La cuota obligatoria aquí es por lo menos una sonrisa. En caso de no lograrse favor de retirarse.
Los personajes pertenecen a la hermosa Meyer y la historia es mía. Por favor eviten el plagio y publicaciones sin mi permiso Gracias. :)
Capítulo beteado por: Isa Mella Romo (Beta FFAD)
DEFINICIONES:
*Siri: Es una aplicación asistente personal para iOS. La aplicación utiliza procesamiento del lenguaje natural para responder preguntas, hacer recomendaciones y realizar acciones mediante la delegación de las solicitudes a un conjunto de servicios web que va en aumento.
*Gollum: El monito del señor de los aniños que dice "mi precioso" XD
*Coito:Es la cópula o unión sexual entre dos individuos
Capítulo 10:
—¡Vamos Jasper! ¿Solo inténtelo? —. Todos en la playa (incluyendo a Edward, Bella, Emmett y Rosalie) miraban divertidos a Jasper en brazos de Alice al negarse a estar completamente en el agua, a pesar de que si él se separaba de ella, le llegaba un poco más abajo de la mitad del pecho.
—¡No, No, No! ¡Edward! ¡Emmett! ¡Ayuda! ¡¿Qué aquí nadie vio la película de tiburón?!
—Jasper, no seas ridículo. Sabes perfectamente que es muy poco probable que aparezca un tiburón, de hecho casi imposible. Pero dado el caso de que suscitase la remota posibilidad de que sufrieras un ataque de tiburón, las estadísticas indican que tu índice de probabilidad de sobrevivir es mucho mayor a que no lo hagas. Casi un 100% de los ataques de los tiburones se deben a que confunden a los humanos con sus presas naturales. No te comería, solo te daría un mordisco y te soltaría. Los seres humanos tenemos demasiados huesos para su gusto, prefieren mucha más grasa —le dijo Edward cuando llegó tomado de la mano de su novia hasta donde se encontraba su amigo dentro del mar.
—¡Gracias señor sabelotodo! ¡Es bueno saber que no moriría pero sí me quedaría cojo! —Jasper gritó aún aferrado al cuello de Alice—. ¡Que quede claro que esto no está elevado al cuadrado!
Edward simplemente rodó sus ojos ante la imagen de su amigo aferrado a su novia Alice que en ese momento lo sostenía, siendo que ella apenas llegaba a la mitad de su pecho cuando los dos se encontraban de pie.
—Como quieras Jasper… ¿Y tú, Emmett? ¿No piensas entrar al agua? —le dijo en voz alta hasta donde se encontraba sentado fuera de la cueva.
—A ver si tú tienes suerte, yo llevo intentando pararlo de su lugar desde hace rato —habló Rosalie frustrada.
—Emmm… no, yo… yo mejor que quedo aquí —dijo Emmett apurado. ¡Estaban locos si creían que él se iba a meter al agua! Meterse significaba quitarse la playera y estaba seguro de que no lo haría enfrente de Rosalie. Jasper estaba muy lejos de ser atlético, pero al menos era delgado y Edward —gracias al esgrima— también lo era, pero de cierta forma más atlético que Jasper e incluso se divisaba una ligera forma de "V" en la parte baja de su abdomen.
—¡Ah no! ¡Ahora tú también te metes, Emmett! ¡Si Edward y yo sufrimos, tú igual! —Jasper se quejó.
—Sí. Vamos Emmett, tú no le temes al agua. No veo por qué no meterte al mar —dijo Edward, mordiéndose la lengua para no decirle al menos diez razones por las que no se debería de meter.
—Yo… ¡Yo me tengo que quedar a cuidar las cosas! —se auto felicitó por haber encontrado tan buena excusa—. Trajimos demasiadas cosas de valor con nosotros, no las puedo dejar solas. ¿A caso quieres que te roben tu Mac, Jasper? ¿O tu amado teléfono celular, Edward?
—¡NO! —gritaron al mismo tiempo Jasper y Edward. Nunca nadie había osado decir algo tan horroroso; ¿Jasper sin su Mac? ¿Edward sin su iPhone? ¡Ni Dios lo mande!
