Esta es una historia alterna escrita sólo para entretenimiento basada en el anime de Kyoto Misuki. Las situaciones y actitudes de los personajes son de mi imaginación.

¡Tímida Al Rescate!

Por Sofía Morrison

Capítulo 10

-¡Terry, Candy! ¡Estoy tan feliz!-dijo Eleanor abrazándolos ambos.-Se ven tan lindos juntos… ¡Y el anillo te quedó a la medida! ¡Qué bien hice en aconsejar a Terry! Terry te hará muy feliz, estoy segura Candy.-dijo Eleanor llorando de la emoción.

-Muchas gracias Eleanor.-dijo Candy también llorando, muy sonriente.

-No tienes que agradecerme nada, sólo haz feliz a Terry. Estoy muy contenta porque vayas a ser mi nuera.- Eleanor tomó las copas que estaban en la mesa, extendiéndoselas a Terry y Candy.-Un brindis por Terry y Candy.

-Salud.-dijo la pareja, mirándose a los ojos. Candy estaba sonrojada, pero muy emocionada. Se volvía realidad la fantasía de casarse con Terry.

Terry por su parte ya podía visualizar a sus hijos con Candy, preguntándose de qué color tendrían el cabello o los ojos.

Eleanor, Terry y Candy bebieron un rato más.

-Y ¿dónde les gustaría la boda? Podríamos hacer la fiesta aquí, hay suficiente espacio. Y obviamente en una iglesia protestante.-dijo Eleanor.

-Es que Candy no…-empezó Terry, pero su entusiasmada madre lo interrumpió.

-¿Les gustaría una boda grande o pequeña? Y tu vestido Candy… Yo llamaré a una amiga mía que confecciona vestidos; iremos a Francia para eso. Oh, pero no podremos por la guerra. Bueno, tendré que buscar a alguien en América…-se quedó pensativa, y Terry y Candy por fin pensaron que dejaría de hablar pero.- ¡Ah ya sé! Mi amiga del teatro, seguro lo hará encantada. Y también…-seguía diciendo hasta que Terry la interrumpió.

-Madre, ya vimos lo emocionada que estás, pero ya es noche, y no me gustaría que Candy llegara tan tarde al hotel, en vista de que la prensa nos ha estado acosando.

-Mm, bueno, tienes razón. Pero Candy, debes prometerme que dejarás que te ayude con la boda. Siempre había querido planear una y al fin puedo hacerlo.-dijo Eleanor con mucha ilusión. Ella seguía amando al duque, y su mayor ilusión había sido planear su boda con él, pero sabía que su amor no podría ser, así que tendría que conformarse.

Candy le sonrió ampliamente. No tenía ni idea de cómo planear la boda, y estaba agradecida por el ofrecimiento de su suegra.

-Claro Eleanor. Buenas noches.-dijo caminando al auto con Terry.

-¡Ven mañana Candy! ¡Tenemos que planear!-gritó Eleanor desde su puerta, mientras la pareja subía al coche de Terry.

-Lamento eso pecosa. No sabía que Eleanor reaccionaría así. Jamás la vi tan contenta.-comentó Terry.

-No te preocupes. Eleanor me agrada mucho, fue muy amable al querer ayudar con la boda.-dijo Candy, siendo sincera.

-Y tú muy sabia al aceptar mi propuesta. Sabía que no te negarías…-dijo Terry con un guiño y una sonrisa.

-Eres un…chico muy vanidoso, ¿lo sabías?-dijo Candy, entre enojada y sonriente.

-Es parte de mi encanto.-dijo Terry y ambos rieron.-Por cierto, ¿cuándo quieres que sea la boda?-Candy se sonrojó un poco al pensar en la boda, en su boda con Terry.

-Pues no lo sé. Me… gustaría… tal vez… ¿pronto?-sugirió Candy con timidez. Terry sonrió encantado.

-Por mí podría ser mañana mismo. Sin embargo… ¿qué te parece en tres meses? Me parece que no es mucho y es suficiente tiempo.-propuso Terry. Así podría pedirle al menos dos semanas de vacaciones a Robert para la luna de miel. Luna de miel… pensando en eso Terry se sonrojó, algo muy extraño en él.

