Capítulo 9 '¿Celosa, yo?

Los personajes son de Stephenie Meyer, la cual no ha aceptado regalarme ni un solo vampirito. La trama es nuestra.


Alice POV.

Lunes. Instituto, otra vez. Mi tortura personal. ¿En qué mes se supone que estábamos? Ah, febrero, faltaban tres meses para vacaciones. ¡Demasiado tiempo!

Ya me estaba acostumbrando a mi recién adquirida fama. No es que me gustara mucho que todo el mundo observara con atención cada movimiento que hacía, más aún con Jasper a mi lado, pero intentaba ignorarlo.

Estaba en clases, eso lo sabía. El problema, es que ni siquiera sabía que clase estaba viendo. Intenté concentrarme, no podía bajar mi buen rendimiento académico. Al parecer el profesor estaba dictando un problema, ya que todos estaban con la vista en sus cuadernos. Imité al resto del alumnado y enfoqué mi vista en el cuaderno, pero como no sabía que copiar me puse a hacer garabatos ¿saben? corazones, estrellitas, Jasper y yo tomados de la mano… ya va, ¿que? Traté de concentrarme en lo que decía el profesor.

-Tenemos una masa m1 unida a un muelle de constante recuperadora k1, cuyo otro extremo esta fijado a un punto. Otra masa m2 está unida a la primera masa mediante otro muelle de constante k2. Todos los muelles cumplen la ley de Hooke. Ambas masas están obligadas a moverse en una única dirección…- mierda. ¿Qué carajos era esto? Volviendo a mi pregunta inicial ¿En qué materia estábamos? Sentía que me estaban hablando en un idioma extraterrestre. A ver, a esta hora tocaba… física. Si, esto era física. Suspiré, nunca se me había dado muy bien la física. Luego tendría que buscar un tutor, pero por ahora… dirigí una mirada al reloj de mi muñeca. Treinta minutos para la hora del almuerzo y mi estómago estaba haciendo ruidos perturbadores, ¡rayos, tenía hambre!

Intenté desviar mi atención hacia la ventana para que el tiempo se pasara más rápido. Estaba cayendo una ligera llovizna, algo normal en Seattle. Ya estaba acostumbrada a este clima, es más, disfrutaba ver las gotas de lluvia deslizarse entre los cristales de las ventanas, y eso hice por el resto de la clase.

Sonó la campana ¡por fin! Recogí mis cosas, las metí en mi bolso y me dirigí a la salida. Antes de cruzar la puerta, fui interceptada por un sujeto alto y musculoso, con brillantes ojos marrones y cabello rubio. Lo recordaba del almuerzo del viernes, se llamaba Riley.

-Hey.- me saludó. ¿Por qué me estaba hablando? Que raro.

-Hola.- respondí intentando ser amable. Y seguí caminando hacia la puerta con él a mi lado.

-¿Quieres que te ayude con tus cosas?- ofreció. No pude evitar mirarle extrañada. Ni siquiera le conocía, no entendía a que venían todos estos actos de generosidad.

-No creo que eso sea necesario, yo puedo sola.

-Si tú lo dices.- se encogió de hombros. Salimos del salón juntos, y como el viernes, Jasper me esperaba en la puerta. Frunció ligeramente el ceño al ver quien estaba a mi

lado, pero de todas maneras se acercó a nosotros, cosa que hizo que Riley también compusiera una mueca. Vaya, con que estos dos no se llevaban bien. ¿Por qué sería? Supuse que eso no era algo que me afectara, así que no le dí mucha importancia.

-¿Qué tal la clase?- Jasper me pasó un brazo por los hombros y me dio un beso en la mejilla, haciendo que mi cara pasara por todos los tonos de rojo existentes. Riley lo miró enojado, como con ganas de retorcer su cuello.

-Pues la verdad, no entendí media palabra de lo que el profesor explicó.- dije con expresión abatida.- A este paso, creo que reprobaré química.

-Alice estábamos en clase de física.- me recordó Riley. Ah, se me había olvidado. Pero eso era normal estando cerca de Jasper, todo se me olvidaba.

-Bueno creo que esa también la reprobaré.- asentí.

-Oye yo te puedo dar clases.- comentó mientras su semblante se iluminaba.- Digo, si quieres.

-Yo…

-Alice no necesita que le des clases.- interrumpió de manera brusca Jasper.- Me tiene a mí. Yo estoy un año más avanzado y le puedo ayudar. Además, tengo notas sobresalientes en física y química.- rodé los ojos. El tenía notas sobresalientes en todas, o casi todas, las materias. Si, rompía de una manera deliberada cualquier tipo de prototipo como 'los deportistas son estúpidos' o 'Si tienes buenas calificaciones, eres un nerd' y eso lo hacía más perfecto de lo que ya era.

-Yo también tengo notas sobresalientes.- replicó Riley. Genial, ¿qué mejor que dos jugadores de baloncesto sabelotodos?- Además creo que lo más lógico es que Alice decida a quien prefiere de tutor.

