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-Hasta que el Amor se Acabe-

Summary: Elizabeth Bennet trata de olvidar su pasado con ayuda de un nuevo amigo; lo que no sabe es que en ocasiones el primer amor no es único. A veces la vida te da una segunda oportunidad para amar.

Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.


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-Capítulo 10. Quiero Tener tu Amor-

Luego de tres días desde su última visita al pueblo de Meryton, Elizabeth Bennet no se había topado de nueva cuenta con George Wickham; lo que le daba un efímero sentimiento de alivio. Quizás, supuso Elizabeth, era solo una desafortunada coincidencia volverlo a ver, por lo que debía dejar de llenar su cabeza de pensamientos y recuerdos sobre George; además, debía de poner su mente en su boda, la cual se celebraría en un mes, dando por terminado su pasada relación con el teniente Wickham para siempre.

El día de hoy, se llevaría a cabo el baile anual que organizaba Sir William Lucas y su esposa, ambos eran las celebridades más conocidas y respetadas del todo el condado de Hertfordshire, por lo que las familias de buena posición estaban invitadas a la velada; situación que ayudaba a Lizzie a despejar su mente y a disfrutar libremente de la compañía del señor Darcy. Después de una hora y con ayuda de su hermana Jane, Elizabeth logro terminar de alistarse a tiempo, justo antes que el carruaje proveniente de Netherfield llegara por ellas.

Al colocarse el ultimo adorno de flores en su tocado, su madre las llamo efusivamente desde el piso inferior, comunicándoles la llegada de del señor Bingley y el señor Darcy, los cuales esperaban pacientemente en el lumbral de la entrada. Al recibir la noticia de la llegada de los caballeros, tanto Jane como Elizabeth le dieron los últimos arreglos a sus vestidos blancos y a sus laboriosos peinados, para bajar rápidamente por las escaleras principales de la residencia.

Elizabeth trato de poner su mejor cara en presencia de su prometido, en un intento de no darle entrever su falta de sueño en los días anteriores y su irrebatible mal humor. Al bajar el primer grupo de escalones su mirada se cruzó con la de Fitzwilliam, el cual la observo detenidamente desde que empezó a bajar las escaleras hacia el piso inferior, sintiéndose confundida a la vez que ruborizada por la evidente admiración por parte de él.

― Señoritas, permítame decirles que se ven muy bellas hoy ―las elogio Bingley a ambas hermanas, aunque su mirada estaba posada en la joven rubia. Por su parte, Fitzwilliam se quedó en silencio, dedicándoles solo una ligera inclinación como saludo, para después volverse a perder en su novia, la cual aún se sentía observada por sus ojos azules.

― Gracias ―dijo Jane tímidamente, con una gran sonrisa en los labios mientras era ayudada a bajar el último escalón por su prometido.

― Señor Bingley, señor Darcy que bueno que llegaron ―les comento la señora Bennet con su característica voz impetuosa y chillona, provocando que el intercambio de miradas entre los jóvenes terminara― ustedes pueden adelantarse, Lydia y Kitty aun no están listas, así que tardaremos a en partir.

― Me parece bien, entonces con su permiso señora Bennet ―se despidió Bingley dedicándole una noble sonrisa a su futura suegra, para volver su atención hacia su prometida, la cual acepto su brazo para ser escoltarla hacia el carruaje que permanecía afuera.

Darcy hizo lo mismo con Elizabeth, tomando su brazo para poder acompañarla hacia el vehículo justo detrás de Jane y Charles― reitero el elogio del señor Bingley ―le comunico Darcy a su prometida en voz baja, sorprendiendo a Lizzie por su comentario― se ve realmente hermosa hoy señorita Elizabeth ―le expreso él antes de ayudarla a subir al carruaje, ocupando el asiento continuo a ella.

Durante el trayecto, solo Jane y Charles intercambiaban comentarios casuales sobre el baile o los preparativos de la boda. Por su parte, Fitzwilliam se dedicó a tomar la mano de Elizabeth en silencio durante todo el camino; lo que Lizzie agradeció, ya que no se sentía con los ánimos de hablar en estos momentos.

Al llegar a la residencia de los Lucas, las dos parejas fueron recibidas por más de una docena de pares de ojos curiosos y susurros referentes al gran evento que se celebraría en un mes; la boda de las jovencitas más afortunadas de la región, ya que sus prometidos ostentaban rentas de cinco mil y diez mil libras al año.

Al llegar a la puerta principal fueron recibidos por el dueño de la casa, junto con su esposa.

― Bienvenidos señor Bingley, señor Darcy, es un gusto tenerlos de nuevo en Hertfordshire ―les saludo efusivamente el señor Lucas, el cual se encontraba en el marco de la puerta principal saludando a los invitados― y quien tenemos aquí, si son la señoritas Bennet, se ven radiantes esta noche. ¿No es así querida? ―comento el hombre dirigiéndose a su mujer.

