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Jeff Davis y su repectivo equipo, son dueños de teen wolf (lamentablemente :()

Yo sólo juego con los personas, escenarios, blah, blah. La historia es mia.

Y así.

Lo siento pot tardar mucho en actualizar, he tenido varios trabajos y examenes, y hubo momento que tuve que corregir el cap para que tuviera congruencia que con el otro, jajaja, no me fiajaba en ocasiones que escribia xD Suele suceder, supongo.

Bueno, disfruten el cap, espero coments tanto bonitos com constrictivos, si quieren


Tana trago con fuerza, sintiendo la miradas de todos penetrarle en cada centímetro de su cuerpo, sin embargo, no le importó.

¡Francis está muerto!

Las palabras de Bryce se repetían una y otra vez en su cabeza como un horripilante mantra, trayendo la consecuencia de apenas importarle su alrededor.

¿Cómo? No…, se decía. ¿Cómo es posible que ése estúpido rubio cobarde esté muerto? Se salvó de la muerte tres años atrás, se estaba ocultando para evitar que Joséphine o Laqha lo mataran después de cómo les jodio todo su plan y, Dios sabe que el pequeño gusano sabía cómo ocultarse… y pelear. Ella siempre lo creyó uno de los cobardes más grandes del mundo, pero también uno de los guerreros más hábiles y letales.

— Tana, ¿estás ahí?-le gritó Bryce, tratando de regresarla a la realidad.-Éste no es un buen momento para…

— Te llamó en un minuto.- le colgó

¡Francis está muerto!

Tres simples palabras que le provocaron una sorpresa gigante.

Apretó el celular en su mano y comenzó a caminar alejándose del pasillo. Sentía algunas miradas pegarle en la espalda, sin embargo las ignoró, así como ignoró los murmullos típico de un hospital, y continúo caminando hasta que llegó a un pasillo con algunas habitaciones.

Miro a todos lados.

El pasillo estaba solitario, así que fue a revisar una de las habitaciones y suspiro de alivio al notar que estaba vacía. Entró, rápido antes que el pasillo comenzara a llenarse de gente, y puso el pestillo a la puerta.

No perdió tiempo en ver la habitación o pensar un poco más en el hecho de que un hombre que conocía desde hace mucho (realmente mucho) tiempo, ahora está muerto y, sorprendentemente, no fue por su mano.

A la única persona a la que de verdad le tenía miedo Francis era ella, sólo porque era consciente de que sabía siempre— absolutamente siempre—dónde estaba y que si quería matarlo, lo haría antes de saber que le paso.

Obviamente, la muerte de aquel gusano no fue por su mano. Fue alguien más. ¿Quién? ¿Laqha o Joséphine? No, los dos estaban débiles por la regla del retorno y los pocos poderes que Joséphine tiene deberá de estarlos usando para mantener a Trevas a raya y poder conseguirle un nuevo cuerpo a Laqha.

Suspiró.

Si bien Francis aceptaba que no podía ocultarse de ella, no significaba que no ponía esfuerzos para ocultarse de otros. Tenía muchos enemigos y a todos les vio la cara con sus brillantes escapadas y ocultamientos. ¿Cómo ahora estaba muerto? ¿Quién sería la persona suficientemente lista como para poder encontrarlo y matarlo, quitándole el honor?

Nadie, se dijo apretando el celular contra su palma.

¿Cuándo había sido la última vez que vio a Francis?

En Portland poco después de despertar. Estuvo más o menos una semana en la ciudad y no se quería hasta hablar con la estúpida bisnieta de Jonah —sus palabras, no de ella— pero no pudo. No soporto el miedo de saber si ella lo terminaría matando como lo prometió tanto tiempo atrás, no soporto pensar que lo que le haría ella o Bryce si se atrevía a contarle algo a Killa, y tuvo que sentirse feliz con la pequeña platica que tuvo con la diosa madre, quien le aseguró que Killa sabía muy bien sobre su sacrificio y que lo tenía presente.

Dejo de apretar su celular. Lo levantó y dejo a una distancia prudente de su mirada y marcó el número de Bryce; un segundo después el celular estaba en su oreja, dejándola escuchar perfectamente los tonos.

Al segundo tono, Bryce respondió.

¿Por qué narices me cuelgas así?-le gritó Bryce. Su voz estaba teñida por la ira y la tristeza.

A fin de cuentas, Francis fue su amigo, fue de ella (antes de que lo jodiera todo), y una de las pocas personas que conocía y vivió de primera mano los sucesos de su aquelarre.

El aquelarre original, sin aquellas otras personas que se obligaron a meter por un tiempo a finales del siglo 19.

Leonor, Frederick, Willka y Joséphine. Él conoció a los 4. Vio el horrible final de Joséphine, y lloró el de Leonor y Willka. Era de las pocas personas con las que se podía hablar de aquello que tanto habían tratado de olvidar y quien nunca tuvo reparos para decirles lo estúpidas que estaban siendo en seguir usando magia prohibida por las ancianas y estar dispuestas a enseñarla a quienes la buscaran, por su puesto, palabras cargadas con cierto miedo en su mirada y postura firme.

Claro, él era un telepata que por las locuras de un brujo terminó con una inmortalidad que ellas convirtieron en inmortalidad a decisión (es decir, podía terminarla él mismo), no una wicca que creció con libertades y le parecía horroroso como las ancianas de antes y las de ahora les quitaban el derecho a las nuevas generaciones de explotar hasta la última gota de su potencial, pensando que así evitaban que fuesen seducidas por el mal. Estaban equivocados, más no querían aceptarlo, como no querían aceptar que consideren la palabra bruja un insulto para ellas era una de las cosas más estúpidas del mundo cuando eso eran, brujas. Ni siquiera porque en sus narices murieron wiccas a manos de verdaderas brujas malas, cazadores y cambia formas por no saber usar sus poderes o porque muchas de sus hermanas terminaron abandonado la religión wicca (entre comillas, ya que seguían con los rituales, sólo que buscaban otros medios para hacerlo) y los aquelarres para conocer sus potenciales y la verdadera magia, cambiaron de opinión.

¿Y luego se preguntaban por qué ella, Bryce o alguna otra wicca verdaderamente vieja se negaban a ser ancianas? ¿Para qué? En el momento que propusieran dejar a las novicias aprender verdadera magia, la magia de sus antepasados para así saberse defender de los peligros heredados, y dejaran de considerar la palabra bruja como un insulto, las expulsarían y/o mandarían sus opiniones al infierno. Varias, hasta más viejas que Bryce, lo han intentado y las han mandado a freír espárragos.

— Estoy en un hospital, Bryce.-le respondió enojada-Hay personas en cada esquina y no puedo hablar con total libertad sobre la muerte de una persona que conozco desde hace siglos. Tú no viste como me miraron cuando grite de sorpresa, ¿cómo piensas que me hubiesen mirada en el momento que comenzara a preguntarte que jodidos paso con Francis sin modular en lo más mínimo mi voz?

Como primera respuesta, Tana recibió un profundo suspiró del otro lado de la línea.

Sí, lo siento. Es que… Francis está muerto, Aitana-estaba incrédula. Lo palpaba en su voz.- ¿Te lo imaginas? Francis era como una cucaracha: escurridiza, difícil de matar y, probablemente, con la habilidad de sobrevivir a una catástrofe que nadie más puede.

— Mejor analogía no pudiste usar.-felicitó Tana. Miro al suelo y luego levantó la vista, chocando con un monitor cardiaco apagado. ¿Él que la chiquilla estúpida tiro estará roto?, se preguntó y rápido deshecho ese pensamiento.

Sin embargo, sigue siendo de los mejores guerreros que he visto en mi larga vida. No logro explicarme como murió sin que me enterara de que estuvo en una pelea. Lo conoces, antes el me avisaba cuando estaba en una pelea para que fuera para hablar después con él-siempre quedándose ella en las sombras para ver como terminaba y no metiéndose a menos que fuese necesario.- Nuestras enemigos normalmente son los mismos y… estoy segura que su forma de ser y hacer las cosas, a pesar de su vejez, muerte y resurrección, no cambiarían.

Definitivamente Bryce estaba igual que ella de sorprendida, aunque lo sospechaba por su tono exaltado al decirle la nueva.

Francis estaba muerto, y no dejo su habitual cochinero que antes o después, ponía en sobre aviso a todos.

¿Cómo es posible?

— ¿Cómo es que Francis está muerto?-preguntó-No, espera ¿cómo estás segura de que está muerto? Es una cucaracha, bien lo dijiste. No es fácil de matar, es un guerrero esplendido y es bueno fingiendo su muerte. Una vez lo creímos muerto, lo enterraste y años después resulto estar vivo, joven y usando sus poderes para tratar de ayudarnos a sacar a mis nietos y Killa del hechizo de Laqha.-obligado al inicio, con el miedo y el peso de las deudas como motivante al final.

Guau.-la sorpresa de Bryce en aquella palabra le molesto- ¿Te costó mucho admitir eso último?-Tana siempre estuvo renuente en admitir la gran ayuda que les dio Francis, sobre todo considerando su odio hacia él, y Bryce lo sabía perfectamente.

Lo que él hizo…

— ¡Bryce, no es el momento!

Lo siento.-suspiró-Sí, estoy segura que está muerto. Dago encontró su cuerpo en el bosque y llamó a la policía.

La expresión de Tana se contrajo en una mueca de verdadera sorpresa, dándole a su rostro una jovialidad que rara vez estaba en sus rasgos y que solamente Bryce tenía el placer de provocar.

Sus cejas estaban algo levantadas, su boca entre abierta y en sus ojos estaba una sorpresa casi virgen. Sorprenderla era sumamente difícil y como para que estén todas aquellas características aún más. Y no era cosa de frialdad, sino, después de tantos años de vida, ¿cómo sorprenderse de algo? Lo había visto, hecho y experimentado todo.

Pero, aparte de la molesta habilidad de Bryce de poder sorprenderla a pesar de experimentar casi todo, Dago aceptando ir a Beacon Hills, dejándola sola era algo total e irremediablemente imposible.

Dagobert rara vez iba a algún lugar sin ella, o la dejaba ir sola, muy a pesar de saber que podía defenderse muy bien sola.

— ¡Espera! ¡¿qué?! ¿Dago está aquí?-una pausa-¡¿Sin ti?!

Lo haces sonar como si fuésemos dependientes el uno del otro.

— Tú de él, no; él de ti… está a discusión.-La escuchó gruñir por lo bajo.

Tana espero su típica respuesta defendiendo a Dagobert («no es dependiente a mí, no lo culpes por querer protegerme. Tiene un estúpido orgullo alemán, que le dicta cumplir sus promesas. Deberías de saberlo mejor que nadie, ¡eres alemana!», le diría; a lo que ella respondería: «¡No lo soy, tú sabes el porqué de mi ex apellido alemán»), pero no llegó.

El otro lado de la línea reino el silencio varios segundos. Casi una eternidad y para alguien que no le gustaban los silencios, los titubeos y la falta de respuestas, era insoportable.

— Bryce...-la llamó lentamente mientras se dirigía a la ventana, bajaba suavemente las persianas blancas para ver si alguien se acercaba.

Personas pasaban una y otra vez por el pasillo, ninguna acercándose a la habitación. — Bryce, llevo conociéndote siglos, y tú no eres así. Evitas siempre los silencios incómodos y eres directa. Es ridículo, ¿temes que te cachara con una mentira? Tú no eres así. Tanto tiempo teniendo 25 años comienza a afectaste el cerebro. No… desde que apareció Killa McCall en nuestras vidas, eres diferente.

Sigo igual que siempre-le respondió Bryce, hablando por fin. Su voz seria y suave le recordaba mucho a cuando ella observaba algo escrutadoramente. Aquella mirada tenaz, odiosa, traspasadora y sabionda que tenía al ver algo que le interesaba; que tuvo cuando la vio por primera vez, cuando vi por primera vez a Willka y notó su relación tan cercana- Conozco tus sentimientos hacia Killa...

— No los conoces…

y te lo digo sin rodeos: tus sentimientos hacia a ella te nublan el juicio. Deja de embarrarla en cosas que no tienes que ver con ellas. Si cambio o no, no es por ella, es por mí. Y he cambiado, ya no soy la mujer que conociste en aquella villa francesa y aceptó ayudarte cuando tu mejor amiga estaba siendo llevada a mal camino-una pausa, y en ella Tana recordó lo que dijo. Aquel raro día. Ella lo recordaba un poco diferente. No le pidió ayuda, ella la convenció de no ser estúpida e ir a enfrentar 3 brujas sola, sin poderes lo suficiente fuertes como para resistir un minuto de pelea con ellas. Admitía que fue aquella la razón por la que ella y Willka decidieron estar con Bryce, en primer lugar: la promesa de ser más fuertes y no estar a merced de cualquier. - ¿Sabes cómo supe que Francis murió sin su habitual cochinero y avisos?-le preguntó, hablando de nuevo.-Vi como lo asesinaron y ni siquiera fue en este mundo.

— ¿Qué?-preguntó Tana con un leve canturreó confundido. ¿Trata de decir…?-¿Quieres decir que fue en el Otro mundo?

Sí.

Tana frunció el ceño. — ¿Cómo rayos fue allá? No tiene poderes para hacerlo. Como tú no tienes la capacidad de saber lo que pasa en el plano.-arguyó-¿O tus poderes evolucionaron hasta darte la capacidad de tener una conexión metal con el reino del dios Astado?

Bryce lanzó una pequeña risita.No la tengo-afirmó ella.-Aquella grandiosa habilidad sólo puede desarrollarla alguien cuyos poderes tengan que ver con el plano, lo sabes.- Bryce hizo una pausa de unos cuantos segundos y después explicó-: Desde que descubrí que Killa se transportaba a allá y podía llevar su versión astral a otras partes pasando por alguna puerta comencé a vigilarlo. Puse vigías y una de ellos me aviso lo que ocurrió con Francis. Ignoro cómo entró, como dices: esos no son sus poderes, pero fue, estuvo con Killa y terminó muerto.

¿Vigías? ¿Killa transportándose al otro mundo a "voluntad"? ¿Francis muerto? ¿Ellos dos encontrándose antes de la muerte del segundo? ¿Francis en el Otro mundo? El mundo se estaba volviendo loco, se dijo Tana.

Sabía que Killa llegaba a transportarse y de alguna forma se activaban sus poderes, y después de su pequeño experimento, acababa de afirmar su hipótesis sobre ella y el porqué de sus fugas de poder. Era tan obvio. Por otro lado, Francis… era otro cuento.

¿Qué hacia ese gusano usurpador de poderes en el Otro mundo? Que la bruta de Killa lo llevara es la posibilidad menos factible. Se llevaba el número uno de las cosas menos factibles y la lista era muy larga.

— Sé que la muerte de una persona a la que conoces desde hace mucho es difícil de procesar-comenzó a decir Tana haciendo gala de lo mucho que conocía a la vieja wicca-, pero te conozco y no creo que saber de la muerte de Francis sea suficiente para dejarte muda. Aparte, ya le habías llorado antes. Tú nunca le lloras a una persona más de una vez.

Y Dago cree conocerme-bromeó Bryce, seca-No, te explique cómo supe que Francis estaba muerto. Mi silencio fue porque uno de los ojos de los vigías comenzaron a brillar y... Es percibió un movimiento sin importancia. Aquel mundo es muy engañoso.

— Hay mucho movimiento de energías allá.-«Sobre todo en la parte neutra, dónde se hace posible la muerte y encontrarse con pesadillas», pensó Tana y no vio la necesidad de decírselo a Bryce; ella lo sabía. Si Francis murió estando allá, era obvio porque fue al estar en una parte no definida y encontrarse con algunos espectros chupadores de poder, así se moría en el plano si se topaba con algo que no se debía o pasaba mucho tiempo. A Killa se le podía aplicar algo parecido; aquel rasguño en su brazo y raspones en la cara no fueron hechos en esté mundo y que fuese un daño físico externo quería decir lo que ya se imaginaba: fue con su cuerpo- Se debió de confundir.- la tranquilizó.

Ella no era muy admiradora de los vigías por lo mismo, cualquier energía o movimiento los alertaba y la mayoría de las veces no era nada. Más no lo negaba; son útiles para lo que se quiere y para vigilar a una chica que va y viene pasivamente, son adecuados.

Pasivamente.

La palabra le molestaba tanto. Killa es la wicca más pasiva que alguna vez se ha topado.

Bueno; estaba Leonor, sin embargo, las pasividades de las dos eran totalmente diferentes.

— ¿Por qué tú perro está aquí?-le preguntó al fin.

No lo llames perro.

— Como sea-bufó-. ¿Por qué está aquí? No, mejor responde esto: ¿cómo lo convenciste de dejarte sola?

La oyó bufar y refunfuñar algo contra ella. Lo que pensó que el diría, más rápido, y bajo. No es desconfianza hacia a ti o a tus hechizos o métodos. Fue por protección.

— ¿Protección?-repitió con sorna-¿Protección de qué o de quién?-su voz se volvió áspera-Yo no ocupo la protección de nadie, y puedo cuidar a niña torpe y al estúpido descontrolado de mi nieto muy bien.

No tienes todos tus poderes, Tana.-replicó Bryce y en su voz se notaba lo mucho que quería hacerla entrar en razón- Hay cazadores, hay un ex novio y un viejo ex policía muy locos que no te tienen miedo y sabes qué pasaría si ellos se meten con las personas que no nos convienen.-Tana gruñó. Vaya que lo sabía- y luego esta Trevas con las ansias de matar a Killa y a todo quien se meta en su camino; Joséphine no podrá controlarlo para siempre y ser hija de Ingrid, hija adoptiva de Marvin y bloquearles sus poderes en más de una ocasión, es suficiente para causar su odio y ansias asesinas. Eres buena, pero, con tus poderes apenas regresando y los suyos fuera de control, o los proteges de unos iditas, o los proteges de ellos mismos o los proteges de un hombre lobo que no puede morir a menos que encuentres el cuerpo al que se unió. Necesitabas ayuda y Dago es de las pocas personas en que confió y tú confías, no lo niegues.