Ambos me miraron interrogantes. Dibalos ¿por qué a mí? Esto me hacía sentir incómoda. Me mordí el labio, nerviosa por la situación ¿qué se supone que tenía de interesante enseñar química? Estos dos si que eran extraños.

-Creo que le pediré ayuda a Bella.- me intenté deshacer del tema, y antes de que alguno de los dos quisiera replicar añadí.- Jasper, tengo hambre ¿podemos ir a comer?

-Claro, creo que ya hemos pasado mucho tiempo hablando.- aseveró él.- Vamos al comedor, nos vemos en la práctica, Riley.- se despidió con un gesto.

-Oigan ¿Puedo acompañarlos a…

-No.- negó Jasper de manera hostil y dicho eso nos alejamos, dejando a Riley allí.- Me desagrada su actitud.- confesó cuando estuvimos lo suficientemente lejos.

-¿Por qué? Es una persona bastante amable.- comenté.

-Demasiado amable para mi gusto.- murmuró él entre dientes. Me encogí de hombros. Me divertía verlo enojado, aunque no entendiera muy bien el por qué, sabía que encontrar este tipo de sentimientos en él era algo sorprendente. Mientras íbamos camino al comedor, colocó una mano sobre mi abultado vientre y preguntó - Querido hijo, ¿Cómo se ha portado hoy tu loca madre?- Rodé los ojos, esta mañana Jasper me había explicado que había leído un artículo de una revista, que decía que una comunicación afectuosa y constante entre el niño y sus padres desde el embarazo hacía que este tuviera una mejor relación con ellos al nacer. Era un poco perturbante, y lo peor es que no le importaba detenerse en la mitad del pasillo del instituto, atestado de estudiantes que no nos quitaban la vista de encima, a hablarle a una panza, que obviamente no le contestaría. Aunque, yo a veces también lo hacía… ¡pero no frente a todo el mundo!

Al llegar al comedor, nos enfrentamos con otra discusión. El almuerzo de hoy. Le había dicho a Jasper que quería comer pizza, y el como siempre discutía conmigo sobre 'mi obsesión a alimentarme con comida chatarra'.

-¡No es una obsesión!- me quejé.- ¡Eventualmente es que decido comer algo así!- enarcó una ceja.- Jasper ya elegiste la comida del desayuno. Creo que debería ser equitativo, me toca a mí. Ahora ¡Dame mi pizza!- estuve berreando y haciendo pucheros por un buen rato, hasta que llegamos al acuerdo más justo: cada uno elegiría una comida. ¡Y entonces me compró mi pizza!

-¿Esta buena?- interrogó al ver como me atragantaba.- No creo que te puedas comer esa caja tu sola.

-Si que puedo. Pero la pizza no esta tan buena, le falta algo…- rebusqué en mi bolso.- ¡Ajá!- exclamé al encontrar mi deseado aderezo.- ¡Esto es lo que le falta!

-¿Un frasco de mostaza? ¿Esto es en serio? ¿Pizza con mostaza?- Jasper estaba asqueado mientras yo le ponía mostaza a un trozo de pizza y me lo llevaba a la boca... mmm... delicioso. No sabía por qué estos dos últimos días había tomado tanta devoción a la mostaza. Y es que me encantaba, sabía bien con todo. Era tanto así, que había decidido llevar un frasco en mi bolso, para poder ponerle a todas mis comidas sabor.

-¡No seas delicadito! ¿Quieres probar?- le ofrecí un trozo de pizza. Él puso cara de querer vomitar.

-No gracias. Deberías dejar de comer tanta mostaza. En especial en el desayuno- ¿todavía seguía en trauma por lo de esta mañana? Ni que fuera tan anormal acompañar huevos fritos con mostaza… y sabía realmente bien.

-¿Pero por que la aversión a la mostaza? Es un aderezo muy nutritivo: contiene semillas que son fuente de hierro, calcio, zinc, magnesio, proteínas y fibra. Además es baja en calorías. La mostaza es buena.- Jasper puso los ojos en blanco por mi preparado discurso de 'las ventajas de la mostaza'.- ¡Déjame ser! ¡Estoy embarazada!

-Ya lo sé querida.- me dirigió una media sonrisa.- Solo déjame acostumbrarme a tus excentricidades.

-¿Todavía no lo has hecho?- ironicé. Era una especie de broma privada, pues ambos sabíamos, que antes de lo que se pudiera pensar, nos estábamos adaptando a esta convivencia forzada.

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.

-¡Alice Brandon es una zorra!- se oyó desde afuera la voz de una chica.- ¿Sabes lo que es engatusar a Jasper con un hijo? Es que… ¡cómo no se me ocurrió antes!

Auch, yo no era ninguna zorra. Por más que intenté ignorarlo, ese comentario me dolió. Al fin y al cabo, tenía todavía un poco de amor propio. Y pensar en las cosas que se pueden escuchar desde el cubículo de un baño. Entreabrí la puerta para observar a quien pertenecía esa voz.

