Declaración de derechos: No soy dueño de highschool DXD, God of war o Asura´s wrath, estos pertenecen a sus respectivos autores, Ichiei Ishibumi, SCE Santa Monica Studio y Kasuhiro Tsuyachiya respectivamente.
Capítulo 9:Decisiones.
Eludir una responsabilidad solo es demostrar inmadurez, una falta de capacidad para responder por lo que a cada uno corresponde. ¿Te identificas con ese grupo?, o perteneces a aquellos que responden por lo que les corresponde, aquellos que se enfrentan al mundo sin mirar el borde, aquellos que no miran atrás en sus decisiones. Tú decides.
Mi voluntad.
- "Oscuridad" -
Ese es el único pensamiento que pasa por mi cabeza, lentamente empiezo a abrir los telones del mundo, los párpados de mis ojos. Lo primero que visualizo es mi mano izquierda, que se encuentra relativamente cerca de mi rostro, sin embargo, hay algo extraño en la habitual mano que siempre tengo, raíces que la envuelven, y no raíces ordinarias, son raíces con agudas espinas que están ancladas a mi carne, desgarrando músculos.
- Al fin despertaste -
Una voz familiar resuena en mi cabeza, sin embargo, parece que se encuentra algo debilitada, casi cansina, agitada si lo pones en términos sencillos.
- "¿Qué es lo que ocurre Draig?" -
Pregunto a mi compañero interior, quien según el tono de voz parece en aprietos.
- Al parecer se activó una maldición que puso en tí Hanzo -
Exaltado por afirmación me levanto del lugar de reposo donde me encuentro, mi cama, al parecer me encuentro en casa. Dejando de lado eso ahora empiezo a sentir un intenso dolor, que se extiende por todo mi cuerpo, dolorosas punzadas. Levantándome de la cama corro hacia un espejo en la habitación y veo con sorpresa lo que es, raíces espinosas que salen desde mi pómulo izquierdo y envuelven cada extremidad útil dentro de mi fisiología.
- " Así que esas palabras eran una advertencia para esto, ¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?, 10 o 20 minutos, ¿Verdad?" -
Pregunto de manera ordinaria a Draig tratando de saber el tiempo exacto.
- Desgraciadamente no, ya ajustas 9 días desde que sufriste este pequeño inconveniente -
La respuesta del dragón que se encuentra dentro de mi empiezan a causar cierta preocupación, de repente la puerta se abre y se muestra a una chica de complexión pequeña de cabello blanco corto con una mirada monótona, es Koneko, quien de manera impensable se arrojó a abrazarme.
- ¡Issei-senpai! -
La acción tan adorable me toma desprevenido, pero ella de repente se retira, cortesía de las espinas que me amarran. Fijándome un poco en su aspecto parece agitada, ella lleva un traje de entrenamiento físico sencillo, camisa blanca y blumers rojos.
- ¿Cómo se siente, Issei-senpai? -
Me pregunta ella con algo de imperceptible alivio y felicidad, toma asiento mientras me observa atentamente esperando una respuesta pronta.
- No lo sé exactamente, pero creo que estoy bien -
Cómo prueba me levanté e intenté correr a toda velocidad, pero no ocurrió nada, lo único que hice fue correr con una velocidad ordinaria hacia la puerta de la habitación.
- Es tan malo como sospechaba, ahora no posees ningún tipo de poder -
Ese es el desalienta dirección comentario del emperador dragón rojo, un desafortunado hecho que me lleva a convertirme en un ser inútil y sin valor.
- ¿Qué ocurre, Issei-senpai? -
Pregunta Koneko algo confundida, en este momento la respuesta que le puedo dar me hace dudar un poco, después de todo son demonios, tal vez como ahora no soy útil podría tratar de eliminarme. "¡NO!", me digo a mi mismo fuertemente tratando de cambiar esa idea poco lógica y subjetiva, así que poniendo mi vida en sus manos lo digo sin dudar ni arrepentirme.
- Creo que perdí todos mis poderes -
Las palabras que dije a Koneko no tuvieron demasiado impacto, como si eso no fuera lo más importante en este momento.