— No iba a hacerlo.-Tana volvió a bajar las persianas, esperando no ver a nadie acercándose a la habitación. Hablará muy bajo o no, si la necesitaban la descubrirían.-Tengo mis roces con él, sin embargo, confiamos el uno en el otro.-admitió soltando la persiana. Al juntarse las hileras blancas que separo hizo un pequeño ruido parecido a un "zip" rápido- Tienes razón. Hasta que no tenga todos mis poderes, no podré tener las cosas en total control. Sin importar cuantos hechizos protectores haga o cuentas pociones lleve conmigo cada vez que salga. ¿Cómo fue que lo convenciste?

Puedo ser muy persuasiva cuando me lo propongo.-Tana rodó los ojos. Si, ya se imaginaba como lo convenció- Y… más que la pequeña culpa que Dago tiene por casi romperle el cráneo a Linus, creo que aceptó un poco más por Killa. Dago ve algo de…

— Sí, de Willka. No olvidó lo unidos que eran.

Iba a decir a la niña que era.

Tana frunció levemente el ceño. — ¿Eh?

Vi mucho a Killa de niña, y él también, como te lo imaginaras. Dago tiene una debilidad por los niños y, una vez que conoce a una persona desde tan tierna edad, le es difícil no continuar viéndolos como los niños débiles, indefensos e ignorantes del peligro que una vez fueron.

— Por favor no me recuerdes como ustedes dos estuvieron muy cerca de Killa, yo no por mi casi inexistente relación por un hombre que me hizo creer por años que su hija estaba viva aún, a pesar de que mi hechizo era 100 por ciento infalible.

Ya hablamos de esto. No pienso volver a tocar ese tema.

Tana rodo los ojos.

— A todo esto, no me has dicho como Dago encontró a Francis.

Después de que hablamos, lo llame para que buscara a Killa también. Y cuando vi lo de Francis, volví a llamarlo y comenzó a buscar el cuerpo en el bosque. Supuse que estaria ahí ya que no lo encontré en su casa. Ni siquiera sangre. Tuve razón; lo encontró sólo media milla más allá de donde encontraron a Killa.

— ¿Crees que ella lo metió?

¿Por qué meter a Francis?- ella y Bryce estaban en la misma sintonía-Apenas lo conoce, Aitana. No dudó que tuvo miedo al estar allá sola, sintiendo energías a las que no está acostumbrada y el hechizo de Laqha evito que sintiera completamente; y tampoco dudó que, para sobrellevar la soledad, quisieron meter a alguien, si acaso quería meter a alguien, pero hay muchas personas en la lista que van antes de Francis. Él era apenas una pequeña parte del pasado de su familia y no tiene interés en descubrir una pequeña parte, quiero descubrir todo y sabe que nosotras somos la clave de su pasado, no él.

— Entonces, todo está mal. Todo no salió como lo planee y no exactamente porque su bloqueo se metió con mi hechizo. Yo la envenene con acónito, y de alguna manera terminó también con ricina en su interior.

¿Ricina?-repitió Bryce sorprendida. La misma sorpresa que ella sintió al enterarse por el doctor-¿Ricina? ¿Esas estúpidas semillas venenosas con el poder de matar por dentro? ¿Las estúpidas semillas que usaban los cazadores para torturarnos? ¿Ésa ricina?

— ¿Conoces alguna otra?

No, pero… ¡Ricina! ¿Cómo rayos terminó envenenada por ricina?

— De alguna forma alguien la enveneno y me gustaría saber quién y cómo.-gruño.-No me gustan las sorpresas, Bryce. Cuando planeó algo, espero que salga como quiero o pensé, no algo como esto.

¿Y tú estás enojada?-le espetó Bryce-Cielos, los cazadores se volvieron civilizados y dejaron de usarlo en el momento que se dieron cuenta que mataba rápido y provocaba efectos muy asquerosos. Siglos tratando de destruirlos, infiltrarme y ¡ahora esto! ¿Qué cazador de brujas en su sano juicio va a Beacon Hills contigo ahí?

— Ningún cazador es suficientemente estúpido como para venir a Beacon Hills con el lobo.-aseguró Tana.-Esto es algo más. Los cazadores no matan así como así, primero observan y ven cual es la forma más placentera de matarnos, nada rápido. No usan un estúpido veneno, arriesgándose a dejar huellas. No son descuidados. Su sello es el anonimato. Algo más está pasando.

Definitivamente. Veré que descubro con mis contactos.

— De acuerdo.

¿Crees que la ricina fue lo que causó que Francis fuese?

— Creo que Francis fue solo, y terminó encontrándose con ella. ¿Recuerdas su manera de dejarnos inconscientes?

Sí.

— No dudes que puede encontrar una forma de entrar al Otro mundo. Conoce a personas, nos ha visto hacer hechizos y maldiciones, a veces peca de arrogante y quizás probo uno de los hechizos para ir.

No tiene sentido. ¿Para que ir? Detesta aquel lugar.

— No me molestaría en saber porque ese gusano usurpador hacia las cosas.

Tana, más respeto a los muertos.

— ¿Qué respeto puedo darle a ese imbécil? ¡Ni muerto deja de jodernos! ¡De joderme! Encontraron su cuerpo en el bosque, Bryce. ¿Sabes los problemas que puede acarrearnos? Apenas podremos-a Tana le molestaba la palabra- explicar lo del secuestro y si no hablo con Killa antes de que le pidan su declaración, diciéndole que diga que fue un secuestro, tendremos serios problemas para explicar la muerte de Francis, sus heridas y su envenenamiento, sin olvidar su espectacular huida. Meterlo a él es un dolor de cabeza. Ni en los juicios de Salem tuvimos que inventar tanta basura.

Podrás resolverlo. Siempre sabes cómo resolverlo.

Tana puso una mueca. Podía hacerlo, pero era un dolor de cabeza.

— ¿Dónde está Dagobert?

¿Dónde crees tú?

— ¿Cerca de la habitación de Killa? o, ¿afuera de donde estoy yo esperándome como perro guardia?-bajo nuevamente las persianas, viendo absolutamente a nadie con los rasgos de Dago-, ¿o afuera del hospital?

Bryce estaba respondiéndole, cuando un fuerte rugido, que la hizo saltar y le dio una sensación desestabilizadora, la asusto.


Mientras estaba despertando, lo primero que sintió fue algo frio pegándosele a la piel con suavidad y la sensación de estar sobre algo duro.

Continuaba sin estar completamente consciente; un ligero dolor de cabeza le molestaba y casi podía jurar que avanzaba como un láser de sien a sien, una y otra vez; de la misma manera que un láser golpeaba de un espejo a otro una y otra vez en las caricaturas.

Por reflejo trato de llevarse la mano a la cabeza, al tiempo que un olor a huele quemado le picaba la nariz, pero sus músculos estaban tan rígidos que paro al sentir la primera punzada de dolor. Dejo caer su brazo sobre su vientre, sintiendo un pequeño cosquilleo apenas molesto en él.

El cosquilleó se parecía mucho al cosquilleó que se apropiaba de un miembro cuando se quedaba "dormido" por la presión; como muchas hormigas haciendo su recorrido hasta que muchos intentos de movimientos alejaban a las hormigas, a la sensación.

Sólo que, ella no podía mover su vientre para quitarse la sensación de hormigueó apenas tomando ligera fuerza, y que no se veía pie de tomar más.

Pensó que debía de moverse, a pesar del hormigueó y del ligero dolor de cabeza. Se ordenó moverse, sin embargo sus ojos continuaba cerrados, sus miembros quietos y su conciencia apenas tratando de triunfar sobre el dolor.

Se quejó suavemente con los labios cerrados, moviendo ligeramente la cabeza, sintiendo sus mejillas chocar con algo rasposo que crujía. Antes de que sus pensamientos cruzaran la bruma de dolor de su mente, pasó el primer movimiento.

Poco a poco sus dedos iban moviéndose, apretando la superficie donde estaban, raspándola, hundiéndosele los dedos y provocando crujidos contra su palma.

Aún antes de abrir los ojos y su conciencia comenzara a tomar fuerza sabía que estaba en el suelo, más específicamente en algún jardín o algo así. Estaba en algo duro, sentía algo como hojas picar su piel y el aroma de tierra mojada comenzó a dilatar sus fosas nasales, alejando el de huele quemado.

Se dijo que debía de abrir los ojos y, a pesar de sentirlos pegados, lo hizo.

Cuando abrió los ojos, miro suavemente hacia arriba y vio el cielo gris, copas de árboles sin hojas y un cielo oscuro sin estrellas. Sin saber por qué, pensó en lo mucho que le recordaba a las fauces abiertas de una bestia.

Volvió su rostro a los lados dándose cuenta que no estaba en un jardín como creyó, sino en el bosque con una bruma blanquecina que llegaba a la mitad de los árboles, y serpenteaba entre ellos, alrededor de ellos y a sus propios lados.

Sus labios se estiraron un poco, con una ligera sonrisa. A pesar del ligero dolor de cabeza, el bosque calvo, la bruma blanca y el extraño silencio, se sentía… tranquila.

Tranquila estando en un bosque con una bruma tan densa que podía ser cortada con cuchillo. Tranquila en un lugar que no recordaba cómo llegó. Tranquila, a pesar de no recordaba nada del día.

«¿No era raro estar tan tranquila?», le dijo una voz molesta en su cabeza.

La ignoró. La pregunta no era más que un rumor.

Por fin pudo llevarse la mano a la cabeza, sus labios formaron una pequeña mueca en cuanto sus dedos hicieron contacto con una de sus sienes (no supo cual. Seguía medio mareada y confundida) y, muy aparate del dolor, se dio cuenta que ahora el dolor de su cabeza más que ser algo interno, comenzaba a ser externo.

No importa, se dijo mientras llevaba de nuevo su mano a su cabeza, y la movía suavemente sus yemas por su frente. La tranquilidad la tenía tan embriagada que ahora mismo podía caer un yunque sobre ella y no lo sentiría.

El lugar que le parecía muy familiar, se dijo bajando la mano y regresándola al suelo, tomando unas cuantas hojas con sus manos, aplastándolas, y oír los ligeros crujidos de las hojas por culpa de sus dedos, le dio una armonía al lugar que no analizó y probablemente no analizaría el porqué de su acción hasta mucho después.

Con el ruido, rompiendo el silencio del lugar, volvió a mirar a todos las, diciéndose que conocía el lugar.

Una pregunta le vino a la mente y no supo la magnitud de ella hasta que su mente terminó de formularla:

¿No fue en esta parte del bosque donde en la ilusión Bash la atacó, para sólo horas después tener su final en manos de Derek?

La tranquilidad desapareció en un segundo.

Abrió mucho los ojos, pensando con fuerza al mismo tiempo el nombre de Derek. ¿Por qué…? Levantó la mitad de su cuerpo con fuerza, y puso una mueca al sentir una punzada de dolor, como si su cerebro se hubiese sacudido en su cabeza. Volvió a llevarse la mano a la sien; sus dedos chocaron con una de sus sienes y gimió una vez más.

Apenas podía ver más allá del lugar donde estaba, pero había la suficiente luz en el círculo sin niebla para poder ver sus dedos y la mancha de sangre en ellos.

¿Por qué ando sangrando?-se preguntó mirando una vez más la sangre roja en sus yemas.

Se humedeció los labios, mientras veía la sangre, como si esperara que cobrara vida y se comiera su cara.

Cerró los ojos, negando, después de algunos segundos. Bajo la mano; era una tonta. ¿Qué estaba esperando al ver la sangre en sus yemas? ¿Qué cobrara vida y comiera su cara? ¿O qué se acrecentara en sus dedos hasta darle el miedo de que muriera desangrada?

Puff… estaba siendo ridícula.

Con las palmas apoyadas en la tierra húmeda (no era sólo el olor, realmente estaba húmeda), se terminó de levantar, sacudió y miro a su alrededor.

Esto es muy extraño-se dijo dando una vuelta sobre sus pies lentamente, observando todo el lugar.- ¿Desde cuándo la niebla se produce así? No… No avanza hacia mí, se queda a mí alrededor.

Su vista bajo a sus pies, notando que estaba descalza. Toda su ropa estaba en su lugar, menos sus tenis y calcetines.

Era extraño. ¿Qué hacia ella en medio del bosque, en el lugar específico donde una versión falsa de Bash la golpeó y en medio de una niebla que viaja a todas partes, menos hacia ella?}}

Si la niebla formarla cortinas rectangulares, tan altas que no podía verse su inicio y que al cruzarla la trasportase a lugares como la sima de un volcán o en un camino con aldeanos furiosos, diría que estaba en…

De pronto se dio cuenta.

Ni, no, no, no, no, ¡no puedo estar a…!- Sus ojos se abrieron de sorpresa, su boca formo una ligera "O" y ambos se cerraron bruscamente cuando llegó una punzada bastante fuerte de dolor, haciéndola gemir.

Se dobló mientras los recuerdos del día le vinieron de golpe en un sólo segundo, dejándola confundida, asustada, adolorida, y preguntándose cómo rayos terminó en el bosque si hace unos pocos segundos estaba en la calle, con Derek a poca distancia de ella, estirando su brazo para tocar su rostro tratando de corroborar que no era su imaginación, cuando tan sólo momentos antes estaba en la bóveda de su familia, con el trisquel en una mano y su celular en el otro llamándole a Rubí y viendo una extraña sombra al mismo tiempo; luego, se sintió caer. Caer por un camino muy largo y hondo, como un túnel o una madriguera.

Su respiración se volvió más audible, más agitada. Lo vellos de su cuello y brazos se erizaron con tanta fuerza que quiso poner sus manos sobre aquellas áreas, pero no supo por cual empezar, no supo identificar cual estaba peor, en lugar de eso tembló un poco, más no sabía decirse si fue por le frio, por el miedo o la confusión, estos dos últimos acrecentándose con rapidez en su cuerpo.

Al final, decidió enderezarse, no sin ciertas muecas y se abrazó a sí misma, no por frio curiosamente, no lo sentía para nada, sino para reconfortarse un poco.

Abrió bien los ojos, tratando de evitar los pestañeos rápidos como un tic, suspirando audiblemente al mismo tiempo. No necesitaba mucho para quedar darse de golpes en la frente con el tronco de alguno de los arboles a su alrededor. Esto no podía estar pasando.

¿De verdad su último recuerdo era estar frente a Derek, tocándolo con sus dedos, que irradiaban una calidez extraña para ella?

Un agudo dolor en la cabeza fue su sí. Volvió a llevarse una de sus años a ella.Justo lo que necesitaba. Mi cuerpo dándome las respuestas.

El dolor taladró su cráneo un segundo más y después se esfumo como si nunca hubiese estado presente, lastimándola.

Bajo su mano y noto que sangre más fresca volvió a manchar sus yemas.

Se preguntó cómo se lastimó y al siguiente segundo los recordó. ¡Cayó sobre una superficie muy dura! ¡Sobre la calle, demonios! Obviamente debía de lastimarse.

La calle, se repitió mirando a su alrededor extrañada. ¿Cómo paso de estar en las gradas a la bóveda de los Hale, y después de la bóveda a la calle con Derek frente a ella, para que al final terminase en un bosque con la neblina más rara que hubiese visto en su vida, con árboles calvos y sin frio, a pesar de que la neblina debía de indicar un frio lo suficiente grande para hacerle chocar los dientes unos con otros?

Lo último que recordaba era estar sobre la calle, con Derek frente a ella, por supuesto, y después quedándose inconsciente, más obvio aún. Antes recordaba estar cayendo por un túnel, pero considerando el tiempo que ella creía que paso, del túnel terminó chocando con algo duro y tocando a la persona que más quería ver y más debía de alejarse.

Derek repitió, sin importar las veces que ya lo había hechoestuvo frente a ella, dejándose tocar por ella y… ¿preguntándole cómo sabía su nombre? Sí, le preguntó cómo sabía su nombre sin interrumpir el baile que sus dedos hacían por su cara, sintiendo cosquillas en las yemas por su ligera barba y trasmitiéndole calor, que como lo pensó antes, era extraño.

Nada tiene sentido.-dijo mirando todo el lugar, sintiéndose de repente rodeada por los árboles calvos y la neblina que de pronto comenzó a hacerse más densa.-Primero una encuentro muy vergonzoso con las dos personas que más esperaba ver en la escuela, luego clases aburridas, teniendo miradas sobre mí. Las gradas, yo atravesando las gradas, la bóveda, la sombra, yo desapareciendo y… esto. Dios mío.-gimoteó tapándose la cara con las manos.-No puede ser. No puedo ser tal imán de problemas. ¡Dios! Tana tiene razón, soy un peligro para todos y para mí misma.-y por fin había sucedido. Admitió en voz alta que Tana tenía razón en algo que todos querían negar a pesar de saber que era verdad.

Suspiró. Bravo, Killa. ¿Cómo hiciste para terminar en un mundo que tanto te ha jodido en menos de 4 meses?

Observó su alrededor con ojos escrutadores. Definitivamente estaba

De pronto oyó el cantó de un búho y volteo asustada hacia donde se oía el ruido de la canción, más sólo vio la neblina; más se convencía que ésta se podía cortar con un cuchillo.