-Cálmate María.- decía una chica de cabellera rubia y piel nívea que estaba apoyada en uno de los lavabos, dándole la espalda al espejo, mientras se colocaba un labial, excesivamente rojo para mi gusto. Puaj, no le quedaba.- El hecho de que vayan a tener un hijo juntos no significa que formen pareja ni nada.

-¡Pero es que acaso no ves como se miran…!- exclamó con rabia María mientras retocaba su peinado.- Bueno, tienes razón Lucy, ellos no tienen por que tener una relación. Y todavía estoy a tiempo ¿Sabes cuánto llevo intentado cazar a Jasper para que esa zorra me lo intente arrebatar…? - bien, si me volvía a llamar zorra su cara iba a terminar más desfigurada y horrible de lo que ya estaba.

-Si ya lo sé.- Lucy dijo esto con expresión fastidiada.- ¿Podríamos alguna vez tener una conversación que no gire en torno a Jasper? Creo que tienes una obsesión.

-Nada de obsesión. Es simplemente arreglar mi futuro. Si me llego a casar con Jasper no tendría que trabajar, o hacer nada. Sabes que mi sueño siempre ha sido casarme con un viejo verde millonario… pero ¿porqué buscar un viejo verde si puedes tener a este súper sexy jugador de basket?

-María: solo tiene 18 años. No creo que este buscando esposa.

-Pues si buscó un hijo, ¿por qué no una esposa? Y yo podría esperar hasta que este listo para pedirme matrimonio.- esos comentarios excesivamente fantasiosos de hacían que me hirviera la sangre.- Oye, ¿Sabes lo que he pensado?

-¿Qué?- interrogó la rubia.

-Que yo sería una excelente madrastra para ese engendro.- ¿Cómo se atrevía a llamar a mi hija engendro?- Bueno… quizás lo enviaría a un internado en suiza o a donde no moleste, sabes que no me gustan los niños… y con las estrías y várices que te causa un embarazo… No, no.-sacudió la cabeza.- Creo que quizás esa tal Alice no fue tan lista.

Hasta la compadezco… bueno, en realidad no. - Lucy soltó una molesta risita. Quería salir de ahí y golpear tan fuerte a María… pero no se por qué, mis piernas no reaccionaban y simplemente me limité a escuchar.

-Oye creo que ya se hace hora de entrar a clases.- comentó Lucy, que ya se había terminado de maquillar. Por cierto, se veía como un payaso diabólico.- Creo que el profesor de historia me odia… a este paso, seguro me hará reprobar.

-Yo sacaré un diez.- dijo con un presuntuoso tono la morena.- Ese viejo pedófilo me trae ganas desde que comenzó el año. Solo hacen falta algunas insinuaciones y ya. Y si con eso no es suficiente…- no pude oír el final, Lucy y María salieron del baño riéndose estruendosamente.

Aquellos comentarios me revolvieron las entrañas. Estaba tan enojada, que las lágrimas corrían por mis mejillas sin poder evitarlo. Toda la última hora del martes estuve encerrada en ese baño, llorando silenciosamente, pues no quería demostrar mi debilidad y mi rabia ante nadie.

Cuando decidí que ya había pasado suficiente tiempo, salí a lavarme la cara y me quedé observando fijamente mi imagen en aquel espejo gigante que tenía enfrente. Mis ojos estaban enrojecidos e hinchados por tanto llanto, no podían verme así. Saqué mi estuche de maquillaje y me dí algunos pequeños retoques. Luego me coloqué mis lentes de sol, era conveniente siempre llevarlos conmigo.

En los pasillos del instituto no había ni un alma. Todavía no había terminado la última clase, la cual me había saltado. Quería irme a casa, pero no podía. No había traído mi auto… Esto era por culpa de Jasper. Si, en definitiva todo era por culpa de él. Estaba casi echando chispas cuando me dirigí al estacionamiento a esperar a que él saliera de clases.

Mi sorpresa fue ver que su auto estaba encendido. Que raro. Toqué la puerta con curiosidad. Bajaron la ventana y pude observar a Jasper en el asiento del conductor y a una rubia en el del copiloto… ¡Rosalie! ¿Ella no estaba con Emmett? Pero estaba despeinada como si... como si… no quería pensar en eso. No, esto no podía ser. Mi mandíbula estaba desencajada por la sorpresa.

-¡Alice!- exclamó Jasper.- ¿Qué haces aquí?

-Eso te pregunto a ti. ¿Qué haces tú aquí? Y con Rosalie. En un auto. Entre clases.- casi grité. Ambos intercambiaron una mirada de incomodidad.

-¿Ella no sabe?- interrogó Rosalie alzando una ceja.

-Al parecer no.- confirmó Jasper ¿De que diablos hablaban? ¿Qué era lo que no sabía? ¿Serían novios? ¿Esposos? ¿Tendría otro hijo con ella? Esas dudas hacían que mi estómago se revolviera y que mi enojo se multiplicara.