—¡Eres increíble Jasper Withlock! —Alice dijo molesta, poniendo sus manos a cada lado de su cintura aún en el agua. Jasper, a la sola mención de su amada laptop desprotegida, venció sus miedos y se soltó de los brazos de Alice para llegar hasta la orilla, a base de torpes y desesperadas brazadas y patadas—. Si te atreves a dejarme por una computadora, yo te dejaré sin puerto en donde instalar tu USB —le dijo con actitud Alice a Jasper que, al pensamiento, perdió el color de su cara. ¡No! ¡Todo menos eso! Recién había descubierto lo bueno que era tener un puerto en donde instalar su USB y no estaba dispuesto a perderlo tan pronto. Respirando resignado y con cabeza gacha regresó a la antihigiénica agua llena de fluidos humanos.
—¿Puerto? ¿USB? —dijo en voz baja Edward sin entender. A menos que…
Oh.
Oh.
¡Oh!
Ok, debía deshacerse de la horrorosa imagen mental que eso le trajo.
—¿A dónde se supone que vas tú también? —preguntó Bella con una ceja alzada cuando Edward se soltó de su mano y nadó hasta estar también fuera del agua.
—Yo… —Edward dijo rascándose la parte trasera de su cuello y parando a la mitad del camino.
—Tú tampoco me vas a dejar por un teléfono, ¿verdad Edward? —Bella puso su carita de cachorrito. ¡¿Por un teléfono?! ¡El iPhone no es un teléfono! ¡Es el teléfono! Pensó Edward.
—Be-Bella yo… Es solo que… —se detuvo cuando vio como la carita de cachorrito de Bella era remplazada por una en donde comenzaba a entrecerrar sus ojos.
—¿Tú qué, Edward?
—Es que…
—Muy bien, ve con tu teléfono y déjame a mí y a mis Bellas solas —hizo un gesto hacia su pecho—, Bellas no que tocarás en un muuuy, pero muuuy largo tiempo si me dejas sola por un teléfono celular —terminó, cruzando su manos sobre su pecho para hacer más énfasis en sus palabras.
¿Quién osó llamarlas el sexo débil? Se interrogó Edward. Con expresión agónica miró hacia la cueva en donde se encontraba aquel que había sido su único amor durante tanto tiempo y a Siri*, que era la única "chica" con la que antes se sentía cómodo hablando, pero más importante: a sus hermosas, cremosas, redondas, deliciosas y preciosas Bellas.
—Pero hoy en la noche son mías —dijo en cuanto llegó de nuevo a su lado y dejó un casto beso en sus labios, a lo que Bella solo respondió con una carcajada y asentimiento de cabeza.
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—Vaya, en serio no pudieron pararte de ahí —le dijo Jasper a Emmett que ya comenzaba a resacarse el cuerpo en donde poco a poco se comenzaban a notar las ronchas producto de sus alergias.
—Tú sabes bien por qué, Jasper —le dijo con voz baja y haciendo un gesto con su cabeza hacia donde se habían ido Rosalie, Bella y Alice para ir al baño. Jasper, al comprender a lo que se refería su amigo, tuvo el detalle de simplemente guardar silencio.
—¿Qué tienes, Edward? —preguntó de pronto Jasper hacia su amigo, que se encontraba de un furioso rojo y con sus puños a cada lado de su cuerpo. Jasper dirigió su vista hacia donde su amigo miraba al no obtener respuesta.
—¡Mira! ¡¿Ése no es el chico al que tú le das asesorías?! ¡No sabía que era amigo de Bella!
—No lo es. O al menos eso es lo que le dije —habló entre dientes antes de comenzar a caminar dejando a sus dos amigos mirándose confundidos entre sí.
—Mike, en serio gracias por el ofrecimiento, pero ya te dije que vengo acompañada —Bella estaba comenzando a molestarse en serio al ver que Mike no entendía sus indirectas al igual que en la universidad. Ésta era otra de las muchas razones por las que seguía virgen. Al ser bonita y popular la única clase de chico que siempre atraía era del tipo de pedante-playboy-mister-popularidad-cabeza-hueca Mike Newton.
—Vamos Bells, solo es una ida al cine. Ahora están pasando la película de los vampiros y estoy seguro de que a las chicas como tú les encantan esa clase de películas —le dijo en tono "seductor".
—Dije que no. Desde la vez pasada te dije que esto de las invitaciones tenía que parar porque ahora tengo novio.
—¿Y quién puede ser tu novio? No tienes que mentir Bella, yo sé que eres tímida y por eso no aceptas mis invitaciones —le dijo mirándola a los "ojos" que tenía en la parte alta de su torso.