Tomo una profunda respiración. Estaba en el plano, Otro mundo. La parte neutra para ser específicos y estaba totalmente sola y desprotegida, ¿sangrando y sintiendo frio? No frio, no. No era frio lo que sintió antes, era temblor. Un temblor por el más profundo miedo que este lugar le hacia señor, quisiera o no.

Los cantos de búhos, la hizo reaccionar y dar un pequeño salto. A esos le siguieron cantos de cuervos y por último (y lo que más le incómodo) el ruido de cosas moverse a su alrededor, siendo lo último lo que le recordó a cuando entró al plano con Rubí para que su amiga pudiese hablar con Linus y saber dónde estaba.

En un punto, hubo tanto movimiento a su alrededor que se aterró, corrió y termino cayendo en un recuerdo de su madre con Talia y Peter Hale, como protagonistas también.

No es verdad, ¿por qué sólo a mí me pasa esto?-y lo peor, no era que estuviera ahí sino que estaba segura que vino de una forma diferente.

Los cantos y los ruidos siguieron a su alrededor, ella trato de ver en cual lugar podía irse para correr, y estar menos vulnerable a que algo la ataque, pero no se le ocurrió ningún lugar. Más bien, ¿cómo saber qué lugar era seguro a un mundo donde existían peligros y cortinas de niebla que la llevaban a…?

Un momento…

Si está es la parte neutra del plano, ¿por qué estoy en un bosque? ¿Dónde están las cortinas de niebla?

La niebla alrededor y entre los árboles no contaba como una. Se movían demasiado.

Ninguna voz apareció de repente a responderle su pregunta, sin embargo si apareció una que le hacia una pregunta:

¿Acostumbras a hablar sola?

Killa dio un salto al escuchar la voz de hombre a su espalda.

Se volteó lentamente y a sólo un par de metros, con la niebla a su alrededor como tentáculos, se encontraba un hombre que no aparentaba ni los 40, cabellos dorados, ojos castaños rojizos y una altura considerablemente mayor a la suya. Su nariz era alargada y su barbilla un poco puntiaguda. Le recordaba un poco a los aristocráticos de las pinturas viejas donde tenían narices grandes, bigotes largos y delgados, y barbillas puntiagudas y exageradamente largas.

Por supuesto, el hombre frente a ella no tenía aquellos rasgos tan ridículos y su barbilla puntiaguda no era tan exagerada.

Lo miro una vez más y noto en su mano izquierda una lámpara antigua de mano. La pequeña flama en su interior, rodeada por el vidrio, bailaba como una energizante danza iluminaba varios metros alrededor del hombre.

¿Tú papá no te enseño que es de mala educación mirar escrutadoramente a las personas?-le preguntó de nuevo el hombre.

Bueno…-respondió sintiéndose un poco cohibida y apenada.-Mi papá solía decir que…-cerró los ojos y negó suavemente.-no importa lo que decía mi papá. ¿Quién es usted?-le exigió saber.

Ah…-murmuró el hombre.-Y la diosa madre aseguro que me recordarías y sabías todo lo que hice para ayudarte a ti y a tus tontos amigos.-estrecho sus ojos.

¿La dio…?-sus ojos se abrieron, su boca se entreabrió un poco y por fin comprendió lo que quiso decirle- ¿Francis?

Él sonrió, sin nada de alegaría. En su mirada se veía molestia. ¿Molestia de qué?, se preguntó Killa Un gusto volver a verte, Killa. Aunque-miro a todo el lugar.- hubiese preferido un lugar menos atemorizante y que emboque tan malos recuerdos.

Killa abrió la boca para decir algo y rápido volvió a cerrarla. No pudo hacer nada más que medio sonreírle con disculpa y pena. No sabía cómo reaccionar ni que decir.

¿La estaba regañando o estaba enojado por estar ella aquí?

Bueno. Killa podía asegurar una cosa: ella no quería para nada estar en el plano y daría cualquier cosa por irse, para nunca volver.


Su relación con Dagobert se podía definir en una palabra: rara.

No se odiaban, aunque la verdad, preferían tener una vara en el trasero todo un día, que estar ése mismo tiempo solos, sin la compañía de alguien más.

Llevaban siglos conociéndose, como para decir que su relación era como la del primo lejano al que vez una vez al año en las reuniones familiares o bodas y con suerte sabes su nombre.

Vivieron en los mismos lugares y estaban en un mismo espacio por lo menos la mitad de cada día hasta hace 100 años cuando se medió mudó a Beacon Hills; y los primeros años era todos los días, algo sumamente estresante para dos personas con ideologías distintas y que no sabían cómo tratarse, y poco tenía que ver que la educación de la época, donde las mujeres libre pensadoras eran vistas como fornicadoras de satán, no servían más que para parir y los hombres se volvían ciegos y no querían ver que varias los manipulaban; o sí, una linda época donde las personas negras y esclavas eran peor que mierda y ella jamás se dejó ver como una propiedad o alguien que le decía amo a su señor (recibió varios azotes antes de que llegara Bryce, y aun cuando fingían ante todos que era su esclava, cuando le decía "señora" su voz no podía evitar tener un acento de sorna); no, a fin de cuentas, Dagobert era pobre en aquellos años y básicamente ser pobre en una gran ciudad de ricos y "letrados" era igual a ser un esclavo, cero oportunidades, cero apoyos y ser el ojo de arrestos si se le veía molestar a alguien de la altar alcurnia. Algo así le pasó antes de convertirse en lo que es ahora mismo.

Sólo… lo admitía. En los inicios su relación fue mala, tensa porque no aceptaba aún hombre con ellas. Recibió tan malos tratos de ellos de la vida, que los terminó odiando y cuando comenzó a pasar mucho tiempo con Bryce, se sintió celosa. Luego trato de hacer lo mismo con Willka y no hubo ni una sola vez que no le hablara con odio. Después comprendió que hacia mal y Dago supo ganarse un lugar; probó que estar con ellas lo hizo cambiar y que aprovecharía sus poderes para protegerlas y proteger a todo quien aman y amaran. El pequeño frasco que estaba alrededor de su cuello gracias a una cadena de plata fue la ofrenda de paz entre los dos; ella lo hizo para él, para que pudiese transportar la tierra de su sepulto a todas partes y lo hechizo para ser él el único capaz de abrirlo.

Y hay más en su relación; tanto bueno como malo.

Las primeras veces que se enfrentaron a cazadores y a Laqha, ellos dos pelearon codo a codo y solos, ya que nunca tacaban sin distraer a los demás (no hay nada más peligroso que un aquelarre junto), varias veces estuvo cerca cuando ella y su hijo eran amenazados y Bryce no podía estar en Beacon Hills para ayudarlos por la forma en que el nemeton succionaba su poder en lugar de fortalecerlo, y por lo menos una vez al mes pasaba por su casa a darle algo que Bryce le mandaba o solamente para revisar si seguía cuerda y su mente no maquilaba algún plan absurdo que traería más consecuencias que beneficios, y no le hubiese comentado a Bryce con anterioridad.

¿No fue así como se enteró la gran wicca nórdica (apodo con el que la conocían las wiccas, guerreros y —en menor número— practicantes de la religión wiccana) se enteró de sus planes con Killa, semanas antes siquiera de que ella viniese?

Aquello era lo que más les molestaba a los dos, pero por razones diferentes. Ella detestaba que se metieran en sus cosas y vigilaran sus pasos; Dagobert detestaba como ella manejaba la vida de las personas como si fuesen plastilina en sus dedos, sólo para satisfacer su manía de siempre tener la razón (y ella negaba ser ese su motivante a hacer las cosas), sin detenerse a penar ni un segundo las consecuencias de sus actos, quizás no físicas, pero si emocionales; la principal razón por la cual tenían sus roces y por la cual decía, y citaba: «no soy un ente sin corazón como para hacer lo que tú haces» Y estaba en discusión considerando las cosas que hizo los primeras décadas de ser bluatsauger; las personas que mato por ellas, sus enemigos, aquellos que lo lastimaron, su descontrol al alimentarse, y podía seguir… Dagobert tenía mucha cola que le pisen.

Y a pesar de todo lo anterior, ellos se apoyaban cuando llegaba el momento. Tana le tenía una fe y confianza ciega, reconocía su excelente habilidad para pelear, le maravillaba la forma en la que no dependía de su transformación; podían pelear, insultarse y hasta no hablarse por meses o años, y aun así ambos sabía que estaban ahí para ayudarse sin rechistar. Unas cuantas palabras e iban a la acción.

En efecto, Dagobert es una de las pocas personas en las que verdaderamente confiaba —confianza que tardó años en conseguir y viceversa— y tenían suficiente historia para ser considerados amigos, más por sus vivencias, tiempo de conocerse y personas que amaron que por gustos. En otra vida y circunstancias, seguramente ella le hubiese matado en aquel horrible e insalubre pueblo alemán en lugar de salvarlo como hizo Bryce; y ni las palabras honestas y siempre optimistas de Willka lo hubiesen evitado.

Pero, ahora son amigos.

Amigos no exentos de la violencia física cuándo llega el momento, según toda su inconsistente historia, según sus pensamientos donde admitía de no haber estado con Bryce, él no estaria en este mundo. Según su actual mirada y mandíbula apretada en estos momentos.

Los fríos dedos de Dagobert estaban alrededor de uno de sus brazos y la apretaban con fuerza mientras la jalaba hacia su destino, fuese cual fuese, la atrajeron a la realidad. Su fuerza se hizo un poco más fuerte para hacerla moverse; seguramente mañana tendría algunos cuantos moretones en ése brazo.

— ¡Diablos! ¿Puedes decirme donde jodidos me llevas?-le preguntó con los dientes apretados, ya cansada de la situación.

Cuando salió del cuarto vacío, no se molestó en despedirse tal cual de Bryce. Sólo le dijo rápido: «Ocurrió algo, debo de irme» y colgó, abriendo con fuerza la puerta del cuarto, casi corriendo por los pasillos.

Su nieto, su gran y estúpido nieto al cual tenía grandes planes y esperanzas depositadas en su hueca cabeza, había ruido con fuerza y todo el estúpido hospital lo oyó.

¡Quizá todo el condado lo oyó!

Entendía que la marca de dios Astado le causaba un gran problema en sus poderes, pero ¡no era para tanto! Conocía de primera mano la dificultad de controlar la marca del dios o el poder de él, Señor, sus poderes tenía una influencia de primera mano del sol —por consiguiente, del dios Astado— y por eso para ella por años se le fue difícil controlar sus habilidades. El calor abrasador del mismo, la arrogancia, la explosión al sentir al energía salir de sus dedos y sentir como quemaba, mataba y revivía cada una de sus células por no sacar su poder fue un tortura para ella por años, pero su nieto debía de estar pasando algo muy diferente.

Ser Balam, un ser que recibía energía del sol para sanar y tener fuerza, debía de sobrellevar mejor la marca ardiente, agresiva, indomable y burbujeante del dios Astado. Mejor aún, aprovecharla. Sus sentidos justo ahora debían de estar al 1000 por ciento, su poder el doble de antes y su cuerpo debía de aprovechar más la energía del sol, en lugar de eso: sufría y luchaba.

Ella se esperaba que pudiese controlar su descontrol, como fue capaz de hacer ella, sin embargo, rugió en un lugar con cientos de personas y algunas de ellas, un poco menos ignorantes de como es el mundo en realidad.

— ¡Dago!-le gritó y por un momento el agarre del bluatsauger vacilo. La sorpresa de oír en sus labios aquel cariñoso apelativo sin sarcasmo o sorna debía de ser grande.- Este juego de te veo, te agarró, te llevo lejos y te encaminó a un lugar del que no tienes ni una idea de cuál me comienza a cansar.-se trató de zafar del agarre de sus dedos, pero Dago apretó sus dedos en la carne de su brazo y la aproximó más así, borrando los rastros de su anterior vacile-Puede que te importe un pepino, pero, mi nieto acaba de…

— Sé lo de tú nieto.-la interrumpió y por fin llegaron a una puerta doble de color verde. Dago la abrió y entraron a unas escaleras. Ella lo miro.- Lo escuche.-continuó mostrando solo un poco de su fuerte acento. Siglos han pasado, y el no dejaba su acento. Se apegaba a él como un bebé al pecho de su madre.- y olí su miedo desde el techo.

Tana tardó mucho en quitar su cara de sorpresa.

Era consciente de que realmente no habían caminado mucho. Caminaron unos tres minutos antes de llegar a un ascensor, salieron y caminaron por un amplio pasillo antes de llegar a la puerta verde que los dirigía a unas escaleras, pero ella sentía el camino mucho más largo.

Aunque no han pasado ni cinco minutos desde que Dago la sorprendió por atrás, le rodeó los hombros con un brazo, pegándola a su pecho y la obligo a dar vuelta junto con él, recorriendo una vez más el camino que dejo atrás cuando ella se disponía a ir con Scott, Stiles y Melissa para descubrir que tanto balbuceaban sobre el rugido de su nieto (ellos se veían preocupados, y casi estaba orando que creyeran que el rugido fue de algún hombre lobo, no de un Balam. Horraba que no reconocieron el tilde felino).

Ella estaba dispuesta a gritarle a Dagobert por lo que estaba haciendo, pero él la cayó adelantándose, diciéndole "Camina y no grites.", por supuesto, ella no era de las que le podían ordenar algo, pero considerando lo que acababa de pasar, en su interior estaba la esperanza que en los minutos que tardó en salir de la habitación y llegar a la planta baja, Dago hubiese ayudado a su nieto a salir de hospital. Pero él no hablaba, sólo la dirigía a algún lugar apretándola contra su duro cuerpo, apretando su brazo con tentativa de moretones, y sin hablarle en lo más mínimo.

La puerta cerró tras ellos y, aprovechando que el lugar estaba solo (por supuesto, todos preferían usar el ascensor para ir a su destino), se jalo para alejarse de bluatsauger, él no evito que se alejara y cuando estuvo unos buenos 5 pasos lejos de él, le regalo su mejor mirada asesina.

— Todo el condado sabe lo de mi nieto, zopenco.-le espetó.-Lo cual no explica porque, en lugar de ayudarme a evitar que todos salgan con sus antorchas y trinches, estas paseándome por todo el hospital como si fuese tu perro.

— Te estoy llevando hacia tus nietos.-le replicó enojado. Él evito que los descubrieran e hizo que aquel doctor se fuera a pedir las llaves al conserje para poder sacarlos rápido, ¿y así se lo agradece?

Bueno, debía de recordar que fue la mujer que lo llamo imbécil la primera vez que le salvo el pellejo de unos cazadores.

— ¡Hubieras empezado por ahí!-le gritó poniendo sus manos en su cadera.- ¿Dónde están?

— En el techo.-le respondió señalando hacia arriba con un dedo.

— ¡Un lugar mejor no pudiste conseguir!-le dijo con sarcasmo y después comenzó a subir las escaleras casi corriendo.

Dago se quedó un momento en el lugar donde estaba y refunfuñó por lo bajo. Aquella mujer era increíble. La conocía, le perdonaba casi cualquier cosa, sabía que ella era una total perra controladora por las cosas que la habían pasado, casi la justificaba por eso y, más de una vez había visto su parte vulnerable; fue él quien la consoló después de la muerte de Willka y la de Bruce (las únicas dos veces que la dejo abrazarla) y fue quizás el único hombre aparte de Bruce quien vio su mirada rota cuando le contó sobre la muerte de toda su familia y las cosas que le hicieron por ser esclava y las que vio. Pero aun así sus roces eran tantos, ella era tan…

— ¿Hablaron a la policía? Quizás aquel rugido fue algún animal del bosque que decidió "visitarnos"-dijo una voz masculina

— Es ridículo. ¿Un animal tan lejos del bosque? Más posibilidades hay de que…

Dago ya no escuchó que le respondió el otro sujeto a su amigo. Oír las voces tan cerca fue su señal para irse. No era muy normal que se usaran las escaleras y mucho menos que fuesen al techo; las horas que llevaba ahí solamente dos veces habían subido y uno de ellos era un técnico.

Subió las escaleras rápido, encontrándose se vez en cuando con algunos doctores que bajan y al llegar al último tramo de escalera se encontró que dirigía al techo abierta.

La cerró tras sí y sin ni siquiera ver al frente camino hacia donde dejo a los nietos de Tana.

El olor a sangre más fuerte de cuando se fue le hizo levantar la cabeza y de repente su boca comenzó a salivar. Tragó; acababa de alimentarse y la sangre se le antojaba tanto…

— ¿Qué rayos le sucede, abuela?-oyó a Rubí preguntarle a su abuela. Levantó la vista y los encontró detrás de una reja que rodeaba la fuente de alimentación del hospital.

Recorrió mucho sin ver. Y ellos fueron sensatos en quedarse donde los dejó: en un lugar donde nadie pudiese verlos si subían al techo.

— Nunca había visto esto.-admitió Tana casi sin aliento.

Él, varios metros alejado para la seguridad de todos, miro la escena. Tana estaba arrodillado aun lado de su nieto, quién estaba sentado en el suelo, con la espalda sobre la reja con la camiseta rota, mostrando la marca del dios Astado en su torso. Ahora la marca no mostraba el aspecto cauterizado ni mucho la de una cicatriz rugosa al contraste de la demás piel como la de una quemadura, todo lo contrario: estaba abierta y sangrando. Los hilillos de sangre bajaban hasta la cinturilla de sus pantalones, mojándolos y probablemente metiéndose entre la tele del jeans mojando sus bóxers y más allá.

Por la expresión de Tana, sintió lo mismo que él al sacarlo del baño y apoyar la mano en su pecho y su brazo en su cuello: calor. Su pecho parecía estar en llamas, manteniendo a Linus débil, tuya sea por la pérdida de sangre o por el descontrol o por algo más. El mantenía todas sus fuerzas en evitar rugir de nuevo o atacar a alguien o transformarse t fue sumamente difícil evitarlo y caminar sin que un doctor o enfermero tratara de ayudarlos.