-Oh, ya veo. Ella debe pensar que…- Rosalie sonaba divertida.- Bueno los dejo para que hablen. Es mejor que tengan esta conversación en privado.- le guiñó un ojo a Jasper y luego salió del auto y se perdió por uno de los pasillos.

-Alice, Rosalie y yo…-

-No digas nada, no quiero saberlo. Llévame a casa.- ordené y entré en el auto. Jasper obedeció

De camino a casa, el silencio era sepulcral. Observaba por la ventana los edificios que íbamos pasando. Estaba a punto de enloquecer, a punto de explotar. Y lo peor es que habían vuelto las desgraciadas ganas de llorar… y era demasiado difícil contener las lágrimas, las cuales se arremolinaban en mis ojos. Gracias a Dios tenía puestos los lentes de sol. Pero lo que más conmoción me causaba era mi propio comportamiento… ahora que lo pensaba, Jasper y yo no éramos nada. Solo futuros padres. No debía estar celosa o sentirme traicionada. Esto era lo que el hacía a diario y sabía que las cosas serían así. Yo misma le había dicho que no tenía que cambiar sus hábitos.

Un ligero sollozo se escapó de mis labios, imposible de contener. Oh maldita sea, ya las lágrimas estaban corriendo. Me sequé las mejillas rápidamente, pero era tarde, Jasper había girado la cabeza para observarme.

-¿Estas llorando?- inquirió preocupado.- Alice, déjame explicarte. No es lo que parece, Rosalie es mí…

-Para.- interrumpí- Yo no estaba llorando.- bueno, no era muy convincente, ya que mi voz sonaba rota. Algún día debía aprender a mentir, pero en definitiva hoy no sería ese día.- Tú no tienes porque rendirme cuentas de lo que haces o no haces. Nosotros no somos nada, y desde el principio te he dicho que no debes renunciar a tus actividades… físicas por mí. Tu única responsabilidad es el bebé.

-Pero es que yo no…

-¡Mierda Jasper! No me interesa.- mentí.- Haz lo que se te pegue la regalada gana con quien se te pegue la regalada gana. Tú solo encárgate de lo que te corresponde y podremos salir vivos de esto.

-Alice, ¿puedes detenerte a escucharme? Necesitamos hablar. Estas siendo irracional.

-Irracional ¿yo?- reí histéricamente.- No hace falta escucharte.- miré por la ventana, estábamos a solo unas cuadras de casa y yo no quería continuar dentro de este auto.- Detente, me quedo aquí.- no hizo caso a mi petición, simplemente, me volvió a ignorar.- Para el auto o te juro que salto.- amenacé.

-¿Acaso estas loca? ¿Cómo puedes siquiera pensar en hacer eso? ¿Podrías poner la vida de nuestro hijo en tal peligro? - preguntó con tono severo. Bueno, yo en realidad lo había dicho por decirlo, era obvio que no me hubiese atrevido, pero el hecho de que el dudara de mi cordura hasta ese punto no me agradó nada.- Tú y yo vamos a hablar.

-NO VOY A HABLAR CONTIGO.- exploté.- YO NO TE PERTENEZCO ASÍ QUE DEJA DE DARME ÓRDENES Y DETEN EL MALDITO AUTO DE UNA VEZ.

-Creo que estas algo hormonal. Deberías controlar esos ataques de histeria.- comentó él con voz afectada.

-NO ESTOY HORMONAL.- grité. Ya Jasper había pasado el límite y no estaba dispuesta a seguir controlando mi rabia.- O quizás si… ¿Sabes por qué? POR QUE ESTOY EMBARAZADA. Y todo esto es tú culpa. Hablan horrores de mí en el instituto por tú culpa. Estoy gorda por tú culpa. Voy a perderme todo lo que me quedaba de adolescencia por tú culpa. En conclusión: TÚ, IMBÉCIL, ERES EL CULPABLE DE QUE MI VIDA SEA TAN DESDICHADA.

-¡Basta!- bramó Jasper, al parecer también se le hacía difícil mantener el control.- ¡Deja de hacerlo! De hacer que me sienta asquerosamente culpable por todo. Porque, sabes tan bien como yo, que no fue solo mi culpa. Yo no te obligué a nada, ese día ambos estuvimos de acuerdo en hacerlo.

-YO ESTABA EBRIA.- rebatí.- Pero, ¿sabes qué? Tienes razón. Me dejé llevar por el momento, eso nunca debió haber sucedido. Y ahora ¡Cuánto estoy lamentando que pasara!- el auto repentinamente frenó. Al girar, observé que ya había llegado a mi casa.- Gracias por traerme. Pero a partir de ahora te pido, más bien no pido, sino exijo que dejes de seguirme a todas partes. No te quiero ver más de lo necesario. Y con esto, no creas que te estoy privando de nada con respecto a tu hijo, pues te haré llegar las fechas de las citas médicas y supongo que lo demás. Espero que queden claras las cosas, nos vemos.- no dejé más tiempo para palabras. Salí del auto y me dirigí a paso rápido a casa. Ahora que lo pensaba, quizás no fue correcto haberle dicho tantas cosas a Jasper ¿La habría cagado?