Ahora Edward sí estaba molesto. Si de por sí le desagradó el solo verlo hablando con su Bella, ahora estaba lívido. ¡Estaba mirando a sus preciosos! "¡Míos!" gritó su Gollum interior.
—Yo soy su novio, Newton —. Mike abrió desmesuradamente sus ojos al ver llegar a Edward ponerse a un lado de Bella y tomarla por la cintura. ¿En serio? ¿Cullen? ¿Él era el novio de Bella? Y lo que más le sorprendió fue escucharlo hablar en el tono que lo hizo. Si algo caracterizaba a Edward-Cuatro-Ojos-Cullen era su silencio y poco carácter, en lo que enfrentar a los demás se refería.
De pronto se escuchó una carcajada colectiva por parte de Mike, Riley y Tyler que también eran parte del equipo americano y que en ese momento se encontraban con Mike en la playa.
—¡Qué buen chiste, Cullen! ¡Tú! ¡¿Novio de Isabella Swan?! —dijo Mike entre carcajada—. ¡En serio hombre! ¡¿Por qué no mejor cuentas uno más realista?!
—¡Ya lo sé! ¡Edward-Empollón-Cullen novio de Trasero-hermoso-Swan! —fue el turno de Riley para burlarse, haciendo más fuerte las risas de sus dos amigos.
—No sabía que además de cerebro tenías sentido del humor, Cullen —Tyler alimentó la burla.
Para estas alturas Bella estaba que reventaba de rabia, y más al ver la expresión neutra de su novio. Cuando dio un paso al frente para darle su merecido a ese trío de papanatas, sintió como la mano de Edward la detenía y hacía un gesto con su mano para calmarla.
—¿Graciosísimo no? —habló por fin Edward en un tono que rayaba lo sarcástico.
—No tienes una idea de cuánto, Cullen —le contestó Mike, teniendo que limpiar una lágrima de la comisura de su ojo por lo fuerte de su carcajada anterior. Riley y Tyler solo asintieron, secundando a su amigo.
—Casi tan gracioso como el hecho de que manejo los exámenes del señor Molina. ¿Tu mejor materia si no me equivoco, Riley? —su rostro no perdió la expresión neutra, pero en su voz ahora sí era claramente notable la entonación sarcástica ante sus últimas palabras. Casi como por arte de magia la risa desapareció por parte de Riley—. ¡Oh y es aun más gracioso que yo les dé a los tres laboratorio de química! —ahora la diversión desapareció en los tres—. ¿¡Pero sabes que es lo más, pero más gracioso de todo esto Newton!? —Mike tragó audiblemente al saber justamente hacia dónde se dirigía—. ¡Que de mí prácticamente depende tu calificación en cálculo diferencial y de mi influencia sobre la Señora Schmidt! Que da la casualidad que es la materia que necesitas aprobar si no quieres ser expulsado de la universidad. ¡Pero na! En realidad creo que lo más gracioso será cuando le tenga que decir al Señor Newton, que tanto me estima y me ha apagado por tus asesorías, que su hijo reprobó gracias a su falta de cooperación y entusiasmo por aprender. Cosa que de hecho no es mentira, ya que tu rendimiento ha sido por lo demás mediocre.
Edward, satisfecho al ver el rostro atónito de Riley y Tyler y el pálido de Newton, se dio por bien servido y estuvo a punto de voltearse para retirarse de ahí con una también muy sorprendida Bella.
—Una cosa más, Newton —paró cuando se iba a girar—. Mantente alejado de mi novia —habló sencilla pero firmemente, al mismo tiempo que acomodaba sus lentes sobre el puente de su nariz—. Y ¡oh! Si creen que el hermoso trasero de mi novia es su mejor atributo, es porque no han sentido éstos —descaradamente levantó una de sus manos y la llevó al pecho izquierdo de Bella donde dio un ligero apretón. Ahora sí completamente satisfecho al ver a los tres con la mandíbula practicante en el suelo, tomó a Bella por la cintura y se giró.
—¡Eso fue asombros Edward! —le dijo Bella emocionada, dándole un rápido pero sonoro beso en los labios que alcanzaron a presenciar el trío, que ahora se sentía en una dimensión desconocida.
—Te dije que la gente tiende a subestimar el poder de la inteligencia —le dijo sonriendo y levantando solamente una comisura de sus labios.
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—Bella yo-yo... Bueno ¿tú-tú no quieres… —Edward apretó con fuerza el volante hasta que sus nudillos se pusieron blancos de lo fuerte de su agarre.