Perdió la cuenta de las veces que dijo que estaba bien, que ya recibieron indicaciones de un doctor y ahora lo llevaba a descansar a casa.

Subirlo al techo fue algo rápido y de un segundo para que nadie los viera. Y eso tuvieron, un segundo donde nadie estaba cerca.

— ¡¿Cómo que nunca habías visto algo como esto?!-le gritó Rubí después de varios segundos. Sus ojos estaban muy abiertos por el terror.

Linus gruñó de forma ronca y echó su cabeza hacia atrás, apoyándola con fuerza sobre la reja. — No grites, por favor. Mi cabeza está por explotar.

— ¡Yo estoy por explotar!-se señaló el pecho.-No salimos de una para entrar a otra, idiota. Primero Killa, ¡ahora tú!

— ¡Rubí!-la voz de regaño de Tana no fue suficiente para parar lo que vino a continuación, ni siquiera su mirada que decía: «¡Guárdate tus quejas; no es el mejor momento para ellas» Su mirada casi gritaba eso y Rubí no lo vi hasta mucho después de ver la reacción de su hermano.

Linus rápidamente enderezó su cabeza, viéndola con ojos agresivos y brillantes. Sus colmillos habían vuelto a salir y le daban un aspecto amenazador. — Lamento mucho ser un grano en el trasero para ti, pero toma en cuanto que ¡yo no decidí esto!

Rubí dio un paso hacia atrás, aterrada. Dago dio varios pasos acercándose a la oji-plata, preparado para intervenir cuando fuese el momento y tratando de no respirar. El olor a sangre era demasiado tentador.

— Linus…

— No es el momento para esto, ¡paren!-les ordenó Tana.

— ¡NO!-le gritó, haciendo caso omiso a las palabras de su abuela a pesar de que las grito en su oído prácticamente-Para ti es fácil joder y no pensar. Yo no controlo lo que me pasa, Killa, por todos los infiernos, no controla lo que le pasa. Si tanto te jode tener a un hermano y una amiga que son una bomba de tiempo, ¡LARGATE! molestas más de lo que ayudas.

Rubí abrió la boca para replicar, pero antes de eso Linus continúo.

— Te sientes tan poderosa y a veces impotente con lo que haces con David, pero te reto a ser yo o Killa un puto día y veras lo que es sentir impotencia, miedo, rabia y derrota. Nuestra vida se fue al caño mucho antes de empezar y ¡ahora es un completo infierno, lleno de sorpresas!

Rubí cerró la boca, sus ojos se encontraban enrojecidos y parecía que las palabras de su hermano le calaron tan hondo que la lastimaron e hicieron sangrar.

Tana volvió a mirarla y las palabras que pudo decir se murieron en su garganta. Su mirada lo dijo todo: se lo merecía.

— dijo Dago avanzando la distancia que faltaba para estar cerca de ella, tomándole con suavidad el brazo y tratando de alejarla más de Linus, pero ella no se lo permitió.

— No.

— Seguirá lastimándote.-le advirtió.

Rubí lo miro y en la mirada de Dago había una preocupación tan genuina que casi le enternecía.

Volvió a mirar a Linus. El dolor comenzó a afectar su expresión. Su labio inferior saltaba y un tic en su ojo izquierdo comenzó a hacerse rápido a cada segundo que pasaba.

— Él no sabe lo que dice-aseguró. No lo sabía meses atrás, en aquella cama en la casa de Marvin con los grilletes en sus muñecas-y… en parte tiene razón-admitió mirando como su abuela apartaba la mano del pecho de Linus, viendo la sangre en su palma con una expresión entre el asco y la rabia.

Ahora, Linus dejo de mirarla; volvió a inclinar su cabeza hacia atrás, apretando con fuerza sus dientes. Con sus colmillos se lastimó los labios, por los dos salían hilillos haciendo su recorriendo hacia abajo, pasando por sus labios y su barbilla, y más abajo.

Rubí se sintió mal al verlo así.

Cuando aquella persona (no estaba segura si era doctor, enfermero o una persona que vino a visitar a alguien) les gritó se asustó mucho. Pensaba en lo ridícula situación en la que estaban. Años siendo cuidadosos para que todo acabara por un descontrol que su hermano controlo con ayuda de Killa, internet y su abuela Magdalena (y unas cuantas consultas a sus hermanas). Una jodida marca les arruinaba la vida, provocando una posible unión comunitaria sólo para cazar a su hermano una vez descubrieran lo que es.

Después la persona se fue y Dago les pidió que le abriera, y no lo hizo hasta después que vio cómo su hermano comenzaba a gemir de dolor y llevaba sus manos a su camiseta, desgarrándola.

Vio la sangre, se asustó y el abrió a lago para que los ayudara. Entre los dos lo sacaron lo más rápido que pudieron y le subieron el cierre de la chamarra. Estaba eternamente agradecida con él y sería capaz de besarle los pies y les ayudaba a salir del hospital sin que nadie notara a su hermano así.

— Abuela, ¿qué le sucede?-le preguntó con voz más suave y sin agregar nada más para evitar una confrontación con su hermano.

— Es la marca.-le respondió volviendo a poner la mano en su pecho y Tana volvió a maldecir en su mente.

Maldecía hacia ella misma y hacia Adeleine. Adie, estúpida, estúpida, Adie, decía en su mente. Por sus estupideces e impulsividades la única persona que podría ayudarlos estaba sin poderes para hacerlo y por su propia imprudencia y hechos no contemplados (ni imaginados, joder), la misma no podía ayudarlos.

Sabía que la marca del dios podía hacerle algo así a Linus, pero lo esperaba meses atrás no ahora. Síntomas con estos se dan en los primeros días, no pasados más de tres meses, hasta donde sabía. Debía de saber más; no estaba tan acostumbrada a estos hechizos y… necesitaban a Bryce; la necesitaba como, por primera vez en su vida, necesitaba los poderes de la chica que más le desesperaba en el mundo.

— Esto es tan… Carajo.-maldijo.

Por Adeleine, Killa no podía usar su don de curar natural; por su experimento, Killa no estaba consciente para subir y ayudar a su nieto.

No importaba la atadura en sus poderes o las extrañas fugas de poder, ella era una sanadora. En resumen, sus poderes podrían estar todo lo atado que quisiera Adeleine, pero la sanación jamás podría estar atada si es algo de su naturaleza. Tan sólo estar en contacto con la herida, la energía de Killa estaria corriendo por su nieto, curándolo. Necesitaban eso, aunque no le dijera que pasaba, si resolvería el problema y seria el perfecto bálsamo al descontrol sin foco aparente de su nieto. Así lo tranquilizaba antes, por lo que escucho de sus nietos al explicarle como fue la relación de Killa y Linus al inicio de la conversión de su nieto.

Suspiró. Por primera vez en mucho tiempo se arrepentía de su decisión de experimentar para probar una teoría. Pero ¿cómo iba a saber ella que la marca terminaría abriéndose de nuevo?

Sólo esperaba que no estuviera rechazándola. Eso sería una muerte segura para su nieto y un sacrificio innecesario de su poder.

— Aitana, debemos de sacarlo de aquí.-le dijo Dagobert.-Pero llama mucho la atención así. ¿Puedes hacer que deje de sangrar?

— No aquí.-le respondió.-En casa tengo lo necesario para curarlo y, necesitamos a Bryce.

Dago miro un momento al Linus y como parecía estar a punto de quedar inconsciente.

— Es obvio. Tú no sabes porque la marca está así y obviamente yo tampoco.

Tana asintió, dándole la razón, más su mirada indicaba lo poco que le gusto sus palabras. Sí, no sabía lo que ocurría, ¿y? Eso no significaba que se lo debían de echar en cara.

— ¿Cómo lo sacamos?-preguntó Rubí, hablando por primera vez desde su pregunta. Estuvo tan ocupada viendo las reacciones de su abuela que se le olvido meterse de nuevo en la conversación. Bueno, también le daba curiosidad la forma en que miraba su abuela a Dago. La mayor parte del tiempo como su fuese un gusano, otras, como si fuese la única persona capaz de ayudarla y quien confiaba. -Llama mucho la atención, como dijo Dago.

— ¿Y si usas glamour?-le preguntó Dago.- ¿Tienes poder para usarlo?-preguntó de nuevo.

Tana lo miro y después a Linus. Su respiración se volvió acelerada y la mueca de dolor aumentaba.

Volvió a tocar su torso y alejo de nuevo la mano. Ardía.

Miro su mano. Estaba roja, escocia y ella rojo parecía estar aumentando de una forma sobrenatural.

— Sí-aseguró.-Sí-se levantó.-Tenga suficiente poder o no, no es problema. Puedo aprovechar otro.

— ¿Cómo?-le preguntó Dago y en la mirada de Rubí se veía lo mismo.

Ella se preguntaba que era glamour y dudaba que se refirieran lo mismo que usaban los cazadores de sombras para evitar que los vieran cazar o los demonios del mismo libro para que vieran que son realmente. ¿O se refieran a lo mismo?

Glamour no era una palabra propiamente sacada de esos libros, tenía su valor histórico en otro lado.

— ¿Pueden decirme a que se refieren con glamour? A mí-se señaló el pecho-se me ocurre algo, pero…

— No es el momento, Rubí.-le indicó Tana, callándola. Comenzó a caminar.-Pule la idea que tienes y luego me dices; yo te digo si está bien o mal.

Rubí iba a decir algo, pero prefirió callar. Mientras su abuela caminaba, ella se dirigía hacia Linus, a pesar de las protestas en su expresión al verla acercarse.

Ella sólo pensaba: «Al diablo, ya me aleje lo suficiente.»

Tana se detuvo frente a Dago y extendió la mano. — El collar.-le pidió cuando vio su mano confundido.

Dago enarcó una ceja. — ¿Mi collar?

— Estoy algo débil y corremos el riesgo de que el glamour no sirva sin usamos solo mis poderes. –le explicó.

Dago asintió comprendiéndose eso.

— ¿Y de qué te ayudara la tierra de mi tumba? No tiene poderes que te sirvan.

— La tierra no, el frasco y cadena sí.-él la miro confundido-. El collar tiene un hechizo protector, puedo moldearlo para que haga una glamour en Linus y puedas sacarlo de aquí sin problemas. Préstamelo, por favor.

Dago miro una vez más la mano con un aire ligeramente despectivo y después la miro a los ojos.

Él observó lo mismo que ahora observaba Rubí: como si él fuese la única persona capaz de ayudarla y quien confiaba.

Se llevó las manos al cuello, tomo la cadena con sus dedos. El material estaba cálido y le hizo recordar cuando Tana se lo dio. Lo deslizo por su cuello, cabeza y después lo dejo en su palma.

Tana cerró los dedos, apretando el pequeño frasco con la tierra de su tumba y aunque no lo dijo, ella se lo agradecía. Ella lo sabía, para un bluatsauger era sumamente difícil dejar la tierra de su último lugar de descanso antes de ser lo que son ahora; mataban por tenerlo aún consigo y, lo que él hizo probablemente fue una de las señales de su rara amistad y confianza.

— Debes estar listo para llevártelo muy rápido.

— Pude mentirle a doctores, enfermeros sobre su estado de salud, y pude subirlo por unas escaleras en menos de un minuto. Créeme, Aitana, no será difícil hacer que cruce la puerta del hospital y llevarlo a tú casa.

Tana asintió, se volvió y casi corrió hacia Linus.

Rubí estaba tocando a Linus en su rostro y él lo movía con delicadeza para evitar que lo tocara, no con rabia o enojo, sino con un aire de preocupación. Él lo sentía: el calor y la rabia sin razón en su ser y temía lastimarla más allá de lo que hicieron sus anteriores palabras.

A pesar de todo, él no estaba tan inconsciente.

— Rubí, hazme un favor.-le dijo Tana arrodillándose alado de Linus.- Ve con Killa.

Ella lo miro confundida. — ¿Qué? ¿Por qué?

— Si esto le sucede a la marca en Linus, puede que en la de Killa esté pasando lo mismo.-le explicó y no mentía. Ambas marcas estaban relacionadas a pesar de ser de dos dioses diferentes.

La expresión asustada de Rubí se acentuó más. Ya era suficiente preocuparse por su hermano y las demás heridas de Kila, ahora existía la posibilidad de que la marca de la diosa madre estuviese abierta de nuevo y sangrando.

Y si lo estaba haciendo… ¿cómo les explicarían a los médicos tal cosa? Si a Linus probablemente quisieran quemarlo por oír su rugido (por supuesto, si sabían que fue él), a su amiga la tendrían en un laboratorio con múltiples electrodos y agujas en el cuerpo.

En el mejor de los casos, podían inventar que alguien entró y los lastimo, sin embargo, ¿quién creería eso? Seguramente Killa ahora estaba muy vigilada.

¡Dios! ¿Cómo todo se fue a la mierda en tan pocas horas?

Rubí deseaba poder regresar el tiempo, quedarse en Monterey con David y convencerlo de ver la primera temporada de "Grey's Anatomy" y, quien sabe, comenzar "Scandal".

— ¡Rubí, te estoy hablando!-le gritó su abuela atrayéndola a la realidad.

La miro un poco asustada por es un grito. Se cohibió un poco al ver la expresión enojada de su abuela… Era tan fiera y sus fosas nasales estaban dilatadas como las de una animal furioso.

— Si quisiera que me ignoraran, continuaría dándole clases a estúpidos adolescentes.-le dijo Tana, el collar estaba entre dos de sus dedos moviéndose como un péndulo.

— Lo siento, yo…

— ¿Lo sientes de qué? Cometí un error a pedirte que fueras con Killa como un favor. Te estoy ordenando que vayas con ella y veas como está la situación. No quiero imaginarme lo que sucederá si la ven sangrando sobre la cama.

— ¿Y qué hago si resulta estar sangrando y siendo revisando por doctores que no tienen ni una puta idea de lo que le sucede?-le espetó Rubí

— Me llamas, tonta, para algo tienes el celular. Cualquier cosa que pase, me hablas y te quedas un rato con ella. Aunque n este sangrando no significa que la marca no esté haciendo algo raro. Si algo le pasa a una, necesariamente debe de estar sufriendo algo la otra, ¿entiendes eso, Rubí?

— Por supuesto-frunció el ceño-No soy una tonta.

— Pues perdiéndote así como te perdiste hace un minuto, lo pareces.

— ¡Oye yo no te permito…!

— ¡No es el momento!-le gritó apartando si mano de Linus. Antes estaba en el hombro de su hermano, ahora sobre el suelo, para n perder el equilibrio. Su abuela tenía más fuerza de la que parecía.- Ve con Killa y avísame cualquier cosa que suceda y no rechistes. Pensabas estar con ella antes.

Rubí apretó la mandíbula y luego asintió, fulminándola con la mirada.

Miro a Linus, quien le volteaba el rostro para que no lo mirara.

Suspiró y luego se levantó, apretando las palmas contra sus pantalones.

Miro a todos una última vez y después comenzó a caminar.

— No deberías de ser tan dura con ella.-le dijo Dago en cuanto escucho la puerta.

— No es tú nieta, no opines.-le espetó Tana haciendo que Linus la mirara poniendo una mano en su barbilla.

Igual que antes, parecía estar a punto de quedar inconsciente. La lucha por controlarse le estaba quitando toda la energía y el dolor y rabia le evitaba perder la consciencia.

— ¿Qué me sucede?-le preguntó Linus en un hilillo de voz.

— No lo sé, cariño.-le dijo con voz cálida y con aquel apelativo que no usaba desde que él tenía cinco años.-Pero lo averiguare, te lo prometo.

Al ver tal escena, Dago sólo pudo pensar una cosa: por un segundo, realmente pareció una abuela.

Después su marcara fría regresó y comenzó a decir unas palabras mientras abría el pequeño frasco y tallaba la boca del mismo con la herida de Linus, metiendo un poco de sangre.

El bluatsauger estaba por decir algo, pero una sensacion le recorrió la espalda. Algo parecido a un escalofrió.

Rápido se dio vuelta y avanzó hasta el final del techo, mirando a todos lados.

¿Por qué la sensación? ¿Por qué sentía que algo los observaba?


Su primera vez consciente, por lo menosen el plano u Otro mundo (estúpidos nombres que Tana, Bryce y Bianca usaban como sinónimos, que no hacían más que confundirla; ellas lo usaban de la misma forma, cuando hablaban, usando los dos casi al mismo tiempo o con segundos de diferencia, casi confundiéndola. Lo peor, era que parecía ella estar haciendo lo mismo) fue cuando entró para que Rubí pudiese entrar a la mente de Linus y así saber dónde lo había mandado su lunática abuela: que fue, Salem, Massachusetts, un lugar donde probablemente algún antepasado suyo fue asesinado por brujería (considerando que su herencia mágica provenía de dos familias, hasta donde sabía) y, esperaba, no fuese torturado con una pera vaginal.

Suspiró, a veces le sorprendía las cosas que realmente pasaron y no fueron invento de una fantasía obra de ella, Linus y Laqha, donde revivían cosas que no sólo eran suyas.

Sin darse cuenta comenzó a alejarse un poco de Francis y comenzó a pensar en lo que sabía del plano.

¿Qué sabia? Casi nada y lo que sabía le ocasionaba más dudas que respuestas. ¿Algún día podría saber absolutamente todo sobre el mundo que le pertenecía a uno de los dioses wiccanos? ¡Por supuesto que no!

Comenzaba a creer que ninguna wicca lo sabía, y si alguna vieja como Bryce lo sabía, quería joder la vida de las nuevas haciéndose confundirse para que el conocimiento no fuese usado de mala forma, como lo hizo Laqha. Pero ¡era ella!