― Así es querido ―le respondió la señora Lucas dedicándole una ligera sonrisa a ambas hermanas, mientras seguía saludando de vista a los demás invitados que iban llegando a la reunión― se ven muy bellas hoy señoritas; y permítanme felicitarlas por su matrimonio, en hora buena.

― Pasen, espero que disfruten la velada, están en su casa ―agrego el señor Lucas, dándole el paso hacia el salón principal de la residencia; el cual ya se encontraba saturado de mujeres en elegantes vestidos blancos, hombres en trajes satinados y militares con su uniforme oficial. Después de media hora, más de la mitad de la sociedad de Hertfordshire había felicitado a las dos señoritas, entre ellos Charlotte Lucas, la cual solo pudo estar un par de minutos con Lizzie antes de ser llamada por su madre, para seguir atendiendo a los invitados.

― Lizzie, eres el centro de atención esta noche ―le comento Jane una vez que estuvieron a solas, mientras que los caballeros iban por algo de beber, dejándoles un momento de privacidad.

Aunque el condado de Hertfordshire estaba a un día de Londres, era una zona de pueblos pequeños y haciendas modestas; por lo que cualquier chisme era esparcido por rapidez por las mujeres casadas, a consecuencia de su vida aburrida y poco emocionante que le campo les proporcionaba. Así que la noticia del rompimiento del compromiso de la señorita Elizabeth Bennet con su primo, para aceptar la propuesta de un hombre adinerado del norte, no tardo en extenderse por toda la región, provocando que Lizzie fuera el tema principal de las pláticas de todo el pueblo.

― Tal parece que así es ―le rectifico Elizabeth, sintiéndose incomoda por las constantes miradas de la que era víctima por los invitados de esta noche. Aunque no le sorprendía ser objeto de tal observación, ya que sabía que tal cambio de planes en su vida sería reconocida por todo el pueblo; sin embargo, era la primera vez que acudía a un evento social desde su compromiso con el señor Darcy, por lo que hasta hoy notaba la magnitud de las habladurías hacia su persona― se siente extraño ser el centro de atención.

― Necesitas que te vean feliz con el señor Darcy ―le explico Jane hablando lo más bajo posible, para que solo su hermana escuchara. Si bien, la noticia del nuevo compromiso de Elizabeth ya era una gran noticia, varias mujeres sospechaban que tal cambio de planes se debía a la fortuna del caballero, por lo que se decía que era un compromiso por beneficio económico y no por amor― baila un par de piezas con él, platiquen un rato, lo que sea para que los habladurías se acaben.

― Hare lo posible Jane ―le aseguro Elizabeth; percatándose finalmente de la gran cantidad de militares en el salón, lo que le provoco un miedo inmediato, ¿y si se encontraba con él en el baile?, se preguntó mentalmente mientras su rostro mostraba su reciente pánico― ¿no has visto a….?

― Aun no, pero hay muchos militares aquí ―le dijo Jane interrumpiendo a su hermana, sabiendo perfectamente a quien se refería. Jane al igual que Lizzie temía que George Wickham asistiera al baile, arruinando así la velada para ambas― que no te preocupe su presencia en la fiesta Lizzie, debes de concentrarte solo en el señor Darcy.

― Es más fácil decirlo Jane ―le comento Lizzie con cierto pesar en sus palabras. Ella sabía que si llegara a verlo nuevamente se paralizaría por completo, haciendo obvio su desconcierto y a la vez su interés hacia él― ojala no lo hubiera visto ese día.

― Señorita Bennet, ¿me haría el honor de bailar la siguiente pieza conmigo? ―de la nada, aparecieron el señor Bingley y el señor Darcy, provocando un ligero sobresalto en Lizzie y Jane, las cuales estaban completamente concentradas en su plática― lo siento, ¿las asuste?

― No se preocupe señor Bingley; y sí, me gustaría bailar con usted ―le respondió Jane aceptando su mano; dedicándole un tenue "mucha suerte" a su hermana antes de entrar a la pista de baile, a la espera de que la pequeña orquesta empezara con la música.

― ¿Y usted señorita Elizabeth?, espero que aún no esté cansada para complacerme con un baile ―le comento Fitzwilliam después de algunos segundos, tendiéndole la mano para que aceptara bailar con él.

― Me encantaría ―le dijo Elizabeth aceptando su mano para dirigirse al centro del salón, donde varias parejas ya se encontraban en posición; y en cuestión de segundos la música empezó a invadir sala. Lizzie reconoció inmediatamente la pieza de música, era un fragmento de Abdelazer Suite de Henry Purcell, aunque comúnmente era llamada como "A Postcard"; baile que ya había practicado con anterioridad. Elizabeth trato de decir algo ingenioso, o al menos comentar sobre el salón o el número de parejas, pero su mente seguía embebida por la posible presencia de Wichkam en el evento.

― ¿Se siente bien? ―le pregunto Fitzwilliam mientras bailaban en el centro del salón, observándola detenidamente al hablar― últimamente la he notado distraída y desanimada.