—Yo no quiero, ¿qué? —preguntó Bella curiosa y girando su cabeza a pesar de que él no la podía mirar por estar atento al camino, que ahora ya estaba oscuro al ser las 8:00 p.m.
—Bu-Bueno, yo estaba pensando que-que como Alice se va a quedar con Jasper y-y Rosalie dijo que saldría a tomar un café con Emmett, pensé que ta-tal vez… Si no quieres no, pero si quieres po-podrías venir conmigo a mi a-apartamento. Mi hermano está fuera de la ciudad y lo tendríamos pa-para no-nosotros so-solos. No estoy i-insinuando que va-vamos a hacer a-algo. Aunque si quieres no tengo problema, pero si no solo podríamos ver algunas películas o… Olvídalo, es una mala idea.
—Sí quiero —. Y el estómago de Bella se llenó de mariposas de anticipación al recordar las palabras de Edward. "Pero hoy en la noche son mías".
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—¡Wow! ¿En serio éste es tu departamento? Es como dos veces el de Alice y mío —dijo Bella en cuanto Edward encendió la luz, dejando ver un espacioso departamento de estilo minimalista.
—Mío y de mi hermano —dijo quitándole importancia. Bella realmente se dijo a sí misma que no debería estar tan sorprendida después de haber visto la casa-mansión de los Cullen.
Después de eso se instaló un más que incómodo y extraño silencio entre los dos, que se quedaron en la entrada del departamento sin realmente saber qué hacer ahora.
—¿Quieres que te dé un recorrido por el departamento? —dijo Edward rompiendo el silencio algo embarazoso y mirando sus zapatos. ¿En que estaba pensando al traer a Bella a su departamento? Claro que tenía ganas de recordarle la promesa de antes, pero se sentía estúpido y sin derecho de hacerlo—. O también podría… —Edward no pudo continuar porque los eufóricos labios de Bella se estrellaron contra los de él y como era costumbre sus brazos se engancharon a su cuello y sus dedos a su alborotado cabello.
—¿Qué te parece si mejor me enseñas tu habitación? Recuerdo que te prometí algo esta tarde —le dijo Bella con respiración entrecortada en su oído cuando tuvieron que romper el beso por el molesto aire. Para satisfacción de Bella, Edward no protestó, en lugar de eso llevó de nuevo sus labios a los suyos y comenzó a llevarla a ciegas por el pasillo hasta que dieron con una puerta que él abrió torpemente al tratar de no romper el beso.
¡Rayos! ¡¿Cómo lo pudo olvidar?!
—¿Qué pasa? —preguntó preocupada cuando al apenas dar un paso en el cuarto, Edward se tensó y paró abruptamente el beso. Mil preguntas se instalaron en su cabeza: ¿Qué había hecho mal? ¿Había asustado a Edward? ¿Por qué si ya era mucho más seguro con ella, ahora paraba igual que al principio que se conocieron?
—¿Podríamos ir a seguir esto a otro lado? —le preguntó avergonzado y pateándose mentalmente por haber encendido la luz cuando entraron.
—¿Qué? ¿Por qué? —habló Bella un poco más tranquila al ver que no era que quisiera parar, sino más bien que quería cambiar de escenario. Hasta que… ¡Oh! Abrió sus ojos desmesuradamente cuando se fijó bien en el cuarto y se dio cuenta de que sería el sueño greek de un cualquiera.
Múltiples posters de "La Guerra de las Galaxias" adornaban las paredes junto con posters científicos, incluyendo la tabla periódica en su puerta. Un estante que se encontraba encima de lo que parecía ser su escritorio de trabajo, estaba lleno de cajas que contenían figuras de acción de Darth Vader y otros personajes de la saga. En la otra esquina de la habitación se encontraba toda una estación de video juegos. Sip, un greek o un niño de trece años sería feliz ahí.
—Lo sé. No es lo más sexy del mundo, ¿no? —el corazón de Bella se contrajo al ver la cara de total vergüenza y angustia de su novio—. Si quieres te puedo llevar a tu casa… ¿Qué haces? —le preguntó a Bella cuando la vio que se posicionaba en medio de su colcha con símbolos matemáticos.
—Tú y yo estábamos en medio de algo —le dijo con una sonrisa pícara y quitándose su playera durante el proceso. Edward, aliviado de que al parecer no le importara la apariencia de su cuarto, se apresuró a acompañarla en su cama, sintiendo como sus manos picaban al verla con ese sostén de encaje color negro.