-Tres meses me parece perfecto. Mañana le diremos a Eleanor. También le escribiré a Annie, a Patty…-Candy se quedó callada por un momento.-¡Terry! Pero tengo que regresar mañana…-comentó con tristeza.

-No. No puedes. Bueno, sí puedes, pero… Candy, no quiero que te vayas.

-Pero debo volver al hospital, a ver a Albert…-dijo Candy. Ella tenía responsabilidades por cumplir.

-Mm…¿Qué te parece si mañana hablamos con mi madre y después de vas? Pero debes jurar regresar en dos días. Dos días es tiempo suficiente para que renuncies y decidas qué hacer con Albert.-dijo Terry muy serio. No quería separarse de su pecosa y no la dejaría irse.

-Mm pues está bien. Buenas noches Terry. Te veré mañana…prometido.-dijo sonrojándose ante la última palabra.

-Hasta mañana…hermosísima novia…-dijo Terry robándole un corto beso en los labios. Candy se puso aún más roja y entró al hotel.

Chicago…

Mientras caminaba a su departamento, Albert estaba pensando en Susana. No sabía cómo es que esa chica le había simpatizado tan rápido. Además le había parecido muy hermosa. Pero justo cuando estaba por llegar…

-¡Cuidado!-gritó alguien desde la acera de la calle. Albert giró muy tarde… Un coche lo había golpeado, provocando que Albert cayera a mitad de la calle. El conductor del coche se bajó para ver a Albert.

-¿Señor? ¿Se encuentra bien? ¡Alguien ayúdeme!-pidió el señor, mientras Albert yacía inconsciente.

-Buenos días Susana.-dijo Annie entrando a la habitación de Susana, quien para su sorpresa, ya estaba vestida, arreglándose el cabello frente al tocador de la habitación de huéspedes. –Ya estás lista, ¡qué sorpresa!-Susana rio.

-Sí, hoy desperté temprano. ¿Bajamos a desayunar?-preguntó Susana sonriendo.

-Claro. Qué extraño, normalmente no tienes apetito…-dijo Annie. Susana estaba sumamente delgada y Annie había notado que apenas probaba bocado, como si quisiera morir de hambre.

-Bueno, es que no sé… Hoy amanecí de otro humor.-dijo Susana sonriendo ampliamente.

-Quizás eso se deba a… Quizás a… ¿Albert?-preguntó Annie levantando una ceja. Susana se sonrojó.

-Tal vez, pero no de la forma que tú crees. ¿Sabes? Ayer hablé con él y pues… sus palabras me cambiaron mucho.-dijo pero no podía quitar su sonrojo, lo cual era raro pues ella era actriz.

-Ajá… Pero no negarás que es muy guapo, ¿eh?-comentó Annie guiñando a Susana. Susana se sonrojó más pero sonrió.

-Ya vamos a desayunar, ¿sí?-preguntó cambiando de tema.

-Sí. Hoy quiero ir a visitar a una amiga, a Patty. ¿Quieres ir?-preguntó Annie. No quería encontrarse con Archie, pero le parecía descortés no ir a ver a Patty ni a Stear y explicarles la situación.

-Claro Annie. Lo que tú quieras. ¿No quieres privacidad con tu amiga?-Susana no tenía ningún plan, excepto seguir los consejos de Albert.

-No hay problema, en serio. Patty es muy buena persona, se agradarán de inmediato. Y en la tarde podremos ir a ver a Albert, ¿eh?-comentó Annie otra vez levantando la ceja con un guiño. Susana volvió a sonrojarse.

-Ya basta Annie…-dijo y ambas rieron.

Nueva York

-Buenos días Terry.-dijo Candy dándole un beso en la mejilla.

-Buenos días pecas.-dijo.

-¿Vamos a ir con tu madre de una vez?-preguntó Candy. Terry asintió y en ese momento vio en la mano de Candy su maleta.

-¿Tu maleta? Candy, quedamos en que…-empezó Terry. No quería que Candy se fuera.