Era imposible, ni siquiera habían pasado dos minutos y ya la duda me embargaba. No me lo permitiría. Porque así debía ser desde el principio, nuestro único lazo de afinidad sería aquel hijo que esperaba, nada más. Pero, si eso era lo correcto ¿por qué me sentía tan herida?

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Ese miércoles fue más deprimente de lo normal. El día estaba más nublado, más gris. O quizás... ¿Solo eran ideas mías? Lo lógico es que fuera así. Estaba tan enojada con Jasper, conmigo misma y con el mundo en general que simplemente lo estaba viendo todo desde una perspectiva negativa.

Me había despertado temprano porque no quería encontrar a Jasper en ningún lado. Estaba segura de que si eso pasaba sería interceptada y obligada a hablar. Y como la cobarde que soy, decidí intentar huir, ocultándome de él por el tiempo que me fuera posible.

Jamás me había sentido tan sola al conducir al instituto, como si faltara algo. Sacudí la cabeza con irritación, esas ideas de desolación no podían pasar por mi mente. ¿Es que acaso me podía haber acostumbrado su compañía en tan poco tiempo? No, no solo me había acostumbrado, sino que me estaba a comenzando a volver adicta a ello. Por eso era bueno que lo dejara en este instante, antes de que fuera demasiado tarde. Me alentaba a mí misma de que así era como debía ser, que había tomado la decisión correcta, y eso seguía sin servir de nada.

El tiempo se pasó excesivamente rápido. Tanto que no supe ni cuando había sido la hora de entrar a clases, pero allí estaba. El profesor parecía reflejado como en un segundo plano, yo solo me limitaba a anotar lo que decía, sin entender mucho. Luego lo podría leer.

¿En qué momento sonó la campana para ir al almuerzo? No tenía idea, y en cierto modo era irónico. Siempre estaba esperando a que acabaran las clases, normalmente las cosas eran al revés, el tiempo se me pasaba muy lento.

Al salir por la puerta, recordé cual era la razón de que ese día estuviera así. No había nadie esperándome, ninguna sonrisa que hiciera que me olvidara que había perdido las últimas dos horas de mi vida oyendo a un idiota frustrado despotricar sobre lo mucho que odiaba ser profesor. Inconscientemente, di un suspiro y caminé hacia la cafetería. Yo sola.

Las miradas indiscretas se incrementaban, si ya la masa de personas se estaba acostumbrando a ver a Jasper en todas partes conmigo, ahora se escandalizaba por la falta de este. Me volví a sentir desprotegida cuando entré en el comedor.

Bella y Leah me saludaron desde una mesa en la esquina del lugar y me hicieron señas. Fui a sentarme con ellas. Me había servido una hamburguesa para comer, pues nadie me había replicado que 'aquello no era alimenticio' ¿Por qué carajos tenía tantos sentimientos de añoranza? Jasper no estaba muerto, lo único que tenía que hacer para volver a estar con él era hablarle. Pero eso nunca. Mi orgullo no se rebajaría hasta tal punto.

-¿Y Jasper?- preguntó Leah extrañada de no verlo a mi lado, justamente tocando mi punto débil. Compuse una mueca, podría decirse que las circunstancias estaban en contra de mí.

-El y yo…-me rasqué la cabeza.- hemos decidido mantener distancias…

-Oh, Alice.- interrumpió Bella, que veía asombrada alguna escena a mi espalda.- Hagas lo que hagas no voltees. - puse los ojos en blanco, y haciendo caso omiso a la petición de Bella, giré la cabeza.

Mala idea. Muy mala idea haberlo hecho. Jasper entraba tomando del brazo a la chica morena que había escuchado ayer en el baño, aquella que me había llamado zorra y que le había dicho engendro a mi hijo. Ella reía y lo miraba inquisitivamente. De un momento a otro, mi tristeza se desvaneció y la ira volvió a ocupar mi mente. ¿Acaso mi compañía se hacía tan fácil de sustituir? ¡Qué tonta había sido al pensar en ir a hablarle!

La morena seguía riéndose. ¿Qué sería tan divertido? ¿Sentía que ya había salido victoriosa, que me había quitado a Jasper?

-Para, vas a romper el vaso.- me advirtió Leah.

No me había dado cuenta de que tenía en una de mis manos un vaso con gaseosa, y que lo estaba apretando tan fuerte que, como decía Leah, lo rompería en cualquier instante. Afloje la presión hacia el pobre vaso, el cual no tenía la culpa de que Jasper fuera tan imbécil y comencé a comer.

-Alice, deja los celos. Es obvio no esta disfrutando nada con esa chica.- le dirigí una mirada asesina a Bella. La palabra celos no estaba en mi vocabulario. A mi me daba igual.- Bueno perdón.- murmuró intimidada y siguió comiendo.

Yo también seguí en lo mío, pero no podía evitar cada tanto girar la vista. Jasper y María se habían sentado en una mesa al otro lado de la cafetería. Estaban los dos solos, y nadie podía tener la decencia de acercarse a interrumpir aquella repugnante escena.