En serio cómo le gustaban esas dos protuberancias.
Edward en cuanto se reunió con ella, salió a la búsqueda de sus labios. Bella lo empujó ligeramente para posicionarse a horcajadas sobre él. Edward al verla encima de él casi le pareció una aparición con su abundante y hermoso cabello largo color castaño cayendo por toda su espalda, que ahora se encontraba salvajemente despeinado gracias a los besos.
—¿Puedo? —preguntó Bella mordiendo su labio y haciendo un gesto hacia su playera. Edward no respondió, pero aún demasiado pendiente del pecho de ella, dejó el suyo al descubierto al sacarse él mismo su playera. Bella sonrió satisfecha al ver tan cooperativo a su novio.
—¿Yo-yo pu-puedo? —ahora él hizo un gesto con sus manos, dando a entender que quería tocar los pechos de ella.
—No tienes que preguntar. Además habíamos acordado de que esta noche eran tuyos —Bella con una sonrisa pícara, aunque por dentro también un poco nerviosa, llevó las manos de Edward hasta posicionarlas sobre cada uno de sus pechos. Los ojos verde bosque de Edward casi perdieron su color al tornarse prácticamente oscuros, y con voz casi de adoración mientras comenzaba a dar un suave masaje sobre los pechos de Bella, habló:
—Eres tan hermosa… Y no tienes una idea de lo que me gustan estos dos —levantó su torso para quedar sentado con Bella sobre sus piernas, quitando sus manos y enterrando su rostro en medio de donde antes se encontraban sus manos.
—Creo que ya me había dado cuenta antes de que te gustaban —le dijo Bella con un poco de diversión mientras acariciaba sus cabellos y cerraba sus ojos por lo increíble de la sensación de Edward, ahora dando pequeños besos mariposa en las zonas expuestas por la tela del sostén—. Si quieres retirarlo, hazlo —le dijo aún con los ojos cerrados al notar que las manos de Edward jugaban desde hace rato con el broche del sostén. La mirada de Edward rápidamente buscó la suya y en ella había miedo, curiosidad, pero sobre todo emoción.
—¿E-En serio pu-pu-puedo?
—Claro que puedes —dejó un beso en su labios—. Es normal, yo soy tu novia y tú eres mi novio. Los novios hacen esa clase de cosas. A-además como en algún momento vamos a tener sexo, esto no tendría por qué ser nada fuera del otro mundo —. En el mundo existen diferentes intensidades de rojo, y después existe el color rojo que alcanzó Isabella Swan después de decir eso.
—¿Tú-tú y y-yo vamos a te-tener co-coito*? —Edward se dio un golpe en la frente mentalmente ante su pregunta. Era obvio que en algún momento el acto del coito iba a tener que hacerse presente entre ellos dos, aun más si tenía en cuenta de la clase de relación en la que le prometió intentar meterse a Bella. El sexo era fundamental en esa clase de relaciones y Edward sabía que el coito era inevitable —no que aborreciera la idea, tenía que ser sincero—, pero era un tema del que se era consiente, mas nunca se había hablado abiertamente entre ellos.
—Pues… ¿Sí? —preguntó más que contestar.
—Oh… ¿Pero tú quieres? ¿Cuándo sería? ¿En dónde?
—Que te parce si mejor lo dejamos fluir —le dijo Bella regresando a sus labios—. Que sea algo espontaneo.
Esta vez terminó desabrochando ella misma su sostén. Los bellos de la nuca de Edward se erizaron y su boca soltó un bajo gemido al sentir la piel desnuda de Bella chocar contra la suya; sin barreras. Las manos tímidas y algo temblorosas del cobrizo comenzaron a acariciar la espalda de la castaña y de ahí pasó sus manos a sus costados con cariño y a la vez con la poca sensualidad que le proporcionaba su poca experiencia.
—¿Qué pasa? —preguntó Bella con voz entrecortada y ojos entrecerrados cuando él, al estar a punto de tocar sus senos, se retiró un poco. Edward levantó su dedo índice en señal de pedir un momento y comenzó a rebuscar entre sus bolsillos. Una vez que encontró su inhalador tomó una fuerte calada al mismo tiempo que se permitía ver por primera vez el torso desnudo de Bella. La visión de esos blancos montes coronados por dos piedrecillas color rosa lo hicieron gemir vergonzosamente y lo obligaron a toma otra calada.