¿Qué podría hacer si supiera absolutamente todo y sin tabucos sobre un mundo que la llamaba, llevándola a un punto de mismo, sin que ella pudiese hacer nada para evitarlo?

Genial. Un mundo "irreal" se burlaba de ella y wiccas que estaban enseñándole le ayudaban a hacerlo.

Hazme el favor de no alejarte demasiado.-le instó Francis sacándola de sus pensamientos mientras le tomaba el brazo y la acercaba mucho más así, pegando sus hombros.-Esté lugar no es seguro.

Killa lo miro mal.

¿Y él pensaba que no lo sabía? ¿Con quién creía que hablaba? ¿Con una bruta en su primera experiencia paranormal o en viajes entre mundos? ¡Podía ser una bruta, pero no era primeriza a cuantos viajes se trataban! Él llegó sólo momento después de que escuchó los búhos, cuervos y sombras él le dijo que los ruidos de cosas pasando entre los árboles, eran eso: sombrasa su alrededor, pero no era la primera vez que las veía y oía. Lo hizo antes.

También en un bosque, con Talia Hale, siendo una loba, con ella cuando comenzó a oírlas y verlas. Después se fue corriendo, aulló, indicándole donde debía de ir: la casa de los Hale, donde vio una escena entre su madre, ella y Peter Hale.

Definitivamente, no importaban cuantas veces lo pensara: podía creer que fuesen amigos.

Como tampoco podía creer que estaba sangrando de la sien, por un tiempo sintió una embriagante tranquilidad y después los efectos del lugar. Es decir, miedo y curiosidad acrecentados, así como un agudo sentido de supervivencia.

¡Killa, por todos los cielos!-le gritó Francis volviéndola a agarrar del hombre y jalándola hacia él.- ¡No te alejes, esté lugar no es seguro para ti!

Su cuerpo choco contra él, el impacto la hecho hacia atrás y él volvía a atraerla de una manera que evitó que volviera a moverse como si fuese un paddle ball.

Sintió sólo una pizca de dolor por el golpe, y más que dolorosa era incómoda y fácil de ignorar gracias a la ira que comenzaba a burbujear en ella.

Se jaló a un lado con fuerza, tratando de hacer que le soltara el brazo, pero los dedos de Francis estaban enterrados fuerte contra su piel, como si su brazo fuese una rama y sus manos las garras de un pájaro, usándola como base para posarse.

No media su fuerza y mucho menos le preguntó sobre su herida aún sangrante en la sien. ¿Acaso no olía la sangre? ¿Acaso no…? No, no la veía. En cuanto se alejaron del lugar donde la encontró, todo se había hecho más y más oscuro la luz de la lámpara iluminaba más el camino que a ellos.

De seguro Francis no media su fuerza porque pensaba que con quien estaba era la Killa astral, no la Killa de carne y hueso. Se suponía que no podía sentir alguna emoción más fuerte que el miedo o la curiosidad, se suponía que era más cuidadosa tanto al caminar como al hablar, se suponía que el dolor no existía, se suponía tantas cosas, pero ahí estaba ella, en un mundo más complicado que la teoría de la relatividad.

Francis apretó más. La punzada de dolor no se hizo esperar y de nuevo la ira la aplaco. De acuerdo, puede que no sabía que ella vino con su cuerpo, había una pequeña posibilidad de que el mundo fuese un bálsamo para el dolor, pero nada le daba el derecho de seguir apretándole el brazo con tanta fuerza.

¿Puedes soltarme?-le preguntó Killa jalando su brazo inútilmente. Francis continuaba agarrándola con su mano derecha, mientras la izquierda se sostenía con fuerza en la lámpara de aceite que iluminaba unos cuantos metros alrededor de ellos dejándoles ver a través de la niebla.

Ahora aprendió una nueva cosa del plano: la ira, el enojo y las ganas de moler a alguien a golpes no disminuían en nada, y casi pareciera que se hacían más fuertes.

¿Para qué te alejes de nuevo?-bufó-¡Por supuesto que no! Tú no sabes nada de este mundo, p…-Francis se interrumpió cuando Killa se detuvo con fuerza, sólo segundo después de sentirla tensarse contra su mano. La miro.- ¿Qué rayos haces? ¡Camina!-le ordenó jalándola.

Suélteme.-le siseó Killa mirándolo mal.

Por supuesto que no lo voy a hacer. Tú…

¡SUÉLTEME!-le gritó Killa jalando su brazo con gran fuerza y agarrándolo desprevenido, por lo que al soltarse del agarre de Francis, ella se vio arrastrada unos cuantos pasos atrás, tambaleante y antes de que ella pudiese darse cuenta, cayó al suelo sobre su trasero.

Sintió el agudo dolor en aquella área aplacándose gracias al lugar y a su ira, y no grito.

Killa, no seas estúpida.-dijo tratando de acercarse a ella de nuevo.

Extendió su mano a ella, tratando de ayudarla a levantarse y al mismo tiempo obligarla a estar pegada a él, sin embargo Killa le dio un manotazo. ¡No!-le gritó, con el rostro bajo, apenas iluminado por la lámpara, no permitiéndole ver el hilillo rojizo en uno de los lados de su cara.

¡No seas bruta!-bramó tratando de ayudarla a levantarse de nuevo, pero Killa volvió a darle de manotazos y lo miro con ira. Él suspiró con ira.

Necia. Ella era estúpidamente necia.

Estoy tan cansada…-dijo ella lentamente y con cierto tilde de furia en su voz.

Él la miro y arqueó una ceja, incrédulo. ¿Qué?

¿Qué no entendió?-le preguntó Killa con cinismo mientras se levantaba y se sacudía el trasero.- ¿Qué estoy cansada? ¿O de qué estoy cansada?

Francis casi quiso reír. ¿Ahora estaba de ruda? Aquella chica no era la que la bocazas que se acostumbró a ver en el mundo que Laqha creó. Pero, se obligó a recordar que si bien conoció a ésa Killa McCall, la verdadera estaba frente a ella y muchas cosas podían distar de ambas versiones, una de ellas bastante influida por los recuerdos y "poderes" de Ingrid. A pesar de todo, a pesar que ella y su amigo encaminaron el lugar, a pesar de que sus visiones ayudaron, jamás dejo de ser la versión entre ella y su madre.

¿Tú estás cansada?-replicó Francis con el ceño fruncido-Estoy en la compañía de una estúpida chica inmadura que no ve el peligro que está a su alrededor. ¡Yo estoy cansado!

Killa dio unos cuantos pasos más atrás, alejándose de él y estando apenas levemente iluminada por la lámpara antigua.

Lo miro retándole a que se acercara y él no lo hizo. La lámpara no la iluminaba bien a ella, pero si a él y pudo ver su estado. Dilato sus fosas nasales, exhaló con fuerza y la miro enojado; parecía un toro enojado y tentado por la capa roja moviéndose frente a él.

Ella sonrió con suficiencia. «Así es tonto.-pensó- Me di cuenta».

De repente un ruido sonó entre los árboles y la mirada rojiza de Francis se llenó de miedo. ¡No seas estúpida, ven aquí!-le dijo con un ademán con su mano libre.

Él no se movió del lugar donde estaba: el centro del círculo de luz que la lámpara hacía en el suelo, y ella negó.

¡No seas estúpida, necia!-le gritó levantando la lámpara de aceite para iluminarla, pero se había alejado tanto que apenas la mitad baja de su rostro se ilumino.

Por su acción, Killa logró ver una pequeño hilo delgado de color rojo que estaba en la agarradera, pero no le puso mucha atención en ése momento.

Killa-la nombró con los dientes apretados mientras se detenía-, no seas estúpida. No tienes el relicario para protegerte de las sombras y peligros de aquí, no sabes a lo que te estás enfrentando.

Sabía lo del relicario. Se lo dijo poco después de preguntarle que hacia aquí y darse cuenta que alrededor de su cuello no estaba ningún collar. Su mirada de repente se volvió agresiva y enojada, le dijo estúpida por estar en el plano sin él y después no la dejo hablar mucho. La tomo del brazo, como hace minutos (o segundos o horas, quien sabe) y la jalo diciendo con los dientes apretados que debían de buscar una manera de sacarla.

Las cosas que están en este mundo son muy peligrosas Killa. Hay demonios, seres que fueron encerrados por wiccas siglos atrás y seres sin forma y cuya naturaleza es puramente maligna, que no llegan a demonios y solo buscan tener por fin forma y adueñarse de la energía vital de las personas, como si…

como si fuese una sanguijuela.-interrumpió Killa, completando su frase.

Sí-afirmó sorprendido por la mirada tan seria de ella-No tienes protecciones y la luz de está lámpara es lo único que nos protege de las cosas que están aquí y sólo buscan lastímanos porque sienten nuestra vida y alma.-suspiró y con su mano libre se tallo la frente.-Ni siquiera se para que te lo explico, n…

Si va a decir que no entiendo nada, pare ahora a menos que quiera que le saque los ojos con mis uñas.-le advirtió Killa, interrumpiéndole y señalándolo con un dedo amenazante.

Él la miro y noto su mirada fiera. ¿Ya había tenido antes una mirada así? La vio un par de veces de niña y muchas veces de lejos por segundos en la ilusión como para estar seguro. La verdad, se dio cuenta que comparar a la chica de la ilusión, mezcla de su personalidad con la de su madre, a la niña con dientes de castor separados que conoció hace más de 14 años estaba mal, con la chica que estaba ahora frente a ella estaba mal.

Realmente no conocía a Killa McCall.

Y si continuaras diciendo cosas tan poco interesantes y repetitivas como "eres estúpida" y "no comprendes esté lugar"-ambas frases las dijo haciendo comillas con sus dedos-, no sólo le arrancare los ojos, sino también lo obligare a comérselos.-le amenazó. Su voz casi era un gruñido, y su amenaza muy parecida a alguna que haría Aitana Wyatt.

Claro, él no sabía que realmente ella lo dijo pensando en amenazas de Abby, la hermana mayor de Linus y ultramente sobreprotectora con sus hermanos.

¿Por qué estaba enojada?, se preguntó Francis, ¿estaba enojada porqué se preocupaba por ella?

No seas estúpida.

Ella lanzó una risa sarcástica dando un nuevo paso hacia atrás. Los ruidos a su alrededor volvieron y la piel de la parte trasera de su cuello se erizo del miedo. Podía sentir aquellos seres tan cerca de ellos, lambiéndose los dedos por el aperitivo que sería el poder y mana de Killa y suyo, sino fuese por la lámpara. ¡Estoy cansada, harta!

¡¿De qué?! ¡¿De qué trate de protegerte o de que la última ves arriesgue mi pellejo al hacerlo?!

Killa iba a responderle, pero rápido cerró la boca. Ladeó varias veces la cabeza y miró el suelo con una expresión insulsa.

Como paso de ser la chica que pensaba en el mundo que estaba ahora, comparando una vez más el mundo donde estaban sus pies con sus demás experiencias y pensar en las cosas que ocurrieron antes de terminar aquí, apenas preguntándose cómo llegó, a la enojada que veía al hombre con quien se encontró sin emoción, en ocasiones arrogante, enojada y cansada, le parecía extraño, más no le importaba.

Estaba enojada. Estaba cansada y estaba harta por la actitud con la que había estado conviviendo los últimos días y no estaba Rubí para hacerla sentir bien.

Dejemos lo de la última vez donde debe de estar, en el pasado.-pidió Killa con un ademán de desinterés.-Yo no te pedí que me ayudaras, yo no te metí en la ilusión y mucho menos te dije a quienes debías de buscar para sacarme. ¡Yo no ignore cuando decías lo peligroso que era entrar al otro mundo durante una luna azul! Todas esas cosas la hicieron otras personas-entrecerró los ojos-Así que no me vengas con estúpidos reproches sobre algo que yo no te pedí.

Eres una malagradecida.

¿Por qué?-le preguntó frunciendo el ceño.- ¿No eres tú el hipócrita por quejarte conmigo, enojarte, gritarme cuando no fue por buena gente que decidiste ayudarme y ayudar a Linus? Fue por una deuda y miedo a dos mujeres que decidiste ayudar, y después fue el miedo de no poder salir de un lugar que tú no buscaste entrar el que te motivo a continuar. –Francis miro al suelo. No pudo evitar observar que ésas palabras fueron las mismas que Bryce le dijo hace un tiempo en Portland cuando le dijo, a solas, que era estúpido que se quedara para hablar con Killa, exigiendo reconocer su propio sacrificio al ayudarla y ayudar a Linus.-Por favor, no seas hipócrita y continúes quejándote. Una queja de la magnitud que estás dando y un sacrificio que aludes a ver hecho, son sólo genuinos si se hacen por un acto desinteresado y sin ser obligado por otros.

No hay ningún acto desinteresado en el mundo, deberías de saberlo.

Lo sé-admitió Killa asintiendo.-pero hay niveles y el hecho que el miedo de no salir de aquí fue tu principal motivante, sólo le quita magnitud a las quejas que podrías darme.

Francis la miro fijamente. En algún momento de su comentario ella se acercó un par de pasos y se cruzó de brazos, mostrando una pose orgullosa.

¿Cuánto tiempo estuviste pensando en lo que me acabas de decir?

Lo pensé los primeros metros que caminamos. No lo dije porque no quería hacer una confortación contigo, pero estoy harta de todo.

Él bufó, entrecerrando los ojos con disgustó Hazme las cosas más sencillas, ¿quieres? ¿De qué estás harta?

De ti, de Tana, de Bryce, de mi familia y amigos-no contaba a Linus, David, Nezza, Rubí y Cora, por supuesto.- que no dejan de hacer cosas que creen que son buenas para mí, ¡cuando no tienen ni una puñetera idea de lo que es bueno para mí! Estoy harta de Bryce, de ti y de Tana que son tan estúpidos y cerrados de mente…-chilló negando con la cabeza.-No sé si es algo de la época, de estar mucho tiempo juntos o porque la edad los hizo estúpidos y cerrados, pero… ¿Por qué rayos hacen conclusiones sin saber? ¿Qué tanto les cuesta preguntarme lo que sucede, en lugar de hacer adelantadas conclusiones con lo poco que saben?-o deja saber. La verdad, algunas cosas se las había guardado para ella; en parte para saber hasta dónde llegaba la arrogancia de Bryce y Tana, en parte porque no se sentía cómoda hablando de temas que, a su parecer, no le concernían y ellas se adjudicaban ese derecho.-Sí Francis, conozco este mundo y deberías de saber que ya he estado en este lugar antes. Sabes cada detalle de la impudencia de Linus, así que debes de saber cómo supimos dónde estaba y debes saber dónde yo estuve, encontrando con ciertas cosas y personas.-la expresión de Francis le indicó que se dio cuenta de que sus palabras eran ciertas.-Estás sombras las conozco porque las oí, sentí el miedo y en un punto hui de ellas. He estado aquí un millón de veces, pero consiente como ahora solo las puedo contar con una mano y me sobrarían dedos. Pero conozco os peligros de este mundo, los viví en carne propia, ¡así que cierra la boca si piensas decir que no conozco este…!-

Killa se vio interrumpida por algo que la tacleo de espaldas y gritó.

Lo siguiente que supo era que la forma la empujo hacia adelante, haciendo que Francis gritara y antes de que pudiese hacer algo, Francis se vio empujado hacia un lado y ella terminó chocando su cuerpo contra una árbol.

El golpe le causo un fuerte dolor en todo el cuerpo, especialmente los pechos, rostro y barbilla que le escocia, pero el dolor llegaba lentamente por el frio que sentía presionando su espalda con fuerza.

Comenzó a sentirse débil, el frio le hizo mover la mandíbula rápido, castañeando sus dientes y escuchó la tela de su camisa rasgarse, al mismo tiempo que Francis gritaba.

¡Mierda!-su maldición se oía muy lejos y no supo decirse porque no comenzó a luchar contra la cosa que le sometía contra el árbol.- ¡Toma es…!-el vaciló cuando un fuerte ruido sonó y antes de que se diese cuenta la fuerza contra su espalda se fue, cayó al suelo, gimiendo.-No, no puede ser. –la voz de Francis se oyó con un profundo miedo.


¿Cómo se atrevía Tana Wyatt a pedirle que se fuera de aquella manera? se preguntaba Rubí mientras caminaba por el hospital hacia el primer piso donde estaba la habitación de Killa.

No era que ella no estuviese preocupada por su mejor amiga; Dios, eran como hermanas, pero estaba también preocupadísima por Linus y deseaba estar con su hermano en un momento donde esta rabioso, sangrando y con dolor, a pesar de las cosas que le dijese para lastimarla.

La jodio, lo aceptaba. Aun con su rabia, Linus no dijo más que la verdad, actuaba con tanto drama por algo que ella no comprendía al cien por ciento.

A diferencia de su mejor amiga y su melliza, ella no regreso de plano y de la ilusión con secuelas o algún tatuaje de un dios wiccano que le causaba estragos en su cuerpo o le golpeo tan duramente saber que cientos de mentiras y actos de egoísmo formaron su vida.

Sí, sufrió las mentiras de sus padres, sin embargo, ella no nunca estuvo tan rezagada como Linus, nunca sintió la necesidad de ser obstinada y hacer lo que quería para sentir que tenía control en su vida (en aquellos años, por lo menos) y tampoco fue tratada como una muñeca de seda.

Suspiró, aminorado el paso.

Qué diferentes se veían las cosas una vez que las analizabas sola.

Por fin llegó a la recepción y observó que Melissa, la madre adoptiva d Killa hace unos años estaba revisando un expediente.

Fue hacia ella y le toco el hombro para llamarle la atención.

Ella la miro. — ¿Se te ofrece algo?