-Hey, me puedo sentar aquí.- me pidió una voz masculina, me sobresalté. Riley estaba parado frente a mí con una bandeja de comida en los brazos y una sonrisa en su rostro.

-Claro.- me encogí de hombros sin voltear a verlo.- Esta mesa es de todos.

Jasper dirigió su vista hacia acá y nuestros ojos se encontraron por unos segundos. Me sentí mal, su mirada era de reproche. ¿Por qué me tenía que sentir mal? Yo no estaba haciendo nada. Él era el que estaba con esa perra.

-Y… ¿cómo te ha ido?- preguntó tímidamente Riley, haciendo que me girara y rompiera el contacto visual.

-Supongo que bien. No me quejo. ¿Y tú?- contesté de la manera más amable que podía.

Así seguimos conversando. En realidad, el me preguntaba algo, intentando buscar conversación, y yo respondía alguna respuesta de manera distraída. Y es que toda mi atención estaba en aquella mesa del otro lado. María se había acercado mucho a Jasper, haciendo insinuaciones corporales que hasta yo podía notar desde aquí.

Intentaba con todas mis fuerzas concentrarme en la conversación con el rubio que tenía al lado. El era muy agradable, me hacía reír mucho.

-Oye, tengo que irme ahora a la biblioteca. Estoy ayudando a Diego en matemáticas.- explicó. Por lo que había oído mientras hablaba con él, Diego era su mejor amigo.- Me gustó mucho almorzar contigo. Creo que podríamos hacerlo más seguido.

-Por supuesto.- me despedí con un beso en la mejilla. Luego de un rato Leah y Bella, las cuales no se molestaron en hablarme para no despertar mi temperamento, también abandonaron el lugar. Yo seguía allí. Por un lado mi vena masoquista me decía que no me moviera, y por otro mi sentido común quería que saliera corriendo. Al final ganó el sentido común y me levanté de la mesa.

Antes de salir por la puerta del comedor, y casi como un acto reflejo, me giré para verlo una última vez. Mi mirada se cruzó con la de la muchacha morena, que compuso una torva sonrisa, y luego sin más se acercó a Jasper y juntó sus labios con los de él. En ese momento casi me desmayo de la impresión. ¡Esto era demasiado! Estaba haciéndolo a propósito, se burlaba de mí en mi cara. ¡No pensaba tolerarlo!

A grandes zancadas me dirigí a aquella mesa. Cuando estuve allí halé de los cabellos a María, separándola de Jasper. Pensé que le había arrancado las extensiones- porque aquel cabello se veía excesivamente falso.- y hubiese sido divertido, pero no pasó. Ella me observó con ganas de matarme.

-¿Qué te crees? ¿Que Jasper te pertenece? Eres patética.- comentó de manera sardónica con intenciones de volver a acercarse a él. Mi paciencia tenía sus límites, y ella ya lo había rebasado por mucho.

-Yo soy la madre de su hijo, perra.- pensé por menos de un segundo en darle una bofetada. No, muy suave. Le pegué un puñetazo con toda la fuerza y la rabia contenida, que era mucha, y la dejé tirada en el suelo. Con aquel alocado impulso que me había llevado hasta aquello me volví hacia donde se encontraba Jasper, aún en shock. Lo atraje a mí - Tú eres mío.- murmuré muy cerca de su rostro y luego junté nuestros labios. Bueno, quizás él no estaba tan en shock, porque me correspondió de una manera salvaje, como si necesitara recuperar el tiempo que no habíamos estado juntos ese día, y por un momento olvidé que estaba en el comedor del instituto, donde posiblemente todos observaban con atención mi desquiciado acto, y le permití a mi mente desviarse a pensamientos indecorosos para mayores de edad. No supe cuanto tiempo estuvimos besándonos, pero a regañadientes nos tuvimos que separar, pues sería el colmo desnudarlo en medio del comedor, aunque en realidad sopesé la idea, porque eso era lo que quería hacer. Me tomó unos segundos poder recuperar el aliento y de nuevo me dirigí a María, que todavía seguía tirada en el suelo, mirando el panorama con los ojos muy abiertos.- EL ES MÍO.- señalé a Jasper.- ESTO ES SUYO.- ahora señalé mi panza.- VUELVES A ACERCARTELE Y TE JURO QUE TE ROMPO TU MALDITA NARIZ.

-¡Estas loca!- vociferó María, yo gruñí de manera bastante amenazadora y ella abrió mucho más los ojos. Como pudo se puso en pie y salió corriendo del lugar. Sonreí triunfal mientras la veía alejarse y la despedía con la mano. Entonces, me concentré de nuevo en Jasper, el cual me observaba con expresión divertida.

-Y… ¿cómo estas?- dije con total normalidad tomando asiento a su lado. Él alzó una ceja.- ¿Qué?- pregunté con cara de niña inocente que no rompe un plato.