—E-eres he-hermosa —llevó su nerviosa mano hacia su rostro y acarició su mejilla con adoración—. Nu-nunca había vi-visto a un se-ser ta-tan hermoso co-co-como tú —se inclinó para tomar los labios de Bella en un beso suave. Cuando se separó de ella comenzó a deslizar su mano suavemente por su rostro, pasando por su cuello hasta llegar a ocupar completamente con la palma de su mano un pecho desnudo. A Bella se le hubieran llenado los ojos de lágrimas por la adoración y cariño con la que la tocaba y hablaba, si no fuera porque esa caricia que él le proporcionaba se sentía tan bien hasta el punto de hacerla tirar su cabeza hacia atrás y cerrar sus ojos. Edward tomó confianza al ver la reacción de cuerpo de Bella con sus caricias y recordando lo de "dejar que fluya" y "que sea espontaneo", comenzó un camino de besos húmedos que inició en los labios, después en su mandíbula, cuello, clavícula, hasta que por fin capturó unos de los pequeños botoncitos color rosa.
—Edward… —dejó salir su nombre en medio de un suspiro-gemido. Una corriente eléctrica recorrió la columna de Edward al escuchar salir así su nombre de los labios de su Bella. Las hormonas reprimidas durante veintitrés años en Edward tomaron control de su cuerpo, y de manera suave pero decidida giró a Bella hasta quedar en medio de sus piernas. Los dos gimieron al unísono en el momento que la dureza de Edward chocó contra el centro de Bella.
—Yo… yo necesito algo, Bella —le dijo Edward entre jadeos y besos—. Mi cuerpo y necesidades fisiológicas me piden una cosa —llevó sus manos hacia el botón de los jeans de Bella y comenzó a desabotonarlos mientras comenzaba un vaivén inconsciente sobre de ella—. Pero mi cabeza y lógica dicen otra —retiró sus manos de sus jeans cuando comenzó a bajarlos.
—Deja de pensar, deja de ser lógico por cinco minutos, no hagas lo más "lógico" o "inteligente" —Bella tomó sus manos y las posicionó de nuevo en sus jeans, invitándolo a que continuara—. Solo… Solo deja que fluya… —Edward hizo caso de su petición y sacó por completo sus pantalones.
—¡Santo Vader Señor de todo lo oscuro! —exclamó-gimió cuando vio las pequeñas braguitas color negro en contraste de su blanca piel—. No-No comprendo cómo alguien puede ser tan ge-genéticamente perfecta como tú —suspiró, viendo su oscuro cabello esparcido por las sabanas y su níveo cuerpo, siendo cubierto solo por esas pequeñas braguitas. Bajó su cuerpo hasta que su pecho estuviera completamente pegado al de ella y la besó con fuerza—. Si no me matan mi asma o alergias, seguro lo harás tú —dijo entre besos, ocasionando la risa de Bella que siguió besándolo con gusto. Bella llevó sus manos hasta los pantalones de Edward y comenzó a deshacerlos en medio del agónico y placentero vaivén que habían vuelto a iniciar las caderas de Edward contra las suyas. Justo cuando estaba a punto de comenzar a bajas sus pantalones…
—¡Edward Anthony Frederick Cullen! —. Edward saltó en su lugar al escuchar la voz de Esme resonar escandalizada en el cuarto.
—¡¿Mamá?! —dijo queriéndose levantar de la cama, pero Bella se lo impidió al abrazarse con más fuerza a él.
—Ni se te ocurra levantarte, a menos que quieras que tu mama y tu papá me vean medio desnuda —Bella habló desde el hueco de su cuello. Edward, confundido, comenzó a buscar desde su posición la figura de su padre que no había notado antes, pero ahora la pudo encontrar detrás de Esme con una expresión orgullosa en su rostro y sus ya acostumbrados pulgares en alto.
—No me "mamá" a mí, jovencito —le dijo poniendo una mano en su cadera y levantando el dedo índice de su mano libre.
—Vamos Esme, dejemos a los muchachos solos. ¿Qué no ves que están ocupados? —Carlisle tomó de los hombros a su esposa en un intento de retirarla del marco de la puerta de su NO gay hijo para que pudiera continuar con sus asuntos.
—¿¡Cómo puedes decir eso, Carlisle?! —levantó sus dos manos hacia el techo en señal de estandarización—. ¡Este comportamiento pecaminoso no es aceptable!
—Pero amor… Ellos son jóvenes y… —trató de interceder Carlisle antes de ser interrumpido de nuevo por Esme.