-Quedamos en que hablaba con tu madre y después me iba. Terry, yo no te pediría que dejaras el teatro por mí. Yo no puedo dejar así ni a Albert ni a mis pacientes.-dijo Candy. Claro que quería estar con Terry pero no era tan fácil.

-Mm Candy…

-Nada Terry. Vamos con tu madre.

Terry condujo en silencio. ¿Cómo haría para que Candy no se fuera? Aunque, por otro lado, reconocía que ella tenía razón. Tenía que ir a Chicago al menos para renunciar al hospital. Pero no quería que lo hiciera sola. ¿Si en el camino cambiaba de parecer? ¿Si en el camino se enamoraba de alguien más? ¿Si sus amigos la convencían de quedarse allá? No podía arriesgarse, tenía que pensar en algo rápido.

-Buenos días queridos. Pasen, por favor. ¿Ya desayunaron? Tienes que alimentarte muy bien Candy.-dijo Eleanor en cuanto los vio. Los tres se sentaron y comenzaron a servirles el desayuno.

-Eleanor, tengo algo que decirte. Lo que pasa es que yo debo volver a Chicago por mis pacientes…-dijo Candy. Eleanor abrió los ojos como platos.

-¿Qué? ¡Pero tenemos una boda que planear!

-Lo sé pero…-comenzó Candy pero Eleanor la interrumpió.

-¡Ya sé! ¡Yo iré contigo! ¡Qué gran idea Candy! Así podré pedir tu mano en nombre de Terry.-dijo Eleanor con los ojos brillantes. El rostro de Terry se iluminó inmediatamente por la idea.

-¡Es brillante! Mi madre tiene razón Candy. Ella debe ir a pedir tu mano, pues yo no puedo dejar la obra ahora.-dijo Terry.

-De acuerdo. Pero ¿a quién pedirá mi mano?-preguntó Candy.

-Pues a la señorita Pony y la hermana María. O la misma tía Elroy, si quieres.-dijo Terry sonriendo.

-Bueno muchachos, subiré a hacer mi maleta para irnos ahora mismo. No hay tiempo que perder. Por cierto, ¿ya decidieron qué día quieren la boda?-preguntó Eleanor. De ahí partiría toda la planeación.

-Sí, en tres meses, en primavera.-dijo Terry mirando a Candy.

-¿Tres meses? Mm bueno, es poco tiempo para la grandísima boda que imagino, pero está bien, lo haremos. ¡No me tardo!-gritó desde su habitación escaleras arriba.

-Es una gran idea que Eleanor te acompañe.-dijo Terry. "Y aleje a todo posible pretendiente." Pensó pero obviamente no dijo nada.

-Sí. Además supongo que ella querrá ver durante el viaje cosas de la boda.-dijo Candy.

-Y ¿qué harás con el trabajo?-preguntó Terry.

-Pues no sé. Tendré que renunciar a mi trabajo.-dijo Candy un poco triste.

-¿Sabes Candy? Hay muchos otros hospitales por aquí donde aceptarían a una gran enfermera como tú.-dijo Terry. No deseaba que Candy trabajara sin embargo trabajar era lo que Candy quería hacer y Terry quería verla feliz.

-¡Terry! ¿En serio? Yo creí que tú…-comenzó Candy, pero Terry la calló con un beso.

-Lo que te haga feliz es lo que haremos. Aunque, claro, tendrás que pedir un permiso para la luna de miel. Y nada de trabajar cuando estés embarazada.-dijo Terry muy serio. Candy se sonrojó al pensar en el embarazo.

-Te amo mucho Terry. ¡Gracias!-dijo abrazándolo.

-Ya estoy lista.-dijo Eleanor arrastrando su gigantesca maleta. Terry se acercó a ayudarla.

-Eleanor, ¿no crees que empacaste demasiado? Sólo irán por dos o tres días…-dijo Terry cargando la maleta.

-Sólo lo necesario querido. Creo que nunca he ido a Chicago.-dijo Eleanor sonriendo.-Será muy divertido Candy.

Ya en la estación Terry se despedía de las únicas dos mujeres en su vida.