— Me preguntaba si puedo entrar a ver a Raven.-respondió.-El doctor dijo que debía de descansar, pero no dijo si podía o no entrar a verla.

— Bueno, ella…

— Necesito verla, por favor.-le suplico poniendo unos ojos muy parecidos a los del Gato con Botas.

Melissa suspiró y asintió. — Sólo un rato.

Ella medio sonrió. — Sólo eso necesito.

Rápido se dio la vuelta y se dirigió a la habitación con grandes zancadas.

Llegó en menos de un minuto a la habitación y antes de poner la mano en el pomo llegó a sentir como Melissa le clavaba la mirada en la espalda. Puso una pequeña mueca, puso la mano en el pomo, le dio vuelta y abrió la puerta…

… encontrándose con una escena un tanto extraña.

— ¿Qué están haciendo?-preguntó llamando la atención de Scott y Stiles.

Rápido Scott se volteó para verla y Stiles también la miro, dando un salto hacia atrás como si fuese un gatito asustado.

Los dos la miraban con los ojos muy abiertos, sorprendidos y asustados.

Enarcó una ceja y cerró la puerta tras sí.

— ¿Y bien?-insistió cruzándose de brazos y avanzando unos tres pasos.

Ellos abrieron la boca y la cerraron de nuevo, incapaces de saber que le responderle.

Un alfa sin saber que decir, eso sí que era algo nuevo, pensó Rubí.

Miro a Killa y como su vientre estaba descubierto, enseñando la marca que ahora estaba de un color gris oscuro.

No sangraba, sólo… ¿se tintó más?

Los miro de nuevo, apretando más sus brazos contra la parte baja de sus pechos, esperando una respuesta.

— Es mejor que me respondan a menos que quieran que los acuse con una enfermera. ¿Qué hacían ustedes levantando la bata de Raven, tocándola en su vientre y quien sabe que otro lugar?


Killa tardó en escuchar la última frase de Francis. Pareciese que su voz tuvo que cruzar por varias barreras hasta llegar a sus oídos y reconoció en su voz una pizca de miedo.

Se preocupó y ayudándose de sus palmas, trato de rodar para estar de espaldas contra el árbol y gimió al sentir la fría tierra contra su espalda desnuda. Le escocia y al mismo tiempo sentía algo parecido a humedad contra ella y la tierra.

Tenía los parpados cerrados, dejando así de ver el cielo oscuro y sin estrellas, y una mueca cuando comenzó a acomodarse y cuando su espalda comenzó a tensarse por la superficie dura y rasposa del tronco, algo con una fuerza sobrehumana la tomo de unos de sus brazos, pasando con tanta velocidad sus uñas contra su piel antes de cerrarse su mano contra su brazoque pronto sintió la muy familiar calidez dolorosa de una herida echa muy rápido con la sangre luchando por salir. La mano se apretó con mucha fuerza contra su piel y rápido está la jalo para obligarla a incorporarse.

Por el movimiento choco contra un cuerpo duro, haciéndola gemir, tanto por el dolor de su cuerpo magullado chocando contra un cuerpo duro como por le herida de su brazo, la presión de los dedos y su espalda. Lamentablemente, pronto el gemido se vio aplacado por una voz que la hizo abrir los ojos con terror, mirando a la persona que la agarraba y erizándole la piel tanto que terminó doliéndole. Tiempo sin verte Killa.

Ahí, frente a ella, estaba un hombre fornido, con cabello largo color ónix, mirándola con sus ojos totalmente oscuros (apenas se veía el blanco de globo ocular); en ellos había tal odio que hizo su cuerpo temblar de puro miedo y sus pulmones tensarse, sin permitirle respirar.

¿Te comieron la lengua los ratones?-le preguntó sonriéndole afiladamente.- ¿O es qué mi presencia hizo que tu voz huyera despavorida como lo hizo Francis?

¿Qué?, pensó y miro para todos lados haciendo un gran esfuerzo. Era verdad, Francis no estaba por ningún lugar. Todo vestigio de que él estuviese antes en el lugar fue la lámpara de aceite ahora en el suelo.

La mano de Trevas apretándole la herida, haciendo la sangre salir con fuerza, la atrajo a la realidad y la hizo reaccionar.

Claro, él no lo noto hasta que sintió su pie pegarle en la espinilla y después su puño en su cara.

Aquel movimiento lo sorprendió tanto que le hizo soltarla y Killa no lo pensó dos veces: se echó a correr.

Sus pasos se detuvieron cuando sintió dolor en su cabeza; más bien en las raíces del pelo. Trevas fue rápido, reacciono y le agarró el cabello jalándoselo tan fuerte que estaba segura que algunos cabello fueron arrancados de raíz, y la empujo al suelo. Cayó en el como si fuese un saco de papas y antes de que siquiera puede emitir un gemido de dolor, Trevas volvió a tomarla del cabello y la levantó, hasta quedo apoyada en sus rodillas.

¡No tienes poderes, zorra!-le gritó enredado sus cabellos en su mano hasta que sintió sus dedos en el cuero cabelludo. Ella gritó y llevo sus manos a la mano de Trevas tratando de hacer que la soltara. El la zarandeo, evitando que sus manos siguieran tocándola-Estás sola, indefensa y sin dos idiotas que quieran dejarte viva protegiéndote.- ella estaba segura que sonreía. Su cabello comenzó a hacer jalado con fuerza y ¿en círculos?- Joséphine y Laqha no están aquí para protegerte y… -sus ojos estaban abiertos por lo que vio cómo se ponía frente a ella y se hincaba para mirarla frente a frente.-estás en mi merced.-su aliento choco contra su rostro.

Era cálido, olía a muerte y le recordó a la vez que tuvo sus labios, aliento y dientes chocando contra su piel.

Él le sonrió, seguramente adivinando lo que recordaba y lo que su cercanía le hacía sentir. Ella volvió a poner sus manos en su brazo y comenzó a apretar las uñas en la carne del brazo que la agarraba.

Trevas rió por su inútil y sosa forma de tratar de defenderse. ¡Ni siquiera buscaba decirle algo! Esperaba más de una bocazas como ella.

De pronto las uñas se enterraron tan hondo que su piel se vio lastimada, más no se inmuto por el dolor o la sangre saliendo.

¿Sabes lo que te harán por estar aquí?-por fin Killa hablo. Su voz estaba cargada de un odio y repulsión que le era bien conocido.

Rió. Me importa muy poco lo que ellos me hagan.-la empujo hacia atrás, soltando con brusquedad sus cabellos. Killa gritó al sentir su espalda chocar nuevamente contra el suelo.

Y se mordió los labios para evitar gritar una vez más cuando Trevas se arrodillo sobre ella, poniendo una de sus rodillas sobre su vientre con mucha fuerza y sus manos a cada lado de su cabeza, y la otra rodilla muy pegada a la línea de su costado.

¿Dónde quedo la Killa que le estaba gritando a Francis por hacerse una víctima y quejarse de como los más cercanos trataban de hacer siempre lo mejor para ella, cuando no tenían ni una puta idea de que era lo mejor para ella y se mostraban sabelotodos cuando no lo eran?

La verdad toda la valentía y coraje se le fue, dejando miedo y un poco de orgullo abriéndose pasó. Se decía que no debía de mostrarse temerosa frente a él, pero también sentía un miedo atroz ya que en aquel mundo el miedo como la curiosidad era lo que más se podía sentir y una debilidad, no por él, sino por la cosa que le hizo chocar contra el árbol. Hasta hablar le dolía y cansaba.

Como deseaba no sentir el cansancio, el dolor y percibir el olor de su propia sangre. Aquellas cosas debió de ponerlas ella al venir con su cuerpo.

¿Sabes algo?-le dijo con un tono cruel de burla- Trevas y Joséphine pensaban matar a todo lo que amaras para hacerte sufrir y así conseguir el poder de la loba en tu sangre, pero yo lo veo una pérdida de tiempo. Ellos ya tienen mucho poder y para mí, a los que quiero ver sufrir son otros. Marvin es la persona que más quiero ver sufrir y será una delicia ver como su manada y el chico rudo que tienes como amigo sufre por tu muerte. Ellos me buscaran y podre matarlos sin hacer una estúpida emboscada en un lugar que está muy bien protegido contra mí. –rió-Te matare Killa McCall, y ni Laqha ni Joséphine me harán nada porque me necesitan más de lo que quieren admitir. Te matare. –una de sus manos libre avanzo por uno de sus muslos.-quizás te corte la arteria femoral y mueras frente a mis ojos en segundos o te quite la garganta con mis dientes.-frunció los labios pensativo.-No importa. Lo único que importa es como me regodeare viendo como los que amas sufren, para después matarlos lentamente.

Ella lo miro con furia renovada en su mirada.Mátame…-un chillido de dolor bloqueó sus palabras. Trevas rodo los ojos cuando comenzó a hablar y movió su mano hasta su brazo herido y lo apretó con mucha fuerza.

«Mátame si quieres, pero a ellos no los lastimes, blah, blah»-apretó con más fuerza su brazo, llenándose los dedos con su sangre.-¡Búscate frases más originales y no seas una estúpida chica inútil que le encantan hacerse ver como la que se sacrifica siempre por todos!

A continuación Killa hizo algo que hizo a Trevas fruncir el ceño; rió.

¿Por qué ríes, estúpida?-con su otra mano le tomo la barbilla, apretándosela y haciéndola sangrar más, y lo obligo a mirarlo a los ojos para que viera su fin en sus dos orbes negros.- ¿Acabas de perder la razón?

«Es difícil perder algo que no se puede tener en un mundo donde no existe la razón o las leyes naturaleza», le dijo una vocecita en su cabeza.

No.-dijo aun riendo. La verdad, no sabía por qué le daban ganas de reír. Bueno, sí sabía porque cosa reía, pero no porque pensarlo fue como interruptor que provocase su risa cuando ella pensaba guardarlo para si-Me rio porque creíste que te iba a decir que no los lastimaras, que me mataras y no a ellos, pero no lo iba a hacer.-él apretó más la herida de sus garras. Ella apretó los dientes, más no gritó.-No soy ilusa. Sé que tu intensión siempre ha sido matarlos, y matarme a mí sólo por ser quien soy. Por ser la hija, la bisnieta y la ahijada de las personas que más te han jodido.-Él se sorprendió. ¿Bisnieta? ¿Acaso ella sabía…?-Sí.-le dijo con burla en sus ojos.-estoy bien enterada de quien te mato primero: mi bisabuelo. Él te mato la primera vez, sin saber que plantaste tu vida en otra persona. Me das lastima.-le dijo con los dientes apretados-toda tu vida girando en la venganza, en matar a la última con la sangre de alguien que te jodio primero y la chica objeto de cariño de alguien que comenzó a joderte después de que lo mordiste; alguien que consideras tuyo por haberlo hecho tu beta y jamás te vio cómo su alfa. ¿Qué pasara después de que muera, Trevas? ¿Qué pasara cuando te des cuenta que no disfrutaste mi muerte porque en el último momento deje de tenerte miedo y te vi como lo que eres: una rata cuya vida gira en una venganza que le traerá más insatisfacciones que satisfacción?-le grito viéndolo fieramente y la Killa que comenzó a gritarle a Francis regreso.

¡Cállate!- le gritó dándole una fuerte cachetada en la cara con la mano libre.

Killa no gimió, como quería. Soltó su brazo y puso las dos manos en su cuello si apretar. Lo único que apretada en ella era su rodilla sobre su vientre.

Dime Trevas.-volvió a decir-¿Qué harás cuando tu venganza esté finalizada? Tu vida gira en eso y al no tenerla el hecho de ser sólo un envase para Laqha cada vez que desea para evitar lastimarse será un completo e irrefutable hecho para ti; tendrás la seguridad de que sólo sirves para eso en sus grandiosos planes. ¿Así quieres vivir? Como un envase el cual el usara a voluntad, lastimándote una y otra vez, sin ningún motivante de por medio. Quieres poder, quieres venganza, pero una vez la venganza termine, el poder vendrá y no podrás usarlo a voluntad por ser un envase para un brujo ¡para el que eres peor que basura!-le gritó moviéndose con fuerza de bajo de él.

Joder. ¿Dónde se fue su miedo?, se preguntó, ¿dónde quedo el agudo sentido de supervivencia que aquel mundo le daba? Debía de tenerlo y en lugar de eso estaba gritándole, retando a un hombre lobo que no deseaba más que arrancarle los dientes con la garganta, por su actual mirada.

¿Por qué actuaba así? Le decía todo lo que pensaba y disfrutaba haciéndolo, pero estaba completamente segura que sus palabras no era un producto de su sentido de supervivencia; todo lo contrario, sus palabras ayudarían a que la matara, y, aunque se regodeaba de decirle lo que pensaba, aquel placer era algo extraño y una parte de ella estaba segura que este o seria su fin.

Él miro su cuello y sus dedos comenzaron a apretar. Las manos de ella fueron a las muñecas de él. ¿Te sientes muy fiera diciéndome todo esto?-apretó un poco más-Pero ni a gato enojado llegas. Lo que me andas diciendo no es más que algo estúpido que tratas de decirme para hacerte pensar como evitaras tu muerte.

Piensa lo que qui… quieras.-le dijo. Su voz aún sonaba bien, a pesar de la suave presión.-Nada cambiara mi fin, ¿para qué alargar las cosas? Mis palabras no evitaran nada, y no hay nadie aquí que venga a ayudarme. Me dejaras siendo comida por seres que hasta a ti te dan miedo.

Las fosas nasales de Trevas se dilataron y entonces comenzó a apretar con fuerza el cuello de Killa. Ella apretó las muecas de él y luego fueron a sus manos tratando de apartarlas de su cuello.

Ella comenzó a hacer ruidos atragantados y detesto sentir poca satisfacción, como ella predijo.

¡Muérete, maldita sea!-le gritó apretando y agita do su cuello al mismo tiempo.

Ella vio sus ojos, en los de él había ira, en los de ella un brillo que estaba desde que comenzó a reír. No le había prestado atención antes al tenue brillo y ahora se arrepentía. Su presión aflojo un poco en cuanto vio como el brillo aumentaba y tomaba un tenue color naranja. Lo siguiente que supo es que una onda de energía lo expulso hacia atrás, llevándose la peor parte sus rodillas.

Trevas choco contra el mismo árbol que Killa fue sometida momento antes. Ella comenzó a toser, tomándose el cuello ligeramente y rodando para quedar sobre su estómago y con un gruñido se incorporó tratando de ir a ella, pero Killa se adelantó, aún con la confusión en su mirada, tomando la lámpara de aceite y lanzándosela a la cara, dando un golpe totalmente certero y llenando sus ojos de vidrio y el aceite del mismo.

Trevas volvió a gruñir, tallándose sus ojos enrojecidos y apenas podía abrirlos cuando movió su rostro tratando de buscarla.

Ella gateaba tratando de alejarse, siendo incapaz de moverse y con la sensacion de una calidez en su vientre atenuándose.

Sintió a Trevas tras suyo.

¡No huiras de mí, maldita!-le gritó y antes de que llegara a ella, oyó un gritó y un fuerte ruido.

No pudo voltear a ver qué era lo que pasaba cuando dos manos la tomaron de los hombros, ayudándola a levantarse.

¡Hay que irnos de aquí, ahora!-el gritó y la persona que le ayudaba a levantarse era Francis.

Él la jalaba y apenas dio un par de pasos, escuchando los gritos de Trevas a su espalda, cuando sus rodillas fallaron y se doblaron.

¡Maldición, ven acá!-se quejó y la tomo al estilo novia, comenzando a correr con ella en brazos y, sorprendentemente, sin tropezarse.

A lo lejos continuaba oyendo los gritos de Trevas y ¿silbidos?

Trato de ver sobre el hombro de Francis, pero no vio nada más que oscuridad.

Era tal la oscuridad que no pudo ver que la tierra donde antes estuvo con Trevas sobre ella comenzaba a levantarse con fuerza, más fuerza de la que comenzó a moverse cuando ella se apartó tratando de huir.


— Es mejor que me respondan a menos que quieran que los acuse con una enfermera. ¿Qué hacían ustedes levantando la bata de Raven, tocándola en su vientre y quien sabe que otro lugar?

Ellos volvieron a abrir la boca sin saber de decirle y luego la cerró una vez más. La acción la repitió varias veces, haciéndolos ver como peces fuera del agua buscando oxigeno desesperadamente.

No tenía la menor idea de que responderles a la chica. Sus ojos plata estaban mucho más penetrantes que antes, y lo rojizo e hincado de sus ojos (evidentemente lloro hace poco), le daba un aspecto un poco fiero, pero… ¿qué podían decirle? La verdad entraron a la habitación porque a Stiles se le ocurrió que tal vez el rugido era de un hombre lobo queriendo hacerle daño a la chica que lo encontró con las manos en la masa o para llevársela. Raven continuaba en el cuarto, pero entrar significaba la esperanza de captar un olor.

No captó ningún olor extraño más allá del curioso olor de Raven y cuando comenzó a murmurar se acercaron para tratar de oír lo que murmuraba, inútilmente.

Y cómo terminó ella con el vientre levemente descubierto fue extraño. Estaban por irse cuando percibió el olor a sangre. Por un segundo creyó que era el del enfermero que ella lastimo (cosa que Stiles no dudó en comentar cuando le dijo que percibía el olor a sangre), pero el olor era tan fuerte y fresco que comenzó a dudarlo. No tardó casi nada en descubrir que el olor provenía de Raven y, comentándoselo a Stiles, le quito la sabanas y levanto un poco su bata esperando ver la humedad de la sangre en la bata y la herida, más solo se encontró con una humedad producto de sudor en la bata y el extraño tatuaje sobre su vientre. La verdad, no lo vieron cuando Deaton rompió para de la otra y les parecía increíble y extraño el tatuaje gris furioso aperlado por el sudor que se arremolinaba sobre su vientre.