—¡Nada de "amor"! —retiró las manos Carlisle de sus hombros—. Tú —apuntó con su dedo hacia su hijo con ojos entrecerrados—. Y tú—ahora apuntó hacia Bella—. Los quiero vestidos y presentables en cinco minutos en la sala —. Y sin más se marchó cerrando la puerta y llevándose a Carlisle consigo.
—¿Qué fue eso que acaba de pasar? ¿No dijiste que el departamento estaría solo? ¿Y cómo fue que tus papás entraron de esa manera? —lo comenzó a bombardear con preguntas mientras se ponía rápidamente su ropa.
—Se supone que el departamento debía estar solo hoy —se excusó mientras ponía sobre su cabeza su playera—. Y… y creo que mi madre pudo entrar gracias a su propio juego de llaves —terminó mirando hacia sus pies.
—¿Su propio juego de llaves? ¿Qué clase de mamá tiene las llaves del departamento de sus hijos? —preguntó incrédula.
—La clase de loca sobreprotectora Esme —le dijo en voz baja—. Estás muy molesta, ¿verdad? —. Bella soltó una larga respiración.
—No, no estoy molesta —le dijo con una pequeña sonrisa cuando llegó hasta él y tomó su rostro entre sus manos—. Solo sumamente avergonzada. De hecho nunca había estado tan avergonzada en toda mi vida —soltó una ligera carcajada—. ¿Y sabes? Para mí, que soy la cosa más propensa a las caídas, es mucho decir —se paró de puntitas y dejó un beso suave en sus labios antes de tomar sus manos—. Vamos, tenemos que enfrentar a una indignada y escandalizada Esme.
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—¿Y bien? —preguntó Esme con las dos manos en su cintura a la joven pareja que se encontraba sentada y tomada de la mano en el sillón color crema de la sala.
—¿Qué quieres que te diga, madre? Lo que vieron tus ojos era lo que era. No encuentro otra respuesta válida hacia tu incógnita —contestó Edward, pasando su mano libre por su despeinado cabello cobrizo.
—¿Qué clase de contestación es esa, jovencito? ¿Cómo crees que me sentí cuando decidí venir a cenar con mi bebé para que tuviera un poco de compañía y lo encuentro haciendo obscenidades en su cuarto?
—Madre, yo no soy un bebé. Es obvio por mi complexión física y nivel de razonamiento. Tu argumento no tiene validez al carecer de verdad. La verdad es que soy un joven de veintitrés años y lo que decida hacer con mi novia, vendría siendo básicamente un asunto solo suyo y mío —Edward quedó satisfecho por haberse enfrentado a su madre como poca veces lo había hecho; había hecho lo correcto. Bueno, o eso pensó hasta que vio las lágrimas formarse en los ojos de Esme.
—Yo… Yo lo siento —Esme comenzó a sollozar—. Soy una metiche que no puede mantener su nariz lejos de los asuntos de sus dos hijos —. Carlisle negó ligeramente su cabeza y atrajo a su esposa a sus brazos. Conocía demasiado bien a Esme.
—No te preocupes, Esme, no pasó nada —Bella se paró de su lugar y tomó la mano de Esme entre las suyas.
—No, claro que pasa querida. Tengo que aprender que a ser menos metiche y parar con mis preguntas —le dijo soltándose del abrazo de Carlisle y abrazando ahora a Bella.
—Ya te dije que no te preocupes. Además a mí no me molesta que hagas preguntas y te preocupes por Edward —trató de mejorar la situación.
Aunque tal vez lo mejor hubiera sido callarse.
—¿En serio no te molesta que algunas veces pueda hacer una que otra pregunta? —continuó con su abrazó, pero su llanto paró por completo.
—No, no me molesta.
—Bueno… Ya que dices que no te molesta… ¿Hace cuánto que duermes con mi hijo? ¿Cuántos novios has tenido antes? ¿Con cuántos de ellos te acostaste? ¿Estaban limpios? ¿Tú estás limpia? ¿Usaron protección? ¿Has usado protección con mi hijo? —soltó a velocidad luz en cuanto se separó de Bella.
—¿Qué-qué? —los ojos de Bella se abrieron desmesuradamente por la sorpresa y nerviosismo ante las preguntas de la mamá de su novio.
—¡Esme! ¡Deja a la pobre chica! —la reprendió Carlisle. Edward simplemente no dijo nada, al encontrarse con la mandíbula hasta el suelo y por el shock de las muy inapropiadas preguntas de su madre.