- Tal ves los poderes de Issei-senpai sean una parte especial, pero lo es más el vínculo que ahora posees con nosotros, el hecho de que estés bien es la mejor noticia que puede recibir en este momento la presidenta -
Esa es la gratificante respuesta de Koneko, de repente un picor empieza a asolar mi nariz, mientras mis ojos empiezan a tener cierto ardor irresistible.
- Gracias -
Eso es todo lo que digo a Koneko mientras de mis ojos se escapan pequeñas gotas de algo que no sentía hace mucho tiempo, verdadera alegría, alegría de ser aceptado como un ser que siente y no como una simple herramienta.
- Creo que el único inconveniente que tendremos es que no podrás estar presente -
Esas palabras de Koneko me confunden repentinamente. Rápidamente limpio mis primeras lágrimas en años y formulo algo.
- ¿A qué te refieres con que no podré estar presente? -
Pregunto a Koneko con curiosidad e intriga por saber qué es lo que quiere decir.
- La presidenta al ver tu esfuerzo por defenderla decidió rechazar el compromiso, en un inicio se armó una pequeña disputa, pero luego se decidió que habría un encuentro entre el séquito de la presidenta y el séquito de su contrincante, en este caso, Raiser Phenex -
Las palabras de Koneko me hicieron abrir los ojos enormemente, fui un motivo para que Rias decidiera desafiar el compromiso que probablemente fuera obligado.
- Dile a Rias que yo participaré en ese encuentro -
Koneko de repente me mira extrañada y hace una simple pregunta.
- ¿Cómo lo harás?, apenas si puedes ponerte de pie -
Ante las palabras de Koneko yo simplemente sonrío y respondo.
- Con voluntad se puede lograr cualquier cosa, confía en mí -
Eso es lo que le digo a Koneko mientras mi sonrisa crece aun más, ante esto de repente Koneko también pone una pequeña sonrisa como apoyo emocional.
Hechos inesperados.
Después de tener una emotiva charla Koneko y yo nos dirigimos hacia el comedor principal, donde no había nadie.
- ¿Dónde están todos? -
Pregunto a Koneko mientras observo los alrededores.
- Se encuentran entrenando, Raynare-sama, Kalawarner-san y Miltlet-chan se ofrecieron a ayudar en su entrenamiento -
La respuesta de la pequeña albina me sorprendió de sobremanera, nunca esperé eso por parte de las caídas.
- Koneko, me gustaría que me ayudaras con algo -
Koneko al instante asiente, pero de repente pone una cara extraña.
- Lo pervertido está prohibido -
Ante ese comentario me da una ligera risa.
- Puedes estar tranquila Koneko-chan, es solo que hace mucho tiempo que no siento el mundo a esta velocidad, como si todo fluyera de manera normal, ahora puedo escuchar de manera normal las palabras que dicen, pero necesito recuperar mi velocidad -
Koneko me mira por unos segundos y luego da un suspiro.
- No todos los días puedes percibir el mundo de manera normal, al ritmo al que deseas volver creo que no te podré alcanzar, así que haré esto ahora -
De manera inesperada Koneko empieza a acercarse a mi y me lanza sobre el mueble, en medio del desconcierto se pone por encima de mí y pone su rostro demasiado cerca del mío.
- El aura que emana Issei-senpai es irresistible, incluso la presidenta ya siente un deseo sexual por usted, cuando ella sea tuya no quiero ser olvidada -
Al terminar eso de repente la pequeña albina empieza a besarme de manera muy erótica, incluso utiliza su lengua en ese proceso, yo si quedarme atrás empiezo a corresponder haciendo más intenso el momento.
- "A tomar por culo la ONU" -
Eso es lo único que pienso mientras sigo con el acto, de repente las espinas se empiezan a retirar y se comprimen nuevamente en aquella cicatriz que me provocó Hanzo. El beso fue largo, fue un momento muy caluroso, y podría continuar, pero ya será en otra ocasión, ya que Koneko se empezó a sonrojar y tomó un poco de distancia.
- Lo siento Issei-senpai, creo que me dejé llevar -
Dice ella tratando de ocultar su rostro.
- No sé cómo responder ante esta situación, pero te prometo que no te quedarás atrás -
Ate estas palabras Koneko me abraza nuevamente. Ahora de manera más cómoda debido a la ausencia de las espinas.