-Cuídate mucho Candy. No se te olvide renunciar. Y saluda a los chicos de mi parte.-dijo Terry dándole un beso de despedida.

-No te preocupes Terry, estaré bien. Regresamos pronto, lo prometo.-dijo Candy subiendo al tren.

-Eleanor…-dijo Terry llamando a su madre.-Cuídala mucho, por favor. Que no se le olvide renunciar.-dijo Terry.

-Tranquilo hijo. Nadie se le acercará.-dijo con un guiño y después subió al tren, dejando a Terry muy aliviado.

Chicago

-¡Annie! ¡Qué gusto verte!-dijo Patty abrazándola.-Albert nos dijo que te habías ido con Candy pero no dijo por qué ni nada. No teníamos idea de que querías ir a Nueva York.-dijo Patty a Annie.

-Fue una decisión apresurada. ¿Se encuentra Stear aquí?-dijo Annie. Ella, Susana y Patty se encontraban en la sala de la mansión de los Andrew.

-Sí. Nos alcanzará en un momento. ¿Quieren tomar té?-preguntó Patty mirando a Susana.

-Oh, lo siento. Patty, te presento a mi amiga Susana Marlowe. Susana, te presento a Patricia O'Brien.

-Mucho gusto Patty. Annie me ha hablado mucho de ti.-comentó Susana.

-Mucho gusto Susana. Pasemos a tomar el té, ¿sí?-sugirió Patty con una sonrisa. Ambas caminaron por la mansión de los Andrew hasta el jardín. Patty pidió que les sirvieran té. Un rato después llegó Stear y él y Patty se mostraron muy amables con Susana. Finalmente Annie les contó su ruptura con Archie (de la cual Stear sospechaba) y Susana les contó todo lo que había pasado con Terry y Candy. Ambos se mostraron comprensivos con Susana.

-Y ¿no saben cuándo regresará Candy?-preguntó Patty.

-No. Yo supongo que pronto o nos hubiera escrito.-dijo Annie.

-Bueno, en ese caso sólo queda esperarla.-dijo Stear.

Él había planeado ir a despedir a Candy a la estación pues quería enlistarse en el ejército. Sin embargo, cuando llegó a la estación vio que Candy ya estaba subiendo al tren con Annie, por lo que no pudo despedirse. Stear no quería irse sin al menos hablar con Candy antes, así que decidió esperarla.

-¿Y la tía abuela?-preguntó Annie.

-Fue a visitar a Eliza y a Neil. Creo que ellos acaban de llegar de Nueva York.-dijo Stear.

-Bueno, nosotras iremos a ver a Albert. ¿Quieren venir?-sugirió Annie.

-Claro. Ayer ya no pudimos ir a verlo, pero fue Arc…quiero decir que queremos visitarlo…-dijo Patty. Annie entristeció un poco, pero puso su mejor sonrisa y siguió como si nada.

-Yo creo que alguien está muy emocionada por visitar a Albert…-dijo Annie señalando a Susana, haciendo que ésta se sonrojara.

-¡Annie!

-¡Vaya Susana! ¡Qué buenos gustos tienes!-dijo Patty sonriendo. En ese momento, Stear la miraba. ¿Hubiera podido irse y dejar a Patty sola? Tal vez, pero al verla sonreír entendía por qué había sido mejor quedarse con Patty que enrolarse en la guerra. Al ver sonreír a Patty sintió que quedarse en América y no luchar valía la pena.

-Ya basta, por favor.-dijo Susana ocultando su sonrojo.

Continuará…

Muchas gracias a tod s por seguir leyendo mi historia. Yo creí que sería corta pero jajaja no puedo terminarla así. En fin, acepto todas las sugerencias y comentarios que quieran hacer. ¿Qué tal mi Terry de celoso? Y Eleanor tiene una personalidad un poquito diferente al anime jaja ¿Qué le habrá pasado a Albert? ¿Dónde estará Archie? ¿A Susana le gusta Albert? Espero les siga gustando. Mil gracias por sus reviews a Verito, LizCarter, Rita Miller, Remiel22, Amy C.L., Blanche Grandchester Andley