—¡Cállate Cullen, ella dijo que no le importaba! ¿Verdad cariño? —dulcificó su voz cuando se volvió a la muy incómoda y sonrojada Bella.
—Cla-claro —. Esme sonrió complacida por la respuesta y levantó la ceja en señal de que esperaba sus respuestas.
—Dos —contestó sencillamente jugando con sus manos—. Do-Dos pero con ninguno… —hizo unos movimientos circulares con sus manos para darse a entender.
—¡Oh! —las facciones de Esme se dulcificaron por completo y dio una palmadita en el aire con una enorme sonrisa en sus labios—. ¡Perfecto! ¿Sabes? Menos mal. Temía que le pudieran pegar a mi bebé una de esas nuevas y horrorosas enfermedades —. Carlisle negó divertido al ver a su amada esposa decirle a Bella eso en forma de "secreto".
—¡Vámonos Carlisle! Hay que dejar a los niños hacer sus cosas —le dijo alegremente mientras tomaba su mano y lo comenzaba a arrastrar hacia la puerta.
—¿Qué clase de reunión familiar fue esa? —preguntó Edward a sus padres mientras caminaba rumbo a la puerta.
—Ninguna. Ahora me voy más tranquila —se paró de puntitas para darle un beso en la mejilla.
—¿Y eso a qué se debe? —preguntó Edward.
—Pues es obvio. Tú le has quitado la inocencia a esta hermosa chica y ahora por eso se casarán —le dijo como si nada y pellizcando ligeramente su mejilla—. ¡Oh! ¡Y awww! ¡Después tendrán hijos! No es opcional, quiero ser abuela.
—¡Mamá! —gritó Edward.
—¿Qué? —Esme puso su mejor cara de inocente ahora que ya se encontraba en el pasillo mirando a su hijo en el marco de la puerta—. Como es tu hermano James ya perdí las esperanzas de ser abuela por parte de él. Ahora los dejamos para que continúen. Aunque Bella apenas tiene diecinueve —se quedó pensativa unos segundos—. Pero no se preocupen, tendrían todo nuestro apoyo. ¿Te imaginas Carlisle? Un varoncito primero y después una damita ¡Y…! —. Edward completamente alterado por los pensamientos de su madre cerró la puerta al no estar dispuesto a seguir escuchando sus desvaríos. Se volteó para enfrentarse con Bella, pero se encogió en su lugar al volver a escuchar la voz de Esme de nuevo detrás de la puerta.
—¡Qué todo salga bien corazón! ¡No te preocupes Bella, nosotros hablaríamos con tus padres! —se escuchó un amortiguado "Déjame terminar, Carlisle"—. ¡Pero quiero que se llame Anthony! —se escuchó desaparecer su voz por completo.
—Juro que mi madre no siempre es así —le dijo rascándose la parte trasera de su cabeza y encorvándose aún más de lo normal—. No sé qué puedas estar pensando ahora de ella.
—Que es una lástima —Edward levantó su cabeza hacia Bella, que se encontraba con los brazos cerrados sobre su pecho y con una expresión seria, aunque se veía lo mucho que luchaba por contener su sonrisa—. Alice dijo que primero sería niña y después niño…
Esa Esme ._. nos interrumpió en la mejor parte XD pero ya por lo menos vamos avanzando ;) Ademas nuestro Nerd recién deja de ser tan lógico y comienza a sentir mas.
*Made se limpia las lagrimas* aklsjalsjalskja! chicas MIL Y MI VECES MAS GRACIAS POR SU APOYO! el capítulo pasado la historia alcanzo los 1000 rr woow! cuando comencé a publicar siempre quise tener una historia con 1000 pero se me hacia demasiado lejano y no pecando de falsa modestia; nunca pensé obtenerlos, así que gracias por hacerlo posible :3
Aunque no contesto cada uno de los reviews leo cada uno de ellos y procuro siempre contestar aquellos en los que se me hace una pregunta. Así que si tienen una pregunta o algo que quieran que sea contestado en concreto, por favor no me hagan la pregunta por Anónimo o déjenme sus correo porque si no se me es imposible contestar.
Y trabajare en un POV así que me gustaría su opinión. De quien quiere saber que pasa por su cabeza y conocer un poco mas? Les gustaría mas un POV Edward o un POV Bella?
Ha-hasta la pro-próxima! :)
