, aun está vivo pero recibió demasiado daño en el accidente. - dijo en un tono sereno mientras sentaba al cazador en la camilla cargando casi todo su peso mientras este se aferraba a él con desespero en un vano intento de contener las lagrimas.
- Es mi culpa, nunca debí aparecerme aquí Tom...nunca debí quedarme. - escondió su cabeza en el cuello de Thomas aferrándose a los fuertes brazos que le rodeaban.
- No Dean no es tu culpa los accidentes pasan. - consoló dando un beso sobre su cabello. - Estará bien, los doctores dijeron que no tenía ningún órgano vital afectado solo que había perdido mucha sangre debido a una hemorragia severa. Pero ahora la están controlando confían en que todo saldría bien. - Tom sabia que todo ello era verdad pero aun no le decía toda la verdad Sam tenía una contusión en el cráneo y casi no tenia funciones cerebrales y ese era el verdadero problema, Sam podría no despertar otra vez.
- Tom estoy tan asustado...no quiero perder a Sam. - sollozo su cuerpo temblando en los brazos de Tom. - Debió pasarme a mí, se suponía que lo protegería, y ahora esta así por mi culpa. - Se aferro más al pecho del otro hombre. - Debo lucir patético así...pero no me dejes.
- No me iré Dean, no me iré. - susurro contra el cabello del rubio sin separarse de él.
Dean tembló una última vez antes de lograr calmar su llanto, limpiándose el rostro con la sabana y parte de la camisa de Tom. - Estoy cansado... - susurro acomodándose la ropa, listo para bajarse de la cama.
- Entonces descansa. - le detuvo Tom acostándolo en la cama suavemente. - Los doctores aun no terminan y por ahora es mejor que aproveches este tiempo para recuperarte para lo que viene. Yo te aviso apenas hayan terminado te lo prometo.
- No puedo quedarme aquí Tom. - su voz sonó mas cansada de lo que esperaba. - No puedo, y no puedo hacerte esto a ti...tú tienes que trabajar y eso...
- Dean son las ventajas de ser actor, ahora no tengo ningún proyecto y tengo mucho tiempo de sobra, ahora descansa por favor, lo necesitas yo estaré aquí.
Dean le miro con reproche y casi estuvo a punto de insultarlo, pero Tom le cayó con un beso suave hasta que lo dejo medio dormido.
- Gracias... - susurro antes de dormirse.
Jensen estaba empacando sus cosas, acomodando la ropa limpia y la que tenía que mandar a la tintorería, pronto tendría una fiesta para la cadena y necesitaba sus trajes limpios, además que necesitaba deshacerse de cosas que no hacían mas que dañarle, como una chaqueta de Sam y unos bóxers, una pequeña cadena que le había regalado, todo metido en una bolsa que luego lanzaría a la basura. Su celular sonó, con el típico tono de llamada que indicaba que era Tom quien hacia la llamada. Se acerco a él, pero en el último momento decidió volver a lo suyo e ignorarlo. No fue sino hasta la quinta llamada cuando decidió tomarlo.
- Estoy obviamente ocupado Tom. - dijo, intentando no darle a su amigo su tono resentido.
- Sam tuvo un accidente y está en coma. - soltó sin más, Tom estaba demasiado molesto por la actitud de Jensen que no reparo en decirle las cosas sin suavizarlas un poco.
Jensen dio un salto, su cuerpo tensándose de inmediato.
- ¿Qué? - pregunto, llevándose la mano a la frente. - ¿A qué te refieres con accidente? ¡Oh dios mío!
- Vaya después de todo si tienes sentimientos. - Dijo con desdén ante la reacción de su amigo pero ni así suavizo su tono.
-Tom...por favor. - pidió por clemencia de su casi perdido amigo, revolviendo la habitación para encontrar su suéter y colocárselo. - ¿Cual es el hospital? - pregunto, parándose en el medio de la habitación.