Rubí desdoblo los brazos. — Iré por una enfermera. ¡Mejor aún, tu madre!-se dio vuelta dando una gran zancada hacia la puerta.

— No, espera-le pidió Scott casi gritando.

Ella se volteó y miro con su ceja alzada.

— No sabe que estamos aquí.-le confeso.

— Y a mí qué.-farfulló Rubí- Quiero saber que le estaba haciendo. ¿Por qué la bata está levantada?

— Creímos oler sangre.-dijo Stiles por fin encontrando su voz- Le levantamos la bata buscando la fuente y…

— ¿Y no pudieron llamar a un doctor o enfermera?-preguntó interrumpiendo a Stiles-¡Enfermeros y enfermeras están pasando por el pasillo cada rato!-señaló afuera-Para nada necesitaban casi desnudarla.

— No pensamos.-se disculpó Scott.

Era verdad. No pensó cuando la reviso buscando la fuente de la sangre. En cuanto la olió quiso saber de dónde venía y levantarle la bata fue lo único que se vio posibilitado a hacer.

— Por supuesto que no pensaron.-les espetó. Miro a Stiles-¡Deja de ver su tatuaje!

— ¿Es un tatuaje?-preguntó Stiles levantando la vista

— ¡No puede ser una marca de nacimiento! No hay marca de nacimiento con ese color y forma.-avanzó hacia la cama en grandes zancadas.-Es un tatuaje. Se lo hizo apenas cumplió los 18 y lo encontró en Goo… ¿Por qué rayos les estoy explicando?-apuntó a la puerta-¡Largo de aquí!-le exigió.

Stiles abrió la boca para replicar, pero Scott se adelantó. — Vámonos Stiles, ya no tenemos nada que hacer aquí.

— Pero…

— Vámonos.-repitió Scott moviéndose y con un bufido Stiles comenzó a moverse.

Rubí los miro hasta que cruzaron la puerta y en cuanto la cerraron, Stiles se quejó—. Ella no tenía derecho a corrernos.

— Por supuesto que sí-replicó Scott-Es su mejor amiga y cuñada. Tiene más derechos que nosotros en estar en una habitación de una chica que apenas conocemos y que muy bien puede ser una perra psicótica.

Stiles frunció el ceño. No por lo que Scott dijo al final, ambos sabía que era una posibilidad, sino por la tensión en su voz y el leve enojo. Su mejor amigo estaba enojado… ¿por la forma en la que los corrieron?

La verdad, Scott lo estaba y no comprendía bien porque sentía muy dentro de él que tenía tanto o más derechos de estar en esa habitación con Raven que Rubí.

— Hay que irnos.-repuso Scott-Debemos de explicarles bien a todos lo que está sucediendo.

Stiles asintió, sin dejar de mirarlo extraño.

Comenzaron a caminar y pronto se encontraron con Linus en el pasillo, dirigiéndose a la salida con un hombre que se veía imponente a su lado y que lo estaba sujetando por los hombros.

Linus tenía la mirada baja mientras el hombre lo dirigía a la salida y éste último los miro un momento con una especie de reconocimiento en la mirada.

— Con permiso- dijo Tana Wyatt pasando alado de ellos.

Ellos saltaron un poco, preguntándose de donde rayos salió. Ella ni siquiera los miro, sólo paso alado de ellos dirigiéndose también a la habitación de Raven y entrando.

— ¿Acabamos de…?

— Sí.-respondió Scott adivinando la pregunta.

Acaban de presenciar una escena de lo más extraña.


Después de quien sabe cuánto tiempo corriendo en la oscuridad, pararon.

Francis sin mirarla — y tampoco era que ella quisiera o que la oscuridad provocada por un cielo sin estrellas se lo permitiera— la dejo en el suelo.

Alejo sus brazos de su cuello, las hojas y ramas en el suelo grujieron por su peso y se trató de acomodar con ayuda de sus palmas y por su movimiento, dio un respingo al notar una superficie dura contra la piel magullada de su espalda.

Se tensó un momento y después lentamente se dejó caer, apoyando su espalda en el tronco, elevando un poco sus rodillas hacia su peso.

No tardo en oír a Francis suspirar—. Siento mucho lo que paso. ¿Estás muy débil?

«Estás muy débil», repitió Killa en su mente. No un: «¿te lastimo mucho?»o «¿Cómo te encuentras?», un «¿estás muy débil?»

El hecho de que Francis pensaba que era su versión astral en este mundo y no la de carne y hueso le atravesó la bruma de sus pensamientos. Él debía de pensar que estaba débil por aquella sombra que se pegó en su espalda, tratando de escarbar en su energía vital, no por los golpes que recibió de Trevas.

Ella pensó en sus heridas: su espalda le escocía y sentía un poco húmeda, y estaba casi segura que no era sudor. Tener sudor en este mundo era... No quería aseverar que era imposible, pero lo era a pesar de que su cuerpo afectará las consecuencias del mundo en ella, seguía siendo imposible el sudor. Su barbilla le sangraba, su sien le sangraba más y en combinación de las dos provocaba más sangre corriendo hasta su cuello, y su brazo rasguñado seguía sangrando y sangrando.

Sentía todo el cuerpo molido y el hecho de que sentía más emociones que difícilmente sentiría estando solo s versión astral aquí, le ponía los nervios de punta.

Ahora no pudo evitar tratar de explicarse porque ocurría este fenómeno y porque no venía en los libros que Tana le dio. Llego a capítulos donde hablan de este mundo y el hecho de que si su cuerpo viajaba realmente al mundo astral podría causar consecuencias como la que vivía debió de estar en el primer párrafo con letras gigantes.

Pero, decía que podía morir estando a la parte astral sin importar que estuviera o no con su verdadero cuerpo, la única diferencia seria la dificultad, y que si era su parte astral, las heridas se harían cada vez más reales según el tiempo que su alma estuviese en el otro lado o los cambios que haga cierto estúpido y lunático brujo, como ella vivió a flor de piel y agrego en los marcos de uno de los libros.

Killa, ¿cómo te encuentras?-repitió Francis.

No pudo evitar tratar de buscar entre anteriores visitas conscientes en el plano —que eran dos hasta donde recordaba— una posible respuesta. La primera fue la que le corroboro todo lo que decían los textos de los libros de Tana y la que le hizo notar que esta visita era diferente. La segunda… La segunda si fue diferente, ahora que lo pensaba. Sentía sus emociones por haber llegado por medio de uno de sus sueños y cuando se transportó al sueño de Derek, lo sintió de todas las formas posibles y después despertó en el jardín del hotel con los aspersores mojándole la cara, recordando mucho a la vez...

Si te sienes débil es normal- la voz de Francis interrumpió sus pensamientos.- la sombra te golpeo directamente, robando energía. No sé si lo sepas, pero como es tu alma la que está aquí, las sombras te pueden robar energía más fácilmente; el escozor es un efecto secundario.- hizo una pausa, esperando a que hablara y al ver que no fue así, continuó-: da gracias que sólo estas aquí astralmente y tu cuerpo está en un lugar seguro, sino Trevas te hubiese herido de verdad y no zarandeado a voluntad.

Killa apretó sus labios. La zarandeo a voluntad, más si la lastimo y mucho.

Con suerte los efectos de la sombra pasaran cuando despiertes.-la tranquilizó extendiendo su mano hacia ella.

Toco uno de sus brazos y pronto una humedad hizo que sus dedos resbalaran.

Killa gimió y apretó su brazo contra su pecho.

Francis, algo sorprendido tallo sus dedos juntos sintiendo el líquido y pronto el olor de su sangre choco contra sus fosas nasales.

¿Cómo…?

¿Estás sangrando?-preguntó, temiendo lo peor: que el lugar adelantara sus efectos en Killa.-Killa, ¿estás sangrando?

Ella no respondió y Francis estuvo a punto de zarandearla para que hablara, cuando por fin la voz de ella inundo el lugar donde estaba

Estoy sangrando desde el momento que desperté en este mundo.-sus labios estaban medio apretados, por lo que su voz salía contenida, como si estuviera enojada, pero Francis sabía que no lo estaba. Por la forma en la que le gritó hace rato, podía estar casi seguro que ella no era de las que estaban tranquilas cuando se enojaban.- No lo notaste porque estabas muy envuelto en tus suposiciones y quejas.

Estaba muy empecinado en aquello, sólo porque no deseaba pensar en otras cosas. Le suplicó al estúpido indio por una razón, ignorando todas sus advertencias. Pero necesitaba hablar con él… necesitaba decirle…

Sus pensamientos se interrumpieron. Miro de nuevo a Killa; la luz era muy poca como para ver bien su rostro o tener consciencia de la sangre, y aun así podía jurar que miraba hacia abajo, pensativa en todo, menos en lo importante.

Por fin le cayó el veinte.

Pero, eso significa que…

Vine con mi cuerpo, Francis-lo interrumpió; su voz se volvió menos contenida-. Una vez más-lo miro y, a pesar de que no lo vio, el rostro de Francis se desencajo-, te das cuentas de tus errores al creer que estaba aquí de forma astral. Si lo estuviera, posiblemente terminaría rápido transportándome a otro lugar. Viendo a Rubí, Linus, probablemente Cora aunque con ella es más meterla de forma consciente en mis sueños-David o mi familia dormir o haciendo cosas que preferiría no ver, seguro. –lanzó una pequeña risa desesperada; rota.-No quiero estar aquí, Francis. Quiero irme, tengo… vine con mi cuerpo, por lo que los efectos son algo distintos a los que sentí la primera vez que tuve consciencia de mi estadía en este lugar, ni siquiera se compara la vida que viví en una pequeña área de este jodido lugar. Mi cuerpo está aquí. Sufro una revolución de emociones; una batalla éntrelas emociones que este lugar aumenta y las que no, pero tienen gran peso por venir con mi cuerpo…-cerró los ojos con fuerza, tratando de evitar inútilmente las lágrimas. Éstas bajaron por sus mejillas, haciendo una línea cálida mientras bajaban ¿Dónde quedo su promesa de ser más fuerte? se preguntó, la verdad, ser más fuerte era lo de menos considerando las últimas cosas que pasaron en menos de un día. Como deseaba volver a estar frente a Scott y Stiles, después de haberse tropezado con éste último y tratar de sacar las palabras de su garganta o evitar las ganas de lanzarse a ellos con un abrazo rompe columnas, como daban las abuelas. Está prefería estar en medio de un salón presentándose, elevándose y bajando con sus tan cansada de no saber que sucede-confesó-, de no saber cómo sentirme o de tratar de ser fuerte. Estoy tan cansada de que un brujo loco y cazadores están tras de mi por un poder que yo no pedí. De no comprender lo que soy y no saber cómo juntar eso con quien soy. Estoy cansada de no tener respuestas y tener poderes que comprendo ni pedí.

¿Y tú crees que Bryce, Tana, tu madre, abuela o alguna otra de tus antepasados o wiccas pidieron tener poderes?-le preguntó Francis con un profundo tono de reflexión en su voz.

«No. Quizás. Depende», pensó.

No lo sé…-respondió al no soportar la sensación de la mirada penetrante de Francis. Aquellos ojos castaños rojizos le recordaban a los de Jonah y a los de su madre. ¿Coincidencia o Francis de alguna forma estaba emparejado con ella?-No. Quizás o depende. ¿Se puede convertir en wicca? Yo pensaba que si hasta que empecé a leer los libros.

Las únicas wiccas que se convirtieron, murieron rápido, o tienen un descontrol e miedo o les gusto el poder demasiado que terminaron convirtiéndose en brujas muy, muy, muy malas. Joséphine y Leonor tu tátara tíason la prueba de lo malo que puede traer convertirse en una wicca sin haber nacido como.

¡Espera!-exclamó Killa en cuanto escuchó lo último- ¿Leonor no nació siendo wicca? ero… Pensé que mi sangre viene de dos estirpes. ¡Tana lo dijo, la estirpe de los Bellamy es muy antigua!

Es complicado, por favor no me pidas que te lo explique.-suplicó

Pero…

Ella no nació siendo wicca, pero tenía sangre de wiccas. Conténtate con saber eso.

Pero…

¡Si te digo más Bryce y Tana querrán matarme!

Killa bufó. Justo eso es lo que me molesta. Las mentiras, que no desean decirme nada de mi propia familia que… Ni siquiera algo cien por ciento seguro de las wiccas. Lo que se es algo por encima.

Es complicado

Sí, ellas dicen lo mismo.

Francis suspiró. Miro a su espalda aunque no podía ver naday luego hacia Killa, que la veia sólo un poquito mejor.

Debían de irse, pero también… Hubo algo en la voz de Killa que lo hizo sentir mal y lo regreso al pasado. Ella no era muy distinta a Leonor. Ella tuvo sus poderes de la nada, con un hermano que traiciono todo lo que creía para poder salvarla de la muerte de quien consideraba su familia y amigos, y muertes a su paso por no saber controlar sus poderes hasta que llegó Bryce y convenció a las ancianas de que podía enseñarle a controlarse.

«Puedo enseñarle, se los aseguró-dijo mirando a todos con su ojos serios, fríos. Bryce tenía una mirada tan firme… como la de los guerreros nórdicos que había visto la muerte una y otra vez y ya no le temían.- No creo que ustedes deseen sacrificar a la última bruja de una gran estirpe. Las estirpes antiguas ya han desaparecido y, piensen, eso mismo le da más posibilidades de protegerse; su estirpe, su poder y conocimiento. Sería una dura perdida… Señoras»

En aquella ocasión, Bryce se vio tan suprema entre toda la orden de bruja en aquel bosque en Rumania. Ella era fuerte, indestructible y sin temor a hablarles a las superioras con descaro y altivez.

Aparte, esas viejas brujas eran ante todo ambiciosas. No se arriesgarían en tener en sus filas a una bruja poderosa por los siglos de su herencia.

Se humedeció los labios, decidiendo que nada iba a pasarles y que Killa se merecía saber algo. Bryce y Tana no se enojarían por que le contara un pedazo de la historia de las wiccas.

Es complicado entender a las wiccas.

Ya lo dijiste…

Son tres grupos Killa: brujas que se auto dominan wiccas, hijos de brujas que se vuelven guerreros de los dioses y simples personas que se meten a la religión wiccana. Laqha solo te regalo fantasías de las primeras dos, con un gran dominio de la diosa madre, pero la verdad es que ambos dioses deben de darles la misma alabanza…

¿Qué?

Que a cada uno le corresponde la mitad del año, debes de alabarlo de igual manera por que la diosa Madre y el dios Astado son iguales de importante.

Eso lo entendí. ¿Qué haces, Francis?

Ayudándote a entender-respondido y Killa no supo que decir, por lo que él continuó-: Mira… debes de imaginar a dos círculos en la religión wiccana: brujas-guerrero, humanos en la religión. Muchos de los del segundo círculo no saben que se aparean con el primero para traer a más guerreros y brujas blancas.

Aparear.-repitió Killa-Suena muy frio, muy animal, muy… no sé, frio.

Técnicamente es algo animal... y muy frio-murmuró Francis.-La verdad es que las wiccas del primer círculo están en total extinción. Por los errores de las superioras las matan muy fácil, nacen más hombres que mujeres, muchas terminan teniendo sexo con cambia formas y como son más hombres que mujeres, la mayoría ni son guerreros, sino cambia formas... aparearse es el término adecuado. Es buscar a personas totalmente humanas para dar a luz a más de los suyos. Quieren evitar la extinción.

Y yo enamorándome de un hombre lobo no ayudo mucho a continuar con la especie.-concluyó Killa lentamente; sus ideas se estaban encaminando a un lugar desconocido.

Francis rió un poco; sin alegría. Laqha quería ante todo dejarte indefensa, sola y que te aislaras, sin embargo, una vez que tu comenzaste a acercarte al chico que deseabas conocer por tu amiga, y a pesar de tratar de evitarlo, comenzó a ver en él una forma de airarte. Un corazón roto en una mujer normalmente hace que la aislé, más si se lo rompe ella misma. Tu tátara abuela y tátara tía era expertas en eso.-dijo con un tono de nostalgia cá , por el albedrío que les regalo, al final decidiste estar con él, amarlo, dejarlo amarte, demostrando una vez más el poco control que tenía en un mundo que creo; se vio relegado solo a constructor de los cimientos. Por tus decisiones, por un amor que realmente nunca existió y unos tontos que daban todo por ti, se vio a la necesidad de adelantar todos sus planes, sin importar que desde el momento que dejo avanzar todo más allá de la primera visita a Beacon Hills, todo estaba destinado al fracaso. No quiso verlo.

Ese es el problema de los brujos amantes del poder, ¿no? Jamás ver que todo está perdido, jamás ver que sus decisiones no sirvieron para absolutamente nada y que arruino totalmente las cosas. Al final, de nada le sirvió gatas poder y destruir un cuerpo.

Quizás si-replicó Francis.-

¿Qué quieres decir?-ella se oía confundida.

Estoy casi seguro que una vez que vio cómo te enamorabas de él, pensó que si salías viva de su juego, estando aún enamorada de alguien que no te conoce, y hombre lobo para varias, mínimo contribuirías a la extinción pura de una de las líneas más viejas.

¿Eh?-preguntó Killa confundida. -¿Pura? Pero… ¡Qué estamos en Harry Potter! ¿Qué tiene la importancia la pureza de la línea? ¿Cómo no ha habido cambia formas en mi extirpe si se supone que por la súper atracción todas las wiccas han tenido sexo con cambia formas y diversos seres sobrenaturales? Y que yo sepa, antes no existían métodos anticonceptivos… confiables

Siempre ha habido formas para abortar, Killa.