- Koneko, ¿Tú sabes meditar? -
Pregunto repentinamente.
- Así es, ¿Porqué lo preguntas? -
Repentinamente una lanza se empieza a materializar en mi mano izquierda, mide almenos 2 metros, en una punta hay un filo curvado de color plateado y en el otro lado hay un cristal afilado de color violeta intenso.
- Necesito hablar con lo que sea que haya aquí dentro -
Digo mientras señalo la lanza.
Acepto mi destino.
Koneko me pidió tomar asiento en el mueble de la casa, luego ella se sentó en mi regazo y empezó liberar un aura enfocándose en la Fate Spear, después de todo estamos tratando de comunicarnos con ella. De repente el mundo empieza a diluirse, como pintura húmeda en la lluvia, y frente a nosotros aparece una mujer de cabello violeta y ojos verdes con facciones hermosas, que tiene un vestido blanco como prenda única.
- ¿Qué es lo que deseas? -
Pregunta ella mientras se acerca a nosotros.
- Deseo recuperar mi velocidad -
Esa es la única respuesta que doy ante las femeninas palabras que me intimidan con cada paso que da.
- Hanzo te advirtió que no dejaras de ser humano, aun así, hiciste caso omiso a sus palabras, este es el resultado -
Esa respuesta me pone a pensar un poco pero luego yo contesto.
- Nunca prometí hacer lo que él dijo, a mi me pareció que era más una advertencia -
De forma inmediata la chica contesta.
- Y lo era, pero al ritmo que vas solo le causarás más curiosidad, necesitabas detener esos rápidos pasos, él es muy vanidoso con su puesto, quien intenta robar el puesto del dios de la velocidad no tendrá un mundo feliz -
Esas son las palabras del espíritu que vive en la lanza del destino, una sabiduría excelsa que fácilmente supera la humana.
- No pretendo robar su puesto -
Esa es la respuesta que doy, sin embargo, ella pon una mirada en conjunto con una sonrisa.
- El solo hecho de querer ser más rápido te pone en una categoría de rival para él -
Esas palabras me sorprenden ligeramente, de repente el mundo imaginario en el que nos encontramos se distorsiona, Koneko desaparece y el mundo se convierte en un vacío oscuro, cadenas de las profundidades surgen y me envuelven dejando mis movimientos nulos, empiezo a escuchar voces que parecen venir de diferentes mundos, con un eco tan fuerte que parecen revotar en muros.
De repente siento la ausencia de mis piernas, estas están separadas de mi cuerpo en una zona externa, envueltas en cintas y cadenas poco cómodas, ya que aun puedo sentir la sensación que da tener esas cosas apretadas.
- ¿Estás dispuesto a aceptar el destino que te espera? –
Me pregunta ella viéndome desde las alturas, sus ojos tienen un intenso brillo violeta en medio de la oscuridad que la rodea.
- Aceptaré mi destino, nunca me arrepiento de mis decisiones –
Ella al escuchar mi respuesta pone una sonrisa de oreja a oreja que pone al gato de Alicia en un segundo lugar. De repente mis piernas se liberan y se unen al lugar que les corresponde, los objetos que me atrapan también desaparecen del lugar. Ahora la realidad se modifica nuevamente y estoy de pie frente al espíritu de la lanza del destino, Fate spear.
- Demuéstrame que no eres solo uno más, llena mis expectativas, Issei Hyoudo –
Al decir esas palabras ella se desvanece del espacio y la realidad ilusoria se rompe. Ahora aparezco en la habitación con Koneko en mi regazo.
- Lo logre –
Esas son las palabras que digo a Koneko, sin embargo, su expresión está congelada, detenida en el tiempo, ralentizada en exceso.
- Es hora de luchar, mi rival –
Esas palabras son dichas por un sujeto desde la ventana por un sujeto de cabello rubio, que viste una manta blanca que cubre todo su cuerpo dejando únicamente descubierto su rostro.
- Dios de la velocidad –
Esa es lo único que puedo decir ante esta situación, al parecer todo el mundo está ralentizado, pero no lo suficiente para mí.
- También creo que ya es hora de molernos a golpes –
Continuará…