- Al final si te interesa. - Tom rio de forma seca evidenciando aun mas su molestia pero le dio la dirección sin más. - Pero te recomiendo que si quieres verlo vengas cuando yo te lo indique, si Dean te ve por aquí no voy a interceder por ti, ¿Quedo claro?
- ¿Eso significa que...? ¿Sabes qué? Tienes razón, no necesito preocuparme por ese mentiroso, y tú puedes quedarte con el tuyo. - Colgó el celular sin esperar respuesta solo para lanzarlo contra la pared, rompiendo en el proceso el vidrio del cuadro donde el celular impacto. - Estúpida vida... - casi grito, sosteniéndose del mueble se dejo caer al suelo, las lagrimas calientes comenzando a recorrer sus mejillas.
Tom colgó el teléfono un poco arrepentido después de todo lo que dijo, pero se repuso de inmediato esa idiota que le contesto el teléfono distaba mucho de ser Jensen, así que sin más guardo el teléfono y regreso al lado de Dean que ahora se encontraba en la habitación de Sam velando su sueño, después de las horas más angustiantes de su vida.
Cuando Dean abrió los ojos después de que lo obligara a dormir los doctores aun no habían terminado con Sam, pasaron al menos dos horas para que salieran y dieran informes sobre él, la reacción de Dean al enterarse del verdadero estado de su hermano podría calificarse como un desastre total, el tipo duro que era Dean se derrumbo ante sus ojos consumido por el dolor y la culpa. Entro a la habitación lo más silencioso que pudo para no molestar al cazador, cuando estuvo lo suficientemente cerca como para que este notara su presencia se animo a poner una mano sobre su hombro.
- ¿Estas mejor? - pregunto en voz baja.
Dean pego un salto al notar la mano de Tom en su hombro. Le miro un momento antes de tomarle la mano.
- Sí, estoy mejor. - respondió, aunque sabía que mentía.
Tom le miro leyendo entre líneas, sabía que estaba destrozado pero no lo haría admitirlo, solo conseguiría hacerle más daño así que decidió preguntar otra cosa a pesar de que sabía que no era el mejor momento.
- ¿Es cierto Dean? - esperando que el cazador le entendiera como él lo hacía con él.
Dean frunció el ceño y bajo la vista. - ¿Me dejaras si te digo?, porque no planeo correr detrás de ti... - dijo con una débil sonrisa que no llego a los ojos de Tom.
- De haberlo querido no estaría aquí después de todo lo que dijo Jensen, sobre todo por como lo dijo. - dijo suavemente acariciando el cuello del cazador en un intento de infundirle seguridad.
- Es verdad, Sam y yo tuvimos una dura infancia. - suspiro Dean. - Después de la muerte de nuestra madre, nuestro padre se empeño en buscar a su asesino...luego Sam se fue, huyendo lejos de nosotros aquí. Debí dejarlo solo.
- No te culpes Dean, por favor ya te dije que fue un accidente y en todo caso la culpa no es del todo tuya.
- Lo es. - susurro. - ¿Así que me crees? - pregunto mirándole a los ojos. - ¿Crees en los monstruos y demonios?
- Jamás he tenido una experiencia de ese tipo Dean y sinceramente cuesta creerlo, no es algo fácil de aceptar. - dijo sosteniendo la mirada al cazador. - Pero... quiero estar contigo.
- ¿Quieres estar conmigo así sea un asesino? - sonrió, recostándose mejo en la cama. - Porque eso es lo que soy, un asesino.
- ¿Matas personas? - pregunto con suavidad ocultando su temor.
- Demonios poseen personas, y algunas veces no podemos salvar al humano cuando sacamos el demonio. - murmuro de manera que solo Tom pudiera escucharle.
Tom tardo en contestar como si dudara entre responder o salir corriendo. El silencio estaba volviendo loco al cazador sobre todo porque la cara del actor no mostraba expresión alguna.
- Sonara mal si te digo que no me importa.
Dean suspiro, con el corazón en la boca.