― No tiene por qué preocuparse ―le aseguro Elizabeth, dedicándole una ligera sonrisa para tratar de trasmitirle algo de seguridad, la cual ella no tenia en estos momentos― son los típicos nervios de una novia antes de la boda.

― Si es eso la razón de su malestar, entonces ansió que el día de la boda llegue pronto ―le comento Fitzwilliam regresándole el gesto, con un grácil todo risueño en su voz.

― Yo no estaría tan ansioso, señor ―le expreso Lizzie con su innato toque de sarcasmo, mientras era ayudada por su prometido a dar una vuelta― lo mejor de la vida se disfruta lentamente, no querrá perderse los agobiantes días antes de la boda.

― ¿Cómo lo hace? ―le interrogo Fitzwilliam después de algunos momentos en silencio; mientras el baile lento le daba la suficiente intimidad para hablar sin que nadie más los escuchara.

― ¿Hacer que cosa? ―le interrogo Lizzie curiosa por la espontaneidad y el por qué de la pregunta, siguiendo los pausados pasos de baile sin dejar de observar aquellos ojos azules que la contemplaban detenidamente.

― Cautivarme de esa manera; me tiene perdiendo el aliento desde el día que la conocí ―le explico Darcy en voz baja, pero lo suficientemente fuerte para que su compañera de baile lo escuchara.

Fitzwilliam sabía que tenía que ser paciente con respecto a los sentimientos de Elizabeth, pero no podía dejar pasar ni un minuto más sin exponer su enamoramiento; y que cada vez que la tenía enfrente de él quería poder tocarla y acariciarla a su antojo, acciones que tal vez la asustarían por su incontrolable pasión que sentía por ella― simplemente me encantas, Elizabeth Bennet.

― No sé qué decirle, yo… ―Lizzie lo observo sorprendida; jamás en su vida había sido elogiada de tal manera; aun cuando sostuvo su efímera relación con George Wickham nunca había sido objeto de tal gran afecto como el que le proclamaba el señor Darcy, sintiéndose doblemente culpable por su confusión sentimental.

― No se preocupe, se que usted no siente lo mismo, al menos no con la misma intensidad ―le explico Fitzwilliam con serenidad, tomando su mano para seguir con el vaivén de la música― Solo quería que supiera que me siento muy enamorado de usted.

― Señor Darcy, tengo que confesarle algo ―le declaro Lizzie justo cuando los músicos terminaron de tocar, queriendo esclarecer su angustia provocada por la presencia de Wickham en la región, mientras el bullicio que era provocado por los invitados aun le daba algo de intimidad al hablar― yo… ―Lizzie se paralizo cuando nuevamente los indescriptibles ojos azules de Fitzwilliam la observaron fijamente. ¿Y si se arrepiente de querer casarse conmigo?, se preguntó mentalmente, seguramente se molestaría por guardarle secretos; secretos que la asediaban constantemente y que eran culpables de no poder enamorarse de su prometido― yo lo aprecio, podría decir que he llegado a quererlo más que a un amigo.

― Gracias por hacérmelo saber ―le dijo Darcy tomando nuevamente su mano para llevársela a los labios, besándola vehementemente delante los invitados; en un digno signo de adoración hacia Elizabeth, provocando nuevamente un cotilleo entre hombres y mujeres presentes en la velada. Dando por terminado las habladurías de un matrimonio por beneficio.

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Hola, yo de nuevo por aquí. Espero que este capítulo les gustara, muy pronto tendrán la boda entre Lizzie y Darcy, así que siguán leyendo.

Quiero agradecer a los que se pasan por mi historia; y sobre todo a los que dejan su comentario, la verdad se agradece sus palabras, ya que son los que me hacen seguir subiendo los capítulos.

Molita: Gracias por seguir comentando, se agradece tener a una fiel lectura; espero que te sigua gustando los siguientes capítulos, los cuales serán decisivos para el rumbo de la historia. Y te agradara saber que por fin (después de no sé cuánto tiempo), actualizare mi otro Fic, seguramente mañana tendrás el siguiente capítulo de "justo como eres", asi que a leer si ha dicho; te mando un fuerte abrazo.

Haydea princess of Janina: Muchas gracias por seguir comentando; aun cuando me tarde en actualizar tenlo por seguro que terminare la historia. Y sí, todo sabemos que a Lizzie la gusto el beso (al menos a mí, me gustaria jaja), y a quien no con un hombre como Darcy. Te mando un fuerte abrazo ;)

Marielgm26: ¡Hola!, gracias por tu comentario, aquí está el siguiente capítulo el cual espero que te guste. Y con respecto a Wickham, aún le falta hacer algunas apariciones más en la historia, pero todo tiene solución, o al menos eso esperamos. Te mando un abrazo a ti también :)

Sin nada más que decir, me despido.

¡Saludos!

Atte. Elizabeth Mustang