Ugh.

Y respondiendo a otra de tus preguntas. La pureza no tienen mucho que ver, pero desde que vieron lo dominante que eran los genes de los cambia formas, a las superioras les pesa más. Lo que realmente importa es que aún existan mujeres wiccas en líneas largas. Entre más vieja sea la línea de sangre, más poderosos son sus miembros. Debes de imaginarte lo mucho que les peso a las superioras descubrir que Bryce se niega a tener hijos por su amor hacia Dago, y les peso mucho más al ver como Tana se enamora y tenía hijos con un nahual.

Huh… ¿eso…? Creo que tengo una gran imaginación o he visto mucha tv, pero… ¿Por qué suena como si las superioras quisieran que ellas dos se cazaran con alguien que les convenía para seguir la raza, sin importar que terminaran con su inmortalidad?

Justamente eso trataron.-bufó Francis- Cuando Tana les dijo que ella iba a dejar su inmortalidad porque deseaba tener un bebé (si tienes las cejas arqueadas, si, está bien. Ella no lo dijo con esas palabras), le propusieron a alguien. Ella las mando a valor y meses después se embarazo de Alex. Y yo fui otro gran pesar para ellas.

Creí que tú y Tana no se hablan desde hace un buen número de décadas.

No debería de sorprenderte que en el círculo wiccano no hayan secretos. No existen casi. Yo me enteraba o por Bryce o por las demás que se entraban por alguna superior chismosa y, fue interesante ver como los chismes viajaron cambiado poco a poco versiones, como un juego del teléfono descompuesto.

Oh… Un momento. ¿Qué eres?

Es de mala educación preguntarle a un hombre de mi edad qué es.

Perdóname señor anciano-Francis frunció el ceño-, pero vi muchas cosas de ti. Se muchas cosas de ti gracias a la diosa Madre, Dios mío, creo que yo estoy aquí por tú culpa…

¿Cómo? ¿Cómo que estas por mi culpa?

Antes de aparecer en este lugar, vi una sombra en el lugar donde estaba. Una silueta casi humana. Sólo unos momentos después me sentía caer por un túnel. No me preguntes como… -lanzó un gran suspiró.-Estoy casi segura que eras tú quien vi. Y… que te aproveche para entrar aquí con todo y cuerpo.

Espera… ¡¿qué?!

Killa miro a sus rodillas de nuevo. Su boca estaba medio abierta y miraba la tenue silueta de sus rodillas con sorpresa. Te aproveche. He intentado varias veces entrar con mi cuerpo, pero no podía, me quedaba a medias por no saber cuánta energía usar, que puertas abrir y cerrar.

Killa…-Francis sonaba medio asustado.

Y luego vi tu sombra en la bóveda de la familia de Derek. Tú sombra, la energía que sentía en ese lugar… Dios… ¡me enseñaste! Te aproveche para aprender a entrar con todo y cuerpo a este lugar. Te aproveche y mire como si tu fuese algún clase de código que procese-

Killa, ¿dime de qué rayos estás hablando?-le demandó

No lo sé.

Realmente no lo sabía. Lo que dijo fue como cuando comenzó a reírse de Trevas, diciéndoles su verdad en un arranque de valentía y adrenalina de la nada. Ahora decía de nuevo cosas que no sabía cómo supo. Pensaba en la silueta, pero nunca la relaciono con Francis y… ¿Llegó a aquella conclusión en segundos? Casi ni la pensó.

«Ella me regalo entendimiento», pensó.

¿Un entendimiento que venía en segundos, sin apenas pensarlo y encontrando relaciones las cuales no pensó antes? Y… ¿no el entendimiento solo era para la ilusión y ciertas cosas relacionadas con lo mismo? De Francis ya entendió todo lo que debía de entender.

Que te pasen cosas desconocidas y extrañas comienzan a cansar.-dijo Francis levantándose.

¿Cómo crees que me siento yo?-casi le gritó.

Ahí estaba, pensó Francis. La chica que con el más ligero ataque gritaba y no ocultaba sus emociones.

Muy mal.-aseguró sin interés.-Ya hemos estado mucho tiempo aquí y deberíamos continuar caminando, tratando de ver cómo salir de aquí. Trevas ya nos encontró una vez, no dudó que pueda hacerlo una vez más.

¿Seguro?-preguntó Killa.

Cuando regrese, atraje algunas sombras conmigo. O se están dando un festín con él, o huyó buscándonos o salió de aquí. Me encantaría no estar aquí con mi cuerpo, para poder irme a voluntad también. Vamos.-extendió su mano hacia ella-toma mi mano y caminamos a ver si encontramos una salida.-Killa no respondió, pero buscó la mano de Francis a tientas. Dio con ella después de unos 6 intentos y Francis la apretó y jalo solo un poco cuando se detuvo y oyeron un ruido. Parecía ser un ruido de ramas rompiéndose.

¿Francis…?

Tranquila.-le dijo después de que pararon los ruidos.-Se fue.

¿Qué cosa se fue?-le preguntó mientras la jalaba y terminó de pie de nuevo, frente a él.

No lo sé, y espero no descubrirlo.

Francis…

Si no vino hacia nosotros, significa que se desvió a otra parte. Confía en mí, Killa, aunque has tenido experiencia con ellas, nunca te atacaron como hace rato o has visto a las demás criaturas.

Eso era verdad, se dijo.

Vámonos.-dijo mientras le soltaba la mano.-¿Un favor? Como ya no tenemos lámpara que nos proteja, rodea uno de mis brazos. Estar juntos, pegados a los árboles y caminando despacio es nuestra única defensa.

Por supuesto.

Y…-comenzó a decir Francis cuando ella comenzó a buscar su brazo para enredarse en él con uno de los suyos.-Lamento haberte dejado. Yo…

Francis no…

No. Yo… he estado peleando por siglos con mi propia cobardía y una vez que vi a Trevas, regreso. Soy un gran guerrero, Killa. He hecho cosas de las que arrepiento y aprendí como mantener la cabeza fría, luchar y proteger, pero cuando lo vi a él… me sentía de nuevo como el chico débil que ni siquiera le gustaba aprender, leer, le encantaba la huelga y enlodaba su apellido. Regrese cuando me di cuenta lo de mi estupidez y, definitivamente tienes razón. Te protegí y protejo por miedo y deudas que temo no saldar. Han pasado muchas cosas que tú no…

¡Francis, basta!-le gritó encontrando su brazo y apretándolo.-No me importa. Ya paso, lo que cuenta es que volviste y que debemos de irnos para encontrar una salida. Y mientras lo hacemos-dijo después de una pausa-Me puedes decir cómo es que eres un telepata.

Es complicado-admitió él.-Agárrate del otro brazo, por favor. Trevas me…-un gruñido, seguido por el ruido de algo rompiéndose interrumpió sus palabras.

Killa sintió la sangre caer en sus rostro, manchándolo por completo, a excepción de sus ojos que cerró en cuestión de microsegundos en cuando escucho el gruñido.

Francis no gritó, pero ella sí.

Gritó tan fuerte que tuvo miedo de que se escuchara hasta en el mundo real.

Volvió a escuchar el gruñido y la voz adolorida y muy baja de Francis. Corre.

Después el ruido de que algo volvía a romperse, más sangre botando hacia ella y un gruñido mucho más alto y victorioso.

Ella se fue corriendo antes de que aquella cosa dejara de gritar con victoria.

Unos pasos pesados no tardaron en seguirla y ella corrió mucho más, suplicando a sus pies no detenerse o tropezarse.

Sentía como las pequeñas piedras lastimaban sus plantas y a su paso unas que otras se quedan incrustadas en su piel, y no paró. Continuó corriendo, corriendo y corriendo con las pisadas de la otra cosa persiguiéndola, gruñendo y tratando de lastimarla también.

Los gruñidos se hicieron cada vez más cercanos y ella tuvo miedo de que la alcanzara. Ya no podía correr más, sus piernas estaban pesadas y no sabía por dónde iba ya que con suerte podía evitar los árboles.

¡Dios!- gritó deteniéndose.

De repente la luz llegó, iluminando todo el bosque, quitando la niebla y mostrando que los arboles si tenían hojas y vida.

Miro a todos lados confundida. Estaba en el bosque y… ¿lo que veía más allá era la destilería?

Los gruñidos volvieron, miro sobre su hombro y solo vio el bosque lleno de vida y a nada que le siguiera, pero no le importa. Trato de correr de nuevo…

Gritó. La oscuridad volvió, pero con un poco de luz y se dio cuenta que estaba al ras de un barranco y no había nada más que oscuridad abajo, enfrente y a los lados. Nada de árboles ni la destilería.

Se tambaleo de adelante hacia atrás varias veces, escuchó el gruido a unos pasos de ella y… cayó al barranco, su cuerpo lastimándose por más piedras. En algún momento oyó algo romperse, el primer dolor verdaderamente agudo la recorrió y pronto pensó el barranco no tenía fin. Desecho aquel pensamiento en cuanto sintió el agua fría en todo su cuerpo.

Y mojándose con agua fría hasta calarle los huesos, fue como regreso una segunda vez.


Tana cerró la puerta tras de sí.

— ¿Ellos estaban aquí?-le preguntó a Rubí sin rodeos.

— Vieron la marca.-respondió Rubí sin mirarla.

En cuanto Scott y Stiles salieron por la puerta ella volvió a arropar a Killa, acomodando sus brazos sobre la sabana, sobre su vientre.

— No me digas los detalles.-pidió Tana con un largo suspiró, acercándose a la cama

— No quisiera dártelos.-aseguró Rubí un poco ruda

— ¿Es importante lo que me vas a decir? Sino, ahórratelo.

— Scott olio sangre, por eso vieron la marca. Y la marca está muy gris.

Tana entrecerró los ojos con confusión. — ¿La marca sangro, cerró en cuestión de segundos y dejo un trazo más oscuro?

— Sí.

— Esto es absolutamente genial.- dijo Tana lentamente.

— ¿No me digas que no te esperabas que algo le pasara a la marca?

— Esperaba otra cosa.-corrigió Tana- Que continuara sangrando como la d Linus, que sintiera alguna clase de energía al entrar o estuviera ahora mismo observando a doctores tratando de parar el sangrado, sin saber cómo diablos ocurrió.

— Yo doy gracias que no pasen ninguna de esas cosas-replicó Rubí con una mirada incrédula por lo que acababa de decir su abuela.- De por si Killa es una rareza médica… ¿Sabes? Ya no importa nada de esto, es la primera vez que me siento tan confundida en mi vida, y me encantaría irme, pero no me voy por n dejarla sola, más suponiendo que tú te iras a ver como curar a Linus y yo sería más estorbo que ayuda.

Y dicho eso último, hizo un leve gesto exasperado y se fue a sentar a un sillón que estaba en el fondo. Le dijo a Melissa que sólo estaria unos minutos, pero ya qué importaba. Estaria en la habitación hasta que la corrieran.

— Iré a parar el sangrado.-replicó Tana.

— ¿Qué?

Tana respondió mientras apartaba las sabanas y descubría el vientre de Killa para ver la marca de la diosa; y sus ojos se ensancharon al notar su color. El leve plateado se fue, intercambiándolo, no por un color gris oscuro, sino un color tan negro como el carbón mismo.

— Dijiste que estaba gris la marca. Yo no la veo gris.

Rubí suspiró con una profunda tilde de molestia—. ¿De verdad te sorprende?

— No.-tocó la marca y sobre sus dedos sintió una leve sensacion de su energía. Sus labios se apretaron hasta volverse una fina línea.

Algo leve, nada más que eso y le molestaba. Sus poderes no regresaban completamente aún y con la energía que gasto hechizando el collar de Dagobert, disminuyó mucho más.

— ¿Crees qué se estará bien?-preguntó Rubí sorprendiéndola.

— Todos dicen que es fuerte-respondió con simpleza, sabiendo perfectamente a que se refería. Acomodo su bata y la volvió a tapar. Se di vuelta e inclino un poco hacia atrás, apoyando parte de su cuerpo en la camilla-. Tú y Linus más que nadie. Debo de creerlo.

— Todos tienen un límite y ella llegó al suyo hace mucho tiempo.

— Te puedo asegurar algo, Rubí: sin importar cuantas veces hayas llegado al tope, cubriéndote de la mayor mierda que pudieses desear y pasaras momentos donde eres la persona más inservible y rota del mundo, puedes volver a ser fuerte. Sin importar como está nueva sociedad ha hecho a los jóvenes más débiles y propensos a romperse, la posibilidades de salir de la situación donde las posibilidades estaban en tu contra, continúan. Es algo casi innato y colectivo. Ella ha llegado muchas veces al tope, ha estado muchas veces en la mierda y sufrido por eso, ha tratado de ser fuerte y se ha vuelto a romper, pero que trate de sobrellevar bien todo, afectando lo menos posible, no sólo a ella, sino también a su alrededor, significa que está tratando de aprovechar al máximo la habilidad de salir adelante y lo hará. Confió que lo hará.

De la garganta de Rubí salió un sonido muy parecido a la risa. Tana la vio extrañada.

— ¿Te acabas de dar cuenta que es la primera cosa linda que dices hacia Killa?

— Sí, ¿y?-musitó Tana con un tono de desinterés.

— La odias.-dijo Rubí como si fuese obvio-. Para ti, decir algo así de una chica a la que odias y no has dejado de decir cada uno de sus defectos, sería como hacer gárgaras con ácido.

— Si la odiara, no estaria tan insistente en enseñarle. No la odio, pero tampoco es el principal objeto de mis afectos-se cruzó de brazos-. Quiero que aprenda. A pesar de todas las cosas a las que se ha enfrentado, sigue viendo el mundo en matices a colores cuando realmente es a matices grises y oscuros. Sólo ha visto algo por encima, no ha visto los horrores por ser quien es y estar tan metida en lo que está, conllevan, sin embargo después de Laqha se ha dado una idea y ha visto como el mundo realmente es.-hizo una pausa, esperando a que ella dijera algo. Las palabras de Rubí no salían-. Hablarle de forma dulce, engañarla sobre los peligros y no exigirle todo de sí, es el peor error que se puede cometer con un joven, sea bruja, Balam, hombre lobo o humano. Yo la engañare, y no seré la tierna anciana que la complace en todo y le deja aprender a su tiempo.

— De verdad…-Rubí cerró la boca, deteniéndose. Se impresionó. ¿Su abuela reconociendo que la razón por la que era toda una perra con Killa, no era por odio sino para darle lecciones? Jesús, ni en sus más locos sueños pensó presenciarlo, pero aquí estaba, despierta, viéndolo, presenciándolo y escuchándolo.- Tú no crees que ella ve todo de color rosa.

Tana enarcó una ceja—. ¿A no?

— No. Y si no lo sabes, sólo piensa que es casi imposible que una chica que vivió casi dos años en las calles, no recordaba quien era, tuvo que aprender a volver a confiar en las personas y ha descubierto que toda su vida es una farsa, llena de mentiras. Ésa chica no puede ver el mundo de matices a color, sino a matices grises y oscuras.

— ¿De verdad?

— Como las tuyas han aprendido a aceptar lo que es tener enemigos por el simple hecho de ser quienes son, Killa ha aprendido a aceptar lo que fue su vida y ella sabe que no podrá cambiar nada y lo acepta tan bien que se dice que es estúpido sufrir por algo que ya paso, y que es buen momento para ver el mundo a colores. Es buena ignorando cosas; esa siempre ha sido su más poderosa arma.

— No sé si creerlo.

— Date tiempo para conocerla y lo veras-aseguró Rubí echando la cabeza hacia atrás, mirando el techo-. ¿Sabes? Hasta yo me engaño de vez en cuando para ver todo a colores.

Tana no entendió mucho lo que dijo, pero no lo expreso. Ladeo un poco su rostro, y miro una vez más a Killa y comenzó a preguntarse algo que recordó en el momento que su nieta comentó lo de sus años en la calle. ¿Dónde estuvo Killa cuando desapareció y quien se la llevo? Hace un tiempo llego a la conclusión que Laqha no fue. Una niña no podría huir de un brujo tan poderoso y su perro.

— ¿No iras a curar a mi estúpido hermano?

— Iré a ayudarlo, no curarlo.

— ¿Cómo?-Rubí frunció.

— Espero que Killa despierte bien. Ocupo que tenga el alta. Puedo evitar el sangrado, pero la herida volverá a sangrar y seguirá pareciendo abierta. Sólo alguien con la curación entre sus poderes puede cerrarla y Killa es la única con ese poder en kilómetros que conozco y aceptara sin rechistar.

Antes de que ella, Dago y Linus bajaran del techo, llamó a Bryce y fue quien le dijo lo que acababa de decir. Refunfuñó para varios segundos en el techo y continuó haciéndolo unos cuantos más hasta que dejaron las escaleras y entraron a los pasillos, con la gente yendo de un lado a otro. La única persona capaz de curarlo probablemente no estaba en todas sus facultades y era un misterio cuando saldría del hospital.

Sólo esperaba que Killa despertara relativamente bien, decidiera darse el alta y el estúpido de Erick no pudiera objeciones en eso.

— En cuanto lo sepa ella se dará el alta.

— Si Erick no se opone.-murmuró Tana por lo bajo y Rubí no dijo más.

Esperaba que el padrino de su mejor amiga no se opusiera.

Y mientras ellas estaban en el cuarto de hospital, sólo un piso más arriba, en uno de los baños del personal, encerrado, estaba el mismo enfermero que atacó Killa en cuanto se despertó, con los rasguños recientemente curados, un olor fuerte a desinfectante en su persona, y éste, ahora mismo y con un tono muy amargo, hacia una llamada a una persona a la cual, un par de veces, llamo Clarke.