- Por supuesto que no. No lo hará. - alzo una de sus manos para acariciar la mejilla de Tom, obligándolo a inclinarse contra él.
Tom cedió ante la caricia inclinándose hasta besar los labios del cazador en una leve caricia. Temía romper el momento pero debía decirle lo sucedido con Jensen. Cuando el beso termino el cuerpo le temblaba, aun no podía creer todo lo que Dean le hacía sentir con tan solo un toque de su mano o sus labios por mas inocente que fuera el gesto, aunque con Dean ninguna caricia era inocente. Cuando estuvo seguro que su voz no le traicionaría hablo.
- Dean, le dije Jensen lo que paso. - soltó casi con miedo pero se mantuvo a su lado.
El agarre de Dean en su cabello se tenso, alejándose de él y mirando a otro lado. No dejaría que la rabia le controlara, no cuando Sammy se había molestado tanto con él, sabía que Jensen tenía derecho a saber, por más ex novio o lo que sea de su hermano.
- ¿Que dijo?
Tom negó con la cabeza, no creyó prudente decirle la reacción de Jensen pero el gesto fue más que suficiente para que el cazador lo entendiera a la perfección.
- No le digas a Sam de esto. - dijo, con una amenaza implícita en su voz. - No quiero que sepa cuan mierda era ese cabrón de Ackles.
- No lo hare, no te preocupes. - concedió Thomas. - ¿Quieres comer algo?, te ves mal. - pregunto para aliviar un poco la tensión en el cazador.
- Si, me gustaría. Esta comida de hospital me está matando, necesito algo más grasoso. - sonrió haciendo el ademan de levantarse de la cama, por fin en horas.
Tom sonrió triunfante, en los dos días siguientes al accidente Dean no se había separado de Sam ni para comer, el cazador sobrevivo esos días a base del café asqueroso de la maquina del hospital y uno que otro platillo insípido que robaba de la bandeja de algún paciente.
- Quiero hamburguesa, y una buena cerveza. ¿Donde deje mi cartera? - pregunto, dándose cuenta de que aun tenia puesta la camisa de Tom puesta y unos pantalones del hospital.
- La tengo yo genio, me la diste cuando la enfermera hizo el favor de llevar tu ropa a lavar, además yo invito. - dijo tendiéndole la mano a Dean como si este fuera la chica.
Dean le miro un momento antes de negar con la cabeza.
- No me hables. - gruño mientras se cambiaba a su ropa de nuevo, rápidamente por el frio que hacía en la habitación.
Tom rio por lo bajo ante la reacción de Dean, el cazador era de lo mas adorable cuando se ponía en plan macho. Pero en un intento de llamar su atención hizo un puchero con la mirada más triste que pudo hacer. Dean no pudo evitar reír ante lo infantil del gesto al levantar la vista una vez que se puso los vaqueros.
- No voy andar por ahí contigo tomado de la mano. - se rio, su mano apretando el antebrazo de Tom. - Tu eres la mujer en esta relación, definitivamente no soy yo.
- Entonces tengo derecho a que mi novio me lleve de la mano a donde yo quiera. - el gesto de Tom no cambio en absoluto ante la frase.
- Tom. - Dean suspiro. - Bien pero si alguien nos ve no lo haremos de nuevo. - advirtió, tomando la mano de Tom que era casi como la de Sam.
- Como tú digas. - dijo con una sonrisa triunfal.
Después de un momento Tom reparo en que era la primera vez que decía la palabra novio para definir lo que Dean era para él y lo mejor del caso es que este no lo negó en ningún momento. Ese hecho hizo que su corazón se hinchara de felicidad.
Dean ni siquiera lo noto, suponía que era algo "normal", luego de todo lo que habían pasado estos días. Salieron de la habitación, Dean no pudiendo evitar mirar el pasillo por donde se suponía se encontraba Sam durmiendo, le dolía dejarlo solo, pero no podía dejarse morir por cuidarlo todo el tiempo
Continuara…