-Entonces ¿esto es mío?- situó una mano en mi vientre. Mi cara pasó de color crema-habitual a rojo-tipo-tomate. Lo de hace unos minutos había sido una locura, pero ¿yo no estaba loca? Definitivamente sí, bastante loca. Y no me arrepentía de absolutamente nada.

-Todo tuyo.- sonreí por unos instantes, hasta que volvió a embargarme la duda. Tal vez Jasper si quería algo con María.- Oye si vas a correr detrás de ella a disculparte por lo que esta demente embarazada acaba de hacer, mejor que sea de una vez.- mi tono de voz no sonó muy convencido.

-No creo que me quiera ver después de que amenazaste con romper su nariz.- dijo seriamente. Lo miré con aprensión, ¡entonces el en verdad quería con María! Al ver mi cara Jasper se comenzó a carcajear.

-Todavía no puedo creer que alguna vez de mi vida hubiese decidido hacer un hijo contigo. Ve a hacer lo que te dé la gana con quien te dé la gana.- mascullé entre dientes y luego me puse de pie y salí del comedor de manera dramática.

Otra vez me sentí enojada, traicionada. Estando embarazada, las emociones se hacían demasiado fuertes, demasiado volubles. Como odiaba esto. Caminaba sin rumbo fijo por los pasillos.

-¡Alice, espera!- Jasper estaba corriendo detrás de mí, pero aún así seguí caminando como si no hubiese notado su presencia. Yo sabía que no sería tan fácil deshacerme de él.- ¿Puedes detenerte y escucharme?- me tomó del brazo, haciendo que me girara. Suspiré, era inevitable.

-¿Acaso tú lo haces?- pregunté ácidamente.- ¡Vete a buscar a María y déjame a mi en paz!

-¿La loca acosadora? Te juro que estaba a punto de poner una orden de restricción contra ella. Querida, lo que dije en el comedor fue simplemente una broma, disculpa si te molestó, pero me sorprende que no sepas que tú eres mi embarazada-demente-celosa favorita.- ¿esa era su forma de pedir perdón? Como que no era muy bueno en esto.

-Yo no estaba celosa. Es más, puedes tener las amantes que quieras y hacer tantos bebés como se te antoje, pero eso sí: no quiero que mi hijo se relacione con esos bastardos que llegues a engendrar.- eso fue extraño. Sonaba como mi abuelita.

-Eee… Alice. Tú y yo no estamos casados, así que técnicamente…

-Eres un desgraciado.- bramé con enojo y le pegué una bofetada estilo telenovela-de-las-4.

-¿Dije algo malo?- inquirió aún atónito.- ¿Acaso quieres que nos casemos para que puedas utilizar tu lenguaje medieval?- le volví a pegar otra bofetada. Me miró interrogante- ¿Y esa por qué fue?

-No sé.- me encogí de hombros.- Me gusta el sonido que hace mi mano cuando se estampa contra tu cara.- le volví a abofetear. ¡Era divertido! Ya entendía por qué en las novelas los protagonistas siempre salían heridos.

-¿Puedes dejar de maltratarme? – Preguntó irritado.- Oye, lamento de verdad si dije algo malo. A mi no me gusta María…

-Ah, ¿te gusta Rosalie entonces? Porque no creas que he olvidado la escenita de ayer en el auto. Y es que de verdad, como se atreven a cometer semejante aberración en…

-Alice. Rosalie Hale y yo no hicimos nada en ese auto.- cortó Jasper.

-¿Qué Rosalie Hale y tú no hicieron nada? Claro y yo…- callé de repente. Jasper Hale, Rosalie Hale…- ¿Por qué tienen el mismo apellido?- ¿No era que no tenía hermanos?

-Eso trataba de explicarte ayer. Pero claro, tú nunca me dejas terminar ninguna de mis frases. Rosalie y yo somos primos hermanos.

-Ah claro. Bueno Rosalie descartada. Y cuéntame ¿qué es María? ¿Tu tía solterona?- comenté de manera sarcástica. Jasper bufó.

-¿Volvemos a lo mismo? María fue la que se me lanzó encima, yo ni siquiera le correspondí. Ya te dije que tiene una especie de obsesión conmigo.- fue entonces cuando me sentí como una idiota. Armando dramas completos por simples malentendidos. Desvié la vista hacia el suelo, me sentía culpable. Jasper puso una mano sobre mi barbilla, haciendo que nuestros ojos se encontraran.- ¿Sabes que? Me encanta verte celosa

-Yo no estaba celosa.- contesté haciendo un mohín.

-Si, si lo estabas.- afirmó con una presuntuosa sonrisa.

-¡Qué no! Tenía otras razones para golpear a María.- fruncí el ceño. Bueno, era verdad, pero no había pensado en nada de lo que oí el martes cuando había descargado el puñetazo contra su cara.

-¿Y el beso? ¿Cuál era la otra razón, porque ese beso fue…

-¡Suficiente! Yo no estaba, estoy o estaré celosa.- no más discusiones. Le dí un rodillazo tan fuerte como pude en su 'descendencia'. Él se retorció de dolor mientras yo me alejaba con una sonrisa en mi rostro. Por lo menos sabía que ese día no podría procrear ningún otro hijo, así que cuando desaparecí del instituto, lo hice con una sensación de alivio.

Jasper POV.

Loca. Alice estaba total y completamente desquiciada. Y eso me atraía tanto. Luego de unos minutos retorciéndome de dolor, llegó Emmett a mi auxilio. Bueno, en realidad no fue de mucha ayuda, lo único que hacía era reír estruendosamente y burlarse de todas las maneras posibles de mi lamentable situación. Cuando por fin calmó sus risas, fue que obtuve algo de su ayuda.

Estaba pensando, que si ella podía pegarle un puñetazo a María, yo también podría pegárselo a Riley. Agh, ¿es que no lo notaba? Sus miradas de interés, su comportamiento extrañamente amable. Y es que él justamente había decidido intentar conquistar a su amor platónico de hace dos años, cuando ella estaba embarazada de mí. ¿Y por qué carajos Riley se molestaba conmigo por acostarme con ella? Si hubiese mencionado antes ese pequeño punto… no, igual me hubiese acostado con ella. Pero ahora, que ya no había nada que hacer al respecto, Riley debía dejarlo atrás. Si Alice nunca le había prestado atención ¿por qué hacerlo ahora?

Apreté con más fuerza de la necesaria el volante de mi auto cuando el recuerdo de Alice riendo en el comedor con Riley sentado a su lado volvió a llegar. Y es que… es que creía que yo también estaba ¿celoso? No, nada de eso. Pero aún así había disfrutado con cada partícula de mí ser ver a Alice golpear a María. Sonaba cruel, pero un sentimiento de satisfacción interna me invadía.

¿Y a dónde se supone que conducía a estas horas de la noche? Simplemente estaba dando vueltas por toda la ciudad. No sabía que hacer. Pensé en la idea de aparecerme en casa de Alice, pero no sabía si estaría bien. Al fin y al cabo, ¿habíamos tenido una pelea hoy? Incluía un beso, un golpe bajo en mi entrepierna, una bofetada y muchos, muchos celos. Bueno, eso fue extraño, no sabía como llamarle. Decidí dejar a un lado mi orgullo y conducir hacia allá cuando… Mi teléfono móvil sonó. ¿A estas horas? ¿Quién sería?

-¿Hola?- pregunté.

-Ja… Jasper.- esa era la voz de… Alice. Y sonaba como si estuviese llorando. Vaya, la situación debía ser extrema para que ella decidiera ser la primera en hablar.

-¿Qué pasa Alice?- la preocupación era notoria en mi voz.

-Es que…- un sollozo la hizo interrumpirse. ¿Quién se estaba atreviendo a hacerla llorar?- Necesito que me busques. Estoy frente a la clínica.- Abrí los ojos con terror ¿clínica? ¿Qué clínica?

-¿Pasó algo? Nuestro hijo…

-Tú solo llega, luego te explico.- Alice siguió llorando desconsoladamente. Pero ¿Qué se supone que había pasado? Jamás en mi vida había llegado a probar las cualidades que un Ferrari Enzo tenía para ofrecer. Pero luego de ese día, puedo asegurar que en definitiva es uno de los autos más veloces del mundo.


¿Clínica? ¿Alice llorando? Que pasará... Aja! Yo se que lo corté feo. Pero este capítulo me costó HORRORES. Es muy muy largo, pero no pensaba cortarlo. Así tenía que ser. Y quería terminarlo rápido, no dejarles esperando taanto. Bueno Alice esta loca, todos lo sabemos ¿Pero, no les encanta así?

Bueno, debo decir que me han hecho investigar mucho, mucho acerca del embarazo. Crep que cuando vaya a tener un bebé estaré mejor informada que el propio médico haahah.

Cuando katherine le falta inspiración, no tiene ganas de escribir... lee los review y automáticamente la inspiración vuelve. Es en serio chicas, todos y cada uno de sus reviews son valiosos y necesarios para mí ^^ megustan! (: Y gracias a todos, todos los que me han leído, comentado, favoriteado, alerteado (?)

Bien, es tarde, tarde en mi país y me echan del pc ¬¬. Así que, Se despide Katherine


Contestación a los rr. (ah, pensaron que no me acordaría? no, no . nada de eso)

-lilibethsatalin: oye gracias por la recomendación n.n Inmediatamente me dijiste lo de los antojos extraños, me puse a investigar como una loca. Y si, hay cosas verdaderamente creepys. Esta vez hice una ligera mencion a una combinación extraña que hizo alice. Pero se pondrán cada vez mas raros esos antojos. Espera, espera muahaha.

-Leitakhr: Bueno querida, creo que me has malcriado. Te juro que si no veo ti review de siempre me pongo muy triste. De verdad lo agradezco y me encanta siempre verlo. Me alegra el día ^^

-andy231: Gracias n.n espero que te siga gustando!

-marielie: Gracias n.n espero que sigas leyendo!